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Wynton Marsalis hace historia en Cuba

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Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

Wynton Marsalils y la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, en una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

Texto Michel Hernández *
Fotos: 10K

Wynton Marsalis lo volvió a hacer. El célebre trompetista estadounidense cumplió su promesa y regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella.

Fue el primero de los cuatro conciertos de la fiesta del jazz que vive La Habana durante estos días.

“Estábamos muy emocionados y un poco nerviosos porque queríamos sonar muy bien. Hemos tocado en muchos países y con mucha presión, pero hoy todos aspirábamos a que saliera excelente porque estamos en Cuba y queremos que la gente aquí disfrute nuestra música, y queremos representarla muy bien”, confesó Marsalis en exclusiva a Prensa Latina pocos minutos después de bajar del escenario donde estuvo por casi dos horas.

El director artístico de la JLCO, de 49 años, subrayó que “la respuesta del público fue muy cálida. Mis músicos y yo amamos a Cuba, las personas aquí son muy cálidas y hay un espíritu, una vibración y un feeling que no es posible explicar”.

Nacido en Nueva Orleáns y ganador del primer Premio Pulitzer en música con la obra épica Blood on the fields sobre la esclavitud, señaló que las culturas de Cuba y su región natal “son muy similares, y lo más importante es que nos vamos a llevar nuestras experiencias de los intercambios con las personas y con sus tradiciones”.

Ganador de nueve Grammys, agregó que su nueva visita a Cuba -adonde viajó por primera vez en el año 1997-, “es una gran oportunidad de aprender y una bendición”.

“A mí me encanta que me enseñen. Eso me mantiene la mente activa. Por eso estar en Cuba es una gran oportunidad de aprender. Adoro la cultura cubana y todo lo que puedo percibir en ella”.

Reveló que “muchos jazzistas estadounidenses quieren venir. No hace falta ni inspirarlos, es lo que ellos quieren hacer”.

Un concierto para la historia

Como un boxeador de altos kilates, Wynton comenzó a brillar desde los primeros segundos de este concierto, una expedición hacia la esencia misma de la historia y la génesis del jazz.

Su viaje musical arrancó con el tema Iñaki’s decision, cuya estructura le permitió desarrollar líneas melódicas que potenciaron la vitalidad y el poderío rítmico de sus cualidades como instrumentista y el admirable acople de los miembros de la Lincoln Center Orchestra.

De ahí en adelante se dio el gusto de desplegar una “master class” armada con 11 temas que sedujeron a un público ya seducido y pusieron en claro que para Wynton Marsalis el jazz no tiene misterios: Más bien, él es el misterio.

Lo único cierto es que nació con un don reservado solo para unos pocos: el de descifrar con profundidad las infinitas posibilidades rítmicas y emotivas que descansan en los orígenes de esta música.

Un atributo que le permite convertirse sobre el escenario en la más perfecta personificación del jazz y sacarle el máximo de partido al formato de una banda que no tiene fisuras, y cuyos integrantes pueden liderar cualquier alineación de calibre que se precie de serlo.

Por encima de eso, se divierten sobre la escena con la alegría y la intensidad propia de los niños. Pero no es cosa de juegos asumir los complejos arreglos de temas del nivel de Baa Baa Black Sheep, donde la sección de trompetas se lució al imitar el sonido de las ovejas a través el legendario efecto “wah wah”, consistente en tapar y destapar sus instrumentos con utensilios parecidos a sombreros.

Para ello se requiere conocer al detalle los lenguajes profundos del jazz. Es decir, del buen jazz: su ritmo, su frescura y sus niveles de improvisación, lo que les permitió subir el listón en títulos como Dali y The block y moverse con igual soltura y rigor en la interpretación de temas propios y de “grandes” como el llamado “Mozart del jazz”, Duke Ellington y Dizzie Gillespie ( Thing to come).

Wynton Marsalis y la JLCO poseen otro atributo marcado a fuego. Conocen a plenitud el poder de evocación de ese estilo y saben usar sus armas, como un jugador de ajedrez, para causar en el momento preciso el mayor impacto entre el público.

Y, en este caso, lograron llevar a los espectadores, en varias ocasiones, a un recorrido fascinante por el nacimiento y el desarrollo de este género de raíz negra.

