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MENDIGOS DEL MANICOMIO

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Los medios comerciales y masivos de manipulación visual y mental como CNN, nunca dudan en publicitar las medidas asesinas del emperador contra Cuba. Bush en búsqueda de otro fraudecito para su reelección y el financiamiento de su campaña, tiene que congraciarse con el manicomio de Miami. A cambio debe atacar militarmente a Cuba. Como sabemos, la historia de América, está plagada de especimenes indignos que ostentan el poder felonamente. En el Sur, el otrora antiimperialista -de palabras- Alan García -candidato a la presidencia de Perú- pide que, "Cuba se democratice" (cuando este demócrata gobernó Perú, mandó fusilar a 300 presos políticos en las cárceles de Lima). En el Norte, Jorge Castañeda, también coquetea, con sus hermanos del manicomio, para que la mafia le financie su candidatura, y una vez en la presidencia de México, apriete tuercas contra la Isla.

 Para no excluir, sólo falta -por Centroamérica- que Oscar Arias, también eructe contra Cuba. Es sabido que cada lacayo que quiera el poder debe hacer sus respectivos manifiestos para que lo vea el amo. También Aznar, antes de ser elegido presidente, visitó el manicomio. Fue a pedir dinero a la mafia terroristas de cubano americanos para que le sufragaran su campaña electoral.

 Desde 1959 a la fecha han pasado doce administraciones estadounidenses, y cada inquilino -de distintas formas- ha tratado de acabar con la Revolución cubana y no han podido: bloqueando la economía, ejerciendo crímenes, ataques mercenarios, sabotajes, introduciendo sustancias biológicas para propagar enfermedades entre la población, secuestrando y derribando embarcaciones y aviones, colocando bombas en instalaciones turísticas, intentando asesinar más de 600 veces al Presidente Fidel Castro. Pero la Revolución sigue viva y, cada vez más apreciada. ¡Cuánto más la golpea la bestia, más se solidarizan con ella los pueblos!

 Las crueles medidas que acaba de adoptar el imperio contra la Isla, busca reducir al mínimo los recursos en divisas imprescindibles para satisfacer la alimentación, salud y educación de los cubanos. Así se ensaña Estados Unidos, nación que dice llamarse cristiana, defensora de los derechos humanos y de la democracia. Es sabido por todos que, un defensor de los derechos humanos es querido, respetado y respaldado por su pueblo. Pero a un genocida como Bush, sólo lo querrán los locos de Miami si invade militarmente Cuba.

 Mostrando unidad, contra la arremetida del imperio, el pasado 14 de mayo 1 200 000 cubanos marcharon frente a la Oficina de Intereses de USA en La Habana. La misma CNN no pudo evitar transmitir esas imágenes contundentes del apoyo del pueblo a su Gobierno (aunque Lucía Newman diera -como siempre- sus versiones tergiversadas de lo que todo el mundo vio), demostrando que no se doblegarán ante las medidas asesinas del imperio.

 Todo el mundo sabe que en las pasadas elecciones, Bush fue "elegido" presidente gracias al fraude electoral en la Florida, orquestado por su hermanito Jeb y sus socios cubano americanos. Así dieron cátedra de democracia al mundo. Cómico: Bush exige para Cuba "elecciones libres", cuando en las pasadas elecciones 75 millones de personas, que podían votar en Estados Unidos, no lo hicieron. Solo un 49 por ciento ejerció el derecho al voto en el 2000. Lo más sobresaliente fue la cantidad de ciudadanos a los que no se les permitió llegar a las urnas o que no se les contó el voto, y la mayoría de los cuales eran negros. Visto así, la democracia ahora, es determinada por los delincuentes y terroristas de Miami. Ahí se decide quién será el futuro presidente del mundo. Llama la atención como esta nación, ha caído tan bajo política y éticamente.

 Aunque la prensa -amordazada por Estados Unidos- a nivel internacional los publicita como "exiliados" (en Costa Rica lo hacen los periódicos La Nación y La Prensa Libre), en realidad no lo son. Un exiliado es el que sale de su patria porque es perseguido y porque sus ideas políticas ponen en peligro su vida y la de su familia. Los que viven en Miami no son exiliados. Es una burda emigración de tipo económico. El exilio cubano ha sido inventado, financiado, protegido y utilizado por Washington, incluso en las campañas políticas presidenciales, por el caudal de votos que representan. Y dado los recursos económicos que posee la mafia cubano americana, está en capacidad de financiar candidatos, siempre y cuando se ensañen contra Cuba; los Bush son sus mejores mendigos. Son los candidatos que más dinero han recibido de parte de la ultraderecha contrarrevolucionaria entre todos los políticos norteamericanos que se han alimentado de la misma fuente. Bush y su hermano reciben dinero de la misma bolsa que financia a los terroristas que atacan a Cuba.

 Es tanto el carácter delirante de esa gente, que en Miami existen más de 350 mini-partidos. Hay grupúsculos formados hasta por una persona. Este es el tipo de democracia que quieren en Cuba. En más de 40 años no ha surgido un solo movimiento cubano de oposición que se haya podido sustraer a la tutela de los estadounidenses. En esta condición ¿cómo es posible ser defensor de la democracia? Democracia es lo que menos hay en Miami. Cualquiera que revise el Miami Herald, percibirá que es prácticamente el órgano oficial de los grupos más extremistas de Miami. La tan cacareada libertad de prensa no existe ahí. A los que opinan diferente se les persigue y a los que no opinan se les exige que opinen como ellos. Con suficientes "méritos" Miami debería ser incluido entre los países o regiones que no tienen libertad de prensa y el Herald entre los periódicos que no respetan el derecho a la libertad de expresión. Al respecto la SIP no sólo se hace de la vista gorda, sino lo apoya. Los medios de Miami no permiten, que se expresen opiniones  que discrepen de lo que la gentuza -cubano americanos- exige. Hay censura. Quien no comulga con el hampa que domina la radio, los periódicos y la televisión son rigurosamente excluidos y acusados de comunistas.

 Para estos demócratas "exiliados", combatir a la Revolución se ha convertido en un buen negocio. Es gente inmoral y sin escrúpulos; por ejemplo, disfrutan como locos cuando un ciclón pasa por Cuba. Sueñan todos los días pasar sobre Varadero matando turistas y rezan pidiendo la muerte -a cualquier precio- de los dirigentes de la Revolución. Miami es un verdadero santuario para el terrorismo. Es sabido que los estadounidenses decentes, consciente de esto, abogan porque Washington deje de promover la emigración, reclutando hampas y terroristas. Pero al otro lado, los "exiliados" se están volviendo ferozmente antiamericanos por el simple hecho de que Washington -en todo este tiempo- no ha cumplido su promesa de derribar a Fidel Castro.

 Miami dejó de ser el paraíso prometido del turismo y el confort. Decenas de miles de cubanos se rompen las espaldas en las fábricas por $4 la hora. Es común encontrar estafadores, indigentes y dementes en las calles. No es difícil encontrar vagabundos que por $10 son capaces de poner un cóctel molotov en algún negocio que no sea de la mafia cubano americana. En ese deposito de miseria e idiotez es que se ha convertido Miami; lleno de trogloditas y de indigencia intelectual (los cubanos decentes que quieren sobrevivir se van a otras regiones).

 Si bien es cierto que las personas más inteligentes de Estados Unidos están expresando en los medios culturales desde hace muchos años su protesta contra la brutal política de Washington en relación con Cuba, al emperador y sus halcones, esto de inteligencia, les suena a cojudez. Así La política oficial hacia la Isla es rehén de un pequeño grupo de individuos. Ahí en Miami se decidirá el futuro presidente de Estados Unidos. Un personaje como Bush, engalanado, ya ni siquiera de mediocridad, sino de ignorancia, está catapultado como el imbecil que necesita el manicomio de Miami para ser reelegido.

 ¡Qué horror: Tanto poder en las manos tan sucias de unos pocos! El destino de los pueblos depende del capricho, la ignorancia y el desequilibrio de estos individuos.

  

Abner Barrera R.

Profesor de Estudios Latinoamericanos

 

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Abner Barrera Rivera

Abner Barrera Rivera

Periodista y profesor del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Costa Rica.