Primeras Damas

Mariana Seba, la esposa del general Menocal.
No puedo precisar ahora cuándo comenzó a utilizarse en Cuba el término de Primera Dama para designar a la esposa del Presidente de la República. Supongo que fue durante el gobierno del mayor general Mario García Menocal (1913—1921) pues ni Genoveva Guardiola, esposa de Tomás Estrada Palma y que, por cierto, era hija de un presidente de Honduras, ni América Arias, compañera del mayor general José Miguel Gómez y madre de Miguel Mariano, otro presidente, merecieron tal título.
Eran sencillamente las señoras del primer mandatario. Entre 1902 y 1958, 19 presidentes se desempeñaron en la Isla. Algunos de ellos -Grau. Batista- detentaron el poder en más de una ocasión, y otros a lo largo de más de un periodo, como Menocal y Machado. De ellos, solo Ramón Grau San Martín fue un solterón empedernido. Batista llevó a Palacio a dos primeras damas, una cada vez.
Fulgencio Batista conoció a la que sería su primera esposa en el Wajay, cuando a comienzos de la década de 1920 era uno de los soldados destacados en la custodia de la residencia campestre del presidente Alfredo Zayas. Se llamaba Elisa Godínez y, como se decía en la época, lavaba para la calle, esto es, era lavandera. Tuvieron una larga relación extramatrimonial, en la que nacieron los dosprimeros hijos de la pareja, hasta que contrajeron matrimonio en 1936. En 1940, con el triunfo electoral de Batista, Elisa pasó a ser Primera Dama y el 7 de febrero de 1941, nacía Elisa Aleyda, el tercer vástago de la pareja, primer niño que veía la luz en el Palacio Presidencial.
El amor no fue eterno. Recién llegado a Palacio, Batista conoció a Marta Fernández Miranda, una humilde muchacha de Marianao que, se dice, integraba el séquito de Mary Moranderyra, poetisa gallega avecindada en La Habana que tenía acceso a sectores de la alta sociedad habanera. Fue así que conoció al abogado santiaguero Andrés Domingo y Morales del Castillo, que en 1954-55 ocuparía de manera interina la Presidencia de la República, y que en múltiples negocios oficiaba como testaferro de Batista y era, junto con Manuel Pérez Benita la persona mas allegada al dictador desde 1933 cuando actuó como juez por los sucesos del Hotel Nacional.
Es posible que fuera Andrés Domingo el trampolín que permitió a Marta relacionarse con el militar, pero el inicio de la relación entre ambos sigue siendo un misterio. Nada aclara al respecto el general Roberto Fernández Miranda, hermano de Marta, en su libro Mis relaciones con el general Batista. Quizás Roberto Batista esclarezca el asunto en su libro Hijo de Batista, recién publicado en España y que aún no hemos leído.
Batista y Marta contraerán matrimonio en 1945, el mismo año en el que ya el ex presidente se divorcia de Elisa, pero Jorge, el primer hijo de la pareja había nacido en 1942 en la finca Kuquine, donde los tórtolos se habían refugiado. Por cierto, Kuquine viene de Kuqui, que era como Marta llamaba en la intimidad a Batista, con quien tuvo cinco hijos. Digamos de paso que el divorcio, por división de bienes gananciales, reportó a Elisa once millones de pesos.
Mariana de Menocal
Genoveva Guardiola de Estrada Palma era toda modestia y sencillez. Sentada en una comadrita en un balcón de Palacio zurcía los calcetines de su esposo, el Presidente, que pese a su posición tenía solo tres trajes. Era pequeña y delgada. Usaba los zapatos hasta gastarlos y lucía como única prenda su alianza de matrimonio, un aro liso, de oro,
Mariana Seba de García Menocal, en cambio, gastaba con distinción y elegancia lo que robaba el marido en la Presidencia. Cuando en 1920 estrenaron como inquilinos el Palacio Presidencial gastaron millón y medio de dólares en la casa Tiffany, de Nueva York, en adornos para el edificio. Menocal cesó en la Presidencia y, con doña Mariana, se instaló en París. En la capital francesa vacacionabanentonces los reyes de España, Alfonso XIII y doña Victoria Eugenia. Salió la reina de compras una tarde y regresó al hotel entusiasmada con el collar en venta en una de las joyerías más famosas de la urbe.
