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Sueños robados

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El abuso sexual infantil implica un riesgo para el normal desarrollo de los niños y niñas. Diseño: Edilberto Carmona/Cubadebate.

Decir que desde 2016 hasta mayo de 2019 los abusos sexuales contra menores en Cuba crecieron en un 24 % es, cuando menos, una cruda realidad. El dato lo confirma el último informe de la Isla sobre la prevención y enfrentamiento a la trata de personas y la protección a las víctimas, un documento que señala al abuso lascivo, la corrupción de menores y la violación como los delitos con mayor incidencia en el tema, aunque no son los únicos.

Asunto complejo y en extremo sensible, cada uno de los hechos reportados en el país representa una historia que muchas veces habla desde las sombras, la vergüenza o el miedo. Otras ni siquiera salen a la luz. ¿Qué sucede cuando ocurre una agresión sexual contra un infante? ¿Cómo entender un asunto sobre el que se debate poco al interior de las familias? ¿Cuáles herramientas tiene Cuba para enfrentarlo?

Responder a esas preguntas, y sobre todo comprender el fenómeno en toda su magnitud, incluso más allá de la alarma o el miedo, significa un buen primer paso para evitar un suceso capaz de marcar a alguien para toda la vida.

Ernesto

Ilustración: 5 de septiembre.

El papá de Ernesto y el vecino de enfrente crecieron casi como hermanos. Cuando ambos tuvieron familia mantuvieron esa tradición con sus hijos y juntos iban a fiestas y cumpleaños. Cuando Ernesto visitaba la casa de “tío” no existían preocupaciones.

Cada tarde, el papá llegaba del trabajo y repetía una especie de ritual. Ernesto se abalanzaba a sus brazos, él lo cargaba, lo besaba y muy bajito le susurraba: “te quiero mucho”. El hijo respondía lo mismo y ambos jugaban un rato. En las noches el niño no dormía sin escuchar un cuento en boca de papá. Así sucedió hasta un día.

— “Papá, yo también te quiero mucho, pero hoy el cuento te lo voy a hacer yo. Le di un beso en el pipi a tío”.

El padre de Ernesto prefiere no hablar mucho sobre lo que sucedió casi al instante. Solo recuerda cómo sintió los pies débiles, la garganta seca, los pensamientos uno tras otro en su cabeza. Cuando reaccionó preguntó de nuevo, y el niño lo reafirmó con todas las letras. Lo dejó jugar un rato y en la noche otra vez Ernesto le contó la misma historia.

Como tantas otras veces, esa tarde había estado en casa de “tío”. Fue un momento veloz. El vecino se bajó el short, puso al niño entre sus piernas y con sus manos lo guió. Cuando terminó lo llevó al baño y le enjuagó la boca. Ernesto solo tenía dos años y ocho meses. 

Los números de una realidad

Infografía: Edilberto Carmona/Cubadebate.

Parte importante del aumento en las estadísticas del abuso sexual infantil en los últimos años lo propició el incremento en los casos de ultraje sexual (50 %), corrupción de menores (47 %) y pederastia (30 %). No obstante, en ese listado solo la violación y el estupro —relación sexual con una mujer mayor de doce años y menor de 14, empleando abuso de autoridad o engaño— decrecieron en respectivos 5 % y 11 %.

Mientras, las cifras del incesto permanecieron idénticas y los abusos lascivos —tocamientos sin ánimos de penetración— subieron un 22 %. Según el informe, solo entre junio de 2018 y mayo de 2019 el país reportó 2350 presuntos hechos de abuso sexual contra niños y niñas. Dicho de otra forma, cada cuatro horas un menor sufrió por esta causa.

En medio de ese panorama, tampoco es casual que las acciones de protección realizadas por la Dirección de Menores del Ministerio del Interior, incluso a nivel comunitario, reportaran un crecimiento del 19 % entre 2016 y mayo de 2019.

Una investigación publicada en 2019 por un equipo de especialistas del Hospital Clínico Quirúrgico Universitario Arnaldo Milián Castro, de Santa Clara, muestra otros detalles interesantes para comprender el fenómeno. El estudio examinó a todos los menores entre 10 y 15 años de edad atendidos durante 2016 y 2017 por la Comisión Psiquiátrico-Forense Infanto-Juvenil de Villa Clara como víctimas de delitos sexuales.

Ese análisis muestra que el 90.9 % de los casos ocurrieron contra las niñas. Sin embargo, también refleja números que echan por tierra varias creencias populares. Por ejemplo, el 87 % de los abusos acontecieron en zonas urbanas, mientras que el 68.8 % sucedió en familias compuestas por la madre, el padre y sus hijos. Contrario a cierta tradición oral, ni los territorios rurales ni las familias monoparentales mostraron las mayores incidencias.

