La Habana no es lugar para turistas (II)

La Guagua. Foto: Kaloian
...De una hermosura atroz, de una serenidad inconfesable. Rostros al regreso de cualquier estética.
De La Habana no es lugar para turistas (I)
Todo el mundo sabe y el que no sabe se imagina cómo son las guaguas en La Habana. Lo folclórico es una delicia, pero para comentarlo. O sea, para teorizar sobre la cultura, sobre las costumbres, sobre lo pintoresco o lo atractivo de un pueblo.
Pero vivir en el folclor se las trae, y es cualquier cosa menos una experiencia agradable. El sudor no es agradable, ni la bulla, ni la falta de menudo. La sensación de asfixia o de impaciencia tampoco lo es. La parte fea del folclor consiste en jugársela a diario, sin armonía, sin estética, en condiciones más bien vulgares, que nadie recordará por ningún detalle en particular.
En La Habana hay guaguas de todo tipo: las del amanecer son acogedoras. Afuera, las calles despejadas, el frío tenue, las personas que retornan, las que parten, los que a diario se entregan, sin que medien palabras, la supervisión del mundo, la continuidad de la vida.
Pero en verdad, las casi poéticas guaguas de las siete de la mañana son las confrontas de la madrugada. Esas rutas lúgubres que recorren la ciudad con mucho sigilo, a buen tiempo cada dos o tres horas, y que llevan encima, como gravitando, un extraño sino, algo fantasmal.
En cambio, entre las ocho y las doce de la noche, las guaguas acusan de un agitado trasiego, de marcadas estridencias: rancheras mexicanas, Los Mustang, Marco Antonio Solís. A esa hora, algunos pasajeros andan con guitarras, otros alardean, otros discuten sin demasiado interés.
También está el que viaja en silencio, pero ese nunca cuenta, ese anda extraviado, en un recorrido que no es el suyo. Casi siempre se trata de un sujeto pálido, un pobre diablo a las claras traído de otro hemisferio.
En las guaguas he presenciado escenas absurdas, imprevistas hermandades distantes de cualquier retórica, las mayores dosis de humor concebibles. En una guagua -también- intentaron carterearme. No lo lograron porque yo no tengo cartera, o porque no hay nada tan irónico como robarle a alguien sin dinero.
Las guaguas, descarnadamente gráficas, con sus leyes implícitas e inviolables, o continuamente violadas y continuamente puestas sobre el tapete, acogen un hervidero de acontecimientos, de perfiles torvos y miradas dóciles. Quizás porque La Habana, entre otras cosas, semeja una ciudad de muchas caras, de disímiles pulsaciones, pero con la rara virtud de que nada en ella parezca falso. Ni el Prado, ni Cayo Hueso, ni Quinta Avenida.
Sin embargo, en varias de las rutas posibles destaca una escena, una especie de trampa, un acto simulado y a la vez ineludible. Yo asistí a su puesta un 23 de mayo -un día cualquiera-, a las tres de la tarde, mientras llovía en el Cerro y sobre el Cristo de Casablanca.
El chofer, la radio, o la casualidad, hacen que se escuche, de repente, una canción de Roberto Carlos, una de esas canciones a las que normalmente casi nadie presta atención, un tema sobre la distancia, sobre los amores truncados a contrapelo del mismo amor. Entonces una señora de mediana edad, de tristes arrugas en el cuello, blusa rosada, y ojos indescifrables, empieza a llorar.
Uno supone, en primera instancia, por la sobriedad del rostro, que la mujer se está secando el sudor. Pero nadie se seca el sudor de esa manera, tan despacio, con tanta elegancia, con manos tan temblorosas, como si los dedos tocasen una superficie desconocida, la piel de lo incorpóreo, y los ojos estuviesen exhumando un cadáver, sacando a flote una verdad inconclusa.
El rostro de la mujer prefigura el rostro de La Habana. Una ciudad que sabe llorar y que, por otra parte, avanza. Una ciudad que viaja, entre el tráfico y el éxtasis, y que puede no estar ya en ningún sitio.
En ese momento uno quiere seguir hasta lo último del trayecto, pero luego desiste. Porque se trata de una ruta ilegal, de las que consumen demasiada gasolina, de las que dan vueltas y vueltas y empatan un día con otro y poco a poco se van quedando solas, sin pasajeros y sin conductor, solas a través de los años, sin folclor y sin vuelo, como los malos artistas, y que en un momento dado ya no tienen razón de ser, pero prosiguen por inercia, por pura imposibilidad de detenerse, y su luz o su sombra disecciona y se traga todo lo que le parezca, todo lo que simplemente no le sirva, así de fácil, y son rutas que como todo el mundo sabe o como todo el mundo se imagina no tienen principio y tampoco tienen fin.
