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Ciencias y creencias 2.0

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La diferencia entre lo que se sigue y profesa voluntariamente, alentado por libres preferencias personales, que son las creencias, y la verdad comprobada y comprobable por todos, con evidencias inobjetables, que son las ciencias, ha sido comentada anteriormente.

Ciencias y creencias

No obstante, a pesar de que esta importante conceptualización nos ayuda tanto a enriquecer nuestro pensamiento estableciendo una nítida frontera lógica, el espacio entre el campo de las ciencias y el de las creencias es también muy rico.

Recientemente apareció en los medios una información acerca del hallazgo de indicios de un nuevo ancestro de nuestra especie ¡en la actual Bulgaria!, en plena Europa balcánica. Para muchos rompía el criterio más que probado de que procedemos del actual territorio africano. ¿Se trata este hallazgo de una verdad científica contrastada y reproducible por terceros independientes? En realidad, los autores no claman para sí otra cosa que la postulación de una hipótesis a partir del hallazgo de un molar fósil.

Este molar encontrado en Bulgaria estuvo en la boca de un homínido hace 7,24 millones de años. Foto: Universidad de Tubinga.

Este molar encontrado en Bulgaria estuvo en la boca de un homínido hace 7,24 millones de años. Foto: Universidad de Tubinga. / Archivo

Esta pieza dentaria perteneció a un homínido similar al chimpancé actual hace más de siete millones de años. Corresponde primero a la prensa científica la divulgación como resultado interesante. Después interviene la prensa que busca la atención de las grandes masas, como debe ser cualquier prensa. Pero en ese proceso suele deformarse el contenido esencial y presentarse a una simple y atractiva hipótesis como si fuera una verdad científica. Por cierto, la Europa que fue escenario de la vida del monito que tenía ese molar era en esa época muy parecida a las actuales tierras africanas gracias a los vaivenes del clima planetario. Al final, nadie puede negar hoy que nuestra especie se originó en el continente africano y mucho más recientemente, hace “solo” alrededor de 250 000 años. Y esta es una verdad científica bastante establecida por muy diversas evidencias arqueológicas y moleculares. Podemos ver, sin embargo, que la frontera entre la verdad científica neutra y evidente para todos y el campo de las hipótesis y suposiciones, que son más parecidas a las creencias, es difuso y rico.

En el campo de la composición de los objetos materiales existe también espacio para la suposición que conduce a creencias, y a veces no se las sabe diferenciar de la verdad científica, neutral y contrastable. Los átomos y las moléculas existían mucho antes que el hombre y que se postulara a la llamada mecánica cuántica para entender el nanomundo, que es nuestro propio universo cuando podemos diferenciar objetos de dimensiones iguales a las millonésimas de metro. Como nuestros sentidos se seleccionaron naturalmente para aprender del mundo métrico, no tuvimos otra alternativa que intentar describir el nanométrico con los mismos esquemas conceptuales. Ahí tuvo un tropezón la llamada lógica newtoniana, la que es buena para describir manzanas desprendiéndose de un árbol. Los objetos detectables y que construyen directamente el nanomundo, los que habitan el pico y el femtomundo, como es el caso de los electrones, no se comportan como las manzanas, y mucho menos que como los planetas.

Lo cierto es que las manifestaciones de los electrones en el mundo que nos rodea es contradictoria para muchos, pues se trata de una partícula a la que se le puede atribuir una masa y una carga electrostática y también una frecuencia de oscilación de su campo electromagnético, como es el caso de la luz visible, aunque con valores mucho mayores. Además, así se comporta toda la materia en esas escalas nano, pico y hasta femtométricas. Lo que ocurre es que la masa, la carga y la frecuencia de oscilación electromagnética son magnitudes que inventamos para conocer el mundo métrico y su adaptación a las dimensiones de protagonismo directo para las llamadas partículas elementales, como son los electrones, requiere de pensamiento revolucionario.

