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El Acto Cívico y el Beso de la Patria

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Todos los viernes en mi escuela, allí en mi pueblo, se celebraba el Acto Cívico. Todos los alumnos formaban frente a la bandera, de las cinco franjas, el triángulo rojo y la estrella blanca. El asta la sostenía el varón más aplicado de la semana y la punta de la bandera, la hembra con estas mismas condiciones. Se decían poesías de la patria, de Martí… Era solemne.

La directora o una maestra designada decía las palabras centrales, llamaba al patriotismo, nos decían que Martí era revolucionario, que era rebelde, desde luego nunca se nos dijo que era antiimperialista. Para mí era un verdadero orgullo ostentar aquel diploma que decía: “El beso de la Patria”. De vez en cuando los saco y los vuelvo a mirar. Los ganadores de esta alta distinción aparecían todas las semanas en el periódico el “Gallito”. Bueno, el Gallito era un pequeño periodiquito que creó mi maestra Ester Valdés Cuevas. Salía semanalmente. Ahí se hablaba de Martí y los patriotas. Todas las fechas históricas eran recordadas, se destacaban a los que más se distinguían, se hablaba de los enfermos, de los cumpleaños, de lo bueno y de lo malo; era un órgano de prensa que cumplía su cometido. Tengo en mi casa una colección de este pequeño periódico, que me sugiere ideas y cosas que son válidas siempre, su costo era un centavo.

Boletin semanal “El Gallito”

Boletin semanal “El Gallito”

Aquellos actos cívicos llegaban a lo hondo de los sentimientos, no tengo dudas que han dejado una profunda huella en toda mi vida.

Quiero destacar el papel que jugó mi maestra en la formación de toda la generación que pasó por sus manos, Ester Valdés, era una mujer consagrada a la enseñanza. Tenía profundas raíces patrióticas, su padre había sido íntimo amigo y compañero de Juan Gualberto Gómez. Ella lo conoció también. Este hecho la hacía admiradora de aquel hombre excepcional, de quien había compartido con Martí las tareas de la liberación de la Patria, del yugo colonial español. Ester, tenía el arte de saber enseñar, utilizaba extraordinarias motivaciones, nos dividió en dos grupos, como motivación planteó el enfrentamiento entre Atenas y Esparta, fue utilizado de forma genial para ponernos a estudiar, para emular, para alcanzar resultados superiores.

No solo los lobos aúllan

El día que se murió el negro Cayetano se me erizaron los pelos. Al conocer la noticia todos corrimos para la loma, allá, detrás de la iglesia donde estaba su humilde casucha, vivía sólo, no recuerdo que tuviera ninguna familia, comía cuando alguien le daba una sobra, de la que él, día a día, pedía de puerta en puerta. Se bañaba de “Pascuas a San Juan”. Cayetano fue un hombre que trabajó muchos años como matarife en el matadero del pueblo.

Allí clavó muchas puntillas y descueró muchos toros para sobrevivir. Llegó al final sin un mísero retiro. Vivía como un ermitaño, caminaba el pueblo con sus 4 o 5 perros detrás todo el tiempo, igual que San Lázaro, pero sin las llagas externas, las de él iban por dentro.

Ese día cuando murió, al acercarnos donde éste vivía, con la curiosidad que domina siempre a los fiñes, me asomé por una de las rendijas que dejaba la pared de tablas podridas. Mis pies que estaban descalzos, se enfriaron como hielo y esa frialdad me llegó hasta la punta de los pelos de la cabeza, que se erizaron como los de un puerco espín.

Allí atravesado sobre la cama estaba el negro Cayetano, tieso como un palo y los perros, unos encima de la cama y otros alrededor de ésta. Aquellos animales entonaban un concierto de horror, en vez de ladrar como debía corresponder a su condición de perros, aullaban como lobos. Mi madre me había dicho muchas veces que cuando los perros aullaban de esa forma, era que éstos estaban llorando por la muerte de su amo. Siempre que escucho los perros aullando, me recuerdo de aquella escena y me pregunto: ¿Quién se habrá muerto?

Escuela de La Habana, década del 20 del Siglo XX

Se han publicado 14 comentarios



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  • Marta de Argentina dijo:

    Hay cosas especiales en la vida
    que nos hacen sentir gran emoción:
    algún comienzo, alguna despedida,
    un nuevo amigo, una dulce canción.

    A veces escoger la preferida,
    la deseada con más ilusión,
    es difícil, pues en cierta medida
    todas tocan profundo el corazón.

    Pero si fuera yo seleccionado
    a decidir en esta situación,
    pensaría en lo que más he amado,

    Aquello que merece más amor
    y te diría sin vacilación:
    el beso de la patria es lo mejor.

    Antonio Guerrero

  • Andrea dijo:

    Me encanta este articulo.

