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Cultivar la memoria histórica es más necesario que antes, pero debemos hacerlo bien

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Insisto en que los recursos minerales pueden quedar guardados bajo tierra por muchos años para decidir el mejor momento de su extracción, en cambio la memoria histórica si no se cultiva se pierde. Una nación sin memoria histórica es una nación perdida. Y no es que el pasado sea factor decisorio para construir el futuro, pero sí muy importante para tal objetivo. Hay muchas maneras de enseñar la historia y muchas más todavía de aprenderla. El libro de texto es la manera clásica o más extendida, no hay porqué desecharlo, pero considero que es muy importante complementarlo con otros recursos tales como: la película, la novela, el testimonio, la anécdota, etc. Claro que en estos tiempos un buen libro de texto en soporte electrónico podría contener todos o partes de los recursos complementarios. La enseñanza de la historia siempre tiene una cuota de intencionalidad política; en algunos casos es notablemente tendenciosa y parcial, tanto en las posiciones contrapuestas sin matiz alguno, como en la ausencia de coloración de las personalidades que se ganaron un lugar destacado en la historia. O lo pintamos totalmente buenos o totalmente malos.

Mi formación universitaria es de la ciencia matemática, en particular en análisis numérico y computación; luego la vida profesional me condujo a la ciencia de la educación, a la ciencia de la dirección y de las tecnologías de la información. Un excelente profesor de Historia en el preuniversitario me motivó a interesarme por su estudio, posteriormente el destino quiso que fuese dirigente estudiantil universitario, lo que propició que dicho interés aumentara.

A continuación abordaré algunas aristas polémicas sobre esta temática.

Comienzo por la necesidad de indagar en la historia contando con los hechos protagonizados por todos y no por una parte; con los testimonios de los vencedores y de los derrotados, de los preclaros y de los supuestamente confundidos. Esto se hace más difícil cuando los protagonistas están vivos, pero indudablemente habrá más oportunidad de llegar a la verdad histórica. Cuando los protagonistas no están vivos, entonces hay que acudir a documentos creíbles, con el riesgo de que los historiadores se abroguen el derecho de darle continuidad al pensamiento de los muertos. Casi siempre la historia la hacen los que ya no están y la escriben los que no estuvieron.

Mientras los protagonistas estén vivos, es necesario crear un clima de libertad de expresión, una cultura del debate, para desarrollar un debate culto.

Un aspecto extremadamente polémico es la participación o exclusión en el debate de los hechos históricos, de los que podíamos calificar de traidores, disidentes, oportunistas, de los equivocados, de los arrepentidos, de los resentidos, y otros calificativos de mayor o menor pegada. Puede suceder que algunos no quieran debatir, es su decisión y debe respetarse, pero qué hacer con los que sí quieran hacerlo. Para mí resulto una lección de vida, los eventos científicos que se han realizado sobre la invasión mercenaria por Girón, con la participación de importantes figuras del gobierno de los EEUUAA y de jefes de brigadas invasoras. Hubo testimonios de un enorme valor para el esclarecimiento de aquel devenir histórico de 1961.

La segunda arista de gran relevancia es la de escribir la historia de procesos relevantes, en los que resulta indispensable la consulta a documentos clasificados como secretos o limitados.

¿Quién escribirá la historia de la evolución económica de la Revolución? (1959-2015)

Para escribir segmentos notables de esta historia, se hará necesario desclasificar documentos de estado y de gobierno. Solo así los historiadores y los economistas podrán escribir con veracidad esa parte de la historia.

Una tercera arista polémica es la referida a los testimonios y anécdotas de protagonistas de edad avanzada, o no tanto pero con ciertos atisbos de problemas de memoria, sin que llegue a ser un enfermo de Alzhéimer; o inclusive se trate del portador de un cerebro sano.

Un artículo publicado en el 2013 en la BBC, titulado “La mente, una fábrica de recuerdos falsos”, por Melissa Hogenboom, plantea que la memoria humana se adapta y se moldea para ajustarse al mundo, y para ello es capaz de crear falsos recuerdos. Todos creamos recuerdos imaginados.

Los neurocientíficos dicen que muchos de nuestros recuerdos cotidianos están falsamente reconstruidos porque nuestra visión del mundo cambia constantemente.