Nota al pie
He escrito La Habana no es lugar para turistas (II) con algo de temor. Si dijera otra cosa estaría mintiendo.
Tras la primera entrega de esta serie de crónicas recibí críticas, críticas fuertes y varios insultos. También recibí apoyo, ánimos, consejos, palmadas sobre el hombro, y pocos pero importantes halagos. De personas que admiro, de personas que aprecio, de personas que respeto y de personas que no sabía me tenían en cuenta. Todo esto, sin embargo, entra de lo concebido, dentro de lo lógico, dentro de lo previsible. La causa por la que escribí con miedo esta segunda crónica fue otra. Fue porque en plena soledad, o con la simple compañía de mis fantasmas internos (justo en los instantes en que se vuelve imprescindible desnudarse y jugárselo todo), percibí que a La Habana no es lugar para turistas (I) le sobraban algunas palabras. O sea, era una crónica imperfecta, visiblemente imperfecta, y eso, que es a la larga lo que siempre se logra, no era en verdad lo que yo estaba buscando. (Las crónicas imperfectas son las que más deleite me ha dado leer, pero no las que más deleite me ha dado escribir.) Otras posibles cuestiones no me molestaron: ni el tono literario, ni el ambiente onírico, ni la aparente ausencia de un argumento, ni el intento de transgredir ciertas normas. (Aunque lo más probable es que no transgreda nada y en cambio salga con algunos trastazos encima.)
Tampoco es que ande por ahí dándomelas de arrepentido. Primero porque La Habana no es lugar para turistas (I), fuera de los estragos y las opiniones encontradas, me place por su sinceridad; nunca se traiciona. Segundo porque seguiré incurriendo en errores de este tipo. Y tercero porque, tal y como me dijo un buen amigo, "hay lectores y lectores: está el positivista, que necesita que le digan algo que entienda y pueda encontrarle utilidad, y está el renacentista, que aprecia la belleza de un texto bien escrito y lo lee con espíritu hedonista." No digo que mi texto sea un texto a la altura de los lectores renacentistas, solo digo que los lectores positivistas no me seducen, no pueden ser el límite, y que intento alejarme de lo que para ellos resulta placentero. Solo me resta parafrasear al autor de Los detectives salvajes (cuyo nombre, perdonen el descuido, ahora mismo tampoco recuerdo): las malas críticas me las empiezo a ganar en frentes de guerra, no en simulacros de combate. Y como dijera un chofer de la 20: el periodismo no es coser y cantar. El periodismo siempre es un peligro.


que bueno que hay guaguas en la habana, porque donde vivo no hay, así que aprovechen los monstruos mientras yo camino.
Yo fui de los que trató, tal vez sin que lo percibieras de alabar tu primera entrega. Me recuerdas a mí cuando era más joven. Pensé que nunca ibas a publicar esta segunda parte y te felicito por tu valentía. Aparte, me identifico mucho con tu estilo. Sigue adelande, no dejes que te quiten lo que creo tienes de sobra.
Que tal, me parecen soberbios excesos las criticas vertidas para estos dos textos, el autor busca llevar una anécdota que resbala en lo ordinario a un desmantelamiento literato de la superficie, un ejercicio común y hermoso en la literatura, muy buen texto por cierto, pero si se ve desde los ojos de lo superficial, desde la politica, desde los intereses, entonces se explican bien esas criticas...No entendieron nada
en el primer articulo exprese que no entendia bien lo que ud. queria expresar. ahora he comprendido mejor. las realidades que vivimos los cubanos no deben estar excentas de nuestros comentarios que aunque sean desde un punto de vista critico, revelan la verdad de nuestra sociedad imperfecta que tenemos que modificar con las herramientas que la revolucion ha puesto en nuestras manos, la libertad de ser cultos para ser libres como dijera nuestro gran apostol.-
no es menos cierto que la familia nuestra, es responsable maxima de nuestros errores, y la revolucion que hemos construido, la hemos hecho tan generosa, que tambien requiere de nuestras criticas para poder hacerla casi perfecta, pero lo interesante es que aprecio que en la verdad, esta la obligacion de luchar por ser mejores y hacer de nuestras sociedad, una guagua llena de cubanos que luchen por un mejor. debemos todos comprender que cuando no cuidamos lo que tenemos y que adquirimos con tanto sacrificio, nos parecemos a esos que andan por ahi, y que miramos y decimos.....donde estara la cultura, porque esa es y ha sido para todos, con el mismo derecho de todos los cubamos???? gracias.
