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La nueva cuestión

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Jóvenes reflejados en una bandera gigante, antes del desfile del Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución, en La Habana, Cuba, el domingo 1 de mayo de 2016. Foto: Ramón Espinosa/ AP

Dibujemos una parábola. Y como a toda parábola, habrá que interpretarla. Recordemos, por tanto, que los últimos 60 años experimentaron encrucijadas, resistencia, combates armados, debates políticos, pérdidas insustituibles. El discurrir cotidiano golpeó, por momentos, con el odio de carencias extremas, la saña de imprevistas caídas ante horizontes que parecían ahogarse en noches sin libros o sin música.

Unos sucumbieron ante puentes levantados con las tentaciones de la plata. Lo más preclaro del pueblo comprendió, sin embargo, que la independencia política y la justicia social no se construían con las dádivas de los que insisten en incinerar la última semilla y la última flor del socialismo en Cuba.

La disyuntiva se presentaba en lo militar y lo económico: entre tener patria o morir. Morir o vivir soñando con que el pueblo poseyera esta isla nuestra, sin compartirla con marines que profanaran en inglés nuestras mujeres y estatuas. Esta isla nuestra, pequeña según la geografía, extensa según los patrones de la sicología y la moral patrióticas del cubano, e inmensa como las ilusiones que silban sus contraseñas desde nuestro ideal de plenitud humana.

Hoy, unos parecemos cansados. Otros mañana nos reaniman. Afrontamos un litigio de cierta ambivalencia ante retrasos en la resolución de problemas que parecen persistir a pesar de remedios que, al tardarse, se traducen como nuevas inquietudes.

Lo sugiero: no nos fiemos de los cristales que guiñan sus vanaglorias bajo el sol y sobre las arenas del pasado. Estamos dentro del conflicto —actual, íntimo y colectivo— que dirimen la esperanza y la frustración. Ambas no pueden convivir. El duelo, si terminara parejamente, nos dejará en el mismo sitio. Que gane la esperanza. La frustración equivaldría al comején de la mala madera.

La esperanza, que es virtud humana, social, política, nos compele a renovar y exaltar los ideales de libertad y bienestar heredados de la república diseñada por Martí y rescatada por Fidel. Y cómo abrillantar aquellos empeños sin liberarnos de nuestros defectos, de nuestra proclividad al error, de nuestra apatía. Tal vez logremos exaltar, sobre todo, la certeza de que hoy la fraternidad y la solidaridad, el trabajo honrado, el cumplimiento de las leyes podrá acercarnos a nuevas etapas de mejoramiento ético, económico, social.

Cuando paso cerca de alguna serranía, reservas y defensas naturales de nuestra nación, el paisaje azulenco parece decir: no, compatriotas: la libertad, la independencia, la justicia y la abundancia, no se conquistan de una vez.

Cada día nos exige otro paso que busque el porvenir en el presente. Sobre todo hoy, cuando nuestro país trata de articular un orden económico adaptado a lo posible y útil. La voluntad, el querer a todo trance, necesita del pulso y del tacto que evalúen el obstáculo, que prevean cuándo una aparente solución generará otros problemas. Aún notamos irreflexión; todavía alguna reciente medida con el empeño de introducir control para mejorar, no se adelanta a sus inconsecuencias, y además de intranquilidad, condiciona desazón al poner coto al mal con papeleos, restricciones y ubicando a los culpables entre las víctimas.

Aún la ética ciudadana y la ética del trabajo no rigen toda la conducta en los nuevos espacios económicos, ni benefician con la solidaridad todas las aspiraciones colectivas y los medios para realizarlas. ¿En qué habré de pensar: en lo que me darán o facilitarán, o en lo que daré para merecerlo?

En voz baja propongo reflexionar sobre cuánto debemos entregar a Cuba. A mis, a tus, a nuestros compatriotas. Meditemos dirigentes, estudiantes, maestros, profesionales, obreros industriales y agrícolas, campesinos, trabajadores por cuenta propia: Fijémonos, en particular, en esta última categoría: laborar individualmente no significa trabajar contra los demás, ni desconectados de nuestros conciudadanos y los afanes de la nación.

Tampoco conducir el trabajo de todos implica que, en vez de facilitarlo, lo restrinjamos con los dedos ásperos del concepto burocrático, que convierte la mano derecha en única señal de tránsito: Pare. Lamentamos, sobre todo, que intente persistir como un poste destinado al sacrificio de las mejores voluntades.

Andar o no andar, esa es la nueva cuestión.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 14 comentarios



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  • pedro dijo:

    Pues el trabajo por cuenta propia es una cosa que no se sabe lo que es, por que a espensa de algunos violadores de la las leyes que lo regulan, la solución que aplican los que les toca conducir el trabajo de todos, es emprenderla contra esta occion con tanta fuerza que tal parece que hay una orientacion de irlo eliminando poco a poco.

  • Titi dijo:

    Que excelente reflexion! Más en estos tiempos de incertidumbre en cuanto al “qué hacer”, “como seguir” en la construccion de nuestros sueños. Ojalá este brillante articulo nos sirva de brujula para acometer en cada una de nuestras trincheras de lucha. Esto demuestra que seguimos siendo muchos los que insistimos en dar hasta el ultimo aliento por mejorar, por avanzar por el camino más humano de nuestra America. Es un pensamiento de conviccion y de introspeccion, que no es revisionismo, sino llevar a la practica del concepto de Revolucion de nuestro Comandante en Jefe.
    En lo unico que no concuerdo es en que somos “la ultima semilla y la ultima flor del socialismo en Cuba”. Somos un Pueblo que tiene claro hacia donde debemos ir, pero creo que por todas esas carencias que menciona el autor, no tenemos claro “cómo” hacerlo.
    Que vengan más trabajos como este. Nos hacen mucha falta. Gracias!

  • Gabriela Varela dijo:

    Saber decir/ saber hacer.

  • bryan dijo:

    Este es un magistral escrito. Un momento para que pensemos y detengamos nuestra mirada a lo principal. La continuidad de la Revolución , su existencia y con ello nuestra propia vida lo amerita. Si creo algo, es verdad que todos , adsolutamente todos los cubanos , los buenos cubanos que somos mayoria tenemos esa responsabilidad , pero los que dirigen a todos los niveles tienen una couta adicional y veo muchas veces como ideas y planes de la dirección del país son malogradas por la borocracía intermedia , coincido que hay problemas que queremos resolver con más ¨control¨ y en el fondo lo hacemos de forma epidermica y no vemos el origen de los problemas; si no evaluamos con integralidad los problemas y vamos a su origen , no encontramos las mejores respuestas y soluciones. Estoy convencido y defenderé hasta lo último que el socialismo es para Cuba , mi Cuba Linda la única opción , la mejor , la más humana , por la muchos cubanos dieron su vida y digo muchos porque hay muchos ánonimos que dieron sus vidas enteras que trabajaron toda su vida con entrega adsoluta para que la revolución llegara aquí y son pueblo , sin nombres en la historia pero sin ellos sin todos juntos ellos no hubiera sido posible también. El tema poner la brujula y ver con claridad pero los decisores tienen que pensar cada día más en ese pueblo que espera , participa y se entrega que confía pero necesita y eso se logra desde los consejos populares , los municipios y así hasta la nación, cada cual dando lo mejor de si para que sus coterraneos vivan más a plenitud cada día; creo que hay muchas reservas para que cada uno de nosotros , todos lo hagamos mejor incluso en el escenario dificil en que nos movemos. Los imperialistas nunca nos dejaran tranquilos, siempre nos estaran atacando porque nos desean en sus bolsillos hechos dinero a costa de nuestra sangre a costa de todo porque en fondo solo les interesa no tener una Cuba revolucionaria que se le estorba en su actuar burgues. Debiera ser objeto de análisis, conversación de los que tenemos algunos años de este escrito con nuestros hijos , todos, para que sepan que tiene , porque lo tienen , a donde queremos y necesitamos llegar y cual es su responsabilidad con la historia de nuestro pueblo.

  • carloscrespo dijo:

    Luis, quiero empezar con su propias palabras escrita en este articulos.
    ¨¨cuando nuestro país trata de articular un orden económico adaptado a lo posible y útil. La voluntad, el querer a todo trance, necesita del pulso y del tacto que evalúen el obstáculo::
    Es cierto que estamos trantando de implantar un sistema economico que pueda ayudar a mistiga el bloqueo americano, que desde hace muchos años nos esta golpenado imensamente y nos ha hecho demasiado daño.
    El cubano de a pie, esta dispuesto a luchar y dar la vida por este pais, y sumo a muchos de los que estan en el exterior, que por causas de situaciones economicas tuvieron que abandonar a su patria, sin dejar de quererla.
    Pero sería mas facil si primero acabaramos con la burocracia, el mal manejo del presupuesto, si acabaramos de una vez y por toda con aquellos que de una forma u otra bloquean las ideas nuevas de los jovenes y la ven como ideas capistalista, y no como proyectos para buscar una altenativa de solución a muchos males que tenemos y no tiene nada que ver con el bloqueo.
    Cuba, está cada dia en peligro de perde lo que a logrado y no precisamente por la juventud, pues a esta la estamos llevando a pensar muy diferentes a como pensabamos nosotros cuando eramos mas jovenes, cada cual con su momentos,nosotros vivimos el nuestro hicimos nuestra partes y aun la estamos haciendo.
    Cuba necesita cambios de su estructura, no podemos pensar que estamos en la epoca de los 80 o 90, estamos en nuevo siglos, donde la tecnología cada dia se impone y la juventud es la que la manejas.
    Y le pongo un ejemplo que hace que el cubano piense de otra forma, como es posible que se le pague mejor y en moneda dura a un extranjero que ejerce la función de accesor en determinada empresa, y sin embargo al director o al jefe inmediato del trabjador se la pague un salario de 500 cup, y al extranjero se le pague 4000 dolres o euro, como es posible que un extranjero tenga mas derecho que el propio cubano. como es posible que se permita que una cosecha completa se heche a perder por un contrato que no permite que se le venda a la poblacion por una via u otra. como es posible que se arregle determinado lugar o un calle, y a los 2 meses se rompa o se tenga que ahcer una inversión imensa. en fin si sigo no tendre, para cuando acabar.
    muchas gracias

  • Jose R Oro dijo:

    Estoy muy de acuerdo con el articulo del laureado periodista cubano Luis Sexto, y lo felicito humildemente, pero de todo corazón.
    Si quiero decir que el lenguaje usado es a mi juicio muy titubeante y en ocasiones poco claro. Yo creo entender bien la intención del autor (la palabra más importante en esta frase es “creo”), pero quizás otras personas pudieran perderse un tanto en la elegante prosa del periodista.
    Hay que cambiar todo lo que debe ser cambiado y no solo lo que nos gusta cambiar, punto. Los resultados de los cambios deben ser evidentes y a un plazo comparativamente breve. En particular coincido con el autor en su apreciación del trabajo por cuenta propia, cuando afirma: “Fijémonos, en particular, en esta última categoría: laborar individualmente no significa trabajar contra los demás, ni desconectados de nuestros conciudadanos y los afanes de la nación”. Nada más correcto a mi juicio, aquellos que trabajen contra los demás, roben o promuevan la corrupción no son trabajadores por cuenta propia, pero antisociales si no derechamente delincuentes. Pero los honrados y legítimos trabajadores por cuenta propia, campesinos, profesionales, deben ser respetados y su número y emprendimientos crecer grandemente. El que la gente gane dinero lícitamente no está en contra de los intereses de la sociedad, sino todo lo contrario. Para el socialismo la pobreza es mucho más peligrosa y dañina que la riqueza.

  • sachiel dijo:

    No es nueva la cuestión, lo que pudiera ser nuevo es la interpretación que algunos quieren darle, en defensa de intereses particulares, “desconectados de nuestros conciudadanos y los afanes de la nación”. O tenemos patria, o seremos nuevamente esclavos.

  • c dijo:

    En qué habré de pensar: en lo que me darán o facilitarán, o en lo que daré para merecerlo?
    Esta sola pregunta le daría aliento, reposo, prosperidad y bienestar a la nación, si la mayoría pensáramos y actuáramos en función de la última parte de la interrogante.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Excelente artículo, autor que admiro y extrañando por sus inteligentes propuestas.
    La batalla hoy por nuestro socialismo, está en múltiples direcciones, eso no es nuevo, pero lo que trata de decirnos sabiamente el artículo, que ante tal dilema como prioridad, tenemos una única dirección o camino, o punto clave de partida, que sin él no es posible un cambio hacia soluciones, y mucho menos proyectar lo nuevo, el desarrollo, que es la solución actual al nudo que nos frena, resolver ese dilema planteado, de andar o no andar, solo es posible primero, en el terreno de las ideas, el reto de hoy está en la batalla de ideas, precisamente aquella con los mismos principios que diseño genialmente Fidel donde los jóvenes son los protagonistas, que ahora se impone con un debate más amplio, más popular y revolucionario que deben liderar los jóvenes, creando una cultura enfocada hacia las soluciones, más que inventariar problemas y desgracias, enfocada en un ambiente de soluciones, de creatividad dialéctica, en el terreno de las ideas, este debe ser el punto de partida. Como es habitual, y no le faltan razones para ello, existirán los apurados, inquietos, desesperados, que interpretaran tal disyuntiva primero como una acción de soluciones prácticas, que por supuesto son necesarias, pero el autor partiendo de en un sabio diagnóstico de nuestro complejo escenario, silenciosamente nos convoca a la reflexión, a la reflexión participativa, a l debate, al dialogo en busca de ideas, en busca de esa nueva cultura de soluciones, que a su vez impliquen más a los actores, despertando su interés en lo que hacen, primero hay que hacerlo en el terreno teórico, en la búsqueda de ideas y conceptos donde todos debemos armarnos mas, actores y decidores, y juntos encontrar las soluciones.
    Los documentos rectores que hemos aprobados para guiar nuestro desarrollo hasta el 2030, que no son perfectos, pero agrupan lo mejor y mayor de nuestras expectativas de futuro, son el punto de partida para abrir ese diálogo constante y revolucionarios a nivel nacional, sometidos constantemente, al criterio y cuestionamiento revolucionario en su implementación, validando y perfeccionando cada paso, en cada una de las tareas estratégicas a realizar, no como algo exclusivo de un grupo de compañeros que estudian y proponen, ahí está una de nuestras limitantes, se trata de abrir el diapasón de soluciones, de echar a andar el debate inteligente y sabio en la búsquedas de nuevas soluciones, que generen motivación y compromiso, primero en el terreno teórico, para de conjunto resolver cada problema, cada nuevo reto, donde cada uno tenga una solución, porque todo problema tiene solución, que alguien diga que no existe o no vea la solución en ese momento, eso es algo normal, pero en esa nueva cultura que debemos desarrollar, que ese individuo no vea la solución ese es su defecto, esa es su limitante, porque todo tiene solución, solo se necesita de cambiar los espejuelos o mirara el asunto desde otro diferente ángulo, y rápidamente aparecerá la solución, porque todo tiene solución, si no la vemos la limitante es nuestra, y por lo tanto debemos dar pasa a otro o sumar a muchos en esa mirada de la búsqueda de esas soluciones, ahí está la importancia de implicar a las a masas populares, de generalizar la cultura de soluciones, en especial al capital humano, motivándolo a encontrar los atajos y caminos en las soluciones. Este inteligente articulo nos convoca al análisis, al equilibrio en la construcción de nuestro proyecto social, usando como única brújula para no desviarnos y triunfar, el sentido común en cada momento. El socialismo es la ciencia del sentido común.

    • Jose R Oro dijo:

      ¡Muy de acuerdo con usted, estimado HECTOR Y EL HERMANO! El sentido común, que al decir de Horace Greeley, es el menos común de los sentidos, es parte inseparable de la construcción de un socialismo genuino, que es la sociedad que debe contener más sentido común.

      • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

        Saludos Jose R Oro, gracias por atender el comentario, y lo aprovecho amigo para dialogar. El filósofo cubano, moderno, que con agudeza nos dijo siempre dónde está el ¨abc¨ para guiarnos en el proceso de construcción de nuestro socialismo y no fallar, fue Armando Hard, siempre el insistió dentro del proceso de dirección, en buscar las respuestas cuando no se tenían, en el sentido común, ahí siempre estarán todas las respuestas que nos pueden faltar en un momento concreto del desarrollo, en cada momento especifico, mucho más cuando es algo normal en un proceso como el nuestro donde no se tengan todas las respuestas, como es lógico en un proceso de construcción de lo nuevo y desconocido, como es el socialismo. Parto en estos criterios de un diagnóstico donde ubico el principal problema que tiene el actual proceso de dirección en nuestra sociedad, tema que comentare en otro momento en este sitio, y partiendo de él, propongo como solución, invertir más, mucho más en los métodos de dirección, y buscar enseñanzas en el referente mayor que tenemos, en la mejor escuela que tenemos los cubanos, Fidel. Fidel es una escuela de métodos de dirección, uno de sus aportes más grandes y quizás de los pocos divulgados. La clave en la actual modernidad, está en no copiar un método de dirección, aun de aquellos que resultan eficientes para otro, ese es el error más común y generalizado en el proceso de dirección, tanto por los aprendices, como por los que enseñan y asesoran, la clave está precisamente en no enseñar un método especifico, sino en enseñar a crear tu propio método, que esos activos del proceso de dirección aprendan y sean capaces de crear su propio método de dirección ajustándolo a sus características, no puede haber dos métodos de dirección iguales, esa es la base dela cultura de soluciones, los responsabilizados en dirigir , creando, e innovando en sus propios métodos de dirección, esa es la primera innovación que necesitamos, potenciándose así el punto de arrancada, proceso clave para aspirar a una sociedad innovadora, con una cultura y un ambiente de soluciones, los activos de dirección son la vanguardia y la juventud su materia prima.