De igual manera, otros hallazgos también llaman a la reflexión. Entre ellos, sobresale cómo el 98.7 % de los responsables eran personas cercanas al menor, o que en más de la mitad de las veces los abusos ocurrieron en los hogares de los niños o sus victimarios.

Esos números coinciden con los de otra pesquisa realizada por el Tribunal Provincial Popular de Villa Clara durante 2019. Esta investigación encontró que el 60 % de las veces los abusos tuvieron como escenario las casas de las víctimas o los acusados. Solo en dos casos el padre resultó implicado, en otros dos los victimarios aprovecharon alguna condición de discapacidad intelectual del menor, y en dos más los niños sufrieron enfermedades de transmisión sexual.

Entre los principales resultados de ese análisis también aparece que la mayoría de los hechos fueron cometidos por personas sin antecedentes penales y de buena conducta ante la sociedad. Asimismo, crece la tendencia al empleo de medios digitales para atraer a los niños.

Un lugar para defender la verdad

El Centro de Protección a Niños, Niñas y Adolescentes (CPNNA) de Villa Clara es un lugar acogedor y discreto. Ubicado en las afueras de Santa Clara, tiene una apariencia hogareña que por momentos hace olvidar las historias narradas bajo su techo. Es uno de los tres existentes en Cuba —los otros se ubican en La Habana y Santiago de Cuba—, y hasta ellos llegan los menores víctimas para narrar sus más doloras experiencias.

Salvo pocas excepciones, los infantes no asisten a los tribunales para brindar declaraciones, así que dependen de lugares como estos para contar su verdad. Un reporte publicado por la emisora santiaguera Radio Mambí en marzo de 2019 reconoce que uno de sus objetivos es “promover y garantizar la protección de los menores, brindar orientación a la sociedad respecto a los derechos de los pequeños, así como prevenir y actuar ante situaciones de maltrato infantil”.

Mientras tanto, otro artículo publicado en 2017 por las especialistas Sandra Reyes, Sandra Almodóvar y Noemy Morales—todas pertenecientes al CPNNA de La Habana—, explica paso a paso cómo ocurre la atención a un menor. Según el informe cubano sobre el cuidado a las víctimas, solo entre 2016 y 2017 estos lugares realizaron 6844 acciones encaminadas a la protección y la prevención.

De acuerdo a las especialistas, cuando el niño y su familia llegan se les explican todos los detalles del proceso, siempre sin mencionar asuntos vinculados al abuso sexual. A su vez, antes de iniciar cualquier acción es clave el consentimiento informado de sus representantes legales.

Una vez finalizada la etapa de recibimiento —una de las seis identificadas por las autores del artículo científico—, comienzan de manera simultánea la fase de preparación y de atención a la familia. De un lado, el psicólogo inicia un acercamiento al niño a través de juegos, dibujos o conversaciones. Del otro, la familia aporta detalles sobre el entorno del menor y los hechos investigados.

Luego de definir la estrategia de exploración entre todos los miembros del equipo, y solo cuando el infante asegura estar listo, el instructor especializado y él van a otra habitación y conversan. El tiempo depende del ritmo que necesite el niño. Esa entrevista se graba y es la que ven los jueces en el tribunal.

La fase de la exploración ocurre solo una vez durante todo el proceso, de ahí el valor de cumplirla con calidad. En ella no solo se intenta confirmar la identidad del victimario, sino también otras cuestiones como el modus operandi, los hábitos, si utilizó algún arma o los escenarios donde ocurrieron los hechos. De manera invariable, los especialistas indagan si el infante conoce de otros menores abusados o si otra persona también se aprovechó de él.

Basta imaginar ese momento para entender cuán difícil es. A fin de cuentas, nadie está listo para escuchar a una niña decir que pensó morirse mientras la violaban, cómo quería gritar y defenderse “pero no tenía fuerzas ni me salía la voz”, el “asco cuando metía su lengua en mi boca”, o el miedo cuando “me amenazaba con enterrarme viva si decía algo”. Son palabras que duelen.

Al respecto, la Tte. Yalili Esther Mignó González, psicóloga del CPNNA de Santiago de Cuba, comentó a Radio Mambí sobre la importancia de escuchar a los niños. “Es esencial creerles cuando exponen algún tipo de abuso, porque generalmente los pequeños no tienden a inventar estas cosas”, aseguró.

Luego de la entrevista el psicólogo alivia las tensiones que pudieran surgir durante la exploración. A su vez, el grupo de expertos redacta un informe con su valoración y algunos días después otra comisión recibe el expediente, conversa nuevamente con el menor y valida lo útil y creíble del testimonio para su presentación en vista oral. El objetivo es que el proceso llegue al tribunal con la seguridad de que lo dicho es la realidad.

