Sueños robados

El abuso sexual infantil implica un riesgo para el normal desarrollo de los niños y niñas. Diseño: Edilberto Carmona/Cubadebate.
Decir que desde 2016 hasta mayo de 2019 los abusos sexuales contra menores en Cuba crecieron en un 24 % es, cuando menos, una cruda realidad. El dato lo confirma el último informe de la Isla sobre la prevención y enfrentamiento a la trata de personas y la protección a las víctimas, un documento que señala al abuso lascivo, la corrupción de menores y la violación como los delitos con mayor incidencia en el tema, aunque no son los únicos.
Asunto complejo y en extremo sensible, cada uno de los hechos reportados en el país representa una historia que muchas veces habla desde las sombras, la vergüenza o el miedo. Otras ni siquiera salen a la luz. ¿Qué sucede cuando ocurre una agresión sexual contra un infante? ¿Cómo entender un asunto sobre el que se debate poco al interior de las familias? ¿Cuáles herramientas tiene Cuba para enfrentarlo?
Responder a esas preguntas, y sobre todo comprender el fenómeno en toda su magnitud, incluso más allá de la alarma o el miedo, significa un buen primer paso para evitar un suceso capaz de marcar a alguien para toda la vida.
Ernesto

Ilustración: 5 de septiembre.
El papá de Ernesto y el vecino de enfrente crecieron casi como hermanos. Cuando ambos tuvieron familia mantuvieron esa tradición con sus hijos y juntos iban a fiestas y cumpleaños. Cuando Ernesto visitaba la casa de “tío” no existían preocupaciones.
Cada tarde, el papá llegaba del trabajo y repetía una especie de ritual. Ernesto se abalanzaba a sus brazos, él lo cargaba, lo besaba y muy bajito le susurraba: “te quiero mucho”. El hijo respondía lo mismo y ambos jugaban un rato. En las noches el niño no dormía sin escuchar un cuento en boca de papá. Así sucedió hasta un día.
— “Papá, yo también te quiero mucho, pero hoy el cuento te lo voy a hacer yo. Le di un beso en el pipi a tío”.
El padre de Ernesto prefiere no hablar mucho sobre lo que sucedió casi al instante. Solo recuerda cómo sintió los pies débiles, la garganta seca, los pensamientos uno tras otro en su cabeza. Cuando reaccionó preguntó de nuevo, y el niño lo reafirmó con todas las letras. Lo dejó jugar un rato y en la noche otra vez Ernesto le contó la misma historia.
Como tantas otras veces, esa tarde había estado en casa de “tío”. Fue un momento veloz. El vecino se bajó el short, puso al niño entre sus piernas y con sus manos lo guió. Cuando terminó lo llevó al baño y le enjuagó la boca. Ernesto solo tenía dos años y ocho meses.
Los números de una realidad

Infografía: Edilberto Carmona/Cubadebate.
Parte importante del aumento en las estadísticas del abuso sexual infantil en los últimos años lo propició el incremento en los casos de ultraje sexual (50 %), corrupción de menores (47 %) y pederastia (30 %). No obstante, en ese listado solo la violación y el estupro —relación sexual con una mujer mayor de doce años y menor de 14, empleando abuso de autoridad o engaño— decrecieron en respectivos 5 % y 11 %.
Mientras, las cifras del incesto permanecieron idénticas y los abusos lascivos —tocamientos sin ánimos de penetración— subieron un 22 %. Según el informe, solo entre junio de 2018 y mayo de 2019 el país reportó 2350 presuntos hechos de abuso sexual contra niños y niñas. Dicho de otra forma, cada cuatro horas un menor sufrió por esta causa.
En medio de ese panorama, tampoco es casual que las acciones de protección realizadas por la Dirección de Menores del Ministerio del Interior, incluso a nivel comunitario, reportaran un crecimiento del 19 % entre 2016 y mayo de 2019.
Una investigación publicada en 2019 por un equipo de especialistas del Hospital Clínico Quirúrgico Universitario Arnaldo Milián Castro, de Santa Clara, muestra otros detalles interesantes para comprender el fenómeno. El estudio examinó a todos los menores entre 10 y 15 años de edad atendidos durante 2016 y 2017 por la Comisión Psiquiátrico-Forense Infanto-Juvenil de Villa Clara como víctimas de delitos sexuales.
Ese análisis muestra que el 90.9 % de los casos ocurrieron contra las niñas. Sin embargo, también refleja números que echan por tierra varias creencias populares. Por ejemplo, el 87 % de los abusos acontecieron en zonas urbanas, mientras que el 68.8 % sucedió en familias compuestas por la madre, el padre y sus hijos. Contrario a cierta tradición oral, ni los territorios rurales ni las familias monoparentales mostraron las mayores incidencias.
De igual manera, otros hallazgos también llaman a la reflexión. Entre ellos, sobresale cómo el 98.7 % de los responsables eran personas cercanas al menor, o que en más de la mitad de las veces los abusos ocurrieron en los hogares de los niños o sus victimarios.
Esos números coinciden con los de otra pesquisa realizada por el Tribunal Provincial Popular de Villa Clara durante 2019. Esta investigación encontró que el 60 % de las veces los abusos tuvieron como escenario las casas de las víctimas o los acusados. Solo en dos casos el padre resultó implicado, en otros dos los victimarios aprovecharon alguna condición de discapacidad intelectual del menor, y en dos más los niños sufrieron enfermedades de transmisión sexual.
