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Las falacias en su centro

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La verdad social puede ser escurridiza. No basta con pretenderla para hallarla. A diferencia de la manzana de Newton, no siempre cae hacia abajo. En gran medida su descubrimiento depende de nuestros ojos; y más que de los ojos, de nuestra mirada, o para ser más exactos, de nuestro ángulo de visión, de nuestra atalaya. Existe con independencia de los individuos; pero la guerra en torno a su legitimación expresa intereses. Las simplificaciones más comunes acogen extremos falsos: que la verdad está repartida entre todos, que es la suma de todos los ángulos de visión; que sin la verdad de los explotadores es parcial e incompleta la verdad de los explotados. Es curioso, pero los extremismos se ubican, paradójicamente, en la comodidad del centro.

Algunos textos de apreciados colegas que fueron publicados en medios digitales y la entrevista que Cubadebate me hiciera –aparecida también en las páginas de Granma–, todos sobre el supuesto centrismo de corrientes ideológicas que intentan asentarse en Cuba, provocaron un enorme revuelo en diversas plataformas digitales, algunas de abierto perfil contrarrevolucionario. Lo paradójico es que, al menos en las primeras jornadas, los aludidos y los que no habían sido aludidos –pero sintieron que podían serlo–, en lugar de discutir los argumentos, invirtieron los roles: nos acusaron de victimarios, de censores. La exigencia de que hablásemos de los problemas de la agricultura, o de la burocracia, o de cualquier asunto no resuelto, y no de tendencias ideológicas, paralizaba el debate. Pero la excusa es insostenible: ninguno de los problemas actuales que enfrenta el país podrá ser resuelto si perdemos la Revolución (1).

Iniciaré estas reflexiones, que pretenden rescatar el debate extraviado, con una breve referencia al artículo que Cuba Posible –principal plataforma en la web del más sutil pensamiento restaurador– coloca como primera respuesta a la denuncia de su intención desmovilizadora, e iré abriendo el análisis a otros tópicos. El autor del texto, Lennier López, acepta y reivindica el término desde el propio título: La centralidad del tablero es radical, demócrata, socialista e ilustrada. Para ello apela a dos o tres ideas muy simples, impracticadas e impracticables: hay que eliminar los “discursos polarizadores”, la “política de guerra”, porque según su aséptica comprensión, la política “es la administración efectiva del poder”, y no “una batalla desleal, sin reglas”, por eso propone sustituir el eje “izquierda-derecha” por “la centralidad del tablero (…) de una partida en desarrollo”. Todo esto, reconozcámoslo, dicho de forma elegante, desde una torre que llaman “laboratorio de ideas” –como se autodenomina esa Cuba que solo sería Posible si perdemos a Cuba–, construida, según declaración reciente de sus fundadores, para propiciar “una evolución gradual del actual modelo sociopolítico cubano”, mientras otros desde Washington, y desde algunas otras sedes alternas y subcapitalistas de América Latina, mueven en Caracas los hilos de la “política de guerra”, de la violencia, o alternan funciones en el reparto de zanahorias y garrotes para Cuba (Obama dixit).

Lennier insiste en la metáfora de la partida de ajedrez –empleada antes por el derechista Aznar, cuando era primer ministro de España y respondida por Fidel– para entender la política: “las piezas –dice el articulista citado– están dispersas ocupando columnas, diagonales y casillas en todos los sectores del tablero. La centralidad resulta, entonces, un intento de hacer política desde la transversalidad”. Viene al caso la respuesta de Fidel al político español: “hubo un caballerito que como en un tablero de ajedrez me dijo que si Cuba movía fichas, ellos movían fichas y yo le dije que el destino de un país no se juega en un tablero de ajedrez”. Lennier, desde luego, no pretende una discusión de pueblo, aunque la invoque y enumere deficiencias o carencias no estructurales, que cualquiera reconocería, para eludir los temas de fondo.

Hay señales de olor en el texto que atraen al público entendido, capaz de “degustarlo”; actitudes correctísimas, que prestigian mucho: Lennier defiende, por supuesto, la Razón y adopta el discurso de la Ilustración, el de la burguesía en ascenso, en una suerte de utopía reaccionaria, aunque se declara, a la vez, moderno, postmoderno y postestructuralista. Pretende estar en el centro, ser antidogmático, pero asume todos los dogmas de la derecha. Hay que reconocer que fue creativo al utilizar el término Centralidad… ¡qué hallazgo! Como me comentaba alguien que no respeta esa portentosa imagen: es un gato en el centro del tejado de zinc caliente. Y en un quejido lastimero declara: “¡Qué desperdicio para una nación el dejar fuera de la participación política a varios segmentos de sí misma!” ¡Sí, qué desperdicio, digo yo, que haya clases y lucha de clases, naciones opresoras y naciones oprimidas, patriotas y vendepatrias! Lennier es tan socialista como Felipe González.

Porque en lo común no se trata de perspectivas o de opiniones diferentes, sino de intereses contrapuestos. Repito y preciso: intereses de clase. El conflicto histórico de los Estados Unidos con Cuba, el que hoy todavía nos separa, nada tiene que ver con una diferente comprensión de los derechos humanos. Batista, Trujillo, Somoza, Pinochet, fueron socios –en el sentido cubano del término– del imperialismo (no hablo únicamente de los gobernantes estadounidenses). Donald Trump acaba de regresar de Arabia Saudita, adora a los jeques sauditas –el nombre del país se deriva del apellido de la familia real–, y les venderá armas con componentes israelíes. No se confundan: no es el abrazo final de árabes y judíos, es el abrazo de árabes ricos, judíos ricos y estadounidenses ricos en contra de sus respectivos pueblos. En los 70 del siglo pasado, los hippies enfrentaron al sistema con audacia y candor: “hagamos el amor y no la guerra”, decían y recibían una paliza tras otra como respuesta, mientras los B52 partían con sus armas químicas –ahora son drones o misiles “inteligentes”, la muerte se administra por computadora–, sordos de ira, hacia Viet Nam. La guerra imperialista en Indochina terminó porque el pueblo vietnamita expulsó con las armas en la mano a los invasores y a sus mercenarios locales ¿Es cosa del pasado?

¿Los frentes amplios de la izquierda son centristas?

Todo pareciera conducir en el mundo al centrismo: los movimientos revolucionarios construyen frentes amplios que incorporan a una militancia no tradicional, históricamente desmovilizada y descreída, que exige el cumplimiento estricto de la democracia burguesa. Ello es saludable, es un paso de avance y una estocada de muerte, ya que sabemos que en tiempos de crisis el sistema ni quiere ni puede cumplir con unas reglas que fueron concebidas para reproducir el poder burgués, no para socavarlo. Sin embargo, el proceso debe servir para educar a las masas, y sobre todo, a los dirigentes; la democracia burguesa solo los llevará al gobierno si está rota, si alguno de sus conductos de oxigenación está obstruido por la crisis, y aún así, nunca al poder; entonces, ya en el gobierno, tendrán dos alternativas: o mantienen un perfil anodino, de infinitas dejaciones y concesiones, de espaldas al pueblo, lo que desilusionará a los electores en la próxima ronda (y no evitará la cruenta demonización mediática) o intentan tomar el poder, es decir, radicalizarse.

Si anuncian que van a por más, que quieren el poder, el tigre (que no es de papel) saltará al cuello, a morder la yugular; y si lo anuncian y no se mueven, la pierden. Si, en cambio, permanecen en los límites precisos de la democracia burguesa y a pesar de ello entorpecen los proyectos de enriquecimiento trasnacional –de los que la viceburguesía antinacional obtiene siempre alguna ganancia–, el ALCA por ejemplo, el sistema judicial encargado de proteger a los ricos intentará castigarlos de manera drástica. Para eso existe la “separación” de poderes, todos en manos de una minoritaria clase social. Escoja usted la variante más eficaz: golpes de estado judiciales (Honduras, Paraguay, Brasil), procesos y condenas a expresidentes “indisciplinados” que conservan el apoyo de las masas y pueden regresar al Gobierno –nunca tuvieron el poder– (Dilma y Lula en Brasil, Cristina Fernández en Argentina).

Finalmente, si el frente amplio toma el poder, será declarado totalitario, antidemocrático, y populista (una palabra que despojan de sus significados históricos y concretos para reducirla a la acepción más grosera, la de demagogia). Y vaya paradoja, los restantes frentes que puedan existir en el mundo en lucha electoral, tendrán que moderar aún más el lenguaje, evitar hablar de los que consiguieron llegar, desmarcarse de ellos. Da igual, el sistema los acusará de ser sus cómplices o peor, sus seguidores: ahora por ejemplo está de moda espantar al electorado colonizado –y a los políticos “correctos”– con la amenaza de que la nueva izquierda quiere convertir el país en otra Venezuela, o en otra Cuba.

Así las cosas, mientras el sistema hace aguas en medio mundo, sus ideólogos intentan reciclarlo asfixiando revoluciones y retornándolas de vuelta al redil. Si le exigen a una Revolución en el poder que restaure la democracia burguesa (separación de poderes, pluripartidismo y medios de comunicación privados), porque esa democracia es importante (para que ellos puedan recuperar lo perdido, desde luego), y sitúan como ejemplo a quienes buscan el poder en países burgueses construyendo frentes amplios –a estos los acusan de ser como nosotros, a nosotros nos acusan de no ser como ellos–, ya sabemos lo que quieren.

Entiéndase esto: la única validación aceptable para el sistema de que hemos introducido correctamente esos instrumentos suyos, es que perdamos las elecciones, el gobierno y el poder. Venezuela es un ejemplo clásico: el respeto estricto a todos los códigos de esa democracia nunca obtuvo la certificación imperialista. Porque si esa “democracia” existe para impedir que la voluntad popular derribe el sistema de dominación, allí donde este ha sido derribado y en los siguientes cinco o diez años no ha logrado restaurarse –esto puede afirmarse de modo “científico”–, funciona mal.

En realidad queremos democracia, sí, eso son las Revoluciones, grandes saltos democráticos, y de lo que se trata es de echar a andar la nueva visión que tenemos de ella, no de restaurar sus viejos postulados. No estamos conformes con el nivel alcanzado en el ejercicio de esa nueva democracia, pero no porque queramos la otra, la que ya sabemos inservible: la comparación es y será con nuestros propios ideales. Porque, hay que recordarlo, en Cuba no pretendemos tomar el poder, ya lo tenemos.

Es cierto que Fidel, como Martí en el siglo XIX, fue el artífice de la unidad de todas las fuerzas revolucionarias. Fidel salvó para la Revolución a seres humanos honestos, que eran revolucionarios o que se hicieron revolucionarios con los acontecimientos o que nunca fueron contrarrevolucionarios, pero no integró de manera ecléctica diferentes tendencias ideológicas, ni incluyó a una sola persona pagada desde los Estados Unidos o Europa. Blas Roca como presidente y Raúl Roa como vicepresidente de la primera Asamblea Nacional, conformaron un dúo simbólico: ambos pusieron su talento y su capacidad creadora al servicio de la más radical de las miradas posibles, la de Fidel, la del Partido, que bajo su liderazgo todos contribuyeron a construir. Fidel no hizo pactos, construyó un nuevo consenso, el que emanaba de la justicia social postergada y anhelada por el pueblo. Rechazó el Pacto de Miami, en momentos en que parecía más necesario que nunca, con argumentos diáfanos: “lo importante para la revolución –escribió Fidel–, no es la unidad en sí, sino las bases de dicha unidad, la forma en que se viabilice y las intenciones patrióticas que la animen”. No adoptó el camino socialista porque el gobierno estadounidense fuera hostil, esa es una afirmación reductora, aunque sin dudas aquel fue un factor catalizador. En septiembre de 1961 escribió:

La Revolución no se hizo socialista ese día [16 de abril]. Era socialista en su voluntad y en sus aspiraciones definidas, cuando el pueblo formuló la Declaración de La Habana. Se hizo definitivamente socialista en las realizaciones, en los hechos económicos-sociales cuando convirtió en propiedad colectiva de todo el pueblo los centrales azucareros, las grandes fábricas, los grandes comercios, las minas, los transportes, los bancos, etc.