Daniela

Aquella mañana Daniela no pudo más y llegó hasta la oficina del jefe de sector dispuesta a contar su verdad. Entonces tenía 14 años y necesitó fuerzas para decidirse, pero al final lo consiguió. Desde los diez años vivía en una especie de pesadilla y tanto silencio, sin alguien a quién sostenerse, ya le resultaba insoportable.

Si antes no habló fue por miedo, porque “¿quién le va a creer a una niña?” Pero ahora no. Ya basta. Daniela le contó al oficial que su hermano la violó. Le dijo también que desde hacía años su madre la obligaba a prostituirse para traer dinero a la casa. “La vida está cara —le recriminaba— y aquí todos tienen que aportar”. Es una frase tan clásica que de pronto uno piensa que solo la verá en películas. Pero Daniela sabe bien cuán real es.

Ella conoce también de falta de atención y maltrato. Su padre lo sabía todo y jamás intercedió para librarla de aquel horror. A sus 14 años, Daniela ha sufrido el abuso de tres victimarios, todos miembros de su familia. Hoy vive en una casa para niños sin amparo filial y es un poco más feliz.

Delinear las certezas

El Dr. José Manuel González Cuétara dirige la comisión que cada semana atiende a los niños abusados sexualmente en Villa Clara. Foto: Emanuel Hernández/Telecubanacán.

El Dr. José Manuel González Cuétara reúne años de experiencia en la atención a niños abusados sexualmente. Con su hablar calmado y objetivo, preside la Comisión Psiquiátrico-Forense Infanto-Juvenil que cada semana recibe a los menores luego de su paso por el CPNNA.

Quizás por ese conocimiento acumulado, el también médico legista siempre tiene a flor de labios una triste verdad: “estos son los casos denunciados, pero muchos otros quedan para siempre en el silencio”.

Justamente el equipo dirigido por él intenta deshacer esa realidad y arrojar luz sobre cada hecho. Compuesto además por una psiquiatra y una psicóloga forense, una especialista en psiquiatría infantil y una trabajadora social, el grupo define si la historia de cada niño o niña resulta confiable, no confiable o dudosa. Es uno de los últimos pasos antes de llegar a los tribunales.

“Siempre trabajamos con el informe del CPNNA y con el resto de los documentos recogidos en el expediente, pero tomamos muy en cuenta nuestra propia conversación con el menor”, asegura.

Aunque José Manuel reconoce que la mayoría de las narraciones resultan confiables —un estudio dirigido por él en 2019 encontró que el 96.1 % de ellas recibió ese criterio—, aclara que catalogar una como no confiable o dudosa no significa la detención del proceso. En esos casos el tribunal tiene otros elementos de prueba para emitir su veredicto. Incluso muchas veces los miembros de la comisión reciben el llamado a declarar en la audiencia.

Para el equipo de profesionales del Hospital Clínico Quirúrgico Universitario Arnaldo Milián Castro, de Santa Clara, la protección del menor tiene máxima prioridad. “Preferimos sentarnos en círculo junto al niño, para garantizar la igualdad de condiciones y ayudarlo a evitar los sentimientos de inferioridad”.

La psiquiatra infanto-juvenil Aymee Fournier Orizondo explica que uno de los objetivos de la entrevista radica en descartar algún padecimiento mental capaz de incidir en la imaginación del menor. Asimismo, evalúan si el niño mantiene el hilo conductor de su relato, utiliza la descripción acorde a su edad y habla sin saltos o reacomodos en el tiempo. También buscan manifestaciones propias de quienes sufren abusos, como el llanto, la pena o el miedo.

Para la psicóloga forense Lumey Novoa Díaz, una mujer que todas las semanas participa en las consultas, tiene gran valor el análisis del entorno social del menor. A su vez, resalta que el hecho de encontrar una patología psiquiátrica no guarda relación directa con la confiabilidad del testimonio. “Hemos visto niños con alguna condición mental, pero capaces de explicar con claridad lo sucedido”, comenta.

Tanto en la primera exploración con los especialistas del Ministerio del Interior como en la realizada por los miembros de la comisión médica existe otro riesgo significativo: el intento de terceras personas de manipular al infante para ocultar lo sucedido. Algunas veces, incluso, con ofrecimientos de dinero a los padres para evitar la denuncia.

“Por lo general los menores cuentan siempre la verdad. La mayoría narra el acto sexual con un grado de detalle impropio para sus edades, pero con un vocabulario acorde a su nivel de desarrollo. Al contrario, si percibimos un lenguaje propio de los mayores ahí tenemos un indicador de alguna incongruencia y debemos profundizar más”, explica la Dra Lumey.