Entre los principales resultados de ese análisis también aparece que la mayoría de los hechos fueron cometidos por personas sin antecedentes penales y de buena conducta ante la sociedad. Asimismo, crece la tendencia al empleo de medios digitales para atraer a los niños.
Un lugar para defender la verdad
El Centro de Protección a Niños, Niñas y Adolescentes (CPNNA) de Villa Clara es un lugar acogedor y discreto. Ubicado en las afueras de Santa Clara, tiene una apariencia hogareña que por momentos hace olvidar las historias narradas bajo su techo. Es uno de los tres existentes en Cuba —los otros se ubican en La Habana y Santiago de Cuba—, y hasta ellos llegan los menores víctimas para narrar sus más doloras experiencias.
Salvo pocas excepciones, los infantes no asisten a los tribunales para brindar declaraciones, así que dependen de lugares como estos para contar su verdad. Un reporte publicado por la emisora santiaguera Radio Mambí en marzo de 2019 reconoce que uno de sus objetivos es “promover y garantizar la protección de los menores, brindar orientación a la sociedad respecto a los derechos de los pequeños, así como prevenir y actuar ante situaciones de maltrato infantil”.
Mientras tanto, otro artículo publicado en 2017 por las especialistas Sandra Reyes, Sandra Almodóvar y Noemy Morales—todas pertenecientes al CPNNA de La Habana—, explica paso a paso cómo ocurre la atención a un menor. Según el informe cubano sobre el cuidado a las víctimas, solo entre 2016 y 2017 estos lugares realizaron 6844 acciones encaminadas a la protección y la prevención.
De acuerdo a las especialistas, cuando el niño y su familia llegan se les explican todos los detalles del proceso, siempre sin mencionar asuntos vinculados al abuso sexual. A su vez, antes de iniciar cualquier acción es clave el consentimiento informado de sus representantes legales.
Una vez finalizada la etapa de recibimiento —una de las seis identificadas por las autores del artículo científico—, comienzan de manera simultánea la fase de preparación y de atención a la familia. De un lado, el psicólogo inicia un acercamiento al niño a través de juegos, dibujos o conversaciones. Del otro, la familia aporta detalles sobre el entorno del menor y los hechos investigados.
Luego de definir la estrategia de exploración entre todos los miembros del equipo, y solo cuando el infante asegura estar listo, el instructor especializado y él van a otra habitación y conversan. El tiempo depende del ritmo que necesite el niño. Esa entrevista se graba y es la que ven los jueces en el tribunal.
La fase de la exploración ocurre solo una vez durante todo el proceso, de ahí el valor de cumplirla con calidad. En ella no solo se intenta confirmar la identidad del victimario, sino también otras cuestiones como el modus operandi, los hábitos, si utilizó algún arma o los escenarios donde ocurrieron los hechos. De manera invariable, los especialistas indagan si el infante conoce de otros menores abusados o si otra persona también se aprovechó de él.
Basta imaginar ese momento para entender cuán difícil es. A fin de cuentas, nadie está listo para escuchar a una niña decir que pensó morirse mientras la violaban, cómo quería gritar y defenderse “pero no tenía fuerzas ni me salía la voz”, el “asco cuando metía su lengua en mi boca”, o el miedo cuando “me amenazaba con enterrarme viva si decía algo”. Son palabras que duelen.
Al respecto, la Tte. Yalili Esther Mignó González, psicóloga del CPNNA de Santiago de Cuba, comentó a Radio Mambí sobre la importancia de escuchar a los niños. “Es esencial creerles cuando exponen algún tipo de abuso, porque generalmente los pequeños no tienden a inventar estas cosas”, aseguró.
Luego de la entrevista el psicólogo alivia las tensiones que pudieran surgir durante la exploración. A su vez, el grupo de expertos redacta un informe con su valoración y algunos días después otra comisión recibe el expediente, conversa nuevamente con el menor y valida lo útil y creíble del testimonio para su presentación en vista oral. El objetivo es que el proceso llegue al tribunal con la seguridad de que lo dicho es la realidad.
Daniela

Aquella mañana Daniela no pudo más y llegó hasta la oficina del jefe de sector dispuesta a contar su verdad. Entonces tenía 14 años y necesitó fuerzas para decidirse, pero al final lo consiguió. Desde los diez años vivía en una especie de pesadilla y tanto silencio, sin alguien a quién sostenerse, ya le resultaba insoportable.
Si antes no habló fue por miedo, porque “¿quién le va a creer a una niña?” Pero ahora no. Ya basta. Daniela le contó al oficial que su hermano la violó. Le dijo también que desde hacía años su madre la obligaba a prostituirse para traer dinero a la casa. “La vida está cara —le recriminaba— y aquí todos tienen que aportar”. Es una frase tan clásica que de pronto uno piensa que solo la verá en películas. Pero Daniela sabe bien cuán real es.
Ella conoce también de falta de atención y maltrato. Su padre lo sabía todo y jamás intercedió para librarla de aquel horror. A sus 14 años, Daniela ha sufrido el abuso de tres victimarios, todos miembros de su familia. Hoy vive en una casa para niños sin amparo filial y es un poco más feliz.
Delinear las certezas

El Dr. José Manuel González Cuétara dirige la comisión que cada semana atiende a los niños abusados sexualmente en Villa Clara. Foto: Emanuel Hernández/Telecubanacán.
El Dr. José Manuel González Cuétara reúne años de experiencia en la atención a niños abusados sexualmente. Con su hablar calmado y objetivo, preside la Comisión Psiquiátrico-Forense Infanto-Juvenil que cada semana recibe a los menores luego de su paso por el CPNNA.
Quizás por ese conocimiento acumulado, el también médico legista siempre tiene a flor de labios una triste verdad: “estos son los casos denunciados, pero muchos otros quedan para siempre en el silencio”.
Justamente el equipo dirigido por él intenta deshacer esa realidad y arrojar luz sobre cada hecho. Compuesto además por una psiquiatra y una psicóloga forense, una especialista en psiquiatría infantil y una trabajadora social, el grupo define si la historia de cada niño o niña resulta confiable, no confiable o dudosa. Es uno de los últimos pasos antes de llegar a los tribunales.
“Siempre trabajamos con el informe del CPNNA y con el resto de los documentos recogidos en el expediente, pero tomamos muy en cuenta nuestra propia conversación con el menor”, asegura.
Aunque José Manuel reconoce que la mayoría de las narraciones resultan confiables —un estudio dirigido por él en 2019 encontró que el 96.1 % de ellas recibió ese criterio—, aclara que catalogar una como no confiable o dudosa no significa la detención del proceso. En esos casos el tribunal tiene otros elementos de prueba para emitir su veredicto. Incluso muchas veces los miembros de la comisión reciben el llamado a declarar en la audiencia.
Para el equipo de profesionales del Hospital Clínico Quirúrgico Universitario Arnaldo Milián Castro, de Santa Clara, la protección del menor tiene máxima prioridad. “Preferimos sentarnos en círculo junto al niño, para garantizar la igualdad de condiciones y ayudarlo a evitar los sentimientos de inferioridad”.
La psiquiatra infanto-juvenil Aymee Fournier Orizondo explica que uno de los objetivos de la entrevista radica en descartar algún padecimiento mental capaz de incidir en la imaginación del menor. Asimismo, evalúan si el niño mantiene el hilo conductor de su relato, utiliza la descripción acorde a su edad y habla sin saltos o reacomodos en el tiempo. También buscan manifestaciones propias de quienes sufren abusos, como el llanto, la pena o el miedo.
Para la psicóloga forense Lumey Novoa Díaz, una mujer que todas las semanas participa en las consultas, tiene gran valor el análisis del entorno social del menor. A su vez, resalta que el hecho de encontrar una patología psiquiátrica no guarda relación directa con la confiabilidad del testimonio. “Hemos visto niños con alguna condición mental, pero capaces de explicar con claridad lo sucedido”, comenta.
Tanto en la primera exploración con los especialistas del Ministerio del Interior como en la realizada por los miembros de la comisión médica existe otro riesgo significativo: el intento de terceras personas de manipular al infante para ocultar lo sucedido. Algunas veces, incluso, con ofrecimientos de dinero a los padres para evitar la denuncia.
“Por lo general los menores cuentan siempre la verdad. La mayoría narra el acto sexual con un grado de detalle impropio para sus edades, pero con un vocabulario acorde a su nivel de desarrollo. Al contrario, si percibimos un lenguaje propio de los mayores ahí tenemos un indicador de alguna incongruencia y debemos profundizar más”, explica la Dra Lumey.
Mientras tanto, el Dr. José Manuel advierte sobre otro asunto importante: la necesidad de reducir los tiempos entre la ocurrencia del hecho y la denuncia. En tal sentido, entender la importancia de avisar ante una agresión es una ganancia no solo a favor de la estabilidad física y psicológica de la víctima, sino también una oportunidad para evitar que el problema crezca, se vuelva común y tome dimensiones aun más peligrosas.
Luces de alerta

La psiquiatra infantil Aymee Fournier resalta la necesidad de atender a los niños ante cada cambio en su conducta. Foto: Emanuel Hernández/Telecubanacán.
¿Cómo identificar a una posible víctima de abuso sexual infantil? ¿Cuál camino seguir ante un hecho así? ¿Qué hacer para evitar secuelas en el futuro? Más allá de los ámbitos especializados, quizás muchas personas ni siquiera dediquen abundante tiempo a reflexionar sobre esas preguntas, sobre todo porque aun subsisten en nuestra sociedad dos grandes tabúes: hablar del tema y comprender que es un fenómeno presente en la realidad nacional.
Ese criterio lo comparte la Dra. Clarivel Rodríguez García, Jefa del Departamento Provincial de Medicina Legal en Villa Clara. Luego de radicada una denuncia, muchas veces los galenos de ese servicio son los primeros en atender a los niños y tienen el reto de aportar unas de las conclusiones iniciales del caso.
“Si el hecho ocurrió recientemente buscamos arañazos, moretones, erosiones en las zonas cercanas a los genitales o si existen alteraciones que indiquen la penetración. Si tuvo lugar hace más tiempo igualmente realizamos nuestro diagnóstico, porque siempre queda información útil por aportar”, asegura.