“Nuestros sistemas preceptivos no pueden notar absolutamente todo de nuestro entorno. Recibimos información a través de todos nuestros sentidos pero hay huecos. Así que cuando recordamos un evento, lo que hace nuestra memoria es rellenar esos huecos con lo que sabemos sobre el mundo”.

Por tanto los testimonios y anécdotas de protagonistas de hechos históricos remotos, hay que tratarlos con suficiente rigor científico.

Teniendo en cuenta que un grupo de antiguos dirigentes de la UJC (entre 60 y 77 años de edad) hemos estado intentando reconstruir una parte de la memoria histórica, me propuse pensar en un algoritmo que minimizara la aparición y aceptación por el grupo de los llamados “falsos recuerdos”. Realmente tenía aplazada la tarea, pero mi participación en un Taller Académico convocado por el Instituto Cubano de Investigaciones Culturales ICIC Juan Marinello, la catalizó positivamente.

Propongo un sencillo sistema para evaluar la calidad de los testimonios.

Comienzo por decir que el término calidad abarca los siguientes atributos:

  • Correspondencia con el hecho o proceso histórico
  • Datos y juicios de valor que aporta
  • Amplitud y profundidad del testimonio
  • Veracidad, es decir ausencia de falsos recuerdos
  • Evidencia documental
  • Reafirmación o confirmación de otros protagonistas
  • Utilidad para el esclarecimiento de los hechos

De estos atributos derivamos 10 variables para conformar el modelo de evaluación. Pueden ser más o menos de 10 variables, la herramienta informática se encargará de la estandarización.

A cada variable se le puede dar un mayor peso específico mediante el sistema de ponderación. Propongo que la ponderación sea de 1 de 2 o de 3.

La ponderación debe colegiarse entre los investigadores y participantes.

Una vez aceptada la ponderación para cada variable, se pasa a otorgarle un valor entre 0 y 10. Cero para descalificarla y diez para otorgarle la mayor confianza o respaldo. Empleo el sistema endecadario, para una posible utilización de la llamada matemática borrosa o Fuzzy.

No Variables
1. Confirmación de participación
2. Correspondencia con el hecho
3. Amplitud y profundidad
4. Coherencia
5. Evidencia documental
6. Respaldo de otros protagonistas
7. Exposición pública con otros protagonistas o participantes
8. Respaldo de historiadores especializados
9. Fiabilidad memorística
10. Pertinencia y utilidad del testimonio

Suponemos que el testimoniante no padece de demencia senil ni de otra dolencia mental que lo haga no elegible para testimoniar.

Tengo una herramienta informática que posibilita realizar los cálculos automáticamente.

Se podrían cambiar las variables a criterio de la institución que la aplique.

Como regla utilizo la siguiente tabla para calificar el resultado, pero también podría ser modificada por la institución o grupo científico responsable.

Puntuación en % Calificación Observaciones
Más de 95 Excelente
Entre 90 y 94 Bien
Entre 85 y 89 Aceptable
Entre 80 y 84 Dudosa
Menos de 80 No aceptable

También se podría aplicar la regla que menos de un valor prefijado en alguna variable, implique directamente la calificación de No aceptable.

Hasta aquí una versión resumida del sistema que propongo.

Espero que los foristas interesados en tan importante temática colaboren en la mejora de lo planteado en este artículo.

Se han publicado 15 comentarios



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  • Pedro dijo:

    Estimado profesor Del Prado: Considero muy loable la labor que tanto usted como otros realizan por rescatar el conocimiento de la Historia (nuestra Historia), indisoluble de la cultura, principalmente en estos tiempos, cuando contradictoriamente han estado peligrando con el incremento de las tecnologías informáticas. Aunque ni mi esposa ni yo nos dedicamos al tema, siempre insistimos en inculcarle a nuestros hijos adolescentes la importancia de mirar hacia nuestras raíces, con sus manchas (como el Sol que nos alumbra), para romper esquematismos sobre “buenos y malos”, o cumplir con un programa y “salir de eso”. Como malos ejemplos, recuerdo 2 crasos errores (o mejor, horrores) recientes: una profesora de Historia ordenaba cronológicamente la muerte de Salvador Allende antes de la caída del Che en Bolivia; mientras la hija de una amiga ha dicho, en 6to grado (se lo dio la misma maestra el curso anterior), que la conquista terminó con la Comunidad Primitiva (verdad), pero en 1878. Como ve, en ambos casos han faltado lógica y sentido común. Me resta exhortarlo a seguir dando batalla, desde todos los frentes, para no seguir perdiéndonos. Agradecido.

