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La Falsimedia española lanza una feroz campaña contra Venezuela y Cuba

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La guerra de Afganistán sirve de coartada para apoyar la política exterior de Obama cuyo eje es la utilización “libre” del enorme aparato militar de la OTAN; y la marginación de las Naciones Unidas

(Una recopilación informativa realizada, comentada y estructurada por Antonio Maira)


inSurGente.- El periódico español El País -evidente vocero de la Secretaría de Estado, del Pentágono y de todas las Oficinas y Coordinadores especializadas en Transiciones Estabilizaciones y Reconstrucciones desde los tiempos, al menos, del primer Clinton-; ha lanzado una feroz campaña contra Venezuela, Cuba, Bolivia y el proyecto continental bolivariano, que encabeza al de los otros “medios de comunicación” como El Mundo -evidente vocero de la derecha fascista del PP desde que comenzaron sus gruñidos. Al mismo tiempo que se intensifica esa campaña hasta el frenesí desinformativo; una supuesta línea “humanitaria” y de “nueva izquierda” zapaterista está reforzando al Eje de la Obediencia Absoluta al Imperio cuyo expresión “sublimada” ha sido la del propio Zapatero en la Cumbre (de tercera categoría, que dirían los ciclistas) de la Alianza de Civilizaciones. El presidente del “gobierno” -según expresión textual recogida en el matutino de la RTVE afirmó: “La Alianza (hablaba de la OTAN, cuya promoción realizaba en aquél momento por Europa, Obama) empieza a ser la casa común de la tolerancia”. Realmente infame. En “Leer más” algunas piezas de la estructura informativa que será completada en las próximas horas y ediciones, y llamada para compartir esfuerzos con los intelectuales críticos que luchan contra el “terrorismo mediático” en los medios alternativos.
Piezas y estructura informativa:

Campaña contra Venezuela y Cuba

Análisis de Javier Adler
Con estrategia goebeliana El País de España construye la imagen de “dictador” de Chávez

Por: Aporrea.org
Fecha de publicación: 14/04/09

14 de abril 2009. – El último editorial del diario español, fechado el 12 de abril de 2009, es un buen ejemplo de cómo no son los hechos los que llevan a la imagen de Chávez, sino una imagen prefabricada la que lleva a interpretar y falsear los sucesos

Javier Adler

Rebelión

El último editorial del diario El País de España titulado “El rumbo de Chávez”, muestra que la atención se centrará en Chávez, no en el gobierno, las instituciones o el pueblo, sino en una persona. Ésta es una premisa necesaria para construir su imagen de dictador, centrar cualquier acción de gobierno o judicial en su persona. A partir de allí se concluye, fácil y circularmente, la típica acusación de que el mandatario venezolano concentra todo el poder en sus manos.

Estrategia repetida

El subtítulo del editorial dice “El régimen venezolano combina la existencia de elecciones con la persecución de opositores”. Régimen es un término reservado para los gobiernos autoritarios, por eso nunca leeremos “el régimen de Zapatero” o “el régimen de Obama”.

Sobre la persecución de opositores, es una expresión típicamente utilizada por los propios opositores, que este medio de comunicación hace suya. Por ejemplo, en el caso de España es frecuente escuchar por parte del PP y medios afines que están siendo perseguidos por Zapatero.

La victimización del adversario

“La detención del general Raúl Baduel es sólo el último episodio del progresivo acoso del presidente Hugo Chávez a la oposición política,…”, dice el editorial de El País.

Estaríamos, por tanto, no ante un hecho aislado sino ante una campaña sistemática de Chávez para eliminar la oposición, algo que nuevamente sólo cabe en una dictadura política, no en un estado de derecho. Además, el diario mezcla aquí otras cuestiones personales, ya que Baduel, tras abandonar el ejército, criticó la supuesta tendencia autoritaria del gobierno venezolano y así “dejó de ser el camarada que le había salvado de los golpistas y pasó a convertirse en traidor”.

De modo que no estamos sólo ante un supuesto “dictador” que no puede tolerar una oposición, sino ante un tirano rencoroso llevando a cabo una venganza personal.
Sólo en el segundo párrafo del editorial aparece el único dato contrastable, lo que debería dar la clave a cualquier lector crítico:

“Baduel se encuentra internado preventivamente en una prisión, acusado de delitos supuestamente cometidos durante sus dos años como ministro de Defensa. Sus delitos son concretamente de corrupción, “sustracción de gran cantidad de dinero”, de acuerdo con la declaración del fiscal militar.

Este hecho, un proceso por corrupción, sería algo corriente en la mayoría de los países, pero que en el caso de Venezuela se reviste de una interpretación tan tendenciosa como carente de base empírica:

“Su encarcelamiento parece una artimaña jurídica, en la medida en que la justicia no ha logrado por el momento establecer los cargos concretos que se le imputan y la detención preventiva dictada contra él para evitar un improbable ‘riesgo de fuga’ concede a la acusación 30 días, ampliables por otros 15”.

