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La balada triste de Fannie y Freddie

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Un año de camuflaje y engaños (1)

 

Notas para ciegos, tuertos y pasmados(2)

El lunes día 8 de septiembre los “escolásticos” de la ciencia económica neoliberal se vieron forzados a declarar el desplome del sistema financiero, es decir, la implosión gigantesca -pero silenciosa porque “el globo” estaba vacío y llevaba décadas en expansión continua- de la “renta mundial globalizada”. El mundo del crecimiento ilimitado desapareció, distribuyendo por el espacio sagrado del mercado libre billones de papelitos verdes sin valor real alguno. Fannie y Freddie estaban en coma.

Flamantes letras y bonos del Tesoro, títulos de crédito, fondos de inversión, títulos hipotecarios, seguros y reaseguros, acciones de todo tipo, paquetitos de títulos de aquí y de allá, fondos de pensiones, cócteles fabulosos de incontables y variables ingredientes de capital transnacional; y las “mil y una formas” de representar, simular y multiplicar el dinero para explotar sin misericordia a los trabajadoras y trabajadores de todo el mundo, se convirtieron también en papelitos de colores para culminar con fanfarria y borrachera corrida la que parece ser la tenebrosa fiesta terminal del capitalismo(3).

Pocas semanas después, en una sucesión desenfrenada de días negros, se declaraba también -como un suceso puntual y poco menos que asombroso- la volatilización del “segundo globo”. Las bolsas se desplomaban. Para colmo de lógica materialista(4) los papeles se convirtieron en papeles.

La enorme y múltiple billonada -de incalculable contabilización-, expandida lentamente hacia “el espacio estratosférico que todavía no se han apropiado del todo los EEUU” produjo un eclipse casi total del sol capitalista (5).

En realidad la llamada “burbuja financiera” (un nombre casi poético para denominar el sistema global de extracción de plusvalía, es decir, de explotación capitalista neoliberal) había “pinchado” -o, mejor dicho, había aparecido como totalmente vacía- más de un año antes. Y también se había hecho presente la “crisis crediticia” que no es más que otra manera de decir exactamente lo mismo.

El mecanismo de multiplicación, aspiración y concentración del dinero se había averiado sin remedio. La “circulación vertiginosa de beneficios creados de la nada”, los artificios  financieros cuya función específica era centrifugar ganancias hacia muy pocas manos, se habían disparado fuera de control.

La difusión en la nada de la “renta mundial”, la “crisis financiera” y la congelación del gran fiasco en el mecanismo de contabilización diaria de beneficios -las bolsas de valores-, se hicieron públicas para el “gran consorcio de los negocios” y se encubrieron sistemáticamente para la gente en general a partir del día 10 de agosto de 2007(6).

El fraude del silencio duró cerca de un año.

 

 

El Reich de los 100 años se queda sólo en 7

 

El Imperio -en el octavo año de Bush II-,  parece tocar fin pocos años después de haberse anunciado.

El Nuevo Siglo Norteamericano fue su “mínima” perspectiva temporal; y la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los EEUU su documento doctrinal, la definición de la estrategia global del Imperio, y el Plan de Operaciones.

La fiesta terminal del capitalismo,  a la que me referí párrafos atrás, fue en realidad anunciada -aunque en sentido victorioso- por el presidente Bush como “guerra interminable” y “guerra en todos los rincones del mundo”.

Los estrategas del Pentágono y su órgano estatal supremo el Consejo de Seguridad Nacional de los EEUU, establecieron que esa guerra para la implantación de la globalización económica capitalista por la vía armada del establecimiento del Imperio, no estaba sometida, ni limitada, por norma legal o humanitaria alguna.

Pese a la euforia inicial las cosas no han salido tal como se pensaba.
Los estados satélites -empezando por la Unión Europea- que se habían entregado como vasallos dóciles al Imperio, vacilan ahora ante una catástrofe que no ha podido controlarse en más de un año de conciliábulos secretos, pactos de silencio, engaños totales a los “pueblos soberanos” y amenazas al resto del mundo.

