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“El diario de René”: Comienza la selección del jurado

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Hoy es 27 de noviembre y son pasadas las ocho de la noche cuando sigo cumpliendo mi promesa de hacerte este diario. Por coincidencia, en este nuevo aniversario del fusilamiento de los estudiantes de Medicina, una fecha tan significativa para la historia de Cuba, comienza precisamente nuestro juicio.

Esta mañana nos levantaron, según lo acostumbrado, para bajarnos a la Corte y se puso a prueba el ojo de mami para comprar la ropa.[1] En medio de una gran expectativa vimos llegar nuestra muda de ropa y comenzamos a ponérnosla. Podemos darle tremendo crédito a la vieja. La ropa nos queda mejor de lo que podía esperarse de acuerdo con las circunstancias.

El más beneficiado fue Campa, que parece haber sido medido por un sastre antes de ponerse la ropa. Le siguió Gerardo, a quien el traje le quedó muy bien. Luego se complicó un poco la cosa en los más grandecitos. Como dice el refrán: en casa de herrero, cuchillo de palo. Resulta que al hijo de la proveedora –un servidor– los botones del saco no le llegaban a los ojales, pero esto se resolvió porque a Gerardo el suyo le quedaba holgado y se pudieron intercambiar. Por suerte Medina se pudo meter en su ropa, pero el saco le quedaba bastante apretado de hombros y el pantalón también un poco apretado en los muslos... y todavía se pregunta por qué le dicen gordo. No obstante todo parece indicar que puede resistir con esa ropa hasta que se la reemplacen. De esta manera todos pudimos bajar a la Corte convenientemente vestidos, aunque el percance de Ramón inspira las musas de Gerardo:

Caricatura: Gerardo Hernández Nordelo.

Alrededor de las nueve de la mañana comienza la parte visible de este proceso, una vez agotadas todas las bajezas, presiones y abusos que han constituido hasta el momento el ochenta por ciento del mismo. Ahora entramos en la parte que tiene que ver con la imagen pública del sistema, esa tan linda que se ve en las películas, y donde parece que los delincuentes tienen muchos recursos legales para poder burlarse del pobrecito gobierno. No sabemos si la fiscal se enteraría de que conseguimos ropa o si sería pura coincidencia, pero decidió cambiar de “look” y dejó en la casa sus vestidos violeta y sayas escarlata. Ahora vino vestida de negro.

Primero se discute el calendario. Se va a trabajar de lunes a viernes, desde las 8:30 a. m. hasta la 1:30 p. m. Tendremos unas pequeñas vacaciones entre el 20 de diciembre y el 2 de enero (la jueza no explica si la inclusión del 1.o  de enero en esas vacaciones tiene que ver con el aniversario 42 de la Revolución...).

A continuación la Fiscalía señala que la exposición de su caso tomará aproximadamente un mes y los abogados añaden otros quince días a su estimado, de manera que las sesiones tomarán unos cuarenta y cinco días hábiles, y se prevé que durarán hasta finales de febrero aproximadamente.

A las 9:45 a. m. entra el primer grupo de posibles jurados, que suma treinta y cuatro personas. Aquí comienza a funcionar el espectáculo y todos nos tenemos que parar cuando van entrando. Se supone que este ritual simbolice el respeto que tanto la Fiscalía como la jueza y nosotros les debemos a estos simples ciudadanos, en el momento en que van a ejercer su deber de administrar justicia. Espero que ninguno tenga un tropezón con la ley en el futuro, para que no aprendan a las malas que la justicia ya estaba administrada antes de que ellos entraran en la sala.

A continuación la jueza les da una explicación sobre su papel como jurados y acerca del proceso de preguntas a que serán sometidos para determinar su admisibilidad. Este proceso aquí se conoce como voir dire, y la jueza les explica que su significado es decir la verdad durante dicho interrogatorio; ella lo hace con amabilidad y sabe transmitir la idea de que el interrogatorio es solo para determinar su admisibilidad como jurados y no para inmiscuirse en sus vidas privadas. Una vez que ella termina, se les hace jurar a todos que durante este proceso dirán la verdad.

Seguidamente se les pide que levanten la mano y declaren quienes tengan obligaciones que les impidan servir de jurados durante el período del juicio. Alrededor de diez de ellos lo hacen invocando por lo general problemas personales y obligaciones de trabajo.

Después les leen los cargos de los cuales se nos acusa y, acto seguido, se presentan todos los “actores”, comenzando por los fiscales y terminando con los abogados y los acusados. Cada persona se levanta y se presenta por su nombre. En el caso de los acusados, cada uno se levanta junto a su abogado y este hace la presentación de ambos.

Tras este ritual, la jueza lee los nombres de los posibles testigos en el juicio y les pide a los jurados potenciales que digan si conocen a alguno, a fin de determinar la influencia que esta relación pudiera tener sobre ellos.

Una señora se paró y explicó que sus padres eran amigos de los padres de Armando Alejandre, tripulante en uno de los aviones de Hermanos al Rescate derribados. La señora se veía sinceramente conmovida y explicó que no creía que le sería posible juzgar imparcialmente a alguien acusado de conspirar para ese derribo.

Un señor de bastante edad parece conocer a todos los periodistas, la mitad de los fiscales y una cuarta parte de los abogados de Miami. Algunos de los periodistas que se dedican a mezclar sus actividades periodísticas con otras no tan periodísticas fueron mencionados como testigos, y el señor los identificó a todos como conocidos.

Después se les hizo responder a cada uno un cuestionario personal, que incluye preguntas generales sobre residencia, ocupación, experiencia militar, datos familiares, etcétera. Otras preguntas tienen que ver con alguna vivencia relacionada con el sistema legal y cualquier prejuicio que dicha vivencia pudiera haber sembrado en los potenciales jurados.

Por estas preguntas se descubre un hecho impresionante: ¡más de la mitad han sido víctimas de alguna actividad criminal! Es increíble. La mayoría refiere asuntos como robos de automóviles y entradas en sus casas para robarles.

Al final de estas preguntas se reúnen los abogados y los fiscales con la jueza; y son excusados cinco de los posibles jurados, incluyendo la señora amiga de los Alejandre. Al resto se le instruye no ver ni leer noticias sobre el caso, ni comentar sobre el mismo con nadie, aunque sea su cónyuge, progenitor u otra relación cercana. Ja, ja, ja. En el momento en que escribo esto, ya los vecinos de los treinta y cuatro deben haberse enterado de todo en dos manzanas a la redonda.

Se decide tomar un receso para almorzar a la 1:45. A las 2:15, cuando regresamos a la sala de la Corte, nos enteramos de que los familiares de los tripulantes de Hermanos al Rescate están dando un show ante la prensa, en la entrada, y la jueza tiene que llamar a la Fiscalía para que pare el jolgorio. De paso nos dicen que la prensa está entrevistando a posibles jurados.

Hablando de la prensa, en la sala estaba el periodista del Canal 23, Ronald de Souza, el mismo que solía volar conmigo, cuando estábamos en el Movimiento Democracia, y que se apareció en la casa para entrevistarte, después del arresto. También estaba Rui Ferreira, del The Miami Herald, y otro con quien me tropecé un par de veces en las actividades del movimiento, llamado Hank Tester. Además había dos señoras que no sé para qué periódico trabajan.

A las 2:50 entra otro grupo de treinta y cuatro potenciales jurados y pasan por el mismo ritual que sufrió el primer grupo. En este grupo hay un número mayor que alega problemas con el calendario, un total de catorce. A la hora de las preguntas generales, hay más reconocimientos por parte de los jurados:

  • Dos personas han hecho negocios con Basulto.
  • Una tiene amistad con la familia de Mario de la Peña.
  • Dos tienen amistad con Silvia Iriondo.
  • Una conoce a Ramón Saúl Sánchez.
  • Dos conocen al periodista Hank Tester, mi conocido del Movimiento Democracia y que aparece en la lista de posibles testigos.

A las 5:00 p.m. la jueza interrumpe el proceso cuando apenas habían comenzado a responder las preguntas individuales. Al parecer piensa llamar otros dos grupos como este, para dejar alrededor de ciento veinte personas, y entonces entrar en un proceso de preguntas más directas dirigidas a evaluar sus ideas acerca de la política cubana.

Salimos medio muertos de la Corte y entramos al piso alrededor de las siete de la noche, en medio de los aplausos y peticiones de autógrafos de los presos que nos habían visto por la televisión. Y en este momento uno de ellos me acaba de decir que nosotros somos celebridades porque no somos malandros como ellos. Me pidió un autógrafo.

Me devolvieron las dos últimas cartas que te había mandado a la cárcel de Fort Lauderdale, por lo que ahora te las adjunto y ya quedan como parte de este diario. Aunque me estoy cayendo de sueño, voy a esperar hasta las once de la noche para ver lo que dicen que salió en la televisión. Después iré a la cama ipso facto, pero primero te dejo con las cartas devueltas.

Nota:
[1] Parte de la formalidad en el sistema federal de justicia norteamericano consiste en que el acusado se puede presentar con ropa de civil al juicio, hasta que se le declare culpable. Se asume, al menos en teoría, que esto envía al jurado un mensaje de presunción de inocencia.

Sé feliz a toda costa

16 de noviembre de 2000

Mi amor:

Te hago esta carta con una rara sensación. Nunca antes te había escrito con la vaga esperanza de que no recibas mi carta. Al menos por el momento. Supongo que siempre hay una primera vez para algo. Sobre todo cuando la vida te ha puesto en situaciones tan atípicas. De todos modos confío en que, si no la lees ahora, no tardará mucho el que te la pueda entregar personalmente, junto a tantos besos, tantas caricias y tantos mimos que no te he podido dar durante estos más de dos años, y cuya urgencia se ha ido acumulando. No hace falta que te explique que si no quiero que esta carta te llegue, es porque no veo el momento en que salgas de ese lugar y te reúnas, de una vez y para siempre, con nuestros tesoritos en Cuba.

Hoy se cumplen tres meses desde aquel día en que no pude localizarte por teléfono y tras mucha ansiedad y preocupaciones supe, ¡para mi alivio!, que te habían detenido. Paradojas de la vida, quién me iba a decir que en algún momento llegaría a desear que estuvieras detenida. Eso es otra prueba de que todo es relativo y de que aun cuando nos encontremos en una situación mala, siempre podemos estar en otra peor.

Estos tres meses se me han ido volando, no sé cómo habrá transcurrido este período para ti, pues, si mal no recuerdo, aunque a mí se me ha ido rápido el tiempo desde mi arresto, los primeros meses en el hueco no fueron tan ligeros ni mucho menos. Sabiendo que no has tenido la vida que ahora tengo yo dentro de la población general, no me atrevería a imaginar cuán rápido se te puede haber ido el tiempo. Lo que sí deseo con todo mi corazón es que los días que te faltan para partir se conviertan en un soplo.

Me he mantenido bastante bien informado de todo lo relativo a tu salida y la documentación de la niña. No es porque sea mi hermano, pero debo decir que Roberto ha hecho un trabajo titánico aquí, para poder propiciar que tu salida junto a Ivette sea lo más pronto posible. Creo que lo mejor que puede pasar es que ustedes estén a mil millas de aquí cuando comience este show; y aunque sé que tú hubieras dado lo que fuera por estar aquí conmigo en estos momentos, pienso, en contra de mis más fuertes sentimientos, que esta es la mejor solución. En verdad, he tenido que hacer de tripas corazón para poder aceptarlo, y extrañaré infinitamente el simple acto de poder mirar hacia atrás, en la sala de la Corte, para verte a ti tan noble y enhiesta al mismo tiempo, con la dignidad y el amor saliendo a borbotones de tu mirada desafiante. Una cosa que nos ha ayudado en esta situación es la capacidad de renunciar de un tajo a tantas cosas; y el no tenerte presente en el juicio no es más que otro acto de renunciación. Como te prometí, te mantendré bien informada de lo que pase cada uno de los días en la Corte.

Todo parece indicar que los deseos de vernos antes de que te vayas no podrán hacerse realidad, pues tu salida se precipita y no he oído nada respecto a la posibilidad de que me visites. Si ese fuera el caso, será otro sueño al que debo renunciar. No necesito decirte cuánto desearía verte antes de que te vayas. Pero después de haber pasado ambos tantas pruebas durante estos dos años, sin dejarnos aplastar, seremos capaces también de sobreponernos a esto. De todos modos siempre hay una compensación por cada sueño no realizado, y en este caso vendrá cuando pueda hablar directamente contigo por teléfono y oír tu voz fresca llenándome de alegría y aliento. Dicho sea de paso, ya puse el teléfono de Nilda en la lista y solo falta que me lo aprueben, lo cual podría suceder en una semana.

Hace unos días hablé con Roberto sobre la posibilidad de una conversación telefónica con Irmita. Él habló con Sarita antes del fin de semana pasado, y esta le dijo que Irmita no pensaba pasar por El Vedado, pues el fin de semana anterior no había podido visitar a tus viejucos, y ella quería dedicarles algún tiempo en esta semana. Eso me alegró porque sé que a tus viejos les hace feliz la presencia de Irmita y es muy bonito que, a pesar de tener ya ciertos compromisos propios de su edad, ella piense en sus abuelos y les dedique algún tiempo. Entonces Roberto y Sarita quedaron en que Irmita vaya por su casa este próximo sábado, alrededor de las seis de la tarde, a fin de que yo pueda hablar con ella. De manera que si la conversación se da, te haré otra carta enseguida, de nuevo con la vaga esperanza de que no la recibas.

En cuanto a mí, todo sigue bien. A solo horas de que comience el juicio, me siento listo y creo que hemos hecho bastante para ayudar a los abogados. Ellos, por su parte, están muy deseosos de echar la batalla y muy optimistas. Quisiera poder brindarte detalles, pero sé que comprenderás que no es bueno dar indicios, a quienes leen esta carta, de los elementos que alimentan nuestro optimismo. Solo te diría que los abogados se han puesto en nuestros zapatos y tienen confianza en nosotros. De todos modos sabes que tengo razones para no temer a la verdad, las mismas razones que han alimentado tu espíritu en estos últimos dos años y sobre todo en los tres meses difíciles que te han tocado vivir desde tu arresto. Tal vez sería más correcto decir que son las razones que han alimentado nuestro espíritu durante toda nuestra vida.

Aunque te parezca un poco reiterativo, quiero repetirte lo que te he dicho otras veces, en cuanto a tu ida para Cuba y tu estado de ánimo allá. Quiero que recuerdes que estoy bien, que nadie tiene el poder de hacerme infeliz aquí, de la misma manera que nadie lo tuvo para hacerte infeliz en tu celda tras tu arresto. Nunca pienses que estoy ansioso, o sufriendo, o pasando malos ratos. Eso no está en manos de nadie, solo en las mías. A mí me sobran los recursos para pasarla bien, tal y como me sobraron cuando nos pusieron en solitaria y luego en condiciones de castigo. Confía en mi formación, en la educación que me dieron mis padres y en la dignidad con la que crecí. Aunque creo que nunca te lo pregunté, supongo que estas son algunas de las razones que te hicieron un día fijarte en mí, y no pienso que sea pura casualidad que las compartas conmigo.

Sé feliz a toda costa. No te permitas un pensamiento pesimista, o un recuerdo desagradable, o la huella de una bajeza que te hizo vivir un mal momento. Recuerda que todas esas cosas las venciste dentro y fuera de la cárcel a fuerza de carácter, de moral y de principios. Apóyate en esa moral y en esos principios para ser feliz y mantener la fe en alto.

No te niegues un momento de alegría, una sonrisa, un juego con las niñas, una reunión familiar, una salida para divertirte, unas vacaciones para disfrutarlas, un campismo, una película en un cine, una actividad en tu trabajo y cada uno de esos momentos que hacen nuestra vida agradable. Si algún día la sombra de mi situación se interpusiera para privarte de alguno de esos momentos, ¡espántala! No será mi figura la que estará proyectando esa sombra, como te dije en mi carta anterior. Cuando pienses en mí, recuerda cuando nos veíamos en la visita a través de un cristal y yo subía mis pies en el mostrador, como quien toma sol. Cuando pienses en mí, imagíname jugando handball, leyendo algo que me gusta, riéndome con mis amigos de algún chiste o alguna jugarreta, corriendo para mantenerme en forma, celebrando un cumpleaños, escribiéndote una carta o haciendo cualquier otra de esas actividades que llenan mi día aquí cuando no estoy haciendo lo que más me gusta: pensar en ti y construir en mi mente nuestro futuro, juntos.

Confía siempre en ese futuro, tal y como confiaste cuando nos hicimos novios, a la semana de conocernos, y cuando, ya unos días después, intuimos que terminaríamos casados. Quiero reconstruir ese futuro contigo y para eso tienes que seguir siendo la misma mujer hermosa, buena, alegre, presta a la sonrisa, con la que nunca he podido cruzarme, ya sea en la cocina, en el cuarto o a la salida de su trabajo, sin sentir esa tentación de mimarla, de darle una nalgada, una caricia o un beso.

Te quiero mucho.

Otra carta que espero no recibas: Ardo en deseos de oír tu voz por teléfono

19 de noviembre de 2000

Mi amor:

Otra carta que espero no recibas, pero como en la anterior te prometí escribirte si hablaba con Irmita, lo hago ahora.

Anoche la llamé a casa de Roberto, como habíamos acordado. Me contó que estaban viendo un video de “Kike”, aunque según me dijo, ya no es tan fanática suya como cuando estaba aquí. Tuve la suerte de que también estuvieran en El Vedado papi y Daiana, así que pude hablar con los tres.

A nuestra niña la sentí bien, como siempre. Me dijo que se ha ido poniendo al día en los estudios y que pronto tiene una prueba de Química de la que espera salir bien. Según dice, las únicas asignaturas que le están dando algún trabajo son Química y Gramática, pero se siente optimista por lo que ha avanzado.

El cambio de escuela parece que se va a concretar este miércoles. Aunque le gusta la pedagogía, hay algunos otros estudios que le atraen, como la biología, el derecho, etc. En otras palabras, tienes toda la razón cuando piensas que ella todavía debe definir su vocación y no es del todo bueno que se amarre a una profesión determinada en este momento. Creo que tienes una tarea que cumplir en cuanto a ayudarla a definir qué le gustaría hacer, antes de que termine el preuniversitario. Tendrás que buscar para ello la información vocacional que exista para orientar a los jóvenes de su edad.

Me alegra que el cambio de escuela coincida con tu ida para allá. Me gustaría que en las primeras semanas te dediques a ti misma, a restablecer tu salud y a ubicarte socialmente. Después de todo lo que has pasado, necesitas –y te mereces– unas vacaciones y un período de ajuste familiar en el que te ayuden a compartir las responsabilidades con las niñas, para que no te caiga todo eso de golpe. Sé que toda la familia está lista para eso, como me dijeron ayer el viejo y Sarita. Y sabes que cuando la familia dice que “está lista”, eso significa que tienes un montón de gente con tremendos deseos de ayudarte.

Irmita me dijo que quería que le llevaran los álbumes de las fotografías de sus quince. Por suerte, mami los localizó en Sarasota y los puso en el equipaje que irá con ustedes. Además encontró la última carta mía a Irmita sobre la problemática del Medio Oriente que tanto te gustó. Espero que también le guste a ella.

Esta mañana recibí la visita de Roberto, mami y nuestra bebita. Ivette, como siempre, para comérsela de tan linda y cariñosa. Me enseñó la “yaya” de la nariz y me dijo que se la había hecho swimming in the pool. Lo que parece imposible, según mami, es peinarla, cuenta que ayer Nena se pasó una hora en el cuarto peinándola; y después que Ivette salió de lo más bonita, Nena, que iba detrás, parecía que había corrido un maratón. Supongo que te tocará a ti la tarea de domarla para que se deje peinar.

La niña estuvo tan cariñosa como siempre. Se portó bastante bien, solo que se quitó los zapatos y las medias y le dio por mojar las papitas en el refresco, cosas de muchachos de su edad. Todo el mundo tenía que ver con ella, y al irse se despidió de los demás presos.

Pienso que no la veré más hasta que todo esto termine. Si por casualidad todavía estás aquí el jueves, trataré de que me la vuelvan a traer. De lo contrario, puede que la próxima vez que la vea será cuando las vuelva a ver a todas ustedes juntas, lo cual no estaría del todo mal.

Roberto me habló de tu visita de ayer, me dijo que te veías de lo más bien y con buen estado de ánimo. Yo no sabía que cuando te hicieron la foto del pasaporte, la abogada te había quitado las trencitas. Me enteré por Roberto esta mañana, así que tendré que renunciar por ahora a la idea de verte con ellas. Le decía a Marina, con quien hablé hace un rato, que, cuando te vuelva a ver, yo te las voy a hacer para ver cómo te quedan.

Me alegró que abuela haya ido a verte, porque aunque sé que es muy sentimental y siempre echará sus lágrimas, al final es bueno que te haya visto y conversado contigo. De todos modos espero que no sea la última vez que lo haga ni mucho menos.

Lo que me falta ahora para estar tranquilo es saber que al fin te fuiste y que te reuniste con nuestras niñas y el resto de la familia. Ardo en deseos de oír tu voz por teléfono y tener una conversación fluida contigo. Eso me haría muy feliz.

Marina me dijo que ya está haciendo planes para irte a ver, y que otra excompañera de trabajo de ustedes, que es cubana y poeta, cuyo apellido ahora se me escapa, le aseguró que irían juntas a visitarte, así que, cuando vayas a ver, quizás tengas una delegación de “Inglés Ahora” de visita allá.

Yo por lo pronto sigo bien y esperando que esta gente se decida a comenzar el dichoso juicio, que fue aplazado para el día 27. Sobre esto no creo que tenga nada más que decirte sin caer en redundancia, salvo que mi ánimo y mi estado mental son los mismos del primer día.

Un millón de besos y mil amores.

Se han publicado 15 comentarios



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  • Espirituana dijo:

    Me impresionan sobremanera los sentimientos de este hombre, su sencillez y humanidad, hay tanto amor que enamora....

  • maribet dijo:

    Fenomenal y extremandamente lleno de detalles, gracias cubadebate por compartir este diario tan ilustrato de René.

  • Rigoberto Prado Besil dijo:

    Estamos esperando que pongan a disposicion del lector en esta wed el libro en dos tomos de Rene "·Desde el banquillo" para copiarlo. ¿Es muy dificil lo que estamos pidiendo a fin de saciar muestra sed de conocimientos de manos de uno de los principales protagonistas del tema de los cinco?

    • René González dijo:

      He ofrecido el enlace que sigue a otros foristas antes, y lo hago nuevamente con gusto. A través de él pueden descargar en PDF los 3 tomos del diario completo. Suerte.

      http://www.tiempo21.cu/2018/08/04/rene-gonzalez-diario-dignidad/

      Una vez comience la vista oral, tras la selección del jurado, se dispondrá también de enlaces en el texto que llevarán al lector a las transcripciones oficiales del juicio. De ese modo el lector puede satisfacer su curiosidad y comparar la narración del diario con lo que quedó oficialmente registrado en la corte.

      Saludos.

  • meuri dijo:

    asi mismo espirituana,su esposa debe estar muy orgullosa de el, creo que los 5 son asi, hablan con un amor tan inmenso a la familia que da envidia

  • @adrian_camaguey dijo:

    Ejemplo de dignidad y resistencia, sin perder la ternura, estas paginas de Rene.

  • rferia dijo:

    Siempre héroes. Espero lo termines para leerlo de un tirón

  • fide dijo:

    Sencillamente precioso, digno de admirar este hombre, cuanto detalle, cuanta delicadeza,que amor!!!,gracias Cubadebate por este regalo.

  • Tranquilino dijo:

    Carajo!!!!! Sin palabras.

  • Tranquilino dijo:

    Carajo!!! Hacía años que no leía algo que me enganchará tanto. Cuántos detalles. Sin palabras.

  • Aide dijo:

    Es increible con la sencillez que se crece ante tanta injusticia y atropello, así se forjan los héroes. Gracias por todo.

  • Yisel dominguez merino. dijo:

    YO quisiera encontrarme un hombre asi, que Amor, siento envidia de Adriana,... con todo respeto..., espero tener en algun momento ese diario para leerlo de un tiron.Gracias Rene.Buen Dia.

  • Arlene dijo:

    Sencillamente sublime. PERFECTO!!!! Algo así le devuelve la fe en el hombre al más incrédulo. Gracias por compartir.

  • Rodolfo Crespo dijo:

    Por favor, no olvidéis a la compañera Ana Belén Montes.

Se han publicado 15 comentarios



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René González Sehwerert

René González Sehwerert

Es uno de los cinco cubanos presos en Estados Unidos por alertar a Cuba de acciones terroristas organizadas en territorio norteamericano. Su causa tiene un enorme solidaridad internacional. Fue condenado a 15 años de prisión.

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