Imprimir
Inicio » Opinión, Cultura  »

Dícese Esther Borja y se irradia canción

| 4

Esther Borja, la damisela encantadora de Cuba. Foto: Juan Miguel Morales.

Tuvo la prudencia exacta para saber andar al compás del tiempo. Jamás sucumbió al elogio fácil, no cultivó la envidia y mucho menos se creyó inmaculada. Pero tan formidable y perfumado es su encanto que dícese Esther Borja y se irradia canción, Cuba, damisela encantadora o "la dueña de la tarde", como recalcaría mi admirada Fina García-Marruz.

Lecuona, deslumbrado ante las posibilidades de una voz que, bien encaminada, podría conquistar el firmamento lírico de aquellos años, prolíficos en timbres femeninos de valía, compuso para ella en 1935 "Damisela encantadora". Si bien recorrerá los más disímiles temas del cancionero nacional hasta sumar más de medio siglo de carrera, Esther no pudo desprenderse de la que sigue siendo su más afamada interpretación.

En la medianía de la década del 80, cuando comprendió que ya su voz no era la misma, abandonó los escenarios, al tiempo que ofreció una lección de inteligencia. Tal vez por ello su melodía regresa al oído sin desgarros ni altisonancias: impecable.

Muchos suelen encomiar su dignidad artística. Yo, que solo alcancé a ver grabaciones televisivas de sus recitales y alguna que otra emisión de su programa "Álbum de Cuba", prefiero recordar a la anciana de sonrisa bondadosa y ojos incisivos que me presentaron un Sábado del Libro de julio de 1999 en el Palacio del Segundo Cabo. Poco después, todavía en la secundaria, gané un concurso de literatura y en el acto de premiación me sorprendí cuando ella me entregó el diploma.

Besó mi mejilla y puso su mano en mi cabeza, mientras sus ojos me hipnotizaron. Ahí supe que vivíamos muy cerca y que, como una suerte de trofeo del barrio, en el Municipio de Educación de Playa le habían pedido aquello que nada tenía que ver con ella, y que por su grandeza espiritual fue incapaz de rechazar.

Pasó el tiempo y de vez en cuando conversamos en su casa. Tenía la magia de hacerme partícipe de su desempeño en épocas remotas como si yo las hubiese vivido. Desgraciadamente, no conservo ni una foto de esos momentos inolvidables. Luego sobrevino una agonía larguísima y demasiado injusta que la mantuvo cautiva en una cama hasta tres semanas después de cumplir los 100 años.

Pero todavía, si cierro los ojos, puedo verme sentado en el portal de la calle 98 mientras ella tararea una canción y mutila con ternura los rosales del pequeño jardín, hasta conformar un mazo de flores que depositará en el jarrón verdeazul de la sala. Y me veo arrodillado junto a un banco del patio frente a la sala Villena de la Uneac, año 2005 o 2006.

Hay espacio solo para tres, pero ella está en el centro y a su lado dos amigos eternos: Cuca Rivero y Luis Carbonell. Yo hablo con ambas, no recuerdo de qué; Luis me autografía una foto suya que me trae de regalo, pues aparece con alguien demonizado en Cuba pero así y todo querido por mí. Y en ese instante un fotógrafo agazapado en una esquina, que después me percato al ver su chaleco es mi amigo Liborio Noval, aprieta el obturador de su cámara repetidas veces.

Durante años le prometí a ese campechano monarca de la lente que iría a su estudio a buscar las fotos, que según él eran conmovedoras, por lo espontáneo de la escena y la expresión del jovencito franqueado por tres leyendas de este país. Nunca lo hice y me arrepiento hasta el infinito. Ninguno de los protagonistas vive ya, pero soy cautivo de sus resonancias. ¡Y me sigue acompañando la imagen sonriente y el embrujo de tu mirada, encantadora damisela que este 5 de diciembre estarías de cumpleaños!

Se han publicado 4 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • JRM dijo:

    Para los jóvenes que quizas no conozcan la letra:

    Damisela Encantadora.

    Por tus ojazos negros,
    llenos de amor.
    Por tu boquita roja,
    que es una flor.
    Por tu cuerpo de palmera,
    lindo y gentil,
    se muere mi corazón.

    Si me quisieras,
    figurina de abril,
    mi vida entera
    yo te daría a ti.
    Si tus labios rojos
    yo pudiera besar,
    moriría de amor.

    Damisela encatadora,
    damisela por ti yo muero.
    Si me miras, si me besas,
    damisela serás mi amor.

    Cuando a mí los galanes,
    sin distinción,
    me dedican requiebros
    con gran pasión,
    con mi aire de princesa,
    bello y juncal,
    les destrozo el corazón.

    Si yo te diera
    mis caricias de amor,
    tu vida entera
    se abrasará de ardor,
    y mis labios rojos
    tú pudieras besar
    sabrías qué es amor.

  • casandra dijo:

    Muy bien recordar a las grandes figuras que no están aunque sea desde una anécdota personal. Los medios deberían encargarse de difundir su música para quienes no la conocen. Después de oír cantar en disco o tv a Esther Borja, a quién vamos a escuchar ahora?

  • Cubana 100 X 100 dijo:

    Yo también tuve la dicha de conocer a Esther. Fui su vecina cuando yo era niña (vivía en Playa, calle 96A) Mi padre era su amigo, cuando yo todavía solo sabía que la veía en televisión. Su hija estudió en la misma escuela que yo y me cargaba en la guagua escolar. Fue una persona muy especial por su militancia de izquierda siempre, su modestia, su bondad, su elegancia. Después que nos mudamos la visité alguna vez. La última vez fui con mi tía y hablamos del que yo considero su mejor disco Esther Borja canta a 2, 3 y 4 voces (obviamente no soy musicóloga, pero la técnica en ese disco es increíble). Nos hizo la historia del disco y como Luis Carbonell le había dicho que solo ella podía hacer algo así. Cuando se grabó ese disco no existía la grabación por pistas y Esther tuvo que cantar una voz sobre otra. Equivocarse hubiese significado empezar de nuevo todas las voces. Muchísimo ensayaron ella y Carbonell y me contó que al grabar todo salió desde la primera vez. Cuando le dije que la policía batistiana en un registro le había robado a mi padre, entre otros, ese disco, me ofreció una copia en CD que habían hecho en EE UU con la matriz que se habían llevado para allá. Me pidió que lo copiara y no dejara de devolvérselo. Lo cual hice, por supuesto. Ella lo tenía gracias a una amistad, pues con ella ni contaron para hacerlo, ni jamás recibió nada por él. Ese siempre que salgo viaja conmigo en mi USB, acompañado de otras maravillas, algunas nuestras, únicas e irrepetibles como Bola de Nieve, o Lecuona, etc.

  • ROBERTO CHORENS dijo:

    !QUÉ MARAVILLA SURJA LA MARAVILLA DE ESTHER BORJA CUANDO NO SE LE REVERENCIA LO SUFICIENTE! GRACIAS AL PERIODISTA QUE, ADEMÁS, ES DUEÑO DE UNA BUENA PROSA...

Se han publicado 4 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Mario Cremata Ferrán

Mario Cremata Ferrán

Periodista, investigador y profesor adjunto de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y director de la Editorial Boloña.

Vea también