Un destacado científico alemán, Werner Heisenberg postuló en 1927 [1] la llamada “relación de incertidumbre” donde la ciencia se expuso a un riesgo de credibilidad muy alto. Expresado en el lenguaje más actual, reconoció que las magnitudes (posición en el espacio, velocidad) con las que se pretendía conocer el nanomundo eran las mismas que se han usado para las escalas de un metro y que eso podía representar incongruencias, porque no se trata de manzanas. De esa forma muchos pensaron que las limitaciones de correspondencia (conmutación) entre las expresiones matemáticas (operadores con sus funciones propias para ciertas relaciones) que se usaron en la mecánica cuántica para describir los sistemas nanométricos se podían traducir en limitaciones intrínsecas de la capacidad del conocimiento humano en esas escalas. La más famosa “incertidumbre” era la de la “imposibilidad de medir al mismo tiempo la posición y el momento (proporcional a la velocidad) de una partícula cuántica”. Hoy en día han aparecido artículos ampliamente reconocidos que cuestionan esto, negando su significado de que no se puede conocer algo porque haya una expresión matemática que lo impida. Se han efectuado las mediciones experimentales y han dado resultados [2-4].

Mucho se ha escrito acerca de estas incertidumbres, y la verdad científica ha salido incólume mientras que las elaboraciones especulativas se han ido derrumbando. Es cuestionable usar, como reconoció Heisenberg, magnitudes del mundo métrico para describir el nano y picométrico, que es ajeno a nuestros sentidos de humanos. Es como cazar mosquitos con misiles balísticos intercontinentales. La naturaleza toda existió mucho antes de que los seres humanos elaboraran las teorías para describirla y entenderla científicamente. Las teorías deben servir para interpretar la realidad objetiva, pero esta no se subordina a ella. Esto debería ser válido para toda ciencia, natural o social.

La Habana, 31 de mayo de 2017.

  1. Heisenberg, W., Über den anschaulichen Inhalt der quantentheoretischen Kinematik und Mechanik. Zeitschrift für Physik, 1927. 43(3): p. 172-198.
  2. Colangelo, G., et al., Simultaneous tracking of spin angle and amplitude beyond classical limits. Nature, 2017. 543(7646): p. 525-528.
  3. Rozema, L.A., et al., Violation of Heisenberg’s Measurement-Disturbance Relationship by Weak Measurements. Physical Review Letters, 2012. 109(10): p. 100404.
  4. Napolitano, M., et al., Interaction-based quantum metrology showing scaling beyond the Heisenberg limit. Nature, 2011. 471(7339): p. 486-489.

Se han publicado 22 comentarios



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  • Rendón dijo:

    Excelente artículo. Profundo , pero entendible para el hombre común. Gracias profesor… y esperamos la continuación…

  • g dijo:

    El tiempo no existe. Todo fue orquestado en la multidimensionalidad. ¿Lo cree usted?

  • Ángel dijo:

    Puede ser que los antepasados del ser humano hayan surgido en África, pero lo cierto es que allí habían multitud de etnias y tribus, tal vez muy variopintas, con lo cual las más avanzadas decidieron por alguna razón emigrar a Europa, de ahí el espectacular desarrollo de esta civilización.

    Por otra parte, se demuestra que la relación de Planck-Einstein, base fundamental de la cuántica se puede obtener analíticamente desde las ecuaciones de Maxwell con lo cual las leyes del mundo nanoscópico también se cuamplen en el macroscópico. Algo así pone en jaque el carácter indeterminado a favor del determinismo clásico y obliga a una nueva revición de conceptos e interpretaciones…

    • ernesto dijo:

      Ángel, los humanos que emigraron a Europa no fueron las más avanzadas, lo que si encontraron condiciones diferentes que propiciaron un desarrollo diferente, sobre todo desde el punto de vista militar y gracias a eso impusieron su “civilización” a punta de espadas al resto del mundo y se beneficiaron del saqueo a que sometieron al resto de la humanidad

      • Enano dijo:

        El que migra no es el más capacitado?

  • Gilliath dijo:

    Muy interesante artículo, sobre todo los 2 últimos párrafos. Lo mejor de todo es que a pesar de no ser científico, “creo” que entiendo su punto. Siga así, pues es muy difícil escribir artículos de este tipo para el consumo del público en general y hacerlo de forma amena, educativa e interesante.

