Mujeres tras las sombras: Desafíos del femicidio en Cuba (I)
En 2019, el informe nacional cubano de cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible reportó una tasa de femicidios de 0.99 por cada 100.000 mujeres de 15 años o más durante el año 2016. Antes, la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género (ENIG-2016) confirmó que el 39,6 por ciento de las mujeres entrevistadas había sufrido violencia en algún momento de sus vidas, en el contexto de sus relaciones de pareja.
Estos y otros datos suponen primeros pasos en un camino para incrementar estadísticas de este tipo en el país. Demuestran además que, aunque no siempre sea visible y no dispongamos de toda la información necesaria, en Cuba hay violencia contra la mujer por motivos de género; también femicidios.
Estos fenómenos se registran en todo el país, independientemente del nivel educacional o económico, el lugar donde se vive, el color de la piel, la orientación e identidad sexual. No por gusto, durante una intervención en la Asamblea Nacional del Poder Popular, el presidente Miguel Díaz-Canel declaró que el país debía prepararse “para legislar, por su alta sensibilidad, sobre algunos temas como la violencia de género, el racismo, el maltrato animal y la diversidad sexual”.
Muchas cubanas han sufrido manifestaciones diversas de este tipo de agresiones. El acoso, las agresiones psicológicas, el control “romántico”, los delitos sexuales y las lesiones físicas son apenas algunos ejemplos de ciclos de violencia que tienen como punto final y dramático los asesinatos o femicidios. Últimamente, con el incremento del acceso a Internet y uso de las redes sociales, se visibilizan muchos más casos, pero el conflicto lleva tiempo ahí, latente. Y duele.
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Sonia
Tres meses después de terminar su relación, Sonia aún no encontraba tranquilidad. Fueron cinco años de gritos, golpes y amenazas de muerte no solo para ella, sino también contra sus dos hijas de nueve y diez años. Más de una vez su esposo la maltrató delante de las niñas; no fueron pocas las ocasiones en que la intimidó en la calle o en la casa de algún familiar. ¿Qué hacer? ¿Cómo vencer el miedo y salir de aquel caos?
Por fin Sonia tomó fuerzas y lo apartó de su vida. El esposo no aceptó la decisión y comenzó a acosarla a través de mensajes y llamadas telefónicas. Estuvo tanto tiempo creyéndola suya, que ahora no entendía por qué la mujer bloqueaba su número de celular. El último día la llamó cien veces, pero no recibió respuesta. Entonces ideó la mejor forma de matarla. El primer paso: no molestarla más para hacerle creer que había desistido de continuar la relación.
Esa misma tarde fue hasta la casa de Sonia armado con un cuchillo que antes fue machete. Cuando llegó, desconectó la corriente, se ocultó cerca del metro contador y esperó. La mujer apareció acompañada de sus dos hijas y él apenas le dio tiempo. La obligó a entrar y le dijo que las mandara a dormir. Una de ellas apretó fuerte a Sonia por la cintura, pero él la separó de un puñetazo. La niña corrió a buscar ayuda y la madre aprovechó un instante para huir.
Apenas logró llegar a la carretera cuando sintió un tirón por el pelo. Se volteó y le suplicó por sus hijas, pero ya el ex esposo hundía el cuchillo en su vientre. Una, dos, tres, ¡zas!, cuatro, cinco, seis veces. Las niñas vieron a su madre llorando en el suelo, con la mitad del cuerpo enrojecido. También escucharon cómo el hombre llamó al padre de Sonia y se burló de él. “La maté —le dijo— ahora a ver si con tu dinero la puedes salvar”.
Con sus nueve y diez años, las hijas arrastraron el cuerpo de su madre hasta el borde de la calle para quitarlo del tráfico. Solo entonces se abrazaron a ella. Sonia ya estaba muerta.
¿Femicidios o feminicidios?: Cuestión de esencias

La violencia de género como fenómeno a nivel internacional abarca una amplia gama de actos, que pueden ir desde el acoso verbal hasta el abuso físico. En el extremo de este ciclo de agresiones se ubican el femicidio/feminicidio.
Como advierten los especialistas, no existe una definición consensuada entre estos dos conceptos. Su alcance, contenido e implicaciones son todavía objeto de amplios debates tanto en las ciencias sociales como en la acción política y en los procesos legislativos. Sus acepciones varían según el enfoque desde el cual se examina y la disciplina que lo aborda.
Independientemente de la terminología que se emplee, estas situaciones de violencia contra las mujeres presentan características comunes. Según la Fiscalía General de la República de Cuba, “están fundadas en una cultura de violencia y discriminación basada en el género”, que “tiene en sus raíces prejuicios referentes a la inferioridad y subordinación de las mujeres”.
Ese criterio lo comparte la Dra.C. Arlín Pérez Duarte, profesora de Derecho Penal de la Universidad de La Habana. Para ella los términos femicidio y feminicidio, aunque en un primer momento parecería que se usan como sinónimos, tienen una esencia diferente a la hora de hacer su análisis. “No creo que ninguna ley -a no ser las leyes integrales o las leyes de género- hayan puntualizado la distinción teórica entre uno y otro”.
Para la especialista, se trata de femicidio cuando nos referimos a la muerte de una mujer por el hecho de serlo, por desprecio, por disminuirla frente al hombre.
“«La mujer es mía. Fue mi esposa, mi novia, mi compañera, con ella tuve una vida en común y la mato porque, sencillamente, considero que es de mi propiedad, tengo determinada ascendencia sobre ella. Basta con que sea una mujer, eso es suficiente, y justifica de algún modo lo que yo hago». Eso es femicidio”.
En tanto, cuando se genera un estado de impunidad, de desprotección, de desatención legal y de actuación a nivel de país es que se le nombra feminicidio.
“Es una definición que incluye la irresponsabilidad del Estado, una abierta impunidad. Puede incluso que esté tipificado en la ley, pero que no exista una preocupación en tratar la cuestión. Se genera esa sensación de tolerancia, de conformismo. Ahí hablamos de feminicidios”, resalta la académica.
A pesar de sus años de experiencia en la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Osmayda Hernández Beleño no deja de sentir un salto en la boca del estómago cuando habla de estos temas. “En Cuba lamentablemente ocurren femicidios. Aunque todos conocemos que en nuestro país existe una voluntad política y hay un interés del Estado por eliminar esas desigualdades, subsisten manifestaciones de violencia que pueden conducir a estos hechos”.
A su juicio, en Cuba están bien identificados los ejemplos de discriminación y violencia contra las mujeres. De igual modo, al ser un problema social necesita una respuesta coordinada e integradora con una acción intersectorial.