El germen socialista de la Revolución se encontraba ya en el Movimiento del Moncada cuyos propósitos, claramente expresados, inspiraron todas las primeras leyes de la Revolución.

El 16 de abril se reafirmó y se llamó por su nombre, lo que orientaba ya hacia el ideal socialista desde el día mismo en que, frente a las aspilleras de la fortaleza militar de Santiago de Cuba o en sus celdas de tortura y muerte o frente a los pelotones de criminales –que defendían un poder caduco–, daban su vida casi un centenar de jóvenes que se proponían lograr un cambio total en la vida del país. Y dentro de un régimen social semicolonial y capitalista como aquel, no podía haber otro cambio revolucionario que el socialismo, una vez que se cumpliera la etapa de la liberación nacional.

En su última alocución pública, que a la postre fue su despedida, frente a los delegados al Congreso del Partido –abril de 2016–, Fidel reafirmó su credo comunista: “A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos”, dijo.

No me sorprende que Arturo López Levy, uno de los asiduos ideólogos de Cuba Posible, en uno de los artículos más transparentes de la última semana, escribiera: “La pregunta central de este debate sobre opciones ideológicas no debe formularse en términos históricos, sino políticos [olvidemos la historia, pedía Obama]. No debe ser sobre lo que hubiese hecho Fidel Castro hoy (…) Cuba pertenece a las generaciones actuales de cubanos”. Este autor, que se declara socialdemócrata y sionista, coloca varias carnadas en su anzuelo, pero en un comentario al debate abierto en un blog, termina donde debe terminar: “El día en que se acabe el bloqueo/embargo, soy partidario de que se inicie un proceso hacia la instauración de una democracia multipartidista en Cuba, con libertades de prensa, asociación, y todas las otras recogidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos, tal como se entienden por los comités que han estado a cargo de manejar su interpretación”. El título del artículo, sin embargo –que manipula una frase de Martí, el más radical de los cubanos– revela ya su sentido: La moderación probada del espíritu de Cuba. Volveremos a él.

¿Lo mejor de uno y otro sistema?

¿Por qué ha causado tanto escozor mi afirmación de que no es posible integrar “lo mejor” del capitalismo y lo “mejor” del socialismo? Tal manera de concebir la coexistencia (nada pacífica en términos sociales) de elementos de uno y otro sistema, algo que es inevitable, parece establecerlo como fin y no como punto de partida. Hablo desde la perspectiva de un revolucionario (que defiende los intereses de los desposeídos), que es diferente a la de un reformista (que le teme a las masas aunque las invoque mientras procura resguardar sus intereses). La prensa trasnacional hegemónica, al mencionar los cambios que el pueblo cubano decidió introducir, utiliza el vocablo “tránsito” –reiterado por Veiga, uno de los fundadores de Cuba Posible– como si fuese el inicio de un proceso de restauración capitalista.

La promoción de cambios no es per se revolucionaria; tampoco es reaccionaria o conservadora la intención de conservar algo. Todo depende de lo que se quiera cambiar y de lo que se pretenda conservar. En ambos casos, el punto determinante está en las necesidades de los más humildes (“con los pobres de la Tierra quiero yo mi suerte echar”, escribía Martí), solo en relación a ellos se es o no se es revolucionario. La condición del revolucionario no se mide ni por los métodos que se utilizan, ni por la intención de cambios; puede sintetizarse en dos cualidades: va a la raíz de los problemas (es radical) y siente como agravio personal la injusticia, donde quiera que se cometa. Pero aviso a los académicos burgueses (sordos, ciegos y mudos para la verdad): en el siglo XX lo que fracasó, definitivamente, fue el capitalismo. Y los que aman las estadísticas deberían saberlo: el un por ciento de la población mundial tiene tanto dinero como el otro 99 por ciento (datos de la ONG Oxfam divulgados por la BBC). Según RTVE, nada sospechosa de infidencia, el un por ciento de los españoles acumula tanta riqueza como el otro 88 por ciento, lo que significa decir que 466 mil personas poseen tanto como 37,3 millones de conciudadanos.

Algunos autores que desde una supuesta moderación abrazan la idea de “fundir” los dos sistemas, es decir, retornar al capitalismo, aseguran con cinismo que se preservarían las conquistas sociales y la soberanía nacional, aunque saben –claro que lo saben, y los que no, amigos, son unos ignorantes– que a la larga se perderían ambas, por eso exigen que se “profundicen” los cambios. Sabemos el sentido que tiene para ellos el verbo profundizar. Por eso en la entrevista que me hizo Cubadebate insistí en la necesidad de desentrañar la direccionalidad discursiva de cada discurso, no a partir de la posición que cada cual se atribuye, sino a partir de una pregunta simple, que Lenin usó con efectividad: ¿a quién sirve? La palabra cambio implica para los revolucionarios cubanos que se  perfeccione el socialismo; para los contrarrevolucionarios, que se desarticule, que evolucione hacia su contrario. Esta no es una discusión teórica ajena a los intereses del pueblo: todas las dificultades, insuficiencias, errores, que hoy padecemos, tendrán solución o no, en la medida en que triunfe o fracase el socialismo cubano. Por eso, sin subestimar las contradicciones (antagónicas) que los elementos de capitalismo y de socialismo generan en Cuba, como en cualquier otro lugar, las preguntas claves son estas: ¿a cuál de los dos sistemas se subordinan?, ¿a cuál sirven?, ¿hacia dónde nos proponemos ir?

La Conceptualización del Modelo, discutida y aprobada por decenas de miles de cubanos en reuniones auténticamente democráticas, que recogían y clasificaban cada criterio, y en la Asamblea Nacional, con las enmiendas derivadas de esos debates, dice en su primer capítulo:

[Este documento] (…) sirve de guía para avanzar hacia la materialización plena de la Visión de la Nación: independiente, soberana, socialista, democrática, próspera y sostenible, mediante el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social a largo plazo, y otras acciones.

Los objetivos estratégicos de la actualización del Modelo son: garantizar la irreversibilidad y continuidad de nuestro socialismo afianzando los principios que lo sustentan, el desarrollo económico y la elevación del nivel y calidad de vida con equidad. Todo ello, conjugado con la necesaria formación de los valores éticos y políticos, en contraposición al egoísmo, el individualismo y el consumismo enajenante y depredador.

Desde luego, la interacción y lucha de elementos capitalistas y socialistas en el mundo en el que vivimos es una realidad de múltiples aristas. De una parte, el capitalismo, en su guerra por la sobrevivencia, ha incorporado ciertos mecanismos y visiones socialistas de carácter colateral: las luchas sindicales, de género,  las victorias anticolonialistas, las revoluciones del siglo XX, la existencia de experiencias, fallidas o no, de construcción socialista, han introducido elementos de justicia social, sobre todo en los países más ricos. No cometamos el error de atribuirle al capitalismo –en su versión de Bienestar Social, en países que fueron usufructuarios del sistema colonial y neocolonial, tuviesen colonias o no, y de la injusta división internacional del trabajo, o simplemente, a sus conquistas laborales–, los huevos de la nueva sociedad (uso de manera libre una imagen de Lenin), engendrados por la resistencia al capitalismo. El capitalismo, como sistema, es el mismo en todos los países ¿Por qué tomamos de ejemplo a los países nórdicos y no a los del Sur, que comparten nuestra historia de expoliaciones, y son, además, la mayoría? ¿Por qué el capitalismo en Cuba –si solo se tratara de copiar un sistema– nos llevaría a ser como Suecia, Suiza o Reino Unido y no como Honduras o Haití? Pero en Suecia, dicho sea también, hay elementos del nuevo orden socio-económico por el que luchamos, que niegan en alguna pequeña medida, el que allí existe.

Es decir, la superación del capitalismo ocurre por diferentes vías, de manera simultánea. Cuando los países latinoamericanos, por ejemplo, adoptan una posición común que se opone a la injerencia imperialista o rescatan la soberanía nacional –que solo puede ser defendida como valor regional–, más allá de sus razones puntuales, están golpeando al sistema. Si un sector de la burguesía argentina o de la brasileña decide reivindicar sus intereses y enfrentar la hegemonía económica y política del imperialismo, el golpe no es bilateral, es sistémico. Todo golpe al imperialismo es un golpe al capitalismo. Los sectores más radicales de esos países en ocasiones no perciben que ese gobierno burgués, a pesar de sí mismo, es un aliado de “lo nuevo que nace”. El imperialismo, por el contrario, sí lo percibe, y le declara la guerra.

Por otra parte, la cultura socialista (anticapitalista) existe como contracultura aún en los países donde hay gobiernos revolucionarios, e incluso en aquellos donde las transformaciones han sido más radicales, porque la cultura del capitalismo (hablo de sus modos de vida, de sus conceptos de éxito y de felicidad) es hegemónica. La base material que sustenta a la nueva cultura es aún débil, de resistencia, tiene un alcance limitado. Un partidario e incluso un protagonista de la revolución, puede ser también un adicto acrítico a los realitys shows de Miami o un reproductor de la cultura del tener, es decir, del capitalismo; puede trabajar durante toda la semana por la consolidación del Gobierno revolucionario, y reproducir en su vida privada, en sus sueños más íntimos, los valores del sistema que combate.

Como el triunfo en el capitalismo se asocia indefectiblemente al dinero, sin importar su origen, y el esfuerzo personal en el trabajo no suele conducir al éxito prometido, el sistema abre pequeñas válvulas de entrada, ajenas al aporte social del individuo: la herencia, el juego en todas sus modalidades, el matrimonio de conveniencia, lo mismo para la mujer que para el hombre, el robo de cuello blanco o de pistola en mano (siempre que el autor logre evadir la justicia). El mercado del deporte se convierte para los pobres en un camino a transitar. Ningún otro relato clásico expresa la esencia de este postulado como el de Cenicienta: un cuento recreado y actualizado de todas las maneras posibles. La corrupción es un subproducto del capitalismo. Si el origen del dinero no es importante, y su posesión establece el rango de éxito o fracaso social del individuo, las vías fraudulentas son un recurso tolerado. Decir que el socialismo genera también burocratismo o corrupción, significa reconocer que hay bolsones de capitalismo en su seno.

¿Qué supone la normalización de relaciones con los Estados Unidos?