  • Alejandro dijo:

    Estimado professor Montero, discrepo de vários puntos em su artículo.
    Em primer lugar, usted está dejando de considerar la diferencia que existe entre realidad y conocimiento. A pesar de que al final de su artículo usted admite que que esa diferencia existe cuando afirma que “La naturaleza toda existió mucho antes de que los seres humanos elaboraran las teorías para describirla y entenderla cientificamente. Las teorías deben servir para interpretar la realidad objetiva, pero esta no se subordina a ella”, contradice esa afirmación cuando transmite la visión de la ciencia como detentora de uma verdad absolutamente objetiva, neutral, inobjetable.
    Así en un momento de su artículo expresa: “(…)la verdad comprobada y comprobable por todos, con evidencias inobjetables, que son las ciências (…)” y más abajo “(…) la verdad científica neutra y evidente para todos (…)” o “(…) la verdad científica, neutral y contrastable”.
    Profesor, la realidad es algo que existe de forma tan extensa y compleja que nunca se consigue conocer en toda su magnitud; se conoce de forma segmentada, contingente y parcial. La realidade es algo que el conocimiento humano puede apenas tangenciar, como una “verdad” que está siempre por ser conocida.
    Lo que estoy intentanto destacar es que no se debe confundir objetividad con objetivación. Desde el punto de la epistemología de la ciencia, lo que está en juego es la oposición entre el ideal de ciencia como usted la defiende (absolutamente objetiva, neutral, inobjetable) y la ciencia posible.
    Desde la persectiva que nos presenta su artículo la objetividad se entiende como uma característica del conocimiento científico que se confunde con la propia realidad, o sea, es como si la ciencia fuera el reflejo objetivo, neutro e inobjetable del universo. Se idealiza el conocimiento científico como un conocimiento exacto, que tiene la propiedad de establecer afirmaciones inequívocas, que tienen validez universal, interpretación única, independiente y externa al sujeto / investigador. Se trata de la visión sobre la cual se fundaron las ciencias modernas, tanto las ciencias naturales, como las sociales y humanas.
    Por el contrario, la objetivación deconstruye el ideario de la realidad conocible por la ciencia de forma absoluta. No hay fenómenos simples. El universo de los fenómenos estudiados por la ciencia se configura como producto de una relación. La identificación del objeto -que ya no es libremente conocido a través de la experiencia inmediata, sino construida-, implica un saber provisional, inconcluso, incompatible con las certezas estables que prometía el paradigma de la objetividad. El conocimiento, a su vez, sólo puede constituirse a través de aproximaciones continuas, viabilizadas, simultáneamente, por el modelo teórico y por la aplicación de las técnicas y tecnologia disponibles. La objetivación se convierte así en la ciencia posible.
    Adicionalmente, hay outra cuestión importante a considerar. Cuando se habla de objetividad en la ciencia hay que comprender que los fenómenos de la realidad que son reconocidos como objetos de estúdio de la ciencia, lo son debido a su caracter “institucional”, o sea, son reconocidos como tales en virtud de convenciones culturales. (Sobre essa temática puede consultar Berger&Luckmann; Castoriadis; Husserl; Merleau-Ponty, entre otros autores). Es lo que, por ejemplo, Berger y Luckmann llaman de “construcción social de la realidad” y Castoiriadis llama de “institución imaginaria del mundo”, o sea, la organización del universo está vinculada con la cultura.