La psiquiatra infanto-juvenil Aymee Fournier coincide con esa opinión, mientras advierte cómo en otras ocasiones el caso sale a la luz porque un menor llega a las consultas de salud mental tras cometer un intento suicida o porque muestra alteraciones en su comportamiento. “Muchas veces descubrimos que esa actitud surge como respuesta a un abuso sexual. Entonces a la par de la atención médica comienza el proceso investigativo”.
Junto a ambos escenarios, otros dos contextos ganan importancia a la hora de prevenir e identificar los posibles casos de abuso sexual: la escuela y la familia. Ambas representan los espacios donde mayor tiempo permanecen las niñas y los niños y tienen el desafío de velar por la formación de los menores, así como por el cuidado integral de su salud.
En esos ámbitos, la psicóloga forense Lumey Novoa incita a prestar atención a la aparición repentina de comportamientos como la apatía, el aislamiento, el bajo rendimiento académico, los trastornos del sueño o la depresión, todos indicadores de la existencia de algún problema en el infante. Según dice, ante una situación así lo recomendable es buscar ayuda especializada para dilucidar los motivos del cambio en la conducta.
Sofía

Los casos de abuso sexual sin denunciar representan un riesgo mucho mayor. Foto: Emanuel Hernández/Telecubanacán.
A Sofía le detectaron el embarazo de casualidad. A fin de cuentas, ¿quién puede pensar que una niña de once años ya espera un hijo? Eso es gordura —le decían—, pero cuando su cuñada sospechó y la llevó al médico la conclusión no tardó en llegar: siete meses. A partir de allí se desató el caos.
Aunque su madre reclamó una y mil veces, la doctora explicó que no era posible una interrupción. También reportó el caso a las autoridades y entonces todo empeoró más. A quienes preguntaron, Sofía les contó la misma historia: en una acampada por la escuela conoció a una persona, pero era de noche y no le pudo ver bien la cara. “Era alto y fuerte —repetía—, y nos vimos de madrugada”. Nada más.
Mientras, la madre aparentaba una tranquilidad irreal. Lejos de preocuparse por quién era el padre de la criatura o qué le había sucedido a su niña, aseguraba que ella y su esposo criarían al bebé como suyo. “El niño lo pariré yo —explicaba Sofía con la inocencia de sus once años—, pero va a ser como mi hermanito”. Algo no encajaba en la historia.
Las autoridades lo notaron y propusieron una prueba de ADN para aclarar el asunto. La niña se echó a llorar y la madre sufrió un desmayo. Sofía tenía nueve años cuando su padrastro la tocó por primera vez.
Todo el peso de la ley

Aunque muchas veces la tradición popular entiende el abuso sexual como tal solo cuando incluye la penetración, el Título XI del Código Penal de Cuba, dedicado a los delitos contra el normal desarrollo de las relaciones sexuales y contra la familia, la infancia y la juventud, recoge un grupo de infracciones que califican dentro de esa categoría.
Entre ellas, el Capítulo I menciona la violación, pederastia con violencia, abusos lascivos, proxenetismo, trata de personas y el ultraje sexual. A su vez, el Capítulo II incluye el incesto y el estupro, mientras el Capítulo III dedica un gran espacio a la corrupción de menores. Cada uno de esos delitos tiene capacidad suficiente para modificar el ritmo y la tranquilidad de cualquier familia.
La Presidenta del Tribunal Provincial Popular de Villa Clara, Elena Margarita Cabrera Figueroa, los conoce al dedillo. Experimentada y segura a la hora de enfrentar procesos penales, recuerda un asunto fundamental para quienes deben sancionar estos hechos: diferenciarlos por la forma de actuación del victimario, pero también por su propósito.
Como ejemplo, la jurista comenta que los abusos lascivos implican rozamientos sin más ánimo que el de obtener placer. “La corrupción de menores, en cambio, incluye también la entrega de regalos, la formulación de promesas o amenazas por parte del victimario para conseguir su objetivo. Entonces su meta no es solo la satisfacción personal, sino modificar la conducta de la otra persona”.
De igual manera, confirma que cada uno de estos hechos tiene previstas altas penas. Solo basta una mirada al Código Penal para descubrir que la violación o la pederastia con violencia pueden recibir una sanción de 15 a 30 años o muerte. Asimismo, un abuso lascivo oscila entre uno y cinco años de privación de libertad, mientras que las condenas para los casos de corrupción de menores con un fin sexual fluctúan entre los siete y los 30 años o la muerte.
Como en tantos otros procesos, en los vinculados al abuso sexual infantil los jueces toman en cuenta las circunstancias agravantes previstas en la ley. Entre ellas, el propio Código Penal menciona la reincidencia del acusado en el delito, el contagio intencional a su víctima de alguna enfermedad de transmisión sexual, o si como consecuencia del hecho el menor recibe lesiones graves.

La Presidenta del Tribunal Provincial Popular de Villa Clara confirma que los abusos sexuales contra menores reciben penas severas. Foto: Emanuel Hernández/Telecubanacán.
Junto al reto de impartir justicia sobre sucesos que por lo general movilizan a la opinión pública y provocan un rechazo mayoritario de la población, las cortes tienen aquí otro desafío importante: garantizar el cuidado de los menores y no victimizarlos nuevamente.
