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Londres 1948: La resurrección

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Londres 1948. Foto tomada de ABC.es

Londres 1948. Foto tomada de ABC.es

A la memoria de Fabio Ruiz  

La concentración y centralización de la producción y el capital que se fue conformando en países capitalistas como Italia y Alemania, dieron al traste con la paz conseguida en la segunda década del siglo XX. El fascismo gestado en la Italia de Benito Mussolini, con ribetes insospechados en la Alemania nazi, eclipsó cualquier expectativa de paz.

En 1939 Alemania invadió Polonia y comenzó la más cruenta y despiadada guerra que recuerde la humanidad. Sus aliados principales fueron Italia y Japón. Decenas de millones de seres humanos sufrieron penurias y humillaciones, exacerbadas en campos de exterminios masivos, con experimentos humanos de todo tipo, en aras de imponer una raza aria concebida en la mente enfermiza de Adolfo Hitler y sus seguidores. Pero las tropas soviéticas, norteamericanas, inglesas y de otros países, se unieron para derrotar al fascismo.

El holocausto provocó, entre otras muchas cosas, que se detuvieran los Juegos Olímpicos por espacio de doce años. ¿Cuántos futuros campeones murieron en los campos de batalla? Ellos no escalarían el podio olímpico. Pudo más la codicia y la aberración mental, que la gloria deportiva.

En 1948, sin recuperarse aún los europeos, se reanudaron los Juegos, por segunda ocasión en Londres. El Reino Unido de la Gran Bretaña estuvo entre las potencias vencedoras. En esos doce años habían muerto dos figuras relevantes del Olimpismo Moderno: Pierre de Coubertin en 1937 y Henri de Baillet Latour en 1942, un digno sucesor de Coubertin al frente del COI, que supo enfrentarse a Hitler en Berlín 1936.

El COI necesitó una profunda renovación para adaptarse a las nuevas realidades políticas y sociales. Fue electo como presidente el sueco J. Sigfrid Edström, cuya condición de ciudadano de un país neutral lo colocó en posición ventajosa para dirigir los destinos del deporte olímpico. Conrado Durántez valora el momento histórico de la concesión de los Juegos a Londres, en 1948:

Firmado el armisticio, tras el silencio de las armas, el COI se volvió a reunir en Londres, entre los días 21 a 24 de agosto de 1945, bajo la presidencia del sueco Sigfrid Edström, otorgándose en aquella Sesión a Londres la organización de los Juegos de la XIV Olimpiada. Las calamidades bélicas habían dejado en la historia olímpica dos espacios cuatrienales consecutivos vacíos de Juegos. De ahí que en Londres 48, el montaje-organizativo acusase las implicaciones de la grave crisis económica que trajo como consecuencia la contienda.[1]

Se les ha llamado “los Juegos de la penuria y la austeridad”. Se celebrarían en una ciudad sede, no ocupada, pero casi destruida por los bombardeos nazis; la situación económica era precaria. No obstante, con mil y una dificultades, se reanudaron. A través del deporte volverían a hermanarse los jóvenes del mundo. He ahí su importancia histórica.

Acudieron 4 062 atletas de 58 países, incluidas 438 mujeres. La organización, como era de esperar, dejó mucho que desear: malas condiciones de alojamiento, pésima alimentación. Varias delegaciones llevaron su propia comida, como Argentina y los Estados Unidos.

En 1940 los Juegos debieron celebrase en las ciudades japonesas de Tokío, la capital de Japón y los de Invierno en Sapporo, pero no fue posible por la invasión a China por las tropas de ese país e involucrarse en la II Guerra Mundial, en alianza con Berlín y Roma. Helsinki, la capital de Finlandia sería la nueva sede, pero los Juegos fueron cancelados definitivamente después de la ocupación de ese país por tropas soviéticas. Para 1944 había sido designada Londres, pero las competiciones siguieron el mismo cauce.[2]

La decisión sería de importancia capital para mantener encendida la llama olímpica. De no efectuarse se hubiera necesitado, por lo menos, otros cuatro años. Por vez primera la Unión Soviética fue invitada a participar, pero declinó asistir, no se había recuperado de la tragedia, con más de veinte millones de muertos. Tantos años de inactividad olímpica, fecundaron grandes estrellas. En Londres 1948 hubo figuras descollantes como Emil Zatopek, Fanny Blankers-Koen, Lázló Papp y un héroe olímpico, el tirador húngaro Károly Tákacs, entre otros.

