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Pete en Guantánamo: ¿Y los pantalones?

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El Pentágono dijo que el propósito de la visita del secretario de Defensa, Pete Hegseth, a la Base Naval de Guantánamo era “interactuar con los soldados”.

Hay imágenes que valen más que un discurso. Y hay otras que, por muy cuidadosamente construidas que estén, terminan produciendo exactamente el efecto contrario al que buscaban.

La reciente visita del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, a la Base Naval de Guantánamo, fue diseñada para proyectar un mensaje de fuerza. El antiguo oficial que sirvió allí hace dos décadas regresó convertido en jefe del Pentágono. Camiseta de los Marines, shorts deportivos, gorra y zapatillas de entrenamiento. La imagen del veterano entre sus tropas, lejos del protocolo y cerca del terreno.

La escenografía fue evidente.

Sin embargo, quienes conocen al pueblo cubano saben que hay un riesgo cuando se intenta comunicar mediante símbolos: una vez lanzados al espacio público, dejan de pertenecer a quien los creó. Pasan a manos de la gente.

Y la gente los interpreta.

O los reinventa.

O se ríe de ellos.

Durante décadas, la Base Naval de Guantánamo ha sido presentada por Washington como símbolo de presencia militar, control estratégico y poder. Sin embargo, en el imaginario popular cubano, las demostraciones de fuerza suelen correr una suerte distinta. Basta una imagen, un gesto o una frase para que el humor popular se apropie de ellos y los reduzca al choteo.

Es una forma de resistencia cultural muy nuestra: cuando no se puede competir con el poder material, se compite con la ironía. El cubano no choca contra un símbolo; lo ridiculiza. Sobre todo, cuando se trata de Trump, Hegseth y compañía, un gabinete que se convirtió en oro puro –ese dorado que tanto le gusta al presidente republicano– para creadores de memes de todo el mundo.

No es casual. Jorge Mañach dedicó páginas memorables a estudiar el choteo como una de las expresiones más singulares de la cultura cubana. En Indagación del choteo describió esa tendencia a rebajar la solemnidad de figuras, discursos y ceremonias mediante la burla y el ingenio.

Por eso, mientras algunos analistas vieron en la vestimenta de Hegseth una demostración de liderazgo y cercanía con las tropas, otros repararon en algo mucho más simple.

El hombre llegó en shorts.

Y entonces apareció la pregunta inevitable. ¿Dónde están los pantalones?

En el lenguaje popular, “tener pantalones” nunca ha sido solamente una cuestión de vestuario. La expresión habla de carácter, valentía y firmeza. De ahí que la imagen del máximo responsable civil de las Fuerzas Armadas estadounidenses, secretario de Guerra –o secretario de Crímenes de Guerra, como le dicen algunos–, caminando por Guantánamo sin pantalones largos, ofrezca una ironía difícil de ignorar para un pueblo que lleva décadas convirtiendo la política en materia prima para el humor.

Lo interesante es que la broma no cuestiona la autoridad real de Hegseth ni el poder militar de Estados Unidos: pone en evidencia la distancia que a veces existe entre la intención del mensaje y su recepción.

La fotografía pretendía transmitir fuerza. El choteo encontró una oportunidad para relativizarla.

Quizás ahí radique una de las lecciones más antiguas de la comunicación política: ningún símbolo está completamente bajo control de quien lo emite. La audiencia siempre tiene la última palabra.

Y en Cuba, esa última palabra suele venir muy frecuentemente acompañada de una risa, una ironía, hasta de burla. Es el arma de la gente cubana contra el poder imperial soberbio, se produce ciento por ciento en Cuba y no nos la descifraron nunca: ni antes ni en 2026.

Porque a veces una demostración de poder termina convertida en un comentario de esquina.

Y porque, para bien o para mal, el humor sigue siendo una de las formas más eficaces que tiene este pueblo para mirar de frente al poder y recordarle que, incluso cuando llega vestido de Marines, también puede quedarse sin pantalones, como hace ya tanto tiempo se quedaron sin argumentos, sin verdad y sin respeto. Matones vestidos de traje –a veces en shorts – que solo tienen bombas para llenar todo lo que les falta.

Pete Hegseth en la Base Naval de Guantánamo, el miércoles 10 de junio. Foto: Reuters.

Pete Hegseth en la Base Naval de Guantánamo, el miércoles 10 de junio. Foto: Reuters.

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Dianet Doimeadios Guerrero

Dianet Doimeadios Guerrero

Periodista cubana. Máster en Relaciones Internacionales. Subdirectora de Cubadebate de 2019 a 2021. Reportera en el periódico ¡ahora! de 2010 a 2012. Graduada de Periodismo de la Universidad de Oriente. Twitter: @ddoimeG

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