Se ha dicho que quienes nos oponemos a las máscaras de centro, conformamos un grupo duro opuesto a la normalización de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba. Nada más ajeno a la realidad. Es una idea que reproduce el esquema que otorga una falsa paridad a los supuestos extremos de La Florida y La Habana: si bien el extremo floridano pudiera asociarse al terrorismo y a la politiquería anticubana, es decir, al lacayismo proimperialista ¿a qué se asocia el de La Habana?, ¿a la defensa de la Patria socialista? Ningún revolucionario cubano viajó en lanchas rápidas para ametrallar poblados floridanos, ni colocó o pagó para que colocasen bombas en industrias o centros recreativos de Miami. Ni siquiera quemó banderas estadounidenses. Pero existe un tercer elemento, que es decisivo: el imperialismo de ese país. Un blog contrarrevolucionario ya de capa caída, publicó hace algunos años un artículo esclarecedor de un tal Castillón:

Pocos luchan mejor por sus países de adopción que los inmigrantes. La historia norteamericana está llena de ejemplos […] Posada Carriles ha sido soldado estadounidense en tiempo de guerra y eso le da derecho a estar en Estados Unidos. Porque Posada, a pesar de haber luchado en un campo de batalla diferente, no es tan distinto de todos esos otros soldados. Porque aunque nos hayamos olvidado de ella y la hayamos relegado a ese cajón en que se guardan los recuerdos molestos, la Guerra Fría fue una guerra real. Una guerra en la que participaron numerosos exiliados en contra de los estados que dirigían sus naciones.

Es aquí donde aparecen las reminiscencias autonomistas y anexionistas. Ambos proyectos decimonónicos, que no conciben el desarrollo nacional sin la presencia dominadora de una potencia extranjera, empalman con el reformismo contemporáneo, gústele o no a López Levy. Evidentemente, no existe concordancia entre el extremismo lacayo y la defensa radical de la soberanía nacional. Permítaseme que me cite brevemente: “¿Qué significa ser extremista? –decía en el artículo La Patria posible–, ¿cuáles son los extremos del debate nacional? Para los revolucionarios cubanos, el extremista es quien adopta de manera irreflexiva consignas y frases hechas, cuyo fondo conceptual ignora o no comprende, y es incapaz por tanto de discernir qué es esencial y qué no lo es. El extremismo conduce al dogmatismo y a la doble moral. (…) Pero nada tiene que ver con la visión radical –que va a las raíces–, y a la postura revolucionaria frente a la realidad”.

Los revolucionarios cubanos (no pertenezco a ningún grupo) abogamos por unas relaciones “normales” entre vecinos civilizados; no obstante, lo que me parece más peligroso de esa suposición que se nos imputa es que revela lo que algunas personas entienden por normalización. Ya se sabe que el restablecimiento de relaciones diplomáticas es el primer paso, y que la normalización, tal como la proyecta Cuba, implica la derogación absoluta del bloqueo económico, comercial y financiero, la devolución de la Base Naval de Guantánamo y el cese de las actividades subversivas en el país. Sin embargo, López Levy es osado y –no puedo evitar la palabra– cínico, al escribir:

No caben dudas de que como priorizamos los intereses de desarrollo económico y bienestar del pueblo cubano, así como el alejamiento de un conflicto militar con Estados Unidos que puede ser devastador para Cuba, los “centristas” tenemos visiones distintas a las de Iroel Sánchez y Enrique Ubieta sobre las relaciones a buscar con Estados Unidos. Una política de distensión, incluso de acciones persuasivas de corte hegemónico, es preferible a la estrategia de coacción imperial por sanciones y financiamiento directo de opositores. (…) Este ambiente distendido permite, también, avanzar en reformas dirigidas a una economía de mercado y a una sociedad más plural en lo político, con afinidades a posiciones como las nuestras, pues Cuba tendría una interacción mayor con un mundo más favorable a ese rumbo.

De esa manera, casi al finalizar su artículo, el socialdemócrata López Levy declara abiertamente su respaldo al proyecto obamista de eliminar el bloqueo por ineficaz –en términos políticos– y no por inmoral y criminal, y sustituirlo por otra política igualmente injerencista, pero menos confrontativa, que reinstaure en Cuba el capitalismo (y la subordinación a Washington). Aceptamos el reto –creemos que este pequeño David puede batir a Goliat en el terreno de las ideas–, a pesar de que el articulista sabe, más por viejo que por diablo, que se trata de una guerra de baja intensidad, con financiamiento a proyectos subversivos de corte no confrontacional como Cuba Posible. Pero igual, cobren o no, el que intente retornar a Cuba a un pasado de capitalismo semicolonial, es mi enemigo. No creo en los centrismos; nadie, ni ellos mismos, creen que sea posible “estar en el medio”.

Nota

(1)  El debate en las redes sociales se aleja del debate. Es la fiesta de los asombros, cuando aparece, esta vez sí, un grupo. El “sabio” Pedro Monreal casi escribe un tratado para reivindicar la importancia de las estadísticas –Julio Carranza, antes o después que él, insiste en ello–, a partir de una lectura primitiva y/o tendenciosa de mi entrevista. Se quedan en los marcos de la puerta, sin entrar. Un tal Domingo Amuchástegui me endilga todas las culpas y desvíos del espíritu revolucionario, ocurridos desde mis tres años de vida y aún antes. En cambio, algunos de los protagonistas de esos desvíos, censores y adoradores de manuales, escriben largas peroratas sobre la flexibilidad del pensamiento y la dialéctica. Haroldo Dilla, expulsado de la politiquería dominicana por su desmedido oportunismo, propone que se me expulse del debate político de la Revolución cubana.

Lea la entrevista de Cubadebate a Enrique Ubieta:

¿Es posible unir lo mejor del capitalismo y el socialismo? Responde Enrique Ubieta (+ Video)

Se han publicado 72 comentarios



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  • Carlos Manuel dijo:

    Es imposible unir al aceite y el vinagre, esos son el capitalismo y el socialismo. No hay ni habrá centrismo político, es imposible. Cuando tratemos de unir en un mismo saco a estas dos ideologías estaremos pudriendo a las masas y estaremos dando pasos en la instauración del capitalismo y hasta ahí existirá en Cuba posibilidades de ir hacia una nación prospera, democrática y sostenible. El Zanjón no es opción, Baragua está más cerca de nosotros, sin que ello implique beligerancia per se.

    • Yo opino tu debates dijo:

      Finlandia, Suecia, Suiza etc son países pequeños, sin recursos naturales, con capitalismo y los mejores programas sociales de este planeta. Qué hay de malo en eso, que tiene el socialismo cubano mejor que esos países?

      • vivoli dijo:

        Te propongo este comentario de Pedro, en otro artículo de Ubieta, y que dicho de paso me consta el desasosiego psicológico que viven algunas personas de estos países, pues ya conocí a algunas, sin generalizar, pero siempre hay un poco de la sociedad en los individuos. Y la intervención “social” a detrimento del ser humano, también se practica en países americanos, llamados pacíficos, los mismos inmigrantes se dan cuenta, incluso organizaciones de ciudadanos preocupados del propio país tratan de hacerle frente, en vano, pues esta maquinaria ha sido bien “engrasada”. En algún lugar leí que Suecia es uno de los países donde más se acosa a la mujer, no recuerdo bien con qué otros países se comparaba, ni puedo aseverar que sea cierto, los invito a investigar. Bueno, sin más préambulos, este es el comentario de Pedro:
        Pedro dijo:
        Fei: hablemos de la experiencia nórdica que bien conozco por haber vivido allí varios años. Sí, tienen en efecto sistemas de salud y de educación gratuitos y de alta calidad y un amplio sistema de seguridad social. Pero todos son de los estados más antiguos de este planeta, llegaron al desarrollo primero como imperios y luego explotando muy ricos y valiosos recursos naturales: extensos y muy productivos llacimientos de petroleo y gas en el mar del norte, recursos minerales, bosques inmensos, tierras fertilisimas y amplios recursos marítimos, entre otras bondades. Hasta fines del siglo XIX prevalecieron en ellos una mezcla de condiciones capitalistas y feudales que los convirtieron en un importante escenario de los movimientos obreros (y socialdemócratas) europeos, lo que se fue transformando a lo largo del siglo XX y en lo que va de XXI. Son sociedades autocráticas, regidas por una Iglesia Estado -de ahí que el Rey o la Reina sean los jefes de sus iglesias, que cumplen además funciones públicas reservadas al Estado en cualquier otro país, como la notarial o la registral. Esto significa que nadie nace, se casa, se muda o muere sin permiso de Dios. El credo luterano impone a esas sociedades normas éticas y de vida muy estrictas (recogidas en el llamado Código o Ley de Jante) que determina la conducta de sus ciudadanos. Aunque no hacen mucha bulla, son aliados de primer orden en las agresiones internacionales de EE.UU. y la OTAN, operan la red Echelón y facilitan en sus bases militares la operacionalidad de ejercitos, aviación y marinas atlantistas. Para algunos pueden parecer sociedades excesivamente libres por la forma en que sus ciudadanos se comportan. En realidad, viven bajo permanente compulsión social y estatal: a un gritón se le trata como un enfermo mental, a un vago se le fuerza a trabajar, a una familia disfuncional la intervienen, en los barrios, los encargados de la vigilancia colectiva ejercen un poderoso control sobre los vecinos. De esta manera y, a pesar de recibir migrantes sobre la base de estrictas normas de convivencia, sus poblaciones son sometidas a sofisticados métodos de regulación capitalista. Si bien en la segunda mitad del siglo XX el pensamiento socialdemócrata de la época permitió una derrama de bienestar hacia todos los estratos sociales, la llegada del neoliberalismo comenzó a reducir y revertir esa realidad y hoy pueden encontrarse lo mismo en Suecia, que en Noruega o Dinamarca espacios de pobreza inexplicables en sociedades tan extraordinariamente ricas. Además, las últimas agresiones que recibieron fueron de Alemania fascista, en escala limitada y sin causar excesivos daños a la infraestructura local. Como provienen del Gran Imperio Kalmar, nunca fueron colonia y nunca an sufrido un bloqueo económico, comercial ni financiero. Los nórdicos tienen un sistema capitalista resultante de peculiaridades políticas, económicas, sociales, culturales e históricas diferentes. Y hay dentro de su clase política y dentro de su sociedad, incluso entre sus jóvenes, personajes que pertenecen a lo más granado del neofascismo internacional.

      • Fidel dijo:

        No leíste el artículo.

