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¿Cambiar las cosas para que cambie la gente o viceversa?

En este artículo: Cuba, Psicología, Sociedad
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¿Qué es mejor: cambiar a la gente o cambiar las cosas?

Reflexionemos: ¿Qué es mejor: cambiar a la gente o cambiar las cosas?

El eminente sociólogo brasileño Jose de Souza Silva, se pregunta si lo correcto es cambiar a la gente para que cambien las cosas o cambiar las cosas para que cambien la gente. Sabemos que las dicotomías casi siempre nos hacen caer en una trampa que lleva al reduccionismo; pero no cabe duda que nos obligan a pensar en la importancia, las peculiaridades y las interrelaciones de cada componente del sistema.

No pretenderé dar una mini clase sobre el cambio, sus etapas, sus barreras,…

Sobre esto hay mucho ya escrito. No obstante escribiré lo conceptualmente indispensable para estar en sintonía filosófica con el análisis de la pregunta.

  • Cambiar las cosas: conceptuado como el cambio de políticas, lineamientos, procedimientos, reglas de juego, roles,…
  • Cambiar la gente: sustituir, poner a otras personas sin estar viciadas en los quehaceres anteriores para que entren en la batalla con una nueva mentalidad, desprejuiciadas, que no debe confundirse con olvidar la memoria histórica.

Podemos caer en una paradoja. El cambio lo hace la gente, pero lleva implícito un cambio intrínseco que en muchas ocasiones ni se desea ni se sabe ni se puede hacer.

Hay cambios fatales, que no quiere decir indeseables o luctuosos, y sí quiere decir inevitables, inexorables, que por mucho que lo evitemos ocurrirán, y mientras más lo intentemos alejar podemos estar convirtiéndolos en más lacerantes.

Cuando se pretende cambiar las cosas o cambiar la manera de pensar y hacer, o cambiar a la gente, se supone que se haga para mejorar, aunque no siempre el resultado sea el esperado y desgraciadamente a veces ocurra lo peor.

Cambiando las cosas

El hombre piensa como vive, por tanto si cambiamos las cosas es de esperar que la gente cambie. Ampliemos sobre esta hipótesis.

Se ha dicho que el hombre es un animal de costumbre. Por tanto el cambio de las cosas debe tener una fuerza motriz suficiente para llevar a que la persona se vea en la obligación de cambiar su comportamiento, aunque en una primera etapa lo haga en contra de su voluntad. Me estoy refiriendo a cambios humanamente aceptables, en que exista una suerte de consenso en su justeza y su necesidad. Hacer las cosas bien desde la primera vez es un objetivo loable, pero si dejamos que las cosas se hagan mal y no educamos o castigamos si fuese necesario, entonces se estará creando un camino a la chapucería, a la mediocridad.

Cuando las cosas cambian producto de caprichos del facultado a dictar esos cambios, suele producirse la confusión y la disfuncionalidad de lo nuevo que se implanta. Cuando los cambios tienen el consenso de la mayoría es más probable que se mejore y se produzcan cambios duraderos en el comportamiento de las personas y los grupos de personas.

El rol que se asigne a cada persona también es de importancia en el comportamiento. Los roles pueden cambiar por diversas razones, no siempre acorde con lo que se prefiere; pero evidentemente cada rol tiene implícita una cuota de compromiso, responsabilidad, conocimiento. El cambio de roles puede llevar a cambios de actitud; por ejemplo un jefe muy exigente que al dejar de ser jefe se torna en un trabajador simple que rechaza la exigencia de sus jefes.

Cambiar a la gente

En muchas ocasiones se afirma que mientras no cambies a la gente las cosas que andan mal seguirán igual o peor. Existen situaciones en que el cambio de la gente es algo evidentemente necesario, ya sea por falta de dominio de la tarea asignada o por falta de responsabilidad, por negligencia manifiesta, por acomodamiento, entre otras causales. El problema se complica cuando estamos frente a un ser humano o varios seres humanos con conocimientos y deseos de obtener mejores resultados y no lo logran. En este caso es muy perjudicial buscar en el cambio de la gente la solución, sin analizar a fondo por qué no tienen el éxito que todos esperaban.

En el necesario cambio de la gente es importante profundizar en la correspondencia entre las características integrales de la persona y los requerimientos del cargo o la tarea asignada. En nuestra sociedad tenemos múltiples ejemplos de cuadros que han tenido buenos resultados en un tipo de cargo, y cuando lo pasamos a otro tipo de cargo fracasan. Un buen director de Empresa o un buen asesor estatal no necesariamente será un buen Ministro.

Por otra parte podemos poner al cuadro o especialista que todos consideramos más preparado para asumir un cargo y vuelve a producirse un resultado decepcionante. En este caso lo que sucede es que se limita injustificadamente la capacidad innovadora, la creatividad y los cambios en forma y contenido que esa persona quiere llevar a la práctica.

Es interesante responder a la pregunta si lo fundamental es cambiar al dirigente principal de la organización o si lo más efectivo es cambiar parcial o totalmente al equipo de dirección. No hay recetas ni debe haberlas; hay que analizar casuísticamente; el nuevo jefe debe profundizar o enterarse de las características de cada miembro del equipo para tomar las mejores decisiones.

¿Entonces cuál es la respuesta a la pregunta?

Cada cual tendrá su propia respuesta que me gustaría mucho conocer de los cubadebatientes.