Vengan a una provincia y ahi si vas a tener para erscribir pero el cubano es lo maximo siempre se las aregla para sacarle candela a todo
hace falta gente valiente que escriba cosas que pasan para darle en la cara a los inresponsables o los que le da lo mismo dios que un caballo y sacarlo del giro y que se bayan a tirar de una pachanga como caballos que eso es lo que son
Cubadebate si mi comentario fue a las 8.13 como es posible que siga como "recibido" y esten publicado mensajes después de ese horario.
Luego nos quejamos por censuras y por bloqueo en la red pero como exigir que no nos hagan si eso es exactamente lo que no hacemos.
piense o cambienle el nombre al sitio.
Perdón, olvidaba agregar otro detalle: no debería apartar, no debería dejar de escribir también para los lectores "positivistas", sólo porque no le seduzcan. Se puede aprender una lección increíble hasta de las más insospechadas personas, ya sea un niño, adulto, anciano; todos tenemos algo valioso para enseñar.
Y la mejor crítica que pueda recibir, quizás, venga algún día de un lector positivista.
Saludos
Lara G.
Cuba es asi, y asi es como somos por eso se caracteriza el cubano por su forma de ser todo el día en la lucha de cojer una guagua esto y lo otro, la vida agitada ,erp para un turista eso es sentirse mal porque tienen otras costumbres de vida.
Los turistas van a un país para ver lo que es ese país. Cuando vienen acá saben lo que se van a encontrar: ciudadanos protegidos contra más de 14 enfermedades; Alto nivel de escolaridad y de escolarización; salud para todos; muy baja incidencia de drogas, alcohol y psicofármacos; uno de los más altos índices de nutrición en el área; personas hermosas, física y espiritualmente y muchos otros etcéteras, ý todo ello dicho por ellos y organismos internacionales.
Tengo un amigo mexicano que me contó riéndose su aventura montado en un camello para Alamar. ¡Mire usted!
Entonces, Cuba, como cualquier otro país es lugar para turistas. No lo será para los turistas de juego, prostitución infantil y drogas que son los que van a otros países que por respeto no voy a mencionar
Estoyde acuerdo con todo el artículo excepto con el nombre.No hay turistas en las guaguas de la Habana. Se debiera de llamar: "Las infernales guaguas de la Habana", jajaja.
Pero es sabido que el pago que hacen los turistas les garantiza no tener que lidiar con las rutas nacionales.
Aunque he visto en internet crónicas de turistas que han navegado en guaguas urbanas y han quedado sorprendidos con la forma de ser del pueblo cubano
Lamentable texto, pobre, te escondes en algo ilogico. Muy poco elaborado, peor incluso que el primero. Es lo que pienso.
Disculpame si ofendo a ilustre escritor.
mi gente que pasa!?, por el contenido de la obra no se dan cuesta que el título puede ser entendido de dos maneras, de una manera concreta y particular, aplicada a la cotidianidad, hace cierta referencia a lo incómodo y abyecto que puede ser el viaje en una guagua (con las características y situaciones descritas) y otra, que puede ser la que coquetea con la metáfora, lo subliminal, lo abstracto, asimilado desde esta perpectiva nos sugiere otra verdad, otro contenido, "todo aquel que no esté habituado a un medio,a un lugar, a una persona, no se ha sentido como un turista".
espíritu hedonista: esta frase está tan clara como sus dos partes de artículo. en esta segunda entendí menos porque te bajaste de una Habana renacentista para montarte en una guagua folclórica y actual. una parte no se aviene con la otra, esta segunda me recordaron al maestro del humor Carlos Ruiz de la Tejera y su monologo "La guagua", hasta alguno de los foristas habla de ese humor cubano en una de las opiniones.
Sigo sin entender a donde quiere llegar pero eso no quiere decir que no me gustó lo escrito y si alguien "se fue de rosca" en la opinión no haga caso de esos fíjese que siempre el que grita, insulta y falta el respeto es por sentirse derrotado y al no tener otros argumentos pues lanza improperios.
Usted tiene la oportunidad de escribir sobre la realidad de la forma que la ve, nosotros de opinar sobre lo que usted escribió, todos tenemos un criterio de acuerdo a nuestro prisma.