Con los ojos cerrados podrían escucharse los lamentos y los cantos de los esclavos en los campos de algodón y sus rituales de magia negra y bailes, las descargas en los clubes de Storyville, en la parte antigua de Nueva Orleáns, o verse, de pronto, sobre la pista de uno de esos cabarets donde hacían furor las big bands en la década de 1950.

Pero cuando muchos pensaban que ya no era posible otra exhibición de virtuosismo, Marsalis sacó de la manga una de las sorpresas que dejó al público con la boca abierta y el alma en un puño.

Se trató del cantante y trombonista Chris Crenshaw, quien dio un giro providencial hacia los terrenos del blues con la ejecución del tema I left my baby. Y lo hizo cantando como los dioses. O mejor, dicho, como los dioses del blues.

Sin dudas, esta fue una presentación que pasará a los libros como uno de los mejores conciertos en La Habana de músicos foráneos, y colocó un eslabón más en “la leyenda Marsalis”.

Una presentación que será difícil que los músicos de la Lincoln Center Orchestra puedan superar durante el resto de sus conciertos en La Habana. Pero, a decir verdad, con estos auténticos hombres del jazz nunca se sabe.

*El autor es colaborador de Prensa Latina.

Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

La Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, en una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

La Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, en una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

La Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, en una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

La Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, en una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

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La Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, en una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

La Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, en una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

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Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

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Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

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Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

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Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

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Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

La Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, la una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

La Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York,en una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

La Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, en una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

Wynton Marsalis regaló, junto a la Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

La Jazz at Lincoln Center Orchestra (JLCO) de Nueva York, en una noche mágica a los que abarrotaron el céntrico teatro habanero Mella. Foto: 10K

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Se han publicado 4 comentarios



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  • F. JUAN ÁGUILA dijo:

    ES EMOCIONANTE SABER QUE NUESTRO PUEBLO DISFRUTE DE ESPESTÁCULOS QUE LES HAN ESTADO PROHIBIDOS POR LA SIN RAZÓN; PERO LAMENTABLEMENTE, EJERCIDA POR PERSONAS QUE NACIERON EN ÉSTA TIERRA, QUE NO ALBETRGAN MÁS QUE ODIO.

    Nos envidian la alegría de poder recorrer nuestros barrios, calles y plazas. No importa la falta de pintura aquí o allá, sí aunque sin pintura muchas veces, desconchados muchas veces; pero orgullosos de lo poco que tenemos de algunas cosas secundarias y de los mucho que poseemos de lo realmente importante como son: nuestros vecinos, los dependientes con el “mi amor” para las mujeres o “mi hermano” para los hombres, donde no eres un desconocido para nadie, aunque nunca te haya visto.

    Donde reina la delicadeza de los hombres para con las mujeres en general y para todos los mayores de edad, como les decimos.

    Los niños son punto y aparte. Lo más querido por todos.

    QUE LA ABUNDANCIA LOS “SEPULTE” PORQUE NUNCA SERÁN RECORDADOS

  • Juan Gatica Amengual dijo:

    F. JUAN AGUILA,
    tus frases me emocionaron hasta lo más profundo…
    Has de saber que en este paisito ( dicho esto muy peyorativamente) hay quienes sólo valoran EL TENER,EL CONSUMIR, EL POSEER cosas físicas, materiales, c´est à dire, celulares, tarjetas de crédito ( para endeudarse hasta la desesperación) televisores plasma, carros último modelo ( que nadie sabe cómo han de pagar…), etc, pero….nada de CULTURA Y DE VERDADERA SENSIBILIDAD COMO SER HUMANO…

    Los envidio por poder disfrutar de aquellos que , proviniendo del corazón del monstruo cercano, los AMAN A UDS. por lo que SON y por lo que culturalmente POSEEN.

    Desde el paraíso del neoliberalismo consumista, burdo, grosero, trivial, farandulero y banal,

    Juan Gatica Amengual

    ¡ Patria Socialista o Muerte!
    ¡ Venceremos !

    Santiago de Chile

  • Yolanda dijo:

    Deba haber sido muy emocionante poder disfrutar de la magnifica interpretación de estos maestros de la musica Jazz. Ojala se tome este encuentro como ejemplo de todo lo que se puede hacer por lograr las mejoras de la relaciones Cuba-EE.UU. Esperemos que así sea.

  • Maria Elena dijo:

    10K, tú como siempre fascinándome con tus fotos. Muchos besos para ti y para la pandilla.

Se han publicado 4 comentarios



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Fotorreportero cubano

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