Artículos de Goles son amores
Para conversar de fútbol y algo más...
Goles son amores »
Desde hace algún tiempo, podría decirse que las selecciones de Francia y Brasil terminan siendo lo mismo: conglomerados de piernas armonizadas, melódicas; dispositivos diseñados en laboratorios para conseguir el entretenimiento masivo: después de un estribillo, una pared entre Griezmman y Giroud; antes del interludio, cuatro recortes de Neymar.
Goles son amores »
Todo en el Bayern conduce, quizás voluntariamente, a una secuencia metódica que no debería acabar nunca: los pases largos de Hummels, por ejemplo, son la consecuencia de un sistema único, de una idea que se repite de forma renovable (resumen: el Hummels del último partido fue el Lúcio que se exhibió ante cada estadio de la Bundesliga) »
Goles son amores »
Zidane sufre demasiado y observa, casi siempre, hacia el mismo lugar que advierte Valverde. El centro del campo es un espacio lúgubre. Es, probablemente, el escenario que aparece a los doce segundos del video. Una zona luego del desastre. Un área, al parecer, donde el Madrid vive únicamente del recuerdo cercano.
Goles son amores »
A veces mira demasiado al césped, como si le fuera a ocurrir algo debajo de los pies; como si todo lo hecho hasta ahora fuera a desmembrarse debajo de los botines. Mbappé quizás sea de esos futbolistas que lloran por las noches y se sientan, con los pies cruzados encima de la cama, a conversar con las persianas, las lámparas, las sábanas o los afiches.
Goles son amores »
En 1992 su padre sale un día cualquiera por Río de Janeiro. Hay un altercado, disparos. Uno alcanza la frente de Almir. Queda en coma durante unos meses. No le sacan la bala. Quizás no pudieron. Quizás no quiso, pero sobrevive. Le dice al hijo que se haga futbolista, que ahí está la abuela Wanda para llevarlo a los partidos.
Goles son amores »
A veces uno no sabe cuándo termina realmente el himno de Chile. La música acaba. Los jugadores siguen cantando. Alguna parte del público los secunda. No comienza el de Alemania. Se escucha un grito de Vidal. Finaliza el cántico. El himno de Chile debería terminar siempre, dondequiera que se entone, con un aullido de Arturo Vidal.
Goles son amores »
La imagen es la siguiente: Julian Draxler deja en el suelo a Vidal y, detrás, corren Paulo Díaz y Pablo Hernández. Draxler ha llegado a esta Copa Confederaciones para deambular y asociarse indefinidamente y para, en última instancia, tirar algunos penaltis. El del PSG entiende que, a ese nivel, deshacerse de todos los contrarios es un protocolo absurdo.
Goles son amores »
Sobre la cancha, el camerunés Bassogog es distinto al resto. Tiene veintiún años, juega en China y pisa demasiado la pelota. Parece que va a sentar a cuanto chileno se le sitúe en frente. El Gonzalo Jara del primer tiempo, por ejemplo, casi nunca logra entenderlo. Lo de Jara tiene más que ver con las instrucciones y los dedos. Sobre todo los dedos en lugares sensibles.
Destacadas