  • Rosbel dijo:

    La historia para impartirla bien hay que amarla, enamorarse de ella, hacer que el alumnado se convierta en un actor del hecho o acontecimiento hist’orico en cuesti’on; eso s’olo se logra con una buena preparaci’on cient’ifico/pedag’ogica y acad’emica y utilizando los recursos tradicionales y modernos que nos facilita las nuevas tecnolog’ias, con respeto y admiraci’on han de valorarse personalidades y hechos sin alejarse de la verdad hist’orica.

  • Pioneer dijo:

    Cuando cuantificamos algo subjetivo corremos el riesgo de añadir subjetividad a lo que ya lo es, los hechos historicos tienen una evaluación singular , parcial y única que parte de cada una de las versiones y con la cuantificación se puede demeritar una version por el cuantificador lo que provocaria errores de interpretación , en mi opinion todas las versiones deben ser validas en la medida del ususario pues cada ususario le dara un valor a cada una de ellas y la suma subjetiva de estas partes creará la “verdad” de cada quien que es individual e importante.

    • Néstor del Prado Arza dijo:

      Pionner, gracias por su participación, habitualmente sagaz y específica; es así como se construye lo que más se acerca a la verdad. Cuando aplico algún método matemático que puede ser y de hecho es víctima de la subjetividad, lo hago con la convicción de que sin ellos la subjetividad sería más agresiva en la búsqueda de la verdad. No ha de tomarse como un mecanismo automático sino como un elemento más para pensar y decidir.

  • jpuentes dijo:

    Buenos dias amigo Nestor. La historia se escribe porque los protagonistas la cuentan (obvio), pero que hacemos cuando los protagonistas no están?. Que hacer con una cultura del secretismo que ha inundado durante tanto tiempo a una sociedad?. O cuando los que van a escribir la historia y omiten datos o evidencias por el miedo a ser indiscretos? Y subrayo la palabra “miedo”. El caracter y el miedo son actores tambien de esa cultura. Yo he leido muchas cosas sobre la historia cubana que me han dejado perplejo en el sentido de la cantidad de datos y anecdotas y evidencias y también que me han dejado perplejo por el sentido contrario: la omisión. O por otro que no menos confluyente en los ultimos años ha mermado, pero que no deja de estar ahí: el “teque”. La historia es analisis, pero es también pasión. Recuerdo a mi hijo cuando un maestro particular le enseñaba historia para las pruebas de ingreso a la universidad: Cuan entusiasmado llegaba a la casa, buscando mas datos y mas información!. Una cuestión interesante es: confía pero verifica. Cosa que no siempre se hace así. Mire usted que decir que la Salsa es norteamericana y desconocer como vió la luz en Nueva York. Seguramente hemos oido hablar del sesgo informativo o del efecto mariposa en la información. Amigo mío, estamos en presencia de una avalancha tal de contenidos pasados y presentes que es a veces casi imposible cotejarla para informar lo mas cercano a la verdad. Hace falta pasión y cultura para ello. Lo diverso es clave para entender los procesos historicos. Y en cuanto a su propuesta: yo le añadiría una no. 11: Facilidad para la investigación. Saludos

  • abelboca dijo:

    Néstor, me gusta este procedimiento. Pienso que la memoria histórica hay que conservarla con objetividad y sobre todo con veracidad. Lamentablemente nunca la historia será totalmente veraz porque somos los humanos, que somos gente imperfecta e interesada, los que la escribimos según la conveniencia del momento histórico concreto. Lo que es verdad para mí, quizás sea incierto para ti y viceversa. Sobre todo si nos referimos a aquellos que escriben los hechos históricos con datos imprecisos o seleccionados erróneos o tergiversados premeditadamente. De esto hay mucho. Por eso, hermano mío, La única historia que para mí es veraz es la que yo interpreto y a lo mejor escribo como memoria o reflexión de acuerdo con mis testimonis y hechos vividos personalmente o entresacados de fuentes que me dan total y absoluto crédito. Así y todo tampoco sería veraz MI historia, porque soy humano e imperfecto. Por suerte nadie es puro en este mundo. Sería muy aburrido ser puro y perfecto. Los más puros son los más veraces, los que tienen menos manchas. ¿No crees?