Nuestro país, que no tuvo representación desde 1928 con José Barrientos, volvió al ruedo con una delegación de atletismo (3), baloncesto (12), ciclismo (1), esgrima (6), gimnástica (7), levantamiento de pesas (3), lucha libre (3), natación y clavados (3), remos (8) y yatismo (2).

Finalmente, el Comité Olímpico Cubano libró las correspondientes convocatorias a los diferentes deportes seleccionados, que fueron: atletismo, baloncesto, ciclismo, remos, tiro, natación y clavados, lucha libre, yachting, gimnástica, levantamiento de pesas y esgrima. Cada Federación Nacional era responsable de realizar, con sus recursos, las eliminaciones que estimaran convenientes para conseguir la mejor preparación de sus deportistas. En esto hubo cosas bien hechas y otras dramáticamente risibles.[3]

La figura más esperada de entre los cubanos era el estelar corredor Rafael Fortún de los 100 y 200 metros planos, quien en la primera modalidad clasificó con 10,7 sgs. Y mejoró la marca en la segunda eliminatoria, pero no pudo competir en la final porque solo había seis carrileras, y él era el séptimo. El pinareño Angelito García fue eliminado en los 100 y los 400, igual que el velocista Raúl Mazorra.

Cuba, cuarenta y cuatro años después de las medallas de Fonst y Manuel Dionisio Díaz, obtuvo una presea de plata en la competencia de yatismo clase “Estrella”, un hecho extraordinario para un país pobre. Carlos de Cárdenas, padre e hijo del mismo nombre, obtuvieron la singular medalla. De esa forma Cuba regresó al podio. No se repitiría hasta casi dos décadas más tarde. Esta pareja volvería a competir en los Juegos de Helsinki 1952, donde lograron un meritorio cuarto lugar.

Dos parejas de padre e hijo obtuvieron la medalla de oro y de plata respectivamente, en la Star class yachting: Hilary Smart y Paul Smart de los Estados Unidos y Carlos de Cárdenas y su hijo del mismo nombre.[4]

Equipo Cuba de baloncesto en Londres 1948

Equipo Cuba de baloncesto en Londres 1948

En Londres 1948, Cuba debutaría con equipo en los deportes de conjunto. Correspondió al baloncesto, donde se incluyeron figuras que, a partir de 1959, jugarían un papel importante en el nuevo movimiento deportivo, tales como José Llanusa Gobel, primer presidente del Inder, Fabio Ruiz Vinageras, Vicepresidente de ese organismo y Mario Risita Quintero, destacado entrenadoir y árbitro internacional, entre otros.

Un hecho trascendental llegaría a tierras latinoamericanas, cuando el argentino Delfo Cabrera, contra todos los pronósticos, se impuso en la maratón. Su país obtendría otras medallas doradas con los boxeadores Pascual Pérez (51kg) y el peso pesado Rafael Iglesias. México alcanzó la cima en las competencias ecuestres con Humberto Mariles Cortés, un militar que alcanzaría los grados de general. Jamaica lo haría a través de Arthur Wint en los 400 metros planos, quien además obtuvo otra de plata en los 800. En total, América Latina alcanzó 24 preseas, 6 de oro, 9 de plata y 9 de bronce.

Como afirmamos al principio, en estos juegos hubo atletas que engrosan el firmamento de la Gloria Olímpica:

Károly Tákacs                                                            

Károly Tákacs

Károly Tákacs

El deporte está lleno de heroicidades, excentricismos, frustraciones; hombres y mujeres que lo han dado todo en aras de una medalla, otros que al primer tropiezo se dan por vencidos. No es fácil la vida del deportista. El hedonismo está relacionado con el tesón, la lucha hasta el dolor y la fatiga en el entrenamiento, preparándose para alcanzar la victoria, o tratar de lograrla. Al atleta se le presentan escollos que parecen insalvables. Situaciones tan complejas que en más del 90% terminan con su vida deportiva.

El siguiente caso sintetiza lo más alto de la dignidad y el esfuerzo deportivo, un prototipo que el deporte pretende forjar. Quizás no se haya repetido una actuación como la del tirador con pistola Károly Tákacs, húngaro de nacimiento y ciudadano del mundo por su proeza, quien había nacido el 21 de enero de 1910, en Budapest, la capital de Hungría, y falleció el 5 de enero de 1976, en su país.