Pidió al marido el dinero para comprarlo, pero Alfonso se negó de plano; más que caro, aquello era un abuso. Pero Victoria Eugenia quería el collar de cualquier manera y pidió el dinero una y otra vez hasta que al fin Alfonso soltó la plata y ella corrió a la joyería. Decepción; el collar había sido vendido. Lo que regresó al hotel no fue una mujer, sino la furia misma y como cualquier vecina cantó las cuarenta al marido.
Miserable, tacaño… de no haber vacilado tanto, el collar hoy fuera mío, pero ya ni esperanza… Se vendió, comentó apesadumbrada la reina. ¿Quién lo compró? Inquirió Alfonso. La esposa del general Menocal, respondió ella. Dijo el monarca: Querida mía, ¿qué le vamos a hacer? Yo soy solo el Rey de España y él es un ex presidente de la República de Cuba.
María Jaén, la esposa de Zayas, era gorda, muy gorda. Laura Bertini esposa de Céspedes, solo duró 23 días como Primera Dama, los mismos que estuvo el marido en el poder. Era italiana y fue de las tres Primeras Damas que nacieron fuera de Cuba: Genoveva Guardiola, en Honduras, y Marcela Cleard, en Holanda. Cuando José Agripino Barnet y Vinajeras cesó en la primera magistratura, Marcela quedó en Palacio supervisando el protocolo y la etiqueta. Enseñó a comer a más de un Presidente y sentó pautas en más de una familia presidencial.
Carmela Ledón de Mendieta era una mujer honesta y muy enamorada de su marido, al punto de que hija única que tuvo el matrimonio se sentía como una extraña ante aquella pareja. Nadie pudo acusarla de meter la mano en el Tesoro de la nación ni de apadrinar ministros ladrones. Pero nunca vio las manchas de su esposo, como tampoco vio las del suyo Leonor Montes –Nonona—de Laredo Bru, adornada de todas las virtudes de las criollas de buena cepa y de todas sus limitaciones también. Cuando enviudó, se apresuró a construir con los ahorros del esposo el edificio N en N entre 21 y 23, El Vedado.
Elisa (Yoyó) Edelman, hija de un presidente del Tribunal Supremo, fue la esposa de Carlos Hevía, que pasó treinta y ocho horas en la Presidencia. Más breve aún –seis horas— fue el mandato interino de Manuel Márquez Sterling, casado con su prima Mercedes. También con una prima, Elvira, casó Gerardo Machado. Serafina Diago fue la esposa de Miguel Mariano Gómez, destituido por el Congreso, presionado por Batista, siete meses después de haber tomado posesión.
Doña América
América Arias de Gómez fue siempre Doña América. Renée Méndez Capote la recordaba sencilla en medio de una gran fortuna creciente, sobre la que le estaba prohibido indagar de dónde procedía y cómo se incrementaba. Durante la Guerra de Independencia fue correo de los mambises y una segura colaboradora del marido cuando José Miguel, antes de convertirse en el tiburón que se bañaba y salpicaba, encabezaba en la manigua la valiente caballería espirituana. Fue una gran cubana. Un busto perpetúa su memoria en las inmediaciones del antiguo Palacio Presidencial y un hospital materno lleva su nombre.
Como Grau San Martín era soltero, el título de Primera Dama correspondía a veces a su cuñada Paulina Alsina y en otras, a su sobrina Polita. No se casó nunca, pero tuvo un gran amor secreto con un enfermera norteamericana a quien conoció en los tempranos años 30 en un hospital estadounidense y con quien mantuvo relaciones epistolares hasta 1965. Ya casi al final de su vida, confesó a sus sobrinos que no llegó al matrimonio con aquella mujer porque él era católico y ella, protestante y él no podía darle ese dolor a su madre.
