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Diario de El Paso: Las razones de Tony Álvarez

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Luis Posada Carriles y Arturo Hernández en El Paso, Texas. Foto: EFE

Luis Posada Carriles y Arturo Hernández en El Paso, Texas. Foto: EFE

Por José Pertierra

Marzo 10, de 2011. El Paso, TX.- Entró despacio a la sala judicial, con cierta tristeza en sus ojos. Trajo los achaques de la vida encima de sus hombros encorvados, como si cargara un peso enorme. Pero la fiscalía no tuvo que obligar a Tony Álvarez a que viniera a El Paso a brindar testimonio. Lo ofreció por su propia voluntad, igual que lo había hecho hace 15 años cuando le avisó a la inteligencia guatemalteca y al FBI que Luis Posada Carriles estaba involucrado en una conspiración terrorista contra ciertas instalaciones turísticas en Cuba.

Hoy Tony Álvarez dejó establecido que, escasos días antes del asesinato de Fabio Di Celmo en La Habana en 1997, Luis Posada Carriles estaba conspirando para enviar materiales explosivos a Cuba desde Guatemala.

LOS PARAMETROS DEL TESTIMONIO

La Jueza Kathleen Cardone dictaminó ayer que el jurado no podrá enterarse de un fax comprometedor de Posada Carriles que interceptó el testigo. “No contiene suficiente características para satisfacer las reglas de evidencia”, dijo escuetamente la jueza.

Esta mañana, el fiscal Jerome Teresinski le informó a la jueza: “Su Señoría, le hemos dicho al testigo que no está permitido que hable del fax”. Así quedaron establecidos desde antemano los limitantes legales del testimonio de Tony Álvarez. Lo que no puede contarle al jurado.

Las primeras preguntas fueron fáciles. Solo intentaron ubicar al testigo en la fecha de agosto de 1997, cuando él estaba en Guatemala. Pero cuando Teresinski se acercó al meollo del caso, el interrogatorio se puso delicado.

Quiso interrogar al testigo sobre el contenido del fax y de lo que su secretaria le contó que habían estado tramando últimamente Posada Carriles, Pepe Álvarez y José Burgos, pero la jueza le había prohibido al testigo hablar del fax. Solamente le permitían decir lo que él hubiera visto con sus propios ojos. No lo que haya escuchado a los demás decir. Difícil tarea.

“¿Cuándo usted regresó de mi viaje, vio a su secretaria?", le preguntó Teresinski. “Sí”, dijo Álvarez sin saber muy bien hasta donde podía ir con sus respuestas. “¿Cómo interpretó usted el comportamiento que ella le demostró?", interrogó. “La vi preocupada”, respondió el testigo. “¿Le dio su secretaria alguna información que no estaba relacionada con la empresa?", preguntó el fiscal.

Ahí protestó el abogado defensor. “Esa pregunta no es apropiada, Su Señoría. El fiscal está inapropiadamente guiando el testimonio”. “No guíe el testimonio, Señor Teresinski”, exhortó la jueza al fiscal.

Teresinski rectificó e hizo su pregunta de diferente manera, “¿Qué hizo usted después de hablar con su secretaria?" “Hablé con alguien en el gobierno guatemalteco”, respondió Tony Álvarez. “¿Por qué?", indagó el fiscal.

El testigo titubeó y respondió vacilando, “Algunas actividades sospechosas que no tenían que ver con mi empresa”. “¿Qué más hizo usted?", preguntó. “Le escribí una carta al hizo del Presidente Arzú”, respondió el testigo. “¿Compartió la carta con alguien más?", inquirió Teresinski. “Así es. Con el Miami Herald y el New York Times”, dijo el testigo. “Seguí la sugerencia de Diego Arzú, el hijo del presidente, y hablé con la inteligencia presidencial”.

Quizás Tony Álvarez no lo sabe, pero Luis Posada Carriles estuvo trabajando con la inteligencia presidencial durante el gobierno de Vinicio Cerezo Arévalo a finales de los 80 en Guatemala. La época del Presidente Arzú era otra, pero muchos de los funcionarios seguían siendo los mismos. No en balde la denuncia de Tony Álvarez contra Posada Carriles no prosperó en Guatemala.

HEARSAY

El fiscal Teresinski tropezó con el impedimento legal estadounidense llamado hearsay, cuando trató de poner en evidencia el contenido de la denuncia que redactó Tony Álvarez.

Hearsay es una declaración que un testigo