Ciencias y creencias

Las creencias de los seres humanos son intrínsecas a nuestra propia existencia. Creemos en todo aquello en lo que queremos y consideramos adecuado creer. Para creer en algo basta con desear hacerlo, no se requiere demostración independiente alguna. Los amores, por ejemplo, suelen ser buenos modelos de creencias. Nos enamoramos de una posible pareja y nos parece perfecta. O casi. El amor se suele aceptar sin demostraciones previas que indiquen su veracidad porque prima el deseo y la creencia.