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¡Participa! en el V Concurso de Microrrelatos, convocan el Instituto Cubano del Libro e Ideas Multimedios

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Ideas Multimedios y el Instituto Cubano del Libro convocan a la quinta edición de nuestro Concurso de Microrrelatos, que desde 2017, dedicamos al advenimiento de la Feria Internacional del Libro en Cuba.

¡Participa! Demuestra en un relato corto tus capacidades como narrador. El ganador obtendrá una colección del Instituto Cubano del Libro, presentes de Ideas Multimedios, así como la oportunidad de publicar su obra en este sitio web. Además, se hará una recopilación de los mejores textos y será publicada en formato e-book.

Si quieres ser el ganador, solo tienes que escribir un texto, que no exceda los mil (1 000) caracteres (sin espacios), que nos permita descubrir al escritor que eres. Inspírate y echa a volar tu imaginación, escribe un cuento, el inicio de una novela o testimonio…

Deja tu microtexto como un comentario en esta entrada. El plazo de admisión vence el domingo 22 de febrero, día que concluye la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana.

Escogeremos tres premios. El jurado estará integrado por reconocidos escritores y periodistas cubanos. Los resultados se publicarán el 22 de marzo, justo el día que concluye la Feria en Santiago de Cuba.

Nos comunicaremos con los ganadores a través del correo electrónico que escriban al enviar el comentario con su obra.

¡Participa!

Se han publicado 240 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • enrique15 dijo:

    El Boa
    Nadie recordaba su nombre. Era El Boa: grande, lento, de movimientos pausados. Como la serpiente, esperaba y cuando menos lo esperabas ya te había envuelto.
    Administraba el juego ilegal “Colgar el Bicho”, donde cada número era representado por un animal. Esa tarde, en su casa, los apostadores humildes ponían sus pesos. De pronto entró una paloma revoloteando con algarabía. Todos pensaron: “¡Paloma, coño, el 24!” y llovió la apuesta. El Boa recordó que el bicho tapado era justo ese.
    No se inmutó. Con parsimonia se levantó, fue al teléfono, vigiló que nadie lo siguiera, marcó:
    —¿Policía? Denuncio que El Boa tiene el Bicho colgao en su casa. Vengan rápido, los cogen a todos mansitos.
    Dio la dirección y colgó.
    Llegó la patrulla, dinero incautado, detenidos a pie. El Boa cerró con llave y se unió a la comitiva, lento, como siempre. El grupo tomó ventaja. Él aminoró el paso. El policía de atrás iba distraído.
    El Boa dejó de avanzar. Cuando doblaron la esquina, él ya había doblado hacia un portal, hacia la sombra. Esperó, contó hasta cien, volvió a su casa.
    En la sala vacía, sobre la mesa, la paloma de madera lo miraba. La tomó, le dio la vuelta.
    —Veinticuatro —dijo en voz baja, y sonrió.

  • Luis Varcasia Era dijo:

    El pregón en Cuba surgió a la llegada de Cristóforo Colombo.
    Cuando sus hombres -no vino ninguna mujer-, bajaron a explorar las supuestas “indias”
    Según mis calculos, aquellos individuos contratados por el almirante: aventureros, ex convictos, negociantes de pacotillas y vagos habituales ,se enrolaron en la loca expedicion buscando palear su mala suerte.
    Los pregones, vienen de las plegarias, del canto de las sirenas o los estribillos de algunas canciones. por que no, de la antigüedad, al no existir la moneda, se cambiaria tal vez: pollo por pescado o la vaca por la chiva.
    La primera voz pregonera que se conoce. Gracias al estudio del timpano mutilado de un taíno , fue aquella que decia:
    “Cambio espejitos, bolitas de cristal y jamón del diablo por oro de cualquier tipo…”
    Enseguida las indigenas quisieron verse en el desconocido cristal a cambio de una piedra o arena dorada sacada del río, o quizas probar la bebida negra que el conquistador ofrecia.
    Luego lo del trueque no resulto, y los colonizadores con más experiencia, fueron conociendo , de cerca a sus víctimas y proponian:
    “Compro oro y plata a buen precio”

  • Anyela dijo:

    "En los cielos no se vuela"

    Madre, perdone usted mi falta de devoción y castígueme como se debe. Siento en mis entrañas no haber sido un mejor hijo y prometo, sobre esta sangre derramada, que no volveré a ofenderla de semejante manera.
    — Hijo mío, ¿qué mejor castigo que llevarme el objeto que ocupa en esta sala una mayor devoción que yo? Cortadle las alas.

  • Flavia dijo:

    Estaba en una habitación sola pero el doctor me cambia de cuarto. Comparto habitación con ora muchacha. Le pregunto por que está aquí y su respuesta fue depresión. Me pregunta si alguna vez me he sentido así, le respondo que claro pero de todo se sale. Entonces continuo con mi terapia , hacer pulseras. cuando termino la que estaba haciendo de piedras verdes le pido que se la pruebe y le digo es tuyas, verde como la esperanza de que te vas a poner bien.

  • Ella dijo:

    ¡Otro día! Más tiempo para qué. Preguntó. Vivir así, de nada le vale. Si al menos cada minuto, cada segundo contara de verdad. Acaso importa la casa repleta. Las palabras algunas veces dichas. Ha dejado este lado de la Tierra, donde habitan los que hablan y caminan. Los que sienten y padecen. Los que ríen y sueñan. Ahora es un espectro aferrado a los recuerdos y sus propias penas.
    Espera. Hay allí algo que palpita. Es cálido como fuego. Es fresco y limpio como la esperanza. Anda y lo alcanza. Le ilumina la mano. Le arde a los ojos. Al fin siente el apretón. El cuerpo inerte se incorpora y queda, al fin, despegado de la cama. Quiere más. Mucho más de esa tibieza inesperada. Por las otras rendijas también se escurren otros rayos. Es la misma sensación.
    Está de pie. Lentamente alcanza la ventana. La abre. Cae de un golpe toda la luz. Respira. Afuera ya no están el agua, las nubes, la humedad. El gélido e insensible tiempo se ha marchado. Sonríe y niega con la cabeza. Encoge los hombros. No hay más placer que un día amarillo. Al menos para ella. Respirar es fácil. Vivir, solo pueden algunos pocos iluminados.

  • Isael Borges Rivero dijo:

    Silencio.
    Todo comenzó entre cenizas, lágrimas y suspiros.Un polvo oculto,tapó el féretro agujereado .La asfixia por vivir invadió el lugar. Todo quedó en Silencio.

  • Enrique Yecier dijo:

    Habrá un día, lo sé, en que me reclames una razón para mis actos. Y lo entiendo, yo también habría olvidado la diferencia entre nosotros: esa misma que me separará de quienes vengan después.
    Tengo treinta y cuatro años y tú treinta, pero eres, en verdad, dos años mayor que yo. Porque entre nosotros la edad se mide desde el instante en que se abandona la isla. Y yo...yo acabo de nacer.

  • enrique15 dijo:

    Locuras de Escuela al Campo.
    El Chen era “friki”. Alto, flaco. Expulsado del Vedado, extrañamente conectó con los del Instituto de La Habana, de botas rebajadas y afros simulados —él, con sus pantalones a la cadera, camisa ajustada y botas “rusas”. Oscarito era su versión ambientosa, también alto, alardoso, extrovertido. Líder de todas nuestras locuras, en las que el Chen participaba entusiasta.
    Aquella noche en La Ceiba a Oscar se le ocurrió matar un puerco. Fuimos de madrugada, machete y linterna como herramientas. Acorralamos al animal; Oscarito soltó el golpe. “¡Ñoj, lo tumbé! Alúmbrame, que me llenó to de sangre”. “Sangre ni sangre, asere, eso es fango”, dijo Cristóbal riéndose. El Chen tomó el machete, golpeó. Con los chillidos del animal, salimos en estampida de vuelta al campamento.
    Al alba, Luisa, la severa Directora, se acercó con cara de pocos amigos. El guajiro exigía pago. “Nosotros no sabemos nada de eso, profe”. “¡Cállense! Yo no permití que acusara a mis alumnos, pero si trae a la policía y se arma un problema, yo misma los denuncio”.

  • Isael Borges Rivero dijo:

    Silencio.
    Atrapados por el polvo de la inocencia son enviados como terrícolas, hasta la hora 0 del calendario. La asfixiante humedad, enmudecen los rostros.Están condenados a una hostil tortura: el silencio.

  • Chey dijo:

    Estoy Feliz, si, gozo de felicidad porque en el santuario del béisbol cubano, mi equipo, tu equipo, nuestro equipo, así como muchos cubanos del resto del país y más allá del charco disfrutamos de una REMONTADA ÉPICA E HISTORICA VERSUS AL EQUIPO INSIGNE DEL BÉISBOL CUBANO EN SU PROPIO PREDIO y unos aficionados enardecidos saboreando un séptimo juego. Incrédulos vieron como se les acabo el campeonato, aduciendo que son quince años sin sobornar las mieles del triunfo.

  • Silvia dijo:

    UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE.
    Inicié el Servicio Médico Social Rural en un pequeño hospital en el Municipio guantanamero Niceto Pérez. Atendí con prioridad mujeres (embarazadas o no) y niños. En una consulta, diagnostiqué una cardiopatía en una niña de 8 años, que remití a los especialistas para confirmar el diagnóstico, cuyo tratamiento fue una intervención quirúrgica, cuando la niña cumpliera 15 años. Concluido el servicio rural y ya como especialista, realicé funciones administrativas en la antigua Región Artemisa. Una tarde, en la oficina, avisan que un matrimonio con una joven acompañante deseaba verme. Desconocía quienes eran y menos el motivo de su presencia. Con agradable sorpresa, reconocí a los padres de aquella niña de 8 años, que ya cumplidos “los 15”, vinieron para solicitar mi opinión porque era tiempo de realizar la operación cardíaca pospuesta. Sentados frente a mí, muy serios, esperaban por mi decisión sobre la intervención quirúrgica. Fue conmovedor que aquella familia recorriera kilómetros desde Guantánamo, para escuchar mi recomendación definitiva. Días después, la intervención se realizó con éxito y no tengo dudas que fue esa una experiencia inolvidable.

  • Guajiro dijo:

    Plaff Plaff

    Llueve afuera, el niño juega en la mesa y mira curioso un grillo que saltó hacia él.
    — Plaff, plaff
    El puño del padre resuena y de un manotazo limpia la pequeña masa deforme del insecto.
    Va a la cocina, un mareo lo lleva al suelo, un dolor lo retuerce y enmudece, una niebla lo ciega y un olor lo despierta, todo cambió en él, menos su conciencia, corre con todas sus extremidades y antenas. Una sombra lo alcanza.
    Plaff, plaff

  • Manuel Blanco dijo:

    Las personas siempre tienen miedo del fracaso pero una ves entendí que el tener miedo es la mejor arma y escudo para lograr nuestros sueños, ya que aveces nos asecha la oscuridad pero siempre ay una luz al final del túnel siempre que nos propongamos llegar será como un sueño donde no queras despertar y al levar estarás sediento de poner en marcha tus planes tus metas cómo gran querero que eres llevar la antorcha a lo más alto donde puedes ser la persona más afortunada del mundo por logar algo que no se pueda comprar con dinero sino con responsabilidad dedicación y ser muy perseverante

  • enrique15 dijo:

    Violencia Doméstica
    -¡Son veinte años, Jacinto!. Veinte años y nunca, nunca, te he falta'o. No he deja'o de atenderte. Tu camisa limpia y planchá, tú café por la mañana antes de irte, tú baño prepara'o al regreso. Contra y no pue'o pedirte...
    -¡Cállate ya, chica!. Coño, to's los días con la misma cantaleta, ¡Me tienes muy jodi'o ya con tu lamentadera, María! Me voy pa'l carajo pa la carnicería, que en la pincha se está mejor que aquí con esta "salasión".
    - ¿Te llevo el desayuno?
    - ¡No te me aparezcas por allí, coño!
    Es viernes y la clientela en la carnicería se agolpa frente al mostrador. Al otro lado, entre cuentos y bromas, Jacinto es rey. Manipula hábil la chágara, afilando el cuchillo. María, con el pozuelo del desayuno y el termo de café, asoma apenas la cabeza:
    -Jacinto...
    No logra terminar, la chágara vuela como centella de la mano de Jacinto y se clava con fuerza en el marco, a centímetros del rostro de la infeliz, que de un salto se devuelve por donde había venido. La tarde cede. En su sillón favorito, Jacinto saborea su café y lee las noticias.
    - Viejo, ¿te preparo el baño?
    - Sí, mima, anda. Estoy mata'o del cansancio. No me la calientes mucho, que tú te pasas.
    - Sí, mi amor. Como quieras.
    La noche cae. La vida sigue.

  • Barbaro dijo:

    Bárbaro
    Pequeño relato:
    Secuestro del cacique pluma larga.
    En el Palenque hay reunió , águila loco de halla de otro mar con garrote ataca y rompehueso a pueblo indio y lleva a cacique con pluma.
    Cimarrones están bien bravo y están viendo como traer a Cacique.Cacique naide deci i i buca con aco y flecha a cacique y puma y cacique pensante dice , no mejor habla sin que nadie Mura y lleva una cuantas gota de petróleo regalo p loco, y di yo amigo de el tengo mucho gota e esto y cacique con pluma q resuelva, y cacique blabla exclamo tracion , y cimarrónes oreja altas van a ajuzar punta flecha,asi esta el cuchi cheo.
    Viva Palenque Latamerica.

  • Guajiro dijo:

    Llueve afuera, el niño juega en la mesa y mira curioso un grillo que saltó hacia él.
    — Plaff, plaff
    El puño del padre resuena y de un manotazo limpia la pequeña masa amorfa del insecto.
    Va a la cocina, un mareo lo lleva al suelo, un dolor lo retuerce y enmudece, una niebla lo ciega y un olor lo despierta, todo cambió en él, menos su conciencia, corre con todas sus extremidades y antenas. Una sombra lo alcanza.
    — Plaff, plaff

  • F.... dijo:

    CIENTIFICO ITINRANTE

    Era la época de la “Revolución Energética” y el Comandante se había volcado de lleno a este proceso al darse cuenta de lo vulnerable del sistema que estaba totalmente integrado y centralizado, que no contaba con “autonomía territorial o local”, cuestión esta muy peligrosa no sólo desde el punto de vista de funcionamiento, sino también ante la presencia de eventos climatológicos y desde el punto de vista estratégico militar de producirse alguna agresión.
    El viernes 13 de enero del año 2006, nos vimos para trabajar en lo acostumbrado de la especialidad y en el tiempo que nos encontrábamos juntos siempre comentaba de hechos, situaciones, aventuras y sueños, por lo que en esta ocasión el tema de conversación giró en torno a la electricidad y el ahorro.
    Existía el antecedente de los viajes que realizó a los países asiáticos y las conversaciones que llevó a cabo con personalidades gubernamentales y empresarios que tenían relación, entre otros, con estos temas; por lo que estaba bien ubicado en lo que quería lograr y como debía hacerlo.
    Preguntaba por los efectos electrodomésticos que teníamos, los consumos y la tarifa de gastos.
    Concluida la sesión de trabajo, de pronto dice:
    Vengan, vengan y nos invita a que lo sigamos en su recorrido; llegamos al elevador y descendemos a la planta baja y a la salida, en la primera puerta, a la derecha, nos encontramos con una habitación, a modo de laboratorio, en la que se encontraban múltiples equipos electrodomésticos y diferentes variedades de bombillos, de todo tipo y comienza a enseñárnoslo uno a uno, explicando sus características, costos y cuáles eran sus consumos.
    En la pared de la derecha, se encontraba ubicado un mapa de la Provincia de Pinar del Río, que había sido escogida como “Plan Piloto” y en él se mostraba la “situación operativa”, de la distribución.
    Explicaba y explicaba, en baja voz, con mucho entusiasmo y vehemencia, “como niño, con juguete nuevo”.
    Hablaba además de precios, distribución, suministradores; como si estuviera defendiendo una “tesis de grado científico” y al concluir después de más de 1 hora de recibir “una clase magistral”, nos despide y nos trasladamos con José, el Jefe de la Escolta, que es junto con Nivaldo los que más tiempos le han acompañado en esta tarea, a la que arribaron casi “siendo niños”.
    En el elevador José comenta que el Jefe le entregó un módulo a cada uno de los miembros de la Escolta con la condición que diariamente le informaran los que habían utilizado, por qué tiempo y la lectura del metro contador, para determinar los consumos.
    ¡Qué clase de rollo!
    Son pasadas las 02:00 horas de la madrugada, del día sábado. 14 de enero 2006.
    A todo lo que hace y por donde pasa, le aplica la ciencia.
    ¿Es o no es un científico itinerante?

  • Irma dijo:

    Aún tenía los labios calientes y el corazón frío, la soledad le empezaba a rondar después de aquel abrazo y aquella despedida. Un ligero temblor recorrió su cuerpo mientras sus pensamientos iban lejos, a un lugar donde el cuerpo quería, pero le era imposible estar en este momento, o quizás en ningún momento.
    Lejos es una definición relativa, cuando se iba a trabajar fuera de la provincia pensaba que era lejos, pero no, lejos se va ahora donde los "te quiero" llegan espaciados, los "te extraño" duelen y los "cuántos días faltan para que vuelvas" no existen.
    ¡Qué ironía” !, pensaba que sabía de despedidas, pero no, eran de mentira, la verdadera es esta, con la incertidumbre de si algún día habrá rencuentro, quizás si el mundo cambie, si coexisten los criterios diferentes, si haya sobre todo entendimiento y paz. Quizás, quizás, quizás...

  • Uno de por ahí dijo:

    "Demasiadas nubes"
    Ojalá supiera que nube me ha besado. Sospecho que fue una nube maravillosa. De esas nubes cómplices de secretos ajenos. Su beso me dejó un sabor a tormenta de primavera. Ayer probé una gota de lluvia que recordaba sus besos. La seguí con la mirada hasta el cielo, pero eran demasiadas nubes. Y suspiré. Ojalá supiera que nube me ha besado.

  • Alexander Rafael Rodriguez Diaz dijo:

    La lluvia golpeaba los cristales como si quisiera entrar en la habitación. Ernesto, sentado frente a la vieja máquina de escribir, dudaba entre comenzar un cuento o confesar su vida. El papel en blanco lo miraba con la misma intensidad que un espejo. Afuera, la ciudad seguía su rutina, pero dentro de él nacía un universo: un niño que corría tras una cometa roja, una mujer que guardaba secretos en sus tatuajes, un mar que nunca se cansaba de hablar. Cada tecla era un latido, cada palabra un puente hacia lo desconocido. No sabía si escribía para salvarse o para perderse, pero entendía que la literatura era ese viaje donde uno se descubre en cada sombra y en cada luz.

  • Richard dijo:

    “Lo mío, lo nuestro”
    El barrio se parece al país. Vivo en una cuadra de unos escasos 50 metros, en un segundo piso, lo que nos permite –cual atalaya– verlo todo. Frente a la casa vive un babalao, que consulta a diario y hace santo al más pinto. Dice mi esposa que a cada rato llegan los creyentes, muchos de ellos vienen de “allá enfrente”. Se les conoce por su piel desempercudida, cadenas de oro y el chorrear hemoglobina por los poros; descienden de sus turs cargados…
    –¿Cargados de qué, Mimi? –le interrumpo.
    –¡De tó, Pipo, de tó…!
    A diario hay actividad allí, pero los fines de semana la cosa se pone mejor. Suenan los tambores; se oyen sus cánticos en lengua que solo ellos entienden. A cada rato hay un “descanso”, mientras la ceremonia en aquel recinto sagrado solo es para los “elegidos”, por lo que negros, mulatos, blancos –hombres y mujeres– salen vestidos de blanco impecable y con gorros de telas de colorines diversos. Son personas correctas, muy decentes. Se sientan en mi acera y murmuran entre sí. Les he tomado aprecio.
    Al lado de del babalao vive una familia de cristianos, muy decentes igual. Semanalmente reciben un paquete de sus familiares “del más allá”, que según mi esposa también viene con “tó…”. Se encierran herméticamente tan pronto suena un cencerro. Yo pienso que para rezar a su Dios blanco mientras mastican suculentos bocados de jamón y queso, y sorbos de vino fino.
    En la esquina se arma el juego de dominó. Tarde por tarde. Resuenan las fichas; se oye el ¡Agacha`o…!!Bota gorda…!, acompañado de estridentes risotadas de la pareja que va ganando y los quejidos de los perdedores.
    A media cuadra vive un profesor de marxismo-leninismo, enfermo a los boleros de Orlando Contreras y José Tejedor… Pone el volumen de su bafle-victrola a tó meter, mientras se da su buchito de ron. Ya a eso de las siete de la noche el fraterno profe “come-candela” sale al balcón abrazado de Karl y Federico cantando a todo pulmón aquello de “Amigo de qué…” y “Me abandonaste en las tinieblas de la noche…”.
    Con regularidad alguien –que a las claras no es del barrio– le pregunta a mi esposa asomada al balcón, dónde venden café por onzas. Con lujos de detalles –con coordenadas GPS– le indica: “Sigue esta cuadra; dobla a la derecha, vas a ver un portal donde venden chupa-chupas; sigue, hay un timbiriche que comercializa tarecos plásticos, cubos, coladores, horquillas…, más alante hay una Mipyme, vas a ver la cola; no te detengas, avanza más pá lante, al lado de una vieja que vende cigarros de la bodega, hay un pasillo; entra y pregunta por Cuca; dile que vas de parte de Mimi, que soy yo… “.
    La hemorragia de merolicos y vendedores de pan es de ampanga. Ya las seis de la mañana comienza la función: ¡El pan…! ¡Calentico…! A eso de las ocho llegan los otros pregoneros: “Ajo, Cebolla…, Veneno pá las cucarachas, Compro pedacito de oro…, Refresco de paquetico…, ¡La madre de los tomates…!
    A media mañana se oye un grito de una vieja amiga que alerta desde diez casas de distancia:
    –¡¡¡Mimi, llegaron a la bodega dos libras de arroz...!!!
    –¿De qué mes?
    –¡No preguntes! ¡Ve ahora que no hay nadie!
    –¿Y qué más vino?
    –Por el momento más nada. Se espera bijol de donación, es gratis… Yo te aviso.
    Las madres y las abuelas merecen una medalla, muy atentas a todo, muy sacrificadas por sus hijos y nietos. La pugilatean para garantizar la merienda escolar, el “inventar” la comida del día y hacer malabares para aprovechar la corriente y estar listas cuando llegue el cariñoso apagón...
    No falta el que da el remedio santo para la Chikungundia, o te ofrece la hierba efectiva para el dolor de estómago o lo que sea, y aquel y aquella, vigilantes para que aquí –y en nuestros alrededores– no se altere nuestra tranquilidad.
    Así somos, cada cual con sus peculiaridades, creencias y batallas. Eso sí, cuando alguien en este barrio tiene algún problema, siempre habrá una mano, negra, blanca, mulata, que, aunque nunca te haya saludado ni te conozca de cerca, te dirá de corazón: ¡Aquí estoy!
    Ese es mi barrio… ¡Esa es mi Cuba, Compay!

  • Richard dijo:

    “Magia”
    Belén –la joven gallega– descendió pausadamente a la profundidad, siguiendo las instrucciones de los guías. Era un mundo nuevo. El fondo era claro, con muy buena visibilidad. Miles de peces de múltiples colores le rodeaban: macabíes, palometas, sábalos, pargos, meros, peces payasos; acompañados por medusas enormes.... Inspeccionaban a los intrusos de caretas de vidrio y largas aletas en sus pies. Belén accionaba su cámara de video submarino, arriesgándose incluso a aproximarse a peces de gran tamaño que abrían su ojos y branquias como posando ante la peculiar rubia. La mayoría de las especies de peces le eran desconocidas, nuevos, como acabados de pintar, con colores dorados, azules, blancos, naranjas, negros, rojos, plateados… A cada rato miraba su reloj indicador de profundidades: cuatro metros; al breve instante, nueve; ya se sentía la presión en su cuerpo. Tony –el instructor de buceo cubano– hizo una señal de seguirlo en nado horizontal. Llegaron a una formación coralina impresionante, donde las algas verdes, rojas y pardas danzaban al son de la sinfonía marina. Detrás de ese coral estaba su objetivo: la pared-acantilado. Tony penetraría primero, luego los demás submarinistas, escoltados al final por los otros dos guías auxiliares.
    Belén estaba anonadada. Era una acuarela extraterrestre. Miró su reloj indicador de profundidades: dieciséis metros. Ya estaba frente a la pared-acantilado. Tenía perfecta visibilidad hacia sus colegas de inmersión, no obstante, prendió su potente linterna. El chorro de luz se coló por una enorme y profunda hendija en la roca arrecife. Una enigmática criatura de dientes afilados abrió desafiante los ojos y boca: una barracuda enorme. Sabía que atacaban a sus presas con gran rapidez. Pero era la toma fotográfica de su vida. Quería acción. Apagó y encendió en varios destellos la linterna. En el dedo anular de su mano derecha Belén llevaba su reluciente anillo de compromiso. Era su talismán de oro macizo; amuleto que la resguardaba de todo peligro. Lo besó pidiendo suerte. Se echó hacia un lado con el afilado cuchillo en mano. Volvió a repetir los destellos y movió en zigzag su brillante sortija.
    La enorme barracuda salió de su madriguera como un torpedo dejando una estela de burbujas tras de sí, dispuesta a cercenar en dos trozos el cuerpo de la desafiante gallega. Belén cual torero matador se mantuvo ecuánime y arremetió contra la bestia –cuando le fue prudente su cercanía–; clavó reiteradamente –como puñaladas de gitano– el afilado largo cuchillo en el lomo de la barracuda, que contorsionó en mil piruetas hasta que desfalleció. ¡Olé! La sangre del fiero pez –cual acuarela roja diluida en agua– cubrió el entorno cercano. Belén sonrió. Besó su anillo de oro. ¡Por Galicia! –se vanaglorió triunfante.
    Los guías hicieron señas histéricas: “¡Evacuar la zona!”.
    Estaban a unos veinte metros de profundidad; el ascenso no podía ser veloz. Debían hacerlo a una velocidad de nueve metros por minutos; llegar a la superficie tardaría unos dos minutos, pero habría que sumarle los cinco minutos de la parada de seguridad. Se realiza a cinco metros durante tres minutos para permitir que el nitrógeno se libere de manera segura.
    ¡Estaban en grave peligro!
    Tony impuso drástico su mando y ordenó por señas esgrimir atentos los cuchillos. Los otros dos guías actuaban con cautela en víspera del ataque inminente de los tiburones.
    Belén había comprendido su imprudencia.
    En un santiamén llegaron amenazantes los tiburones toros. Quizás los agresivos tiburones martillos se sumarían a la jauría en cualquier instante. Era lo usual.
    A la orden de Tony el grupo se hizo compacto, en un círculo dispuesto para que cada uno de los nueve buceadores tuviera visibilidad hacia los fieros escuálidos y se protegieran las espaldas unos a otros. Un escuadrón en defensa circular. Decidieron así ascender poco a poco y rezar a la providencia por su salvación. Belén es atea, pero en este trance le rogó su salvación al mismísimo Apóstol Santiago.
    Faltaban unos cinco metros para el ascenso. Comenzaba la pausa reglamentaria. Ya se observaba con nitidez el fondo del catamarán. Uno de los tiburones toro se abalanzó hacia Belén. No llegó a dar el mordisco mortal porque el guía jefe se interpuso y logró repeler el ataque. Se salvó Belén, pero en su esquiva el furioso toro con armadura de tiburón logró propinar un zarpazo contundente a Tony, quien perdió al instante el conocimiento. De bruces se dejó caer inconsciente. Comenzó a convulsionar todo su vigoroso cuerpo de atleta. Los otros guías maniobraron para alejar a los tiburones del accidentado. Belén ni lo pensó dos veces: se le acercó, lo abrazó fuertemente, le retiró la careta y el tubo de respiración. Comprimió su nariz con una mano y tomó una fuerte bocanada de oxígeno de su cilindro y se lo sopló con fuerza al moribundo. Los labios de Belén por primera vez se juntaron con los del mulato. Sintió que eran distintos. ¡Qué boca tan sensual! Algo raro, cómo distinguir tal sensación en un trance tan dramático. La gallega repitió varias veces el proceder transfundiendo a intervalos buches de oxígeno, mientras presionaba su pecho y palmoteaba su rostro. No podían emerger. Tenían que permanecer otros dos minutos al menos. De hacerlo sería funesto. Miró el tiempo e hizo su cálculo. La misión ahora era reanimar a la víctima. En cada bocanada le parecían a Belén más eróticos los labios pronunciados del joven. Casi en un gesto morboso quiso besarlo con toda intención mientras hacía la diligencia de salvamento, pero se contuvo. Al fin el atolondrado submarinista recuperó el sentido, pero muy confuso. Belén miró su reloj: podían ascender. Dio la señal a todos.
    Asumió el mando.
    Abrazó a Tony; se entrelazaron de frente sus cuerpos engomados por el traje de neopreno.
    Lentamente llegaron a la superficie.
    Belén no durmió esa noche. El cubano atlético y valiente estaba con deleite en la mente y corazón de la audaz gallega. Un torbellino de oxitocina –como montaña rusa– hacía estragos en su ser.
    Era una potra salvaje...
    ¡Un cubano, ¡Cuba! se convertirían –sin pretenderlo– en algo inseparable!

  • carlos dijo:

    Todo es muy difícil y no le veo la solución -me espeto en la cara el vecino en la mañana-
    Todo tiene solución menos la muerte -le dije un poco en broma, un poco en serio- mientras con la mirada buscaba si el tanque de basura tenia algún pequeño espacio para depositar la bolsa que tenia en la mano.
    No podemos decir como el español en los muñequitos de elpidio valdez...RENDIIIRNOS jejeje le dije inmediatamente y frunci el entrecejo al ver que el tanque y sus alrededores estaban llenos de basura.
    Es como la basura ...no se resuelve -me ratifico el vecino al comprender mi expresión-mira mi hermano lo que te digo .....o dime tu cual es la solución a esto?
    Mi herma la solución a todo esto es de nosotros y con el bolso en la mano di media vuelta....-y dile a la familia que hoy vamos a limpiar este basurero que lo hicimos nosotros mismos....ah y otra cosa que te digo viendo todo el miedo y hasta la traición que hay en el mundo es que cada día me siento mas orgulloso de ser cubano .

  • Idea fija dijo:

    La puerta se cerró. En una maleta les cupo la casa entera. Solo me quedó mi vieja; en sus planes de avanzar, éramos un estorbo. El tiempo y la prosperidad los fueron separando, yo quedé en la incertidumbre. Siete años sin mis padres. Uno sin mi vieja. Ellos culpan a la política; yo, al abandono. Por promesas lucharon; al triunfar, las olvidaron. Un año en casa de Amparo, que me acogió como hijo. Después encarrilé mi destino a donde me supieron cuidar. La puerta se cerró. En una maleta cupo mi vida entera. Ahora vuelvo a caminar de la mano de mi vieja.

  • Idea fija dijo:

    Le hicieron daño. Lo utilizó como excusa.

  • Ricardo dijo:

    Luces ardientes bajan a raudales blandiendo sus espadas feroces cuál serpientes venenosas de primaveras oraciones.
    En medio del tormento la figura sublime del hatcare, ese ser omnipresente, lanzó sus últimos destellos y resoplo su último y definitivo aliento.

  • Yuliet dijo:

    Un paseo por un mundo de oro
    Iba, como todos los días, bien de madrugada, con la misma cantidad de deseos de quedarme durmiendo en mi cama, pero corriendo para alcanzar la única guagua que podía llevarme temprano al trabajo. Cuando llegué a la parada, no había personas, y creo que fue el sueño, sí, porque había un camarón que hablaba; no, y yo no tenía hambre de camarón, ni mucho menos; ah, y tampoco estoy muy loca. Pero mientras más lo miraba, menos creía que fuera real. Sin embargo, él se decía a sí mismo: “El Camarón Encantado”. Yo, ni idea, pero dijo que, por algo inusual del destino, si quería, me regalaría dos milagros.
    El primero sería que iba a hacer realidad mis deseos de viajar, pero, como no me gustaba viajar sola, y para hacer mi viaje más ameno, irían conmigo músicos, poetas y pintores, para que compartiera mis aficiones y tuviera con quién hablar.
    Yo solo pensé: ¡Me estoy volviendo loca! Pero no, porque no serían los únicos; agregó más gente a la lista: una tal Nene Traviesa, una niña traviesa en un viaje a no sé dónde, ¡por favor! Dos príncipes, de no sé qué lugar; La Muñeca Negra. Bueno, en todas las comitivas hay un negro o un chino, o los dos. Meñique o Juancito, como él se presentó, era el más ligero. Y los últimos: Bebe y el Señor Don Pomposo, ¡un bebé, un niño! Faltaba poco para un viaje escolar; ni en sueños me salvaba de la escuela. Yo, ni hablaba, ¡qué iba a decir con tanta gente! Cómo y adónde iríamos, y fue cuando todo se volvió más increíble: el camarón me mostró un camino allí mismo, en la parada, que nunca había visto, y me dijo: "Entra por la puerta que dice: La Galería de las Máquinas". Cuarto aquel que resultó mágico: solo con entrar y cerrar la puerta, se llegaba a diferentes lugares.
    Nuestro itinerario, más interesante, incluyó: un paseo por la Tierra de los Anamitas, un lugar hermoso donde oímos cantar a los dos ruiseñores más afinados del mundo. Salimos de allá y llegamos a las Ruinas Indias; nos divertimos jugando a un juego nuevo y a otros viejos. Luego, viajamos a Grecia, donde conocimos a tres héroes de la Ilíada de Homero, y ellos nos contaron varios cuentos de elefantes, la historia de la cuchara y el tenedor, y nos sugirieron que fuéramos a la Exposición de París. Más tarde, hablamos con el Padre de las Casas, y eso hicimos. Al llegar a ese sitio, ese sabio señor nos dio un tour por la exposición, mostrándonos la Perla de la Mora y los Zapaticos de Rosa, y escuchamos la historia del Hombre Contada por sus Casas.
    ¡Qué feliz viaje! Volvimos con el camarón, y ese señor mandó a mis compañeros de viaje a su cada uno a su oficio, dejándome allí, en el lugar, diciéndome.
    —Y tu segundo milagro es que siempre vas a escribir cosas agradables, divertidas y entretenidas, que harán pensar y desear, y que quienes las lean no podrán parar hasta la última página —. Entonces, me di cuenta de que todo esto sí era producto del sueño, pues era tan temprano que no había perdido la guagua que llegaba en ese momento, ya que me había quedado dormida allí, en la parada. Pero comprendí que siempre debía intentar escribir historias con ese bello sueño, para mantener viva la magia de la fantasía. No importa qué tan niños o mayores seamos; seremos más felices si logramos tener nuestras mentes con una eterna Edad de Oro y hacer de cada sueño una vida, es decir, una historia nueva para ser contada.

  • Eduardo dijo:

    La Pirámide
    Ella llegó desde las estrellas a bordo de una Phyrazen. Sacudió su melena y abrió sus fauces. Descendió y enseñó a los hombres del nilo a sembrar y a criar ganado. Años más tarde volvió a entrar en la nave y regresó a las estrellas. Pasaron los siglos y aún su huella se ve en las arenas de Egipto. Cuando los turistas la ven exclaman:
    !hermosa es la Esfinge!

  • Mel dijo:

    Desde mi cocina apuraba la terminación de la comida, ya eran las 7 pm de un domingo cualquiera y podía ver a mi hija de 5 años jugando en la sala. Aunque el televisor estaba encendido pensé que ella no le prestaba atención hasta que corrió hacia mí emocionada y me preguntó:
    -Mami, yo también nací ahí?
    -Ahí dónde?
    Y mientras señalaba el televisor, dijo, donde nacen los cubanos!!. Comenzaba el programa Palmas y Cañas.

  • Eduardo dijo:

    La Heredera de Roma
    Una deidad antigua decidió otorgar el cetro del poder a la loba de las siete colinas. Esta se convirtió en la reina de las naciones. Pero los osos del norte la despedazaron y de sus restos renació ella. Como un Ave fénix alzó el vuelo desde las cenizas y le fue entregado el dominio de un extenso reino donde nunca se ponía el sol.
    Es un enigma para ti lector, resuélvelo.

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