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¡Participa! en el V Concurso de Microrrelatos, convocan el Instituto Cubano del Libro e Ideas Multimedios

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Ideas Multimedios y el Instituto Cubano del Libro convocan a la quinta edición de nuestro Concurso de Microrrelatos, que desde 2017, dedicamos al advenimiento de la Feria Internacional del Libro en Cuba.

¡Participa! Demuestra en un relato corto tus capacidades como narrador. El ganador obtendrá una colección del Instituto Cubano del Libro, presentes de Ideas Multimedios, así como la oportunidad de publicar su obra en este sitio web. Además, se hará una recopilación de los mejores textos y será publicada en formato e-book.

Si quieres ser el ganador, solo tienes que escribir un texto, que no exceda los mil (1 000) caracteres (sin espacios), que nos permita descubrir al escritor que eres. Inspírate y echa a volar tu imaginación, escribe un cuento, el inicio de una novela o testimonio…

Deja tu microtexto como un comentario en esta entrada. El plazo de admisión vence el domingo 22 de febrero, día que concluye la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana.

Escogeremos tres premios. El jurado estará integrado por reconocidos escritores y periodistas cubanos. Los resultados se publicarán el 22 de marzo, justo el día que concluye la Feria en Santiago de Cuba.

Nos comunicaremos con los ganadores a través del correo electrónico que escriban al enviar el comentario con su obra.

¡Participa!

Se han publicado 242 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Lucho dijo:

    Me encuentro en un camino juntando unos huesos, sobre el horizonte lejano, se ve una casa con unas luces, es raro, prenden y apagan, parecen rayos no sé. Por el sendero, que es de tierra, mis zapatos no dejan huellas, ningún rastro, es raro, al costado desde los árboles, me siento observado, un viento ruge por encima de la cabeza, la casa está cerca, debo llegar a medianoche.
    Camino pensando en Alma, mi hija, la dejé en su cuna en el pueblo, de repente un grito y se posa en mi hombro un cuervo, recuerdo el viejo poema de Poe, alguna parte de eso, llego a la casa miró por la ventana y estoy atado en una camilla, los milicos torturadores dicen, éste no aguantó, se fue, soy yo, mis ojos estan cerrados, mi cuerpo inmóvil, miro la bolsa que llevo con mis huesos y el cuervo emite un graznido, mi hija ya no la voy a ver, recuerdo todos los compañeros caídos, estoy muerto lo sé, y siento unas palabras que vienen de algún lado, Nunca Más, murmuran, Nunca más.Gritan.

  • P350 dijo:

    MIRADA

    El ojo—no, mejor digamos los ojos—tenían algo especial: no por ser verdes, azules, vivaces, achinados, estrábicos o miopes; quizá era lo que apreciaban de las cosas y hechos que otros no eran capaces de percibir.

    Tal vez la mirada era como un espejo que recogía paisajes, sucesos, colores y destellos inapreciables para otros observadores. Algunos dicen que los ojos son el espejo del alma; pero en nuestro caso, estos ojos no delataban lo esencial del alma de su dueño. O a lo mejor se valían del verbo y del claroscuro de las palabras para hacer vivir la luz en las historias contadas por el orador, donde olores, sabores y sonidos calaban en los sentidos de quienes escuchaban con una dimensión distinta; los lugares y sucesos en sus narraciones tenían el milagro de lo mítico y la fantasía, y la realidad ganaba la magia solo posible cuando son narradas por un ciego.

  • Ereshkigal dijo:

    Sangre de su sangre unirá las dos orillas. La mujer miró la estrella de ocho puntas en su piel y se reconoció: tantas vidas, tantas muertes. Y tanta sangre...

  • Alejandro Chang Hernández dijo:

    Bichos

    La piedra es pequeña y redonda, blanca como la leche. Su superficie es lisa, sin una grieta; una piedra graciosa y refinada sin un átomo de vulgaridad.
    Claro que una piedra así también puede cometer un crimen, si golpea con la fuerza suficiente en el lugar debido. Se deduce que hay aquí una posible autora del asesinato de aquel bicho.
    No es que interese mucho quién lo mató o cómo lo hizo; a fin de cuentas, no era más que un ser feo e inútil, cuya muerte solo despierta curiosidad.
    ¿De dónde salió aquel bicho? Es una pregunta difícil de responder, nadie sabe qué cosa era. Solo existe una realidad: estaba y ya no está. O está aún, pero ya dejó de ser.
    ¿Y la piedra? Una piedra no camina sola, careciendo de patas. Si suponemos que la piedra mató al bicho, ¿quién la movió? Y si alguien movió la piedra, ¿fue otro bicho?
    Cabe la posibilidad de un segundo bicho que moviera la piedra para aplastar al primero, pero, ¿más grande o más pequeño?, ¿con cuatro o siete patas?, ¿o sin patas?
    Como ve usted, el problema es complejo. Dejamos a su criterio la elección del crimen, el criminal y la víctima, y nosotras, las hormigas, continuamos con nuestro trabajo eterno, que hemos perdido bastante tiempo.

  • Federico dijo:

    Pedro acaricia el revólver que lleva encima. Ya están en viaje. Las vacaciones comienzan en la ruta. Nunca usó un revólver. Lo acaricia con desconfianza, pero con método, como si quisiera dormirlo, como se acaricia aquello que no se conoce o no se quiere. Su hermano Julián duerme al lado desde que salieron y cada tanto se le va encima. Adelante, los padres de Pedro no conversan entre ellos, cantan canciones de Roberto Carlos, el padre imita la forma de cantar de Roberto Carlos, a Pedro le da vergüenza, pero no dice nada. Cada vez que el auto se detiene abruptamente, contra el respaldo del asiento golpea una especie de bolsa de papas que se encuentra en el baúl. Será alguna cosa suelta del equipaje, piensa mientras acaricia el revólver.

  • Jorge Luis Rodriguez Perez dijo:

    La vida de por sí (Cuento de mi libro en desarrollo “Mi lugar en ella”).
    Autor: Jorge Luis Rodriguez Pérez
    Tres lustros habían transcurrido ya. Se percibía como Luis con su andar lento, se dirigía a la cocina donde la pulcritud de la losa y los cubiertos lo convidaba a escudriñar en cada neurona como dejaba todo al culminar aquellos fetecones; cuando en compañía de la familia se disfrutaba por largas horas, y la comida, la bebida y el baile eran los protagonistas. Todo se preparaba cuidadosamente y no se entregaba nada a la espontaneidad. En primer lugar, cogía la libretica de notas y comenzaba a escribir como si se tratara de un evento internacional, planificaba cada cosa por hacer. La casa se transformaba en un abrir y cerrar de ojos. ¡Claro! Era la casa más grande y nadie discrepaba en que esa era la mejor decisión. Su rostro mostraba placer, y la dicha, de contar con tan familiar compañía, su querida esposa, sus dos hijos y cuatro nietos, se unían a su anciana madre, de 90 años, quien vivía con él y, a pesar de que requería de cuidados por su avanzada edad, no se perdía ninguna fiesta familiar. La comitiva llegaría siempre en el momento justo, y el espacio de las elaboraciones se convertiría en el puesto de mando ideal para dar todas las órdenes como si se tratara de una batalla. Tampoco se puede hablar de que fueran los mejores soldados: la indisciplina y la insubordinación campeaban también durante toda la noche, ya que el familión se concentraba allí a pesar de disponer de otros sitios menos hacinados. Nadie mejor que él para recordarlo. Aquellos juegos improvisados para identificar de qué filme se trataba, a través de la mímica y la risa estruendosa, los denunciaba como mediocres actores, pero ya el mal estaba hecho y era el bien lo que se aplaudía, pues lo que importaba era divertirse y estar en familia. El baile y la comida también se disfrutaban al máximo, pero nada como sustraerle el vaso de cerveza al de al lado para provocar cualquier tipo de reacción. Desde hace más de tres años no se repetían esos encuentros. Advertía como la sensación de la inmensidad que ofrece el vacío lo aplastaban. Su madre había fallecido después de una dura batalla con la pelona, y la soledad ocupó cada pequeño espacio. Luego revive como recibió la noticia de que sus hijos decidían emigrar y con ellos sus pequeños nietos. Apostaron por su futuro, y consideraron que también enterraban su pasado. De pronto, se dio cuenta de que cuando cruzaba sobre ese torrente imaginario de que alguna vez se repetirían esos encuentros; las lágrimas hinchaban y enrojecían sus ojos, y el pecho le dolía, al tomar en sus manos el pedazo de papel en el que se le informó que el bote donde se había ido la familia había sufrido un accidente, y un guardacostas norteamericano había recogido sus cuerpos.

  • Federico dijo:

    En el paladar tiene como algodón pegado de dormir con la boca abierta, no puede fumar, su boca no merece humo. Con la mano en el calzoncillo siente que no se desconcentra tanto. Descubre que estaba estudiando geografía. Del taller del padre, debajo de la casa viene mucho ruido de motores y de golpes de herramientas. Mañana Pedro tiene examen de geografía, y a los quince años tiene grandes problemas de concentración. No quiere prestar atención nunca más. Camina mientras lee en voz alta para tapar el ruido que viene del taller. La mano siempre en el calzoncillo acaricia el miembro con método y eso le permite concentrarse mejor, o al menos eso le parece. Acaricia su miembro como si quisiera dormirlo. Como si quisiera ablandar algo duro, o endurecer algo blando.

  • yhdez dijo:

    Severino el loco.
    Los niños del barrio La Caridad, llamaban El Loco a un señor que siempre andaba por las calles con una escoba vieja, un saco lleno de basura y con la ropa toda sucia. El loco era un pobre ancianito que tenía como nombre Severino y vivía en una casa muy grande con un jardín enorme en el frente, la casa parecía un castillo antiguo abandonado, nunca nadie en el barrio había podido entrar en ella, no se sabía con quien vivía, que comía, si se bañaba o no, ni de qué color estaba pintada la casa por dentro, si estaba bonita o fea, limpia o sucia. Severino de lunes a sábado salía temprano en la mañana y barría todas las calles del Barrio La Caridad, las dejaba extremadamente limpias y ponía carteles en diferentes lugares, los cuales decían: No botar basura aquí, Cuide la limpieza del Barrio, Un barrio limpió es higiene, entre otras cosas, en fin, Severino parecía el gobernador sucio y loco del barrio. La basura que recogía la llevaba a un lugar lejano y la quemaba para no formar basurero, las personas del barrio agradecían la buena acción del pobre anciano, pero los niños se reían de él y lo mortificaban mucho, pero él no se molestaba no hacía caso de las burlas de los niños. Lo curioso es que Severino El Loco, los domingos era otra persona, andaba limpiecito, bien vestido y oloroso, salía de paseo temprano en la mañana. Un domingo dos de los niños del barrio de los que se dedicaban a molestarlo decidieron seguirlo para ver donde iba y que hacía. Al seguirlo vieron que se montó en una guagua en la cual ellos también se montaron, al bajarse Severino tomo el camino hacia un hospital que era un hogar de anciano. Allí visitó a una señora muy viejita que andaba en una silla de ruedas, le dio un beso y se sentó a su lado con un pozuelo y comenzó a darle de comer, los niños se sorprendieron y se pusieron un poco triste al ver con el cariño que Severino trataba a la señora, entonces decidieron preguntar a una enfermera que salía del hogar, quien era la mujer que Severino visitaba, la cual le respondió que era la esposa de ese señor, que había tenido un accidente, y quedo invalida hacia alrededor de 5 años, de los cuales todos los domingos la visitaba sin perder uno solo de visitarla. Los niños apenados regresaron al barrio y les contaron a los demás muchachos lo que habían descubierto, todos decidieron pedirles disculpa y ayudarlo en lo que pudieran. Al día siguiente en la mañana se juntaron los niños y esperaron a Severino, le pidieron disculpa y le regalaron una bolsa de chucherías para que se lo llevara a su esposa el próximo el domingo, y Severino les agradeció a los niños que hayan reflexionado. Una semana después hubo una inspección por los barrios donde hicieron una reunión en la cual eligieron destacado al barrio La Caridad por la limpieza e higiene que tenía y le entregaron a Severino un diploma felicitándolo y los compañeros de la inspección tomaron la decisión de crear una brigada para que le arreglaran y pintaran la casa a Severino, además fue seleccionado como delegado del Barrio La Caridad.

  • Federico dijo:

    Felipe me empujó el codo con el hocico, yo estaba sentado bajo la sombra fría del árbol, se metió debajo de mi brazo para sacarme el frío y también para que lo acariciara un poco, mamá se metió en la casa porque ya había sido suficiente la cantidad de agua con tabaco que había echado sobre las hormigas, eso dijo, y también dijo perro mugroso no vaya a meter ese hocico allí, y señaló con el dedo las macetas, la tierra donde había echado el agua sucia, donde se clavan las plantas; le pregunté a qué hora iba a poder entrar a la casa y me dijo que cuando oscureciera, que primero debía tomar aire y un poco de sol; le pedí la campera y me dijo que la única que tenía limpia era la nueva, después dijo que se volvía loca sacándole los pelos del perro mugroso y se metió en la casa señalando a Felipe con el dedo, diciendo que de ser por ella ya estaría planeando transformarlo en alimento para leones.

  • Federico dijo:

    Mientras le acariciaba el cuello a Felipe y le contaba lo mucho que la señorita María Emilia me había felicitado, vi cómo mamá renegaba con el desastre que siempre le dejo sobre la mesa, no es difícil imaginar lo que dice cuando reniega, siempre dice las mismas cosas y eso debe ser porque los abuelos no tuvieron mucha plata para educarla y la hicieron trabajar desde muy chica, por eso sé lo que dice aunque no la escuche hablar, aunque sólo le vea mover la boca detrás de la ventana. A mí no me gustan los dibujos que hace mamá porque son todos con piso y con un hombre y una mujer y aunque yo sé que no es fácil dibujar esas cosas, no me gustan. Felipe usa la tierra del patio para hacer pis y para enterrar cosas y tal vez sea por eso que a mí no me gustan los dibujos con piso, la señorita María Emilia dice que para el dibujo no tengo techo, a papá también le parecía una estupidez que mamá dibujara, decía que con todo lo que había para hacer en la casa podría dejarse de joder a esta altura de su vida.

  • eriberto velazquez martinez dijo:

    eribertowsu@gmail.com

    La bandera

    - Papa, ¿qué tipos de nudos tú sabes hacer? Inquiría a mi abuelo que, sentado en el piso del portal de la casa, se dedicaba a despalillar un gran montón de hojas de tabaco.
    El abuelo era torcedor de tabacos profesional. Años antes había cumplido el programa de una escuela para torcedores que le daba derecho además a adquirir los sellos o anillos de una marca de tabacos locales. También era sembrador, en la finca nunca faltaba un área dedicada a la siembra de la solanácea, y además consumidor constante de esta.
    Abandono momentáneamente lo que estaba haciendo, para mirarme con detenimiento, sus ojos achinados parecían escrutarme, tratando de adivinar mis propósitos.
    ‘-Hay muchos tipos de nudos que puedes hacer dependiendo de los que pretendas amarrar- pareció reflexionar-pero veo que ya sabes anudar bien tus zapatos.
    Acabado de regresar de la escuela; calzaba unas boticas rusticas, que llamaban cañeros. No recuerdo a qué edad conocí mis primeras chancletas que ahora son tan habituales a cualquier edad.
    -Papa no es cuestión de amarrar los cordones de los zapatos-agregué- quiero aprender a hacer otros nudos, más fuertes.
    Mi abuelo se incorporó y desapareció dentro de la casa, lo vi empinarse del jarro de café claro que reposaba cerca del fogón de leña, que nunca se apagaba en nuestra casa y minutos después regresaba con un trozo de soga de manila entre sus manos y un palo de una escoba vieja.
    -Ven siéntate aquí- me dijo mientras sonreía- primero te voy a enseñar la ballestrinca, este es un nudo fácil, el que yo uso para amarrar el cubo con el que sacamos el agua del pozo, pero no sirve para todo, fíjate, si la carga no es permanente se puede aflojar.
    Con sus dedos gruesos y algo torpes paso el extremo corto de la cuerda por sobre el resto de la soga y luego lo introdujo por debajo del palo de la escoba.
    - y ya lo tienes listo- me decía mientras seguía su demostración- y si hacemos así, tenemos una doble ballestrinca, que es un poco más segura... pero nunca vayas a amarrar un animal con una de estas. Se puede aflojar y el animal se escapa.
    De ahí continuo con el nudo de ocho, con el nudo carretero y mientras me dejaba intentar repetir los pasos que acababa de demostrarme me explicaba las ventajas y desventajas de cada uno, para que se recomendaban y para que nunca debía usarlos.
    Terminada su exposición y tras algunas de mis repeticiones exitosas me miro complacido. Sin embargo, algo observo en mi mirada que lo hizo detenerse. Se incorporo del piso cuarteado sobre el que estábamos y se acercó a mí en tono confidencial.
    - que rollo tienes con los nudos-casi me susurro, esperando una respuesta sincera.
    Me sentí acorralado, me daba cuenta que estaba a punto de confesar algo que no me dejaba casi respirar desde que llegué del colegio.
    Él puso su manota curtida sobre mi hombro, busco mi mirada escurridiza y me alentó a hablar.
    -Cuéntame, que eso lo resolveremos-sus palabras sonaban como himnos en mis oídos.
    Con voz atropellada explique a mi abuelo lo que nublaba mi razón.
    - que hoy en la escuela nos toco por primera vez, a Alina y a mi izar la bandera-solté a borbotones.
    Se acerco aún más, como si quisiera que nadie más escuchara lo que hablábamos y entonces casi de carretilla broto de mi la confesión que no quería hacer.
    - que fui yo quien anudo la soguita con la que izamos la bandera a sus dos ojales-respirando ya con alivio tome fuerzas para continuar-y ya sentados en el aula, cuando comenzó la briza fuerte la bandera se soltó y fue a parar al rosal del jardín.
    ¿Y no cayó al piso? - pregunto, mientras apretaba con suavidad mis hombros.
    -No....nunca toco el piso-asentí firmemente-fue volando hasta el rosal.
    Aseguro que ni lo pensó mucho, porque su respuesta fue inmediata.
    - Entonces el problema no es tan grande- decía mientras suspiraba- en ningún momento podemos dejar que nuestra bandera caiga en el piso, pero eso me pasa por no enseñarte a hacer buenos nudos.
    Volvió a sentarse en el piso, me indico que me sentase a su lado y me dijo:
    -Ven, vamos a hacer ahora el nudo de driza.

    eribertowsu@gmail.com

    La bandera

    - Papa, ¿qué tipos de nudos tú sabes hacer? Inquiría a mi abuelo que, sentado en el piso del portal de la casa, se dedicaba a despalillar un gran montón de hojas de tabaco.
    El abuelo era torcedor de tabacos profesional. Años antes había cumplido el programa de una escuela para torcedores que le daba derecho además a adquirir los sellos o anillos de una marca de tabacos locales. También era sembrador, en la finca nunca faltaba un área dedicada a la siembra de la solanácea, y además consumidor constante de esta.
    Abandono momentáneamente lo que estaba haciendo, para mirarme con detenimiento, sus ojos achinados parecían escrutarme, tratando de adivinar mis propósitos.
    ‘-Hay muchos tipos de nudos que puedes hacer dependiendo de los que pretendas amarrar- pareció reflexionar-pero veo que ya sabes anudar bien tus zapatos.
    Acabado de regresar de la escuela; calzaba unas boticas rusticas, que llamaban cañeros. No recuerdo a qué edad conocí mis primeras chancletas que ahora son tan habituales a cualquier edad.
    -Papa no es cuestión de amarrar los cordones de los zapatos-agregué- quiero aprender a hacer otros nudos, más fuertes.
    Mi abuelo se incorporó y desapareció dentro de la casa, lo vi empinarse del jarro de café claro que reposaba cerca del fogón de leña, que nunca se apagaba en nuestra casa y minutos después regresaba con un trozo de soga de manila entre sus manos y un palo de una escoba vieja.
    -Ven siéntate aquí- me dijo mientras sonreía- primero te voy a enseñar la ballestrinca, este es un nudo fácil, el que yo uso para amarrar el cubo con el que sacamos el agua del pozo, pero no sirve para todo, fíjate, si la carga no es permanente se puede aflojar.
    Con sus dedos gruesos y algo torpes paso el extremo corto de la cuerda por sobre el resto de la soga y luego lo introdujo por debajo del palo de la escoba.
    - y ya lo tienes listo- me decía mientras seguía su demostración- y si hacemos así, tenemos una doble ballestrinca, que es un poco más segura... pero nunca vayas a amarrar un animal con una de estas. Se puede aflojar y el animal se escapa.
    De ahí continuo con el nudo de ocho, con el nudo carretero y mientras me dejaba intentar repetir los pasos que acababa de demostrarme me explicaba las ventajas y desventajas de cada uno, para que se recomendaban y para que nunca debía usarlos.
    Terminada su exposición y tras algunas de mis repeticiones exitosas me miro complacido. Sin embargo, algo observo en mi mirada que lo hizo detenerse. Se incorporo del piso cuarteado sobre el que estábamos y se acercó a mí en tono confidencial.
    - que rollo tienes con los nudos-casi me susurro, esperando una respuesta sincera.
    Me sentí acorralado, me daba cuenta que estaba a punto de confesar algo que no me dejaba casi respirar desde que llegué del colegio.
    Él puso su manota curtida sobre mi hombro, busco mi mirada escurridiza y me alentó a hablar.
    -Cuéntame, que eso lo resolveremos-sus palabras sonaban como himnos en mis oídos.
    Con voz atropellada explique a mi abuelo lo que nublaba mi razón.
    - que hoy en la escuela nos toco por primera vez, a Alina y a mi izar la bandera-solté a borbotones.
    Se acerco aún más, como si quisiera que nadie más escuchara lo que hablábamos y entonces casi de carretilla broto de mi la confesión que no quería hacer.
    - que fui yo quien anudo la soguita con la que izamos la bandera a sus dos ojales-respirando ya con alivio tome fuerzas para continuar-y ya sentados en el aula, cuando comenzó la briza fuerte la bandera se soltó y fue a parar al rosal del jardín.
    ¿Y no cayó al piso? - pregunto, mientras apretaba con suavidad mis hombros.
    -No....nunca toco el piso-asentí firmemente-fue volando hasta el rosal.
    Aseguro que ni lo pensó mucho, porque su respuesta fue inmediata.
    - Entonces el problema no es tan grande- decía mientras suspiraba- en ningún momento podemos dejar que nuestra bandera caiga en el piso, pero eso me pasa por no enseñarte a hacer buenos nudos.
    Volvió a sentarse en el piso, me indico que me sentase a su lado y me dijo:
    -Ven, vamos a hacer ahora el nudo de driza.
    eribertowsu@gmail.com

    La bandera

    - Papa, ¿qué tipos de nudos tú sabes hacer? Inquiría a mi abuelo que, sentado en el piso del portal de la casa, se dedicaba a despalillar un gran montón de hojas de tabaco.
    El abuelo era torcedor de tabacos profesional. Años antes había cumplido el programa de una escuela para torcedores que le daba derecho además a adquirir los sellos o anillos de una marca de tabacos locales. También era sembrador, en la finca nunca faltaba un área dedicada a la siembra de la solanácea, y además consumidor constante de esta.
    Abandono momentáneamente lo que estaba haciendo, para mirarme con detenimiento, sus ojos achinados parecían escrutarme, tratando de adivinar mis propósitos.
    ‘-Hay muchos tipos de nudos que puedes hacer dependiendo de los que pretendas amarrar- pareció reflexionar-pero veo que ya sabes anudar bien tus zapatos.
    Acabado de regresar de la escuela; calzaba unas boticas rusticas, que llamaban cañeros. No recuerdo a qué edad conocí mis primeras chancletas que ahora son tan habituales a cualquier edad.
    -Papa no es cuestión de amarrar los cordones de los zapatos-agregué- quiero aprender a hacer otros nudos, más fuertes.
    Mi abuelo se incorporó y desapareció dentro de la casa, lo vi empinarse del jarro de café claro que reposaba cerca del fogón de leña, que nunca se apagaba en nuestra casa y minutos después regresaba con un trozo de soga de manila entre sus manos y un palo de una escoba vieja.
    -Ven siéntate aquí- me dijo mientras sonreía- primero te voy a enseñar la ballestrinca, este es un nudo fácil, el que yo uso para amarrar el cubo con el que sacamos el agua del pozo, pero no sirve para todo, fíjate, si la carga no es permanente se puede aflojar.
    Con sus dedos gruesos y algo torpes paso el extremo corto de la cuerda por sobre el resto de la soga y luego lo introdujo por debajo del palo de la escoba.
    - y ya lo tienes listo- me decía mientras seguía su demostración- y si hacemos así, tenemos una doble ballestrinca, que es un poco más segura... pero nunca vayas a amarrar un animal con una de estas. Se puede aflojar y el animal se escapa.
    De ahí continuo con el nudo de ocho, con el nudo carretero y mientras me dejaba intentar repetir los pasos que acababa de demostrarme me explicaba las ventajas y desventajas de cada uno, para que se recomendaban y para que nunca debía usarlos.
    Terminada su exposición y tras algunas de mis repeticiones exitosas me miro complacido. Sin embargo, algo observo en mi mirada que lo hizo detenerse. Se incorporo del piso cuarteado sobre el que estábamos y se acercó a mí en tono confidencial.
    - que rollo tienes con los nudos-casi me susurro, esperando una respuesta sincera.
    Me sentí acorralado, me daba cuenta que estaba a punto de confesar algo que no me dejaba casi respirar desde que llegué del colegio.
    Él puso su manota curtida sobre mi hombro, busco mi mirada escurridiza y me alentó a hablar.
    -Cuéntame, que eso lo resolveremos-sus palabras sonaban como himnos en mis oídos.
    Con voz atropellada explique a mi abuelo lo que nublaba mi razón.
    - que hoy en la escuela nos toco por primera vez, a Alina y a mi izar la bandera-solté a borbotones.
    Se acerco aún más, como si quisiera que nadie más escuchara lo que hablábamos y entonces casi de carretilla broto de mi la confesión que no quería hacer.
    - que fui yo quien anudo la soguita con la que izamos la bandera a sus dos ojales-respirando ya con alivio tome fuerzas para continuar-y ya sentados en el aula, cuando comenzó la briza fuerte la bandera se soltó y fue a parar al rosal del jardín.
    ¿Y no cayó al piso? - pregunto, mientras apretaba con suavidad mis hombros.
    -No....nunca toco el piso-asentí firmemente-fue volando hasta el rosal.
    Aseguro que ni lo pensó mucho, porque su respuesta fue inmediata.
    - Entonces el problema no es tan grande- decía mientras suspiraba- en ningún momento podemos dejar que nuestra bandera caiga en el piso, pero eso me pasa por no enseñarte a hacer buenos nudos.
    Volvió a sentarse en el piso, me indico que me sentase a su lado y me dijo:
    -Ven, vamos a hacer ahora el nudo de driza.

    eribertowsu@gmail.com

    La bandera

    - Papa, ¿qué tipos de nudos tú sabes hacer? Inquiría a mi abuelo que, sentado en el piso del portal de la casa, se dedicaba a despalillar un gran montón de hojas de tabaco.
    El abuelo era torcedor de tabacos profesional. Años antes había cumplido el programa de una escuela para torcedores que le daba derecho además a adquirir los sellos o anillos de una marca de tabacos locales. También era sembrador, en la finca nunca faltaba un área dedicada a la siembra de la solanácea, y además consumidor constante de esta.
    Abandono momentáneamente lo que estaba haciendo, para mirarme con detenimiento, sus ojos achinados parecían escrutarme, tratando de adivinar mis propósitos.
    ‘-Hay muchos tipos de nudos que puedes hacer dependiendo de los que pretendas amarrar- pareció reflexionar-pero veo que ya sabes anudar bien tus zapatos.
    Acabado de regresar de la escuela; calzaba unas boticas rusticas, que llamaban cañeros. No recuerdo a qué edad conocí mis primeras chancletas que ahora son tan habituales a cualquier edad.
    -Papa no es cuestión de amarrar los cordones de los zapatos-agregué- quiero aprender a hacer otros nudos, más fuertes.
    Mi abuelo se incorporó y desapareció dentro de la casa, lo vi empinarse del jarro de café claro que reposaba cerca del fogón de leña, que nunca se apagaba en nuestra casa y minutos después regresaba con un trozo de soga de manila entre sus manos y un palo de una escoba vieja.
    -Ven siéntate aquí- me dijo mientras sonreía- primero te voy a enseñar la ballestrinca, este es un nudo fácil, el que yo uso para amarrar el cubo con el que sacamos el agua del pozo, pero no sirve para todo, fíjate, si la carga no es permanente se puede aflojar.
    Con sus dedos gruesos y algo torpes paso el extremo corto de la cuerda por sobre el resto de la soga y luego lo introdujo por debajo del palo de la escoba.
    - y ya lo tienes listo- me decía mientras seguía su demostración- y si hacemos así, tenemos una doble ballestrinca, que es un poco más segura... pero nunca vayas a amarrar un animal con una de estas. Se puede aflojar y el animal se escapa.
    De ahí continuo con el nudo de ocho, con el nudo carretero y mientras me dejaba intentar repetir los pasos que acababa de demostrarme me explicaba las ventajas y desventajas de cada uno, para que se recomendaban y para que nunca debía usarlos.
    Terminada su exposición y tras algunas de mis repeticiones exitosas me miro complacido. Sin embargo, algo observo en mi mirada que lo hizo detenerse. Se incorporo del piso cuarteado sobre el que estábamos y se acercó a mí en tono confidencial.
    - que rollo tienes con los nudos-casi me susurro, esperando una respuesta sincera.
    Me sentí acorralado, me daba cuenta que estaba a punto de confesar algo que no me dejaba casi respirar desde que llegué del colegio.
    Él puso su manota curtida sobre mi hombro, busco mi mirada escurridiza y me alentó a hablar.
    -Cuéntame, que eso lo resolveremos-sus palabras sonaban como himnos en mis oídos.
    Con voz atropellada explique a mi abuelo lo que nublaba mi razón.
    - que hoy en la escuela nos toco por primera vez, a Alina y a mi izar la bandera-solté a borbotones.
    Se acerco aún más, como si quisiera que nadie más escuchara lo que hablábamos y entonces casi de carretilla broto de mi la confesión que no quería hacer.
    - que fui yo quien anudo la soguita con la que izamos la bandera a sus dos ojales-respirando ya con alivio tome fuerzas para continuar-y ya sentados en el aula, cuando comenzó la briza fuerte la bandera se soltó y fue a parar al rosal del jardín.
    ¿Y no cayó al piso? - pregunto, mientras apretaba con suavidad mis hombros.
    -No....nunca toco el piso-asentí firmemente-fue volando hasta el rosal.
    Aseguro que ni lo pensó mucho, porque su respuesta fue inmediata.
    - Entonces el problema no es tan grande- decía mientras suspiraba- en ningún momento podemos dejar que nuestra bandera caiga en el piso, pero eso me pasa por no enseñarte a hacer buenos nudos.
    Volvió a sentarse en el piso, me indico que me sentase a su lado y me dijo:
    -Ven, vamos a hacer ahora el nudo de driza.

    eribertowsu@gmail.com

    La bandera

    - Papa, ¿qué tipos de nudos tú sabes hacer? Inquiría a mi abuelo que, sentado en el piso del portal de la casa, se dedicaba a despalillar un gran montón de hojas de tabaco.
    El abuelo era torcedor de tabacos profesional. Años antes había cumplido el programa de una escuela para torcedores que le daba derecho además a adquirir los sellos o anillos de una marca de tabacos locales. También era sembrador, en la finca nunca faltaba un área dedicada a la siembra de la solanácea, y además consumidor constante de esta.
    Abandono momentáneamente lo que estaba haciendo, para mirarme con detenimiento, sus ojos achinados parecían escrutarme, tratando de adivinar mis propósitos.
    ‘-Hay muchos tipos de nudos que puedes hacer dependiendo de los que pretendas amarrar- pareció reflexionar-pero veo que ya sabes anudar bien tus zapatos.
    Acabado de regresar de la escuela; calzaba unas boticas rusticas, que llamaban cañeros. No recuerdo a qué edad conocí mis primeras chancletas que ahora son tan habituales a cualquier edad.
    -Papa no es cuestión de amarrar los cordones de los zapatos-agregué- quiero aprender a hacer otros nudos, más fuertes.
    Mi abuelo se incorporó y desapareció dentro de la casa, lo vi empinarse del jarro de café claro que reposaba cerca del fogón de leña, que nunca se apagaba en nuestra casa y minutos después regresaba con un trozo de soga de manila entre sus manos y un palo de una escoba vieja.
    -Ven siéntate aquí- me dijo mientras sonreía- primero te voy a enseñar la ballestrinca, este es un nudo fácil, el que yo uso para amarrar el cubo con el que sacamos el agua del pozo, pero no sirve para todo, fíjate, si la carga no es permanente se puede aflojar.
    Con sus dedos gruesos y algo torpes paso el extremo corto de la cuerda por sobre el resto de la soga y luego lo introdujo por debajo del palo de la escoba.
    - y ya lo tienes listo- me decía mientras seguía su demostración- y si hacemos así, tenemos una doble ballestrinca, que es un poco más segura... pero nunca vayas a amarrar un animal con una de estas. Se puede aflojar y el animal se escapa.
    De ahí continuo con el nudo de ocho, con el nudo carretero y mientras me dejaba intentar repetir los pasos que acababa de demostrarme me explicaba las ventajas y desventajas de cada uno, para que se recomendaban y para que nunca debía usarlos.
    Terminada su exposición y tras algunas de mis repeticiones exitosas me miro complacido. Sin embargo, algo observo en mi mirada que lo hizo detenerse. Se incorporo del piso cuarteado sobre el que estábamos y se acercó a mí en tono confidencial.
    - que rollo tienes con los nudos-casi me susurro, esperando una respuesta sincera.
    Me sentí acorralado, me daba cuenta que estaba a punto de confesar algo que no me dejaba casi respirar desde que llegué del colegio.
    Él puso su manota curtida sobre mi hombro, busco mi mirada escurridiza y me alentó a hablar.
    -Cuéntame, que eso lo resolveremos-sus palabras sonaban como himnos en mis oídos.
    Con voz atropellada explique a mi abuelo lo que nublaba mi razón.
    - que hoy en la escuela nos toco por primera vez, a Alina y a mi izar la bandera-solté a borbotones.
    Se acerco aún más, como si quisiera que nadie más escuchara lo que hablábamos y entonces casi de carretilla broto de mi la confesión que no quería hacer.
    - que fui yo quien anudo la soguita con la que izamos la bandera a sus dos ojales-respirando ya con alivio tome fuerzas para continuar-y ya sentados en el aula, cuando comenzó la briza fuerte la bandera se soltó y fue a parar al rosal del jardín.
    ¿Y no cayó al piso? - pregunto, mientras apretaba con suavidad mis hombros.
    -No....nunca toco el piso-asentí firmemente-fue volando hasta el rosal.
    Aseguro que ni lo pensó mucho, porque su respuesta fue inmediata.
    - Entonces el problema no es tan grande- decía mientras suspiraba- en ningún momento podemos dejar que nuestra bandera caiga en el piso, pero eso me pasa por no enseñarte a hacer buenos nudos.
    Volvió a sentarse en el piso, me indico que me sentase a su lado y me dijo:
    -Ven, vamos a hacer ahora el nudo de driza.

  • Vismar santos dijo:

    El viento huracanado abrió la ventana de golpe, por enésima vez, entrando la lluvia y las hojas al bohío.

    -¡ Mal rayo me parta carajo! - Gritó Gregorio mientras corría a cerrarla.

    Una gran luz cegadora invadió todo como un sol blanco. Todo quedó en silencio.

  • Ydnaoy dijo:

    El tío
    —Lleva cinco años así —explicó Aslan a la nueva residente de neurología—. Un camión de helado Nestlé se saltó el pare en 23 y 12. Él acababa de comprar huevos. Ni siquiera vio venir el golpe.
    Perdió el pie derecho y el cráneo se le quebró. Desde entonces, solo respira.
    En la televisión, un locutor anunciaba que el bloqueo ahogaba al país, sin combustible. Entonces, la mano del tío hizo un gesto brusco. El aire en la habitación cambió. Aslan se inclinó:
    —¿Tío?
    Una mirada fija, un suspiro hondo. Luego, la quietud definitiva.

  • José Bell Lara dijo:

    Nota: Con permiso del lector este cuento tiene una falta de ortografía hecha a propósito.(esta aclaración no forma parte del texto)

    Pequeño homenaje
    Delia se levantó cuando aún no se había retirado la oscuridad. Quería ver su primer amanecer en el planeta que habían bautizado Nova Terra.
    -Hoy -pensó-, comienza una colonia humana en otra parte del universo.
    Se vio de nuevo inmersa en los preparativos del viaje, el entrenamiento, las características de la astronave pulsasional, para vencer el espacio interestelar y la seguridad de Fabio, el ingeniero principal, en ese tipo de vehículo.
    Recordó el acto de constitución de la tripulación.
    “ Qué lindo fue el bautizo de la nave, como en las viejas ceremonias marinas, la botella de champán y el nombre: Ganma.¿ Por qué siempre volvemos a los griegos? Alfa, Beta, Ganma. Sus ojos percibieron algo raro en “Ganma”. Se dio cuenta: una letra R fuera de lugar.
    A su encuentro vino Reny, que le preguntó:
    ¿Sabes qué día es hoy?, añadiendo:
    -Por el viejo calendario gregoriano vigente hasta el 3089 es 2 de diciembre. Ese día un grupo de 82 hombres desembarcó de una nave para iniciar una nueva era.

  • José Bell Lara dijo:

    Sugiero un concurso de poesias dedicados a Fidel
    l

  • Filiberto Pérez Carvajal dijo:

    El vendedor

    Cuesta abajo y con la mochila repleta, daba la impresión de pregonar aún más jorobado.

    Jamás le acompañó el éxito. En la fría mañana, ningún indicio presagiaba algo diferente.

    Pero aquel montón de adolescentes le dieron la vuelta a su destino cuando le compraron todos los sueños.

  • Andro Ortiz Dieguez dijo:

    Cuando abrió los ojos aíun estaba cayendo

  • Ransay dijo:

    El Regreso

    Caminas sobre las aguas; un puñado de tierra fresca, húmeda, dulce entre las manos y el paisaje de un lugar antiguo pero nuevo, lleno de rocío y primavera; risas, cantos, juegos, se hacen eco en tu memoria como una distante melodía. Caminas lento, ahora sobre escombros y rocas, ya no hay tierra, ni música de fondo y ante tus ojos se deshacen los colores de la primavera y hay retazos de edificaciones, vacíos que se ven eternos y una paleta entera de grises y negros. Rebuscas en los bolsillos con el pecho palpitante y los labios secos, luego sonríes

  • KAGUASAKI dijo:

    Yo, pintor de fachadas, ella actriz. Nos enamoramos y fuimos felices pero dejé de verla. Emigró hacia la yuma. Años después, por casualidad nos encontramos en FACEBOOK, recordábamos todo, rememoramos en detalle los buenos tiempos vividos. Traté de reconquistarla para irme a vivir con ella y tener los niños que habíamos soñado ante, parece que eso no le gustó, dejó de escribirme y me dejó colgado e la brocha.

  • Arianna dijo:

    La punción lumbar dio positiva, la bebé de tan solo un mes tenía meningo bacteriana. Su ingreso fue en la terapia intensiva, reportada de grave.
    Se aceleraron los latidos del corazón de la madre. Ella miró a su pequeña tan indefensa e inocente, y recobró fuerzas al recordar que, tan solo días atrás había superado con mucha valentía otra batalla por la vida, aunque menos compleja.
    La doctora aseguró que los medicamentos para el tratamiento estaban completos, todo dependía de cómo lo asimilara la paciente.
    El miedo estaba allí, pero prevaleció la calma para no transmitírselo a la niña por la lactancia materna.
    Durante varios días, resultó alentador para la madre y los médicos verla cada jornada con buen estado neurológico, apetito y en incontables ocasiones con una sonrisa dibujada en el rostro.
    Los medicamentos, la sabiduría y el cuidado de los profesionales que atendieron a la paciente y la alimentación con lactancia materna exclusiva se unieron a las ganas de vivir de la bebé y, efectivamente, todo salió bien.
    Hoy la infante crece y se desarrolla sin dificultad, rodeada de mucho amor.

  • J Mesa dijo:

    LA HISTORIA INÉDITA DEL RAPTÓ LA BLANCA. (Raíces de mi novela.)
    JF Mesa Guerra
    Unos años después de un romance entre una adolescente y un joven campesino, truncado por los avatares de la vida, los estudios de ella y la misión en África de él, continúa esta polémica historia de amor.
    Así lo contaron.
    Muchacha, ni tú lo sabías, te enteras ahora. No lo vas a creer:
    Cuando aquel enamorado llegó a tu casa, después de cuatro años sin verte ni hablarte, lo traía todo pensado, traía bajo la manga la propuesta que aceptaras echar el resto de tu vida con él. Puedes creerlo. ¿Qué hubiera pasado si lo hubieras sabido meses antes? Vaya Ud. a saber, pero no era la época de redes y móviles. Al saberte casada, precisamente en aquel momento de la visita en que vió la foto, todo se le vino abajo, enloqueció, fingió tranquilidad, nadie allí sabía la historia anterior, solo él y tú. Te encontraría al día siguiente con el pretexto inicial: el estudio de la sobrina. La suerte estaba echada, eras lo máximo para él. Aquella tarde fue a tu trabajo con serenidad y te esperó al salir. Cuando te enseñó la reservación para quedarse esa noche en el hotel del lago, le dijiste que estaba loco que ella era una mujer casada, sí, estaba loco, te dió la razón. No estabas preparada y ni te imaginaste aquello. Quizás te había extrañado su pasiva reacción al saber de tu matrimonio y lo subestimaste, mas no te resististe, él te era familiar. En aquel momento recordaste todo lo vivido años atrás ya no eras una niña, siempre se amaron a escondidas por tu edad. No tuviste miedo, tu corazón habló por tí. Pasaron allí la Luna de Miel que quizás habían soñado años atrás, se amaron como si fuera por última vez, con toda la pasión que habían reservado por años. No clasificó como adulterio, no lo premeditaste, no hubo alevosía, hubo secuestro, solo él era culpable, no calculó las consecuencias de aquel acto, era joven y estaba enamorado. Ella lloró esa noche y le explicó que lo creyó muerto en su misión en África, que lo amaba y que realmente no era feliz con aquel hombre que la presionaba. Pero ya era tarde, sería traumático emprender otro tortuoso desenlace para sus vidas. Fue mejor no contradecir al destino, acatar la realidad y tomar cada cual su camino, ser felices como en la mayoría de las novelas y…….continuará
    Fin (Primera temporada).

  • Gladys Gutierrez dijo:

    Estaba con mi compañera de vida a la vera de un río disfrutando de nuestros hábitos mañaneros: conversar, escuchar una radio y observar la naturaleza en éste caso una gran diversidad de pájaros. En la radio entrevistaban a un sociólogo y hablaban de la necesaria unidad de las dispersas fuerzas populares. Observando los pájaros que en su diversidad se “peleaban” o “discutían” por sus territorios para cazar lombrices o insectos, cuando en el horizonte aparece una enorme ave de rapiña y para qué!! llegó el comandante y mandó a parar! A la unidad se ha dicho!! Se acabó el ¨jolgorio” y discusión, todos se pusieron en ¨formación” y se largaron a defender su territorio!! Eran tantos y tan dispuestos en la unidad, que lograron picotear y darle una gran ¨paliza” de escarmiento al grandote rapiñero y lo expulsaron de éste pequeño hábitat. Grabamos un pequeño video y se lo mandamos a la radio sintetizando en la práctica el concepto de Unidad y la enorme enseñanza de la naturaleza.

  • Nelson Alexander Soler Castellanos dijo:

    ¡Ay Dios mío!

    ¡Ay Dios mío!, de nuevo se me hace tarde para llegar a la bodega. Ayer se me acabó el arroz y tengo que sacar el que me queda, para poderle darle la comida a mis muchachos; ¿están lindos verdad?, sobre todo …. Que muchachos esos, ño, ahora que me acuerdo, si mañana tengo reunión de padres, en la escuela de Rodrigo, ay, ese Rodrigo, que, gracias a Dios, está bien, pero en travesuras no hay quien se lo gane, me recuerdo lo que le hizo a la maestra el mes pasado. Al final ella se río cuando me lo comentó, y yo antes de soltar la risa, tuve que regañarlo fuertemente, tú sabes lo que es, poner cara y hacer gestos de mono, por una lectura que estaban estudiado, ¡que chiquito! Los demás, porqué son tres, Arney el mayor, Miguel Juan el segundo con 15 y Rodrigo el pequeñito, que ya tiene 8 años. Arney con sus 18 abriles, porque nació en ese mes, se considera todo un hombre, y aunque no le falta “amiguitas”, es de lo más delicado y muy detallista para la casa, y me siento protegida por él. Es quien mantiene todo ordenado, a pesar de estar de vacaciones, y cuando los fines de semana, estamos en los avatares de todas las mujeres trabajadoras, es quien comparte conmigo los quehaceres y valga eso, para terminar temprano y poder coger un diez y ver mis novelitas, que oye, Esmeralda, la versión mexicana que linda está. Viendo a Arney echo una fiera en la casa, me acuerdo de las broncas con su padre, que no quería que le enseñara a ser nada, decía en su machismo prehistórico, que los hombres nacieron para ser atendidos por las mujeres, porque desde los siglos pretéritos estas tenían por obligación atender hijos y maridos. Qué bueno que no le hice caso, y al final, se fue, me dejo por otra, y hoy mis hijos, como cooperan conmigo, y la vida se me hace más llevadera. Mija te tengo que dejar, que entre tanto palique se me había olvidado de nuevo, la bodega. Oye, luego te llamo, que esos tres cuando empiezan a decir tengo hambre, y a bostezar que lo hacen igual que el león del zoológico, el pobre, en pleno periodo especial, daba lástima, cada vez que bostezaba se viraba casi al revés. Así mismo, son los míos; y que bueno que comen lo que les dé..

  • Nevalis Quintana Fernández dijo:

    EL SINSONTE
    ("Cuándo despertó, el dinosaurio....”
    Augusto Monterroso)

    Aquella sentencia destrozó su jaula de sueños, mientras el sinsonte entonaba el Himno Nacional.

    Nevalis Quintana Fernández

  • Gilda dijo:

    Tenemos ambos 78 años y nos conocimos en el Pre del Vedado allá por el año 1963. Fue en la primera convocatoria para las armas estratégicas que a mí me tocó citarlo y. por problemas personales no pudo irse y a mí me cayó mal "el bitonguito que no se fue". Coincidimos más tarde en una reunión del Consejo de la UES en la que se convocaba al Festival de Aficionados. Yo propuse que las niñas podíamos montar alguna danza y el, que era el capitán del equipo de basket, planteó que ellos bailarían con nosotras y así creamos el grupo de danzas del Pre. Nuestra amistad "colectiva" en el grupo seguía creciendo. El, mi actual esposo y yo no éramos pareja de baile pero comenzó a surgir dentro de esa relación "colectiva”, otro tipo de conexión entre nosotros dos. Llegó la segunda convocatoria para las armas estrategias y todos los varones del grupo de danzas se fueron. Un buen día, 1ero de marzo, en una presentación del grupo en el García Lorca me dijo que me quería. Comenzó a escribirme cartas preciosas que todavía guardo como el más preciado tesoro. El 1ero de abril estaba en un pase largo y lo llamé para ir con el piquete del grupo al Parque Almendares y no preciso en que momento, ese día decidimos nuestras vidas.

  • May dijo:

    Alguien decidió no quererme un día más.. . Es alguien a quien ni conozces ni seguramente conocerás Fue alguien que de tanto en tanto aún se asoma por mi mirada, cuando me pongo triste, cuando me quedo mal. Fue alguien que no supo, no quiso o no sé. El caso es que ese alguien decidió no quererme y gracias a eso has estado tu. Mío. Muy mio. Para mí.

    Alguien decidió no quererme. O quererme poco. O quererme mal. Ahora ya da lo mismo, ahora ya da igual. Son de esas cosas de mi que ni conoces ni jamás conoceras del todo. Porque no debo. Porque no te pertenecen. Porque sólo me pertenecen a ti y a mi pasado y al recuerdo que decida compartir, a la parte de mi que quise sanar contigo. Y fueron esas cosas tuyas que moria por escuchar hasta que las escuche de verdad. Son de esas cosas que te han hecho ser así. Tan adorable. Tan tuyo. Tan de lograr grandes cosas.

    ..tan valiente.

    Alguien decidió no cuidarme. Me hizo daño, nos hicisteis daño. Lo sé. No hace falta que te lo cuente. Y lamento mucho que así fuese. Pero también me alegro... porque me hizo crecer, me hizo aprender a despedirme...porque cuanto más me alejaba de ese alguien, sin saberlo nadie, más me acercaba a ti

    Y..

    .porque para querer mucho y quererse bien, hay que saber muy bien antes lo que no se quiere. Así que déjame mostrarte que siento mi más profunda gratitud hacia ese alguien que no me quiso.. Porque jamás le estaré suficientemente agradecida.

    Recuerdo el instante en que decidi quererte. Quererte mucho. Quererte bien. O al menos, aprender a hacerlo. Día a día. Paso a paso.... dudas tras dudas..miedos tras miedos..autflajelaciones incluso de conciencia... Reconciliación a reconciliación. Querer de verdad es pensar en beneficio del otro antes que en el propio... Querer de verdad es discutir sólo por problemas nuevos...no volver sobre lo ya discutido.... zanjar los temas no sólo con soluciones sino con aprendizajes... compromisos y comportamientos. Querer de verdad es decir te amo antes que te quiero...(aunque yo ni sepa decirlos) Es encerrarse por fuera...es echar raíces en libertad.

    Pero también querer de verdad es ser cada vez más consciente de que no te merezco. Pensar que en cualquier momento, en cuanto sepas cómo soy realmente, me vas a dejar. Despertarme por la noche varias veces sólo para comprobar que que quizás pensaras en mi..que no ha sido todo un sueño. Otro más. Mirarte cada día como te miré la primera vez, esa primera vez...y supe que eras los que quería conquistar

    Espero que no hay sido un sueño y que no te vuelves al Olimpo del que jamás debiste bajar para mi. Que me dejas aquí soñando despiera.... porque sé que existes, que eres real. ...Que en realidad es todo parte de una apuesta quizás que te hiciste y que ya has la has ganado, y aún así te pediria que vuelvas a apostar..pero como como en todo juego..hay que tener ma voluntad de decirde hacerlo o no..y sobre todo la confianza y la fe..de que vas a ganar.

    Estoy diciendo que alguien decidió no quererme y aún no me crees que de esa manera tan tonta me dejara escapar. Que se pensara que si no era conmigo, podía ser con cualquier otra. Como si el mundo estuviese lleno de gente como yo...(tan pesada)...pero lo que no sabía el..que el mundo existían personas como tú.

    Alguien decidió no quererme. Y de repente, nosotros año tras año...cerrando quizás nuestras propias bocas que no nos daban ni un dia...construimos una historia muy difícil que quizás quedara perdida en el tiempo y la distancia.

    Yo fui quien empezó con "quiero algo contigo" yo fui quien te metió en este mito...a ti fui a quien le regales años de amor al desnudo..a ti te regale todo la confianza...a ti te regalaba con recuerdos como se te quería a este otro lado del mundo...

    No creo en historia de vampiros...pero que no existas sé absolutamente que me chuparia toda la sangre...o al menos así se siente.

    Por un sueño vale la pena vivir...

    Uno se pasa la vida buscando el equilibrio..pero hay veces que solo se encuentra el verdadero equilibrio interior en el Amor.

  • Federico dijo:

    De mal humor por las limitaciones propias de la silla de ruedas, había dado vuelta la caja y desparramado las piezas; y había hecho, en principio, cuatro montañas: la de piezas verdes, la de piezas amarillas, la de piezas marrones y también una de piezas celestes. Había hecho una pequeña montaña de piezas marrones que correspondía a la parcialidad de terreno ya cosechado; otra, también pequeña, de piezas amarillas que se dejaban asociar a simple vista con las cabezas de unos girasoles. Las dos montañas grandes: celeste y verde, estaban relacionadas al cielo y a las plantas en que se insertaban las cabezas de los girasoles respectivamente. Las montañas de piezas, si bien eran dos pequeñas y dos grandes, no tenían entre sí la virtud de poder independizarse a nivel grupal; uno, como el grupo de las montañas pequeñas y otro, como el grupo de las montañas grandes, dado que se notaba cierta disparidad entre las dos montañas pequeñas: marrones y amarillas, como así también entre los dos grupos de grandes: verdes y celestes.

  • Kaisser dijo:

    Microrrelato: “Postgénesis”
    En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
    El hombre miraba, consciente de que Dios no responde a individualidades. ¿Qué es la vida si no un fluido coqueteo con la muerte? No obstante, aún estaba a tiempo: contaría estrellas, para más tarde, en el calor del sueño - vigilia, comparar la necedad del éxodo con las colas interminables para comprar maná. Digan lo que digan, la Tierra Prometida es aquella donde se nace, donde no haya querubines con espadas lumínicas…
    Y se hizo la luz.
    El estallido de los gritos inició el retorno. En medio del caos nada importaba, igual comería del árbol del conocimiento. Presuroso, despertó a su mujer y corrieron a ver la telenovela.

  • José Ángel dijo:

    La rosa blanca.
    Había una vez una rosa blanca que vivía en lo profundo de un bosque escondida. Se había dado en una arboleda de pinos, en la raíz del pino más grande de todo el bosque. El bosque era tupido, y donde ella se había dado, era aún más difícil conseguir un poquito de la luz del sol.
    Era hermosa, única entre las demás rosas blancas que habitaban en el bosque, tan hermosa que todos la codiciaban. Todos los días las abejas la acariciaban suavemente para extraer su polen.
    Las hormigas limpiaban las malas hierbas de su alrededor, y el gran pino donde ella estaba, la protegía. Un día llegan unos campistas y se establecen a unos metros del bosque. Al poco rato van explorando el lugar y una muchacha encuentra a la rosa blanca.
    Ella la ve muy hermosa, la acaricia y la deja en su lugar. Cayendo la noche los campistas deciden irse. Se montan en su auto y pasan frente a la rosa blanca. Uno de ellos deja caer una bolsa con muchos desechos de todo tipo junto a la rosa blanca.
    Con el tiempo la rosa blanca fue dañándose, tenía el tallo roto y los pétalos arrugados. Al día siguiente, en la mañana, las abejas cuando la ven se quedan asombradas y muy tristes.
    Ya no era aquella rosa blanca. El pino que la protegía estaba furioso por todos aquellos desechos. La pobre rosa blanca estaba muriendo lentamente. A medida que pasaban los días la rosa blanca se sentía cada vez más débil.
    Ya casi no podía sostenerse, sus pétalos iban cayendo uno a uno. El pino la veía así y se entristecía, las abejas no podían ya verla de aquella manera. Era muy triste pensar en que alguna vez había sido la rosa más hermosa que se encontraba en todo el bosque y ahora, ya no tenía el brillo de antes.
    Todos deseaban verla de nuevo florecer. Las abejas junto con el pino y demás animalitos del bosque deciden hacer algo para ayudar a la rosa blanca. Las hormigas junto a las abejas iban poco a poco recogiendo cada pedacito de desecho que los humanos habían arrojado encima de la rosa.
    Para ser tantos desechos y ellos muy pequeños, lograron terminar al anochecer de aquel día. Esa noche no se separaron ni un segundo de la rosa blanca, estaban dispuestos a hacerla lucir como antes.
    En el bosque había un lugar en el que, tanto las hormigas como cualquier otro animalito, que encontraba objetos perdidos de humanos iban y los depositaban todos allí.
    Al amanecer del día siguiente sin perder un segundo, toda una colmena de abejas se dirigió al lugar y buscaron alguna vasija que les sirviese para depositar algo de agua. Y fueron al río más cercano y lograron recuperar allí un poco de agua.
    Fueron enseguida al pino dónde se encontraba la rosa blanca y la regaron con la cantidad de agua suficiente. Algunos árboles hicieron a un lado sus ramas para permitir que los rayos del sol pudiesen dar sobre la rosa blanca.
    Con sus esfuerzos lograron ver como la rosa blanca poco a poco iba recuperando el brillo, muchos de sus pétalos ya se habían marchitado, pero los que aún le quedaban habían recuperado la fuerza y no parecían caerse.
    Todo estaba tomando forma de nuevo para los habitantes del bosque. Pero al parecer la rosa blanca ya no era la misma. Ella logró recuperarse algo y los animales la veían mucho mejor que como estaba. Pero la rosa blanca se sentía muy mal.
    Ella sabía algo que los animales no podían comprender. Un día los animales van a ver a la rosa blanca, estaba tirada, se estaba marchitando y no sabían el por qué. Los animales pensaron que era lo mismo y deciden volver a buscar agua.
    A las abejas, cuando van a echarle el agua, la rosa blanca les dijo:
    _ Por favor no lo hagan más, muchas gracias por su ayuda…
    Las abejas asombradas respondieron:
    _ ¿Qué es lo que quieres…? ¿cómo te podemos ayudar…?
    La rosa blanca muy triste y arrogante exclamó:
    _ Déjenme morir…
    Todo el bosque escuchó lo dicho por la rosa blanca. No sabían el porqué de aquella frase.
    El pino, muy preocupado le preguntó:
    _ ¿Por qué tenemos que dejarte morir…?
    La rosa blanca iracunda, respondió:
    _ Porque no me voy a recuperar por más que lo intenten…
    Todo el bosque cayó en depresión al escuchar lo dicho por la rosa blanca. Había una tristeza y un silencio enormes. Entonces la rosa blanca se refirió al gran pino:
    _ Eres el más grande de todos… ¿verdad…?
    Él le respondió que sí. Tú debes saber de algún lugar donde abunde el sol, también le dijo la rora blanca.
    _ Muy cerca de aquí existe un lugar en el bosque donde no hay muchos árboles y los rayos del sol son más fuertes allí…, terminó diciendo el gran pino.
    Entonces la rosa blanca les dijo:
    _ Necesito me hagan un último favor…
    Las abejas le dijeron a la rosa blanca que sí, qué en qué la podían ayudar.
    La rosa blanca continuó diciendo:
    _ Cuando ya mi tallo no tenga color, me quede solo un pétalo y mis raíces estén separadas del gran pino, llévenme a ese lugar…
    Todos los animales dijeron que sí, que la ayudarían con su último deseo y se pusieron muy tristes. Todos se marcharon y dejaron sola a la rosa blanca en compañía del gran pino. Allí pasó el gran pino, toda la noche contemplando a la rosa blanca.
    La rosa blanca estaba muriendo, ya no faltaba mucho tiempo para la llegada de su hora. El pino llamó a todos los animales y a los otros árboles. Era el momento de cumplir su último deseo.
    El pino liberó las raíces de la rosa blanca, las hormigas la sostuvieron pues estaba cayendo. Todas las abejas intentaron cargar a la rosa blanca, pero no podían. Entonces una pequeña ave la tomó en su pico y la llevó al lugar dicho.
    La pequeña ave la dejó en un estrecho agujero donde no había ni un solo árbol, ni un pino. Las hormigas taparon el agujero y allí dejaron a la rosa blanca, pues al parecer, ese era su fin.
    El bosque murió junto a ella, los árboles no hablaban, las abejas no salían, y las hormigas no se mostraron más por la floresta.
    Pasó mucho, mucho, pero mucho tiempo, desde la pérdida de la rosa blanca. Un día el ave pasa por el sitio donde había dejado a la rosa blanca y nota algo, algo muy extraño. En ese lugar, allí, no había árboles, y pues al parecer había uno.
    El ave confundida va y contempla aquella nueva creación. Ve que había pequeños botones, era un árbol distinto, este tenía espinas.
    Él no sabía qué hacer, era un árbol grande también. El ave tuvo miedo, entonces va y despierta al gran pino y le cuenta lo ocurrido. El pino desde su altura podía ver al extraño árbol. El ave le preguntó al pino:
    _ ¿Qué es entonces…?
    El pino solo sonreía, reía y reía, como si no lo hubiese hecho en mucho tiempo. No le respondió al ave. El ave marchó ofendida.
    Y el gran pino no quitaba la mirada de aquel extraño árbol, no podía ni hablar. Quiso llamar a las hormigas y a las abejas, y no pudo, tan solo contemplaba al extraño árbol. Pasó el día y la noche mirándolo.
    Al amanecer, el gran pino estaba casi dormido, el sol tocó su rostro desde la altura y lo despertó. Parecía que el gran pino estaba tan contento sin sentido, solo miraba con ansias al extraño árbol.
    El sol poco a poco se fue adueñando de la tierra y de los árboles, hasta que abraza al extraño árbol. Y allí salió la magia. El gran pino estaba muy atento a lo que iba a suceder. Poco a poco el extraño árbol empieza a moverse, hasta que se abrió.
    Todos sus botones comenzaron a abrirse y entonces el extraño árbol floreció, era tan maravillosamente hermoso. Había vuelto la rosa blanca, pero no era una rosa, era un árbol. Estaba plagado de rosas blancas, había por montones. No era un árbol cualquiera, era un rosal de rosas blancas.
    El bosque tenía una pequeña mancha blanca en su arboleda, era tan bonito. El gran pino sonreía y le dijo:
    _ Regresaste…
    El árbol de rosas blancas, tan solo sonrió. Era una abundante lluvia de rayos de sol y de rosas blancas por todas partes, era tan, pero tan hermoso. Todos los animales, árboles y aves habían llegado hasta aquel lugar donde se encontraba el árbol de rosas blancas para contemplar su belleza.
    En ese mismo instante el árbol de rosas blancas le responde:
    _ Yo nunca me fui…
    Todos entendieron que había sido necesario que pasara todo aquello, había valido la pena toda la espera, y el tiempo que estuvieron sin la rosa blanca, pues ahora eran cientos de rosas blancas.
    Ese mismo día el grupo de campistas de aquella vez regresaba al bosque. Y al pasar por el árbol de rosas blancas detuvieron el auto. Todos bajaron y se acercaron a ver.
    Estaban totalmente asombrados, la muchacha que alguna vez había acariciado a la rosa blanca la recordó y supo que algo especial allí había pasado. Era lo más hermoso que había visto, un árbol de rosas blancas.
    Todas las abejas, hormigas, el gran pino, los árboles, todo ser que vivía en el inmenso bosque se reunían en las tardes junto al árbol de rosas blancas. Eran de nuevo felices. La vida en todo el bosque no era igual que antes, fue mucho mejor.

  • VICENTE dijo:

    ¨La Muerte sabe¨
    Fueron meses duros en una batalla perdida, pero como buen soldado con fusil en mano continué sosteniendo un alma que ya no tenia cuerpo y quería volar, me desplomé, miré al cielo, murmuré como quien habla solo, y mi súplica fue escuchada, tres días después estaba allí con su manto de sufrimiento desgarrador, pero con alivio complaciente de quien pierde algo, pero sabe que fue lo mejor.

    A la memoria de mi fallecido abuelo donde quiera que estés te quiero mucho

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