Un consejo gratuito, tocayo, reciprocando la clasificación que me regalaste en tu NOTA AL PIÉ. Tu dices que: "los lectores positivistas no me seducen, no pueden ser el límite, y que intento alejarme de lo que para ellos resulta placentero". Si tú tienes alguna intención de trascender en las letras, te recomiendo que revises las obras más universales de todos esos grandes escritores que hoy son como astros de primera magnitud en nuestro firmamento literario, que ya no deben apagarse mientras dure esta civilización: Shakespeare, Cervantes, Hugo, Clemens, Balzac, y un largo etcétera; Casi cada una de sus frases contiene uno ó más mensajes útiles, y su comprensibilidad sólo depende de la cultura y el estado espiritual del lector. Eso es así porque ellos escriben casi siempre sobre algo concreto; El Hombre, sus pasiones, hechos, virtudes, defectos, sufrimientos y dichas, miserias y grandezas. Que yo sepa, ningún escritor o escrito "renacentista" ha alcanzado esas cumbres, ni sobrevivido mucho a su tiempo. Pero tú sabrás. Yo te obsequio mi humilde opinión de viejo lector empedernido. Salud y suerte.
Sos un bestia...o te buscas un tutor rapido, o un sicologo, o algo...y por favor, practica por las noches en vez de estar cogiendo guaguas.
Empecé a leer por la Nota al pie, y cuando llegué a la última oración, encontré a Bolaño y Los detectives salvajes y me ganaste... Pongo en pausa el comentario para leerla desde el inicio... He terminado de leer, algunos disfrutan la salida de la crónica para emitir el próximo comentario crítico o divertirse entre tanto Poker en Facebook y notas de 20 líneas mal escritas. Todo texto es perfectible. Pero estos me gustan por la honestidad y las ganas que le pones. ¿Cómo se llaman aquellos que esperan tus crónicas para emitir dolorosas opiniones, con la única intención de herir? Upss... nadie sabe su nombre. ¿Por qué será?
Saludos,
E.
Qué derroche de humildad, el que piensa que "nadie entendió nada". Dios mío...
Yo también lo hubiera titulado Cubanos de a pie, o La guagua, porque se ajusta más al tema; en este sentido hay tantas experiencias como "guaguanautas", quizás el espíritu del autor sea un poco melancólico, pero es el suyo, quien lo vea de otra forma que lo escriba; y si bien es cierto que en las guaguas se sufre, también, a veces, se divierte uno o aprende de solidaridad y hasta tiene la oportunidad de socorrer a otros. Recuerdo una crónica de Eduardo Galeano que está en El Libro de los abrazos donde también La Habana se describe a través de lo que hacen un chofer y sus padajeros, genial, alegre, pintoresca. A mí me asusta el P1 entre las tres y las cinco de la tarde, me gusta a las siete de la noche...en fin, casi empiezo a hacer mi crónica...Sigue escribiendo que has dado mucho que hablar y ya esa es señal de que sirve, aprende, pero siempre sé tú y no los otros.
hola kompañeros, soy chileno y e ido 3 veces a Cuba, la 1ra aloje en un hotel(pero uno bien modesto) lo hice por la experiencia, pero las otras veces me alojado en casa y compartido con la gente comun, eso es lo ke me gusta "vivir como un cubano" nada de hoteles de 5 estrellas, esa es la gracia, tomar la guagua, compartir las carencias con el pueblo, conversar, esio es lo lindo, yo podría ir a aulakier parte del mundo, pero no me gusta Cuba, recorrer el Malecon Habanero, por calle Obispo, estuve en Sta Clara, en el mausoleo del Guerrillero heroico, tambien estuve en Pinar del Río, alojando en un pueblo llamado Piloto, hacía una frialdad, pero no importaba, en mi pais Chile, los buses tambien van repletos, pero la diferencia ke aka nadie conversa con nadie, hermanos cubanos, a defender la revolución, solo el socialismo salvará este mundo de la destrucción..hasta la viktoria siempre...Marrichiweu(grito de combate de nuestros indigenas mapuches, ke significa mil veces venceremos)
Es verdad que la situación del transporte en nuestro país es algo que trae consigo una gran problemática , soy estudiante de la UCI y el transporte es muy difícil para todo el personal de dicha escuela actualmente hay 10000 estudiantes y 5000 trabajadores y no da vasto para todo ese personal poder transportarse da la habana hasta la escuela , eso es algo que deben resolver , otra cosa es que los chóferes permiten que la población cargue con animales en la ómnibus como gallinas , viandas como si eso fuera un medio de transporte de animales o de viandas.... Espero que esta situación pueda resolverse porque no es fácil un estudiante tener que pagar 5 pesos casi todos los días a un carro particular como si a nosotros nos pagaran , porque el único misero estipendio es de 50 pesos que no da ni para la merienda en la escuela porque el bocadito mas barato es de 3 pesos ....