Me arriesgaré a compartir anticipadamente con ustedes la mía; y así minimizar esos comentarios del tipo: “muy bien todo, pero entonces ¿qué hacer?”.

Sin traicionar el análisis sistémico del problema que entraña la pregunta, yo pienso que lo esencial radica en cambiar las cosas.

 Pero cambiar las cosas siguiendo al menos los siguientes principios:

  • Los cambios deben producirse con una consecuente democracia participativa
  • Los cambios deben analizarse profundamente, valorando todo los factores y sus consecuencias y secuelas para reducir sus riesgos
  • Los cambios deben tener alta sintonía entre el pensar y el hacer. Cambiar en el pensar sin la acción que les de vida no vale la pena como diría mi amigo Manuel Calviño
  • El impacto de los cambios debe ser analizados en el tiempo prudencial acordado, para aplicar la mejora continua, para evitar las estrellas fugaces
  • Los cambios no deben ser jamás festinados, ni tampoco tan demorados que lleguen a la construcción del sombrero ideal cuando ya no haya cabeza en que ponerlo.

Como de costumbre tienen ustedes el derecho de opinar, de concordar, de disentir, de preguntar, de proponer; siempre aplicando la savia martiana y fidelista de: “con todos y para el bien de todos” y de “cambiar todo lo que deba ser cambiado”.

Se han publicado 67 comentarios



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  • Rleon dijo:

    Estoy de acuerdo con usted, en la mayoría de las veces para mejorar un proceso se necesitan cambiar las cosas, o sea las reglas, las políticas, los lineamientos, y debemos coincidrir que estos cambios deben venir de arriba, por supuesto con la participación activa de los de abajo en la toma de decisiones. pero para eso se necesita un cambio de mentalidad de los de arriba, que son los que trazan las políticas, si eso no ocurre los de abajo necesitan una herramienta para poder cambiarlos y poner otras personas que si deseen cambiar las cosas. ahí la contradicción fundamental, si los de arriba no quieren cambiar las cosas, y los de abajo no tienen las herramientas necesarias para cambiarlos a ellos los problemas se vuelven eternos o estallan luchas sociales.

    • Alexis dijo:

      Es cierto que los de arriba tienen una gran responsabilidad, dada sus facultades de implementar leyes, políticas, normas etc, etc, para buscar el bienestar de todos pero sinceramente me aterra que nadie, ni el autor ni los foristas, señalen la necesidad que todos lo hombres intenten ser cada día un poco mejores, menos egoístas, mas altruistas, mejores personas. Creo firmemente que usted puede tener el equipo mas brillante de dirigentes y el cuerpo de leyes mejor del mundo pero si seguimos en el mismo punto(los de arriba y los de abjo) de desarrollo espiritual(crisis de valores, egoismo( primero yo, después yo y si sobra algo también yo), indiferencia ante todo, brazos caídos) de nada servirá que los de “arriba” sean lumbreras con coeficiente intelectual a lo Einstein o Isaac Newton. Mientras seamos mejores hombres y mujeres a mejor sociedad podremos aspirar. Es una lucha interior que cada uno de nosotros debe intentar una y otra vez aunque se fracase una y otra vez, independientemente de las cosas que se hagan para cambiar las cosas.
      Es una tendencia muy generalizada en los humanos buscar chivos expiatorios en el exterior (barrer hacia afuera en buen cubano) cuando se trata de buscar una explicación a un estado de cosas insatisfactorio porque claro está que es bien difícil aceptar que todos somos culpables(los de abajo también) en una medida u otra y mucho mas difícil emprender la dura marcha individual del mejoramiento humano. Es mas fácil señalar con el dedo hacia afuera y así quedo en paz consigo mismo. Es mi modesta opinión. Saludos a todos los foristas.

    • OBSERVADOR dijo:

      Por mi parte estoy convencido de que si las cosas no cambian mucho menos lo hará la gente, la magia no existe, el que crea que por amor al arte la gente va a cambiar, es su derecho, soñar no cuesta nada.

      • Alexis dijo:

        Observador:
        También yo considero que si la gente no cambia tampoco van a cambiar las cosas. Usted también tiene derecho a soñar, no cuesta nada, que si las cosas cambian la gente también lo hace

    • Bayames dijo:

      De acuerdo 100 % con Rieon

  • Antonio Martínez Martínez dijo:

    En mi criterio en muchas ocasiones, no en todas, las cosas son las que tienen que cambiar, pero sucede que en la mayoria de las veces, quieren cambiar las cosas al 100%, sin valorar que parte de lo que se estaba haciendo estaba correcta, y al cambiar todo podemos caer en otro error igual o peor que el anterior, todo cambio debe llevar una reflexión previa de la teoría de la pregunta que hacen los niños ¿Por qué? y si somos capaces de contestar correctamente tres veces esta pregunta, ya que una respuesta nos lleva directamente a otra pregunta, entonces sí seremos capaces de comenzar a cambiar las cosas mejorando las mismas. Podemos cambiar todo el personal y seguir haciendo las cosas como están, entonces podemos seguir haciendo mal las cosas. Si cambiamos las cosas y mantenemos el personal quizás podamos seguir haciendolas mal. Pero si media un análisis concienzudo de las causales y fijamos la ruta hacia donde queremos llegar, entonces todo ira mejorando.