María (Mary) Tarrero se desempeñaba como taquígrafa del Senado y de los 54 senadores en ejercicio se enamoró del único que llegó a Presidente, Carlos Prío Socarrás. Tuvieron dos hijas; una de ellas nació en el Palacio Presidencial. Falleció en Miami el 23 de septiembre de 2010 y en su entierro se leyó la carta en la que el presidente Obama y su esposa daban el pésame a la familia y un melancólico cornetín dejó escuchar las notas del Himno Nacional cantado por todos los presentes con voces temblorosas para decir adiós a la Primera Dama.
Vaya de cierre una anécdota. En una ocasión, en Miami, discurrían el ex presidente Prio y Max Lesnik, su viejo enemigo de los días de la Ortodoxia. Conversaban sobre eso que los vascos llaman lipori, esto es, la pena que embarga a un sujeto por el papelazo o el ridículo en que incurre otra persona. La pena ajena, como también se le llama.
Y Max, director entonces de la revista Réplica, superadas las diferencias y contradicciones del pasado, quería que el ex mandatario le relatase cuál era su peor momento en ese sentido, cuál era la pena ajena mayúscula que lo había agobiado.
No demoró Prio su respuesta. Contó que en 1948, hizo como Presidente electo una visita a México, y allí, él y esposa, fueron recibidos con los honores que son de suponer por el mandatario mexicano Miguel Alemán Valdés y señora.
No existían entonces las medidas de seguridad que se impusieron después y las dos parejas salieron a recorrer la ciudad en un auto descapotable. Alemán quería que Prío viera cómo había cambiado y crecido la capital mexicana desde los días que el cubano había pasado exiliado en ella.
De pronto el convertible se detuvo ante un semáforo y un individuo situado al borde dela acera, sin ningún recato, se dirigió a su Presidente.
-Oiga, don Miguel, hasta cuándo va a estar usted con esa vieja fea… Búsquese una mujer bonita como Doña Mary.
Prio confesó a Max Lesnik que el no supo dónde meter la cara. Todavía se recuerda la espléndida belleza de Mary Tarrero.


Cuando se empieza a leer a Ciro, no se puede parar.
Cómo disfruto la historia cuando la cuenta Ciro, sencillamente excepcional.
Coincido con tigo me gusta mucho la historia contada por gente que saben y el maestro es un arte para contar historias mis FELICITACIONES al maestro.
Exquisito artículo como todo lo que escribe el maestro Ciro Bianchi. Solo sugiero corregir la fecha de la muerte de María Tarrero, la viuda de Prío que fue en el 2010 y aparece 1910, con toda seguridad por un lapsus.
Me encanta estos tipos de historias reales ,gracias a Bianchi.
Cada vez q leo sobre la sobriedad de Estrada Palma y agrego, cómo murió, y trato de imaginarlo en sus circunstancias, en el laberinto de lo posible, en sus complejas y duras disyuntivas, pero honrado y hombre de su tiempo, heredero de lo que pudo ... pienso que se ha maltratado su legado. Espero un día se reponga, si aún existe, su estatua en Calle G. Felicito a Don Chiro Blanchi por su hondura y extrema capacidad para captar la atención del público más amplio - una virtud -. Y sí puede, que nos entregue algún trabajo sobre las circunstancias de la retirada de la estatua de marras, y si existe, dónde está. Sldos
En cuba ese cargo no existe ni los cubanos lo reconocemos. Primeras damas en cuba son mariana grajales, vilma, celia y todas nuestras madresy esposas que dia tras dia se sacrifican por el bien de la patria. Cada cubana es una primera dama.
Coincido con Pedro. Y espero que ese título nobiliario de alcoba. Nunca se reinstaure en Cuba. Y el día que eso suceda , se estimule o tolere. Estamos en presencia de aquella profecía de nuestro Cmdte en Jefe en el aula magna de la Universidad de la Habana. Cuando dijo que está Revolución los únicos que la podían DERROTAR eran nuestros propios errores.
