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¡Publica o no te creo!

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En alguna otra ocasión se ha comentado que la investigación científica tiene su reflejo necesario en las publicaciones de los resultados.

Homo sapiens supervive y progresa en la naturaleza, en buena medida, gracias a la importante capacidad de intercambiar información que nos permite adaptarnos y progresar en los diversos eventos y entornos. Ello se ha logrado gracias a que la evolución seleccionó nuestros desarrollados órganos de interacción, como la voz para trasmitir y el oído para recibir información, a través de un lenguaje o código de sonidos que el cerebro es capaz de descifrar y convertir en conocimientos.

La escritura es un punto culminante en el desarrollo de la especie. Desde hace más de 6000 años en la Mesopotamia, un hecho o verdad encontrada no solo se registra mediante la voz, “que se la lleva el viento”, sino que se plasma en un soporte indeleble para que esa información pueda conocerse también por aquéllos que la lean y que supervivan a los que la generaron. Tanto fue así que hoy conocemos hasta el nombre de algunos reyes de aquella época, muchas generaciones después.

La historia de la información y sus soportes comenzó entonces con grabaciones y lectura de tablillas de barro cocidas y hoy está al nivel de nuestros bolsillos en cualquiera de los llamados teléfonos inteligentes. Las versiones actuales pueden poner casi toda la sabiduría humana, registrada o escrita, en ese pequeño dispositivo, en cualquier momento, si se tiene un acceso normal a internet. Pasó por el papel y las paredes de las cuevas, por los creyones de dibujo y escritura, por la imprenta, por la radio, por la televisión, por las computadoras y sus redes… Muchos de esos estadíos subsisten y está por ver cuál será su evolución futura.

La escritura y la publicación de información son indispensables para las verdades científicas. Si el resultado de una investigación no se plasma en un registro, no supervive al que lo genera y no beneficia a la especie humana. De hecho, no existe. Y si no se publica y reproduce todo lo posible pierde credibilidad, no se debe confiar en él, porque otros no lo pueden comprobar independientemente.

La única forma de medir la producción de nuevos conocimientos obtenidos mediante la investigación científica y tecnológica es a través de la cantidad de publicaciones que los reflejen, y que sean citables por terceros. Lo mismo ocurre con cualquier tipo de innovación. Esto quiere decir que no solo es necesario publicar un resultado, sino hacerlo llegar a la mayor cantidad posible de interesados y que estos puedan registrar en sus propias publicaciones que lo consultaron, lo comprobaron y lo tuvieron en cuenta.

La producción científica de Cuba a partir de publicaciones citables nos sitúa en un interesante sexto lugar en la América Latina de hoy. Es probablemente la más eficiente económicamente, dados los bajos gastos de ciencia y tecnología de nuestro país en comparación con otros países productores. Además, la mayoría de nuestras publicaciones científicas y tecnológicas internacionalmente citables se producen en universidades a partir de los recursos que el país debe destinar de cualquier forma a la formación de ingenieros, licenciados, doctores en medicina, etc. Son un producto más del proceso de educación.

Sin embargo, esa producción científica no es uniforme en todos nuestros centros de investigaciones y universidades. En algunas de estas instituciones existe una sólida cultura de publicación, que no necesita de indicaciones administrativas para mantenerse, aunque estas lo favorezcan también. En otras, donde se espera que se realice un adecuado trabajo de investigaciones, que incluso puede gozar de cierto prestigio oral y mediático, la publicación de esos resultados se queda como “la quinta rueda el carro”, porque ni existe la cultura correspondiente, ni una política que la promueva. Los dirigentes administrativos pueden conformarse con informes internos. Tales registros internos de resultados pueden ser válidos, pero siempre carecerán de la credibilidad y confianza que implica el escrutinio universal que trae la publicación.