Aquí el periódico se otorga la autoridad para juzgar y cuestionar un proceso judicial, pero sin dar el menor argumento. De modo que no se explica por qué la sustracción de fondos no es un cargo lo bastante “concreto”, ni por qué se considera que la fuga es “improbable”.

Sencillamente, son cosas que deben aceptarse para encajar con la imagen ilegítima del gobierno de Chávez. De otro modo, como dije antes, se convierte en un caso ordinario de corrupción.

En el mismo tono se describen otros procesos judiciales: “El régimen venezolano no sólo hostiga al general Baduel, sino también a otros opositores: el ex candidato presidencial Manuel Rosales y los gobernadores de Miranda, Táchira o Carabobo. También al periodista Teodoro Petkoff, a quien se acusa de no haber pagado los impuestos (sucesorales) en 1974”.

En el caso de Petkoff, es notable que se califique de hostigamiento un proceso de fraude fiscal, que tiene su origen en 1974, al morir la madre de Petkoff, pero se prolonga durante las décadas siguientes.

En cuanto a Rosales, uno de los firmantes “por error” del gobierno golpista de 2002, y a pesar de ello candidato presidencial en 2006, lleva semanas desaparecido y ausentado de su alcaldía. El editorial no comenta si aquí también considera “improbable” la fuga.

Sobre los otros gobernadores, se trata de casos totalmente distintos entre sí de los que El País no da la menor información, con lo que el lector difícilmente puede sacar una conclusión propia.

El editorial sigue desarrollando su teoría conspirativa: “Chávez está poniendo poco a poco al servicio de su revolución bolivariana las Fuerzas Armadas”.

En este caso no se trata sólo de someterlas, desactivando su eventual potencial de resistencia. El propósito de Chávez parece ir más lejos, sustituyéndolas por un cuerpo de voluntarios que cumplirían las funciones tradicionales del Ejército, aunque desde una fidelidad absoluta a su persona”.

Nada de esto es original, pues encontramos los mismos tópicos desde que Chávez subió al poder en febrero de 1999. He aquí algunos ejemplos antiguos de editoriales de El País:

– “indisimulada ansia de poder” (3/2/99)

– “parece querer hacer caso omiso de la separación de poderes para concentrarlos todos, o casi todos, en su persona” (26/6/99)

– “De la mano del presidente Hugo Chávez, respaldado abrumadoramente por el electorado, desde el jueves ha quedado eliminado el poder judicial independiente propio de todo sistema democrático.” (21/8/99)

– “Chávez ha barrido a los antiguos partidos y se ha quedado con todo el poder” (17/12/99)

Finalmente, se trazan los supuestos paralelismos entre el gobierno de Chávez y otros “perfectamente totalitarios”:

“Para alejar las acusaciones de dictador, Chávez alega sus victorias electorales y el respaldo mayoritario en los referendos que han abierto la puerta a algunas de sus medidas más autoritarias.

El chavismo dice estar dispuesto a respetar las urnas, pero sólo después de emplear todos los medios del Estado para impedir que la oposición pueda vencer. Pero el argumento no vale: regímenes perfectamente totalitarios ha habido que han salido de las urnas y han ganado referendos.”

Aquí hay varios puntos a comentar. Primero está la contraposición entre dictadura y elecciones, que El País presenta como una “alegación” cuando se trata de algo fundamental. Sencillamente, una dictadura que periódicamente convoca elecciones libres y avaladas por los observadores internacionales, no es una dictadura.

En el caso de Chávez, ha ganado una decena de elecciones desde las primeras en 1998, y también perdió una en el referéndum constitucional de 2007, lo que aceptó sin ningún problema.

Segundo están las supuestas medidas autoritarias, de las que el diario no da ningún detalle. Aquí lo que procedería sería explicar cuáles son y por qué se consideran autoritarias, pero por encima de eso importa si están ajustadas a la legalidad o no, esto es, a la Constitución que aprobó el pueblo en 1999.

Por otra parte, si aun siendo legales a los venezolanos no les gustaran, siempre pueden apartar a Chávez del poder en las siguientes elecciones. Más aún, lo pueden hacer a mitad de mandato en un referéndum revocatorio, algo que sólo existe en Venezuela.

Pues hubo un referéndum revocatorio en 2004 que ganó Chávez ampliamente y elecciones presidenciales en 2006 que ganó aún más ampliamente, y todo ello, hay que insistir, avalado siempre por los observadores internacionales. Así pues, a uno le puede gustar más o menos el gobierno de Chávez, pero no cabe dudar de su legitimidad democrática.

Tercero tenemos la acusación de que se utilizan “todos los medios del Estado para impedir que la oposición pueda vencer”. Esto es absurdo desde el momento en que los procesos electorales siempre han sido limpios y reconocidos internacionalmente. Además los medios de comunicación son mayoritariamente privados y contrarios a Chávez, e incluso en 2006 se permitió la candidatura de un golpista como Manuel Rosales.