Extraordinario artículo, un recorrido magistral por una historia poco contada, muchas gracias. Yo, como todo enamorado de nuestra historia, sigo cada artículo en que pueda haber algo de fresco, novedoso en ella.
Excelente cronica, como nos tiene acostumbrados el maestro Bianchi. Solo acotar un error, tal vez de linotipia, Mary Tarrero debio haber fallecido en 2010, no en 1910. Y vaya para el maestro y los lectores del sitio un chisme a la altura de los develados en esta columna. Tengo de cunado a un nieto de Andres Domingo y Morales del Castillo, tan batistiano como el o mas, si se quiere. Me reservo su nombre, por supuesto.
Muy ameno el articulo, pero me parece un error que Obama como presidente haya dado el pesame.. Dice ¨¨Falleció en Miami el 23 de septiembre de 1910 y en su entierro se leyó la carta en la que el presidente Obama y su esposa daban el pésame a la familia¨
Veo varios comentarios sobre el error de la fecha de muerte de esta primera dama pero reviso el artículo y la fecha que aparece es correcta: 2010, 'será que corrigieron el error o el error es de alguien que puso el primer comentario?
Muy buena cronica, todo indica que hay un error en esta parte del texto, cuando señala la muerte de Mary, debe ser 2010 y no 1910.......María (Mary) Tarrero se desempeñaba como taquígrafa del Senado y de los 54 senadores en ejercicio se enamoró del único que llegó a Presidente, Carlos Prío Socarrás. Tuvieron dos hijas; una de ellas nació en el Palacio Presidencial. Falleció en Miami el 23 de septiembre de 1910 y en su entierro se leyó la carta en la que el presidente Obama y su esposa daban el pésame a la familia y un melancólico cornetín dejó escuchar las notas del Himno Nacional cantado por todos los presentes con voces temblorosas para decir adiós a la Primera Dama.
Excelente artículo
"... Algunos de ellos -Grau. Batista- detentaron el poder en más de una ocasión..."
Detentar: Ejercer ilegítimamente un puesto de responsabilidad o de representación en un ente público o privado, o de poder
Si Grau resultó ganador en las elecciónes de 1944 y gracias a eso gobernó hasta 1948, no puede decirse que "detentó el poder"
*elecciones, sin acento ortográfico.
Ud magistral como siempre Profesor, una salvedad, la fecha de fallecimiento de Doña Mary seria en 2010 y no cien años antes como seguro se le ocurrió al corrector ortográfico. Un abrazo y cuidese
Excelente Don Ciro. Sus crónicas me saben a café con leche.
Interesante y refrescante, gracias por sus escritos.
Quiero decir aki y k se sepa k las plakitas par hacer glicemia,estaba una por tarjetón y casi nunca hay me pregunto cómo la obtienen los revendedores de medicamentos,sí es un medicamento controlado?Kien se las suministra si únicamente este va hacia las farmacias,ah y las venden a 100 pesos la cajita cuando eso es tan importante para nosotros los diabéticos ,hay k ver y controlar a estos trabajadores de farmacia,lo antes posible
Martha Fernández decidió un día no ser más pobre. Vivía con sus tíos en un apartamento muy modesto y trabaja de empleada doméstica. Esto lo sé por mi madre que era su amiga. Mis abuelos eran dueños del apartamento donde vivía ella con sus tíos. Ella se le tiró al carro cuando Batista pasaba por la avenida que llevaba a Columbia y casi la atropella y así empezó el romance nunca regresó al apartamento y se refugiaron en Kuquines. Conocí a Marta cuando pequeña y se pusieron Martha ( con H) por ella. Nunca más se ocupó de sus tíos. Los mudó de Agramonte 15 , hoy Ave. 23 # 5215 ÷ 52 y 54 Playa. Me crié en el apartamento donde ella vivía con sus tios. Historia conta a mi por mi madre Enriqueta González..
genial Don Ciro, la última anécdota una delicia