  • Marta dijo:

    Creo que cuando se quieren cambiar las cosas hay que hacer algunas cosas:
    • Trabajar en equipo.
    • Motivar a las personas para realizar los cambios.
    • Incluir a las personas que tienen ideas nuevas para analizar estas e implementarlas
    • Aprovechar las buenas prácticas y enriquecerlas.
    • Incluir a las personas con experiencia y que muestran interés en el cambio.
    • Utilizar como consultantes o asesores aquellas personas que tienen experiencia y conocimientos aunque no han logrado resultados
    • Estudiar las causas por las que buenas propuestas no han fructificado.
    • Trabajar sin compromisos, ni compadrismo y cuando una persona evidencie que no es la adecuada en un puesto sustituirla por una más capacitada.
    • Empujar a los lentos y mantener el freno a los locos y veloces para que no se extravíen del objetivo principal.

    • JOVEN dijo:

      Vean la serie Zoológico y verán la gestión del director como positiva para lograr cammios en la gente y en las cosas.

  • JAV dijo:

    El cuento de la gallina: quien va primero, la gallina o el huevo; o el huevo y despues la gallina????; la gallina pone el huevo pero no lo recogen y se deteriora, la gallina no pone huevos porque no le dan comida, en la granja no hay quien le de comida a las gallinas, el huracan Irma estreso a las gallinas por lo que no hay huevos, la gallina puso un huevo de oro que dejaron a la interperie y se “oxido”, el huevo de oro de la gallina lo metieron en una urna de cristal en un museo, la gallina esta cansada y vieja y pone pocos huevos pero no se retira, en fin…, asi andamos; por suerte todavia hay gallos y gallinas con las patas embarradas de fango en nuestras tierras y campos…..

  • Raul dijo:

    Nestor: Coincido en que lo esencial es cambiar las cosas, pero casi siempre implica tambien cambiar personas que ya no tienen la capacidad de renovarse, de cambiar.

    • Salustiano dijo:

      Nestor … sera este su ultimo articulo en Cubadebate??

  • Arnaldo G. Lorenzo dijo:

    Mi opinión es que se deben cambiar las cosas y en muchos casos hay también que cambiar la gente.

    Pongo un ejemplo: Una estructura empresarial que es ineficiente, que lleva años dando pérdidas y propiciando la corrupción, no va a funcionar bien sólo porque el Consejo de Dirección se reúna y digan que “hay que cambiar la mentalidad”. No puede esperarse buenos resultados de algo que ha demostrado que no funciona bien.

    En ese caso hay que cambiar las cosas. Eso significa cambiar los nexos, las estructuras, los cargos, redistribuir las responsabilidades, evaluar nuevas estrategias, construir algo quizás similar pero diferente. En otras palabras, TRANSFORMAR las cosas para buscar mecanismos más eficientes, para romper los vínculos que propician corrupción, para acercarse más a la práctica productiva.

    Pero en esa nueva estructura deberán estar entonces las personas que de verdad sean capaces de cumplir las nuevas expectativas, que por razones de seguridad no deben ser los mismos. Yo no les daría el voto de confianza a los mismos que estaban, pondría a otras personas, porque cambiar las estructuras y dejar los mismos cuadros sería como bañarse y no cambiarse de ropa. No creo que haya personas indispensables, como tampoco creo que a quienes se desempeñaron mal se les dé la oportunidad de volver a hacerlo mal. El pitcher cuando se descontrola hay que cambiarlo, aunque sea el mejor y, como es lógico, tenga la voluntad de ganar el juego, pero no puede ahora, que gane en otro juego.

    Creo que la transformación y el cambio de todo lo que debe ser cambiado incluyen tanto a las cosas como a las personas. Deben ir a la par, no se trata de un cambio sólo en lo subjetivo de la mente y la manera de ver las cosas. Una persona prejuiciada con algo no va a ser desprejuiciada mañana por la mañana simplemente por decreto. Como usted explicó, el hombre es un animal de costumbres y quien se acostumbró a hacer las cosas de una manera incorrecta no va a dejar de hacerlo de la noche a la mañana. Por eso es que la gente también debe cambiarse junto con las cosas y también porque los errores se pagan y porque las nuevas oportunidades no se pueden depositar en los perdedores.

  • Victor Fernandez dijo:

    Estimado Nèstor. Según un antiguo refrán chino, el viajea más largo comienza con el primer paso. Y ese movimiento inicil es precisamente la definición fundacional del cambio. Pero algo hay que hacer, sea hacia las mentalidades o hacia las cosas. Una pregunta a hacerse estaría en, existiendo la capacidad de cambio, ¿existe la disposición al cambio?

