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Renuncia Otto Reich: Eclipese del rufián

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El pasado miércoles 16 de junio Otto Reich renunció a su cargo de Enviado Especial para Latinoamérica del Presidente Bush. Adujo "razones personales y financieras" como causa de su separación. Bush lo había nombrado en 2001 como Secretario Asistente para el Hemisferio Occidental pero la designación no tuvo aprobación del Senado, pese al apoyo de Jeb Bush  y el grupo contrarrevolucionario de Miami. En esa coyuntura el cargo solamente pudo resistir un año sin la sanción congresional. En 2003 Bush lo instaló en la posición de la cual se aparta ahora.

Reich tiene una negra historia.  El Archivo de la Seguridad Nacional ha revelado numerosos documentos que ponen al descubierto su papel en una oficina del Departamento de Estado, llamada de Diplomacia Pública, en los años ochenta. Desde allí Reich organizó una red de instituciones y personalidades con el fin de  recaudar fondos para  la guerra contra el gobierno sandinista en Nicaragua y contra la izquierda insurgente salvadoreña. Reich respondía directamente al patibulario Oliver North, principal confabulado del  complot Irán-contras.

Crearon la International Business Communications, una firma de relaciones públicas que recibió 419 mil dólares, en una primera entrega, para canalizar la propaganda anti nicaragüense. La Oficina de Diplomacia Pública se convirtió en un centro manipulador operado por agentes de la CIA y el Pentágono, estos últimos especializados en guerra sicológica. Su principal misión fue convencer a la opinión pública estadounidense de que en Nicaragua se estaba realizando una peligrosa maniobra que amenazaba la seguridad nacional. En 1984 improvisaron una fantasía sobre el envío de  aviones Migs desde la Unión Soviética a  Managua.

A través de su oficina y de las otras organizaciones del coronel North, Reich burló la Constitución de Estados Unidos que exigía una aprobación congresional para esa dotación de fondos a un cuerpo de ejército irregular. North llegó a vender armas a Irán --en aquella época un adversario declarado de Estados Unidos--, con el fin de recaudar fondos para derribar a los sandinistas del poder. La investigación  creó un escándalo y condujo al Contralor General a declarar que Reich se había comprometido en acciones encubiertas que iban más allá de lo tolerable en una agencia de información pública. La Cámara de Representantes también emitió un dictamen en el cual se especificaba  que la oficina de Reich estaba compuesta de agentes de la CIA y de la inteligencia militar que usaban fondos federales para ejecutar actividades ilegales.

North y Reich llevaron a cabo una guerra privada, no declarada, a espaldas de los organismos competentes, contraviniendo disposiciones del sistema legal norteamericano. Reich se refugió en el programa televisivo de la CNN, "Choque de Opiniones", y en sus otras actividades clandestinas y antijurídicas.  Ha servido de cabildero a numerosas industrias del tabaco, el alcohol y el armamento. Según The New York Times la compañía del ron Bacardí le ha pagado seiscientos mil dólares a cambio de los cuales Reich logró, en 1998, despojar a  Cuba de la protección de una  marca registrada. La Bacardí se dedicó a piratear el ron cubano Havana Club, que ha alcanzado un prestigio mundial por su calidad.

Otto Reich fue presidente del US-Cuba Business Council y de la Resource Management Account, ambas firmas sirven de portada a centros de cabildeo y tráfico de influencias mediante cuantiosas retribuciones.  También fue vicepresidente de la Worldwide Responsible Apparel Company, una compañía  que se ha caracterizado  por  actuar de fachada para un grupo de importadores de ropa de confección. Tiene  sedes en varios países subdesarrollados y evita escrupulosamente el examen fiscal de su administración. ¿Un frente de lavado de dinero?

También, como asesor de la Lockheed Martin Corporation, se involucró en una venta de aviones F-16 al ejército de Chile, el mismo ejército que apoya  y alienta a Pinochet. La British American Tobacco sobornó a Reich con cien mil dólares para que cabildeara en el Congreso e impidiera la prohibición del nocivo hábito de fumar en lugares públicos.

Reich fue  uno de los redactores principales de la Ley Helms Burton. Fue él quien obtuvo del gobierno venezolano, cuando era embajador  allí en 1983, que se indultara al terrorista y criminal Orlando Bosch, quien colocó en un avión de Cubana de Aviación una bomba que asesinó a 73 personas mientras despegaban de  Barbados.  Las manos de Otto Reich están manchadas de sangre.

Que Bush escogiese a un matón y  espía, a un policía internacional, a un negociante corrupto, como Otto Reich, es un indicador de cómo pretendía desarrollar sus  relaciones con Latinoamérica. Habrá que mantener un ojo avizor sobre este maleante internacional, sobre este rufián sanguinario,  a ver qué nuevas bribonadas tramará.

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Lisandro Otero

Lisandro Otero

Novelista, diplomático y periodista. Ha publicado novelas y ensayos, traducidos a catorce idiomas. Falleció en La Habana en 2008.

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