  • Kiferkim dijo:

    Hola, me llenó de nostalgia su trabajo El beso de la Patria, porque en el centro donde hice la primaria, luego del triunfo de la Revolución se hacía. Además había una asignatura que se llamaba moral y cívica donde se explicaban a los alumnos las formas de comportarse en público, con el resto de sus compañeros y con los mayores.
    Ahora vivimos otros momentos. La sociedad cubana es más libre. Los niños son menos atendidos por padres y maestros y las groserías son caldo de cultuvo para la igualdad.
    Se gana por un lado y se pierde por otro. En aquel tiempo no teníamos internet y un televisor era algo exclusivo y, donde yo vivía en Santiago había, uno o dos en el barrio.
    Es bueno rescatar valores; pèro no podemos idealizarlos, ahí está la tv con su constante exhortación a usar el condón. Los padres a dejar que sus hijos se diviertan a su manera, mientras que los vecinos sufren por sus “maldades”. Aún así, le agradezco la añoranza.

  • Atenea dijo:

    Señor Pedro Urra,me ecantó leer esto,como siempre,es de la cosas que me contaban mis padres.
    Ud no ha pensado en compilar estos trabajos y hacer un libro, sería muy valioso para unos aprender y otros recordar.

  • Pedro Larralde dijo:

    Muchos recuerdos me ha propiciado este texto,que además es de un tocayo. Aquellas escuelitas de barrio, como en la que yo cursé la primaria en Santa Clara, hasta finales de la década de los años 50, tenían su encanto, a pesar de la humildad de sus edificaciones y las limitaciones materiales de nosotros los alumnos. Por ejemplo, yo limpiabna zapatos los domingos, para garantizar la merienda de toda la semana para mi y la de mi hermano menor. Pero tuve siempre buenas maestras en cada uno de los grados y recibíamos también clases de música y de artes manuales. Lo que apedí en la primaria nunca lo he olvidado. En la escuelita, que impartía todos los grados, distribuidos en las sesiones de mañana y tarde, había orden y disciplina por la labor de un comprensivo y recto director. En aquel centro también celebrabamos los actos cívicos cada viernes, en muchas ocasiones me todo ir a la bandera o recitar, así como leer alguna breve composición dedicada a una fecha patriótica. En todos los grados de la primaria gané aquel diploma Beso de la Patria, de lo que mi madre se sentía orgullosa, e incluso trató de que me llegara una beca para seguir estudiando, pues se decía que los que estuvieran en mi caso tenían ese derecho. Pero todo era un gran engaño. De todos modos recuerdo con mucha alegría aquel paso por la enseñanza primaria, en mi humilde barrio, de donde después del triunfo de la Revolución salieron técnicos, ingenieros, médicos, profesores y periodistas como yo. Siempre estaré agradecido de aquellas maestras que nos instruyeron y ayudaron a nuestra formación.

  • Andrés Pedroso Fariñas dijo:

    Cuanta razón tiene Pedro Urra Medina, yo también recuerdo con gran cariño mis maestros, el acto cívico y el Beso de la Patria.
    Mi maestra de 3er Grado, llamada Fina, de una figura hermosa, vestida con falda carmelita debajo de las rodillas, medias largas, blusa blanca con pañuelo, me llevaba en la guagua hasta el sitio donde me bajaba para ir a mi casa. Yo pasaba por debajo del troquel y no pagaba. Una vez voy sentado y una señora entra y de pié a mi lado. Mi mestra me toca y muy bajito me dice al oido, que los caballeros le dan su asiento a las damas.
    Nunca en la vida he podido olvidar aquella lección y hoy, aún con 73 años, la cumplo como el primer día.
    En 8vo Grado me gané el Beso de la Patria que era anual. Gracias a él, pude tomar tomar un cursillo de preparación de 3 meses que impartían 2 academias privadas de mi pueblo y solo costaba 25 pesos los 3 meses. Pero no tenía dinaro mi familia para pagarlo.
    Estas academias daban una beca a cada uno de los Besos de la Patria de las 7 Escuales Primarias Superiores que había y yo tuve esa oportunidad.
    Lo pasé en la Academia Alomá, me presenté en la Escuela Profesional de Comercio y logré obtener una de las 35 plazas donde se presentaron 500 alumnos en 1954.
    Se imaginan, negro, pobre y ya obrero a esa edad. Estuve hasta 2 año en el curso nocturno que con la huelga permanente no se pudo continuar hasta el triunfo de la Revolución.
    Hay que retomar aquellas cosas que tanta falta le hace a nuestra escuela, a nuestros actuales padres, a nuestros maestros, a la familia, todos ellos formadores de conciencia social, cívica, patriótica y revolucionaria

  • Hortensia Goenaga Vázquez dijo:

    Muy lindo su trabajo. Son aspectos de la vida cotidiana que teníamos que es bueno recordar. En estos días, revisando papeles, mi esposo encontró un diploma de El Beso de la Patria que me entregaron en cuarto grado en mi escuela, eso me despertó gratos recuerdos que usted ahora renueva. Esa distinción era muy valorada por los estudiantes y familiares, yo la obtuve en cuarto y quinto grados.
    Los Actos Cívicos eran muy emocionantes, recuerdo que yo recitaba en ellos y mis compañeros presentaban coros y representaciones. Era un momento solemne y recuerdo que todos los alumnos mostrábamos respeto y devoción por lo que allí se comentaba.
    Gracias por su trabajo.
    Hortensia Goenaga

  • Ramon Fonseca dijo:

    Que se han perdido muchos valores y buenas prácticas en la educación es innegable. Parece que los matutinos, un nombre vacío y que al parecer dice poco a los educando no se preparan bien , pues pocas veces ellos comentan de que trataron , de que efemérides hablaron , de que patriota aprendieron y quienes de los condiscípulos destacaron, al no ser que tengan participación directa en su ejecución. Debiese empezar por cambiar el nombre por el de Acto Cívico y dotarlo de toda la solemnidad y valor que merece. Pero más que eso, tanto maestros como padres, deben nutrirse de verdadero Civismo y abandonar la práctica de corrupción de las que tanto se escucha y aquellos maestros y padres que no la practican al parecer temen denunciarla, los tres grupos estamos causando un severo daño a los ciudadanos del futuro. Se que se hace difícil denunciarlo pues sino te toca en carne propia no tienes como probarlo aunque sea un secreto a viva voz y se tiene el temor infundado que pueden los corruptos tomar represalia con los educando incluso con el apoyo de aquellos que quieren asegurar notas y escalafón para sus hijos ,abusando de su poder económico y aprovechándose del bajo salario de los maestros y estos abandonando su ética y amor profesional aceptan y reclaman sumas elevadas por calificaciones fraudulentas . La educación uno de los logros de los que siempre nos sentimos orgulloso, en muchos lugares ha perdido calidad, faltan textos, falta formación pedagógica, falta dominio técnico para poder atraer la atención de los educando hacia la materia y al mismo tiempo mantener la disciplina del aula. Muchos padres no dan el debido seguimiento al aprovechamiento escolar y disciplina de sus hijos. No se puede justificar lo mal hecho y las prácticas deshonesta, pero no solo con combatividad, motivaciones ideológicas, represalias extremas se puede revertir la situación actual, hay que erradicar las causas que la motivan para quitar el pretexto a los débiles de espíritu y de conciencia. El salario de los maestros y satisfacción de sus necesidades materiales, sobre todo en la educación primaria –secundaria por el enorme peso que ellos tienen en la formación de los ciudadanos del futuro debe ser un salario decoroso y solvente. Y parejamente con esto se debe como afirmo Armando Hart, nuestro Primer Ministro de Educación en uno de los tantos Congresos Pedagógicos Internacionales efectuados en nuestro país (parafraseándole) “Se hace necesario retomar la ética Cristiana Occidental para enfrentar, las indisciplina sociales y corrupciones”

  • Ramon Fonseca dijo:

    Que se han perdido muchos valores y buenas prácticas en la educación es innegable. Parece que los matutinos, un nombre vacío y que al parecer dice poco a los educando no se preparan bien , pues pocas veces ellos comentan de que trataron , de que efemérides hablaron , de que patriota aprendieron y quienes de los condiscípulos destacaron, al no ser que tengan participación directa en su ejecución. Debiese empezar por cambiar el nombre por el de Acto Cívico y dotarlo de toda la solemnidad y valor que merece. Pero más que eso, tanto maestros como padres, deben nutrirse de verdadero Civismo y abandonar la práctica de corrupción de las que tanto se escucha y aquellos maestros y padres que no la practican al parecer temen denunciarla, los tres grupos estamos causando un severo daño a los ciudadanos del futuro. Se que se hace difícil denunciarlo pues sino te toca en carne propia no tienes como probarlo aunque sea un secreto a viva voz y se tiene el temor infundado que pueden los corruptos tomar represalia con los educando incluso con el apoyo de aquellos que quieren asegurar notas y escalafón para sus hijos ,abusando de su poder económico y aprovechándose del bajo salario de los maestros y estos abandonando su ética y amor profesional aceptan y reclaman sumas elevadas por calificaciones fraudulentas . La educación uno de los logros de los que siempre nos sentimos orgulloso, en muchos lugares ha perdido calidad, faltan textos, falta formación pedagógica, falta dominio técnico para poder atraer la atención de los educando hacia la materia y al mismo tiempo mantener la disciplina del aula y por otro . Muchos padres no dan el debido seguimiento al aprovechamiento escolar y disciplina de sus hijos. No se puede justificar lo mal hecho y las prácticas deshonesta, pero no solo con combatividad, motivaciones ideológicas, represalias extremas se puede revertir la situación actual, hay que erradicar las causas que la motivan para quitar el pretexto a los débiles de espíritu y de conciencia. El salario de los maestros y satisfacción de sus necesidades materiales, sobre todo en la educación primaria –secundaria por el enorme peso que ellos tienen en la formación de los ciudadanos del futuro debe ser un salario decoroso y solvente. Y parejamente con esto se debe como afirmo Armando Hart, nuestro Primer Ministro de Educación en uno de los tantos Congresos Pedagógicos Internacionales efectuados en nuestro país (parafraseándole) “Se hace necesario retomar la ética Cristiana Occidental para enfrentar, las indisciplina sociales y corrupciones”

  • Roberto de la Peña dijo:

    Señor Pedro Urra
    Comparto la misma opinión de todos los que le felicitan por su trabajo. Yo también tengo en la mente esos recuerdos, conservo incluso los diplomas por pasar de año. Estudié en la escuela pública No 118 Martín Morúa Delgado que estaba situada frente a la Escuela Alfredo Aguayo que en ese entonces era solo para niñas y era para los que pudieran pagar. También como usted tuve la oportunidad de ser elegido reiteradas veces con el beso de la patria en los años que estuve. De todos mis profesores a la que más recuerdo es a Alejandrina Herrera profesora del 5to grado ella estableció que en lugar de decir presente cada alumno dijera un verso de José Martí. Recuerdo que el verso que debía decir era “El deber debe cumplirse sencilla y naturalmente” después me lo cambió para “Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro. Dígase hombre y ya se ha dicho todos los derechos” . A esta profeora la recuerdo también porque cuando se produjo el asalto al Palacio Presidencial para ajusticiar a Batista. Se dirigió a nosotros y nos dijo, tenemos que suspender las clases porque en este momento un grupo de jóvenes cubanos han asaltado el Palacio Presidencial dispuestos a ofrendar sus vidas para la liberar a Cuba. Salgan para sus casas y no se detengan en ningún lugar”. Esas palabras la escribí de inmediato en mi libreta de ortografía y de tanto leerlas nunca se me han olvidado. Recuerdo como era ella una mujer negra bastante oscura que usaba siempre espejuelos calovares, tenía una voz potente; pero no agresiva más bien dulce dicha con tono pausado. Ya tengo 67 años y creo que nunca la olvidaré como tampoco olvido donde redicaba esa escuela que de hecho fue cambiada de lugar por la década del 60; que no puedo precisar porque ya había pasado a la Secundaria Básica.
    Le felicito porque sé que muchos de nuestra época le agradecerán les recordara aquellos primeros años de la niñez.

  • Walfrido dijo:

    No fui a la escuela de la decada del 20 sino en los años 80 y tambien había los viernes un acto patriotico,deberia retomarse en la escuela cubana,ya que falta demasiado civismo en nuestra sociedad

  • ramon dijo:

    Agradecido el que un veterano comparta sus ideas y sus vivencias eso es necesario por muchas razones, más cuando sirven para sembrar valores y refrescar la mente de muchos, gracias Pedro.

  • mary dijo:

    Gracias por tan bello artículo, ojalá y estos tiempos, los de mis hijas, se parecieran al menos en algo. Ya nada es igual, que pena…

  • Amalfi dijo:

    Ramón. Comparto su criterio en cuanto a la necesidad de unificar esfuerzos entre la escuela y la familia, denunciar todas las actitudes que van en contra de una formación adecuada de nuestros niños y niñas y más aún, en los adolescentes. El retomar todo lo referido a la ética ha sido y es una constante del Ministerio de Educación. No ha sido nunca el magisterio una de las profesiones con salario elevado, no obstante, tenemos innumerables ejemplos de maestros y profesores dignos y que día a día cumplen con la ética pedagógica. Una vez más los que amamos esta profesión solicitamos la confianza de tods nuestros compatriotas, la preparación de los profesores es la prioridad de nuestro trabajo para lograr una verdarea instrucción y educación. Las condiciones actuales, me refiero al desarrollo económico y social dentro y fuera de Cuba han provocado cambios en las maneras de pensar y actuar y entre todos tenemos que seguir batallando por una educación más integral para nuestros hijos, donde imperen las buenas costumbres y el respeto. Los que estamos en el ejército de profesores dignos así lo ASEGURAMOS Y VENCEREMOS.

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Pedro Urra Medina

Pedro Urra Medina

Nació en 1929. Es historiador y columnista de Cubadebate.

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