  • oscar llanes guerra dijo:

    Interesante el artículo. Mi criterio es que deben realizarse las dos acciones de forma paralela y complementándose. “Cambiar las cosas” (cambio de políticas, lineamientos, procedimientos, reglas de juego, roles) solamente sin cambiar la gente (entiéndase la mentalidad de los que tienen que “cambiar las cosas”) también lleva al fracaso.
    Ejemplos en este “cambio de época” que vive la humanidad en general y en lo particular nuestro país, podemos apreciar en la actualización de nuestro modelo económico.
    Un ejemplo práctico podemos ilustrar el cambio de política que en los lineamientos de la política económica y social de Cuba ha supuesto el desarrollo de las nuevas formas de gestión en la vida económica de Cuba, entiéndase las cooperativas no agropecuarias.
    El solo hecho de “cambiar las políticas” no ha implicado que esas formas de gestión estén cumpliendo a cabalidad con el objetivo para el cual fueron diseñadas, ya que la “mentalidad” de los que tienen que implementarlas “no ha cambiado” al menos en la magnitud y velocidad suficiente, para poder asimilar los cambios que se han producido o que deben producirse para asimilar e implementar esa nueva política.
    Es por tanto, desde mi punto de vista, necesario que estos cambios se produzcan de forma paralela, tanto en el “cambio de las cosas” como en el “cambio de las personas” que tiene que cambiar las cosas. Sino “cambias o preparas a las personas” que deben “cambiar las cosas”, “las cosas cambiadas”, no lograran “cambiar lo que debe ser cambiado”

  • sachiel dijo:

    A estas hora deben haber bastantes comentarios de este tema muy pensado y debatido por nosotros los cubanos de Cuba y en Cuba.

    Coincido con usted, en que se deben cambiar las cosas, o el estado de cosas (un concepto arriesgado para mí). Lo ilógico de eso, y quizás la paradoja de referencia, es que quienes deben decidirse a cambiar esas cosas saben cómo, pero, quizás no encuentran el momento oportuno para decidirse, motivado por situaciones cambiantes nacionales y extranjeras, o cómo piensan facilísimamente bastantes conciudadanos, porque no les da la gana y ya, o, porque determinados cambios de cosas traerán determinadas reacciones negativo-positivas (pongan ustedes los ejemplos probables, foristas y opinantes) . Y ahora voy a lo usted planteaba, de cambiar las cosas siguiendo al menos los siguientes principios:
    • Los cambios deben producirse con una consecuente democracia participativa. No siempre hay que pedir tal democracia participativa.
    • Los cambios deben analizarse profundamente, valorando todo los factores y sus consecuencias y secuelas para reducir sus riesgos. Exactamente.
    • Los cambios deben tener alta sintonía entre el pensar y el hacer. Pero cuando los que hacen no están a la par de lo que se debe realizar, surgen múltiples variantes de lo pensado.
    • Cambiar en el pensar sin la acción que les de vida no vale la pena como diría mi amigo Manuel Calviño. Cambios traen cambios, en todos los sentidos, digo yo.
    • El impacto de los cambios debe ser analizados en el tiempo prudencial acordado, para aplicar la mejora continua, para evitar las estrellas fugaces. Un mal endémico de Cuba, la no sistematicidad por infinidad de causales.
    • Los cambios no deben ser jamás festinados, ni tampoco tan demorados que lleguen a la construcción del sombrero ideal cuando ya no haya cabeza en que ponerlo. Creernos que lo sabemos y podemos todo, nos hace perder la cabeza en ocasiones, y quedarnos calvos, con insolación aguda. Siempre habrá cabeza ¡pero en que condiciones?

  • Camilo Diaz Román dijo:

    Magistral enfoque compañero Néstor del Prado, opino que usted pone al debate un tema vital.
    Pienso que para el futuro del país, para materializar los objetivos propuestos en las proyecciones estratégicas que conduzcan a los cubanos a un socialismo prospero y sostenible. Tienen que gestionarse las funciones y actividades que a cada ciudadano le corresponde, encaminadas a que se cumplan en el lugar y momento particular de cada cubano los lineamientos trazados por el partido comunista de Cuba. Respetando el diseño teórico que le ha dado vida que es la conceptualización de cada aspecto que nos debe conducir a materializar el país que queremos tener.
    Todo lo hasta aquí escrito por mi es solo teoría, es un proyecto que no pasaría de intenciones conceptuales si no elaboramos en nuestras mentes un modelo de actuación consecuente con lo propuesto. Pero las personas por si solas no materializaremos ese cambio por solo decirlo y hasta por saber que es necesario. Nos protegemos en lo individual de los efectos que ese cambio nos producirá, lo vemos como una proclama que cada uno piensa que lo deben acometer todos pero no yo. Nos traiciona la inercia de nuestras vidas y nos protegemos en la zona de confort que hemos elaborados en la rutina de nuestras actividades.
    Hay que aplicar la ciencia en función de las técnicas de dirección, entre ellas la sicología y no pensar que un sistema económico social hace diferente las esencias naturales del ser humano, sus instintos, su perfil natural. Por ello al diseñar un procedimiento hay que protegerlo con bases legales y contrapartidas que neutralicen el instinto natural del ser humano de protegerse de las responsabilidades que asume si hace una interpretación personal del deber ante el encargo estatal. Hay que auditar las funciones estatales y exigir responsabilidad legal ante los incumplimientos omisiones e interpretaciones que un funcionario haga de sus deberes y de lo que debe gestionar y tramitar.
    Tiene que existir un lugar transparente, que los procedimientos legales se diseñen de manera que no permitan omitir los derechos de un ciudadano que se proponga exigir que se cumpla un procedimiento y que los servidores públicos sepan que ante el accionar de ese recurso de un ciudadano su actuar será analizado y penalizado si es necesario por no cumplir lo establecido. En resumen rescatar la disciplina de las instituciones, pues nosotros tenemos un diseño que nos promete un futuro prospero y sostenible, todo está legislado y los procedimientos conducen a lo propuesto. El problema es que no hacemos lo legislado, no cumplimos con los procedimientos, y si cada uno interpreta sus funciones como algo personal y no pasa nada , estimula a que nos acomodemos hacer las cosas como más cómodo nos sea y puede obstaculizar una acción de desarrollo social, un derecho ciudadano
    -Hay teorías científicas que deben ser aplicadas en el conocimiento de los que deben enfrentar la solución de problemas. Conocer la esencia de lo que deben desentrañar y no desviarse en la periferia del asunto, esquivando profundizar en la causa, origen del problema, no desgastarse en los efectos y si reconociendo las causas. Para eso se debe conocer La teoría del caos, la esencia de los fenómenos complejos y el llamado efecto mariposa. Solo entonces cuando tengamos un problema de cualquier tema delante de un funcionario, podrá analizarlo, verlo por dentro y saber qué hacer.
    No es cambiar las personas, es cambiar las condiciones legales y exigencias del cumplimiento de sus funciones. Que nadie se acomode ni se sienta seguro ante el instinto natural de la anarquía que provoca la confianza cuando nos acomodamos en un puesto. Las funciones de los servidores públicos tienen que ser auditadas legalmente, responder ante los incumplimientos y omisiones que generan daños, injusticias y alimentan la anarquía institucional y con ello la constitucional. Hay que poner freno a saber que las personas se dirigen a diferentes instancias y no son atendidas como dice la ley y los procedimientos, no actuar en correspondencia al código penal y reglamentos disciplinarios contra estas actitudes que se generalizan es prevaricar y alimentar la anarquía institucional, eso paraliza un país, conduce al caos y hace inoperante todo proyecto.
    Nuestra obra es de masas, es un proyecto inclusivo, colectivo y hay que estimular la sabiduría de masas y el control popular con vías seguras y transparentes, que no faciliten a un funcionario manipular los recursos del ciudadano. Entonces la sabiduría popular se impondrá y no permitirá que la zona de confort embriague al que tenga las funciones de gestionar un recurso, las personas dirán participaré y llevaré adelante mi aporte porque es posible, acabemos con el ´´no se puede´´, ´´para qué si no te escucharán´´,´´ no te metas en eso y no cojas lucha´´ ´´vive lo tuyo que esto no lo cambia nadie´´. SI SE PUEDE DIJIMOS SOY FIDEL. CUMPLIREMOS