  • alejo dijo:

    MI opinion sobre la enseñanza de la historia en nuestro pais, creo que es insuficiente; mucha historia de Cuba y poca historia universal. Una de las categorias filosoficas plantea que debe irse de lo General a lo Particular, entonces como es posible que nuestros estudiantes esten ajenos a las grandes civilizaciones de la antiguedad, la edad media, el renacimiento, la revolucion industrial, etc. creo que debe dedicarse mas tiempo a esta parte de la historia y simultanearla con la de nuestro pais.

  • jpuentes dijo:

    Alguien ha leido “MACEO” de LEONARDO GRIÑAN PERALTA?. la verdad es que el analsis caracterologico de este libro del Titan de Bronce nos da tantos datos y anecdotas de la vida y obra de A. Maceo que me deja bocaabierto y me doy cuenta que de Maceo no le enseñamos nada a nuestros hijos en las escuelas. Muchos profesores de historia deberian leerselo. Otro libro que me ha llamado la atención precisamente se llama “Mi Verdad” de Vitali Vorotnikov. “El hombre sin rostro” de Markus Wolf y tantos otros que reflejan puntos de vista interesantes, suceptibles de cotejo. Alguien tiene algo interesante sobre el Canciller de la Dignidad?. El libro de su hijo “Roa que roe” está muy interesante y muestra pasajes de la carrera profesional de este diplomatico hijo de diplomatico. En fin que la historia es eso datos, testimonios…

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    En la actual y desigual modernidad de la información que vivimos en el mundo, y que Cuba aun no ha experimentado totalmente, que aporta muy buenas herramientas para todo el mundo del saber, también arrastra con ello a los jóvenes como adictos a un fundamentalismo tecnológico, todo con inmediatez, poco análisis, impidiendo agresivamente la posibilidad de margen para meditar, lo cual hace este nuevo escenario, algo muy complejo para los que pretendemos defender el estudio de la historia, incluso con las mismas herramientas como hasta ahora la hemos venido intentando.
    En la enseñanza de la historia me enfoco en las nuevas generaciones, por lo que considero mas importante concentrarnos en enseñar a razonar a nuestros estudiantes, a razonar de muchas formas, que enseñar una materia de historia en concreto, esto requiere cambios profundo en el concepto de enseñar, ajustándose más a este nuevo mundo de la información, donde actualmente un estudiante, cualquier joven adquiere más protagonismo en el proceso de aprendizaje y estudio de un hecho histórico al poder usar cada vez más las herramientas que aporta el internet, lo cual al estudiante lo colocan al mismo nivel de acceso a la información que el profesor, los profesores en materias como historia, en mi opinión, en esta nueva época deben ser expertos en técnicas de razonar, enseñando historia y enseñando a razonar sobre ella, en un nuevo papel intermediarios y facilitadores entre el alumno y el gigantesco y diverso mundo de la información que nos supera y que es imposible condensar en programa de estudio, cuando el alumno no tiene límites para complacer su curiosidad, en Cuba aun no vivimos a cabalidad esa experiencia, pero será una realidad en el futuro inmediato, necesitamos preparar los jóvenes para defender en el futuro la memoria histórica en un mundo tan ¨informado¨.

  • margarita dijo:

    Soy profesora de Historia por más de tres décadas, reconozco que han convertido esta hermosa disciplina en un cliché. Independientemente de los programas lo más importante es el profesor, su preparación, su autenticidad al impartirla y no convertirla en mera politiquería. En mi experiencia personal es muy difícil que el alumno la rechace si se da con el corazón y la emoción real, diciendo lo positivo y lo negativo y no limitarla a los aspectos políticos. No oír con respeto criterios de los alumnos y como ha dicho el eminente profesor de Historia Horacio Díaz Pendás “Mirar con respeto a los que nos antecedieron no significa que tengan que coincidir en todas las ideas… que espantoso estancamiento de la cultura sin la diferencia.
    Otro problema que observo es que todos se creen conocer la Historia de Cuba y cualquiera puede impartirla. Según una alumna mía de la universidad, en la secundaria le dio clases de la asignatura el jardinero, que no dudo que pueda saber pero… impartirla es otra bien diferente y difícil

  • CUBAMÍA dijo:

    Desde que leo sus escritos no dejo de maravillarme de la menra inteligente que tiene de aproximrse y aproximarnos y creo que esa sería una de las formas en que nuestras instituciones debieran proceder para enrraizar los contenidos en la ciudadanía.