Las “guerras interminables” -y “ejemplares” en los insuperables niveles de barbarie y disposición total al genocidio-, no han servido para nada.

Ni siquiera el absoluto monopolio de la información, la creación de una opinión pública de unánime servidumbre ante el poder, y la utilización masiva de la propaganda en la guerra contra los rebeldes y del silencio en la “guerra necesaria” contra los pobres; han podido resistir la infiltración de instrumentos de resistencia. Los medios alternativos disputan ya la “verdad revelada” tal como ha ocurrido en otras épocas históricas de absoluto control ideológico.

 

 

La ceguera

Los titulados como “economistas” por las distintas escuelas de teólogos (universidades y centros de producción de masters en ciencias teológicas -perdón, económicas) llevaban más de un año discutiendo el sexo de los ángeles. Nadie veía la “crisis” porque se había decretado la ceguera y porque el gigantesco cuadro catastrófico que presentaba la realidad -vista desde cualquiera de sus innumerables ángulos o rincones- debía ser ocultado para salvar a toda costa la “benefactora providencia económica” generada por el “sistema de libre mercado”.

Los Grandes Maestros habían impuesto un axioma para evitar intromisiones en la escolástica capitalista: “la economía no es una ciencia social”. Los cazacargos y cazapremios lo habían asumido como fórmula profesional de estricta observancia; los más necios o más jóvenes lo habían aceptado a pies juntillas.  

Ningún desastre extraordinario en la economía real -solo los habituales que continuaban en esa dinámica suicida a la que los teólogos de la economía y los funcionarios de los púlpitos políticos llaman “crecimiento económico”- acompañaba, al parecer, a esta desaparición en la “nada contable” de varios billones de dólares.

 

Traición política y fraude: el caso español

En países como España, en los que se inició la campaña electoral más larga de su historia un mes después de los “decretos de crisis que lanzaron en agosto de 2007 la Reserva Federal y el Banco Central Europeo”, que se prolongó después durante 8 largos meses, todos los políticos del “arco parlamentario” ignoraron y silenciaron la emergencia económica incumpliendo cualquier relación democrática con el “pueblo soberano”. En realidad, las fuerzas políticas demostraron con su silencio cómplice que esa relación había muerto mucho tiempo atrás, al margen de las responsabilidades que en su día puedan ser demandadas por la indiscutible traición política y el fraude a sus “representados”.

La larguísima entrevista hecha a Zapatero y publicada en El País a principios de septiembre del año pasado es una prueba notable de la absoluta impunidad en la que desarrollan su “trabajo representativo” los dirigentes de los partidos en esta España borbónica. Salvo una autodeclaración solemne de estupidez y una renuncia a su cargo de presidente -complementada con una declaración notarial de no presentarse jamás a cargo representativo alguno-, la entrevista debería servir de prueba de cargo para un procesamiento inmediato del presidente del Gobierno.(7).

Lo mismo puede decirse de los “debates entre candidatos” que constituyen también una prueba y una evidencia para la historia de las servidumbres, la desvergüenza y el desprecio a la democracia. (8). 

 

 

Se mueren Fannie y Freddie

Horas antes de ese “primer lunes fatídico” del 8 de septiembre se había anunciado el estado de enfermos terminales de Fannie y Freddie. Ya saben ustedes, esos dos amigos cordiales cuyos nombres completos son Fannie Mae y Freddie Mac se diluyen en la nada que el gobierno de los EEUU intenta camuflar anunciando que dedicará a la recuperación de la solvencia de ambas entidades “hasta un máximo de 200.000 millones de dólares”.

Los datos sobre la salvación in extremis suenan a reseña de médico de cabecera mientras que la “naturaleza” y la importancia de las dos empresas son tan difusas como la propia “renta mundial globalizada” que han contribuido a multiplicar hasta el infinito.

Veamos los datos reproducidos por toda Falsimedia, y que he sintetizado del diario El País (el órgano de comunicación que sin duda ha cumplido en España la función más sistemática e “interclasista” de obediencia a los EEUU según el principio supremo de Washington consensus).