    Um científico no puede describir el mundo unicamente a partir de su visión individual, subjetiva, debe describirlo por médio de un discurso socialmente aceptado, que en esse caso sería el discurso científico. Para ser “objetivo” el científico se inserta en la red social de la ciencia; como dise Gaston Bachelard, la objetividade no se puede separar de las características sociales de la prueba.
    Por lo tanto, incluso en las ciências naturales (que dependen em mayor grado de la experimentación que las ciências sociales y humanas) no se puede afirmar que la observación de um fenómeno, depende unicamente del comportamento de ese fenómeno y como resultado es totalmente objetiva y neutra.
    Como explica Kuhn, las comunidades académicas funcionan sobre la base de paradigmas (teorias, modelos, métodos, etc.) que determinan ideas, representaciones, modelos, teorías preconcebidas. Cuando se afirma que se deducen leyes a partir de observaciones, en general lo que ocurre es que se verifica o se constata el buen funcionamento de uma teoria que ya estaba pre-concebida o ya existía. Como explica Kuhn, cuando esas constataciones no se logran, los científicos comienzan tomar consciência de que existen anomalias que el paradigma no permite explicar y comienza a explorar otras posibles teorias. Pero, en sentido general, desde que un científico aborda el estúdio de um fenómeno ya tiene uma idea preconcebida del modelo que va a utilizar para su estúdio y para eso necesita de determinadas teorias.
    De esa forma, realizar observaciones a partir de experimentos científicos no implica uma observación “fiel”, “neutra” de los fenómenos, como si los científicos se situaran passivamente delante del mundo. Esa idea pretende borrar al científico como sujeto individual y social para fundamentar la pretendida “objetividad” y “neutralidad” de la ciencia. Es uma forma de absolutizar la visón científica del mundo. Como afirma Levy-Leblond, se habla de “objetividad” científica cuando se trata con un saber cuyos orígenes fueron suprimidos.
    Así se origina una especie de ingenuidad cuando se cree que las observaciones científicas del mundo poseen uma objetividad absoluta. Toda observación carga consigo um elemento de fidelidade en el sentido de que se situa en el contexto de um paradigma comunitário determinado. Esa comunidad académica está ligada a uma historia y a um mundo que los científicos no controlan.
    En resumen, el científico no observa simplemente lo que quiere ver, de uma forma totalmente objetiva y neutra, por el contrario, se inserta em algo mayor, em uma historia humana, em um mundo. Como afirman Prigonie y Stengers, la ciencia se afirma hoy como uma ciencia humana, ciencia hecha por los hombres y para los hombres. Consequentemente, supone raíces históricas y sociales.
    Saludos,

    • Pioneer dijo:

      Alejandro muy interesante su disertación teórica sobre el perfil del científico sobre la ciencia, lo cual no demerita que llamar las cosas por su nombre dado en la teoría en un ejercicio intelectual es hermoso pero en la práctica es vano, la respuesta a los fenómenos o sistemas como bien dice el profesor escapan a la intelectualización o la verborrea humana y la realidad como bien Ud. planeta está más allá , de ahí que lo útil es aplicar la ciencia en beneficio del hombre y de su entorno o en beneficio de la vida donde quiera que esté y la forma y objetivo que tenga y después le daremos forma y conceptualizaremos, fíjese soy defensor de los conceptos cuando son válidos para delimitar, soy enemigos de ellos cuando como Ud. los utiliza para emborronar una tarea que es eminentemente inclusiva y solidaria aunque no deje de reconocer que tanga en casi todo razón.

      • Alejandro dijo:

        Pioneer, no entiendo su crítica. No estoy utilizando conceptos para emborronar tarea alguna. Simplemente estoy argumentando contra la visión de la ciencia como una verdad absoluta, totalmente objetiva y neutral. Esa ciencia no existe, es ingenuo pensar eso.

        Adicionalmente, en mi humilde opinión, en la ciencia los conceptos son esenciales. No es una cuestión que se deja para después, vamos a ver que pasa más adelante, para mi ese fenómenoes esto, para usted esto otro, etc. pudiera ser aquello, pero también esto otro. Me disculpa, eso podría ser cualquier osa, pero no ciencia.

        Saludos,

  • Jose R Oro dijo:

    Muy interesante artículo del gran científico cubano Dr. Luis A. Montero Cabrera. Solo desearía comentar que los cambios de la teorías (donde a veces se confunden ciencias y creencias), también se corresponde con el desarrollo de la tecnología, la existencia del equipamiento de medición (y su exactitud, discriminación y rango), del marco temporal que demandan tales mediciones (desde nanosegundos o menos hasta millones de años).
    Por ejemplo muchos científicos consideran el tema de la apertura del agujero en la capa de ozono, como un hecho incontrovertible y con causas claras y científicamente demostradas. Pero el hecho es que la capacidad humana de medición de Unidades Dobson no existió hasta recientemente, y el ciclo natural de la densidad de tales Unidades en la capa de ozono, no se conoce aun, porque la primeras mediciones con estándares científicos se realizaron a mediados de los 80 del siglo pasado, y el ciclo natural de un objeto de dimensiones planetarias puede ser miles de veces más prolongado.
    Mi intención es acotar que quizás existe una zona gris entre Ciencia y Creencia, que son las Convicciones con base teórica que pueden cambiar con el perfeccionamiento de nuestra capacidad tecnológica y de medición. No es agnosticismo científico, sino cautela ante lo que consideramos “científicamente demostrado”
    La ciencia no ha logrado realizar mediciones en el pasado o el futuro por ejemplo, solo simularlo o modelarlo sobre bases de lo observable en el presente. La luz o radiación emitida por un objeto cósmico hace miles de años, puede haber cambiado mucho sus propiedades durante ese tiempo y el considerar que sus características o cualidades actuales representan las del momento en que fue emitida, un tanto especulativo.
    Por eso la predicción científica también a veces cae un tanto en el campo de la Convicción o Creencia con una base científica que posee el mejor nivel acorde con lo que tenemos hoy, pero que no excluye en manera alguna, su cambio (e incluso refutación) o perfeccionamiento ante la aparición de nuevos conocimiento obtenidos sobre la base de mediciones reales y mas exactas, en ciclos naturales más completos en el plano temporal. Me estoy refiriendo sobre todo a la naturaleza

  • Carlos Gutiérrez dijo:

    Saludos, Doctor. Gracias por poner en lenguaje comprensible cosas tan complejas. Particularmente, comparto y aplaudo el final del último párrafo de su artículo. Creo que contiene una reflexión brillante y muy útil para todos.
    Hasta pronto.

    • Pioneer dijo:

      Ya es casi aburrido, pero sigo concordando con Ud. Carlos Gutiérrez

  • Pioneer dijo:

    Siempre ha sido difícil establecer los límites de toda verdad en toda ciencia hasta en las ciencias exactas o mal llamadas exactas no obstante hay una máxima lo que no sea posible demostrar por el método científico repetitivo y no pueda ser probado queda en el campo de la “incertidumbre” científica, las teorías, postulados que a priori se consideran validas que cumplen ciertos modelos de pronostico calculado o que a la luz de lo que se conoce se considera valido o ciertamente probable , personalmente creo que todo pensamiento expresado racionalmente y que no quiera ser impuesto como verdad y al que se acompañe una fe queda en el campo de lo especulativo no científico pero no deja de tener derecho a ser escuchado y valorado como lo que es un pensamiento , una fe y puede incluso tener valor puntual sobre una persona o un grupo de persona y si tiene un dogma estructurado pueden incluso formar parte cultural de un grupo de mayor o menor dimensión como los teísmos ahora es responsabilidad de los rectores de etas actividades no caer en la tentación de considerar ciertas afirmaciones que no lo son e implementar incluso sistemas que afectan a terceros basados en esas creencias (EJ. Pregunta que hice en el artículo anterior) , siempre hay en mí opinión que ser escéptico con las determinaciones a priori de cualquier determinación a favor y en contra de un planteamiento ya la sociedad ha quemado en hogueras a personas que decían verdades estrictas que hoy forman parte del indumentario consciente de cualquier humano por limitado de materia gris que sea o por dogmatizado que viva e ideas que hoy parecen una locura como dimensiones múltiples, realidad de hondas sobre “cuerdas” diminutas o partículas pares supersimétricas en dimensiones estables o en campos divergentes rodeados de materia oscura interactuando y aportándose masa , rotación y espín unas a otras o partículas que se forman y desaparecen al menos de nuestros planos conceptuales en limites infinitamente tan pequeños que no le podamos asignar masa porque su existencia no cabe en lo que consideramos tiempo y una onda sea a su vez una partícula que en parte son hoy procesos al menos matemáticamente probados y que muchos otros forman parte de lo que hoy se considera el modelo Estándar sean dentro de unos 100 años la genética de la ciencia de esos momentos y formen parte de un pasado glorioso de pensadores que fueron más allá del límite como Stephen Hawking quien dijo ” entonces conoceríamos la mente de Dios” y para ese entonces seriamos capaces de entender nuestro papel en el polvo cósmico de nuestro planeta perdido en un punto invisible del vasto universo.