  • Sergio dijo:

    Estimado Néstor. Aprovecho para saludarte y decirte que leo siempre tus artículos, la mayoría de los cuales comparto y disfruto. Con respecto a este artículo hay un elemento que me gustaría apuntar, en honor a la precisión del enfoque científico empleado por el Dr De Souza Silva y la Red Nuevo Paradigma (para la Innovación de la Innovación organizacional en la agricultura de A. Latina), que él lideró durante 12 años, y teniendo como antecedente los múltiples intercambios sostenidos con él y otros investigadores de esta Red (el Centro de Investigaciones Porcinas del MINAG fue participante activo en esta Red). Cuando en los documentos de la Red Nuevo Paradigma se hace referencia a “cambiar a las personas para que cambien las cosas”, y no al revés, no lo hacen en el sentido de cambiar a una persona por otra, como al parecer interpretas, o de cambiar a una persona de lugar o cargo, sino de transformar la mente de las personas, de cambiarlas interiormente, de enseñarlas a gestionar el conocimiento individual y organizacional para estar en condiciones de asumir los nuevos paradigmas que sitúa ante ellos el “cambio de época” histórica, otro importante término, que ellos desarrollaron y fundamentaron muy bien y que ha sido utilizado luego por cientistas sociales y políticos de nuestro continente. A la luz de este enfoque, de la necesidad y del llamado en nuestra sociedad al “cambio de mentalidad”, me parece más imprescindible que nunca insistir en “cambiar a las personas que cambian las cosas”, para construir la sociedad que queremos. Gracias y un abrazo

    • Néstor del Prado Arza dijo:

      Estimado Sergio, me alegra mucho tenerte como cubadebatiente en mis artículos y en particular en este en que te identifico. Con toda intención dejé algo abierta la interpretación del cambio de la gente, en que además de la parte más obvia-relevar, sustituir-, esté su cambio de mentalidad, el más complicado de todo. Vamos a ver cómo sigue el debate para ver si es oportuno y útil escribir un comentario que intente ser enriquecedor. Un abrazo.

      • María dijo:

        Pero usted dejó claro o conceptualizó: Cambiar la gente: sustituir, poner a otras personas sin estar viciadas en los quehaceres anteriores…..
        Cambiar las cosas profesor, es lo ideal, porque cambiar las cosas también entraña la posibilidad que tienen los colectivos de cambiar las gentes, sus dirigentes, cuando estos no son los adecuados .La proposición puede salir de los trabajadores hacia el Partido del Centro, de los delegados hacia su Asamblea Municipal y nadie escapa, por nuestros propios reglamentos, a la posibilidad de ese proceso. Lo que pasa es que cambiar las cosas entraña que las gentes reconozcan las posibilidades de los colectivos en nuestro sistema como en ningún otro y no el pasarnos criticando esto o lo otro que hace un dirigente y si se cae para arriba o no. Créame que esas caídas ascendentes pasan por no hacer valer nuestros derechos responsablemente y hasta las últimas consecuencias. Cambiar las cosas significa empoderarnos del alcance de los que está legislado y con conciencia de masas y el mayor sentido revolucionario encontrar donde están las fisuras que limitan el avance: en el director, en el equipo de dirección, o en los esfuerzos de los colectivos por el cumplimiento diario del deber en el puesto de trabajo o en todos a la vez. Cambiar las cosas profesor, es acabar de bajar los paradigmas que tanto evocamos en actos políticos, al quehacer diario cada mañana.