Lo primero que llama la atención es el carácter no sólo aproximado, sino meramente especulativo -acorde, desde luego, con el “fenómeno” estudiado- de los datos que nos presenta Falsimedia.

-Freddie Mac y Fannie Mae son “propietarios o aseguradores de la mitad de las hipotecas estadounidenses”. Todo lo cual representa, según cálculo de gran incertidumbre, una masa total de unos 5 o 6 billones de dólares (billón como millón de millones).

-Los EEUU “inyectarán” hasta 200.000 millones de dólares para evitar la quiebra de las dos firmas. Tal “inyección sólo se alcanzará “si todo se tuerce”. La enorme cantidad de dinero autorizada da cuenta de la “magnitud del agujero”.

Lo segundo que llama la atención es la absoluta desvinculación del desastre financiero que está ocurriendo en EEUU -y en el mundo- de toda responsabilidad, toma de decisiones económicas o del carácter del propio sistema económico.

“La combinación del reventón de la burbuja inmobiliaria y de la crisis crediticia sigue causando estragos”.

Se trata -como podemos ver- de una distribución universal de responsabilidades evanescentes (reventón de burbuja inmobiliaria), y de un fenómeno de naturaleza seguramente psicológica (crisis crediticia), cuya conjunción produce una especie de catástrofe o de desastre natural.

El gobierno de los Estados Unidos realiza una función curativa o restauradora: inyecta dólares o rellena el agujero. Una operación salvadora: “inyecta”, “interviene”, “salva”; de naturaleza fundamentalmente psicológica: “golpe de efecto ante los mercados”, “tremendo golpe de mano”.

Salvar el negocio es no sólo lo único importante, sino lo único que se “debate”, todo lo demás queda fuera de la eficacia y de la ética económica y política.

Los detalles sobre la operación de salvamento prescinden de las explicaciones más elementales cuál si los lectores fuesen absolutamente idiotas:
“El Gobierno estadounidense se compromete a inyectar hasta un máximo de 200.000 millones de dólares en “nuevo capital” y “nuevas lìneas de crédito”. ¿Aumento de la emisión monetaria? ¿Aumento de la línea preferencial de crédito que estuvo en el origen del desastre?

 

 

¿Qué está ocurriendo en realidad?

Lo que se está salvando en realidad es una enorme quiebra. Un proceso largo y un mecanismo gigantesco de especulación inmobiliaria y financiera que en su primer núcleo alcanza una cifra de negocios de 6 billones de euros.

¿Cuál ha sido la causa? ¿Cuál es el negocio? ¿Cuáles son los efectos sociales? ¿Cuáles los efectos económicos? ¿Cuáles son los efectos sobre el funcionamiento del sistema capitalista? ¿Cómo caracteriza esta quiebra colosal al propio sistema económico?

Nada de esto interesa a los políticos, a los gestores económicos del sistema global, ni a los organismos internacionales. Tampoco, claro está, a los medios de desinformación, propaganda y control social.

La información del día 8 de septiembre, globalizada en todos los órganos de Falsimedia, nos dice lo siguiente:

En relación con las responsabilidades directas:

“Las cuentas de Fannie y Freddie destapan manipulaciones de datos financieros”.

“El departamento del Tesoro de EEUU confirmó esas manipulaciones y destituyó a los máximos ejecutivos de ambas entidades”. “La administración Bush procederá a una intensa remodelación de los equipos de gestión, incluido el “despido fulminante” de sus presidentes (obsérvese como el calificativo de “fulminante”, utilizado dramáticamente por el redactor de la noticia, encubre un gigantesco fraude, un auténtico robo, el acaparamiento de centenas de miles de millones de dólares en beneficios, y la manipulación de los datos financieros y las cuentas empresariales).

“Se unen -añade el cronista con un cinismo insuperable- a la larga lista de ejecutivos defenestrados tras el estallido de las turbulencias, hace un año”.
Daniel Mudd y Richard Syron -que así se llaman esos dos delincuentes institucionales- se habrán ido muy contentos a sus casas (a buen seguro dos enormes mansiones no hipotecadas), conservando un gigantesco patrimonio obtenido de Mac y de Mae.

