Vida cotidiana
Memorias de mi pueblo »
El patio de mi casa lo compartimos cinco familias, tenía una buena extensión unos 25 metros de ancho y unos 40 de fondo. Allí estaba el pozo, tenía unos 12 metros de profundidad y un brocal alto, el agua la halabamos con un carrillo, un cubo y una soga. El agua era salobre, sólo servía para limpiar los pisos y lavar la ropa. El agua para beber teníamos que comprarla, Ernesto el aguador la traía a la puerta de la casa, la lata de unos 6 litros costaba 10 ó 15 centavos. Tenía un viejo camión para prestar este servicio.
Especiales, Cultura »
En vísperas del concierto de la Gira por los barrios de Silvio Rodríguez en Mayarí –primero de tres a celebrarse en Holguín– intercambiamos con Frank Fernández, esta vez a propósito de su doble condición de anfitrión e invitado. "El buen arte supera los géneros y las divisiones socioeconómicas. Eso de culto y popular no es una división de valor estético. Eso se determina por que, según avanzó el desarrollo musical en el mundo, se crearon las grandes academias a las cuales, por los precios tan altos, nada más podían ir los ricos. Entonces los pobres, aun con talento –a veces »
Fotorreportajes, Cultura »
El pianista habría de recordar toda la vida aquel tintineo de gotas de lluvia sobre el zinc del techo. Bajo un aguacero generoso, de vuelta en Mayarí, donde nació y creció, donde escuchó música clásica y son cubano, donde su madre, Altagracia Tamayo, fundó la primera escuela de música y puso frente al teclado de un piano a los niños de la vecindad, Frank Fernández lo confesó.
Memorias de mi pueblo »
En mi pueblo, como en todos los pueblos del país, era una regla imprescindible el realizar la petición de mano de la novia, los viejos no tragaban otra forma. Yo como todos pasé ese momento. Recuerdo que ese día cayó un diluvio por la noche; pero el suegro me estaba esperando y había que cumplir. Llegué y no sabía qué decir, ni qué hacer, el suegro estaba serio, me aceptó, pero me hizo muchas advertencias.
Noticias, Cultura »
Cuando la lluvia casi terminaba de caer, al final de la tarde, sobre la ciudad de Mayarí ayer sábado, comenzó a acercarse al escenario aquel extraño ejército de sombrillas y paraguas de variada pinta. Quienes los empuñaban habían esperado en la explanada, medio refugiados entre los árboles circundantes, el concierto número 56 de La gira interminable.
Memorias de mi pueblo »
Cuando escucho esta canción de Pedrito Junco, ese gran compositor cubano, sin quererlo, vienen a mi mente recuerdos de un triste episodio que viví y sufrí. Muchas veces visite a Gilberto, el hermano de Clara, por esas coincidencias de la vida, él tenía sintonizado en su viejo radio, que tenía junto a la cama esta canción, que estaba entonces de moda. No hay dudas que le gustaba mucho. Esto me lo decía el brillo que adquirían sus ojos hundidos entre los pómulos y la frente.
Memorias de mi pueblo »
Todos los viernes en mi escuela, allí en mi pueblo, se celebraba el Acto Cívico. Todos los alumnos formaban frente a la bandera, de las cinco franjas, el triángulo rojo y la estrella blanca. El asta la sostenía el varón más aplicado de la semana y la punta de la bandera, la hembra con estas mismas condiciones. Se decían poesías de la patria, de Martí... Era solemne.
Noticias, Cultura »
La Oficina de Silvio Rodríguez informa que el concierto previsto para este viernes 30 de mayo en el Parque de Santa Amalia, fue pospuesto para el mes de septiembre, debido a las condiciones climatológicas previstas por el Instituto de Meteorología de Cuba. Anunciaron que más adelante se dará a conocer la fecha exacta de dicha presentación en el municipio de Arroyo Naranjo.
Curiosidades »
Si usted se dedica a la fotografía, ya sea aficionada o profesionalmente, se habrá dado cuenta de que los momentos perfectos para tomar una instantánea no abundan. Conseguir una foto perfectamente sincronizada es una combinación de trabajo duro y paciencia ... pero a veces es sólo pura suerte. Si usted ha tomado alguna imagen como las que le presentamos a continuación, le invitamos a enviárnosla a editor@cubadebate.cu.
Memorias de mi pueblo »
La escuela era el local del viejo fuerte español. Sus paredes eran muy gruesas y sus puertas y ventanas muy altas, todas de madera dura. El piso era de losas de barro y el techo de madera y tejas criollas. Las ventanas todas tenían una reja de gruesos balaustres. En el patio se conservaban las caballerizas y era ese el lugar de mi preferencia para los juegos. Este edificio donde radicaba mi escuela fue construido en 1843 y allí se fijó la Comandancia de Armas del Ejército Español.
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