      • Ana María dijo:

        señor vivoli con respeto a su opinión – y aclaro que NO soy parte del debate sobre el “centrismo” en Cuba- usted dice que a usted le “consta el desasosiego psicológico que viven algunas personas de estos países, pues ya conocí a algunas” y que “Suecia es uno de los países donde más se acosa a la mujer”.. respeto su opinión pero cuando se expresa públicamente uno tiene que ser responsable, por aquellos que no tuvieron los mismos privilegios que usted -que somos muchos en nuestra isla-, el desasosiego psicológico es patrimonio universal del hombre, porque en Cuba, y lo digo responsable, patriótica y revolucionariamente, también tenemos no poco de esto, a causa de las miles de viscisitudes que vivimos a diario los cubanos todos, hombres mujeres ancianos etc. reconocer nuestras debilidades, identificar lo mucho que nos queda por hacer, trazar líneas claras de hacia dónde queremos llegar según las posibilidades de nuestro país en las reales condiciones actuales, con los reales recursos con los que contamos, es lo único que nos va a garantizar cierto nivel de certidumbre al apuntar a metas superiores en la calidad de vida, alegría y esperanzas para el cubano que ha decidido quedarse y aportar a la sociedad lo mejor de sí. la mujer, mejor ni le cuento cuántos acosos sufre aún, cuántos sinsabores vive en lo social y en lo laboral y en lo personal y cuánto aún queda por ganar en el terrero de recuperar -para no decir avanzar- en mucho de lo que habíamos logrado y se ha perdido desde que se impuso la cultura de la supervivencia desde el período especial, un mal silencioso de nuestra sociedad que sale a la luz muy pocas veces, porque en debates de esta índole se confunde el concepto de patriotismo y de ser revolucionario con la identificación clara de los problemas que nos aquejan, que no queremos llamar por su nombre, que hay que enfrentar con gallardía, para hacer de nuestro país un lugar mejor, para que nuestros hijos se sientan arraigados a su Patria y no busquen horizontes en latitudes extrañas.. ni idea tiene usted de la angustia de la mujer cubana actual, incluyendo el miedo de ver partir a sus hijos, y digo las que no sea alegran, de esas prefiero no hablar

      • flora dijo:

        En esos países que mencionas, están desmontando el Estado de Bienestar Social, cosa lógica si sabemos que muchas de esas democracias y otras que no lo son tanto, instauraron esas medidas por la presión y la competencia que significaban en los países ex socialistas. Tengo amigos que viven allí y es lo que cuentan

      • yo opino el tuyo dijo:

        Barbar@, con finlandia suisa suecia nadie se ha metido y nadie se mete pero con Cuba, se mete Filandia, Suecia Suiza y hasta la madre de los tomates, pero ademas esos paise no tiene bloqueo, a donde hubiese llegado Cuba si en vez de gastar 1200 miilones de $ solo para trasportar lo que se consume tanto de Europa o Asia y lo hiciera de EU, eso para solo ponerte un ejemplo..
        Que tu h arias si el vecino tuyo te dijera que tu tienes que cocinar hoy, manana y pasado, cuando puedes salir con tu mujer/esposo, tienes que oir la musica y lo que el quiera que oigas, para solo ponerte otro ejemplo.
        Quien le dijo a nadie que pueden mandar en mi casa, no es as’i??, En mi casa mando yo!!!!. En Cuba mandamos los cubanos y tenemos mil problemas, miles de carencias y necesidades y tenemos que resolverlas los cubanos pero sin recetas de nadie de afuera y menos recetas capitalistas.
        Cuba no esta en la Culta y Desarrollada Europa, es un pais tercermundista, Cuba con capitalismo va a ser lo mismo las mayoria de los pises de America Latian, Africa o Asia donde unos cuantos van a vivir bien, sin importarles otra cosa que sus veneficios y propiedes y la mayoria del pueblo, comido de enfermedades, mas hambre y cuando le moleste a alguien te matan sin pagarte, como lo hacen en Colombia, Honduras, Guatemala y otros paises mas..
        Entonces “”Yo pino tu debate”” habla de pelota y no de lo que no conoces. El socialismo cubano tiene muchas cosas que ensenarle no solo a esos paise sino amuchos mas…

      • katana dijo:

        Recuerdo una vez mas que mientras Hitler acababa con el mundo, tus adorados paises nordicos silbaban y miraban a otro lado en una genuina expresion de centrismo, recuerdo ademas que en bancos suizos se ha aplicado el bloqueo contra cuba.

        Es que queremos vivir en un pais que tolere una abominacion como el 2do reich y aplique bloqueos de otros paises (en un vergonsoso acto de dependencia en politica exterior) contra islas irredentas del mundo???

        Sin contar que a “Finlandia, Suecia, Suiza etc” nadie les bloquea, ni intenta subvertir su orden (claro, eso a cambio de responder rapido cuando se les piden “favores” tales como “hey, acusa a assange de cualquier cosa que ese tipo no me agrada”).

        Por favor, dejen ya el ridiculo de comparar cuba con paises nordicos que alli hacen 10 grados celcius y aqui 35.

      • Luis dijo:

        Al menos uno de esos paises nordicos no silbaba ni miraba para otro lado, se defendia de la invasion sovietica de 1939 y de hecho perdio parte de su territorio por dicha agresion.

      • Manuel Lopez Rodriguez dijo:

        Lo que tiene mejor el socialismo cubano es que hay 100 000 medicos y maestros cubanos sembrando vida y cultura por todo el mundo.
        Cuando al mismo tiempo las transnacionales de Suecia, Noruega y Finlandia andan por todo el mundo robando y aniquilando los pueblos.

  • Arturo Ramos dijo:

    Las muelas raras de esos que se autodenominan centristas no nos entran a los cubanos. Es la verdad. Lo que pasa es que Maceo, Martí y Fidel están muy dentro de nosotros los cubanos, y estos autodenominados centristas no son muy adictos a Martí, Maceo o Fidel.
    No soy muy teórico pero no me imagino como concilian la LUCHA DE CLASES en esa publicación cuba posible con sus propuestas indecorosas. ¿Niegan la lucha de clases?
    VIVA CUBA SOCIALISTA!!!!!!!!

    • Rober dijo:

      En primer lugar hay que respetar opiniones ajenas. Analizarlas sin querer desde el inicio satanizarlas. Y segundo , lo de viva la revolución viva cuba y todo eso. Está genial pero no gritar por gritar. Te leíste el artículo de cuba posible. ?
      Para mí tiene tantos errores e imprecisiones como este. Es tan incompleto como este y pretende decir que esas es la verdad tanto como este artículo.

      Hay una diferencia, aquel no se publica en en este sitio. Sutil diferencia.

      Saludos.

      • Arturo Ramos dijo:

        Rober: no es sutil la diferencia, a Ubieta, Iroel y demás cubanos fidelistas y antimperialistas no los ponen mucho en esa cuba posible ¿Ok? No es sutil ya que aquellos despotrican constantemente contra las deficiencias de la Cuba y no tocan con el pelo de una rosa al Imperialismo Yanki, ni a los asalariados, ni a la extrema derecha del exilio (mucho que estos han jodido al pueblo de Cuba. ¿Recuerdas el bloqueo a las medicinas para los cubanos enfermos?)… En fin, lo de gritar es para fijar uns posición fuerte, que ha permitido poner de rodillas al enemigo del pueblo cubano….. VIVA FIDEL! VIVA CUBA SOCIALISTA!!!

  • ernesto dijo:

    Enrique, los supuestos defensores de la “libertad de expresión” siempre van a ladrar como los perrors le ladraron al Quijote cuando los revoluciarios exponemos nuestras ideas, esos siete mesinos siempre van a tildar de “extremista” o “radical” a cualquiera que defienda la idea de independencia nacional porque su verdadera patria no es Cuba, su verdadera patria es la misma para la que emigraron, por suerte para nosotros, los burgueses que vivian en Cuba pero que su pensamiento estaba 90 millas más al norte. No puede haber centrismos porque no se puede ser tibio en estos tiempos, no se puede tomar lo mejor del capitalismo porque sencillamente no existe, no se pueden conciliar el egoismo con la solidaridad, basta con leer El Capital para entenderlo. ¿Ha resuelto el hambre la llamada “democracia representativa”? ¿El multipartidismo va a resolver la desigualdad cada vez más abismal entre el 1% y el resto de la humanidad? ¿Va a preservar el capital privado la vida en el planeta? La respuesta es NO entonces ¿de qué sirven? No fueron centristas ninguno de nuestros próceres, no fueron centristas los que crearon el Primer Partido Comunista y liderearon al Revolución del 33, ni los jóvenes del Centrenario, ni lo que al tomar el verdadre poder fundaron y aún dirigen nuetra Revolución, ni seremos centristas los que la defenderemos la precio que sea necesario porque el capitalismo que nos toca no es el de Suecia, es el de Haití, lo que pasa que eso no lo dirán los López Levy y compañía cuando escriben en “Cuba (Im)Posible” porque aspiran a ser parte del 1% de los (no)cubanos a los que les daría lo mismo.

  • Jorge Rodríguez dijo:

    “Ser o no ser”
    Como el dilema de Shakespeare, el nuestro es ser o no ser revolucionario; ser antiimperialista o no; ser o no ser anticapitalista; ser independentista o anexionista; querer una patria libre, independiente y soberana o un Estado Libre Asociado como nuestra hermana Puerto Rico; tener el derecho a equivocarnos y errar por nosotros mismos o aplicar las imposiciones y recetas de otros; ser originales y auténticos o copiar modelos ajenos a nuestra realidad.
    En política, y mucho menos en Cuba, no existe el centro. Ser radicalmente revolucionario, no es ser extremista, es partir de las raíces, desde Varela pasando por todos los que siguieron como Céspedes, Agramonte, Maceo, Martí, Varona, Mella, Guiteras, Villena, Che, Fidel, por citar algunos en lo nacional y en lo regional e internacional en Bolivar, Juárez, Alfaro, Sandino, Mariátegui, Marx, Engels, Lenin, Chávez, Correa, etc., etc.
    Ser radical, no equivale a ortodoxo, dogmatico, conservador, extremista, fundamentalista, talibán, inmovilista y cualquier otro epíteto. Ser radical no niega que se tenga “sentido del momento histórico” y se sea partidario de “cambiar todo lo que debe ser cambiado”. Tampoco significa padecer de infantilismo de izquierda.
    Defender una posición política e ideológica revolucionaria radical, no niega los errores, las equivocaciones, las deficiencias, los problemas, ni ninguno de los defectos de una obra construida por hombres y mujeres, seres humanos, con virtudes y defectos, es decir una obra, un proyecto que tendrá las virtudes y defectos de sus constructores. Tampoco excluye la crítica y autocritica, la batalla contra el burocratismo y el formalismo, ni que dejemos de reconocer que no todos los problemas y dificultades son resultado de la escasez de recursos o del bloqueo.
    Los “centristas” apoyados en nuestros errores e insuficiencias acogen algunas de nuestras críticas e insatisfacciones por lo que en algunas ocasiones, parece haber coincidencia entre ellos y nosotros, pero la diferencia está en el sentido en que cada uno lo hace, nosotros para construir el socialismo y una sociedad anticapitalista y antiimperialista y ellos para todo lo contrario y restaurar el capitalismo, ese que ha fracasado y no hay mejor expresión de su fracaso que recordar que en más de CINCO SIGLOS de hegemonía no ha resuelto los problemas de la humanidad, cada vez es más excluyente y nos conduce a un despeñadero en el cual la especie humana corre el riesgo de desaparecer.
    Para estos “centristas” no existe el imperio, ni la lucha de clases y tampoco tiene sentido hablar de izquierda o derecha, algunos se declaran supuestamente apolíticos y desideologizados y además nos convocan a “no vivir en el pasado” y olvidar la historia.
    Hay algunos, entre ellos algunos confundidos, que piden que no acudamos al Che y a Fidel en procura de respuestas. Es cierto que las respuestas las debemos construir nosotros pero, sin duda alguna, inspirados, enraizados y armados de las ideas de nuestros precursores, de los que nos guiaron hasta aquí, de los que nos entregaron las banderas que nos corresponde no dejarlas caer ni arriarlas jamás.

  • Camilo Diaz Román dijo:

    Pretender solucionar nuestros problemas en una simbiosis de Capitalismo y socialismo sería como clonar Lobos con ovejas. Si al mejor alimento le echamos una gota de cianuro, el alimento puede continuar siendo agradable a la vista y al paladar pero te matará.
    Invito a no rendirnos, no todo lo que vivimos y podemos esgrimir como evidencia de lo que vemos como resultado negativo en nuestro modelo económico y su impacto en la sociedad es imputable al proyecto económico social por el cual se guía nuestra revolución. Las deformaciones y malestar muchas veces son peligrosamente verdaderas y la amenaza es real, corrompe. Saquemos fuerza de lo positivo, no comparemos los resultados actuales con lo que sucedía antes del año 1959. Hablemos de lo vital en una sociedad y que hemos logrado, comparado a lo que puede ser nuestro medidor con países de similar historia y economía. Calculemos el impacto del bloqueo, una guerra económica del más cercano vecino y más poderosa potencia del mundo, la que dicta la ley del mercado mundial. Calculemos el peso económico para un estado con una política de protección social tan generalizada, tan dañinamente igualitaria pues hasta los que la atacan, los que escupen en su historia son protegidos. Son millones de dólares que por desgracia el que los produce nos niega su uso y castiga al que brinda un crédito, pero lo que tenemos asegurado tiene un alto costo que nuestro estado garantiza sobre las dificultades antes expuestas.
    Opino que somos digno de un premio nobel en política social y para realizarla es con economía. Es un reto para los economistas de Harvard poder entender EL MILAGRO CUBANO. Pensemos con orgullo que fueron nuestros médicos militares los que detuvieron el Ebola en áfrica. Si, los de las FAR que el presidente de los EEUU rechaza tratar con sus empresas. Claro, trata con las asociadas al régimen de Israel que asesina niños palestinos. Nada de nuestros logros puede ser empañado por los que roban desde su lugar de trabajo o hacemos las cosas mal. Es un mal de la humanidad. Roban en la élite de los EEUU, presidentes de toda la geografía terminan siendo acusados, en el vaticano roban y pecan.

    El que realiza obras de construcción y montaje sabe que todos los defectos de una obra no se pueden atribuir al proyecto.
    En ocasiones los obreros no cumple con el proyecto, no utiliza los recursos planificados ni las dosificaciones calculadas. Nuestra revolución la proyectó José Martí y el constructor es Fidel. LOS OBREROS SOMOS NOSOTROS, ninguno podemos evadir responsabilidad en las basuras que suceden ajenas a lo que nuestro proyecto se propone. Nos corresponde a cada uno hacer lo que debe y no lamentarse, menos criticar el resultado que uno mismo participa de él o lo permite. Ningún problema es pequeño, lo particular se encadena y forma lo general, ignorar el mal que sucede a mi lado es ignorar la fuerza del átomo que aislado ni lo podemos observar y reaccionando en cadena destruye el mundo.
    El socialismo es necesario y razonablemente indispensable para la especie humana. Lo malo lo hacemos nosotros. Es el sistema que tiene un proyecto coherente con la declaración universal que con la Revolución Francesa pudo conocer el mundo. Los errores que se cometen son de hombres no del proyecto. El capitalismo es incompatible con la especie humana. Hoy el presidente de los EEUU niega el cambio climático, el tiene razón, el no percibe el cambio climático, vive en un mundo artificial tecnológicamente adecuado a unas condiciones de vida que solo millonarios pueden disfrutar, similar a las colonias que la NASA proyecta para vivir en la luna o en Marte. El planeta está muriendo
    El capitalismo no es el proyecto viable al hombre, con el no se puede repartir panes y peces como lo dijo Jesús hace más de 2000 años, ni como Marx lo argumenta desde la ciencia. Más que un problema de posiciones ideológicas es un problema de existir o desaparecer. Soy marxista, respeto toda creencia y posición que civilizadamente se profese.
    El mundo es salvable desde una sociedad colectiva, solo el socialismo lo permite. El capitalismo es una droga que brinda placer basado en el egoísmo y crea el espejismo de que puede ser para el que lo asume, pero se fundamenta en una fórmula matemática que lo niega, tienen que ser los pocos vitales que ostenten el poder que necesitan los muchos pobres que alimenten sus inagotables ambiciones.
    Somos responsable de lo que nos hace sentir mal, por las miserias humanas propias de cada uno y por no tener conciencia de que en cada lugar somos responsable de lo que puede hacer sentir mal a otros. Podemos ser mejores y salvar a la humanidad y el resto de las especies.
    Gracias por su Artículo
    Saludos Camilo

    • Cavafy dijo:

      Excelente lo q expresa, no creo en posiciones medias, la mayoria de las veces responden a los interese mas egoistas y elitistas, muy acertada su opinión al igual que ubietta

  • Tomás H. Vidal Cordero dijo:

    Ubieta, muy bien, sus articulos son importantes. En politica no hay centros, los centristas solo son comodines de los poderosos, apostadores al mejor postor; no son revolucionarios. Construir el socialiamo en nuestra patria es de titanes, no de genuflexos proimperialistas.

  • Pedro Monreal dijo:

    Estimado Ubieta,

    Hablando sobre estadísticas, el “tratado” que dices que escribí tiene una extensión de 964 palabras, lo cual es considerablemente mucho más breve que el artículo que escribes hoy, que es casi 5 veces más extenso. También es más breve que la parte “neta” de tus respuestas en la entrevista (quitando introducción y preguntas del periodista), que duplica la extensión de mi texto. Entonces queda claro quien ha escrito un “tratado”.

    Para ir al punto, has expresado textualmente “El reformista confía en las estadísticas y en descripciones exhaustivas de su entorno que terminan haciéndolo incompresible”.

    Esa es una idea errónea sobre las estadísticas, sobre las descripciones y sobre la formación del conocimiento. El resultado que enuncias no es la consecuencia de los dos factores que identificas al inicio. Puedes encontrar la información correcta en cualquier texto de investigación social, para no quedarse en los marcos de la puerta.

    • Enrique Ubieta Gómez dijo:

      Pedro Monreal, si no puedes de verdad interpretar lo que digo y no es pura estratagema el que saques de contexto mi frase, lo lamento, pero eres mucho menos sabio de lo que te creía. Veo que el tema de los números te obsesiona: cuando digo que hiciste casi un tratado, no me refiero a la cantidad de palabras, ¡por Dios! Bueno, es que el amor a las estadísticas, ya lo veo, juega su papel. Sigue discutiendo sobre asuntos colaterales.

      • sachiel dijo:

        Exactamente. Mucha estadistica, sondeos, etc, mucha descripción y poco resultado o poca realidad, es verdad que te encuentras a quienes hablan de Suecia como si se hubieran criado allí, y de Cuba como si fueran cubanos. Puede dolerle a alguien el que ahora se enfatize en el centrismo y demas corrientes similares, pero es la pura realidad que nuestros enemigos ideologicos de siempre, nunca han dejado de hacernos la guerra de pensamientos, aparejada a otras guerras de bajo, medio y “alto” perfil.

      • Pedro Monreal dijo:

        Estimado Elier,

        Por supuesto que los problemas económicos, sociales y políticos deben ser abordados de conjunto, en su interrelación, y es precisamente por eso que la ideología y la cultura socialista se anclan en la cultura del trabajo. Cuba es un país de trabajadores y si estos no resuelven sus problemas económicos concretos -salario, consumo familiar, vivienda, servicios públicos- ¿de qué cultura e ideología superior supone Ud. que se va a imbuir un ciudadano agobiado por las carencias?

        Aquí nadie ha hablado de abandonar la lucha ideológica sino de entenderla en un contexto económico realista.

        Con el mayor respeto, la engañifa consiste en tratar de decir que se puede “hacer” ideología de un socialismo superior con una economía subdesarrollada, de subconsumo y de bajo crecimiento.

        Asumir que esa es una premisa robusta para hacer política en la Cuba de hoy no toma como referencia la realidad concreta del país. No sé si retuvo el dato, expresado en la reciente sesión del parlamento, de que “en un periodo de dos años el Grupo de las Industrias Farmacéutica y Biotecnológica (BioCubaFarma) tuvo una deserción del 40 por ciento de la plantilla, de los cuales más de mil eran graduados de la Educación Superior”, y es éxodo ocurre en las ciencias, donde normalmente la vocación es mayor. ¿Cree Ud. que algo como eso se arregla en el terreno de la subjetividad?

        Ya sé que hay quienes consideran que las estadísticas no son relevantes, pero la realidad es testaruda y puede medirse. Las economías que han logrado avanzar en el desarrollo en los últimos 30 años, duplican su ingreso nacional cada 10 años, pero con la tasa de 2,15 por ciento de crecimiento promedio anual del PIB de Cuba registrada hasta 2016 por la “actualización”, le tomaría aproximadamente 33 años a Cuba poder duplicar su PIB per capita, algo que lograría hacer en 2050.

        Saque Ud. una cuenta sencilla: si se mantienen las bajas tasas de crecimiento actuales, una parte considerable de los cubanos hoy mayores de 50 años, que representan el 34 por ciento de la población, no llegarían a ese momento. Prácticamente nadie del grupo de personas que hoy son mayores de 65 años (14 por ciento de la población) alcanzaría a ver duplicado su PIB per cápita. Le quedan otros dos tercios de la población, pero ¿qué les va a decir, que hay que esperar hasta el 2050 para que puedan notar una mejoría de su nivel de vida?

        ¿Y mientras tanto que les ofrece?, ¿Ideas?, ¿el terreno de la subjetividad?

        En mi modesta opinión, debemos mirar de conjunto los bueyes y la carreta, pero los bueyes van delante, estimado Elier.

      • informatico_en_cuba dijo:

        Muy buena respuesta la de Pedro Monreal… Es muy bueno que Cubadebate este publicando las opiniones con diversidad, solo asi podremos avanzar y encontrar soluciones. No pretendo estar en el “centro”, pero si creo que hay que lograr un justo equilibrio.

      • katana dijo:

        Estoy bastante de acuerdo con el inicio de su comentario, hay que lograr que nuestra economia sea eficiente pero habra que ver que estamos dispuestos a sacrificar con tal de lograr revertir esto q plantea:
        “Saque Ud. una cuenta sencilla: si se mantienen las bajas tasas de crecimiento actuales, una parte considerable de los cubanos hoy mayores de 50 años, que representan el 34 por ciento de la población, no llegarían a ese momento. Prácticamente nadie del grupo de personas que hoy son mayores de 65 años (14 por ciento de la población) alcanzaría a ver duplicado su PIB per cápita. Le quedan otros dos tercios de la población, pero ¿qué les va a decir, que hay que esperar hasta el 2050 para que puedan notar una mejoría de su nivel de vida?”

        Eso de sacrificar lo mas sagrado a cambio de economia es propio de aquellas que practican la “profesion mas antigua” y no algo que este dispuesto a aceptar yo. Eso de alguna forma es lo que nos proponen los centrosos de nuestro tiempo, que no es siquiera idea original, el principal centrista de los tiempos modernos en cuba fue Barack Obama y desde entonces se ha desatado todo este asunto que de alguna forma tratan de pintar de autoctono. Afirmo que las estadisticas son importantes, mas aun como ingeniero, pero habra que ver como dice Ubieta: a quien sirve ese discurso? de ahi la importancia de la forma y el momento.
        Mi propuesta es la de dejar de temerle a los cambios generacionales en algunas estructuras y empoderar (sin dejar de controlar y fiscalizar aun mas y mejor) a los administradores y trabajadores de la propiedad estatal de forma tal que deje de ser asunto de lograr eficiencia en una camisa de fuerza. No creo para nada en la propiedad privada sobre casi ningun medio de produccion (en lo q a mi respecta, las paladares solo han ayudado a potenciar la especulacion en un ambito donde la comida no es abundante).
        Finalmente debe ud darse cuenta que todavia existe un bloqueo real y dañino impuesto desde el pais de arriba y es probable que logrando eficiencia no alcance para los estandares que ud y otros probalemente imaginan, que hacemos entonces? nos prostituimos?

  • Juan Carlos Corcho Vergara dijo:

    Sin palabras, elocuencia y contundencia revolucionaria total y devastadora, para los enroscados, y sus damas o caballeros de compañía,¿ y ahora qué van a increpar, necesitan más?. Están cogidos,no,no, aunque el tema no les de para mas, si aparece el patrocinio y continúan las cenitas servidas en cajita de carnaval, es probable que a la película le inventaran una segunda parte, aunque esperemos que el guion sea más original y atractivo y que no sean los mismos actores. Gracias por el articulo profesor Enrique

  • Carlos Gutiérrez dijo:

    Lamento no tener hoy mucho tiempo para comentar. No me gusta escribir así porque puedo ser malinterpretado.

    He leído el artículo y concuerdo con el autor en algunas cosas, en otras no. De todas formas me parece que la afirmación más interesante está en el mismo comienzo:

    “La verdad social puede ser escurridiza. No basta con pretenderla para hallarla. A diferencia de la manzana de Newton, no siempre cae hacia abajo. En gran medida su descubrimiento depende de nuestros ojos; y más que de los ojos, de nuestra mirada, o para ser más exactos, de nuestro ángulo de visión, de nuestra atalaya”.

    Entiendo que el autor opina que sólo existe una verdad social, la cual es aprehensible únicamente si la realidad se analiza desde una específica “atalaya” o postura filosófica, política, económica y social. Por supuesto que el autor considera que él está situado en esa privilegiada atalaya y que ha hallado esa verdad absoluta, mientras que todas las demás atalayas y verdades son simplificaciones que acogen extremos falsos. No voy a entrar a discutir eso. A mi, en mi simplicidad, me parece no obstante que la verdad social no es tanto como un punto, sino más bien como una esfera, y que no es tampoco inmutable, ni dada de una vez y para siempre, sino que va evolucionando con la sociedad misma.

    Por eso yo sostengo que, en este momento, de lo que hay ocuparse “rápido y furioso”, es de cómo hacer que esta verdad nuestra funcione en la práctica, y no tanto tratar de convencer a quienes no quieren ser convencidos, porque ellos creen también que su verdad es absoluta y su atalaya es la correcta. Lo que no se nos puede olvidar es que sin política puede haber economía, pero sin economía no puede haber política, y nos puede coger la rueda de la historia, a pesar de todas las verdades que creamos tener. Creo que no sería malo leer un poco a Giulio Santosuosso y hasta a Mijaíl Bakunin, entre otros.

    Saludos.

    • Jose R Oro dijo:

      Estimado Carlos Gutierrez. Mi email es joseroro2017@gmail.com, me gustaria compartir con usted unos libros que tengo digitalizados. Si tiene tiempo por favor envieme un email
      Un abrazao cubano

      • Carlos Gutiérrez dijo:

        Amigo José R. Oro; Acepto con gratitud su amable ofrecimiento, pero tendré que buscar una vía alternativa para enviarle mi email, por dos razones: Mi correo es institucional y no tiene salida hacia ningún otro dominio que no sea .cu, por lo que no puedo enviarle un mensaje directamente, y no me siento con derecho de publicar un email empresarial aquí.

        Afortunadamente sí recibo mensajes de .com por lo que una vez que le haga llegar mi dirección puede enviarme esos libros que ya estoy saboreando por anticipado. Una cosa más: las regulaciones aquí impiden trasegar adjuntos de 5 o más mega, por lo que hay que compactar y dividir todo lo que sobrepase ese peso.

        Saludos y… Gracias

      • Pioneer dijo:

        Oro se me ocurre algo, poner en un FTP o en un sitio los libros que Ud. y otros consideren importantes para que los foristas que deseen puedan bajarlos a lo mejor el profesor Arza puede ayudar en ese empeño creo que seria interesante.

      • Jose R Oro dijo:

        Estimado Pioneer, que idea mas interesante y buena. Lo que no se es como hacerlo, por favor si me dicen como se hace, pues con muchisimo gusto!

    • Rafa dijo:

      Carlos Gutierrez, muy de acuerdo con su comentario.
      La batalla política es muy importante en cualquier etapa, pero mucho más importante en estos tiempos es la batalla económica, para mí hoy más que nunca estamos urgidos a librar esta batalla por encima de cualquier otra. Y en esa batalla económica estamos en pañales.
      Ya lo decía Marx el sabio, y copio textualmente:
      ¨el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política¨.

  • Pedro Monreal dijo:

    Hace rato que la discusión en Cuba dejó de ser si se introduce o no el mercado y las formas de propiedad y de gestión no estatales, incluyendo las que son capitalistas. Miremos la realidad. Estas cosas fueron ratificadas en el VII Congreso del PCC y son política de Estado en Cuba. Algunas –como la implantación del capital extranjero- existen desde hace ya algún tiempo y, en balance, han sido positivas. Repito que es una política de Estado que está bajo control del PCC. Cuba es un país políticamente estable y con activos humanos importantes para intentar avanzar hacia el desarrollo.

    Tratar de llevar ahora la discusión del socialismo y el capitalismo a un plano abstracto e ideologizado (que no es lo mismo que ideológico) no conecta con la realidad del país. La discusión debe ser concreta.

    El reto crucial es de tipo político y se refiere a una contradicción. Es de compleja solución pero no es difícil de enunciar. La posibilidad de ganar la batalla económica –que es decisiva- pudiera requerir pasos adicionales en dirección del mercado y de las formas no estatales de propiedad y de gestión, y ello obviamente plantea la necesidad de asumir posibles retos para el poder político. Súmesele a eso Trump, Venezuela, y el envejecimiento demográfico, y queda claro que el reto se complica.

    Es difícil predecir con precisión esos retos, pero el PCC tiene la responsabilidad de evaluar opciones y de calibrar respuestas y eso es lo que ha estado haciendo mientras que algunos se entretienen con el “centrismo”.

    Estoy hablando de una manera despojada de frases políticamente correctas. Se trata de un asunto de poder político y el PCC hará lo posible por preservarlo y consolidarlo. Como lo social es contradictorio, lo que políticamente pudiera ser negativo para el poder –mercado y capital- también pudiera ser, si se dan determinadas condiciones, un factor políticamente positivo: prosperidad y desarrollo que legítima al Estado socialista que ha sido capaz de promoverlos y al PCC que conduce el proceso.

    Agreguemos a la educación y la salud que ya existen, buenos salarios, comida variada y barata, movilidad social, vivienda, servicios públicos de calidad, rendición de cuentas efectiva, y mayor participación en la vida política, y habrá socialismo para rato en Cuba, pero eso no va a venir de una discusión ideológica.

    En un mundo ideal, el modelo de transformación quizás sería distinto (más próximo a la ortodoxia socialista), pero la realidad es que la economía cubana dista de haberse encauzado en una senda de desarrollo –tras varios años de intentarlo- y pudiera requerirse ahora un proceso de transformación económica más profundo y quizás más acelerado.

    Si no se reconoce esto no se logra “pasar el marco de la puerta” y el supuesto debate entonces sería una conversación abstracta sobre la izquierda y los revolucionarios en general, o sobre procesos globales, o sobre la direccionalidad discursiva, que no digo que no sean pertinentes, pero que están muy lejos de ser la prioridad en estos momentos.

    Las recientes discusiones del parlamento cubano, especialmente la inusual atención brindada al presupuesto –que se considera como el “esqueleto” del poder de un Estado- parecen decir mucho acerca de por dónde van las prioridades políticas del país, que son bien concretas. Por cierto, es por eso es que las estadísticas son importantes.

    Este es un proceso controlado, de punta a cabo por el PCC. Hay que trabajar en favor de ello con ideas constructivas que tengan utilidad práctica, en vez de dedicarse a cazar fantasmas ideológicos. Esa es mi modesta opinión.

    • josefrancisco dijo:

      sin comentarios, una vez mas brillante monreal, aunque no pienso como el en varios topicos, no puedo dejar de notar la diferencia en el analisis, comparandolo con estos personajes, que ven el pais rumbo al abismo y continuan con su irresponsabilidad social, es realmente increible.

      • Randol dijo:

        No sé porqué me da la impresión, que mientras las fuerzas políticas afines dentro de la Revolución (por mucho que una parte le grite a la otra que no es de su misma trinchera) se desgastan en este tipo de planteameintos que son hartos conocidos por los investigadores cubanos, la verdadera amenaza, el enemigo no potencial sino real se sigue armando y, en contubernio con los secuaces mayameros de la derecha, preparen golpes que realmente afecten al país. Ya se sabe que es difícil controlar los egos, pero también no hacerlo es síntoma de debilidad y pedantería fatua. Lejos de atrincherarse, quienes tanta bulla arman con el “centrismo” deberían guardar balas para el que sigue avanzando… No se trata de renunciar a las trincheras, sino de saber crear otras nuevas que comuniquen mejor a los cubanos y les permitan trazar mejor el plan de guerra ideológica. En otras palabras: ya está bueno ya y aprendan a detectar al enemigo correcto,

  • julio valdez dijo:

    Sigan en la boberia . La vida hay que lucharla porque es una sola. Yo no me meto en politica ni en politiqueria. Siempre me levanto pensando lo que le voy a dar a mi familia de comer y como poder vestir y calzar a mis hijos. Lo demas que lo decidan otros. El que se pueda ir y mejorar economicamente , pues felicidades. Yo mientras tanto me quedo aqui luchando contra los demonios de nuestra bella y enrevesada isla tropical.

    • Arturo Ramos dijo:

      julio valdez: gracias a Dios los moncadistas ni el resto de la generacion del centenario pensaban como Ud. También gracias a Dios los milicianos y demás cubanos dignos que han defendido a la nación de sus enemigos pensaban como Ud.
      Sea feliz con esa filosofía, me alegro por Ud, y a la vez me apena un poco.

    • Luis dijo:

      Muy acertado, solo esta actuando segun la ley de de desarrollo de la historia humana,
      “…el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.”
      El anteponer el pensamiento politico a los hombres antes de la satisfaccion de sus necesidades, no solo es ingenuo y propiciador de la doble moral, es contrario a las propias leyes del “socialismo cientifico”.

  • Nelson R Toledo dijo:

    Deberiamos observar atentamente lo que ocurrira en Ecuador al mediano plazo. De la “Decada Ganada” se pasara a la decada perdida. No se puede ser tonto util con estos centristas sin correr el riesgo de recibir un impacto por el mismo centro. No hay que olvidar la celebre frase “ni un tantito asi”.

