Imprimir
Inicio » Especiales, Historia  »

El espía alemán

| 37

Heinz August Kuning pocas horas antes de ser fusilado, en un calabozo de la prisión del Castillo del Príncipe. Foto: Revista Carteles

Cuando  vio acercarse a los que lo conducirían al paredón de fusilamiento, en los fosos del Castillo del Príncipe, Heinz August Kunning se puso de pie y pidió a su oponente que accediera a dejar tabla aquella partida de ajedrez que la fuerza de las circunstancias le impediría concluir y, sereno, caminó hacia su destino para situarse en posición de firme ante la escuadra de fusileros que acabaría con su vida.

Miró a los soldados y luego su mirada, totalmente inexpresiva, se posó en el oficial que estaba al frente de la tropa y que le daría el tiro de gracia. No pronunció una sola palabra ni pareció inmutarse al escuchar las voces de mando, como si durante los últimos años de su existencia hubiera estado preparándose para un final así. Era el 10 de noviembre de 1942. Días después, el supervisor militar de la Cárcel de La Habana, mientras refería los detalles del suceso, dijo al poeta José Lezama Lima, entonces secretario del Consejo Superior de la Defensa Social, con sede en la misma prisión: “Aquel hombre daba muestra de una marcialidad tremenda y a mí, que mandaba el pelotón, me temblaban las piernas”.

Cuba entró en la Segunda Guerra Mundial el 9 de diciembre de 1941, pero ya para esa fecha Kunning estaba en La Habana haciendo de las suyas. Tenía entonces unos 30 años de edad. Fotos que se conservan lo muestran como un hombre ligeramente grueso, de perfil afilado y una cabellera abundante de esas que parecen brotar desde la frente misma.

Los que lo conocieron lo recuerdan como una persona fría y de pocas palabras, pero amable, bien vestido y de buenos modales. Dominaba el inglés y el español y había sido entrenado cuidadosamente para su tarea, que antes cumplió con éxito en otros países. Desde aquí debía informar al alto mando berlinés sobre la entrada y salida de buques mercantes y de guerra; reportaría asimismo sobre la economía y la situación política y social del país y comunicaría las direcciones particulares de las figuras principales del gobierno.

Para su labor de inteligencia, Kunning disponía de un potente aparato de radio que le permitía recibir y transmitir mensajes, una antena de doble línea y dos manipuladores telegráficos, y como también pasaría información por la vía epistolar, se valdría de tinta simpática invisible. Parece ser que él fue el jefe, o al menos el centro, de la red de espías nazis en la Isla. Muchas de las informaciones que allegó y transmitió le cayeron en las manos con una facilidad pasmosa. Se las suministraban marineros, prostitutas y  obreros portuarios a los que, entre trago y trago, se las arreglaba para tirarles de la lengua.

Si en el mar estuvo lo más notable de la participación cubana en la Segunda Guerra Mundial, en el mar Cuba sufrió también las mayores pérdidas. La información suministrada por Kunning desde una casa de huéspedes de la calle Teniente Rey, en  La Habana dio por resultado el hundimiento de varios de nuestros barcos con la muerte consiguiente de decenas de marineros y la destrucción de casi la totalidad de la flota mercante cubana.

Pero no operaría impunemente el espía por mucho tiempo. Los servicios de contrainteligencia norteamericano y británico establecieron en las Bermudas una oficina que filtraba la correspondencia que salía desde América hacia otros continentes. Una carta impuesta en La Habana y dirigida a un connotado falangista español llamó la atención de agentes de esa entidad. Abrieron el sobre y el análisis del papel reveló un mensaje en clave escrito con tinta invisible. Fue entonces que a la sede del Servicio de Investigaciones de Actividades Enemigas (SIAE) sito en la calle Sarabia, en el Cerro, y bajo la dirección del capitán Mariano Faget, llegaron oficiales norteamericanos y británicos que revisaban la correspondencia en busca de mensajes para el enemigo.

Un avión equipado para detectar ondas radiales en clave y precisar con mayor o menor exactitud su procedencia, comenzó a sobrevolar La Habana hasta que se concluyó que la señal se emitía en una zona comprendida entre Belascoaín y los muelles.

La contrainteligencia cubana hacía lo suyo y trataba de identificar a todas las personas que en dicha área recibían dinero del exterior. Fue así que el cabo Pedro Luis Gutiérrez, un comunista infiltrado en el SIAE, encontró en la sucursal del Banco de Boston, en Cuatro Caminos, una tarjeta firmada que daba cuenta de un dinero recibido. Se fue con ella al Ministerio de Comunicaciones en el convento de San Francisco, donde también radicaba el Correo Central, y se la mostró a todos los carteros con la esperanza de que alguno recordara la rúbrica.