“El tremendo golpe de mano” se da sobre dos entidades de cuyas características también se nos informa veladamente porque reproducen (y no sólo por la cantidad de sus negocios y su carácter globalizado) la esencia del escandaloso sistema empresarial y financiero que define al capitalismo de nuestros días.

Vean ustedes la naturaleza y la estructura de la economía de la que depende la vida, la dignidad, la pobreza, la indigencia absoluta, o el bienestar relativo de miles de millones de personas en el mundo; además -claro- de la opulencia criminal de algunas decenas de miles más.

Fannie Mae y Freddie Mac son  compañías privadas con “apellido público” (GSE, que quiere decir “supuestamente” esponsorizadas por el gobierno).

De la calidad de ese control público dan buena cuenta no sólo las “manipulaciones financieras” de las que habla muy veladamente el gobierno, sino también su propia estructura como empresa “esponsorizada”. En El País se hace un resumen muy significativo:

Las GSE son compañías exentas de determinados impuestos.
No están sujetas a ciertos “requerimientos contables”.
Tienen acceso a determinadas líneas de crédito privilegiadas del gobierno.

Exención tributaria, libertad contable y crédito público prácticamente ilimitado. Una ganga para los negocios. Como señala El País con una candidez poco menos que sublime: “esa estructura privada, combinada con un mandato público, creo la sensación de que su deuda estaba garantizada por el Gobierno”.

Las lamentables consecuencias -muy previsibles y plenamente aceptables hasta que el sistema quebró- fueron las siguientes:

Un capital ínfimo. Unos 80.000 millones de dólares -en el mejor de los casos- garantizaba hipotecas y préstamos por un valor de 5 o 6 billones de dólares. La velocidad de multiplicación de los créditos y de circulación del dinero generó inmensos beneficios.

F. y F. son una parte fundamental de todo el entramado financiero de los Estados Unidos, estrechamente vinculado a las finanzas mundiales. Después de la crisis de las hipotecas nuestras dos empresas “vinculadas al bienestar de las familias” -que dirían Mc Cain, Obama, Zapatero y Rajoy, entre otros muchos-, al desaparecer la demanda privada de derivados hipotecarios “han acaparado más del “70% de la actividad del mercado secundario”.

 

 

La ética del capitalismo y la naturalización de la explotación y de la barbarie

La crisis es como un fogonazo sostenido que ilustra la naturaleza del capitalismo y de sus secuaces políticos y mediáticos.

Son ellos mismos los que la expresan con absoluta claridad aunque deformando las referencias éticas o de justicia.

Los órganos de Falsimedia están “naturalizando” el robo, el fraude, la codicia sin freno, la total inhumanidad de los negocios, de la misma manera ¡cuidado! que hace unos años naturalizaron la barbarie, la guerra y el genocidio.  

Volvamos a El País:

“Esta es la historia de algo que parecía un milagro, generaba beneficios -‘públicos’ en forma de mayor acceso al crédito y privados con los dividendos- y no costaba nada”.

“La moraleja es que privatizar los beneficios y socializar las pérdidas genera incentivos perversos, que si van asociados al mercado inmobiliario se convierten en algo ‘políticamente difícil de gestionar’. Mejor ayudar a los ciudadanos directamente en caso de necesidad y dejar que el mercado decida libremente el coste del crédito”.

Insuperable ¿Verdad?

 

 

 

 

Notas:

 

(1).- Hace casi 14 meses, el día 10 de agosto de 2007, los dos máximos representantes de la oligarquía capitalista mundial (dejando al margen a las instituciones instrumentales: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que han asumido por orden de su gestor real -los EEUU y sus aliados- el status de “desaparecidos”) que explota al mundo: la Reserva Federal de los EEUU y el Banco Central Europeo, afirmaban con dos decisiones económicas de enorme magnitud y trascendencia que una crisis mundial de dimensiones catastróficas había comenzado.