El País debería explicar de qué está hablando exactamente, si es que pretende un mínimo de seriedad.

Por último, el diario dice que el argumento no vale, porque “regímenes perfectamente totalitarios ha habido que han salido de las urnas y han ganado referendos”. Quisiera saber de qué regímenes está hablando. Si se refiere al nazi, su mejor resultado antes de tomar el poder fue de un 37% de los votos, y una vez en el poder ya no hubo elecciones libres. Si habla de otro, que sea el diario quien diga cuál y que explique sus contrasentidos.

Resumiendo, la imagen de Chávez como dictador no proviene de los hechos, sino que es una premisa con la que se trabaja y en función de ésta se interpretan los hechos. En el caso que hemos discutido, los procesos judiciales se interpretan como estrategias para eliminar a los críticos y opositores.

Pero para ello debe aceptarse previamente que la justicia está por completo en manos de Chávez y a su servicio. Y ahí es donde entra en juego un principio que enunció cierto miembro de un régimen perfectamente totalitario, y que muchos medios aplican al pie de la letra: una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.

Para entrar en noticia de Aporrea, pulse aquí:

La OTAN como mensajera y ejecutora de la política de paz de Obama

Rumbo al valle de la muerte: La gran operación:

Comentario:

El artículo tiene dos puntos de vista evidentes:

-Primero el punto de vista del estado mayor del ejército de los EEUU.

Afganos colaboradores. Guerra contra un enemigo común. Afganos herméticos y desconfiados, los viejos; frente a los niños que esperan alegres una ayuda. Los afganos jóvenes son los soldados que obedecen y patrullan con sus aliados, etc.

Hay problemas de armamento y equipamiento pero eso será solucionado, etc.

-Segundo: punto de vista “crítico y humanitario” de una “periodista incrustada”, que subraya y refuerza lo que le dice el estado mayor y, de paso, nos muestra una familiaridad con el escenario totalmente falsa.

A partir de ahora el lector recibirá las noticias de la corresponsal de El Mundo (como las de El País cuando asumen ese rol informativo), entendiendo que lo hace gracias al esfuerzo de un medio y de una periodista excelentemente informada que “conoce muy bien” el suelo que pisa.

Lo más evidente queda oculto: el contenido colonial, despectivo, de ejército de ocupación, que rezuma el articulito.

Las fotografias no hacen más que reforzar el falso mensaje que no menciona absolutamente nada de lo esencial:

-Soldados afganos obedientes que realizan una patrulla a pie firme, en plan diálogo con los “naturales”, en absoluta armonía con los soldados de EEUU;

-“cooperación afgano estadounidense”; operaciones de paz y de estabilización, la esperanza de los niños se centra en los regalos de los militares extranjeros que dan cigarrillos a los hombres adultos y golosinas elementales a los pequeños, etc.

-A la periodista sólo le falta comparar a los afganos con los “indios transfronterizos” de la “expansión hacia el lejano oeste”.

Las fotos son, obviamente, fotos preparadas.

Ni un bit de espontaneidad.

¡niños concentraros aquí, debajo de los paraguas!

¡niños sonreir!

¡soldados miren a la cámara, por favor!
…

Y los “progres” nuevos o rescatados ya tienen sus referencias habituales.

Pequeña llamada a los compañeros y compañeras de los “medios alternativos” que guerrean contra Falsimedia en trincheras colocadas al lado de la nuestra en este espacio frágil y vigilado que es la Red

Sé que todos pensamos que ha sonado la hora del compromiso con los pueblos que están sufriendo y van a sufrir mucho más aún con la crisis económica, política y social, catastrófica en sus efectos e imprevisible en su profundidad y duración, que el capitalismo ha hecho abatir sobre todos.

Lanzo gritos de aliento hacia vuestras trincheras, me alimento con los que llegan hasta nosotros.

Tenemos que crear métodos y modelos informativos en la red que consigan agilizar, hacer amena y asequible la información, y estructurarla para que exprese la dinámica social de la guerra de la clases. La red permite un discurso dialéctico y puede expresar y reproducir los conflictos sociales de nuestro tiempo.

Estoy convencido que tenemos que crear estructuras informativas de textos, imágenes, sonidos y vídeos, que organicen la información en tiempo y en espacio para expresar la dialéctica y la interconexión entre los conflictos sociales, sus raíces económicas, y sus efectos políticos.

Tenemos que crear también estructuras de distribución de la información que elaboramos -aquí y allá- entre todos. Tenemos que ser plenamente conscientes de la importancia de proyectar una alternativa informativa capaz de hacer frente al “terrorismo mediatíco” en uno de los escenarios fundamentales de la lucha por un mundo más humanos y más solidario.

Nota de redacción de inSurGente

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“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”.

Rodolfo Walsh, ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina), 1976

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Diario Digital inSurGente:

Diario Digital Cuba Debate:

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Antonio Maira

Antonio Maira

Dirige el diario digital InSurgente y es uno de los editores principales de la publicación Cadiz Rebelde. Vive en Cádiz.

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