Para responder a esa exigencia, en mayo de 2003 el Consejo de Gobierno del Tribunal Supremo Popular dictó la Instrucción No. 173, encargada de regular la presentación de un niño o niña en los tribunales. Entre otras disposiciones, el texto deja claro que un menor solo concurrirá a una sede judicial si su presencia resulta imprescindible. A su vez, esboza un grupo de criterios a tener en cuenta a la hora de tomar esa decisión.
- No afectar su salud mental.
- Alcanzar los fines de justicia con un adecuado proceder.
- Si su declaración es determinante o no para el esclarecimiento del hecho.
- Si es suficiente la entrevista filmada en el CPNNA, particularmente cuando se trata de un infante con una edad inferior a los doce años.
- La opinión del facultativo que lo atendió.
- La propuesta y fundamentación del Fiscal y el abogado defensor.
Del mismo modo, la Instrucción enumera las pautas a seguir si la entrevista resulta inevitable. En esos casos, el niño no irá al tribunal y los jueces verán sus respuestas a través de un circuito cerrado de video. Las preguntas las hará un especialista de la Unidad de Protección al Menor.
Si no existen las condiciones técnicas para cumplir esos requisitos, y además el niño supera los doce años, sí puede emplearse un local habilitado en la sede judicial. En ese caso, los magistrados nunca usarán toga y únicamente el presidente de la sala podrá conversar con la víctima. El objetivo nunca cambia: juzgar al culpable y preservar el respeto a los derechos del niño.
“Al tribunal le corresponde una función de amparo al menor —reafirma su Presidenta—. A la hora de dictar sentencia los jueces valoran las características del inculpado y del hecho en sí para graduar la pena, aunque siempre estará en dependencia de la gravedad de los actos. No obstante, estos delitos se juzgan con rigor, siempre sin desconocer las normas del debido proceso”.
Más allá de la denuncia

De acuerdo a dos de los balances más recientes presentados por Cuba sobre la prevención y enfrentamiento a la trata de personas y la protección de víctimas, entre junio de 2017 y mayo de 2019 el trabajo en las escuelas identificó a víctimas de 50 hechos asociados fundamentalmente a abusos lascivos, acoso sexual y violaciones. Ambos documentos reconocen que todos los infantes recibieron atención y permanecen asistiendo a las instituciones docentes.
De igual manera, solo entre junio de 2018 y mayo de 2019 fueron atendidos 23 246 estudiantes identificados con diversos riesgos que pudieran incidir en su normal desarrollo. “En todos los casos —reconoce el texto— se elaboraron estrategias educativas para la atención y protección a los menores de edad y se adoptaron medidas con los representantes legales, donde predominaron las actas de advertencia”.
La voluntad de Cuba para enfrentar el fenómeno se resume en el Plan de Acción Nacional para la Prevención y el Enfrentamiento a la Trata de Personas y la Protección a las Víctimas (2017-2020), publicado en la Gaceta Oficial No. 33 Extraordinaria del 2 de agosto de 2017.
Ese acuerdo centro su mirada en los derechos humanos, el enfoque de género y la cooperación entre todos los actores, mientras resalta el interés fundamental en la protección de las víctimas, sobre todo cuando son menores de edad.
Para la Ms.C. Elena Benítez Leiva, Secretaria del Consejo de Atención a Menores de la Dirección Provincial de Educación en Villa Clara, parte de los esfuerzos dirigidos a minimizar el abuso sexual infantil radican en la preparación de los maestros para que sean capaces de detectar signos de alarma y actúen a tiempo. Asimismo, tampoco olvida el valor de acompañar al menor y guiarlo en el regreso a su rutina normal sin grandes contratiempos.
A su lado, la Ms.C Maritza Arce Echevarría, encargada del Centro de Diagnóstico y Orientación de la Dirección Provincial de Educación, habla sobre la importancia del trabajo integral a la hora de atender a un infante abusado. “Convocar a los Comités de Defensa de la Revolución, a la Federación de Mujeres Cubanas, conversar con los miembros del hogar y realizar actividades de socialización. Ahí radica la clave para ayudarlos a superar ese momento”.
De un lado y del otro, todos los especialistas coinciden en varias ideas fundamentales. En primer lugar, destacan la necesidad de no revictimizar a las niñas y niños, así como la importancia de que la familia vele por un entorno seguro para su hijo, conozca sobre sus actividades cotidianas y sepa interpretar las pistas que siempre dejan los casos de abuso sexual.
Mientras tanto, para la Presidenta del Tribunal Provincial Popular de Villa Clara el ritmo que muchas veces impone la vida moderna no puede disminuir la responsabilidad de quienes tienen un menor a su cargo. Por su parte, para la Dra. Aymee Fournier se trata de elevar la percepción de riesgo y dialogar con mayor frecuencia sobre un tema más común que lo pensado.
“No significa vivir con terror, pero sí velar y preguntarlo todo sobre nuestros niños. Indagar si llegan a la casa con algún regalo y uno no sabe de dónde salió, chequear lo que guardan en sus teléfonos o con quiénes conversan, preocuparse por sus actividades durante el tiempo libre y conocer a sus amigos. Esas son actitudes que no se pueden perder”, asegura.