El cartero José Francisco Rojo recordó que aquella firma correspondía a uno de los inquilinos de la casa de huéspedes de la calle Teniente Rey, a quien enviaban dinero de manera habitual. El cabo Gutiérrez pidió a Rojo que le entregara una carta certificada a fin de contrastar la firma del recibo de entrega con la de la tarjeta.

Coincidían y con esa certeza lo detuvo. Heinz August Kunning reconoció su culpabilidad. El 19 de septiembre de 1942 el Tribunal de Urgencia de La Habana lo sentenció a muerte. Fue inhumado en la necrópolis de Colón bajo un nombre supuesto y  sus restos se repatriaron a Alemania en 1953.

Fuerte custodia policial para acompañar a Kunning en la Audiencia de La Habana, mientras se desarrolla el juicio en la Sala Quinta del Tribunal de Urgencia. Foto: Bohemia

Se han publicado 37 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • kjær dijo:

    interesante… haría falta que hicieran una película basada en estos hechos reales

    • alberto dijo:

      …no fue de hechos reales, pero creo si mal no recuerdo hicieron una con ese tema llamada Heinz Tropicana? o fue un personaje…hum no recuerdo pero si me acuerdo de eso Heinz Tropicana jejeje

    • Nevalis Quintana dijo:

      Saludos.
      Hace varios años, en 1995, un jiven director de la FACMA realizó un documental sobre la historia del espía aleman titulado “Conexión Lunning, ecos de la tormenta”, que creo que recibió un premio del Festival Internacional de Cine de La Habana.
      Sería bueno conocer si se encuentra archivado dicho documental, filmado en vídeo, porque incluso complementaba la historia del espía con la época en La Habana y abarcaba varias aristas como los grupos falangistas y fascistas que existían en el país e incluso, la involucración de Fulgencio Batista con dichos grupos y con los nazis. Estaba basado en los libros “La muerte viaja en pasaporte nazi” y “El fascismo en Cuba”.
      Gracias,
      Nevalis Quintana Fernández.

  • Gaspar Sabater dijo:

    Gané tiempo, gracias don Ciro. Con su capacidad de síntesis escribe la esencia con veracidad y rigor. Tengo la sensación de haberme leído un libro de 300 páginas en 5 minutos. GRACIAS.

  • Jose R. Oro dijo:

    Muy interesante artículo del eminente Ciro Bianchi Ross. Quiero comentar que siempre pensé que el nombre del espía nazi era Heinz August Lüning no Kunning.

    • Andrés dijo:

      Amigo José, yo también pensaba lo mismo. Pero parece ser que Kunning ese era el nombre original del espía alemán, oriundo de la ciudad de Bremen y graduado de ingenierias. El nombre con el que se le conocía, por sus documentos, en Cuba, sin embargo, era Lüning.

      • Jose R. Oro dijo:

        Muchisimas gracias estimado Andrés, por aclarar ese punto. Es muy normal que a los agentes les cazmbien los nombres como correctamente usted escribe. Un abrazo cubano para usted

  • rolando dijo:

    Acerca de este personaje se ha creado una historia la cual segun considero difiere de lo que la Direccion de Contrainteligencia Militar de las segun recuerdo investigo
    1-Se pudo entrevistar personalmente al oficial de la Policia Secreta que tenian otro nombre en aquel momento.
    2-La foto que segun Mario Kuchilan periodista testigo de los hechos, estaba tan distante del lugar y con la oscuridad no se pudo precisar la persona que fuera Lunning
    3- Pensando algunos que Batista lo cambio a los alemanes x $
    4-El poderoso “Trasmisor Receptor” que llevaba permitia que los submarinoa alemanes alrededor de la isla pudieran recibir señales tal como los USA habian detectado desde la Habana y no mas lejos
    Una planta portatil para aquella epoca su alcance no sobre pasaba las 500millas que para la telegrafia era un alcance mas que suficiente.
    Supongo que el expediente de la CIM de las FAR a esta altura este abierto y disponible

  • rolando dijo:

    El apellido que siempre conoci fue LUNNING no KUNNING
    FAVOR ACLARARLO

  • Radical dijo:

    Interesante crónica desconocida para mí. Gracias por este artículo!!

  • @ndrés_93 dijo:

    Usted como siempre Don Ciro, deleitándonos con una muy buena historia. Gracias

  • Mumford dijo:

    siempre interesante este apartado

  • Jorge R 09 dijo:

    Poco se habla de la participación de Cuba en la Segunda Guerra Mundial y a pesar que hay monumentos que lo recuerdan no tengo conocimiento de que se le haga tributo público a nuestros compatriotas caídos como resultado de aquella contienda.