Mientras tanto, el Dr. José Manuel advierte sobre otro asunto importante: la necesidad de reducir los tiempos entre la ocurrencia del hecho y la denuncia. En tal sentido, entender la importancia de avisar ante una agresión es una ganancia no solo a favor de la estabilidad física y psicológica de la víctima, sino también una oportunidad para evitar que el problema crezca, se vuelva común y tome dimensiones aun más peligrosas.

Luces de alerta

La psiquiatra infantil Aymee Fournier resalta la necesidad de atender a los niños ante cada cambio en su conducta. Foto: Emanuel Hernández/Telecubanacán.

¿Cómo identificar a una posible víctima de abuso sexual infantil? ¿Cuál camino seguir ante un hecho así? ¿Qué hacer para evitar secuelas en el futuro? Más allá de los ámbitos especializados, quizás muchas personas ni siquiera dediquen abundante tiempo a reflexionar sobre esas preguntas, sobre todo porque aun subsisten en nuestra sociedad dos grandes tabúes: hablar del tema y comprender que es un fenómeno presente en la realidad nacional.

Ese criterio lo comparte la Dra. Clarivel Rodríguez García, Jefa del Departamento Provincial de Medicina Legal en Villa Clara. Luego de radicada una denuncia, muchas veces los galenos de ese servicio son los primeros en atender a los niños y tienen el reto de aportar unas de las conclusiones iniciales del caso.

“Si el hecho ocurrió recientemente buscamos arañazos, moretones, erosiones en las zonas cercanas a los genitales o si existen alteraciones que indiquen la penetración. Si tuvo lugar hace más tiempo igualmente realizamos nuestro diagnóstico, porque siempre queda información útil por aportar”, asegura.

La psiquiatra infanto-juvenil Aymee Fournier coincide con esa opinión, mientras advierte cómo en otras ocasiones el caso sale a la luz porque un menor llega a las consultas de salud mental tras cometer un intento suicida o porque muestra alteraciones en su comportamiento. “Muchas veces descubrimos que esa actitud surge como respuesta a un abuso sexual. Entonces a la par de la atención médica comienza el proceso investigativo”.

Junto a ambos escenarios, otros dos contextos ganan importancia a la hora de prevenir e identificar los posibles casos de abuso sexual: la escuela y la familia. Ambas representan los espacios donde mayor tiempo permanecen las niñas y los niños y tienen el desafío de velar por la formación de los menores, así como por el cuidado integral de su salud.

En esos ámbitos, la psicóloga forense Lumey Novoa incita a prestar atención a la aparición repentina de comportamientos como la apatía, el aislamiento, el bajo rendimiento académico, los trastornos del sueño o la depresión, todos indicadores de la existencia de algún problema en el infante. Según dice, ante una situación así lo recomendable es buscar ayuda especializada para dilucidar los motivos del cambio en la conducta.

Sofía

Los casos de abuso sexual sin denunciar representan un riesgo mucho mayor. Foto: Emanuel Hernández/Telecubanacán.

A Sofía le detectaron el embarazo de casualidad. A fin de cuentas, ¿quién puede pensar que una niña de once años ya espera un hijo? Eso es gordura —le decían—, pero cuando su cuñada sospechó y la llevó al médico la conclusión no tardó en llegar: siete meses. A partir de allí se desató el caos.

Aunque su madre reclamó una y mil veces, la doctora explicó que no era posible una interrupción. También reportó el caso a las autoridades y entonces todo empeoró más. A quienes preguntaron, Sofía les contó la misma historia: en una acampada por la escuela conoció a una persona, pero era de noche y no le pudo ver bien la cara. “Era alto y fuerte —repetía—, y nos vimos de madrugada”. Nada más.

Mientras, la madre aparentaba una tranquilidad irreal. Lejos de preocuparse por quién era el padre de la criatura o qué le había sucedido a su niña, aseguraba que ella y su esposo criarían al bebé como suyo. “El niño lo pariré yo —explicaba Sofía con la inocencia de sus once años—, pero va a ser como mi hermanito”. Algo no encajaba en la historia.

Las autoridades lo notaron y propusieron una prueba de ADN para aclarar el asunto. La niña se echó a llorar y la madre sufrió un desmayo. Sofía tenía nueve años cuando su padrastro la tocó por primera vez.

Todo el peso de la ley

Aunque muchas veces la tradición popular entiende el abuso sexual como tal solo cuando incluye la penetración, el Título XI del Código Penal de Cuba, dedicado a los delitos contra el normal desarrollo de las relaciones sexuales y contra la familia, la infancia y la juventud, recoge un grupo de infracciones que califican dentro de esa categoría.

Entre ellas, el Capítulo I menciona la violación, pederastia con violencia, abusos lascivos, proxenetismo, trata de personas y el ultraje sexual. A su vez, el Capítulo II incluye el incesto y el estupro, mientras el Capítulo III dedica un gran espacio a la corrupción de menores. Cada uno de esos delitos tiene capacidad suficiente para modificar el ritmo y la tranquilidad de cualquier familia.

