Con denominación de origen

Sándwich cubano. Foto: Hellmann's.
En La Habana de hace, digamos, 20 años, no se hablaba de sándwich cubano. Se llegaba a un establecimiento y se pedía un sándwich a secas, y ya el lunchero sabía que entre dos tapas de pan debía colocar lascas de jamón de pierna cocido y ahumado y de pierna asada al jugo. También una lasquita de mortadela y otra de queso, preferiblemente gruyere, así como un pepinillo encurtido agridulce. Podía emplearse también jamón serrano bien seco. Una de las tapas del pan se untaba con mantequilla y la otra, con mostaza americana suave y pastosa. El pan resultaba esencial. Era el llamado pan de agua, suave y sedoso, que se deshacía en la boca.
A otros sándwiches si había que ponerles apellido. En verdad, eran menos solicitados. Se imponía especificar si lo que se quería era un sándwich de vegetales o de atún. En otro, predominaba la carne de res asada. Y estaba el llamado sándwich criollo que se componía con lascas de pierna de cerdo, jamón, queso y mayonesa que se completaban con hojas de lechuga y ruedas de tomate, ingredientes esos dos últimos, que no se incluyen en el sándwich llamado cubano, por más que se diga que sí en caferías y restaurantes de hoy.
Un lector que firma como Katar su mensaje electrónico del pasado 25 de junio, me pide que hable sobre esa delicia de la gastronomía popular que es el sándwich cubano que, al igual que la frita, nada tiene que ver con el sabor uniforme y estandarizado de los productos del fast food.
Había en La Habana de los 50 del siglo pasado cuatro o cinco establecimientos que estaban entre los primeros lugares si a ese entrepán se refería.
Eran el bar OK, en la esquina de Zanja y Belascoaín; el bar Encanto, en la calzada de Galiano, cerca de la tienda de ese nombre; el café El Siglo XX, en Belascoaín y Neptuno, y la bodega de Paco (se llamaba, en realidad, La Lonja, en 23 esquina a 8, en El Vedado, hasta que Paco decidió sentar tienda en la cafetería Niágara, en Santa Catalina y Juan Delgado, en Santos Suarez). Toda una novedad en la época fue la salsa especial con sabor a chorizo que se le adicionaba al sándwich en el café El Cedro del Líbano, en Artemisa.
En los años 60-70 se llevaron la primacía los sándwiches de El Asia, en las afueras del paradero de la Víbora. El Cangrejito, en Porvenir y C, en Lawton, La Asunción, en Porvenir y Luyanó, y El Carmelo, de Calzada y D. De todos, la palma correspondía a los de La Pelota, en 23 y 12, en El Vedado, y los de La Alborada, cafetería del sótano del Hotel Nacional de Cuba, donde sigue ofertándose, con mucha calidad, el sándwich cubano, y otro de jamón y queso, igualmente atendible.
Cuchillo y magia
No se piense solo, sin embargo, en grandes establecimientos gastronómicos. Los sándwiches se preparaban también, y muy buenos, en cualquier esquina, en puestos de madera y cristal, semejantes a los de las fritas y que, aunque no se movían del espacio donde se instalaban, disponían de ruedas a fin de simular que lo hacían, manera de eludir o reducir los impuestos. En los bares, una vidriera de cristal nevado en la que se leía grabada la palabra Lunch era el predio exclusivo y privilegiado del lunchero.