    Ciro, por favor, ofrece al menos la bibliografía para los que quieran conocer más del tema.

    Lo otro: sería bueno saber si después de aprobada la constitución de 1940 permanecía activa la pena de muerte pues tengo entendido que al triunfo de la revolución los tribunales no podían aprobarla. Sería bueno un artículo de Ciro Bianchi que abordara este tema.

    • Víctor Fernández dijo:

      Aunque existen varias fuentes, una muy documentada es : La muerte viaja con pasaporte nazi, del autor cubano Juan Chongo Leyva.
      Una edición de principios de los años noventa

    • Carlos Gutiérrez dijo:

      Jorge R 09: Sobre la pena de muerte, la Constitución del 40 establecía lo siguiente:

      “Art. 25. No podrá imponerse la pena de muerte. Se exceptúan los miembros de las Fuerzas Armadas por delitos de carácter militar y las personas culpables de traición o de espionaje en favor del enemigo en tiempo de guerra con nación extranjera.”

      Por lo que dicha pena procedía, en este caso.

      Yo también tenía entendido que el apellido del espía era Lunning

      • Jorge R 09 dijo:

        Gracias a los seguidores de Cubadebate Víctor Fernández y Carlos Gutiérrez por su atenta respuesta a mis inquietudes y sugerencias.

  • Armando Lopez dijo:

    Ya espero todos los viernes las cronicas del maestro Ciro Bianchi. Ya había leído sobre este espía Alemán.Sintetizado por el maestro da una noción más amplia del tema. Muy interesante. Cuba le había declarado la guerra a Alemania, a raíz de la segunda guerra mundial.
    Mi interesaria que el maestro escribiera sobre la postura del gorbierno cubano,sobre todo de Grau San Martin, en la creación del estado de Israel en 1948. Se, que Cuba se opuso,ya que traeria un conflicto a largo plazo,algo en lo que no se equivocaron.

  • Enrique vital dijo:

    Una interesante historia,poco conocida por la generacion actual y muy bien escrita por nuestro histiador Ciro Bianchi como en todos sus materiales.Quisiera saber como comunicarme con el para invitarlo a un conversatorio a mi Universidad.Gracias

  • Palax dijo:

    Excelente artículo.

  • plaff dijo:

    Mi madre tenía 10 años cuando eso sucedió en la Habana, me decía que cuando escuchaban en la radio la noticia del hundimiento de un barco que salía de Cuba era una terrible noticia y todos se alarmaban, aquella horrible guerra mundial también nos afectó a nosotros, en verdad usted es un maestro de la redacción, esta aunque corta recogió la esencia de lo que sucedió, material para debatir y abundar más, créame me quedé con las ganas de seguir leyendo.

  • Nelson dijo:

    Interesante, no conocía los detalles.

  • pjmelián peter dijo:

    La republiquita vasalla y satélite de Gringolandia tenía que mostrar su abyecta y servil mansedumbre hacia su amo con todo este espectáculo propagandístico. Puro teatro. Yo tenía diez añitos pero lo recuerdo muy bien. Aún infante me percaté de nuestra condición neo colonial y títere del amo del norte.

    • Lourdes dijo:

      Estamos hablando de Historia, vaya a vomitar su odio a otra parte! Los que leemos a Ciro nos interesamos en el tema sin cegarnos ni maldecir a nadie.

  • Lucía dijo:

    Creo hace un año leí este reportaje, no recuerdo si en Cubadebate, éste parece estar más completo.

  • Jacque dijo:

    Que interesante historia, ya me había leído la de la cortesana y espía Mata Hari en la primera guerra mundial, que precisamente también fue fusilada pero la de este espía en cuba no, me gustó mucho y aprendí algo mas de nuestra historia. Gracias Ciro Bianchi.

  • Franklin dijo:

    Muy bueno el artículo, yo siempre espero los viernes para pasé un un buen rato con estos escritos del maestro Ciro. Gracias.

  • Alberto.taxista dijo:

    Excelente articulo creo que merece un programa de television

  • lianet dijo:

    Interesante como siempre las cronicas de Ciro Bianchi, hace varios años se trasmitio una novela en Radio Progreso en el espacio Asi se forjo la patria cuyo tema era este

Se han publicado 37 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Ciro Bianchi Ross

Ciro Bianchi Ross

Destacado intelectual cubano. Consagrado periodista, su ejecutoria profesional por más de cuarenta años le permite aparecer entre principales artífices del periodismo literario en el país. Cronista y sagaz entrevistador, ha investigado y escrito como pocos sobre la historia de Cuba republicana (1902-1958). Ha publicado, entre otros medios, en la revista Cuba Internacional y el diario Juventud Rebelde, de los cuales es columnista habitual.

Vea también