La Presidenta del Tribunal Provincial Popular de Villa Clara, Elena Margarita Cabrera Figueroa, los conoce al dedillo. Experimentada y segura a la hora de enfrentar procesos penales, recuerda un asunto fundamental para quienes deben sancionar estos hechos: diferenciarlos por la forma de actuación del victimario, pero también por su propósito.

Como ejemplo, la jurista comenta que los abusos lascivos implican rozamientos sin más ánimo que el de obtener placer. “La corrupción de menores, en cambio, incluye también la entrega de regalos, la formulación de promesas o amenazas por parte del victimario para conseguir su objetivo. Entonces su meta no es solo la satisfacción personal, sino modificar la conducta de la otra persona”.

De igual manera, confirma que cada uno de estos hechos tiene previstas altas penas. Solo basta una mirada al Código Penal para descubrir que la violación o la pederastia con violencia pueden recibir una sanción de 15 a 30 años o muerte. Asimismo, un abuso lascivo oscila entre uno y cinco años de privación de libertad, mientras que las condenas para los casos de corrupción de menores con un fin sexual fluctúan entre los siete y los 30 años o la muerte.

Como en tantos otros procesos, en los vinculados al abuso sexual infantil los jueces toman en cuenta las circunstancias agravantes previstas en la ley. Entre ellas, el propio Código Penal menciona la reincidencia del acusado en el delito, el contagio intencional a su víctima de alguna enfermedad de transmisión sexual, o si como consecuencia del hecho el menor recibe lesiones graves.

La Presidenta del Tribunal Provincial Popular de Villa Clara confirma que los abusos sexuales contra menores reciben penas severas. Foto: Emanuel Hernández/Telecubanacán.

Junto al reto de impartir justicia sobre sucesos que por lo general movilizan a la opinión pública y provocan un rechazo mayoritario de la población, las cortes tienen aquí otro desafío importante: garantizar el cuidado de los menores y no victimizarlos nuevamente.

Para responder a esa exigencia, en mayo de 2003 el Consejo de Gobierno del Tribunal Supremo Popular dictó la Instrucción No. 173, encargada de regular la presentación de un niño o niña en los tribunales. Entre otras disposiciones, el texto deja claro que un menor solo concurrirá a una sede judicial si su presencia resulta imprescindible. A su vez, esboza un grupo de criterios a tener en cuenta a la hora de tomar esa decisión.

  • No afectar su salud mental.
  • Alcanzar los fines de justicia con un adecuado proceder.
  • Si su declaración es determinante o no para el esclarecimiento del hecho.
  • Si es suficiente la entrevista filmada en el CPNNA, particularmente cuando se trata de un infante con una edad inferior a los doce años.
  • La opinión del facultativo que lo atendió.
  • La propuesta y fundamentación del Fiscal y el abogado defensor.

Del mismo modo, la Instrucción enumera las pautas a seguir si la entrevista resulta inevitable. En esos casos, el niño no irá al tribunal y los jueces verán sus respuestas a través de un circuito cerrado de video. Las preguntas las hará un especialista de la Unidad de Protección al Menor.

Si no existen las condiciones técnicas para cumplir esos requisitos, y además el niño supera los doce años, sí puede emplearse un local habilitado en la sede judicial. En ese caso, los magistrados nunca usarán toga y únicamente el presidente de la sala podrá conversar con la víctima. El objetivo nunca cambia: juzgar al culpable y preservar el respeto a los derechos del niño.    

“Al tribunal le corresponde una función de amparo al menor —reafirma su Presidenta—. A la hora de dictar sentencia los jueces valoran las características del inculpado y del hecho en sí para graduar la pena, aunque siempre estará en dependencia de la gravedad de los actos. No obstante, estos delitos se juzgan con rigor, siempre sin desconocer las normas del debido proceso”.

Más allá de la denuncia

De acuerdo a dos de los balances más recientes presentados por Cuba sobre la prevención y enfrentamiento a la trata de personas y la protección de víctimas,  entre junio de 2017 y mayo de 2019 el trabajo en las escuelas identificó a víctimas de 50 hechos asociados fundamentalmente a abusos lascivos, acoso sexual y violaciones. Ambos documentos reconocen que todos los infantes recibieron atención y permanecen asistiendo a las instituciones docentes.

De igual manera, solo entre junio de 2018 y mayo de 2019 fueron atendidos 23 246 estudiantes identificados con diversos riesgos que pudieran incidir en su normal desarrollo. “En todos los casos —reconoce el texto— se elaboraron estrategias educativas para la atención y protección a los menores de edad y se adoptaron medidas con los representantes legales, donde predominaron las actas de advertencia”.