“No es justo comparar nuestra situación con la de otros países del área, donde las tasas de femicidio o feminicidio son muy altas. En Cuba, el hecho de una mujer violentada o asesinada es motivo de preocupación y de atención por parte del Gobierno y del Estado. Estos casos no son tolerados por la sociedad. Por eso a veces observamos que ocurre un hecho en un lugar muy específico, pero el rechazo es nacional”, apunta.
Aunque algunas personas refieren que en la actualidad hay más violencia o femicidios, para la Miembro del Secretariado Nacional de la FMC existe una mayor visibilidad del tema por el acceso a la información a través de las nuevas tecnologías.
“Antes, cuando ocurría alguno de estos sucesos, no había acceso a las redes sociales y los eventos quedaban en lo local; no trascendían. Ahora tienen un mayor alcance y muchas veces se producen procesos de revictimización de las propias familias de la mujer víctima”, concluyó.
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Inés
Un cigarro. ¿Todo por un cigarro? Desde su cama de hospital, Inés se repetía la pregunta una y otra vez, pero sabía que detrás de la interrogante se escondía una historia de abuso y violencia. Varias noches atrás había estado en una fiesta con su pareja y ambos bailaron durante horas, hasta que ella necesitó prender uno de los mentolados Hollywood que llevaba en el bolsillo.
Entonces cruzó la calle y pidió fuego a un grupo de personas que conversaban en un parque cercano. Uno de aquellos hombres le brindó su fosforera, pero otro prendió su cigarro directamente del que ella tenía recién humeante en la boca. “Nos vamos para la casa —le dijo el esposo—, tú y yo vamos a hablar”.
Apenas caminaron un poco para perderse de la multitud y enseguida comenzaron las ofensas. La empujó, la golpeó, y cuando llegaron a su hogar todo fue peor. “Ahora te voy a matar”, y apenas le dejó tiempo para intentar un grito de terror. La tomó por el brazo derecho y la arrastró hasta la cocina, tomó un cuchillo y sin soltarla comenzó los ataques. Inés alzó su otra mano y se defendió como pudo.
Doce cortes recibió en la primera oleada de sangre; otros doce le contaron los médicos en el tórax y en la espalda. Inés tenía el cuerpo hecho jirones, pero el esposo aún no conseguía su objetivo. El cuchillo entró en su abdomen, en la pelvis, en el mentón y en uno de los dedos de la mujer.
Solo entonces la dejó tirada en el suelo de la cocina, porque con 31 puñaladas él tampoco imaginó que alguien podría sobrevivir. Cuando Inés declaró en el juicio, tenía marcas en todo su cuerpo, el recto desviado y esperaba una nueva operación para volver a una vida que ya nunca sería igual.
Desde el estrado
Cuando a Ingryd Teresa Santos Díaz le preguntan por los femicidios en Cuba, enseguida alerta sobre una cuestión fundamental: analizar el tema no pasa solamente por hablar sobre las muertes de mujeres a manos de los hombres. También es vital referirse a los intentos de asesinato no consumados.
Para esta jueza suplente permanente del Tribunal Provincial Popular de La Habana, esa inclusión permite mirar el problema de una forma más integral, sobre todo porque, cuando las mujeres no fallecieron, sí tuvieron heridas o secuelas físicas graves.
De acuerdo a la jurista, esos hechos de tentativa de asesinato son los más frecuentes. “En ellos el perpetrador tiene la intención latente de matar y usa medios, modos y formas de hacerlo, pero la víctima no muere, porque las lesiones no son lo suficientemente graves o porque hay agentes externos que intervienen”, explica.
La también especialista en Derecho Penal y Master en Criminología agrega que en Cuba una condena por asesinato oscila entre 15 y 30 años o privación perpetua de libertad. Mientras tanto, en el asesinato en grado de tentativa se le puede aplicar una reducción de dos tercios en el límite mínimo del marco penal establecido para el delito.
Para la realización de este reportaje Cubadebate solicitó al Tribunal Supremo Popular los datos estadísticos sobre sus análisis de los casos de asesinatos consumados o en grado de tentativa, que tuvieron como víctimas a mujeres, pero no los recibimos. Aun así, este ente afirmó que los tribunales estudian en profundidad cada caso, así como las circunstancias que los rodean, siempre teniendo en cuenta las complejidades de ese fenómeno.
Esas investigaciones arrojan otros datos imprescindibles para comprender un asunto que muchas veces pasa desapercibido hasta que ya es demasiado tarde. Así, impacta encontrar que en varios casos de asesinato existen antecedentes de violencia.
Ingryd Teresa Santos Díaz menciona fenómenos como los celos, los golpes, las amenazas y las prohibiciones de salir del hogar como señales comunes. Aunque en menor medida, también destaca las obligaciones a mantener relaciones sexuales o la limitación de sostener contactos familiares, como otros elementos a tener en cuenta. Según dice, el perpetrador aísla para asegurar su conducta agresiva.
En tal sentido, llama la atención que en el 59% de los casos estudiados los hechos ocurrieron tras la disolución de la unión matrimonial. A todas luces, se trata de un comisor que no acepta el fin de su relación y apela a la violencia para imponer su voluntad. La magistrada lo resume de una forma sencilla: “cuando los casos llegan a los tribunales, ya la mujer está más que victimizada”.
No obstante, es relevante cómo muy pocas víctimas realizaron una denuncia previa a los hechos. Así, “la muerte es el resultado de muchas amenazas anteriores”. Mientras, y contrario a cierta creencia popular, la jueza también señala que en las sentencias analizadas el alcohol no es el factor desencadenante de la agresión.
También apunta que en varios casos la víctima tenía hijos con el autor, casi siempre menores de edad. Entonces el fallecimiento o el trauma dejan un impacto superior, sobre todo porque más de la mitad de los sucesos tanto de violencia continuada, intento de asesinato o el homicidio en sí, ocurren al interior de los hogares. No son pocas las ocasiones en que los niños y las niñas son testigos de ellos.
Si se analizan las características de los perpetradores igualmente surgen elementos comunes. Así, por ejemplo, la escolaridad promedio es de noveno grado, más del 50% tienen vínculos laborales y en su gran mayoría son obreros. Por edades, los hombres que tienen entre 31 y 50 años aparecen con más frecuencia como autores de estos delitos.
Finalmente, las armas que predominan son las perforo-cortantes como los machetes, cuchillos, navajas y mochas. En un segundo grupo la especialista señala las piedras, bolas de hierro o incluso, las muertes por golpes que el agresor propina a la mujer contra el suelo. Las sogas, el fuego y la asfixia provocada con las manos u otra parte del cuerpo igualmente tienen incidencia.
Varios son los análisis que cada año emprenden los tribunales cubanos para enfrentar estos hechos. Sin embargo, Ingryd Teresa Santos recalca una cuestión clave para comprender en su totalidad el asunto: “La violencia no escoge una raza, una preparación o un sector poblacional”.