  • Rodney dijo:

    Comp decia, el principal problem hoynen Cuba no es el libre mercado al estilo “chino” ie. ZEE, que no ha resuelto absolutamente nada. Sino la liberación de las fuerzas productivas atadas a un esquema excesivamente centralizado y burocrático. Hoy ese es el principal reclamo de todos los que trabajamos en el sector estatal (el salario también, obviamente, pero solo puede salir del valor creado). El debate no puede ser quien es más revolucionario que nadie (toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz). La inmensa mayoría de los Cubanos votamos por nuestra constitución socialista. Sin la revolución no resolveriamos nuestros problemas sino que estos serían más graves. Pero como dijera el gran líder Fidel, nuestros problemas nos pueden costar la revolución de no resolverlos a tiempo… Hoy la realidad objetiva es que estamos lejos del socialismo.

  • RANDOL dijo:

    Mis comentarios en Cubadebate, página que abro de primera cada mañana, jamás los he utilizado para herir ni ofender nadie. Siempe he cumplido con rigor las bases de la moderación de este sitio. Porque, además, sin ellas, jamás Cubadebate se hubiera convertido en lo que es: un arma al servicio de los revolucionarios. Por esa razón, me atrevo a exponer mi punto sobre este artículo, con el cual coincido en un 95 %. Pero no creo que sea honesto de mi parte dejar pasar un defecto que, sin que me quede nada por dentro, espero sea enmendado por su autor. Se trata del irrespeto.
    La manera irrespetuosa a la que usted, Ubieta, se ha referido al profesor Amuchástegui y a Monreal (“un tal…” y “el sabio”, no indican otra cosa) – que Haroldo Dilla se defienda solo, yo no comulgo con cambia casacas –, merecen, como mínimo, una disculpa. Sobre todo si ninguno de los dos le ha atacado su persona. Amuchástegui señala muy brevemente una cronología de perniciosos extremismos que padecimos, y que fueron reales, nadie se los inventó. Ni una palabra más ni una menos. Monreal solo defendió el valor de las estadísticas, y todo porque no hay modo de entender que siendo un investigador tan riguroso como ha demostrado ser usted, se haya permitido tal indiferencia a una de las herramientas esenciales de la ciencias sociales. Pero, además, poco favor se hacen los investigadores (y yo le considero uno muy serio, que conste) que sin pensarlo dos veces se lanzan a defender sus argumentos atropellando a sus adversarios (no ya enemigos, a quienes cabe el derecho de aplastar sin compasión) por el solo hecho de creerse atacados y no cuestionados, que es lo más normal del mundo. Igualmente, señala aquí que algunos “en lugar de discutir los argumentos, invirtieron los roles: nos acusaron de victimarios, de censores”. En eso no le asiste la verdad: el propio Monreal discurrió con muy buenos argumentos su pequeño desliz antiestadístico. Aurelio Alonso, Humberto Pérez y Julio César Guanche (por solo mencionar algunos), han argumentado seriamente porqué el ataque al “centrismo” (que seguiré entrecomillando hasta que no me demuestren ese sesgo ideológico que no le veo) es una verdadera pérdida de tiempo, cuando el país está urgido de soluciones que involucran a los cubanos de buena voluntad, que requieren de compromiso y respaldo mutuo para hacerle frente a un enemigo común: la ultraderecha mayamera y sus acólitos criollos. Habla usted de superficialidad en sus “contrincantes”, pero de un plumazo suelta que Lennier “asume todos los dogmas de la derecha”, dejándolo sin opción. ¿Cómo usted llegó a esa conclusión? ¿Dónde Lennier se ha arrimado a la derecha (dogmática, por demás, cuando antes le trató de postestructuralista ¿?)? Por favor, ilústrenos.
    No crea que me resulta grato escribir este comentario. Siempre he leído sus escritos y siempre los he compartido. Tal vez por esa razón, no me cabe en la cabeza que un investigador de su talla, capaz de argumentar sin floreos cómo el término “populista” se ha reducido groseramente a la demagogia, se dedique últimamente a la innoble tarea de acusar a gente decente. Sí, decente. Decencia como la plantea Monedero, uno de los ideólogos de Podemos, para diferenciar a la casta de corruptos del pueblo trabajador que pide justicia. Personas con largo historial revolucionario, comprometidas hasta los tuétanos con un proyecto social y humanista desde sus inicios. Personas que llevan empuñando la espada y el escudo de la nación mucho antes de que usted llegara a la Universidad. Cualquiera comete errores, Ubieta. Pero no todos tienen la valentía de reconocerlos. A usted, yo lo creo valiente. De usted, sin que renuncie a sus criterios, esperamos muchos que suba a la altura que le corresponde.

  • Francisco dijo:

    Quisiera dirigirle algunas preguntas a Enrique Ubieta, sin ánimo de polemizar, sino más bien arrojar un poco de luz sobre el debate.
    ¿ Sabe Ubieta que el llamado socialismo real, con un partido único, sindicato único, prensa única, fracasó estrepitosamente en el mundo, no solo por los errores y horrores de la perestroica, sino porque tenía en sí el germen de su propia destrucción?
    ¿ conoce la advertencia de Rosa Luxenburgo a Lenin, de que en el ” Partido de Nuevo Tipo, el partido serìa sustituido por el comité central, el comité central por el politburó y èste por por un hombre que impondría su voluntad, es decir, un centralismo nada democrático?
    ¿ Acepta Ubieta que la social democracia auténtica previó el naufragio con mucho tiempo de antelación, y que no es lo mismo un socialista como Bernie Sander y el difunto Oloff Palmer que un tránsfuga como Felipe González ?
    ¿ Recuerda Ubieta que el propio Comandante Fidel Castro, en entrevista concedida al periodista Golberg, reconoció que el modelo cubano ya no le servía ni a ustedes mismos?
    ¿ La lucha de clases concluye con la toma del poder por una vanguardia que se atribuye el papel de defensora de los desposeídos , hablando y actuando a nombre de las masas e imponiéndole las decisiones a palo limpio si fuere necesario?
    Pudiera hacerle muchísimas preguntas al doctor Ubieta sobre la realidad cubana y la necesidad de cambios internos, pero como no vivo en Cuba me abstengo de hacerlo, aparte que pienso que tanto CubaDebate como Granma deben darle la oportunidad a los atacados por Ubieta de exponer sus puntos de vista, siempre que lo hagan con respeto.

    • Adrián dijo:

      De verdad ?
      En China existe un partido único (los otros reconocen su supremacia), sindicatos únicos,..en Vietnam también..
      le parece que han fracasado allí ?
      En Cuba el partido único existe como resultado de un proceso de unidad, y después que nos pasáramos 60 años viendo como una amplia panoplia de partidos de todos las tendencias afines al poder de la burguesía hundían más y más a la republica nacida en 1902.
      Lo que fracasó en Europa del Este y en la URSS fue un modelo de socialismo, que no es el nuestro, aunque el nuestro tomó cosas de allí..las buenas, se han mantenido y mejorado, las malas, se han ido desechando. El socialismo húngaro permitía empresas privadas y inversión extranjera..sobrevivió ? No. La economía yugoeslava era de las más abiertas..sobrevivió ? tampoco, aunque alli jugaron, en ese caso, su papel fuerzas extranjeras como el estado alemán, la RFA, y las tensiones étnicas, convenientemente reforzadas por la injerencia externa.

      • María Silvia dijo:

        Adrian, le sugiero que busque, indague, se documente como es la vida actual en China y Vietnam, y después SAQUE UD. SUS PROPIAS CONCLUSIONES.
        Permítame sugerirle un libro Cisnes Salvajes, autora Jung Chang.

      • Rodney dijo:

        No creo que el problema de Cuba sea el ¨unipartidismo¨, al contrario es una de las mayores fortalezas de la revolución. Tampoco ha sido el problema de China. China ha logrado dar un enorme salto económico (en PIB) y a su vez un enorme salto en desigualdad. El libre mercado en China ha traido crecimiento económico al ¨estilo capitalista¨, a costa de una enorme desigualdad social. China ocupa el lugar 155 en igualdad social, incluso detras de Estados Unidos. Beijing (capital) es la ciudad con más millonarios. Definitivamente el ¨libre mercado¨ no es la solución. ¿Es esa la propuesta de los centristas? Al parecer, segun todo lo publicado… Sin embargo en ese mismo ¨saco¨ han puesto a todos los que proponemos cualquier solución fuera del ¨Socialismo de Manual¨ (URSS por sus siglas en Ruso). Digase eliminar el centralismo extremo que ha demostrado una enorme ineficiencia a nivel económico, sobre todo a nivel empresarial. Tal es el COPY and PASTE de los manuales, que en lugar hace un tiempo salió una famosa resolución sobre ¨Facultades de los Directivos Empresariales¨ unas trescientas, como si la vida no fuese dialectica. ¿Y ante el problema 301? A esperar del cielo. Si, en muchos blog el debate sobre el ¨centrismo¨ se ha vuelto una cacería de fantasmas. Lamentablemente, nadie expone la solución, solo el problema. Me gusto mucho un comentario en algún post de Cubadenbate: ¿Donde está la jaula para la tiñosa? Y por favor, que no sea Made in China.

  • ariandcuba dijo:

    Al final mucho se habla, más se escribe, se retwitea, se comparte… y muy poco se hace. La indolencia campea libremente, la mala planificación cuesta millones, y la corrupción y el BURROcratismo aprietan la cuerda de la cotidianidad. Con el mayor respeto para Ubieta y otros autores, hay más enjundia en muchos de los comentarios (muy breves algunos y no por ello menos certeros) que en los largos debates estériles entre blogueros. Posiblemente si el Ché estuviera fisicamente con nosotros, hubiera ido mejor hasta el Oriente cubano a exigir respuestas y sancionar culpables por las miles de toneladas de frutas que allí se pierden.

    • Rodney dijo:

      Un pequeño aporte para que no lo acusen de ¨centrista¨:

      Desde el extremo más Oriental y bien alejado del centro:
      Referencia de Cubadebate:
      http://www.cubadebate.cu/especiales/2017/07/17/la-pudricion-se-come-los-mangos-en-guantanamo-video/#.WW_Zi4h95PY

    • AVD dijo:

      Pero si hablas de las pérdidas de frutas no tienes que ir tan lejos, aquí en La Habana, vi en mercados agropecuarios enormes cantidades de mangos podridos y así mismo vendiéndoselos a la población, por cierto, cuando dije que estaban podridos el dependiente me quiso tragarrr, eso fue aquí en el Vedado. De acuerdo con usted en tenemos que terminar con esta situación.

  • Martinela dijo:

    Estimado Ubieta, aplaudo en medio del maremágnum de ideas contrapuestas, su defensa de las ideas revolucionarias y socialistas, en la para nada ingenua política de contraponer las aspiraciones del socialismo con las realidades del mundo en crisis estructural CAPITALISTA en medio de la globalización NEOLIBERAL, CAPITALISTA, como si el desastre viniera de lo único que pese a todos sus errores, ha podido garantizar una distribución más equitativa a los pueblos y al nuestro en particular: el socialismo.

    Y tal es así que no se puede negar que después del colapso de la URSS los estados de bienestar que otrora vivió la Europa capitalista se han ido viniendo abajo por “innecesarios”, dado que ese capitalismo de bondades solo existía para amortizar -con todas y sus deficiencias- la sociedad más justa que se trataba de construir del otro lado de la “cortina de hierro”. Y que lo digan los europeos si esto que apunto es o no cierto. Aclaro que no estoy a favor ni de cortinas ni de muros, sino de la libertad plena del ser humano que no es posible alcanzar en el capitalismo, si perteneces a la masa de ninguneados que somos los más en este planeta.