Junto a ellas, también resulta clave entender que un abuso contra un menor nunca es fácil de superar ni para él ni para su familia. Aprender más sobre el asunto, incrementar la educación sexual de nuestros niños y niñas, escucharlos siempre y ofrecerles confianza ante cualquier situación, también son aspectos fundamentales para evitar que los mejores sueños de la infancia salgan volando como un globo batido por la tormenta.
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realmente me he quedado con la boca abierta, no me pasaba por la cabeza que hubiesen tantos casos de ese tipo aqui en Cuba, solo lo veia en peliculas. Considero que es muy bueno que se publiquen estas historias para los padres estar bien informados y estar al tanto de nuestros hijos y sinceramente las personas que hacen esas cosas no tienen perdon.
Felicidades para los periodistas y a cubadebate por la publicación,el tema muy duro pero. bien enfocado Salvemos a niños y jóvenes.
Excelente artículo, lo más importante es que los padres, tutores y familiares de niñas y niños, conozcan las señales de alerta, que conversen con menores, sobre una realidad que puede golperalos, a demás hay que creerles cuando le denuncien cualquier cosa por increible que les parezca y no olvidar la supervisión de sus juegos. Hay que proteger su inocencia supervisen los materiales audiovisuales que consumen, en ocasiones los mismo son elaborados para los adultos y los visualizan los menores, esto podría legitimar como buenas o sin problemas situaciones que para sus edades no son normales y los hace más vulnerables ante una conducta violenta de algún adulto de su entorno. Hechos tan desagradables desafortunadamente son parte de nuestra realidad, pero son prevenibles.
Realmente Felicito al Periodista por el articulo, en verdad en Cuba estos temas se reflejan poco en la prensa, sindo una situación bastante debastadora para los niños o niñas que se ven involucrados en estas situaciones, son alamrmantes las cifras reflejadas pero como se refleja en la redacción, en cuba existen estos centros, en los cuales estan los especialistas dispuestos a ayudar a las victimas, con todos los metodos que se emplean, para que al final el tribunal tenga los todos elementos provatorios para castigar a los culpables. Felicito ademas a todos esas personas que realizan tan ardua tarea, y exorto a todos los padres de niños menores que no dejen de la mano la crianza de sus hijos y se mantengan al tanto de todas sus inquietudes y sus actuaciones diarias tanto dentro del hogar como fuera.
Más periodismo de investigación como éste es el se debe seguir haciendo en Cuba Debate
En ocasiones los padres se vuelven ciegos eso es una frase usada con frecuencia, para mi eso no existe solamente no quieren ver la verdad si nosotros no cuidamos de nuestros hijos seres sin maldad y llenos de amor quien lo hará. me encantó el artículo
Un artículo muy duro y triste, pero muuyyyy bueno. Muy completa y clara la información. Y útil conocer cómo trabajan nuestras instituciones en estos casos. Ojalá lo lean muchas personas, que por cerrar los ojos el problema no desaparece. Mejor estar preparados para detectar cualquier hecho de este tipo. Felicitaciones a los autores de este artículo!!!
Este tema en Cuba es especialmente polémico y tiene una cantidad de aristas increíbles. Me sorprende gratamente su publicación a pesar de las estadísticas claramente negativas de este tipo de crímenes en los últimos tiempos y más si tenemos en cuenta que las víctimas de estos abusos son altamente propensas a no decir nada y capaces de guardar silencio por mucho tiempo.
Otra cosa importante a tener en cuenta es la normalización en Cuba de las relaciones entre menores y adultos. En los últimos años para acá ha sido preocupante y el embarazo precoz relacionado también. Por ejemplo, una vivencia personal: Fui un día a tatuarme, mi tatuador tiene unos 32 años de edad, cuando me está tatuando sale la novia, una muchacha de baja estatura y me dice: -Tu eres el hermano de Carlos?-, mi hermano menor que tiene 14 años, yo le respondí que si y ella me dijo que habían estado en la misma aula en la primaria. Yo impresionado llego a mi casa y lo hablo con mi mamá, ella me dice que para la familia es normal y lo permiten. Yo sorprendido y al mismo tiempo asqueado de esta normalización.
EXELENTE trabajo,es OPORTUNO dar a conocer que al igual que el maltrato infantil,nuestro país también sufre estos males,no hacer un tabú pues ambos son un problema que enfrentamos con frecuencia los pediatras,CUBA es un país que se ocupa y preocupa por la infancia,y es necesario tomar conciencia de estos males,la telenovela recién terminada,abordó con sutileza ello,y Ojalá haya servido para despertar interés en este tema.
Leí el artículo completo y creo que es muy interesante. Aborda una temática que no es muy difundida en los medios de comunicación y que es una realidad, según los números escalofriantes que se exponen aquí.
Hay que poner atención a los cambios drásticos en nuestros niños y adolescentes. Y lograr que los culpables paguen muy caro por el trauma que crean a familias enteras.
Las historias aquí narradas son de puro terror. Nunca se llega a conocer del todo a las personas
Concuerdo con todos los que opinan que este tema debe ser tratado con más frecuencia en los medios de difusión y con la misma profundidad que lo hace este artículo. Esas cifras son tristes, alarmantes, indignantes y repulsivas. Las penas para los que cometen esos crímenes han de ser las máximas.
Leo los artículos de CUBADEBATE y los comentarios que generan. Nunca antes he comentado pero en esta ocasión siento la necesidad de hacerlo.