Publicar resultados en revistas citables internacionalmente es laborioso, suele estar sometido a apreciaciones injustas para los que producimos ciencia fuera de los centros de más prestigio mundial, nos obliga a escribir en inglés, que no es la lengua en la que mejor expresamos nuestras ideas, y en ocasiones se nos requiere costear los gastos de publicación (aunque este requisito se suele obviar cuando declaramos que no podemos pagar por razones de fuerza mayor expresas). Sin embargo, todos estos obstáculos son salvables de una u otra forma. Lo que no es salvable es la pérdida o desconocimiento de un buen trabajo científico, una buena tecnología o una innovación, a causa de que no se hayan publicado adecuadamente.

Como todas las cosas, esta inevitable política de medir la investigación mediante las publicaciones puede presentar hechos viciosos. Sin embargo, tales vicios son males menores en comparación con las inusitadas pérdidas que puede significar no publicar un resultado. Incluso existen formas de preservar el secreto comercial de determinados avances, aunque ellos sean publicados. Y los logros con trascendencia comercial se publican por primera vez en forma de patentes, para evitar que otros lucren con nuestros resultados.

Tenemos en Cuba incluso la contradicción de que somos esencialmente innovadores y, sin embargo, no hay proporcionalidad entre las innovaciones que decimos producir a través de las organizaciones existentes para favorecer esta actividad y la cantidad de patentes registradas.

En los medios científicos de un poderoso país vecino se suele extremar el pragmatismo de la vida académica con el mandato “Publica o pereces”. Parece una afirmación muy extrema, pero si sirve para que cambiemos para bien nuestra visión de la gestión de la ciencia y facilite que nos situemos en una posición mundial de este indicador que se corresponda con nuestras verdaderas potencialidades, bien valdría la pena popularizar tal mandato como “Publica o no te creo”.

Se han publicado 33 comentarios



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  • Dr. Olimpio Rodriguez dijo:

    Totalmente de acuerdo

    Dr. Olimpio Rodríguez Santos
    Teléfonos: 53 32255065 Casa
    53 53650473 // 53 54873518 Móvil
    Correo: olimpio49@gmail.com
    Inmunoterapia de las enfermedades alérgicas. Manual para consultorios
    https://www.morebooks.de/gb/p_978-3-639-78276-9
    Diagnóstico y tratamiento de las enfermedades alérgicas. Manejo flexible en la consulta
    https://www.morebooks.de/gb/p_978-3-659-09585-6
    Formación de valores humanos. Estrategia educativa en enfermería
    https://www.morebooks.de/gb/p_978-3-659-09773-7

    • Indómito dijo:

      Estimado Dr.Olimpio
      Muy intersantes los títulos de esos libros escritos por usted. Que lastima que aunque me interesen no los puedan comprar. Uno solo de ellos cuesta mas de mi salario de un mes si lo convierto en Euros de acuerdo con el precio que aparece ahí. Eso no es para nosotros mi amigo. De todos modos lo felicito por su producción cientifica. Un abrazo.

  • Liuska Bao Pavón dijo:

    Es una verdad muy grande que es necesario publicar y más para un profesor universitario. Sin embargo, hay que te tener en cuenta que no todas las universidades tienen la disponibilidad tecnológica que permite entrar a determinados sitios y también el tema de las publicaciones depende de las ciencias a la que perteneces. Por ejemplo, es más difícil publicar en revistas de impacto en las ciencias sociales. También en revistas de Grupo I para el caso de las ciencias sociales, muchas veces para lograr una publicación, se proponen cuestiones indignas, como es el caso de escribir en contra de la Revolución o aparecer no como autor principal del artículo.
    Con el respeto que merece la persona que escribe este trabajo, me parece que es demasiado absoluto en su planteamiento.

  • Dr Olimpio Rodriguez Santos dijo:

    Liuska
    Entre a https://www.morebooks.de/
    e intentelo muchos cubanos lo hacemos y vera un gigante de las publicaciones donde se puede publicar sin perder principios

    • Tenesmo dijo:

      Oilmpio, Olimpio … Visite el sitio y realmente usted no se hace ningun bien con promover sus libros publicados en un sitio “Chatarra”, mal arbitrado, donde publican los que no tienen posibilidad de hacerlo en sitios serios y quieren hacerse de un curriculum (y dinerito) facil,; un sitio donde cualquiera puede escribir cualquier cosa y publicarla!!! Ahi hay libros de Mantras, homeopatia, flores de Bach y cuanta pseudociencia pueda existir. Ahi publica usted sus conocimientos … Por que no ha intentando en editoriales serias como Springer Verlag, Kluwer Academic, Academic Press, etc, etc.