Huellas sobre la piel

Aunque conviven cada día con la muerte y la violencia, para los médicos legales siempre es complejo evaluar un caso de femicidio, tentativa de asesinato o un posible delito de lesiones. Bien lo sabe la Ms.C Claribel Rodríguez García, jefa del Departamento Provincial de Medicina Legal de Villa Clara y una profesional que acumula años de experiencia en un servicio imprescindible para apoyar el trabajo de la justicia.
De acuerdo a los protocolos cubanos, cuando una mujer llega a un servicio de urgencias médicas con daños producto de la violencia, automáticamente se radica una denuncia. A su vez, el galeno conforma un documento llamado “Certificado de primera intención de un lesionado” que recoge los datos generales de la víctima, describe las heridas y golpes y registra un primer pronóstico médico-legal.
Según Rodríguez, esa previsión se divide en cuatro categorías: peligro inminente para la vida, grave con secuelas físicas (desgarres, inutilización de miembros y daños en los órganos reproductivos), no graves con tratamiento médico y no graves sin tratamiento médico. La especialista explica que las dos primeras son poco frecuentes en los servicios de urgencia.
Asimismo, dice que las lesiones no graves con necesidad de asistencia médica constituyen las más comunes. En cada paciente los especialistas en medicina legal validan los criterios emitidos por los médicos del Cuerpo de Guardia y mantienen un chequeo sobre la evolución de la víctima. Su valoración definitiva forma parte del expediente en fase preparatoria para presentar en los tribunales.
“Además de los golpes, también evaluamos el tiempo requerido para la curación total de cada herida, así como las posibles secuelas y realizamos un primer acercamiento a los daños psicológicos existentes. En este último caso juegan un rol fundamental otros especialistas que continúan el trabajo cuando ya nosotros terminamos el nuestro”, explica Caribel.
La jefa del Departamento Provincial de Medicina Legal de Villa Clara también llama la atención sobre un asunto común entre todos los estudiosos del tema: los servicios de medicina legal atienden a las mujeres que denuncian los actos de violencia o las fallecidas como consecuencia de ellos. Hay muchas más que continúan en el anonimato.
“Existe otro grupo de víctimas que no se atreven a contarlo. También hay agresores que buscan zonas específicas del cuerpo, como el abdomen, los muslos y el tórax, con el objetivo de ocultar los moretones y mantener las apariencias. Lamentablemente a nosotros nos llegan los eventos agudos que requieren atención médica urgente”, agrega.
Junto a estos casos de violencia, los médicos legales también juegan un rol decisivo durante las investigaciones de asesinatos consumados. Entonces se encargan tanto de levantar los cadáveres, como de realizar autopsias para determinar la causa real de muerte y otras particularidades del hecho.
“Muchas veces la mujer no muere en la escena donde ocurrió el acto violento, sino que lo hace de camino al hospital o en la propia institución de salud. No obstante, cuando el fallecimiento ocurre en el mismo lugar del hecho sí procedemos a levantar el cadáver, siempre que no haya sido movido del sitio donde fue encontrado y no haya recibido asistencia médica”, explica.
En esos casos los especialistas contribuyen a la identificación, analizan las circunstancias de la muerte, el tiempo transcurrido, el vestuario, la posición del cuerpo, la posible arma homicida, los patrones en las manchas de sangre. Aun así, durante el levantamiento no ofrecen una posible causa de muerte, porque en todos los casos que impliquen a mujeres se procede a una necropsia médico legal.
“En la autopsia examinamos el exterior del cuerpo y las cavidades craneoencefálica, torácica y abdominal. Incluso si es necesario realizamos algunas técnicas específicas para evaluar la parte ginecológica o si existen golpes no visibles en las manos y los pies. El propósito es que no se escape nada y poder concluir con seguridad la causa de la muerte”, concluye.
***
Yaíma
Durante 20 años, Yaíma sostuvo un matrimonio con un hombre violento. Juntos tenían dos hijos, quizás lo único feliz en una relación marcada por golpes y maltratos. En más de una ocasión la mujer denunció al esposo, pero él aprovechaba su libertad en espera del fin de la investigación para amenazarla de nuevo y conseguir que ella retirara la demanda. Era un círculo del que la esposa no podía salir.
Así vivieron durante mucho tiempo, hasta que la hermana de Yaíma les facilitó una vivienda a su lado para tenerlos más cerca y velar por ella. La situación no mejoró y tras varias discusiones el esposo se marchó de aquella casa, pero obligó a Yaíma a mantener su relación. La mujer debía ir frecuentemente hasta él para lavarle la ropa, limpiarle la casa y llevarle alimentos. Era presa de un miedo enraizado.
La tarde de su muerte, Yaíma llevó a su hijo pequeño hasta la casa del padre. Allí el hombre lo mandó con unos vecinos y le pidió conversar de nuevo. “Necesito dinero —le exigió— el que me diste ya lo gasté”. Ella le dijo que no y enseguida recibió un puñetazo que la tiró al suelo. El hombre la inmovilizó y se alejó. Desde el piso Yaíma lo vio regresar con una pieza de madera en las manos. Era el fondo de una butaca. No hizo más que cerrar los ojos y esperar los primeros golpes.
Varias veces el hombre descargó su ira contra su rostro y su cabeza, pero no le bastó. La tomó por el pelo, la arrastró hasta la sala y la lanzó varias veces contra un sofá. La mujer no resistió más y se desmayó delante de la puerta. Su asesino tomó de nuevo la pieza de madera y otra vez la emprendió contra ella. Cuando terminó le vació encima un galón de cloro y se marchó. Yaíma sufrió un edema cerebral severo y murió frente a una puerta que nunca logró traspasar.
¿Desprotección?
La prevención y enfrentamiento a las manifestaciones de violencia contra las mujeres y las niñas es una prioridad para el país. El gobierno cubano ha demostrado su voluntad política en función de lograr el avance de la situación de la mujer.
Sin embargo, estas favorables condiciones, sustentadas por leyes y políticas sociales de avanzada y por la existencia de una organización femenina fuerte que impulsa y guía estos propósitos, no supone que se hayan eliminado todos los estereotipos, prejuicios, conductas y juicios de valor sexista, ya que se encuentran arraigados en la cultura patriarcal y sabemos de a la complejidad de los procesos de transformación de la conciencia social, expresa Lisnay María Mederos Torres, Fiscal Jefe de la Dirección de Proceso Penales de la Fiscalía General de la República.
El objetivo No 57 de la Primera Conferencia del Partido se pronuncia por “enfrentar los prejuicios y conductas discriminatorias por color de piel, género, creencias religiosas, orientación sexual, origen territorial y otro que son contrarias a la constitución y las leyes, atentan contra la unidad nacional y limitan el ejercicio de los derechos de las personas”.
