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Si te quieres por el pico divertir, cómprate un cucuruchito de maní

Publicado en: Detalles
En este artículo: Cuba, Fotografía, Vida cotidiana
11 abril 2010 | 9

El manisero es en nuestro retablo insular tan cómodo, familiar y socorrido como el aromático sorbo del café, como los frijoles negros, como el sol caliente que blanquea las sábanas, como el aire preñado de salitre, ese que antes besó a la mar mientras pasaba corriendo.

Rita Montaner, la Única, le hizo reverencia a mediados del siglo XX, desde su voz aguda y prolongada en el viento. “Manisero se va…”, entonaba la mulata risueña y cómplice, intérprete de altos quilates.

Así hacía ella mientras dibujaba a ese personaje que solía ir acompañado del pregón y de la picardía fina que escurrida de año en año uno puede descubrir ahora en el centro de La Habana, en cierto caminante agónico que ofrece sus cucuruchos (cuya ere Rita pronunciaba sabrosamente) mientras anuncia: “Aliméntate…/ ah, bueno…/ pá que dures…”.

Es muy humilde el manisero -o la manisera-; sus manos nos recuerdan que jamás hará riquezas desde el oficio. Suele ser alguien que ha vivido buen trecho de la existencia, quizás para evitar el complejo de culpa de estar desgranando el tiempo mientras aguarda con paciencia a que alguno de nosotros le pida algún cartuchito de maní.

Algunos ya no pregonan y se posan mansos pero como notas visibles, para que sepamos que están ahí, con ese alimento lleno de energía, a veces salvador en el ajetreo del camino. Otros aprovechan la tradición y el prestigio del manisero para extender otras ofertas, también a modo de cucuruchos, desde esquinas y quicios muy bien elegidos, desde los cuales ser avistados por la necesidad del prójimo.

El manisero se va… mas siempre vuelve, con toda la perseverancia en él. Es un gladiador contra el tiempo, contra el cansancio, contra el aburrimiento. Y también contra la soledad. ¿No se ha sentido alguna vez el caminante menos acompañado sobre la faz de la tierra, y de pronto, como señal que sacude y despierta, no le ha salido al paso el semblante sereno y bueno de un vendedor de maníes?

Si no le ha sucedido, sucederá. Porque esa confluencia noble y tibia se repite en esta Isla como una suerte de signo sin fin. Afortunadamente.

Maniseros. Foto: 10K

Maniseros. Foto: 10K

Maniseros. Foto: 10K

Maniseros. Foto: 10K

Maniseros. Foto: 10K

Maniseros. Foto: 10K

Maniseros. Foto: 10K

Maniseros. Foto: 10K

Maniseros. Foto: 10K

Maniseros. Foto: 10K

El Manisero (Son pregón)

por Moisés Simmons

Maní, manisero, maní,
Si te quieres por el pico divertir
cómprate un cucuruchito de maní.
Cuando la calle sola está,
casera de mi corazón,
el manisero entona su pregón.
Y si la niña escucha su cantar
llama desde su balcón.
Came de tu maní,
Esta noche no voy a poder dormir
sin comerme un cucurucho de maní
qué calentico y rico está,
ya no se puede pedir más.
Ay, caserita, no me dejes ir
porque después te vas a arrepentir
Y va a ser muy tarde ya.
Maní, manisero se va,
caballero, no se vayan a dormir
sin comprarme un cucurucho de maní.

Rita Montaner interpreta “El Manisero”

Se han publicado 9 comentarios



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  • Bernal Valdivia dijo:

    Casualmente, por tierras espirituanas en la ciudad del Yayabo hay un hombre que es todo un personaje popular de la calle cuya humilde labor es la de vender el cucurucho de maní con su irrepetible pregonar. Le llaman Barceló. Pues aquí tenemos también nuestro manicero.

    EL MANICITO DE BARCELÓ

    Por el pueblo espirituano
    Se pasea un manicero
    Pregonando su maní
    Como todo un caballero

    Por la esquina yo lo espero
    Te complace en lo que pidas
    Eso no es que yo lo diga
    Lo dice el Yayabo entero

    Tengo de a cinco
    Tengo de a dos
    El manicito de Barceló

    Un hombre bueno
    Un hombre ducho
    Anda vendiendo
    Su cucurucho

    Tengo de a cinco
    Tengo de a dos
    El manicito de Barceló

    Le dan la mano
    Lo quieren mucho
    Mientras le compran
    El cucurucho

    Tengo de a cinco
    Tengo de a dos
    El manicito de Barceló

    Lo trae por jabas
    Y por cartuchos
    Pero me gustan
    En cucuruchos

    Tengo de a cinco
    Tengo de a dos
    El manicito de Barceló

    Me eche poco
    O me eche mucho
    Siempre le compro
    El cucurucho

    Ya el maní se le acabó
    Me lo dijo Barceló
    Ya el maní se le acabó
    Porque el pueblo lo comió.