(2).- Me refiero a los “ciegos”, “sordos” y “pasmados” que todavía pueden ver, oír y razonar; es decir, a los jóvenes engañados sin remedio por un sistema concebido para ello; y a los menos jóvenes que se dejaron engañar poco a poco hasta perder toda la capacidad de percepción. Sobre todo, a los que pueden ver sin más que desearlo; no a los que han hecho del engaño su instrumento de poder, la contrapartida de su “integración en el negocio”, o su forma de vida o de trabajo “lucrativa”.

Son notas de “economía política”, de economía en su relación con la vida de los seres humanos, con la explotación y, en consecuencia, con la posibilidad o no de vivir una vida digna. Economía política -como les lanzaba a la cara Marx a los “liberales” de su época-, algo que está al alcance de todos los trabajadores y trabajadoras. Lo explicaba con mucha claridad, hace pocos días, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

 

(3).- Las previsiones concretas sobre el desarrollo de esta fiesta terminal, y las “anticipaciones de futuro” sobre su duración y sus consecuencias son, a mi juicio, absolutamente inútiles; no lo es, sin embargo, la caracterización de la crisis como una consecuencia catastrófica -y en ciertos aspectos, al menos, irreversible- de la dinámica del capitalismo en su fase de globalización.

Tampoco es inútil, la caracterización de esta nueva etapa histórica como la de un cambio colosal y la de una acentuación -hasta hace poco tiempo “imprevisible”- de la lucha de clases y de las luchas de los pueblos contra el imperialismo. Pocas veces ha sido más evidente la identificación del capitalismo con el imperialismo, y la utilización de la guerra como el instrumento universal y continuo de dominación. Es la “guerra mundial antiterrorista” que en su cualidad divina de “Justicia infinita” fue caracterizada por el Pentágono y el Consejo de Seguridad Nacional de los EEUU

 

(4).- La mitología del capitalismo tiene una enorme presencia en nuestro mundo.
La referencia al “crack de 1929” -una manera muy limitada de interpretar la gran recesión mundial que culminó en la II Guerra Mundial, con sus decenas de millones de muertos-; y de marcar el “carácter psicológico” de la crisis actual que sería el efecto de un pánico irracional y no el desmoronamiento de un sistema económico (y social, naturalmente) basado en la explotación y la represión más salvajes.
En realidad se colmaron las dos lógicas materialistas: la del materialismo histórico que han odiado siempre los teólogos y los inquisidores (bien armados como se ha visto de nuevo en Abu Ghraib y en Guantánamo) del Dios Capital (ahora denominado Dios Mercado o Libre Comercio); o la suya, vacía y necia, del “fin de la historia”.

 

(5) Como saben los lectores que no son muy distraídos, en los últimos años los EEUU han decretado su posesión soberana -en régimen de monopolio, establecido por la fuerza si no es aceptado- de todos los “espacios” habidos y por haber.  
El espacio en el que orbitan los satélites, se desplazan los misiles intercontinentales, o se emplazan elementos de los sistemas de “defensa antimisil” o “antisatélite”, es uno de ellos.
Otro es el llamado ciberespacio muy vinculado al primero.

 

(6).- Fueron las propias instituciones financieras las que lanzaron el aviso y a la vez la orden de tratar el asunto con la máxima reserva. Expertos del engaño globalizado: políticos, economistas, periodistas, se aplicaron a negar, matizar, limitar, silenciar, e incluso criminalizar el simple enunciado de la crisis. Me refiero a “autoridades” y por supuesto a instituciones de todo tipo: gobiernos, bancos centrales, instituciones supranacionales y multinacionales, y sus medios de difusión, propaganda y engaño: la muy “orgánica” Falsimedia.
En países en los que -como en España- un proceso electoral de importancia se cruzó con el “largo tiempo de silencio”, la situación -con todas sus consecuencias y responsabilidades- fue y es realmente bochornosa. Tal vez algún día el pueblo pueda exigir las enormes responsabilidades contraídas.

(7).-http://www.insurgente.org/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=1185

 

(8).-http://www.insurgente.org/modules.php?name=News&file=article&sid=12860

 

 

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Antonio Maira

Antonio Maira

Dirige el diario digital InSurgente y es uno de los editores principales de la publicación Cadiz Rebelde. Vive en Cádiz.