  • Dr Olimpio Rodriguez Santos dijo:

    Agradezco mucho tambien lo aprendido y publicado en la revista del Instituto Finlay Vaccimonitor.
    Estos editores son de elevadisimo nivel

  • Dr Olimpio Rodriguez Santos dijo:

    http://vaccimonitor.finlay.edu.cu/index.php/vaccimonitor

  • jorgitin dijo:

    Coincido que para poder visibilizar los resultados hay que publicar y un política encaminada a incrementar los indices de resultados necesariamente necesita de investigadores comprometidos con la revolución, pero que a la ves se sientan valorizados, estimulados moral y materialmente..En Cuba partiendo de una misma categoría académica como cientifica gana lo mismo el que publica, como el que no publica. Seria bueno echar una mirada a las causas que provoca que muchos de nuestros científicos hayan abandonado el país en los últimos años y ahora sus publicaciones entran en las estadísticas de los países donde trabajan es muy posible que en algo tenga que ver con esto.
    Gracias.

    • Indómito dijo:

      Coincido con casi todo lo que usted plantea. Y ademas de eso, en el caso de las patentes, todos los ingresos que pueda generar una patente al final es propiedad de una insitucion. Usted como investigador solo tiene el merito moral pero no percibe nada y eso es injusto. De hecho nuestra politica de patentes es una de las mas atrasadas en injustas, creo que vuene de cuando la epoca de la antigua URSS. ahora que estamos entrando en otra visión yo me pregunto por que un deportista piede recibir un justo ingreso economco producto a un contrato en el exterior que da ganancias al pais pero tambien a la persona y un cientifico que paso madrugadas y dedico gran esfuerzo para obrener un resultado inedito con beneficos economicos, no puede tambien beneficiarse. Eso hay que revisarlo, sino seguiremos perdiendo los cerebros que tambien tienen necesidades que satisfacer.
      Gracias tambien al Dr Olimpio por los links. Infelizmente no tengo los casi 100 euros que cuestan esos dos libros juntos. Tal vez si me hubieran pagado algunas de mis patentes los hubiera podido comprar. De todos modos es interesante el sitio que nos ofrece para proponer libros.

      • m&m dijo:

        en mi vida solo he ublicado par de articulos para eventos, necesito todo el tiempo para darle valor de uso a las cosas que ya existen y estan publicadas. que si no las cosas quedan escritas y nunca se usan, q eso es lo que pasa
        todo mi tiempo es para analizar los problemas, ver que soluciones existen, el state-of-the-art, las mejores y mas adaptables e implementarlas, aplicarlas y resolver el problema. por el camino he creado cosas nuevas, pero no tengo tiempo para ponerme a describirlas, sino lq lo aplico en aplicarlas, perdon la rebundancia
        he visto muuuchos “articulos” publicados que no son mas que una version de otros, solo cambiando el lenguaje, o puros plagios, o incluso lo que dicen es pura mentira cuando uno analiza o intenta replicar/comprobar el resultado.
        mi master no lo hice hasta que no tenia todo el proyecto hecho, en uso, avalado y resolviendo problemas, solo entonces lo escribi/describi al respecto
        y el dctrdo ira por la misma via

  • aspirante a campeón dijo:

    … bien valdría la pena popularizar tal mandato como “Publica o no te creo”….esto lo cambiaría por “paga bien el esfuerzo de publicar o seguirás perdiendo investigadores”…….tengo la experiencia que mi director en un instituto de investigaciones no es investigador, y por lo tanto nunca entiende de estos procesos.