    Y sucede Ubieta, que este difícil combate de la ideología pasa necesariamente en nuestra isla, por el demasiado prolongado tiempo de carencias que si bien muchas, la mayoría, es a causa del criminal bloqueo, no pocas se deben a problemas que dependen de nosotros mismos resolver y reformular de una vez para bien de toda la sociedad (sigo enojada con el asunto de los mangos echados a perder, una falta de respeto al pueblo, como del absurdo -entre otros muchos- de los sobredimensionados precios de las tiendas que lejos de recaudar, están estimulando el “trapicheo” de bienes en nuestras fronteras, saliendo divisas que se necesitan en el país y que hoy pueden ser de esos artículos, pero mañana esos mismos mecanismos pueden ser utilizados por mafias de drogas y por la contrarrevolución). Y aún siendo necesaria la defensa de los postulados ideológicos, si estos no van acompañados de medidas concretas que los “aterricen” en nuestra vida cotidiana, el combate se hará más difícil y la victoria más dudosa.

    Yo aplaudiría más la denuncia y el combate de esos absurdos que nos laceran a la mayoría que las disquisiciones filosóficas que alimentan a élites intelectuales, generalmente con sus mesas garantizadas y algunas, fuera de la Isla, que sé, Ubieta, que no es su caso, por eso lo respeto a usted.

    Siento -porque no soy filósofa como usted y no puedo aseverarlo científicamente- que el peor enemigo que tenemos no está en los teóricos del centro -centro que jamás ha existido ni existirá porque tan pronto los vientos soplen a favor de un lado, se moverá para el extremo y en las actuales condiciones no precisamente para el del pueblo-. El peor enemigo que enfrentamos es el cansancio y la indiferencia de la población; la sensación de que más allá del discurso, la posibilidad que tenemos cada uno de nosotros de poder cambiar las cosas, es demasiado limitada o nula, porque teniendo mecanismos de masas excelentes donde todos, absolutamente todos los cubanos estamos imbricados en algún punto, ninguno es suficientemente utilizado para hacer valer la voluntad del pueblo y debido a ello, a nivel de base esas organizaciones que otrora dieron la batalla y vencieron sin tanto teoricismo y diagnósticos sociológicos, las aspiraciones del imperialismo, se están desarmando porque el canal de arriba hacia abajo está demasiado quemado. Hace falta reactivar con urgencia el de abajo hacia arriba para que las cosas de verdad cambien con el abrazo comprometido del pueblo.

    Por eso, creo que hoy como nunca antes veo en la práctica cotidiana aquella frase leninista de que la política es la expresión concentrada de la economía, y por eso es tan importante, vital, que nuestra economía prospere y que los esfuerzos de todos se dirijan de verdad a la acción y realización de esos planes económicos, que se quite de encima los lastres que la frenan, porque de lo contrario, por más que se diga y se debata, el resultado no será en el sentido que queremos y deseamos todos los que hemos echado pie en tierra aquí sin movernos, en las buenas y las malas, si continuamos con los interminables diagnósticos para al final, aplicar medidas de apaga-fuegos y no sistémicas como correspondería a la sociedad que urge transformarse y progresar para bien, que no es otra cosa, que la satisfacción plena de las necesidades del pueblo. Es en este punto donde comparto lo escrito por Pedro Monreal: “…Este es un proceso controlado, de punta a cabo por el PCC. Hay que trabajar en favor de ello con ideas constructivas que tengan utilidad práctica, en vez de dedicarse a cazar fantasmas ideológicos”.

    • Jose R Oro dijo:

      Estimada Martinela. Como siempre, no tengo palabras conque elogiar sus comentarios. Usted no será filosofa, pero es sincera, que es una virtud extraordinaria en un revolucionario y en una persona de izquierda, y su sinceridad es más valiosa que todo lo demás. Es lo que requiere el pueblo, y es lo que leímos en el reporte de Cabrisas, sinceridad y transparencia con el pueblo. La sinceridad es un proceso muy importante, y es lo que se necesita. Le envió un gran abrazo cubano.

    • Rodney dijo:

      Desde Europa… Coincido con algunos de sus puntos de vista, pero hasta 2015 (ultimos datos que he encontrado), las 10 sociedades más igualitarias eran TODAS de Europa. Más hayá de cualquier ¨opinión¨ medido por las Naciones Unidas con un indicador científico para medir cuan equitativamente se distribuye la riqueza nacional.
      El indicador es proporcional, por lo cual no importa cuan rico o pobre sea un país, no importa el total de riqueza pues este indicador lo que mide es como ese total se distribuye entre los pobladores.
      En ese reporte Cuba aparece en el 79. Esta bien que reconozcamos todo lo positivo que ha hecho nuestra revolución, en medio de un brutal bloqueo económico, pero debemos dejar de creernos que el mundo gira alrededor nuestro.

    • Inmortal dijo:

      Eso que plantean es en algunos caso la esencia de lo que tenemos que sentir cada cubano, contrario a lo que usted dice, Si la población cubana si ha tenido y sigue teniendo la voluntad de cambiar las cosas y lo ha hecho mucho hasta ahora o es que el solo hecho de seguir existiendo como país y patria soberana a solo 90 millas del imperio y a pesar de llos y de todo su esfuerzo, no es cambiar las cosas, la hemos cambiado y la seguiremos cambiando.
      Lo contrario, seder, rendirnos, cansarnos, no es cambiar nada y seguir el curso “natural” de los acontecimientos según la lecturas de esos que no nos comprenden y que en el fondo odian por seguir nuestro camino y ser ejemplo y guía de que si se puede CAMBIAR y que si nos dejan este mundo seria mejor para todos, incluyendo para ellos.

  • Luis dijo:

    Cuantas veces ha sido “la hora de definirse”?
    En que ha ayudado eso?

    • katana dijo:

      Pagate un pasaporte y arranca para algun pais que como nosotros haya sido colonia: honduras, mexico, sudan y filipinas (para mencionar 4 aleatorios). No para holanda ni francia, mucho menos a miami que es a donde probablemente le empujen los instintos y mira a ver si encuentras respuestas ahi.

      • Luis dijo:

        Yo encontre mi respuesta, para mi y mi familia, para la sociedad entera que le ha servido “la hora de definirse”, en que ha ayudado a la sociedad tal hora?

  • Elier Ramírez dijo:

    No es un fenómeno insignificante como algunos pretenden hacer ver, utilizando como engañifa para esquivar el debate, que hay otros temas más urgentes o señalando que deberíamos concentrarnos en resolver los problemas de la vida cotidiana del pueblo cubano antes de estar buscando “fantasmas”. Interesante propuesta, cuando buena parte de los que asumen esa posición –al menos que yo conozca- solo se dedican precisamente a reproducir sus ideas de laboratorio, a reproducir ideología y no precisamente la que hemos defendido los cubanos en estos años de Revolución. ¿Qué se pretende, que abandonemos el campo de la lucha ideológica, tan imprescindible para nuestro proyecto, como el de la batalla económica? Estoy consciente que la mejor manera de hacer ideología es cuando esta se materializa en la práctica, pero jamás se puede menospreciar el terreno de las subjetividades. Si los revolucionarios cubanos hubiéramos esperado a tener todos los problemas de nuestra vida cotidiana resueltos para hacer ideología, ni siquiera este debate estuviera teniendo lugar, pues no existiría la Revolución. Nuestra visión tiene que ser siempre totalizadora, al tiempo que nos recuperamos económicamente –cuestión de vida o muerte para nosotros-, debemos ir generando una cultura –en su sentido antropológico- diferente y superior a la del capitalismo, desde posiciones anticolonialistas y antiimperialistas, de lo contrario estaríamos suicidando el socialismo.

    • Revenge dijo:

      Yo soy de los que cree que se esta dedicando demasiado tiempo al analisis filosofico y teorico y sobre todo a la demonizacion del ‘centrismo’; tiempo que debia ser dedicado a cuestiones concretas en el tema interno y en el de una economia mas funcional, remuneradora y eficiente. No poseo ni soy empleado de ningun laboratorio de ideas; soy un profesional cubano que esta cumpliendo mision en el exterior, que aporta la mayor parte de su salario a Cuba, que ahora mismo con mis experiencia y conocimientos puedo buscarme un contrato de trabajo en internet, comprar un ticket, dejar la mision e irme para el c.rajo y no lo hago porque quiero vivir en mi pais. Ese soy yo, pero hay otros que con las mismas validas razones SE VAN o porque no pueden mas, o porque ven como su sacrificio sustenta el descaro, el robo y la irresponsabilidad… e incluso hay quienes se van ya no por problemas economicos sino por el deterioro de la sociedad a niveles de civilidad y conducta. Ud. puede seguir hurgando en los textos de Marx, Engels, Lenin, Marti, el Che, y hasta Fidel y encontrar una frase que justifique lo que Ud. quiera pero la ‘verdad verdadera’ es que a la gente le pagan una moneda y le cobran en otra que cuesta 25 veces mas. Eso no me parece, por cierto, muy socialista ni muy izquierdista y si mas pegado al centro que quien plantea, como yo, que la explotacion es explotacion a nombre de quien o de que se haga.

  • Giordan Rodríguez Milanés dijo:

    Honrado. Profundo. Nada que ver con las parafrasis excluyentes, generalizadoras y acusatorias aparecidas en algunos blog hace unos meses atrás. Y si ya estamos dispuestos a hablar con el corazón -y no desde atalayas clasificatorias e inquisitorias-, reconozco que sí, tal vez, fuimos heurísticos los que pensamos -me incluyo-, que se estaría haciendo una “preparación artillera” para una extensión del Quinquenio Gris. En lo personal tenía mis razones, pero mis razones no son sociales ni mucho menos definitivas, de eso estoy claro. Hay heridas que, cualquier caricatura de Torquemada o Leopoldo Ávila, pueden abrir… Respecto a este artículo, en esta ocasión, en este blog, voy a referirme a uno de los aspectos con losque Sí estoy de acuerdo, y cito: “a necesidad de desentrañar la direccionalidad discursiva de cada discurso, no a partir de la posición que cada cual se atribuye, sino a partir de una pregunta simple, que Lenin usó con efectividad: ¿a quién sirve?” Yo creo que aquí radica la esencia práctica de este debate: “A quién sirve?” o “Aquién le sirve, en la práctica, que se pierdan toneladas de alimentos en nuestros campos por mala planificación e ineficaz ejecución? A quién le sirve el secretismo que aún perdura? A quién le sirve los nuevos ricos? A quién le sirve la percepción cada vez más enrraizada en nuestro imaginario social de que nuestros problemas se agudizarán o solucionarán siempre a partir de causas exógenas, lo mismo si faltara el petróleo venezolano que si llegáramos a coexistir con los gobiernos imperiales? A quién le sirve el desorden con el uso del combustible estatal y su robo cotidiano? A quién le sirve que en Manzanillo se pague un tercio de millón de pesos por un espectáculo completamente doblado y de mala calidad? A quién sirve. He ahí la esencia, respetado Ubieta. Quizás más adelante, comente sobre lo que discrepo.

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Enrique Ubieta

Enrique Ubieta

Ensayista y periodista cubano. Director de la publicación “La calle del medio”.

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