Gracias por publicar un artículo tan bien escrito, con gran profesionalidad, datos e informaciones muy completas que deben llamarnos a la reflexión a padres y abuelos. Es la primera vez que leo algo así en un medio de difusión y considero que teniendo en cuenta que no todas las personas tenemos acceso a este medio, dicho artículo debería ser publicado en la prensa escrita y de alguna manera trasmitir su contenido en la TV. Es una alerta y un llamado de atención muy necesario para todos, mas teniendo en consideración que los % publicados van incrementándose por años.
Gracias a Yunier y Edilberto por su trabajo y nuevamente a CUBADEBATE por publicarlo.
Un tema muy escabrozo tanto para la familia, cómo para todos los involucrados, hechos que laceran el alma en primer lugar de ese menor indefenso, que en ocasiones es a causas del exceso de confianzas de sus padres, abuelos, hermanos, primos en fin algo inacabable, pero no por ello, dejaremos de denunciar en cuantos lugares sean necesarios, estas cifras son estadísticas que a ciencia cierta encierran un número, pero cuanto dolor en nuestras familias cuando nos percatamos que ante nuestras propias narices ocurren hechos tan repugantes, y degradantes al ser humano en cuestión, considero que nuestro Código Penal Ley 62, a pesar de habersele realizado varias modificaciones en su cuerpo legal, carece de medidas sancionatorias más severas para todos esos ciudadanos (as), que dañan el futuro de lo más hermoso que tiene cualquier sociedad ya sea socialista o capitalista, porque al final estos son los únicos que con la inocencia de su infancia, cuando dicen TE QUIERO, se sabe de corazón que es cierto, por eso considero que todas las medidas que se puedan adoptar serán pocas si verdaderamente el trabajo en las comunidades no llega a la base y no somos capaces de interiorizar en un fenómeno para nada ajeno, en estos tiempos de Pandemia COVID-19, debemos endurecer el trabajo para tener que seguir lamentando tanto dolor y desidia.
Muy buen articulo. Coincido con un planteamiento, deberian de publicar este articulo en la prensa nacional e informar mas a las personas sobre estos hechos. Mi opinion. Muerte, asi los erradicaremos.
Artículo digno de un premio de periodismo social e investigativo.
Con 2 hijos varones y hoy con 4 nietos (hembras y varones), en la crianza q le dimos siempre fue prioridad la vigilancia del hogar
Casa d estudio, reunión para hacer tareas, sesión de ver muñequitos o juego electrónico, horario de juego, de dibujo, piyamadas y etc, todo eso en mi casa, bajo mi supervisión, con eso no entiendo
Ninguna niña o niño tiene q estar x horas en casa de una vecina, ni ir a dormir a cada de la amiguita, de la puerta para adentro yo no sé las costumbres de
cada cuál, así me criaron a mi y lo repetí con mis hijos y nietos y nietas
Ni casa en la playa ni campismo con la mamá de fulanita, todo con mi presencia
Demasiado control nunca es malo, es tranquilidad, hoy me lo agradecen y me deja feliz q ninguno de los míos engrosa esos números terribles
Es una pena q pasen cosas como estas. Yo considero q deberían darle pena de muerte a cada maniático de estos
Valla, qué buen artículo!
Nuestro agradecimiento al periodista Yunier Sifonte y a Cubadebate por publicar el artículo sobre “maltrato infantil y abusos a menores”, tema que ocurre con más frecuencia de lo que pensamos y ha sorprendido a muchos. Para la prevención de estos lamentables y frecuentes sucesos sugerimos divulgar la ocurrencia de los mismos, a través de los medios masivos de comunicación. Nuestra felicitación al colectivo de Psiquiatría Forense de Villa Clara por el excelente trabajo educativo e instructivo.
Exelente ¡ Así sin pelos en la lengua se debe hablar de estos temas que afectan tanto porque se trata de la integridad de nuestros niños. Nda debe arrebatar la inocencia a los niños, ni la castidad a los jóvenes. Las leyes si bien dice que son duras" con estos aberrados, a veces no lo son tanto, salen a la calle en libertad en poco tiempo por buena conducta y como el perro huevero van a lo mismo una y otra vez.
Este artículo es tan serio y profundo que debe someterse a estudio y seguimiento como dije anteriormente. Y les propongo ahondar más en el cuidado, pues entre las víctimas que no pueden hablar están, los niños discapacitados y los que tienen retraso mental pues muchas veces son abusados con consentimiento de familiares,por padres o padrastros .Tuve dos casos así cuando ejercía como pediatra y el tercero fue un niño de 8 años que jugaba a las 6 de la tarde en la calle.y.el mismo que lo violó nos lo llevó al cuerpo de guardia Que alerto con estos tristísimos hechos, que a los niños hay que seguirlos por "toda la familia ".Hay que ampliar el curriculum de profesores y llevar como tema en alguna asignatura o charla escolar,pero de carácter obligatorio y que las instituciones no abandonen a las familias que tengan niños discapacitados,no importa si es de menor o mayor rango social.Tiene que haber inclusión para todos ,es la única forma de ser verdaderamente solidarios, porque un mundo mejor es posible.Y para no tener que decir nunca:¡qué gente caballero pero que gente!