    • Indómito dijo:

      No creo que sea potestad de un director pagar a sus investigadores las publicaciones, al menos en la mayoria de los casos, aunque se que en algunos centros del polo cientifico lo hacen. En los de salud publica y las universidades creo que no hay como hacerlo.

  • Ramón E. Rodríguez dijo:

    El problema es muy amplio, y va desde la falta de estímulo al trabajo científico serio (que incluye el tema publicación internacional) hasta la concepción y manejo de los programas nacionales y la vinculación con la práctica social.

    Me hubiese gustado que el Dr. Montero se hubiese enfocado en estos aspectos y la visión propia y de los órganos en que participa, en particular la academia, que debe tener un enfoque más amplio que el académico universitario.

    Lo que está claro de su presentación es q si se aplica eso de publica o pereces seríamos pocos los q quedaríamos en el sector.

  • Miguel dijo:

    De acuerdo con su comentario Luis, el país está pidiendo eso, que los resultados científicos tengan un impacto en la vida real, resultados tangibles, creíble y con gran valor agregado de la ciencia, solo tengo una pregunta ¿Cómo?, si la introducción científica depende de muchos factores.

  • Javier dijo:

    A las investigaciones con resultados trascendentes no les hace falta tanta publicación. Tanta preocupación por estadísticas no es más que infladera académica. Lo que necesita el país son investigaciones que sean útiles para su desarrollo y que sean llevadas a la práctica.

  • Makutoff dijo:

    pero el problema fundamental no es publicar, sino DONDE publicar, varios intentos fallidos he tenido para un solo trabajo, no digo que para todos, pero vale más que piensen los responsables de cuánto y con que calidad, que se llegue a analizar la totalidad de los trabajos y que de forma somera e indolente se te espete en la cara: “este trabajo es bonito pero muy ilusorio”. Palabras textuales de una señora encargada de revisar trabajos de post-grado en la facultad de ciencias médicas de Matanzas. Trabajo a saber:”Sistema experto para diagnósticos de Urgencia y Emergencia”.
    gracias si me publican.

  • Andrés dijo:

    Es cierto lo que dice Prof. Yo, como investigador, pienso que estas cosas en Cuba deberían tomarse mucho más en cuenta.

    Sin embargo pienso que es muy importante tomar también en cuenta el reverso. La máxima “publish or perish” está directamente relacionada con el hecho de que la existencia de publicaciones es muchas veces el prerrequisito para recibir financiamiento para una investigación o para escalar en la carrera académica. Por lo tanto esto ha generado muchísimas conductas no-éticas (plagio, falseo de datos, bajísima calidad de la investigación, alineación deshonesta con la agenda de los financiadores, etc). Los escándalos en el mundo académico llueven. En mi especialidad, que son las ciencias económicas, existe un debate desde hace tiempo sobre la tendencia del establishment a beneficiar determinadas escuelas por encima de otras por el hecho de que unas contribuyen más que otras a justificar el status quo. Este componente afecta grandemente lo que se promueve dentro de la academia y determina muchas veces quién adquiere una posición, quién publica, cuántos te citan, etc. Uno puede imaginarse fácilmente lo que esto representa en un ambiente dónde se compite constantemente por puestos y por financiamiento (falta de cooperación, por ejemplo)..

    El caso de la más reciente crisis económica (considerada la más potente desde la recesión de los 30) me viene a la mente como buen ejemplo. Mientras los economistas más financiados de la tradicional escuela neoclásica (la escuela “mainstream” en economía) decían que no había problema con la economía mundial ni con el sistema financiero ( y muchos “les creían” pues estaban en las publicaciones de alto impacto), todo esto poco antes de estallar la crisis, la realidad los abochornó terriblemente. Todo esto sucedía al tiempo que muchos otros economistas de escuelas menos publicitadas llevaban rato advirtiendo y proponiendo alternativas para lidiar con la inminente catástrofe. Pero estos economistas no publicaban en journals de alto impacto, ni reciben tanto financiamiento y, por tanto, se les conocía o se les creía menos. Sin embargo tenían razón.