  • Arturo Ramos dijo:

    Aquí va una respuesta medio salomónica:

    Cambiar las cosas para que cambie luego la gente en última instancia, sin menospreciar la importancia e influencia del cambio de las gentes en situaciones puntuales.

    Pero lo primario, lo que se impone, lo determinante, es cambiar las cosas…

  • Eduardo Ortega dijo:

    El tema es relevante y aprecio que el Prof. Nestor del Prado lo haya abordado. Una sociedad tiene que estar en constante cambio; si no lo hace viene el inmobilismo que tanto daño hace. El primer punto de las idea del Profesor lo apoyo totalmente. Los dirigentes deben moverse convenientemente y, sin ser dogmaticos, no deben estar demasiado tiempo en los cargos; la renovación es muy necesaria, pero hay que analizarla con cuidado. Cuando se discutieron los documentos del VII Congreso, planteamos que la selección de las personas para los cargos, debería hacerse por los trabajadores de forma democrática. Puede que un Consejo de Direccion tenga buenas ideas, pero poner los cargos a disposición de la elección de los subordinados es muy conveniente. Hay dirigentes que se han anquilosado en sus cargos y se creen que son eternos en ellos, no sin cierta dosis de infalibilidad en ocasiones. Hay dirigentes que son muy buenos y hacen las cosas bien; no hay por que cambiarlos. En eso debemos ser muy dialécticos.SALUDOS!

  • Anibal del Prado dijo:

    Ante todo, un fuerte abrazo, Nestor. Muy interesante tu reflexion y motiva un debate muy rico. Coincido contigo: lo primero es cambiar las cosas. PERO, quienes cambian las cosas? LA GENTE. Muchas veces hemos visto que las cosas “cambian”al menos en papel, pero los encargados de hacer efectivo el cambio no lo hacen, porque estaban acomodados, porque temen al cambio o bien porque dejaron de ser revolucionarios (en el sentido mas amplio de la palabra, revolucion implica cambio) para convertirse en conservadores. Entonces ha llegado el momento de cambiar a ESA GENTE para que las cosas realmente cambien. Por otra parte, tambien he visto montones de cambios innecesarios o inoportunos, por ejemplo, algo que funciona bien, que la gente es feliz con ello, pues satisface, alla va alguien que puede y lo cambia, y no siempre es para mejor.

  • Rosa Fipa dijo:

    Respeto en lo absoluto su criterio y hasta lo comparto, considerando que lo esencial radica en cambiar las cosas, pero no entendiendo esencial como principal o fundamental, sino como primero o primario. Y es que muchas veces para poder cambiar las cosas hay que cambiar las gentes, de modo que ellas sean capaces de cambiar las cosas.

  • José Enrique Fundora Hernández. dijo:

    Muy ilustrativo el artículo del compañero Néstor del Padro. La improvisación es el gran adversario de la teoria y de la práctica. Es la negación del experimento, de la experiencia, de su implementacion y de su comprobación. Errores capitales se cometen a la hora de cambiar los hombres para que cambien las cosas y tambien al cambiar las cosas para que cambien los hombres. El mal es global. Las actitudes y conductas reactivas desplazan a la proactividad en detrimentos de soluciones y resultados. La toma de decisiones y su posterior implementación deben tener en cuenta, aspectos vitales como: idoneidad demostrada, seguridad, oportunidad y racionalidad para evitar las estrellas fugaces.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico artículo profesor, pone el dedo sobre el punto más complejo e importante en el pensamiento de nuestro actual proceso revolucionario, el cambio, la transformación de nuestro pensamiento, como única salida para llevar adelante la construcción de una nueva sociedad, sin ese cambio profesor no habrá socialismo, comparto totalmente su idea general.
    El cambio en el socialismo es un proceso dialectico, sistemático e infinito en el tiempo, es una revolución en constante revolución, ES UN PROCESO.
    Un arquitecto antes de iniciar una construcción o diseñar una nueva y diferente obra, esta obligado a visualizar previamente esa nueva idea, en hacer un bosquejo previo, y para ello donde primero hace cambios, es en su forma de pensar, es en el terreno de las ideas, en la visualización del fenómeno, en los sueños, en ese proceso de soñar donde introduce sus nuevas herramientas, lo mismo sucede con un científico o cualquier emprendedor, cuando se trata de cambiar y buscar lo nuevo, ese proceso de cambio empieza ahí, en los sueños, en lo que visualizamos. Lo que disfrutamos hoy seguro fue el resultado primero de una visualización, de un sueño de una persona mucho antes, esa es una máxima del mundo moderno, el cambio debe estar primero en lo que soñamos, para cambiar primero hay visualizar, ahí es donde único se pueden encontrar las soluciones de futuro para lo que nos afecta hoy, la intuición es científica, los sueños son científicos, motivar el ejercicio de soñar, hacer soñar y enseñar a soñar para poder visualizar soluciones de futuro es un proceso altamente científico, y obligatorio hoy en la búsqueda de lo nuevo, el socialismo es lo nuevo en materia de sociedad, de justicia y calidad de vida, construir el nuevo modelo requiere un cambio de pensamiento, pero no de un cambio, de uno solo, sino de un proceso de cambios constante e infinitos, el cambio de pensamiento es intrínseco del socialismo, su combustible son las nuevas generaciones, en los jóvenes está la dirección principal.
    Dentro de esa revolución en la cultura de pensar, la idea más abarcadora y más avanzada la propuso y la inicio Fidel, con la batalla de ideas, una revolución en el terreno de las ideas enfocada en transformar el pensamiento dirigida por los jóvenes, cuando rescatemos esa cultura, cuando eso se logre, donde los jóvenes se convierten en la vanguardia y protagonistas del pensamiento, del nuevo pensamiento, entonces hemos llegados al punto máximo de una sociedad participativa, de una sociedad socialista, todo lo grandioso de esta obra- revolución se hizo por jóvenes. Nos corresponde a las fuerzas vivas de la sociedad crear y preservar esa cultura de lo nuevo, con lo nuevo, potenciando a los jóvenes, para que estén a la altura de estos momentos, nuestra principal herramienta para guiarlos es el debate directo, el dialogo, sin un profundo y dialectico dialogo liderado por las fuerzas vivas de la sociedad no se puede poner a la juventud en el papel protagónico que exige su momento histórico, y con ello hacerlos responsables de arrastrar y convencer al resto de la sociedad en la búsqueda de lo nuevo, de lo diferente, de lo revolucionario. En la juventud es donde tenemos que arriesgar y buscar el cambio.
    El concepto de cambio en las ideas y el pensamiento en el socialismo es muy diferente al concepto del cambio en una sociedad de consumo, el cambio en una sociedad capitalista es una mercancía, cambio en las ideas=mercancía, en el socialismo el cambio en el pensamiento no es un punto, o solo una mercancía, es un proceso, como parte de la esencia de la sociedad socialista, una sociedad que es objeto y fruto de la ciencia, el Marxismo, la ciencia al igual que el socialismo no puede estar ajena al cambio, el don principal de la ciencia es lo nuevo, en el socialismo como sociedad ese don de lo nuevo tiene que ser interpretado y asumido por la mayoría de forma no antagónica, la principal fortaleza como sociedad está en lo participativo, una sociedad participativa por esencia, en constante cambio y perfeccionamiento de forma consciente.
    Es normal que las crisis económicas confundan y limiten el pensamiento, cerrando las perspectivas de salidas, muy común en medio de carencias, pero nuestro deber es convencer a aquellos que cada vez se encierran más en inventariar sus propias calamidades antes que enfocarse en posibles soluciones, solo con un cambio perspectiva se produce un nuevo pensamiento, y por ende nuevas soluciones, haciendo un símil, con la teoría de la guerra de guerrillas, de un cerco solo se sale tirando tiros, rompiendo el punto más débil del cerco, quedarse dentro de un cerco lamentándose, escondido debajo de una piedra, tranquilo e inmóvil es muerte segura.

  • Ariel Núñez Morera dijo:

    Y dijo Néstor: “En nuestra sociedad tenemos múltiples ejemplos de cuadros que han tenido buenos resultados en un tipo de cargo, y cuando lo pasamos a otro tipo de cargo fracasan.” Eso es lo más parecido al llamado “Principio de Peter” (Búsquenlo en la Wikipedia. Verán a muchos conocidos reflejados ahí… y quizás hasta a sí mismos.)

    Sutilezas del idioma (o del oído): Cuando leo: “cambiar la gente” me suena a sustitución de A por B a cuño y plumazo. Cuando leo: “cambiar a la gente” (con la preposición en medio) se me activa otra red neuronal: la relacionada con el cambio de mentalidad. Creo que ambas son soluciones válidas e independientes; de modo que, sumada a “cambiar las cosas” ya serían tres posibles líneas de trabajo y reflexión.

    No creo en falsas dicotomías al estilo de “el huevo y la gallina” pero sí en lo que escribió Eduardo Ortega: “en eso debemos ser muy dialécticos”. Dialéctica significa puertas y ventanas bien abiertas (entiéndase: observación inteligente, receptividad, análisis de factores y devenires). Y si nos vamos a la etimología, algo que suena en griego algo así como “dialéktike tejne” significa: el arte de dialogar. Dialéctica rima consonantemente con brainstorm, pensamiento lateral, sombreros de colores… De ahí que aplauda la intervención de Marta y a todos aquellos que defiendan la participación. (Las oficinas de los jefes no deberían tener puertas sólidas sino artesanales, gráciles y siempre traspasables cortinas de semillas… A fin de cuentas, todos estamos en función del mismo objetivo, ¿no?)

    No obstante, materialista dialéctico a la postre, entiendo que la materia es lo primario pero solo en última instancia. En instancias inferiores es la conciencia del hombre quien determina el rumbo de las cosas. Así que… cambiar a la gente (su mentalidad), romper inercias, opinar responsablemente, experimentar con rigor, sopesar causas y azares, en fin, dar el primer paso del largo viaje me parece aquí lo primario.

    Al menos a mí me ha premiado con gratas sorpresas y muy buenos resultados.