La voluntad de Cuba para enfrentar el fenómeno se resume en el Plan de Acción Nacional para la Prevención y el Enfrentamiento a la Trata de Personas y la Protección a las Víctimas (2017-2020), publicado en la Gaceta Oficial No. 33 Extraordinaria del 2 de agosto de 2017.

Ese acuerdo centro su mirada en los derechos humanos, el enfoque de género y la cooperación entre todos los actores, mientras resalta el interés fundamental en la protección de las víctimas, sobre todo cuando son menores de edad.

Para la Ms.C. Elena Benítez Leiva, Secretaria del Consejo de Atención a Menores de la Dirección Provincial de Educación en Villa Clara, parte de los esfuerzos dirigidos a minimizar el abuso sexual infantil radican en la preparación de los maestros para que sean capaces de detectar signos de alarma y actúen a tiempo. Asimismo, tampoco olvida el valor de acompañar al menor y guiarlo en el regreso a su rutina normal sin grandes contratiempos.

A su lado, la Ms.C Maritza Arce Echevarría, encargada del Centro de Diagnóstico y Orientación de la Dirección Provincial de Educación, habla sobre la importancia del trabajo integral a la hora de atender a un infante abusado. “Convocar a los Comités de Defensa de la Revolución, a la Federación de Mujeres Cubanas, conversar con los miembros del hogar y realizar actividades de socialización. Ahí radica la clave para ayudarlos a superar ese momento”.

De un lado y del otro, todos los especialistas coinciden en varias ideas fundamentales. En primer lugar, destacan la necesidad de no revictimizar a las niñas y niños, así como la importancia de que la familia vele por un entorno seguro para su hijo, conozca sobre sus actividades cotidianas y sepa interpretar las pistas que siempre dejan los casos de abuso sexual.

Mientras tanto, para la Presidenta del Tribunal Provincial Popular de Villa Clara el ritmo que muchas veces impone la vida moderna no puede disminuir la responsabilidad de quienes tienen un menor a su cargo. Por su parte, para la Dra. Aymee Fournier se trata de elevar la percepción de riesgo y dialogar con mayor frecuencia sobre un tema más común que lo pensado.

“No significa vivir con terror, pero sí velar y preguntarlo todo sobre nuestros niños. Indagar si llegan a la casa con algún regalo y uno no sabe de dónde salió, chequear lo que guardan en sus teléfonos o con quiénes conversan, preocuparse por sus actividades durante el tiempo libre y conocer a sus amigos. Esas son actitudes que no se pueden perder”, asegura.

Junto a ellas, también resulta clave entender que un abuso contra un menor nunca es fácil de superar ni para él ni para su familia. Aprender más sobre el asunto, incrementar la educación sexual de nuestros niños y niñas, escucharlos siempre y ofrecerles confianza ante cualquier situación, también son aspectos fundamentales para evitar que los mejores sueños de la infancia salgan volando como un globo batido por la tormenta.

Se han publicado 275 comentarios



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  • Ana María Piedra dijo:

    Excelente artículo. Gracias por informar datos oficiales sobre Tan necesario tema. En la medida que estemos más informados podremos apoyar.

  • Licourt Romero dijo:

    Abogamos por los derechos de nuestros niños. ¿ y qué sucede con los que violentan estos derechos? No debería existir en nuestro código penal otra pena que no sea la muerte para los que violan manosean y acosan sexualmente a nuestros niños. Valioso artículo, pero muy dura realidad

  • O.C dijo:

    Muy bueno el artículo se debería de hablar mucho mas del tema, ya q en los medios no se habla mucho de ese tema. A las personas q cometen esos actos le deberían de dar la pena de muerte sin contemplaciones ya q ellos no la tuvieron

  • Cataleya dijo:

    Super agradecida con este artículo.... He llorado mucho leyéndolo porque se que hay muchas mentes retorcidas por ahí capaces de acabar con la salud mental y bienestar de un niño..... TODO EL PESO DE LA Ley, para esas personas no hay horizontes, no hay justificaciones, no hay oportunidades, no hay entendimiento.... Abusar de la inocencia de un niño es de lo peor....

  • LA GRAN JUGADA dijo:

    El abuso lascivo, la corrupción de menores y la violación como los delitos con mayor incidencia en el tema, aunque no son los únicos ademas diria que LOS HECHOS DE SANGRE tambien hay que ser muy severeos contra los infractores LA FISCALIA, LOS TRIBUNALES, Y LOS ORGANOS DEL MININT tiene que ser muy fuerte ya que como bien se expresa en esta, y buscar en ocaciones padres culpables en ocaciones, que no tienen control de los ninos/as. .