  • Francisco Rivero dijo:

    El Manisero de Moisés Simons en el barrio de Montmatre en Paris.

    Hace unos cinco años el amigo y pintor cubano Lorenzo Padilla Diaz que reside en el barrio de Montmatre, en el transcurso de una conversacion relacionada con la vida cotidiana de este lugar, me confia una anectota relacionada con el hijo Moisés Simons, que tuvo lugar en el transcurso de la decada de los años 60, el señor Padilla encuentra al hijo de este destacado compositor cubano, en una visita que él realizaba a Paris.

    Atendiendo a una solicitud del hijo de Simons que le pide ayuda para encontrar una direccion en Paris , donde su padre residio y trabajo en numerosas composiciones musicales de su autoria.
    La direccion de esta casa se situa en una pequeña plaza, entre las calles que van en la direccion de la colina de Sacre Coeur ( iglesia del Sagrado Corazon ).
    Esta placita Emile – Goudeau, que se conocio en su pricipio como Ravignan.

    En el numero 13 se situaba la entrada a una serie de talleres de pintores de principios del siglo XX, entre ellos pudiera citarse a Paul Gauguin, Ardengo Soffici y posteriormente a Modiliani, Picasso, alli en el hacer del trabajo, el cubismo tendria sus inicios, Pablo Picasso pinta la conocida obra “Las señoritas de Avignon “.
    Tambien se daban cita en el lugar: Max Jacob,Juan Gris, Constantin Brancusi, Kee Van Dongen.

    Azar o coinicidencia Moisés Simons residio en decadas posteriores justo apenas unos metros al frente de lo que se conocio como ” Le Bateau Lavoir ” ( ” El barco Ebrio ” hay un juego de palabras en frances con el cual denominaron al lugar los artistas y la gente bohemia en ese periodo de entrada a la modernidad en las artes plasticas de la epoca ).

    Recuerdo que le comente a Padilla que habia visto un cartel publico de aviso de inicios obras en ese lugar y le sugeri al no saber que iba a acontecer con esta casa de dos plantas, si seria demolida o no, de realizar un modesto homenaje a Moisés Simmons por medio de una accion artisitica efimera.

    Dicho y hecho en una mañana temprana de un sabado nos encontramos alli para colocar en un area de la pared y proximo a una ventana clausurada una serie de pequeñas banderas cubanas en papel y una flor artificial hecha con material de madera procedente del Brasil.
    Mientras yo procedia en esta accion, Lorenzo Padilla sentado en un banco de esta pequeña plaza peatonal, realizaba fotos para dejar constancia del hecho, donde ademas los transeuntes se acercaban y preguntaba a que se debia aquel gesto.
    Ocasion deseada en la idea inicial de esta accion para hablarle a las personas de Moisés Simons,de su obra y de esa conocida cancion – pregon ” El Manisero”, asi de otros interpretes y autores de la musica cubana: Caturla, Roldan, Grenet, la orquesta de Barreto, mas otros musicos que hicieron el deleite de la vida nocturna Parisina de los años 20 y 30 del pasado siglo, que el escritor Alejo Carpentier bien reseña en sus cronicas para ” Carteles ”

    Es la calle Fointaine donde se ubico sala de baile, Melody’s y ” La Cabaña Bambu “, conocida en la epoca como la calle cubana, a pasos del cruce del Boulevard de Clichy y la estacion del metro Blanche, a las puertas del conocido ” Molino Rojo” a los pies del barrio de Montmatre.
    No muy lejo del lugar se situaba la residencia de Moisés Simons que con su talento de luz en la musica, ilumino los sietes mares y sus caminos, para que la musica de Cuba fuera bien considerada por el mundo entero hasta nuestros dias.

    Gracias por este fotoreportaje que me da la ocasion de reseñar este comentario.

  • Julio C. Hernández dijo:

    Menos mal que está de vuelta este espacio con la presencia de los textos de Alina. Se extrañaban los pasajes bien relatados, y no pudieron encontrar mejor reaparición con este tema, basado en la fotos de 10k.