    • Jose R Oro dijo:

      Muy de acuerdo con usted, estimado Pioneer. Lo felicito humildemente por su profundo análisis. Cada día más se produce un proceso de partidismo (político, de escuela investigativa, fe/ideología y de otros tipos) en la Ciencia, que afecta la imparcialidad científica de la obtención e interpretación de los resultados, y la capacidad misma de obtenerlos. Con base en premisas que solo tienen un valor transitorio o que están en proceso de nuevas y más avanzadas confirmaciones, se aprueban y presupuestan programas científicos (o no se aprueban y no se presupuestan). Generalmente quienes toman tales decisiones o influyen de una forma u otra en el proceso de la toma de decisiones, no son científicos, pero tienen serias convicciones que ellos consideran como científicamente “demostradas”. Al Gore y Donald Trump en ambos extremos de tales procesos, son ejemplos bien conocidos. Ya no usamos la hoguera, pero si no darle un centavo y/o dañar el prestigio de quienes tienen ideas que no les gustan, que es una hoguera “financiera” y de la capacidad de hacer progresar la Ciencia.
      Por el tipo de mi formación y trabajo, mi interacción es con las así llamadas Ciencias Naturales, sobre todo con el mundo inorgánico. Supongo que el enorme conocimiento acumulado por la humanidad en Geología, Geofísica, Astrofísica y otras Ciencias relacionadas, constituye aun una reducida cuantía de lo que ocurre con el (los) objetos de su estudio. En el centro de todo ello esta que en cualquier época se asume que las condiciones de existencia de la materia son razonablemente conocidas e inmutables, aunque explícitamente se diga lo contrario. Las condiciones de existencia de la materia se conforman sobre la base de una realidad calculada, medida u observada repetidamente sobre un lapso suficiente de tiempo o modelada para que pueda de ser establecida con una aproximación razonable. En todo ello la capacidad real de medirlo, modelarlo, calcularlo, etc. (o no) juega un papel definitorio. Como dice sagazmente Pioneer sobre esa base siempre creciente vamos aumentando el conocimiento acerca de “nuestro papel en el polvo cósmico de nuestro planeta perdido en un punto invisible del vasto universo.”
      Acorde con el grado de desarrollo tecnológico, el conocimiento sobre las condiciones de existencia de la materia, creo se puede dividir crudamente en dos partes:
      1. La parte que tenemos capacidad de estudiar de forma directa o indirecta, formas y condiciones de existencia ya “manifiestas” de la materia, siempre creciendo, ampliando y perfeccionándose.
      2. Las que no tenemos la capacidad aun de hacerlo, parcial o totalmente a veces ni saber si existen como tal. Estas serian formas y condiciones aun “no manifiestas” de existencia de la materia.
      La formas y condiciones de existencia “no manifiestas” de la materia en las partes, como dice Pioneer del “vasto universo” (o multiverso) que somos hoy capaces de estudiar, podrían explicar algunos de los hechos o leyendas documentadas desde los primeros documentos escritos por el hombre hasta el sol de hoy y que se han tratado como misterios inexplicables o no aceptados por la ciencia convencional, y declarados dentro del campo de las Creencias y no de la Ciencia.
      Mas alla de las porciones del “vasto universo” o (multiverso) al que podemos acceder, solo queda abierto el infinito potencial de la mente humana y la requerida tecnología para desarrollarlo en la practica.

  • sachiel dijo:

    Sólo sé, que no sé nada…… el antagonismo entre teoría y realidad siempre existirá, hasta que se demuestre lo contrario.

  • Ismaelillo dijo:

    Como siempre el Profesor Montero nos ilustra sobre temas científicos y concluye su trabajo con la siguiente afirmación: “Las teorías deben servir para interpretar la realidad objetiva, pero esta no se subordina a ella. Esto debería ser válido para toda ciencia, natural o social.” Yo le pregunto, ¿Cuando la política adquirirá la catalogaría de una ciencia social?, ¿Cuándo los llamados politólogos harán análisis científicos y no puras especulaciones basadas en “teorías”, “principios” y “convicciones” no demostradas científicamente?