En tanto, el artículo 41 de la Constitución de la República de Cuba, refleja “el reconocimiento y garantías para que las personas gocen y ejerciten de forma irrenunciable, imprescriptible, indivisible universal e interdependiente de los derechos humanos, en correspondencia con los principios de progresividad, igualdad y no discriminación exponiendo que su respeto y garantía es de obligatorio cumplimiento y garantía para todos”.
La Fiscal Jefe recuerda además que, en el contexto del respeto a los derechos de las mujeres, el artículo 43 consagra la protección de las mujeres frente a la violencia de género, al tiempo que el 84 del texto constitucional dispone la obligatoriedad de los representantes legales y los que ostentan la guarda y cuidado de niñas y niños, de protegerlos contra todo tipo de violencia.
Ante los diversos criterios a favor y en contra que desata el hecho de que nuestros Código Penal vigente no regula como delito penal el concepto de femicidio en sí, la especialista resalta que el documento jurídico recoge figuras delictivas que dan respuestas a hechos relacionados con la muerte de una fémina y a todo tipo de violencias contra ellas, no solo por la razón de género, sino por cualquier otra causa.
“Esta norma sustantiva regula para su enfrentamiento varias figuras delictivas que protegen a la mujer contra la violencia, sanciones accesorias y la posible existencia de la responsabilidad civil derivadas del delito cometido”, dijo:
- Entre las tipicidades delictivas se encuentran más de 12, recogidas todas en la gama de delitos que recoge el Código Penal: homicidio, asesinato, aborto ilícito, lesiones, privación de libertad, amenazas, abusos lascivos, proxenetismo, trata de personas, ultraje sexual, incesto, estupro y coacción.
- Se establecen sanciones accesorias como la privación o suspensión de derechos paternos-filiales y de tutela y la prohibición de una profesión, cargo u oficio.
El peso de la ley
Ingryd Teresa Santos Díaz no vacila en afirmar que entre los delitos con mayores penas sancionadoras en Cuba aparecen los que atentan contra la vida y la integridad corporal del ser humano. “Es un bien jurídico protegido con especial prioridad por el Estado y existe interés en perseguir, juzgar y sancionar estos fenómenos”.
Aunque la jueza reconoce que hoy el femicidio no se encuentra como un acápite independiente en el Código Penal, considera que eso no significa un límite para sancionar estos hechos con severidad. A su vez, se les da prioridad en la tramitación.
“El Código Penal nos dota de los instrumentos para que estos hechos sean juzgados legalmente como se hace con todos los demás, aplicando la justicia al caso concreto, con racionalidad, respetando derechos y garantías de la víctima y el acusado.
Ese criterio lo comparte Arlín Pérez Duarte, quien ratifica que, aunque la ley no crea una distinción para ver un suceso de una forma u otra porque se trate de una cuestión de género, está preparada para proteger a las mujeres víctimas.
“No necesito una figura como femicidio en la ley. Lo puedo decir con total tranquilidad. El hecho de que esté pudiera ser un preciosismo legal, no estamos en contra de que las leyes sean mejores, tenemos que aspirar a ello. Pero con el asesinato como está, queda clara la protección a la integridad de la mujer”.
Con la inclusión de esa figura legal, insiste, el país podría ganar una mejor ley, más atinada, moderna y congruente con la Constitución, pero las sanciones se pueden establecer a partir de la legislación actual.
Mientras tanto, la jueza Ingryd Teresa Santos Díaz recuerda que la mayoría de los victimarios tienen antecedentes penales o advertencias oficiales anteriores, lo que constituyen circunstancias a apreciar en el proceso de adecuación de la pena. A su juicio, esa es una de las cuestiones que permiten juzgar estos hechos con severidad.
“El Código Penal ofrece determinados instrumentos y herramientas legales que se pueden aplicar al caso concreto. Y por eso las sanciones responden a la gravedad, impacto social, rechazo popular. Los jueces imparten justicia en nombre del pueblo y también valora todas esas circunstancias”.
Como ejemplo de ese actuar, comenta que, en todos los casos, ya sean tentados o consumados, siempre se impone la pena de privación de libertad. La mayor cantidad de condenas oscilan entre 21 y 30 años, en tanto las sanciones entre 15 y 20 años son las segundas más aplicadas.
Mientras tanto, la especialista recuerda que uno de los mayores retos a la hora de juzgar aparece cuando el acusado intentó cometer el asesinato, pero no lo logró. No obstante, este tipo de hechos suele dejar secuelas funcionales, anatómicas y psicológicas y sus condenas también son apreciables.
La Máster en Criminología aclara que aún cuando son hechos tentados, existen sanciones tan elevadas como las del delito consumado. Esto tiene que ver con las circunstancias del hecho, y las características personales no solo del comisor, sino también de sus víctimas.
Muchos se preguntan si son suficientes los mecanismos legales con los que cuenta hoy el país para enfrentar este fenómeno. Quienes piensan que aún es un problema por combatir con más fuerza, plantean la necesidad de tipificar el femicidio en el Código Penal como un tipo de asesinato agravado o establecer reglas de adecuación específicas cuando se traten hechos de violencia de género o familiar.
Junto a esa disyuntiva, Cubadebate también propone otras preguntas: ¿Cómo se realizan las denuncias de estos casos en Cuba? ¿Cómo actúan las instituciones implicadas para atender estos problemas? ¿Es necesaria una Ley contra la violencia de género en el país? A ellas nos acercaremos en un próximo reportaje.
- Las historias empleadas en este reportaje han sido recreadas a partir de hechos reales.
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No entiendo si el noticiero nacional expone, denuncia, concientiza de otros temas, ¿por qué no lo hace con este? Alguien me explica, por favor
Al fin un artículo contundente sobre esta problemática.En mi opinión ,la muerte violenta de un humano a manos de otro debe ser objeto de severisima sanción sin que sea necesario tener en cuenta el sexo de la víctima.Nos sigue afectando el secretismo.Esta información debía estar a disposición de todos y vemos que no se la facilitaron al periodista.
Con el cuento del "crimen pasional" se tapan muchos asesinatos a mujeres, el nombre de femicidio debería dejarse solo para los estudios psicosociales, pero para la ley debería tratarse como un asesinato.
Conozco un caso, donde el asesino cumplio solo 8 años en prisión y también me consta que cuando muchas mujeres van a la Unidad de la PNR no les hacen ni caso, el machismo está muy enraizado, si no se aplican las leyes justamente, este problema seguirá en ascenso, no miremos estas muertes como números, son mujeres, seres humanos que han perdido la vida, hijos sin sus madres, madres sin sus hijas...
LAS MUJERES NO SON PROPIEDAD DE NADIE!!!
