Las creencias de los seres humanos son intrÃnsecas a nuestra propia existencia. Creemos en todo aquello en lo que queremos y consideramos adecuado creer. Para creer en algo basta con desear hacerlo, no se requiere demostración independiente alguna. Los amores, por ejemplo, suelen ser buenos modelos de creencias. Nos enamoramos de una posible pareja y nos parece perfecta. O casi. El amor se suele aceptar sin demostraciones previas que indiquen su veracidad porque prima el deseo y la creencia.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo