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El diario de René: Por poco se paraliza esta novela

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A las 9:00 a.m. comienza la sesión del día 21 con un side bar que consume unos quince minutos y en el que se discute el asunto pendiente de los datos del radar cubano. Un cuarto de hora sin que la jueza tome una decisión definitiva. Y son las 9:15 cuando Paul continúa su examinación directa del experto aéreo de la defensa.

Se vuelve al video del 24 de febrero y se comparan las dos tomas en las que la diferencia de tamaño y definición de los objetos indica que se está volando de norte a sur para aproximarse a la costa. El coronel se detiene nuevamente en el panel de instrumentos del avión, que por un momento fugaz pasa por la pantalla, y reafirma su criterio de que las tomas están siendo hechas hacia la nariz del aparato. Luego identifica un edificio como el Hospital Ameijeiras, y la atención se dirige hacia el pandemonium que parece formarse en la cabina después de ver el humo del primer derribo, a juzgar por los movimientos alocados de la cámara. Deteniéndose en este humo, el experto hace notar que no se ve ningún barco alrededor, lo mismo ocurre con la columna que deja el segundo avión al ser derribado. Para terminar se muestra el ala izquierda, que en este caso aparece, y el señor Buchner puntualiza las diferencias de configuración con lo que varios testigos se han empeñado en presentar como el ala derecha del avión, a propósito de la sombra que pasa veloz por delante del N2506 momentos antes, en el mismo video.

Ahora se presentará el video tomado por el propio coronel Buchner durante su viaje a Cuba, el 17 de febrero. El Cessna 337, facilitado por Cuba, está volando hacia el este y se puede ver perfectamente el ala derecha, así como lo que el experto llama los depósitos de petróleo de una refinería. La toma es sin duda del mismo lugar del litoral habanero que Basulto filmara el 24 de febrero de 1996, mientras los Mig le causaban cosquillas y cuatro personas eran sacrificadas a su ego. El experto puntualiza que los objetos no cambian de tamaño; pero ocurre en el video original del día del derribo porque, al volar el N2506 hacia el sur, se está acercando a la costa.

Seguidamente se pasa a explicar cuál es, en opinión del coronel, la evidencia más confiable. Y entre objeciones de Kastrenakes a quien todas las preguntas le parecen capciosas, dirigidas, irrelevantes, mal construidas y faltas de especificidad, se logra que el experto identifique como más confiables las evidencias de tiempo real, en este caso el video a bordo del N2506, el audio obtenido del mismo avión –o lo que Basulto habrá dejado de él– y la grabación de los pilotos de Mig con el control de tierra, esta última obtenida por los sistemas de escucha norteamericanos durante los hechos.

Respecto al resto de las referencias, el testigo explica que los radares están diseñados para intercepción y no para reconstruir accidentes, y él estudió ambos, el cubano y el estadounidense, de los cuales el que estaba más cerca del lugar de los hechos era el de la Isla, lo que puede darle cierto peso en el análisis.

Tras referirse a la conversación de los Mig con el control de tierra, explica que el piloto pide al operador de radar que marque la posición del derribo en la placa plástica sobre su pantalla, de esa forma Cuba registró el punto del evento. Volviendo sobre el radar norteamericano, apunta la susceptibilidad del globo aerostático a las condiciones meteorológicas y explica que los datos del disco compacto proporcionado por la Fiscalía no constituyen datos primarios sino el resultado de un proceso en que intervino un programa de computadoras. De nuevo recalcó cuáles fueron en su opinión las evidencias más confiables; y cuando se refiere al monitoreo que hizo la Agencia Nacional de Seguridad (NSA)[1] de la conversación de los Mig, Kastrenakes salta como un bólido de su asiento y Al Alonzo y Susan Salomon salen disparados de la sala, como si hubieran encontrado el Manifiesto Comunista debajo de sus sillas.

Los fiscales se lanzan frenéticos a un side bar, el jurado es sacado de la sala mientras parece debatirse entre las partes el futuro de la Unión Americana. ¡Ay!, Buchner tuvo un lapsus y chivateó a la NSA. (Para colmo, con cinco espías castrocomunistas como testigos ).

Va y soy un mal pensado, pero me huelo que los fiscales aprovecharon el desliz para poder, finalmente, satisfacer su necesidad de estremecer a la sala con alguna información de “seguridad nacional”.

Una vez sorteado el riesgo de una hecatombe americana y restablecida la calma, el señor Buchner, al parecer aleccionado antes de regresar al estrado, vuelve sobre la historia del monitoreo de la frecuencia, para explicar que es realizado por el Departamento de Defensa. Definitivamente la prensa debe de haber tomado buena nota de la rectificación, pues al día siguiente se leerá en todos los periódicos que la Agencia de Seguridad Nacional fue la que grabó la conversación de la Fuerza Aérea Cubana. (Lo que, dicho sea de paso, me libera de un cargo de espionaje por escribirlo aquí. Vaya, que lo leí en el Herald).

A las 10:23 a.m. el testigo empezará a explicar cómo integró las grabaciones para determinar el lugar del derribo, y comienza con la primera referencia relevante en cuanto a posición en la transmisión militar cubana. Se trata de una orientación dada a los Mig por el jefe de la Fuerza Aérea: “El objetivo está al norte de Santa Fe. 25 kilómetros”, lee el testigo en la transcripción; y cuando va a ubicar Santa Fe en un mapa del litoral habanero, Kastrenakes salta provocando un side bar. Al regreso del conciliábulo la jueza indica que, para utilizar el mapa, Paul debe establecer primero una base y el abogado comienza:

—¿Este es un mapa de Cuba?

—¡Objeción! ¡Pregunta dirigida! –interrumpe Kastrenakes, y la sala estalla en carcajadas.

Una vez restablecida la calma, Paul se ofrece a replantear la pregunta:

—¿Me puede decir qué es esto?

—Un mapa de Cuba –responde el coronel Buchner, y la sala estalla en carcajadas de nuevo.

Paul establece que se trata de un mapa de escala 1:250 000, que consta de dos partes pegadas a un costado. El testigo agrega que el mapa es suficientemente preciso como para medir las distancias que necesita, y cuando Paul lo quiere presentar como evidencia, Kastrenakes pide interrogar al experto.

El cuestionario no puede comenzar sin denunciar que el mapa fue dado al experto por el coronel Capote de la aviación castrista, con todo lo que implicaría para la geografía de Cuba la interpretación castrocomunista de la localización de Santa Fe o del Pico Turquino. Faltando poco tiempo para el receso, el fiscal se enfrasca en una discusión sobre latitud, longitud, escala y unas líneas que han sido dibujadas aparentemente por alguien en Cuba para facilitar la localización de coordenadas en el mapa. El coronel responde a toda suerte de preguntas sin sentido que Kastrenakes hace medio histérico, y cuando dan las 10:45 la jueza llama al receso.

Con el jurado fuera, Kastrenakes patalea para que no se use el mapa y se aferra a la procedencia sospechosa, un pequeño desplazamiento de las coordenadas en el lugar en que las dos mitades fueron pegadas y alguna que otra tontería que ahora escapa a mi memoria.

Paul, por su parte, explica que el objetivo de utilizar este mapa radica en que, gracias a su escala, las poblaciones al oeste de La Habana mencionadas en la conversación de los Mig, es decir Santa Fe y Baracoa, pueden ser distinguidas, a diferencia de otros mapas que por su grado de reducción no ofrecen este dato. Al final el abogado se transa y, para poder avanzar en el caso, ofrece localizar las poblaciones de Santa Fe y Baracoa en este mapa y utilizar uno ya en evidencia para medir distancias y establecer coordenadas.

Cuando ya la jueza parece satisfecha y se dispone a liberarnos para el receso, todavía Kastrenakes no está conforme y comienza de nuevo a protestar sin que Lenard le dé tiempo para mucho. “Por favor, señor Kastrenakes, ya es suficiente”, dice la jueza y se marcha de la sala dejando al fiscal con la boca abierta.

De regreso, a las 11:23, ya podemos ver dónde queda Santa Fe. Se localiza también el punto –25 kilómetros al norte del poblado– en que los radares de Cuba vieran al N2506 a las 3:17:24 p. m., exactamente tres minutos y cincuenta y nueve segundos antes del primer derribo, y ya en aguas cubanas en ese punto, a 13.7 millas de la costa. Mientras, la grabación establece que los Mig vuelan hacia el sur y logran ver el avión de Basulto cincuenta y siete segundos después del contacto inicial, es decir, cuando el avión se encontraría a 11.7 millas del litoral, a juzgar por su velocidad de desplazamiento. A las 3:19:21 el Mig identifica al N2506 como un Cessna 337 Skymaster azul y blanco, y a las 3:19:54 el piloto del caza informa que dará un pase al Skymaster, cuando –según calcula el experto– este estaba a unas 8.4 millas de la costa.

El experto ahora da su versión de por qué fue el avión de Carlos Costa y no el de Basulto el derribado, la cual realmente me parece bastante lógica de acuerdo con la grabación de los Mig, el video a bordo del N2506 y la propia admisión de Basulto de haber recibido un pase de los cazas. El coronel Buchner opina que el Mig efectivamente debe de haber hecho un pase al N2506, pero tras el giro que siguiera a la maniobra, lo más probable es que se encontrara al N5485S y haya cambiado inadvertidamente de objetivo, lo que hizo que derribara a este último. El experto apoya también esta conclusión en su experiencia como piloto interceptor, según la cual es muy difícil distinguir entre dos aviones tan similares que vuelan a poca velocidad, cuando el avión de combate se desplaza entre nueve y diez millas por minuto.

Siguiendo con la secuencia de los eventos el experto explica cómo a las 3:21:54 el piloto del Mig pide al operador de radar que marque el punto del derribo; a las 3:23:01 el piloto es instruido a permanecer en el lugar; a las 3:24 el otro Cessna es avistado y a las 3:28:12 es derribado. Luego de referirse a varias orientaciones dadas al helicóptero de rescate que localiza el derribo en aguas cubanas al norte de Playa Baracoa, el testigo explica cómo a las 3:31, el piloto del Mig, ya de regreso a su base en San Antonio, informa que está sobre la costa, lo que desmiente la versión del capitán Johansen, tripulante del Majesty of the Seas, quien ubica el tiempo del derribo a las 3:30 p. m.

Abundando sobre la versión del marino, el coronel Buchner llama la atención sobre otras incongruencias, como que la bitácora no fue llenada hasta el día posterior, que tanto el máster del crucero como los dueños de la compañía no se comprometieron con la precisión del reporte y que la tripulación tuvo que ser conminada a reportar al guardacostas norteamericano acerca de los sucesos.

Para terminar con la secuencia de los hechos, el experto relata el despegue de la segunda pareja de Mig en busca del avión de Basulto, y cómo después de localizarlo se da la orden de cancelar la misión. Según el coronel, esto demuestra que, una vez en aguas internacionales, los cazas decidieron no derribar al objetivo, lo cual indica que no hubo ninguna intención de actuar fuera de Cuba y que los aviones militares mostraron contención, a pesar de que el N2506 era precisamente el avión que había descollado en la historia de violaciones de Hermanos al Rescate, así como en el vuelo de ese día.

Y concluye Paul su examen haciendo que el experto localice en el mapa –por supuesto el mapa anticomunista– el lugar de los derribos, según los radares de Cuba. Una vez hecho esto, al abogado le quedan unas pocas preguntas:

—¿Se aplicaban las reglas de la OACI a las operaciones de Hermanos al Rescate?

—No. Hermanos al Rescate no era una operación civil y ellos mismos decidieron salirse del marco de la OACI. Cuba ejerció su derecho a la soberanía.

—¿Dónde ocurrió el derribo?

—En aguas jurisdiccionales de Cuba.

—No más preguntas.

Es la 1:17 p.m. y Kastrenakes tiene al testigo para la contraexaminación.

El fiscal ataca con carácter desde el principio y su primera pregunta no puede ir dirigida a otro lugar que no sea la yugular del comunismo internacional:

—¿Acaso esos puntos que usted acaba de marcar en el mapa como lugares del derribo no se los dio el gobierno cubano?

—Sí –le responde el exmilitar inmutable.

—¿Entonces su opinión es que los aviones fueron derribados en aguas cubanas?

—Sí.

—¿Y si hubiera sido fuera de aguas cubanas, usted cree que Cuba hubiera estado ejerciendo su soberanía?