  • Enano dijo:

    Acaba de publicarse por la ABC que el HLC pudo observar una nueva partícula formada por dos Quart pesados charm (encanto) y un Quart Up con lo que se podría explicar la Cromodinámica cuántica y la formación de bariones y su relación de “color” entre sus Quart además que será un importante paso dentro del modelo estándar y la física de partículas , se espera que este barion superpesado se comporte como un sistema planetario donde dos estrellas orbitan una en sincronía con la otra entre los dos Quart pesados y el débil orbite alrededor de los dos fuertes o pesados esto daría una explicación observable a la interacción fuerte una de las cuatro fuerzas que teóricamente explican la estabilidad de las partículas y su comportamiento.

  • Juan Antonio Hernández Caraballo dijo:

    En relación de su muy bien concebido artículo las Ciencias y creencias debo decir que quizás hace algo más de dos años usted escribió otro artículo muy similar a éste, sin embargo este que acabo de leer no pierde ninguna validez por ese motivo. Pienso que en general las creencias van delante de las Ciencias, porque cuando nuestros antepasados atribuían al rayo poderes sobrenaturales y que venían del más allá, todavía la Ciencia no había descrito que se trataba de una diferencia de cargas eléctricas entre las nubes y la tierra o entre ellas. Pero en realidad en la actualidad la Ciencia no ha podido afirmar o desmentir muchos temas que aun se debaten, como es por ejemplo la existencia o no de los OVNI, O quién podría afirmar exactamente cuántas islas hay en Oceanía, o cual es la verdadera naturaleza del fondo de los océanos que pasan de la decena de kilómetros de profundidad. Ayer leí en el Granma la indigestión de un agujero negro, pero son cosas muy abstractas que es muy difícil trasmitir a la luz púbica con nitidez. Muy interesante este trabajo suyo compañero periodista Luis A. Montero Cabrera.

    • Luis A. Montero Cabrera dijo:

      Muchas gracias por su consideración. Si, hubo otro anterior que tiene un enlace en este pero donde me refería a ciertas creencias en los llamados medicamentos alternativos. El concepto es el mismo, la ejemplificación diferente.
      Por otra parte, no tengo el gusto de ser periodista. Soy solo un pobre químico metido en camisa de once varas y tratando de poner en el orden del día de la opiión pública conceptos que son y serán aún más cada día indispensables para vivir y progresar.

      • Pioneer dijo:

        Profesor Luis A. Montero Cabrera disculpe no había leído el artículo del enlace ni la disertación que hace Ud. y Esteves Rams del tema que pregunté, mis más sinceras disculpas por la pregunta y por la alusión en este artículo.

      • Juan Antonio Hernández Caraballo dijo:

        Disculpe Luis A. Montero Cabrera, dije periodista porque usted publica artículos de mucha calidad, con conocimientos profundos y un usted no es solo un pobre químico metido en camisa de once varas, usted es un intelectual competente que puede llegar a las cien varas, que discute asuntos muy especializados con otras personas también muy bien preparadas. Cierto es que el asunto de la Ciencia y la Religión es un tema peliagudo, que tiene muchas aristas, que además cada cual lo ve según su ideología, sus creencias, conocimientos y conveniencias. Sólo soy un simple médico, pero aprendo mucho con sus trabajos, a los cuales casi nunca comento porque no estoy preparado como lo hacen otros lectores a los cuales leo con ahínco sus comentarios. Muchas gracias por darnos tantas posibilidades de adquirir cultura, porque yo tenía un profesor de Medicina Interna de apellidos Martínez Delgado que siempre afirmaba que ¨¨el médico que solo sabe medicina, ni medicina sabe¨¨.

  • David dijo:

    Si ven las dos últimas partes de Alien: Prometeo (2010) y Covenant (2017) se van a percatar dónde y quién creó al hombre.

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Luis A. Montero Cabrera

Luis A. Montero Cabrera

Es Doctor en Ciencias y miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Preside el Consejo Científico de la Universidad de La Habana y es expresidente la Sociedad Cubana de Química (2012 – 2016).

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