Cualquiera que fuera el sitio —bar, café, puesto esquinero…— donde prestara servicio, un buen lunchero era un artista que, con gracia, movía y entrechocaba sus cuchillos en el aire para coger el ritmo y colocaba sobre una tapa de pan los ingredientes que trabajaba sobre un pedazo de madera. Era todo un ritual. Al final, cortaba el pan al medio, de una manera oblicua que facilitaba la mordida y con lo que formaba dos cuñas que disponía con los cortes hacia fuera para que el cliente apreciara lo que aprisionaban. Todo era a base de cuchillo y magia, sin empleo de la lasqueadora eléctrica ni de la tostadora, artefactos que llegaron después. Había sándwiches de todos los precios, desde 20 centavos hasta un peso y más, y eran de tal proporción que muchos preferían compartirlo o guardar una mitad para más adelante. Ya en los años 60, el sándwich llegó a costar un peso con 20 centavos. Si se hacía acompañar de una cerveza, eran dos pesos cerrados, lo mismo en El Cangrejito que en El Carmelo o La Alborada. Las colas eran enormes en cualquiera de ellos; se ofertaba uno por cabeza. Si se quería más, se imponía hacer la cola de nuevo.
Media noche
Hermana menor del sándwich es la media noche. Un bocado elaborado con los mismos componentes del sándwich cubano, pero más ligero y de menor tamaño; componentes que se colocan entre dos tapas de pan de puntas, blando y dulzón. De la familia es asimismo Helena Ruz, entrepán que combina en su composición pavo asado, queso crema y mermelada de fresa. Fue un plato muy solicitado en El Carmelo, de Calzada, donde nació, y que ha resurgido en cafeterías del sector no estatal.
El Acorazado tenía también mucha demanda en El Carmelo. Era un bocadito que se hacía con pasta de jamón y queso crema.
A diferencia de la frita, que llegó a Miami en 1961, el sándwich llamado cubano llegó temprano a Florida. Ocurrió en 1905, pero no a Miami, sino al café Columbia de la comunidad cubana de Ibor City, en Tampa. Solo que el que se elabora en Tampa se diferencia del de Miami por las lascas de salami que se añaden a sus componentes. Ingrediente que enfrentó a ambas localidades cuando Tampa quiso declarar bocata oficial al sándwich cubano.
A juicio del cronista sándwich cubano es una denominación de origen. Y como tal hay que respetar a ese bocadillo que es cima y orgullo de nuestra gastronomía rápida y popular.


Los sandwiches del Carmelo de Calzada, son los que recuerdo con más placer. Bianchi, cronista empedernido, nos recuerda que hubo momentos y lugares inolvidables en nuestras vidas. Desgraciadamente, mucho se ha perdido. La juventud de hoy....que recordará mañana?
Probé el llamado Sandwich cubano en el café Lorenzo de Washington D.C. , si no recuerdo mal en 1987. Fuimos dos colegas, le pedimos a una empleada evidentemente cetroamericana y, cuando iba a prepararlo, salió un señor y le dijo: No le ponga mayonesa, que estos señores son cubanos de Cuba y no les gusta ese invento americano. Nos reconoció enseguida. Era el dueño, Lorenzo, un cubano, quien conversó unos minutos y se despìdió. Ahi supimos que tenía filiales en Miami y otras urbes de EEUU para su famoso bocadillo, de casi un pie de largo.
Muy interesante pero creo recordar un sandwich muy bueno que confeccionaban algo lejos de donde vivía hace más de 30 años en Centro Habana: el Sloopy Joe's.
Hola también tenemos uno de fama internacional de es de origen cubano no recuerdo el nombre pero los ingredientes son
pan tostado
Lechuga
Queso crema
Mermelada de fresa
Pechuga de pavo
Si mal no recuerdo lleva el nombre de una mujer que fue la que lo inventó
Buena idea, pero con qué se sienta la cucaracha, Feliz dia a todos
Ciro, en la época que haces referencia, me comí buenos sandwich en la esquina de porvenir y calzada 10 de Octubre, es bueno recordar el precio, 2 pesos, 50 centavos y un vaso de yogurt en 25 centavos. Yo era estudiante en Los Hermanos Gómez y cuando no tenía deseos de comer la comida de la escuela, me deleitaba con este manjar.
Algunas veces esto también lo hice en el Cangrejito.
Un saludo y mis deseos de que usted goce de buena salud.