  • Heidy dijo:

    Excelente artículo. Muy duro pero es necesario q se conozva q es una realidad a la q no debemos dejar de mirar y buscar la manera q no ocurran.

  • Yom dijo:

    Buen artículo,,, fuerte y como muchos siento el pecho apretado,,, triste saber que esto ocurre ,, que la ley sea mas rigurosa ,,, el abuso infantil roba la inocencia de un angel inocente le marca la vida desagradablemente,,, para mi es la pena de muerte lo que debe jusgar este hecho

  • tamy dijo:

    Excelente investigación creo que todos hemos conocido a alguien al que le hayan robado sus sueños de manera tan cruel y el daño psicológico que esto representa para las víctimas creo que debemos estar siempre alertas porque en la mayoría de los casos son familiares o personas cercanas a la familia la comunicación con nuestros hijos es muy importante

  • Yaneth dijo:

    quien le troncha la inocencia a un niñ@ merece la pena de muerte

  • Lia dijo:

    Muy buen artículo!!! Muchas gracias por toda la información es bueno conocer datos y hechos reales. Este artículo deberían leerlo todos los padres!!!

  • mcisneros dijo:

    Magnifico y valiente comentario, creo esto es otro elemento a favor de la recién concluida novela que sacó a relucir este tema, de este problema deberíamos hablar en todos los medios de comunicación con mas prioridad, si las personas no conocen de estas barbaridades pueden pensar que no ocurren, la percepción del peligro es prácticamente nula cuando se desconoce el riesgo de ocurrencia de estos fenómenos, en las escuelas deberían darse charlas educativas sobre la temática y crear mecanismos para que los niños puedan buscar ayuda, el castigo para este delito debe ser enérgico

  • Vicky dijo:

    Magnìfico artìculo, felicidades a sus autores.Solo una duda, si alguien sabe , por favor aclàrenme;se dice que el 98,7% de los abusos ocurren entre familiares y conocidos cercanos al niño/a.Entre el momento que se descubre el hecho,que se radica la denuncia,se explora al niño `por estos especialistas y se realiza el juicio:Se mantiene al menor en su casa?, y si hay ademàs del victimario otras personas que durante la investigaciòn son partìcipes o conocedoras?no serà presionado el menor por parte de ellos,maltratado de otra forma o inculpado? Entendì que pasan a vivir en centros de niños sin amparo familiar, pero imagino que eso sea despuès del juicio, y mientras tanto?.Saludos.

  • Juan dijo:

    Gracias por compartir la verdad. Ha sido impactante.
    Pena de muerte para quienes atenten asi contra nuestros niños y niñas.

  • Leivy dijo:

    Muy interesante El articulo

  • Cubana Orando dijo:

    Espeluznante realidad,muy buen articulo,hay que tener bien claro que los padres somos los máximos responsables por la seguridad de nuestros hijos ,así evitaremos ese daño que considero irreversible en la mente de un niño.

  • yolayda dijo:

    tremendo artículo y muy necesario

  • FABIOMAXIMO dijo:

    INCREIBLE QUE EN UN PAIS COMO EL NUESTRO VAYA EN AUMENTO ESTE FENOMENO TAN NEGATIVO. SERIA UTIL CREAR UN PLAN EDUCATIVO PARA PREVENIR ESTE TIPO DE COMPORTAMIENTOS COMO LA EDUCACION A LOS PADRES Y A LA SOCIEDAD EN GENERAL. ES INADMISIBLE ESTE PATRON EN AUMENTO.

  • Ella dijo:

    Qué horror, cómo pueden existir personas así. Historias bien tristes de la vida real, pero que tenemos que conocer. Gracias por tan buen artículo. Debería publicarse también en la prensa plana, para que las personas que no tienen acceso a esta vía de comunicación conozcan todo el trabajo que se realiza en nuestro país respecto al tema y sepan que todo cuidado es poco. Gracias una vez más.

  • Sara Elena dijo:

    Por Dios este tema sobre el abuso sexual me pone tan mal es algo que creo que a todo el mundo le duele oír estas anécdotas. Las personas que violan la sanción debería se ser pena de muerte.

    • mai dijo:

      Así mismo , es doloroso saber que algunos niños son violados y maltratados por las mismas familias, que horror , pena de muerte le diera yo

  • tania dijo:

    Felicito mucho a los autores de este trabajo que derrocha profundidad y estan oportuno. Una prueba contundente de lo que estamos avanzando en el ejercicio del periodismo y en la necesidad de exponer problemas sensibles a los que se enfrenta nuestra sociedad. Es también un reconocimiento a los valiosos profesionales que trabajan directamente este asunto y que siempre han estado ahí, entregados, vigilantes y efectivos pero cuya labor y resultados no ha sido traida a los medios con la frecuencia, claridad y valentía que amerita.Esto nos fortalece como Nación y sobre todo como proyecto revolucionario. Sin la duda más pequeña, esto nos hace más fuertes. Gracias a los autores nuevamente.