    En cuanto a la história y partiendo del hecho irrefutable de nuestra naturaleza humana, caracterizada por la particularidad de sus culturas y vistas todas ellas como culturas de los hombres y para los hombres creo que todas tienen en común sus grandesas y sinsabores, así que dependiendo de la búsqueda personal, el acceso al contenido que se quiera aprehender debiera estar a la mano tanto como resultado como por informado de a donde encontrarlo pues aquí se han publicado ahora tres libros que no se como encontrarlos e independientemente de recomendar Diario de la Guerra de Bernabe Bosa, existen culturas como las orientales de las que poco o nada se enseña en las esuelas y de su filosifía como el Taoísmolo que se divulga es de manera simplísta.

    Como propuesta de clase a Ud. querído profesor si me permite llamarle así le traigo basandome en una estrofa del grupo Calle 13 de su canción La bala, que resa más o menos esto ¨nos creemos la mentira y nadie aguanta la verdad¨ una variable llamada,el desagrado del argumento.

  • Ramon Licea dijo:

    Primera vez que leo aqui a alguien que dice la realidad sobre como se debe aprender la historia . Siempre lo que leo es un teque de la historia que los decisores quieren que leamos y aprendamos, lo que, hace que a veces no se conozca la verdad verdadera del hecho historico y se hagan asociacones burdas como si los personaje de una epoca antigua tuvieran informacion del mundo actual y por tanto pensaran como humanos del 2016. Prguntele a un profesor de historia de secundatria Básica que saben de Troski.

  • GAM dijo:

    Elogiamos su esfuerzo Profesor Néstor del Prado, en su esfuerzo por lograr la Verdad Histórica. Pensamos que la actitud desprejuiciada de Fidel, mostrada en la Conferencia sobre Girón, es un precedente incuestionable: Hay que promover foros similares, donde participen expertos y protagonistas respetuosos y bien documentados en sus versiones. Nosotros tenemos suficientes representantes. Sólo faltan convocatoria y escenario. Los jóvenes que acceden a este Mundo de INTERNET son los más necesitados. Estamos convencidos de que la verdad nos hará más fuertes y libres.

  • Rafael dijo:

    Saludos Nestor. Me parece un tema muy interesante y util. Pero realmente soy muy exceptico con los temas de historia en nuestro país. Casi siempre terminan permeados por circunstancias sociales o politicas. En otras palabras que dependen de quien lo diga, cuando lo diga y en donde lo diga. No creo tampoco que sea algo exclusivo de nuestro pais.
    Creo que hay que lograr extraer a los que vivieron la historia o la hicieron, toda la información posible por distintas vias. Como si prefieren escribirla, mejor aun. No importa la calidad literaria o historica con que quede. Quizas sea mejor filamarla, ahora que es tan barato poder guardar en digital.
    Esta es una tarea importantísima para investigadores e historiadores, que casi la tendrian que tener como una mandato gubernamental.
    Pero sinceramente creo que seremos más objetivos cuando contemos esas historias sin la presencia de quienes la vivieron o hicieron.
    En los hechos históricos casi siempre se descubren o aprenden más cosas en la medida que pasa el tiempo. Como se ha dicho siempre la historia la cuentan los vencedores, por tanto hay otra parte que sale menos a la luz desde el principio, o que simplemente se oculta por tener menos valor o por conveninencias.
    Pero si creo que cualquier método que ayude a medir o avalar los testiminios que hoy podemos obtener será una herramienta de mucha ayuda para los investigadores. Aunque obviamente tienen que saber usarla sin esquematismo y con mucha creatividad. Saludos y exito.

  • Víctor dijo:

    Estimado Néstor. Uno de lo problemas es que a los humanos nos gusta más hablar de las buenas cosas de la historia que de los errores y las sombras, que también son parte de la memoria y muchas veces han servido para rectificar el rumbo.
    Como se dice en buen cubano: o le entramos al toro por los cuernos o no llegamos a ningún lado.
    Después vienen las capacidades comunicativas, la posibilidad de imantar a las personas con la historia que se cuenta o se escribe, esos son dones que muy pocos manejan, aunque muchos lo intenten.
    Gracias una vez más por tus ideas

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Néstor del Prado

Néstor del Prado

Es Director de formación y difusión del conocimiento de GECYT (Empresa de Gestión del conocimiento y la Tecnología).

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