  • Julio Cesar Garrido Alvarez dijo:

    …estimados cubadebatientes…lo importante es en mi opinión cambiar las cosas,es decir ,en mi entender cambiar las Leyes…una sociedad abierta,dispuesta a favorecer el concepto de Schumpeter de ´´destrucción creativa´´y que cuente con un autentico Estado de Derecho son factores clave para el desarrollo económico y bienestar de todo el país,trátese del país que se trate…todo sistema politico esta basado en algun codigo de etica…las eticas que predominaron en la historia de la humanidad fueron variaciones de la doctrina altruista – colectivista,que subordino al individuo a alguna autoridadsuperior,fuese mistica o social…en consecuencia,la mayoria de los sistemas politicos fueron variaciones de la misma oligarquia estatista y solo se diferenciaron en al grado,no en el principio basico;unicamente fueron limitados por los accidentes de la tradicion del caos,de las luchas sangrientas y de los colapsos periodicos…en mi opinion ,el derecho a la vida es la fuente de todos los derechos,y el derecho a la propiedad es la unica forma de implementarlo…sin el derecho a la propiedad,no es posible ningun otro derecho.Dado que un hombre debe sustentar su vida por su propio esfuerzo,el que no tiene derecho al producto de su esfuerzo no posee los medios para mantener su vida…el hombre que produce ,mientras otros disponene del producto de su esfuerzo es un esclavo…entonces,¿como se construye un futuro promisorio?…el punto de inicio es entender y compartir un diagnostico,la piedra muliar,el basamento de un futuro prospero,no tiene que ver solamente con riquezas o con flujos de inversion,sino con una palabra generosamente abarcadora que incluye diversos componentes;Cosmovision.Ahi esta todo;nuestra idea de la sociedad,de la economia,de nuestra posicion como individuos frente a la realidad circundante.Ahi estan nuestros paradigmas,nuestra estructura de valores y nuestras actitudes…y no resulta descabellado suponer que la diferencia entre el tipo de vida promedio alcanzado- por ejemplo -por un habitante de Basilea o de Amsterdam,en contraste con el que logra uno de Guayaquil o Lima,es la consecuencia de la cosmovision que uno y otros sostienen o les imponen…de ahi que resulte absurdo juzgar a una sociedad por sus resultados,sin tener en cuenta los presupuestos mentales que generaron esos resultados;y de ahi que resulte poco probable alcanzar las cotas de prosperidad y calidad de vida logradas por otras sociedades si simultaneamente no modificamos nuestra cosmovision…estamos,claro,ante un obstaculo formidable,porque nadie sabe,exactamente,como precisar cual es esa vaporosa cosmovision prevalecente en las naciones punteras del planeta,o que exactamente cree y hace una masa critica de sus ciudadanos para alcanzar el exito relativo que disfrutan…hace mas de cien años,en 1905,Max Weber,intrigado por las diferencias entre el desarrollo del norte y el sur de Europa,y tras analizar el tejido social de ciertas regiones,llego a la conclusion de que algo habia en la etica protestante,en contraste con la catolica,que impulsaba la prosperidad de los primeros,pero esa conclusion luego ha sido parcialmente refutada por numerosos cientificos sociales.Es demasiado simple y esquematica para explicar la complejidad del problema o la existencia de otras sociedades que ,sin ser catolicas o protestantes,experimentaron largos periodos de crecimiento intensivo en los que fue posible el prgresivo enriquecimiento de las masas.Es decir,entre musulmanes,sintoistas, y confucianos que nada le debian a Lutero o Calvino,y ni siquiera a la Revolucion Industrial britanica del siglo dieciocho…ok…nadie cree(aunque algunos si)que el Mercado es perfecto,o que evita las desigualdades…lo que si sabemos es que se trata del mas eficaz sistema de asignar recursos que ha producido la especie,y el unico que,con los precios,genera una informacion racional para que libre y espontaneamente puedan crearse las riquezas…

    • Ariel Núñez Morera dijo:

      Mmmm… Creo que me perdí en el campo de lechugas, Julio César.

      Dices al inicio que consideras “cambiar las cosas, es decir, en mi entender cambiar las Leyes” como “lo importante”. Y más adelante: “el basamento de un futuro próspero no tiene que ver solamente con riquezas o con flujos de inversión sino con una palabra generosamente abarcadora que incluye diversos componentes: Cosmovisión”, y a continuación, una excelente disertación. (Ya de paso, en eso coincidimos: además de un ciempiés, ¿quién necesita 50 pares de zapatos?) Finalmente, si no entendí mal (y de seguro entendí mal), la solución la tiene Don Mercado.

      Sí, definitivamente toy pildío…

  • Jorge dijo:

    He visto a personas que cuando le han cambiado el contexto, las cosas, en que se desarrollaban, han cambiado de inmediato su mentalidad, con anterioridad no lo habían hecho, se transforman, y para bien. ¿Entonces?

    • jpuentes dijo:

      Bueno pues entonces, definitivamente, hay que cambiar a las personas para que cambien las cosas. Las cosas no se cambian por sí solas. A la pregunta de cómo está la cosa… nos deberiamos preguntar: qué cosa es la cosa. Hay veces que la cosa está bien, lo que estan mal son la gente que anda con la cosa. Y hay veces que la gente está bien y la cosa anda mal. Pero bueno, digamoslo así: cosa = gente. El orden de los factores, altera el producto??????

Se han publicado 67 comentarios



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Néstor del Prado

Néstor del Prado

Es Director de formación y difusión del conocimiento de GECYT (Empresa de Gestión del conocimiento y la Tecnología).

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