La policia tiene que estar mas dispuesta a actuar ante estas cosas cuando ya se ha hecho denuncia o se ve la posibilidad aunque latente de que exista abuso, maltrato que puedo llevar a la perdida de vida humana. No son pocas las historias en los barrios donde llegan tarde, la ley no los respalda lo suficiente para intervenir directamente, los sistemas de informacion no funcionan bien. Famoso en el mundo el 911 que aunque no es garantia de que con eso todo se controle , si es un hecho que mas de muchas vidas a salvado o asistido ante peligros. la erficacia de su asistencia usa todos los medios terrestres, aereos y maritimos, no escatima es respetado y respaldado. Tomar ejemplo.
Gracias a nuestra Revolución fenómenos como el femicidio no existen.Tenemos que cuidar nuestro proyecto social.
Perdone Ana Ibis, pero si este fenomeno no existe en nuestro pais en la actualidad, entonces este articulo es una falacia? Ciencia ficcion?
Saludos.
Ana Ibis, lea bien, se habla de Cuba. Eso que se expresa en ese articulo està pasando incluso con mas jntensidad ahora aqui. Esas estadisticas con del 2016 y estamos en el 21, asi que saque cuenta
Querida lamento tu desconocimiento porque en mi ciudad la semana pasada fueron asesinadas 2 mujeres por sus parejas a cuchilladas y no son hechos aislados. En todo el país ocurren. Ahí es cuando vemos que esas estadísticas no salen a la luz. Crimen pasional??? Por favor, asesinato. Expliquen a los huérfanos ese concepto.
No sé si calificarse como cegata, insensata o que NUNCA te han enseñado psicología. Disculpa si te ofendo pero resulta difícil de creer que alguien piense que el hombre en general "evoluciona" así de repente en dependencia del sistema social en el que vive.
Mira el hombre es el mismo, la misma esencia, la misma sustancia gris, sentimientos, pasiones, odios, bajezas, oscuridad y luz......todo eso puede ser en una mayor o menor escala en dependencia de muchos factores incluyendo el medio social, pero no deja se existir...
En este caso se habla de la violencia del hombre hacia la mujer simplemente porque existe una historia de patriarcado basado en que por ser figura más fuerte, era el que provenía al hogar de lo necesario, y la mujer cuidaba del hogar y los hijos.
Con el tiempo y nuestro proyecto social al respecto que es el mismo de otros países se le ha dado a la mujer, o lo ha luchado, su derecho a muchas cosas pero en la cabezita de muchos aún subyacen que el hombre está por encima y de cierta manera aún lo están en cuanto a fuerza física se refiere y de eso se aprovechan los cobardes y es por eso que muchos pedimos una ley que proteja a las mujeres y no porque seamos diferentes es precisamente porque si somos diferentes, porque estamos en desventaja y es complicado pero a la vez sencillo de entender.
El código penal en general no funciona para hacer justicia en la exacta medida. Hace falta Un poco más, hasta que evolucionemos un poco más y realmente seamos iguales.
Contrario a lo que muchos creen en nuestro país hay un altísimo índice de violencia a la mujer ,y no solo nos referimos a feminicidio,sino a acoso de jefes a sus subordinadas, quienes sufren todo tipo de vejaciones sino acceden a los requerimientos sexuales de sus jefes y lo peor, como no hay pruebas, nadie las defiende. También sufren esto las estudiantes becadas , por parte de sus profesores o por alumnos de grados superiores ,y así ,un sinnúmero de hechos que confirman algo: debemos cambiar la estrategia porque no lo estamos logrando.
De acuerdo con tigo.
Muy de acuerdo con su comentario y le agrego el hecho de que se allá vuelto normal ver a niñas de secundaria Y preuniversitario que son menores de edad con novios mayores y a nadie le llama la atención.
Me horroriza leer y pensar en esas cosas.
A mi modo de ver los hombres que hacen esas cosas están muy enfermos.
Luego en frío cuando uno los analiza se da cuenta que de algún modo avisan.
Con este análisis logré ayudar a una amiga. Desde que conocí a su pareja noté algo que no me cerró.
Le aconsejé salir de esa relación y le di argumentos.
Por suerte me escuchó. A los pocos años supimos de su historia de maltratos reiterados a parejas anteriores.
Que se aplique la ley contra TODOS los abusadores de mujeres.
Muy bueno y ejemplarizante artículo, pero me llama la atención que siempre se habla de como ayudar a las mujeres maltratadas y yo me pregunto: acaso no es más importante ayudar al hombre maltratador? Ese hombre anda por el mundo con sus problemas psiquiátricos, psicológicos, traumas, con problemas para controlar su ira y sus celos enfermos... Un hombre que cuando es abandonado por su novia o esposa por sus maltratos sale a la caza de otra y otra y otra... Y SOMOS mujeres que engrosamos las estadísticas de mujeres golpeadas ( si salimos con suerte de no estar en la de asesinadas). Entonces siempre he pensado que también podría crearse una institución que ayude a este tipo de hombre ( que en muchos casos no quieren ser así y después se arrepienten de lo que hicieron). Creando las bases de ayuda legal, de ayuda policial... que no siempre se ve... y de ayuda psicológica para ambas partes cuando ocurre una denuncia, creo que ganaremos una buena batalla contra este mal.
Me entristece leer las opiniones de la jueza y de la criminóloga sobre este asunto, realizando un enfoque simplista limitado únicamente al castigo penal del feminicidio. Con todos mis respetos, deberían de ponerse al día en esta materia. La necesidad de una ley creo que es indiscutible en cualquier pais que se quiera definir como civilizado, pues las medidas que han de adoptarse ante un problema de esta magnitud son de sensibilización, prevención, detección e intervención en diferentes ámbitos. Una casa se construye sobre cimientos, por eso la primera medida debe de ser incorporar a la educación, como contenido curricular, la igualdad entre hombres y mujeres, transmitiendo a los escolares, desde edades tempranas, los valores de respeto de la dignidad de la mujer y contra la violencia de género.
Que asco me dan los hombres q son capaces de ponerle la mano encima a una mujer. Los cogia a todos y los fusilaba. No entiendo por que pasa esto aún... Un hombre q abusa de una mujer no es un hombre, es un gusano asqueroso y merecen pudrirse en la cárcel. Ojala y algún día podamos vivir en un mundo pasifico sin maltratos, prejuicios, racismo, clasismo...
Me vi identificada en partes del texto, mi exesposo, también exconvicto decía a sus amigos que yo era de él, que si alguien se metía conmigo(si me intentaba enamorar) lo iba a matar, igual me amenazaba de muerte, y que si yo empezara a salir con alguien también lo iba a matar; se iba de fiesta y hacía lo que le parecía y había que aguantarlo, un día llegó borracho y si no es por su hermana me golpea con una silla ( yo sentada, ni siquiera me dió tiempo a pensar ) y así infinidades de cosas y así fueron 6 años, no sabía cómo salir de aquella situación, siempre con miedo. Necesitamos leyes más fuertes que hagan pensar a los maltratadores. Saludos cubadebate.