—Sí. Esto ha pasado otras veces y los vuelos de Hermanos al Rescate no eran civiles.

—¿Entonces está en manos de Cuba el tomar esa decisión?

—Por supuesto. Ellos tienen potestad para decidir eso dentro de un marco razonable.

—¿Entonces ellos pueden ir a cualquier lado a derribar aviones?

—No a cualquier lado. Pero dentro de un marco razonable están en su derecho.

Kastrenakes está perdiendo la paciencia frente a la imperturbabilidad de este señor a quien un tal coronel Capote, comunista para más, parece haberle lavado el cerebro y ahora no contesta lo que el fiscal quiere:

—¿Acaso podrían venir a los cayos de Florida a derribar los aviones?

—No.

—¿Hasta dónde cree usted entonces que ellos pueden venir a realizar el derribo? ¿Qué es eso que usted llama un marco razonable?

Mete la patita el fiscal y abre el camino al coronel:

—En ese día en particular, el hecho de que ellos entraran a aguas cubanas –responde el señor Buchner con la misma calma.

—¿Aun cuando los otros dos no hubieran entrado?

—Aun así. En el contexto del 24 de febrero de 1996, la entrada de un solo avión a las aguas cubanas puede haber sido suficiente para poner en marcha el mecanismo de defensa cubano.

Ahora Kastrenakes vuelve a revisar las fuentes de información a disposición del testigo: documentos de la OACI, del Buró Nacional de Seguridad del Transporte, de la FAA, del juicio a Basulto, etc. El plan de vuelos está dirigido a proveer información sobre el vuelo y Hermanos al Rescate lo registró el día del derribo. Se identificaron con el control de tráfico aéreo cubano, por lo que no constituía un secreto. Los controladores cubanos pudieron haberles visto en sus pantallas si hubieran estado prestando atención particular a su vuelo. El coronel Capote es un militar cubano. Y mientras dice esto, Kastrenakes mira a Buchner algo raro y como si lo fuera a morder.... ¡Ggrrrrrr! Los militares de control terrestre pudieron haber hecho contacto con los aviones de Basulto en la frecuencia de emergencia 121.5, así como el piloto del Mig-29. El testigo comenzó a trabajar en este caso en agosto de 2000 y viajó a Montreal y La Habana en función del mismo. El negocio de consultoría aérea está registrado en Tallahassee, y el experto en el estrado no es ni dueño ni accionista sino un empleado, siendo su hijo precisamente el dueño y presidente.

Se está acabando el día y el fiscal quiere terminar por lo alto, así que nada mejor que establecer la falta de sensibilidad de este coronel que parece haberse pasado al enemigo, tras un par de viajecitos a La Habana y unas conversaciones con un coronel castrista al que, como si fuera poco el sacrilegio, encima parece respetar.

—¿Usted investigó los antecedentes de Carlos Costa?

—No.

—¿Investigó los antecedentes de Hermanos al Rescate y Basulto?

—Sí.

—¿Investigó los antecedentes de Pablo Morales?

—No.

—¿No le pareció importante saber quiénes eran Carlos Costa y Pablo Morales? ¿No se molestó en averiguar sus antecedentes y sí lo hizo con Basulto?

—Los antecedentes de Basulto y de Hermanos al Rescate salieron a relucir solos durante la investigación del incidente.

Ya Kastrenakes está cayendo en un trance de suspiritos y resoplidos, mientras el testigo continúa:

—Si hubiera habido otros antecedentes relevantes en relación con el incidente, yo los hubiera investigado también –responde con aplomo el experto.

—¿Y tampoco le parecieron relevantes los antecedentes de Alejandre y De la Peña?

—No tenían tampoco relación con el incidente –repite Buchner sin perder la compostura.

Y ya Kastrenakes está hiperventilando entre inhalaciones y exhalaciones, mientras simula un carácter que no creo que esté entre sus atributos, para terminar la tarde con la última pregunta del día:

—¿Usted aplicó los factores relativos a la aviación civil a Mario de la Peña y Carlos Costa?

—Sí –responde el experto con la misma ecuanimidad.

Es las 1:57 y la jueza da por concluido el día.