    Este asunto no es solamente propio de las ciencias sociales. Un artículo publicado en febrero por la revista Science and Engineering Ethics cita una abundante cantidad de literatura al respecto y confirma la relación que existe entre el cambio en los sistemas de evaluación académicos, el cambio en los patrones de publicación y el aumento explosivo de comportamientos poco éticos en la publicación y en la investigación ( ver Wesel, M. van (2016). “Evaluation by Citation: Trends in Publication Behavior, Evaluation Criteria, and the Strive for High Impact Publications”, Sci Eng Ethics. 2016 Feb;22(1):199-225. doi: 10.1007/s11948-015-9638-0. Epub 2015 Mar 6)

    Creo que hay que publicar, pero creo que tenemos que tomar en cuenta la relevancia del tema, lo novedoso, y sobre todo la calidad entre otros elementos. Además de considerar de modo realista los recursos necesarios para llevar esto a cabo, pues estas cosas por lo general llevan tiempo. Publicar cada mes cualquier bobería no es bueno. Pero publicar algo novedoso te obliga a tomar riesgos que un facilista no toma. Hace poco, el físico británico Peter Higgs, quién recibió el premio Nobel en el 2013 por sus trabajos sobre la masa de las partículas subatómicas, declaró recientemente que con el clima imperante hoy en la academia, él no hubiera podido conseguir un trabajo como investigador, dada la poca cantidad de publicaciones que hizo en su carrera. Su suerte es que su primera nominación al premio se hizo en 1980 y no en la actualidad. Reconozcamos que hay algo insano y poco saludable en el clima académico actual, marcado por esa esquizofrénica obsesión con la cantidad.

    Es importante que actualicemos en Cuba nuestro sistema de evaluación de la ciencia, pero este proceso debe ser concienzudo y crítico. No creo que sea muy útil adquirir acríticamente el mecanismo “publish or perish” sin tomar en cuenta todos los elementos anteriores.

  • Andrés dijo:

    Necesitamos mecanismos que premien la toma de riesgo, o que al menos lo viabilicen. En Cuba, afortunadamente, los investigadores cobran fijo, aunque poco. Habría que aumentarlo, bastante. Pero el criterio de productividad debería sopesarse bien. Si, por ejemplo, ponemos las primas de pago en función de la cantidad de publicaciones, entonces estaremos propiciando el surgimiento de montones de oportunistas y facilistas. Por otra parte, aumentar el salario de todos los investigadores (no sólo de algunos) de forma razonable crearía una mejor base que permitiría a muchos tomar riesgos en temas novedosos. Estoy consciente de que los recursos de Cuba son pocos, pero si hay un sitio dónde vale la pena invertir copiosamente es en la ciencia y en la investigación. Pueden existir primas extras, pero estas tienen que ponerse en función del impacto real. El listón no puede estar demasiado bajo, pero la sobrevivencia del científico tampoco debe depender del listón. Si alguien tiene 300 publicaciones está bien, pero si el otro tiene 10 porque siempre trabaja con mucho rigor, se busca temas complejos y relevantes, también hay que financiarlo. Más no es siempre mejor.

    Estoy consciente de que en Cuba tenemos quizás el problema de la poca cultura de publicación y divulgación. Pero creo que es algo que se debe atacar institucionalmente, y no debe dejarse solamente en manos de los investigadores como un deber individual (probablemente la mayor parte de los investigadores serios no tienen nada en contra de publicar). Debe ser parte de una estrategia nacional a favor de promover la investigación y su divulgación, pues la evidencia muestra que muchas veces investigaciones novedosas quedan fuera por no ser del interés del estatus quo (cualquiera que este pueda ser, la alusión no es necesariamente política, aunque siempre lo es de algún modo). Por esa razón, pienso que, además de la creación de una base material (el mismo salario fijo, pero aumentado) que garantice que los investigadores se puedan concentrar, se debe promover la diversidad de pensamientos y puntos de vista, para evitar que menos temas potencialmente relevantes queden fuera del radar.