Es muy duro , después d tanto tiempo ,yo ya con nueva relación , gracias a dios muy saludable ,darme cuenta después d leer este artículo muy interesante y fuerte he sido también víctima d violencia (verbal sexual,agresión y d aislamiento familiar y d trabajo)le doy gracias a una gran amiga mía ke me ayudó a salir d ese círculo vicioso ke se estaba cerrando sobre mi y mis dos hijos,y ahora soy una mujer independiente y muy feliz con mi esposo y mis hijos ke me quieren y viven para mí ,Eso lo pueden lograr otras como yo,si se puede
Me gustaría contar algo que me pasó hace menos de un mes..
Después de solamente 7 meses con mi pareja (soy una chica de 24 años y el 22), sin llegar nunca a una convivencia general (aunque se quedaba alguna que otra noche en mi kasa), después de soportar todos los meses la precisa de que me iba a dejar sin razón alguna, y aunque a grandes rasgos solo se manifestara de esa forma su abuso, porque sabía que era lo que mas daño me hacía, terminó al fin conmigo. Fue unilateralmente y bajo acusaciones de infidelidades mías que nunca sucedieron, supuestamente se aclaró todo, pero no fué así. Una semana después de pensar eso de mi, estayó en cólera, me insultó de todas las formas y me escupió la cara hasta cansarse, yo me mantuve pragmática, antes de irse, ya en la puerta, me lanzó un manotazo que chocó en mi oreja y parte de la cara, y aunque lo amenacé con la policía, no me atreví a llamarla porque no presentaba pruebas del maltrato, era su palabra contra la mía. Pasaron los días y se empezó a manifestar un acoso x su parte(iba a mi casa sin razones aparentes, me lo encontraba camino al trabajo) hasta que un día que el conocía que yo me encontraba sola en casa y 15 días después de nuestra separación, fue a verme. Yo no le habrí la puerta, pero pensé que simplemente necesitaba cerrar el ciclo y dejarme ir..y ya yo tenía bastante miedo, así que le abrí la chismosa y me puse a una distancia prudente, pero después de explicarleque no volvería con el, que nunca le había sido infiel, y demostrarle que no estaba en lugares y con personas que decía haberme visto,cuando pensé que había cerrado todo lo que sentía x mi, me lanzó otro puñetazo, este sobre la ceja que hizo un enorme chichón,luego se marchó.
Llamé inmediatamente al 106 donde me dijeron que esperara a una técnica que me iba a ver para levantar la denuncia...nunca llegó. En su lugar lo hicieron 3 patrulleros hombres, me llevaron ante más policías hombres a levantar alguna constancia de mi lesión en el hospital, y luego me dejaron frente al oficial de guardia de la estación, otro hombre, que junto a dos hombres más, me explicaron el por qué no podían hacer nada al respecto, el por qué no podían hacer nada y que llamara yo a su jefe de sector, y que como no me había amenazado(simplemente me pegó en el medio de la caraaa!!!), era una multa de 30cup y una carta de advertencia..todo esto en el lobby de la estación de policía de Aguilera!!! Nunca vi a una mujer, nunca me sentaron y me permitieron contar toda mi historia, y además me especificaron k ese era el marido que yo elegí!! En fin..que el jefe de sector me atendió en el medio de la calle, al lado de un mercado lleno de personas, y me dijo k todo estaría bien, k el lo citaría y haría lo de la carta de advertencia y la pequeña multa. Pues no..o al menos no sirvió de nada..hace unos días me volvió a escribir para decirme k me amaba y que aunque me había visto con la persona k él creyó yo le había sido infiel(es de raza negra mi presunto amante, me vió bajarme del carro de un blanco), no me guardaba rencor y me deseaba k fuera feliz..serio?!?! Con palabras y apodos que conoce que no me gustan, que son ñoños..tengo miedo. Tengo miedo de que me esté vigilando, de que me vele un día saliendo al trabajo y me ataque, de que entre a mi casa una de esas tantas veces k me quedo sola y el lo sabe...pero ninguna ley me ampara al parecer.. entonces, que hago???
lo primero es sancionar a todos esos policías, al jefe de ellos, verificar sin no están de acuerdo con el acusado, son más sinvergüenzas que el atacante, esos en específico, tenemos suerte de policías muy buenos, en todas las provincias, estos son los menos
Sentí miedo al leer lo que te está pasando, pero ocmo mismo escribiste aquí, escribe a diferentes organizaciones que existen, empieza a buscar información y llamar a los lugares en alguno te escucharán y pon una denuncia a los policías que te maltrataron, no podemos esperar llegue a males mayores, aún estás a tiempo.
Creo que debes y tienes que acudir nuevamente al la policía, no con esos inconsecuentes que te atendieron antes sino buscar un poco más arriba. Siempre tienes un conocido o familiar que conoce a alguien que sí te pueda ayudar en informar. Porque aunque no deba ser, desgraciadamente no todos los oficiales de la PNR cumplen su función. Debes cuidarte pues estás expuesta a un hombre violento y nunca sabes hasta donde puede llegar. Mi corazón está contigo.
Yo tuve la suerte que la noche que me atendieron en la PNR, junto a mis dos niñas por amenaza con arma blanca, de mi expareja, me llevaron a una oficina a parte, me escucharon con atención, se levantó denuncia, pero a la hora de preguntar si a él lo alejaría de la casa al menos por unos días, me dijeron que esa era su casa y podía ir cuando quería, tuve que ir para un alquiler carísimo por tres días, hasta que lo detuvieron. Se me fueron mis ahorros.
Me atendió una investigadora muy atenta pero al final me sugirió, porque era el padre de mis hijas, que se quedará en advertencia y multa que ella le iba a hablar bien fuerte y en realidad lo hizo y al parecer el entendió, sólo bastó una semana para que él repitiera la amenaza de muerte y por suerte la misma investigadora se sintió tan molesta como yo amenazada y el caso fue a proceso.
Mi experiencia fue muy traumática para mis hijas y para mi y aún cuando me tocó una investigadora estelar y una fiscal muy profesional, me sentí muy desprotegida en ocasiones. Pase muchos días mirando por encima de mi hombro, temiendo por mis hijas, durmiendo en alquiler con mis niñas teniendo una casa, porque él podía entrar cuando quería porque era suya también.
Realmente hoy me siento fuerte y tranquila, pero es porque puse distancia y recibí mucha ayuda.
Busca ayuda no te calles.
Muy buen artículo, esclarecedor de conceptos y con un abordaje bastante abierto del tema, de seguro hay que seguir profundizando en este importante asunto, me llama la atención la legislación al respecto...que no se contempla el Femicidio como tal aunque existen otros respaldos legales para la actuación en estos casos....creo sin embargo que el asunto merece una revisión de lo legislado en favor de la protección de la mujer
Yo no entiendo nada, nada.
He visto al Ministro de Justicia conversar con total transparencia con Humberto en el Prigrama hacemos Cuba.
En ninguno lo he oido decir que ese Ministerio o sus dependencias se puedan negar a dar informaciòn de alguna estadìstica en Cuba sobre procesos judiciales.
Como es posible que el Tribunal Supremo no atienda a lo que Cuba Debate le pide para informar al pueblo. Cual es el motivo. Cual es el misterio, cual la razòn. Tienen ese derecho?
Otra cosa. Cuando una mujer llega con golpes, o cualquier lesiòn a un Cuerpo de Guardia de Hospital o Policlinico, no siempre se denuncia . Se le cree lo que dice la persona, que muchas veces por miedo miente.
Despues ya sabemos las consecuencias de la mayoria, su muerte.
Demasiados tràmites. Una mujer llega a la PNR a denunciar a su marido y se de un caso que el policia la mandò a que hablara con el antes de hacerlo, porque muchas mujeres despues retiran la denuncia.
A el no le debìa importar lo que hacian otras. Esa no era su funciòn.
A mi amiga le mataron la hermana por esa irresponsabilidad.
Lleven los casos a la tv si es posible. Muchas personas piensan que Cuba està libre de eso y no es asì.
Hay que darle visibilidad para que sirva de escarmiento. Y Cadena Perpetua para el que mate a una mujer.
Es mi opiniòn.
Porque durante muuuucho tiempo aquí no existían esos conceptos porque cuando ocurren hechos de este tipo de catalogan como crímenes pasionales.
Violencia es violencia asi homicidio es homicidio las leyes en cuba con respecto a estos males son muy flojas el q mate mínimo debería darle 60años d prisión xq quito una vida y la familia de esa persona no volverá a tenerla a su lado jamas pero lo repito las leyes en cuba gracia es lo que dan
Pinera, estoy plenamente de acuerdo con usted, además de cambiar el Código Penal, hay que aplicar las leyes y aplicarlas con todo el rigor que merecen los abusadores, aunque no se presente una denuncia de la victima. Las autoridades deben tomar conciencia, que las personas que sufren maltrato, generalmente están bloqueadas por el miedo, no tienen estabilidad psíquica y muchas veces ésto les hace pensar que no tienen apoyo, incluso, por miedo, no lo comentan con su familiares. En ocasiones, después que la víctima hace una primera denuncia, vuelve a la relación y vuelve a ser abusada, hasta que un día fatalmente es asesinada, porque al no denunciar, no se sanciona al abusador. Casualmente en la noche de ayer tuve conocimiento de una joven vecina (20 años aproximadamente) con un niño pequeño, que estaba separada del esposo, fue agredida por él dentro de su casa, donde hay una anciana enferma, un hombre semiparalítico, una embarazada y en presencia de dos niños pequeños, por lo que tuvo que ser operada de urgencia, (aún no se cual es el resultado), suponiendo que se salve, si no lo acusa, ¿Qué pasa?, nadaaaa, y dentro de un tiempo, el hombre la vuelve a atacar, a ella o a otra mujer y continúa el ciclo. Considero que cuando decimos NO AL ABUSO, debe haber alguna medida que realmente lo pare.
Pienso que todavía las leyes son muy benévolas al respecto. Posiblemente la condena sea mayor por matar una vaca. y tampoco entiendo que personas reincidentes en estos casos salgan al poco tiempo por presentar "buena conducta". Se sienten impunes, y por eso cometen estos crímenes a sangre fría y luego en los tribunales muchos dejan clara su falta de remordimiento al respecto. Debieran incluso indemnizar a los familares de las víctimas. Los padres de muchas mujeres han quedado desprotegidos, ni que decir de los propios hijos. Para colmo ven con temor que estos criminales al poco tiempo regresen al barrio a seguir intimidando a los familaires. Es bien complejo, pero deben revisarse además de estos hechos las consecuencias.
Ahora leyendo su comentario recuerdo hace como 3 años donde vivo mataron una muchacha y cuando investigaron fue el hombre con el que tenía una relación de hacia poco tiempo y ahí se supo que había salido de la cárcel por "buena conducta" estaba en libertad condicional y había entrado por haber asesinado a su anterior pareja. Tenemos que cambiar las leyes. Asesinato es asesinato y tiene que pagar.
Cadena perpetua para los abusadores y feminicidas. En Cuba aún los hay y son la vergüenza del género masculino. Ningún hombre que se digne de serlo maltrata a una mujer. Hay que ser severos con esos gusanos.
Siempre hago el mismo comentario: El que quite una vida con semejante alevosía, la suya está de más. Pena de muerte sin contemplación, que esos no son humanos, son basura.
muy bien por develar estos datos
mi criterio muy personal es que de 15 a 30 años no es nada, por buena conducta vuelven a salir, vuelven a delinquir y asesinar
el que asesina de esa forma, como los ejemplos de este artículo merece la pena de muerte, y al que no le guste mi criterio que lo tome con azúcar,
no hay ninguna seguridad en nuestro país al respecto, no hay protección, las leyes contra los delincuentes de este tipo, que asesinan porque alguien les cae mal, porque es mujer, porque es homosexual, por dinero, no merecen vivir, por eso estoy de acuerdo con la pena de muerte, no merecen ni los gastos de una cárcel que al final la paga el pueblo con su trabajo
Las leyes de Cuba respecto al asesinato (de hombres o mujeres) deberían ser mas severas,,el asesino mata,,le dan una sentencia de 15 años SOLAMENTE,,se pasa en la prisión trabajando,"estudiando",, cómodo por asi decirlo,,a los pocos años lo sueltan por buena conducta,,llega a casa bien vestido,,limpio,desempercudido,,yyy,,vuelve a matar,,y así continúa su ciclo, atrás se quedan los familiares de las victimas mirando con impotencia cómo se pasea éste por el pueblo o ciudad sin que nada le importe,no es justo
Estoy de acuerdo con las personas que piden penas de cárcel más severas para los feminicidas, pero creo que es un fenómeno que se debe tratar desde mucho antes y es desde el momento en que ocurre el primer acto de violencia, antes que escale a un asesinato o violencia física, creo que debía haber algún departamento dentro de la PNR que se ocupe solo de la violencia de cualquier tipo contra las mujeres pues no es sólo el feminicidio sino todo tipo de violencia y acoso sobre las mujeres y niñas.