Y todo esto te lo estoy contando en la noche del 4 de abril. Aunque no estoy demasiado adelantado, pienso que con buen paso, antes de que volvamos a las sesiones, podré estar al día; y como deberás imaginar, extraño esos paréntesis que lo apretado del calendario me ha impedido regalarte últimamente. Así que aprovecho para ofrecerte este, aunque sea corto.

Ayer llamé a abuela por teléfono y me contó el regreso triunfal de tía Iris de su visita a Cuba. Dice que vino de lo más contenta y ya está haciendo planes para regresar el año que viene. Abuela prometió mandarme por correo algunas de las fotografías que tía trajo. Lo debe de haber hecho hoy, por lo que espero que, a más tardar pasado mañana viernes, las tenga en mi poder. Ella por su parte no ve la hora en que llegue el próximo día 14 para partir hacia allá a visitarlos a ustedes, y por supuesto que por encima de todo a su Chuchita, como llama a Ivette. Yo ardo en deseos de ver las fotografías en que, según abuela, ustedes todos se ven de lo más bien.

Hoy tuvimos visita de abogados, primero Philip y luego Joaquín. Estuvimos discutiendo sobre el caso y tratando de convencer a Philip de que lleve al estrado a Oscar Montoto, a quien tú conoces, pues deseamos que toda la historia de la vinculación de la industria anticastrista con el negocio de las drogas salga a relucir y no se reduzca solo al capítulo de Viamontes, lo cual sucedería si dejamos pasar la oportunidad de llamar al agente como testigo. Luego nos reímos cuando hablamos con Joaquín, porque este nos comentó sobre lo satisfecho que se sentía con el juicio y sobre su asombro por la forma en que se había desarrollado; y resulta que nosotros siempre habíamos pensado, desde el mismo momento del arresto, que esta era la manera en que el juicio se debía desarrollar. Nada. Ventajas de contar con un 26 de Julio en nuestra historia.

En fin, los abogados están muy contentos por la manera en que todo se está desenvolviendo, y ardemos en deseos de regresar a la batalla la próxima semana.

Para terminar este paréntesis, una anécdota relacionada con la propia confección de este diario: el domingo pasado en la tarde, después de dudar si me ponía a escribir o si dedicaba un tiempo al handball, me decidí por lo último, y por poco se paraliza esta novela. Resulta que tratando de hacer una jugada, mi mano derecha se enredó con la anatomía de Ramón y sentí como si los tres dedos del medio hubieran sido puestos en un tornillo de carpintería. Esa noche me fui a la cama con la mitad de la mano hinchada y preguntándome sobre el futuro inmediato de mis dedos.

Anteayer amanecí peor. El dedo del medio estaba un poco verde y sus compañeros a ambos lados también algo hinchados; pero por suerte su limitada movilidad no me impidió sentarme a la máquina y trabajar, aunque sin emplearme a fondo y descansando bastante a menudo para no maltratarme mucho.

Por suerte soy un tipo con suerte, valga la redundancia, al levantarme ayer pude notar con alivio que la hinchazón había cedido y, aunque el cambio era apenas perceptible, esto era una indicación de que lo peor ya había pasado y mi mano iba para bien. Así sucedió también esta mañana, ya mis dedos van camino a una recuperación definitiva; hasta quizá pueda, en un par de días, jugar handball de nuevo. Pero trataré de no volver a enredarme con Ramón.

Y como ya son pasadas las 9:30 p.m., termino este paréntesis y a su vez el día. Nos vemos mañana con una jornada que espero sea completa. Un beso.

Nota:
[1] NSA. Agencia Nacional de Seguridad o National Security Agency. Agencia del gobierno norteamericano que intercepta, colecciona y analiza el flujo de comunicaciones del resto del mundo, mientras protege a los Estados Unidos contra quienes quieran hacerles lo mismo.

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René González Sehwerert

René González Sehwerert

Héroe de la República de Cuba. Uno de los cinco jóvenes revolucionarios que se infiltró en grupos terroristas que desde la cuna de la mafia anticubana, Miami, organizan impunes sus ataques criminales contra el territorio cubano. Fue condenado a 15 años de prisión. Su causa contó con una enorme solidaridad internacional. Regresó a Cuba en el año 2013.

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