      • Jose R Oro dijo:

        Muchos saludos estimado Héctor y el Hermano. Estoy muy de acuerdo con sus planteamientos, que de seguro usted detallará y ampliará, tal y como nos promete. Por mi parte, ansioso de leerlo. También soy un gran admirador de Armando Hart, y de su soberbio pensamiento filosófico. Por encima de todo de Fidel.
        El término “copiar” es complejo en la praxis económica y social. A veces se utiliza como última trinchera para no aceptar algo que es evidentemente bueno o para perpetuar otra cosa que a ciencia cierta no lo es. Adaptar, adecuar no son sinónimos de “copiar”. De esa manera, procesos que han sido adecuados en otras latitudes no tienen por qué ser “copiados”, pero si tomados en consideración, “adecuados” a las realidades de Cuba. Ahí entra a jugar de forma cardinal el sentido común.
        En el artículo de marras, su autor Luis Sexto expresa una cantidad de importantes ideas, no coincido 100% con él en que sea, como dice el título, una “nueva cuestión” ni tampoco que “cuanto debemos entregar a Cuba” sea debatido “en voz baja”, más bien creo que haya que hacerlo en una tesitura de tenor lírico.
        Coincido con usted en que invertir en métodos de dirección es muy importante, siempre que se tenga claro cuál es el “objeto” de la dirección y que se quiere lograr. Hay que saber dirigir de forma profesional y metodológicamente certera, punto. El método de dirección es absolutamente crítico, pero no un fin en sí mismo. Creo que el principal problema tangible, material, hoy para la construcción del socialismo en Cuba son las muy prolongadas carencias. Desde un punto de vista de pensamiento y acción intelectual, el pregonar que hay que hacer cambios pero no hacerlos. El inmovilismo, en sus múltiples expresiones, es un elemento socialmente entrópico y conducente a la anulación de muchas cosas obtenidas con ingentes esfuerzos, hacerlo a propósito un acto de eutanasia.
        ¡Un fuerte abrazo cubano para usted!

  • ecarbonell dijo:

    Mis saludos y respeto para Luis Sexto. Luego de más de 60 años de vida sueño con una Cuba socialista para mis descendientes. Muchas cosas tenemos que hacer para lograrlo, entre las que considero tiene importancia vital el enfrentamiento a todo lo que pueda frustrar el noble empeño.
    En el orden del día está el combate diario a lo mal hecho, incluyendo a la aceptación de orientaciones, políticas, indicaciones y otras manifestaciones de imposiciones repetidamente fallidas o nuevas con la que no se está de acuerdo en verdadero ejercicio de sumisión o fanatismo. Considero que si la oposición revolucionaria a lo que consideramos incorrecto se hubiera ejercido de manera sistemática y firme, muchos males de hoy no estarían lastrando a nuestro proyecto social. La Revolución es de todos.

  • Carlos Gutiérrez dijo:

    A mi entender, entre otros muchos problemas, hay un problema fundamental que no permite al país acabar de salir del marasmo económico en que nos sumimos tras la caída del campo socialista.

    Estamos claros de que existe el bloqueo norteamericano y que estamos pagando las deudas atrasadas con los acreedores extranjeros. No ignoro el tremendo lastre que eso impone a nuestro bienestar actual, pero estoy convencido que el mayor freno no es foráneo, sino que proviene del impenetrable laberinto que nuestra propia clase burocrática interpone entre el pueblo y sus principales dirigentes.

    Esa retranca tenaz, solapada, amorfa y silenciosa, pero omnipresente y omnipotente, es lo que finalmente dará al traste con el proceso, si no se logra neutralizarla a tiempo.

    No es que sea una oposición consciente e intencional. Ya en 1940, el muy vilipendiado León Trotsky decía que: “la burocracia defiende a la URSS, pero sobre todo se defiende a sí misma dentro de la URSS”. Y ya vimos cómo terminó la URSS. Para mí, esto es algo así como lo que le hacen al cuerpo los gérmenes de una enfermedad mortal: Los microbios no quieren matar al organismo que los alimenta y les proporciona un hábitat confortable pero, fatalmente, su propia prosperidad parasitaria termina matando al hospedero.

    Ése es el verdadero enemigo, ésa es la verdadera cuestión, que para nada es nueva. Y conste que no he empleado por casualidad la expresión “clase burocrática”. Para mí, hace mucho tiempo que se han constituído en una verdadera clase social, con sus propios intereses y sus propios medios y modos de vida.

    Que me desmientan si estoy equivocado.

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Luis Sexto

Luis Sexto

Periodista cubano y premio nacional de periodismo José Martí 2009.

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