  • yaya dijo:

    Todo lo expresado está muy bien, pero mucho cuidado, antes de publicar hay que proteger, recuerden que en materia de Derechos de Propiedad Intelectual en general, y de Propiedad Industrial en particular, esas soluciones técnicas deben ser protegidas previamente o se corre el riesgo, como ha pasado muchas veces, de no obtener una patente porque otro se apropió de la idea publicada y solicitó el registro, “primero en tiempo, primero en derecho” así es como funciona.

  • Enrique dijo:

    Muy buen articulo Dr., mis felicitaciones por llevar a este ámbito este tema que, como lo demuestran los comentarios, hay “mucha tela por donde cortar” como se dice comunmente. Todo lo que usted plantea es muy cierto como tambien el análisis que hacen los demas compañeros. En otros paises como México estas obligado a publicar para mantener tu categoría docente o científica, por la cual, ademas, se paga muy bien. Aqui en Cuba te puedes pasar la vida sin publicar y te mantienes en la misma categoría ademas de que el pago por cambiar de categoría no estimula a nada. Saludos.

  • Julio dijo:

    Demasiado absoluto el artículo del Dr. Montero. Nos dice
    “La única forma de medir la producción de nuevos conocimientos obtenidos mediante la investigación científica y tecnológica es a través de la cantidad de publicaciones que los reflejen, y que sean citables por terceros.”
    No estoy de acuerdo con esa afirmación tan cerrada. Varios de los que me preceden en los comentarios han hablado del tema y no quiero repetirlos, simplemente me sumo a ellos y alertar que si malo es no publicar malo es vivir para publicar. Muchos de mis compañeros trabajan en la introducción de resultados y eso los puede llevar a estar años sin publicar y no por eso no están produciendo resultados científicos.
    Más critico se hace el planteamiento cuando se dice que tiene que ser en “Publicar resultados en revistas citables internacionalmente”. En este mismo número de “CubaDebate” hay magnifico trabajo de Fernando Martínez Heredia ¿no es válido ese trabajo?
    Es cierto que nuestro país produce mucha más ciencia que la que publica, que hay dificultades subjetivas para mejorar la relación entre lo producido y lo publicado, pero cuidado con los extremismos.

  • José Pedro Martínez dijo:

    Estimado, Luis Montero, cordiales saludos ante todo; nos resulta extremadamente interesante las reflexiones que muestra su artículo en relación a las publicaciones científicas de nuestro país; de la misma forma que no se publica todo lo que logra y se produce en Cuba respecto a la ciencia, hemos observado además con cierto nivel de sistematicidad, que los artículos científicos, que se publican en nuestros sitios Web, libros y revistas científicas, al menos en el ámbito de la ciencias de la salud, y categóricamente escribiendo, en la especialidad de reumatología de la que formo parte, apenas es citada por nuestros propios autores, es decir, que funciona como si o se utilizara o se desconociera.

    El ciclo de la innovación o de crear un nuevo conocimiento finaliza cuando este se publica y es utilizado para complementar nuevas ideas, y si nuestra documentación científica no se incorpora a las referencias bibliográficas de nuevos documentos, al menos los producidos en nuestro país, es como si no existiera.

    En ese sentido hemos estado tratando de hacer un llamado de alerta sobre la utilidad de conocer donde se encuentran alojados y como recuperar nuestro legado científico, para que sea valorado, y de ser conveniente utilizarlo. Cuando preferimos tomar para nuestras referencias artículos de otros países bien sea con cierto nivel de automatismo o por desconocimiento de lo que se produce en el país, estamos favoreciendo autores, revistas y universidades foráneas en detrimento de las nuestras.

    Sabemos que no todo lo que se escribe en nuestro país es perfecto, o de alto impacto, pero el camino es mejorarlo y habituarnos a citar regularmente la ciencia que se hace en Cuba, que como usted refleja, es abundante, creativa e innovadora.