A pesar de todas las instituciones que hay en nuestro país,a mi modo de ver le toca a la familia la mayor responsabilidad con los menores,no pueden ser tan confiados ni hacerse los de la vista gorda cuando se tiene un menor,del sexo que sea, estos casos se dan lo mismo en niñas que en niños.No debe existir perdón para los que se presten para semejante fechoría.
Cuando se vulnera la inocencia de un niño con actos sexuales, distorsionando su infancia con actos como estos pues la Ley debe ser rigurosa, 30 años es poco teniendo el cuenta el trauma que significa para estas criaturas atravesar por situaciones semejantes , a veces hasta por su propio padre cosa inadmisible, que para mi opinión ese merece pena de muerte; como puedes dañar a un fruto que viene de tí ; esa persona no puede ser padre ni amigo, ni estar en esta sociedad, yo conocí un caso en el que el padrasto se acostaba con la madre y la hija y la vecina descubrió todo por que un día la niña no pudo más y por la confianza entre ambas esta contó todo y cuando lo denunció , a los 3 años el tipo estaba fuera, es decir que la Ley es blanda y cuando se trata de nuestros niños esto no puede suceder.Creo que artículos como estos deben de ser publicados con cifras frescas para que la gente sepa que esto pasa en nuestro país y no confiarnos y despreocupar a nuestros hijos con nadie, tíos, vecinos,amigos, hasta con el padre, hay que poner ojo a las señales de abuso de nuestros menores y que bueno que se haya puesto el tema sobre la mesa.
Esto es periodismo revolucionario y profesional, una manera valiente y útil de aportar a la lucha contra este despreciable mal. Felicitaciones a los periodistas.
Un artículo del que nunca había leído nada...es un tema poco tratado pero de suma importancia. Soy madre divorciada y todo el tiempo estuve alerta de esas situaciones que se daban a diario. A pesar que mis hijos eran pequeños cuando me divorcié les hablé del tema con palabras que pudieran entender y los enseñé con relación al riesgo....no se puede tener vergüenza de hablar con los hijos de ese tema....dar confianza para que también estén alerta contra cualquiera de esos delitos....excelente artículo....
El hecho de que este excelente artículo haya resultado escalofriante y sorprendente es un claro síntoma de que este tema tiene que hablarse sin miedos ni tabúes en todos los niveles y con todas las edades, incluso con nuestros niños. Quizás haya sido esa la causa de que tantos de estos crímenes tomaran tal magnitud. Si los niños son las víctimas ellos son quienes más deberían saber cómo defenderse o al menos saber explicar con claridad una vez que lo sufrieron, o negarse rotundamente a situaciones que los expongan a estos despreciables hechos. La familia adulta debe estar alerta por supuesto pero los niños deberían contar, de acuerdo a su edad, con herramientas para defenderse. Es mejor que pequen de astutos a no que sufran por una ingenuidad que claramente los abusadores no respetan.
Es muy triste que eso pase en Cuba,pero como isla que siempre ha estado en en defensa de la niñez y como dijo el apóstol,los niños son los la esperanza del mundo ,hay que ser más duros a la hora de aplicar la ley,tal parece que el que la redacto no fue Nino o no tiene hijos,Pena de Muerte se merecen los violadores y pederastas,no hay que olvidar que después que fusiliron a los que se robaron la lanchita de regla ,cuantos barcos más han secuestrado?eso mismo hay que hacer con los violadores no se merecen ni el plato de comida que le dan en la cárcel,los niños son lo más lindo y puro de la revolución y hay que cuidarlos y protegerlos
Y es muy baja la pena de actos lascivos ,de uno a 5 anos no paga el daño sicológico que le causó al niñ@,hay que tener más mano dura para que las estadísticas no suban y no solo tener en cuenta números dónde cada número es una víctima y un Nino traumado
Todo nel individuo que deede la forma más simple hasta la más terrible cometa el delito de siquiera mirar a un niño o niña con intención malsana ,debe ser juzgado con todo el rigor q merece,esta persona no merece vivir.
Excelente artículo!!! Ha resultado muy pertinente a la vez que sensible con el tema tratado. Los niños son nuestro porvenir, así que todo cuidado es poco. Debiera visualizarse en otras plataformas este estudio pues la investigación que lo sustenta es muy seria e importante. Ojalá llegue el artículo a la prensa nacional!!!
Me he quedado fría con estás estadísticas,soy desconfiada,mis dos hijos son varones hombres ya,pero siempre tuve mucha confianza con ellos y les hablé claro y los enseñé a ser desconfiados de quién se ofreciera a llevarlos cdo iban al seminternado o regresaban,alerta cdo se demoraban jugando en el barrio, allá me iba a ver qué estaban haciendo,siempre trabajé y en mi tiempo los niños ingresaban al círculo infantil de 45 días,ahora jubilada en mi casa todo el tiempo me quedo boquiabierta como las madres fundamentslmente se desentienden de niños y niñas,ya he alertado a algunas de cosas que veo,y les digo si se molestan no me importa estoy ayudando aunque no lo crean,hay mucha apatía cdo uno quiere ayudar a las familias que sabe que no atienden a los niños y no veo que las organizaciones se preocupen y ocupen de eso,pienso que hay ponerle el pie a esto en las comunidades y barrios,porque después será muy grande el problema....igual con el alcoholismo..gracias por permitirme dar mi opinión