Realmente pienso que estamos recogiendo en esto el fruto de décadas de un mal actuar de la policía frente a las denuncias de violencia familiar, (de todo ámbito, siempre recalco en que en estos casos la cuerda se rompe por el lugar más débil, y allí pueden estar las mujeres, pero también la sufren los niños, ancianos, etc, cualquiera puede estar en situación de debilidad y cualquiera puede ser el agresor) pero, sobre todo en los casos de condena estas son flojas y son rápidamente conmutadas por buen comportamiento.
En casos de crímenes graves, dígase homicidio, violación, la ley debería ser bien fuerte y aplicarse con rigor, nada de "pasadera de mano" luego por buen comportamiento, etc...
En mis tiempos (y no soy tan viejo) al que golpeaba a una mujer, si era hombre, se le consideraba un PENCO; por no decir otra cosa, como bien dicen en un comentario más arriba. Si había hermanos varones, tenían como deber sagrado proteger a sus hermanas. Me pregunto, en qué momento cambió esto ?
Considero muy bueno su artículo; y le aseguró esperó el próximo.Este rd un tema medular que todavía coexiste un nuestra sociedad.Se debería hacer una ley directa para estos casos q comienzan siendo una cosa y al final don lamentables para las familias. Debemos empezar por la atención a la hora de denunciar hasta la hora fatal.Gracias a las fiscales quienes fueron bien explícitas en este tema.Gracias al estado,a lad organizaciones y a todos aquellos que no cesan de combatir en contra de estos hechos. Adelante mujer; no a la violencia.
Es muy triste como aún en este siglo sigamos con la constante guerra de género. Últimamente cuando se habla de feminismo muchos lo inferiorisan como si fuera algo que esta mal, el feminismo no busca la superioridad de la mujer sino la igualdad de está en la sociedad, y si, Cuba es un país ultra machista, y las leyes no llegan a ser completamente justas con las mujeres. Cómo es posible que una mujer que mate a un hombre en defensa propia ya que este abusa constantemente de esta o la intenta matar tenga que ir a prisión?? Acaso tiene que morir para acabar con este maltrato?? Porque está más que claro que con estas personas de nada sirve hablar. Estoy de acuerdo con muchos comentarios que el tiempo de condena es muy poco y más que se tenga condescendencia con personas así me parece muy injusto. Soy mujer y vivo cada día el acoso sexual y el patriarcado de este país. Es hora de que se tome a la mujer como igual y no es feminismo es igual! Gracias
Excelente artículo
Es una pena que las autoridades no hayan aportado las cifras de los hechos ocurridos.¿ Será por el síndrome del secretismo?
Es bueno que se divulguen los datos y también los sancionados por estos motivos.
He sido testigo de indiferencia por parte de algunos funcionarios policiales ante denuncias por escándalos y agresiones en el seno familiar, argumentando que entre marido y mujer nadie se debe meter.
En cierta ocasión un hombre homosexual fue víctima de un robo por parte de una persona conocida y fue a la unidad policial a formular la denuncia correspondiente y no aceptaron la denuncia con el argumento de los problemas de los homosexuales, tenían que resolverlo entre ellos. La víctima del robo me llamo por teléfono para pedir orientación. Contacte con el Dpto de trabajo comunitario de la Dirección Nacional de la Policía y ellos le dieron solución.
Hace varios años una joven amiga me relató que fue víctima de golpistas frecuentes mientras vivió con su marido en el barrio de Calambrosio en el municipio grandemente de Yara. Le pregunté por qué no habia acudido al Jefe de Sector de la PN R o al delegado del Poder Popular y la respuesta que me dio fue lapidaria: « Ellos también golpeaban a sus mujeres»
Hace falta divulgar más, educar más, proteger más a las víctimas del la violencia doméstica.
Excelente artículo!!! Y espero que continúen profundizando en el tema abordado. OJALÁ... QUIZÁS... TAL VEZ para la continuación de éste reportaje... el Consejo de Gobierno o de Dirección, no sé... del Tribunal Supremo Popular autorice brindar la información sobre la cantidad de Femicidios ocurridos en nuestro país. De ésta forma se puede conocer la VERDAD... desde una fuente confiable de los hechos consumados y en grado de tentativa que acontecieron en un período de tiempo determinado. De ésta forma nos esclarecemos de toda la información que inundan las redes sociales... en ocasiones verídicas y en otras con esa "sasón" tan peculiar de las características desagradables de nosotros los cubanos... con elevado grado de "brete", "chisme", "bolas", "rumores", etc. Coincido con el criterio de una de las juristas consultadas de que en nuestro Código Penal no existe la necesidad de incluir como novedosa la figura delictiva del "Femicidio" porque el aberrante hecho de matar a una persona, y más si es una mujer es Homicidio... con sanción de privación de libertad de 7 a 15 años. Cuando existe premeditación, alevosía, diferentes circunstancias para la consumación del delito con el fin de matar a una persona... es Asesinato, cuyas penas oscilan entre 20 a 30 años de privación de libertad y privación perpetua de libertad... lo que todos conocemos como cadena perpetua. Pienso modestamente que en este proceso de actualización del marco legislativo de nuestro país se pudiera hacer mención con una inclusión como agravante, como una figura delictiva ya sea en el delito de Homicidio o en el de Asesinato, o en ambos; pero dejando expresamente la condición de que los victimarios no tendrán derecho a los recursos de apelación, revisión o casación de la sentencia sea firme o no.... porque el que mate, asesine a una mujer... no debe gozar de ningún privilegio. Respeto todos los criterios de las personas que han comentado éste artículo... con algunos concuerdo, con otros no; ESO ES DEBATE!!! Muchas Gracias!!!
Concuerdo con usted deberían de tomarse ciertos aspectos como agravantes y sin concesiones de la buena conducta;al final se pasean o vuelven a caer en el mismo vacío.Gracias. Debate y tela por donde cortar.
Ante los diversos criterios a favor y en contra que desata el hecho de que nuestros Código Penal vigente no regula como delito penal el concepto de femicidio en sí, la especialista resalta que el documento jurídico recoge figuras delictivas que dan respuestas a hechos relacionados con la muerte de una fémina y a todo tipo de violencias contra ellas, no solo por la razón de género, sino por cualquier otra causa. Cito textualmente un párrafo de la publicación porque realmente la muerte de mujeres o el intento de asesinato contra ellas cae en un gran saco sin fondo y se ve como otro delito más, no como lo que ciertamente constituye y para nadie es un secreto que, unas veces por no delatar al agresor y otras porque los cubanos somos pésimos para dar la estadística real, en nuestro país no conocemos o no queremos conocer hasta dónde llega la violencia contra la mujer. Considero que se debe revisar el código penal y emitir una ley que ampare a las mujeres contra la violencia, porque los agresores regresan muy rápido a las calles y las personas violentas no cambian, solo en muy escasas ocasiones.
El marco penal del que asesina o causa cualquier daño físico debe ser fuerte y sin rebaja de tiempo.