  • Marino dijo:

    Buenâ informacion,eliminem Los 30 años y devem la pena de muerte para todos esos delitos y verás como diaminuye drasticamente esos crimenes

  • RDB dijo:

    No menos de 20 o 30 años de presión. para estos abusadores y la obligación de reportarse y estar identificado como violadores de menores donde residan , de forma que todos los vecinos conozcan de su comportamiento y esten vigilantes, realmente no puedo leer mucho sobre este asunto porque me siento enferma solo de pensar como alguien puede dañar lo mas preciado dentro de la sociedad.

  • mariaelena dijo:

    Q. Bueno q se esta brindando información sobre este tema.Porque por sobre todas las cosas los padres tienen la reponsabilidad de estar pendiente de los hijos.Aveces cuando pasa algo con un hijo de padre alcoholico por poner un ejemplo ,las personas dicen con tremenda tranquilidad...es q el padre es alcoholico y yo pregungunto :Por ser así lo exonera de la responsabilidad con el hijo?

  • Noglopez lopez dijo:

    es horrible esto pero es una realidad, sufrí esto con la hija de mi esposa k fue acosada por un vecino y terminamos mudándonos pues como no hubo abuso físico lo más k se podía hacer era multarlo, pasó 6 meses preso por esto, un individuo k llego a estar preso por violación en otra provincia, y la recomendación de la policía fue k nos mudáramos pues no había nada k hacer más fuerte pork no había abusos físicos, duro pero cierto, mi opinión es bien severa tiene k ser la ley contra akellos k abusan de un niño, sin importar daños físicos o no, los daños físicos pasan el daño psicológico ese no se borra nunca y tiene k pagarlo

  • TJMC dijo:

    Es un magnífico trabajo periodístico q da escalofríos y susto mientras lo leía, debe ser mucho mas divulgado, por medios al alcance de toda la población, no basta el efecto de la novela, este es un peligro real, cercano, q no distingue, ninguna prevención es exagerada. Todos los q tienen alguna responsabilidad con los niños deben estar muy alertas a la menor señal.

  • Yilena dijo:

    Con respecto a este tema tan delicado pienso que las leyes son muy benévolas con los implicados; cuando hemos escuchado pena de muerte para estas personas ??? Realmente yo personalmente muy pocas, y sabemos que las sanciones en años se reducen a su mínima expresión por buena conducta .... etc y al final de todo esto quién repone el daño psicológico al niño y su familia.
    Pienso que se debe ser más severo y poner más en práctica medidas ejemplarizantes con pena de muerte y veran como se reducen los casos de este tipo .

  • Sonia dijo:

    Excelente artículo, mi niña tiene 16 años y como es una niña que requiere un poco de cuidados especiales, siempre he sido un poco sobreprotectora y muy desconfiada.

  • Ana dijo:

    Es triste saber que estos casos esten elevando sus cifras en nuestro pais y es una alerta a todos los organismos involucrados a redoblar el trabajo para prevenir estas acciones. Un ejemplo ha sido la recien finalizada novela que ha traido muchas reflexiones sobre el tema, pero que es necesario abordar para que los que lo ocultan por temor y pena acudan a los lugares correspondientes y los ingenuos que piensan que eso no ocurre se pongan alertas. Mis felicitaciones a estos periodistas por tan oportuno articulo.

  • Eduardo dijo:

    Propongo todo el peso de la ley para quinbes cometan tan abominables actos.

  • Rommie dijo:

    Excelente artículo. Mis felicitaciones a los periodistas y mi agradecimiento. Creo que es la primera vez que leo sobre este tema en la prensa nacional, de hecho, creo que es la primera vez que se habla del tema en los medios de comunicación oficiales cubanos. A medida que leía crecía mi indignación de sólo pensar en esos niños, sus sentimientos y su futuro truncado porque olvidar o seguir después de una situación como esta requiere un trabajo inmenso. Muchas gracias y espero que sigan haciendo más artículos como este, la población necesita concientizar que no vivimos en un mundo de dulcrs y caramelos.

Se han publicado 275 comentarios



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Yunier Javier Sifonte Díaz

Yunier Javier Sifonte Díaz

Graduado de Periodismo en la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en el año 2016. Periodista de Telecubanacán. Colaborador de Cubadebate. En Twitter: @yunier_sifonte

Edilberto Carmona Tamayo

Edilberto Carmona Tamayo

Subdirector de Desarrollo y Soporte a los Medios de Ideas Multimedios. Licenciado en Periodismo en 2016 por la Universidad de Holguín. Contacto: edilberto@cubadebate.cu

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