Militar de carrera, varias veces campeón, declarado tirador emérito, tuvo que enfrentar muchas adversidades. La primera por su condición humilde y pertenecer a un ejército profesional, como el húngaro de los años 30 y 40, codificado por clases y rangos sociales que derivaron en humillaciones cuando venció a oficiales que nunca se lo perdonaron, mientras otros se “dejaban ganar” para evitar problemas.

Campeón con la mano derecha, la vida le jugó una mala pasada. En 1938, la explosión de una granada le hizo perder la mano derecha. ¿Qué hacer? Final vaticinado por todos, excepto por Károly Tákacs, quien echó por tierra los consejos familiares y psicológicos. Se enfrascó en una lucha sin cuartel consigo mismo, para sobreponerse y competir en los Juegos de Londres 1948. En 1939 comenzó la II Guerra Mundial y Tákacs sirvió a su país sin la diestra. Al terminar el conflicto faltaban tres años para Londres 1948 y se dedicó a practicar con la zurda. Al principio en secreto, con su propia complicidad. Parado frente al espejo ensayaba, más que entrenar, porque fue un artista de la disciplina.

Así, logró vencer a los rivales en las eliminatorias e integró el equipo húngaro a la capital inglesa. Había llegado lo más difícil: competir contra los mejores, hombres normales, sin limitaciones físicas. El concurso de tiro se desarrolló en la pequeña ciudad de Bisley, cercana a Londres. Durante la competencia se le escapó un disparo y hubo una reclamación que no prosperó. Con increíble tiro hizo diana en la silueta a 25 metros de distancia, con cinco balas que dieron en el círculo 10, implantando récord con 580 puntos.

Al concluir, con la calma que lo caracterizó, sacó de su chaqueta la declaración de la victoria y leyó para Hungría, por medio de la radio, las siguientes palabras: “Comunico a mi patria que he conquistado el título olímpico…” (46)

Pero eso no fue todo. Se dedicó a entrenar y enseñar a los jóvenes. Uno de ellos, Szilárd Kum, le rompió el récord y los logros de su pupilo lo inspiraron a seguir compitiendo. Fue así como en Helsinki 1952, repetiría la medalla de oro con 579 puntos; Kum alcanzó la de plata en pistola a 25 metros. Doble alegría para quien venció a la adversidad a ritmo de coraje, disciplina y persistencia. Entonces su declaración fue: “Mi deber es trasladar mi experiencia a los jóvenes para que Hungría, en esta rama deportiva, consiga nuevos y mayores éxitos…”

 Fanny Blankers-Koen                                                 

Fanny Blankers Koen

Fanny Blankers Koen

Cuando los holandeses veían pasear en bicicleta por las calles de Amsterdam, a una fuerte octogenaria, lo hacían con orgullo. Una imagen que representa mucho para las generaciones de deportistas de todo el mundo. Fanny Blankers-Koen fue tan grande que opacó a los atletas de ambos sexos.

Admiraba a Jesse Owens y soñaba -como muchos- en reeditar su hazaña de cuatro títulos. Se sometió a pruebas difíciles. Sus conciudadanas le criticaban los “pantaloncitos cortos” siendo casada, con hijos y más de treinta años de edad, pero nada melló el tesón y la dedicación de Fanny. Su compañero en la vida fue su entrenador y principal animador. Para ella no existió la desesperanza ni se dejó vencer por las adversidades, ni siquiera la guerra que sometió a su patria al dictado nazi.

Había nacido el 26 de abril de 1918, en Baarn, Países Bajos, y falleció el 25 de enero de 2004, en Hoofddorp. En sus mejores momentos como atleta, alcanzó una estatura de 1,75 metros, con 63 kilogramos de peso. Con solo dieciocho años, había logrado para Holanda dos quintos lugares en los Juegos de Berlín 1936. Sus condiciones eran excepcionales pero la falta de tradición atlética de su país no le permitió lucir sus mejores galas en aquella confrontación. En 1940 Fanny era ya la gran campeona, mas los Juegos se suspendieron por el holocausto. Tuvo que esperar doce años para brillar en el firmamento olímpico.

