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La diversión matutina

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Foto: Archivo Diazcasas

Foto: Archivo Diazcasas

El patio de mi casa lo compartimos cinco familias, tenía una buena extensión unos 25 metros de ancho y unos 40 de fondo. Allí estaba el pozo, tenía unos 12 metros de profundidad y un brocal alto, el agua la halabamos con un carrillo, un cubo y una soga. El agua era salobre, sólo servía para limpiar los pisos y lavar la ropa. El agua para beber teníamos que comprarla, Ernesto el aguador la traía a la puerta de la casa, la lata de unos 6 litros costaba 10 ó 15 centavos. Tenía un viejo camión para prestar este servicio. En el pueblo no había entonces acueducto, ese se construyó varios años después.

En el patio además del pozo estaba, el escusado, era de madera y techo de zinc, estaba dividido en dos partes, en su interior tenía aquellos 2 cajones, con un hueco redondo, donde uno se paraba y agachaba para hacer las necesidades, no había privacidad, el tabique que dividía era de tabla y lo que sonaba aquí, se escuchaba allá. ¡Figúrense! A veces yo miraba hacia abajo y allí veía las ratas que gozaban de lo lindo. La caseta del “escusado” había que cambiarla, hacia el nuevo hueco que se abría cerca de ella, esto era cuando aquello estaba lleno. Imagínense el mal olor que se sentía en todo el patio y más allá.

Dentro del escusado se ahorco Ambrosio, éste había dicho el día anterior, que si le seguía el dolor de muela, se ahorcaría y así lo hizo. Mi abuelo materno pasó tremendo susto, cuando empujó la puerta, el hombre estaba allí, el dijo: ¡Don Ambrosio! Y salió de allí como un lince. Esto de los ahorcados en mi pueblo, era algo corriente, de vez en cuando aparecía, allá abajo, en la alcantarilla de la calle Sol, un hombre colgando, de aquella mata que tenía aquel gajo tan propicio para aquellos fines. Esos días, era un gran acontecimiento, casi todo el pueblo corría para allá.

Las cinco familias tenían sus vasijas para realizar sus necesidades durante la noche que podían ser cubos, latas o tibores, recuerdo a Anita, la hija de Ambrosio, aquel que se ahorcó, ella era la encargada de trasladar el “tibor”, temprano en la mañana hacia el escusado para verter su contenido. Nosotros, los fiñes que allí vivíamos, la vigilábamos, esperando que ella saliera, ya habíamos recolectado algunas flores silvestres, del fondo del patio, al aparecer ella, comenzábamos a cantar y gritar: En paz descanse, en paz descanse y le tirábamos las flores. Ella la pobre, se abochornaba, ese era nuestro matutino diario.

Una vez, en el recorrido de mi casa, al escusado me pasó algo que nunca conocí le pasara a otro. Haciendo el largo recorrido, sentí algo húmedo en mi pelo, pasé la mano y al oler, sentí una peste, de inmediato miré hacia el cielo y allá en lo alto, a la distancia, iba un pajarito moviendo sus alas muy rápido, comprendí de inmediato lo que me había pasado. Dije para mi, cuando uno está de mala suerte, hasta los pájaros lo ca….!

Algo que también nos divertía era ver aparecer temprano en la mañana a Cristóbal, aquel viejo alto, flaconaso, con una nariz aguileña que tenía una enorme verruga en la punta y que ya mencionamos. Cristóbal había sido sargento en el ejército de Machado, no había matado, ni golpeado a nadie, por eso lo perdonaron. Este viejo tenía simpatías por el nazi-facismo, todos los días aparecía, desde muy temprano, informando el estado de la 2da guerra mundial, creo que tenía un radiecito de “onda corta”, decía; “Ayer Alemania invadió a Polonia” y así otras noticias. Desde entonces, yo con 8 años de edad, ya detestaba a Cristóbal por aquellas simpatías.

Se han publicado 5 comentarios



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  • David dijo:

    interesante trabajo.

  • Maikelito dijo:

    Imagino que a muchos lectores les haya recordado varios pasajes de sus vidas diarias. Unos mas que otros hemos tenidas vivencias al menos similares en casas de campos. Me parecio buena y refrescante para una mañana de domingo. Saludos desde Camaguey

  • emilio lopez dijo:

    veo las fotos que publican ustedes y parecería que son fotos de la tierra en donde vivo (badajoz,españa) cuantas cosas tenemos cuba y España en común,saludos de un enamorado de cuba

  • lubia dijo:

    jajaja, me hicistes reir y recordar mi infancia, parecida a la que cuentas, linda infancia, aunque con muchas necesidades, también donde vivía el patio era familiar, había un pozo de brocal, un escusado, y las maldades a la orden.

  • Playno dijo:

    A ver Pedrito si te divertías viendo a parecer a Cristobal cada día como es que al mismo tiempo lo detestabas.. así no se puede jejeje

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Pedro Urra Medina

Pedro Urra Medina

Nació en 1929. Es historiador y columnista de Cubadebate.

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