    Comparto con ustedes nuestras últimas consideraciones al respecto:

    Empleo de la producción científica cubana en el contexto de la especialidad de reumatología
    http://www.revreumatologia.sld.cu/index.php/reumatologia/article/view/474

    • Andrés dijo:

      José Pedro, es cierto que se debería citar más lo producido en Cuba, pero, si bien hay muchísima calidad en lo producido por científicos cubanos, la divulgación es casi nula y la factura deja mucho que desear. Existe, en mi opinión, muy poca voluntad para incorporar lo producido en Cuba al muestrario internacional de conocimientos. La mayor parte del tiempo, el conocimiento generado en Cuba, salvo excepciones como la investigación biomédica (que si tiene altos estándares) y algunos otros casos, se queda circulando en el país, y a veces ni siquiera llega a todos los interesados.

      Si bien la mayor parte de Latinoamérica sigue muy dependiente de los circuitos de conocimiento internacional, en Cuba tenemos la independencia para hacer de nosotros un nombre. Pero no existe una estructura institucional que se dedique a constantemente equiparar lo nuestro a ciertos estándares internacionales (sin imitación, pero sin creerse el ombligo del mundo), de modo que el mundo realmente sepa lo que se hace en Cuba. Hay que citar correctamente, dejar claras las fuentes, atreverse a poner ideas novedosas en líneas de investigación, etc. Las revistas deben tener factura adecuada (física y virtual). Yo de vez en cuando reviso el sitio de la academia de ciencias y a veces la información está desordenada o desactualizada. Se debe tratar de traducir lo producido en Cuba, de lo contrario no podremos entrar en los grandes circuitos del conocimiento. Si alguien no sabe inglés (pues nosotros hablamos español) entonces se establecen servicios especializados de traducción, de modo que nuestras ideas tengan acceso a más gente y sean publicables en otros lugares. De la misma forma en que el latín en su tiempo. Y así sucesivamente.

      Hace poco el presidente Correa lamentaba que no existe ninguna universidad latinoamericana que clasifique en el ranking internacional. Y eso es cierto, somos consumidores netos de conocimiento, así que no es de extrañar la tendencia a citar publicaciones y autores foráneos. Pero transformar esto es una labor de política institucional.

  • Humberto Pedroc dijo:

    Este es un tema tan complejo como la ciencia. ¿Que país tiene más desarrollo científico, el que más publica o el que más valor agregado per cápita obtiene en su producción de bienes materiales y servicios?
    Si a mi me citan 50 veces y al de al lado 10, pero el logró una patente que se negoció con grandes ganancias para el país, o sea que alguien no ya hizo el esfuerzo de citarla, sino pagó muchísimo para usarla, ¿como se compara?
    No podemos salirnos del mundo en que vivimos y sus reglas, pero creo que el mundo académico latinoamericano publica bastante, pero la mayoría de sus resultados sólo son de interés para el primer mundo y no para nuestra región. Es una forma quizás no de robo de cerebros, pero si de uso gratuito a distancia de esos cerebros.

  • Rafael Tamarit Medrano dijo:

    Un problema en este asunto de publicar, sobre todo en revistas que pertenecen al grupo I es que, al menos en mi especialidad, es necesario pagar a la revista más de 300 dólares para que te publiquen el artículo. No creo que cualquiera, no sólo en nuestro país, esté en condiciones de invertir de esa manera. Otro asunto es que muchas veces hay que pagar para tener acceso a las publicaciones y tampoco son pocos los que no pueden acceder a lo publicado mientras que en otras revistas de tal vez menor categoría puede publicarse y a la vez accederse sin dificultad razón por la cual muchas veces se es más visible en estas revistas que en otras muy encumbradas pero también muy caras.

  • Miguel dijo:

    Reitero que esto es un tema que depende de mucho factores, desde la voluntad política y mecanismo viable; y poco engorroso, con meno burocratismo, hasta los autores emprendedores y decisores que faciliten la introducción o generalización de los resultados.

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Luis A. Montero Cabrera

Luis A. Montero Cabrera

Es Doctor en Ciencias Químicas y miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Preside la Sociedad Cubana de Química y el Consejo Científico de la Universidad de La Habana.

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