Querido autor: Tal vez nunca llegue a leer esta opinión pues vendria siendo algo así como la 100 desde que publicó "La Habana no es lugar para turistas (I)" pero si le llega, con el mayor temor a ofenderlo o desalentarlo o quisas, de ser mal interpretado; decirle que realmente con ese título esperaba algo más de lo que recibí a través del texto. Solo decirle que he vivido muchas cosas en mi andar por La Habana, tanto grandes pasiones como observar en compañia de mi novia un atardecer en el Cristo de Casa Blanca como la mayor de las nauceas en un P14, es por eso que creo que no solo yo, sino cualquier cubano que haya vivido eso, que creo que es cualquiera que haya visitado La Habanañ lo hubiese descrito mejor y más profesional. Pero vamos, ánimos, que la intensión es buena y valiente. Retate a tí mismo y regalanos un "La Habana no es lugar para turistas (III)" que de verdad refleje lo que es La Habana.
Soy del centro de la isla, viajo a menudo a la urbe capitalina donde de la noche a la mañana se lleno de P. Tantos P que decidieron identificarlos por colores, los cuales no te puedes guiar ahora, pues pueden que anden en la ruta desconocida. "La habana no es lugar para turistas", creo en mi humilde opinión es una crónica MUY REAL. Demasiada real que sientes el calor humano, el codo incómodo, el machucón del zapato ajeno, el "permiso" empujado de otro "guaguanauta" que se baja en la que viene. Por favor un pasito ahí, que quedan "dos". Creo que se debe escribir mucho más sobre la realidad diaria del cubano. De esto, de aquello, de lo otro, lo que "nadie ve" y lo que "todos sabemos" y lo que no "decimos". Gracias por escribir la segunda parte, de las guaguas podemos hacer un serial con tantos capítulos como la aventura Un Paso Adelante.
Gracias.
DISCULPE ARTICULISTA, PERO HE ESTADO EN VARIOS PAISES Y MUCHOS TURISTAS GUSTAN DE LA ORIGINALIDAD DEL LUGAR QUE SEA, SIN DISCRIMINACIONES POR GUAGUA, NI SUDOR DE LA GENTE, POR FAVOR, USTED HA IDO A AFRICA ? EN LO PERSONAL GUSTO MUCHO DE ESOS PAISES AFRICANOS SU CULTURA, ETC, POR ESTOS DIAS UNOS ARTISTAS PORTUGUESES ESTUVIERON CONVIVIENDO EN TRIBUS AFRICANAS, PARA MI FUE MARAVILLOSO VERLOS COMIENDO GUSANOS Y OTRAS COSAS. OTRA VEZ VUELVE CON ESA RETORICA SIN SENTIDO, LA HABANA SI ES PARA TURISTAS, Y EL RESTO DE CUBA TAMBIEN, HAY MUCHA GENTE MARAVILLOSA EN LAS PROVINCIAS POR QUE NO HABLA DE ELLAS TAMBIEN?
Siempre que te leo no tengo claro si estoy en Cubadebate (entiéndase "sitio de un medio de prensa que se respeta") o en Yahoo Noticias (entiéndase sitio que publica cualquier disparate") y teniendo en cuenta que te gustan las guaguas a lo mejor deberías reconsiderar tu profesión.
Cuba
Ahí viene la guagua
P-5—ruta por la ciudad de La Habana
camión con tremenda historia
con partes importadas de afuera
de un país industrial
de un país imperial
El motor ruso, volante y columna de dirección, japonés
pero las llantas son de Cuba, sí, de Cuba
Ya aquí está la guagua
camión verde, o quizás rojo, angosto y largo
y en medio de una calle grandísima con carros veloces y otros no tan veloces
repleto de cuerpos negros, trigueños, blancos, mulatos
Para montar, cuarenta centavos nacionales
menos de medio kilo
o tal vez nada, por esto no hay que preocuparse
Pobre guagua
maltratada por el tiempo y la historia
asientos rotos, barandales despintados
el motor ruso ya no funcionó
y el cubano ha tenido que arreglar, trabajar, e inventar
así es como sigue la guagüita humilde acarreando a la gente
Al montar, toda persona junto a la otra
el doctor le cede el asiento a negra jubilada
en un rincón la muchacha y su novio
abrazados, besándose, agarrados del barandal
el joven estudiante de regreso a casa, fundido
La guagua se agita mientras corre por las calles malgastadas
el motor ruge y la gente se incomoda
pero el freaky, por más muela que tenga, ayuda a la vecina que se tropieza
el carnicero de la F y 5ta coge la mano del niño
No existe de otra
este pueblo ha aprendido a hablar, a convivir, a quererse, a ser familia
toda persona tan cerca
cuerpos juntos a otros respirándose el aliento
tocándose
Así se vive, así se goza
y así es más rica la vida
Ahí va la guagua
sigue en su camino, marchando hacia adelante
con sus tropiezos y logros
pero siempre al servicio del pueblo.
Para mi eres un GUAGUERO con alma de escritor ,o un escritor con alma de GUAGUERO, trato de quitarme el extres que me provocan las dichosa GUGUAS,de no pensar en ellas en lo que me queda de día mirando la telenovela CIUDAD PARAISO (MALISSIMA,PERO NO SE VEN GUAGUAS) ,y mira lo que me ecuentro ¡¡¡ANTOOONIA TRAEME EL DIAZAPAAAAN!!!!
Carlos Manuel, veo que insistes en el tema de los libros tentadores de segunda mano con una fantasía más elaborada; dijiste que habías dejado eso...
Y entre los anaqueles de libros, despreocupadamente suspendida en el
vacío, la veladora, una anciana de piel muy blanca y canas amarillas,
se recogía bajo sus telas. Me pareció que estaba muerta, o muy dormida,
y no le presté atención.
Después de mucho rastrear, de haber desandado catálogos, estantes y
entresijos, cargué con las tres mejores piezas de cualquier
biblioteca...
Carlos:
Ambas crónicas me gustaron y el titulo siempre es lo más difícil, pero no lo más importante. Si le hubieras puesto como titulo “los zapatos de mi abuela” quizás no tantas personas habrían hecho comentarios a pesar de que los zapatos son otro problema.
No creo que los turistas dejen de venir a Cuba por las guaguas de la Habana, conozco un italiano que viene cada tres meses y anda por toda la isla en camiones, pero no en los camiones mejicanos que pueden ser tres estrellas, en los cubanos que bien incómodo son. Sin embargo a él le gustan los camiones pues le place conversar con las personas que montan este medio de transporte. Otros les encantan los bici taxi o los coches tirados por caballos enclenques. En fin así, son los gustos.
A mí por el contrario me encanta andar, todos los días, varios Km caminando.
Sigue con tu estilo que hasta los que te insultan te leen y como tanto se repite yo lo repito también: “Si ladran…es que avanzamos”
Al amigo Juan Castro de México todavía le quedan muchos viajes a Cuba y en la Trova siempre me preguntan
Uno escribe cualquier cosa con los pies en la tierra y lo censuran, este periodista o literato de segunda intenta amedrentar al turista para que no visite la Habana, y aun anda suelto y le permiten seguir emborronando cuartillas.
Supongo que el moderador dijo, dejenlo escribir que nadie lo entiende.
Cubadebate: Mis más sinceras gracias. Con solo un par de publicaciones han logrado que me deshaga de cualquier cargo de conciencia que pude haber tenido por emplear parte de mi tiempo jugando poker (en Facebook o 'de verdad'). Al menos ya sé que el "lapso" que podría estar dedicando a leer este tipo de crónicas lo puedo destinar a ese lúdico menester sin arrepentimiento alguno.
Como dice un colega, es una lástima que se dedique espacio en un medio supuestamente serio como Cubadebate a este tipo de crónicas, con un lenguaje totalmente anacrónico al perfil y objetivo de este sitio ("lenguaje lezamiano", creo que comentaba alguien. Por favor!!! Leamos a Lezama.) Recurrir a trucos como el título-gancho (sobre todo cuando el susodicho tiene poco o nada que ver con el contenido)... eso ya es decepcionante.
Podemos escribir mal, bien, o regular. No es eso lo criticable y mucho menos condenable. Enterrar el sentido común, no ser consecuentes, pecar de pretenciosos (conscientemente o no)...esos sí son "lapsus" que un buen periodista o escritor no puede darse el lujo de cometer.