    ¿Sabían que el maní es oriundo de nuestra América? ¿Y que la palabra «maní» viene de nuestros aborígenes? Su presencia ancestral en nuestras tierras y en nuestra cultura ha perdurado con el paso de los años, y también ha sabido mezclarse con el negro y el blanco que también formaron parte de nuestros orígenes. Y aunque en otras latitudes lo conocen por cacahuete –para mí gusto un nombre «menos humilde»–, no me puedo imaginar la canción de Moisés Simons, interpretada por Rita Montaner –como relata Alina–, o por Bola de Nieve, con otro nombre que no sea «maní». Pueden comprobar que nunca sonará igual.

    Por eso, «El manisero» en el folklor cubano y en la vida diaria nunca perderá vigencia. Son los mismos ritos de pregón que nos identifica, la misma humildad que describe Alina en las manos de esas vidas, que tanto llaman la atención. No importa que esas manos sean blancas, negras o mulatas, siempre enseñan en sus escasas carnes el cariño, la pureza y la docilidad.

    Ver las imágenes me recuerda mucho la infancia. Porque…

    ¿Quién no ha vivido los caprichos de «hidalgos infantiles» por un cucurucho de maní?

    ¿Quién, como padre, se ha resistido a esa petición?

    Gracias a Alina y 10K. ¡No se pierdan más!

  • Rafael R.Ramírez Jomarrón dijo:

    La canción se mantiene incluso a nivel internacional,¿Pero los maniseros se están extinguiendo?

  • Julio C. Hernández dijo:

    Francisco Rivero ha hecho un comentario muy interesante.

    Lo he leído dos veces porque me agradó la lectura. Ahora conozco un poco más de lo que aprendí de niño en clases de «Apreciación musical». En esas clases conocí que no sólo fue el autor de «El manicero», también fue el autor de «Chivo que rompe tambó» –cantada singularmente por «Bola de Nieve»– y «Hoy como ayer».

    .

    A Rafael…

    Evidentemente en las fotos de 10k y en el comentario de Bernal, queda demostrado que todavía tendremos maniceros pa´rato.

    .

    Un abrazo a todos y nuevamente gracias por el espacio

  • Carlos Rincón dijo:

    Las imágenes de los maniceros, nos muestran rostros serios y gestos orgullosos, manos firmes y recias que sostienen delicadas palomas rellenas de maní; nos las rompen, ni las agobian, sólo las tienen a la espera de que un paisano las tome y las eche a volar.La remenbraza del pregón de Moises Simóns, como todos los pregones de Cuba, son cantos al amor y al trabajo sencillo y hermoso, ese que se hace todos los días sin caer en la rutina que es el inicio del olvido. Por eso el pregón no muere, como no el trabajo ni la dignidad del trabajador de nuestro pueblo.
    Desde Colombia,recordando una breve visita a Cuba.

  • Margot dijo:

    Alina parece haber vivido muchas vidas. Haber sido todo de lo que escribe, porque llega a la médula de la psiquis y el alma de esos seres que pueblan nuestras calles y no saben cuán importantes son. Cuando la leo creo en la reencarnación. Ecribe de lo real y lo divino como si fuera divinidad y realidad al mismo tiempo. Se mete en la piel de esos seres sencillos que Kaloian se roba en su paso por cualquier vericueto. Tienen vista y corazones grandes esos dos muchachos que nos hacen quedar atrapados en personas que a veces ni miramos por la prisa y el andar ensimismados con nuestras cargas diarias. Felicidades. Sus trabajos son ya una necesidad.

  • REGIOMAN dijo:

    FELICIDADES A TODOS POR SUS COMENTARIOS, EVOCADORES Y LLENOS DE MAGIA. DESDE EL NORTE DE MI PAIS, MEXICO. UNA FELICITACION SINCERA POR ESTA SEMBLANZA DEL MANCICERO, QUE NO SE PIERDAN LAS TRADICIONES. ESO NOS HACE VIVIR.

  • Homero dijo:

    necesito la cancion del pregonero

Se han publicado 9 comentarios



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Alina Perera Robbio

Alina Perera Robbio

Es periodista cubana, columnista de Juventud Rebelde y colaboradora de Cubadebate. Ha ganado múltiples premios de periodismo en los certámenes anuales del país. Es autora del libro “Buscándote, Julio”, y coautora de “Voces del milagro”, “Niños del milagro”, “La maldición del avetruz” y “La cuadratura del círculo”.

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Fotorreportero cubano

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