El Rayo Holandés –como le llamaron– volvió a las pistas en Londres 1948. Con dos hijos pequeños y 32 años de edad. Se impuso en cuatro eventos: 100 metros planos; 200; 80 con vallas y el relevo 4 por 100, para realizar una hazaña no lograda antes por mujer alguna. Favorita, pudo alcanzar otras tres medallas de oro, ninguna la superaba en salto alto, salto largo y el pentatlón. Mas los organizadores no permitían competir más allá de cuatro disciplinas. Veamos cómo la define Fabio Ruiz:

Hay cosas que me dejaron marcado en estas Olimpiadas y que después de casi medio siglo las recuerdo vívidamente. La impresión que me causó la deportista Fanny Blankers Koen. Casada, con dos hijos. Y ganó los 100, 200m planos, 80m con obstáculos y el 4 por 100. Porque todo lo vi.[5]

Fanny tuvo en su poder 12 récords mundiales, 5 títulos europeos y 33 holandeses. Viene entonces la impostergable e ineludible especulación: ¿Cuántos récords y victorias alcanzaría sin la espera de doce años? ¿Y si le hubieran permitido competir en otros eventos? Quizás un accidente la alejaba de las pistas u otra situación que la vida depara, pero por mucho tiempo El Rayo Holandés continúa invencible.

Fanny Blankers-Koen fue una atleta neerlandesa. Entre las frases más famosas que ha dicho, esta es una de las más reconocidas: “Todo esto, por correr unos pocos metros”. En 2012 fue nombrada la atleta más importante y famosa del siglo XX.[6]

Tan grande fue, que ni el tiempo ha borrado su huella. En la selección de los atletas del siglo XX, hecha por la IAAF, fueron dos los elegidos: Carl Lewis entre los hombres y Fanny Blankers-Koen por las féminas.

 MEDALLERO DE LOS XIV JUEGOS OLÍMPICOS LONDRES, 29-JULIO/14-AGOSTO DE 1948

LUGAR PAÍSES ORO PLATA BRONCE TOTAL
1 ESTADOS UNIDOS 38 27 19 84
2 SUECIA 17 11 18 46
3 FRANCIA 11 6 15 32
4 FINLANDIA 10 8 6 24
5 HUNGRÍA 10 5 13 28
6 ITALIA 9 12 10 31
7 TURQUÍA 6 4 2 12
8 CHECOSLOVAQUIA 6 2 3 11
9 SUIZA 5 12 6 23
10 DINAMARCA 5 8 9 22
11 HOLANDA 5 2 9 16
12 GRAN BRETAÑA 4 16 7 27
13 ARGENTINA 3 3 1 7
14 AUSTRALIA 2 6 5 13
15 AUSTRIA 2 2 4 8
16 BÉLGICA 2 2 3 7
17 SUDÁFRICA 2 2 2 6
18 EGIPTO 2 2 1 5
19 MÉXICO 2 1 2 5
20 NORUEGA 1 3 3 7
21 JAMAICA 1 2 0 3
22 POLONIA 1 0 1 2
23 INDIA 1 0 0 1
PERÚ 1 0 0 1
25 CANADÁ 0 2 2 4
26 YUGOSLAVIA 0 2 0 2
27 URUGUAY 0 1 1 2
PORTUGAL 0 1 1 2
29 CUBA 0 1 0 1
ESPAÑA 0 1 0 1
TRINIDAD 0 1 0 1
CEYLÁN 0 1 0 1
33 COREA 0 0 2 2
PANAMÁ 0 0 2 2
35 PUERTO RICO 0 0 1 1
IRÁN 0 0 1 1
IRLANDA 0 0 1 1
BRASIL 0 0 1 1
    146 146 151 443

[1] Conrado Durántez: Historia y Filosofía del Olimpismo. 5ta edición. Asociación Iberoamericana de Academias Olímpicas. España. 2002, p. 33.

[2] David Wallechinsky and Jaime Loucky: The complete book of the Olimpics (2012 edition). Aurum Press Ltd. 7 Greenland Street. London NWI OND, p. 17.

[3] Fabio Ruiz: Un siglo de Deporte Olímpico. Cuba y América Latina (1896-1996). Editorial Deportes. La Habana, 1998, p. 56.

[4] David Wallechinsky and Jaime Loucky: Ídem.

[5] Ob. Cit., p. 67.

[6] Wikipedia. La Enciclopedia Libre, 2013.

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Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

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