Soy de Artemisa y tengo que reconocer que me ha emocionado saber que se recuerda al Cedro de Libano, como un lugar emblemático donde se hacian sándwich muy buenos. Inclusive recuerdo que familias de La Habana visitaban el lugar, especialmente para probarlo. En muchos casos, como el Cedro del Libano estaba en la carretera Central, los viajeros de la capital hacia Pinar del Río y viceversa se detenían allí para almorzar. El sándwich promedio costaba 45 centavos,en 1958. El lunchero estaba dentro de una cabina de cristal con los ingredientes alrededor y te preguntaba como lo quieres con pan de flauta o pan de molde ?
A mi me tocaron los sándwich de El Pinguino, en plena 5ta Ave y 88 y del Biltmore este en 5ta y 17 ambos en Playa, eran deliciosos pero costaban 1.50, muy caro en aquella época para los estudiantes que por aquellos tiempos inundábamos la 5ta ave y teníamos los chalets de playa y Miramar por albergues, lamentablemente no puedo comparar pero yo le voy a los que me tocaron con los ojos cerrados. Wow !!Que tiempos aquellos!!!!!.
Hace usted una narracion tan perfecta que cuando lomleo me parece estar delante de semejantes Sandwiches cubanos y lo mejor hasta se pueden saborear. Es usted un narrador espectacular ,Ciro Bianchi
Increible aquello
Gracias MAESTRO.Asi era entonces.En provinncias tambien estaban algunos palacios del sandwich.el Palais en cienfuegos tan inolvidable como los panques de Jamaica y Manacas las croquetas de las Dominicas. GRACIAS MUCHAS GRACIAS .
Muchas gracias, por esa historia muy bien contada, tiene buena momeria, todos los lugares son correctos y los sandwiches, se me hace la boca agua, cuando volverán esos tiempos.
No pude swguir leyendo, me dió hambre
Me acuerdo cuando los fines de semana salíamos del cine con mi papá en la calzada de 10 de octubre, siempre nos compraba una minuta de pescado o una frita, hermoso recuerdo
A mi también me tocaron los sándwich del Pinguino, soy de las estudiantes q inundaba 5ta. Ave y vivíamos en los chalets de Miramar y estudiaba en Pablo de la Torriente, guardaba mi dinerito para comprarme esta delicia nunca los he olvidado.
Ciro,en serio..ya ni me acordaba!!
Recuerdo perfectamente los del Carmelo,en el Vedado.
Maestro Ciro. Había antes del 59' ...y un poco después, una cafetería llamada La Curva de Montalvo en 19 esquina 44, antes Marianao, ahora Playa La Habana. Allí se servía el Sándwich Cubano. Era concurrida por muchas personas. Con desayunos de café con leche y pan con mantequilla. Tuvo un lunchero de Güines de apellido Zorrilla igual que los dueños. Estos eran dueños también de la Ferretería La Curva a unos metros de la cafetería que también tenía un Bar donde se tomaba sus tragos Kid Chocolate.
Pues a mí me tocaron los Sándwich del Bar Comercio en 51 y 120 en Marianao frente al Gran Cine. Ahora no hay ni bar ni Cine, eso era en toda la Habana y probablemente en muchas provincias. Lo que éramos y lo que somos.
Es increíble que ya solo podamos disfrutar de nuestra gastronomía fuera de Cuba, acá es el del todo imposible, del Sandwich Cubano a los frijoles negros dormidos desde hace años se nos han convertido en todo un antiguo recuerdo
Tampa esta reconocido,que es el lugar donde mejor se hace el Cubano,y no por revistas o libros cubanas,sino a nivel mundial,ya en todo el mundo hay imitaciones muy buenas pero el de Tampa se llevó las palmas
Recordar es volver a vivir pero no aumenta la hemoglobina
Hoy en Santa Clara un simpke pan con lechón vale 250$ cuanto valdría ese que Ud describe?
El precio que mencioné es de hoy que me comí el pan con lechón de ESTE MES
Ciro, nací en el 42 y llevo 80 años de juventud acumulada
En Santa Clara, en la antigua Plaza hacían magníficos sándwiches
Para los jovencitos, el edificio de esa antigua Plaza se aprovechó para construir la actual heladería Coppelia
Oye la historia que contome un día....
Saludos y cuides
UD HACE MUCHA FALTA
Vuelvo a escribir, ...el otro se perdió. Antes del 59 y un poco más acá, había en la avenida 19 esquina a 44 en Almendares, antes Marianao, después Playa, un Bar -Cafetería llamado La Curva de Montalvo. Allí se servía también el Sándwich Cubano y criollo, a pedido del cliente. El lunchero, de apellido Zorrilla, igual que los dueños, era de Güines, aún vive. Estos dueños también tenían una Ferretería a unos metros de allí, Ferretería La Curva. En la cafetería se servía en la mañana café con leche y pan con mantequilla, también había un Timbiriche, ya en los 60, que preparaba ostiones, que era asediado en tiempos de exámenes por los estudiantes de la secundaria del frente llamada Jesús Menéndez. Ese pan o sándwich cubano de la Curva, era Especial de verdad. Al Bar asistía nuestro gran Kid Chocolate, ya no era ni la sombra del campeón desgraciadamente.
Otro plato que se perdio, ya no existen ni muchos de los lugares que lo expedian, hoy se elabora en selectos lugares a precios astronomicos, practicamente un lujo, y creo que ni saben igual, increible algo tan popular que tampoco hemos logrado mantener.
Alegría y tristezas mezcladas al leer este artículo.
Adonde fueron a parar los carnavales del pueblo a principios de la revolución en SA Baños?, es que lo popular se fue a bolina.
Sinceramente creo que la propiedad estatal a ese nivel no funciona, les falta la motivación y el orgullo de lo que hacen.
Se intentó pero muchos intentos fallidos, "Fruti Cuba", "Mar Init" y muchísimos ejemplos más.
Muy triste!
Muchas Gracias Don Ciro por el acuse de recibo a mi comentario, siempre muy interesantes sus crónicas. Le digo que me interesaba el tema porque conocí el término "sandwich cubano" en cafeterias en el extranjero, en Cuba nunca lo había oido mencionar hasta que se ha vuelto moda en los nuevos establecimientos particulares. Es verdad que hasta hace unos años se comía en casi todas las cafeterias por menos de 20 pesos. Le comento para que agrege a su archivo que en las cafeterias de la cujae era muy famoso el de un kiosko llamado "Jamón Jamón", el lunchero era un entusiasta del club de football barcelona y hacia gala de la técnica y seremonia de lunchero que ud. describe en el artículo y regalaba a los marchantes (sobretodo a las muchachas) los recortes sobrantes del lasqueado de jamon mientras aguardaban su turno en la cola, no usaba lasqueadora, lo hacia todo a cuchillo aunque plancha eléctrica si tenía.
Aún los hacen muy similares en la cafetería del Hotel Nacional, ambientada con motivos se cine, aunque realmente supe lo que los cuates llamaban un "sándwich cubano" en México D. F. en cualquier puesto los venden y son unas "tortas" enormes y les ponen un entre jamón pierna, queso, embutido etc un escalope de cerdo empanado o milanesa y aguacate. Son muy buenas.
También eran muy sabrosos los que vendían en la cafetería La Conferencia en Acosta y 10 de Oct
En las cercanías del bloque de oficinas Miramar Trade Center en Playa también hay un puesto que en mi opinión vende los mejores sandwiches (o bocaditos) que he comido en mi vida.
Cuando mencioné porvenir y calzada 10 de octubre, me equivoque, recuerden que soy del campo, enamorado de la Habana de mis tiempos de estudiante y ahora Maribel me recordó el nombre de la cafetería, "La Conferencia" y la dirección exacta, Acosta y Calzada de 10 de octubre.
Saludos
Y hoy comerse un pan con mantequilla es un lujo, adonde hemos descendido madre mía.