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Gerardo Hernández: La tortura de Campos

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No. 6 LAS CADENAS Esta pintura es exactamente un pedazo de cadena y también puede verse un pedazo  de la cadenita de las esposas, así como de una caja negra. Cada vez que te sacaban de la celda del “hueco”, por el motivo que fuera, te ponían esposas en muñecas y tobillos. Cada vez que nos trasladaban a la Sala de la Corte o a ver a nuestros abogados, en aquel "segundo hueco" donde se pusieron las evidencias, en todo el trayecto íbamos encadenados y esposados. Tras nuestras sentencias, en el largo traslado hacia las prisiones de destino, nos pusieron la caja negra, inolvidable experiencia. De todas estas vivencias trata esta obra.

Acuarela de Antonio Guerrero No. 6 LAS CADENAS Esta pintura es exactamente un pedazo de cadena y también puede verse un pedazo de la cadenita de las esposas, así como de una caja negra. Cada vez que te sacaban de la celda del “hueco”, por el motivo que fuera, te ponían esposas en muñecas y tobillos. Cada vez que nos trasladaban a la Sala de la Corte o a ver a nuestros abogados, en aquel “segundo hueco” donde se pusieron las evidencias, en todo el trayecto íbamos encadenados y esposados. Tras nuestras sentencias, en el largo traslado hacia las prisiones de destino, nos pusieron la caja negra, inolvidable experiencia. De todas estas vivencias trata esta obra.

De él apenas supimos su apellido, que no era Campos, pero prefiero no revelar el verdadero.

Aunque hablaba poco, decía que era cubano, y que había venido por El Mariel. La primera vez que lo vimos lo habían puesto en una celda frente a la nuestra en el “hueco”. Algo delataba ya su aspecto, pero sólo nos percatamos de los serios problemas de su mente cuando nos pidió una revista. Tiramos la línea por debajo de nuestra puerta para que entrara por la de él, con la revista atada al otro extremo. Tan pronto Campos la recibió, allí mismo, parado en la puerta de su celda, comenzó a arrancar las hojas y a comérselas.

Apenas podíamos creer lo que habíamos visto, y aquella misma noche comprobaríamos que su locura no era fingida. Unos golpes secos, como de martillazos, no nos dejaron dormir. Quienes ya lo conocían le gritaban desde sus celdas: “¡Campos, por favor!”…Y palabrotas que subían de tono cuando la desesperación aumentaba. Más tarde supimos el origen del agobiante ruido: Campos –a quien, por supuesto, siempre tenían solo en una celda– se acostaba en la parte de abajo de la litera, y con los pies movía una y otra vez la plancha de hierro de la de arriba.

Recordé cuando de niño hacía lo mismo con las tapas de las viejas latas de galletas, solo que el estruendo de la cama retumbaba en toda aquella ala del piso 12, y llegó a convertirse, noche tras noche, en una verdadera tortura psicológica. A veces parecía que el ruido iba a cesar, que Campos se había cansado, que al fin podríamos dormir… cuando de pronto comenzaba otra vez, y se mantenía así toda la madrugada.

Durante el día Campos apenas se sentía, era su tiempo de dormir. Cuando nos dimos cuenta, algunos tratamos de hacer ruido a cada rato pateando las puertas de hierro de las celdas, pensando que si no lo dejábamos dormir tal vez tendría sueño al caer la noche. (¡A ese extremo llegó nuestra desesperación!). Pero fue en vano, nada pudo hacer que Campos variara sus hábitos nocturnos.

Nunca supimos si en realidad tomaba las pastillas que le daban. Tal vez era el medicamento el que lo hacía dormir algunas horas. En más de una ocasión, durante las pocas veces que lo vimos despierto de día, se dedicó meticulosamente a embarrar con su excremento las paredes de la celda, la puerta y el estrecho cristal de esta por donde los guardias vigilaban. Al no poder ver hacia adentro, los guardias llamaban al equipo antimotines –”las tortugas ninjas”, como algunos les llamaban por su atuendo– quienes abrían la puerta y sacaban a Campos por la fuerza.

Como la tortura de Campos durante varias noches seguidas se hacía insufrible, algunos presos comenzaban a protestar, incluso por escrito, hasta que a él lo trasladaban hacia el ala opuesta del piso 12. De aquella, luego de varios días de sufrimientos y una vez iniciadas las protestas, los guardias lo volvían a mover. Rotarlo entre alas (Este y Oeste) era la solución que los carceleros habían encontrado para repartir la tortura entre todos.

Campos fue el primer cubano que conocimos en prisión sufriendo de una enfermedad mental que a simple vista requería ser mejor tratada. Tristemente no sería el único.

Gerardo Hernández 

Se han publicado 4 comentarios



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  • VGCD dijo:

    Es lamentable lo de campos. En E.U. primera potencia mundial no hacen nada para que los presos no molesten a la hora de dormir.

  • joaquin dijo:

    lo de menos es si hacen algo o no para que dejen dormir a los demás, lo triste es que los vuelven locos en celdas de confinamiento solitarios que se les denomina el hueco,aunque parezca increíble a veces ese tipo de confinamiento dura muchos años en aislamiento total.

  • José Molina Vidal dijo:

    El problema fundamental es que en lo Estados Unidos, no existe una institución estatal ni privada que absorba o ingrese a los “impedidos mentales”. Todos van a parar a prisiones normales…digame Ud….-
    Claro que los aspirantes a “administrar” prisiones y ta, ta. ta. Pu
    és no encuentran voluntarios “pagados”, ni del estado ni pagados tampoco para que se hagan cargo…Gracias Molina

  • El Nene Peña dijo:

    ¨12 de Septiembre 2013¨

    No puedo vivir en paz
    Lo que me resta de vida
    Si no comparto esta herida
    Que a nuestro pueblo causó
    La injusticia vengativa
    Que allá en USA se fraguó.

    Pienso mucho en esa hombría
    Que manifiestan los CINCO
    Cumpliendo con un castigo
    Impuesto a pura venganza,
    Temor y hasta cobardía
    Esperando llegue el día
    Y se cumpla la añoranza.

    Creo que ha sido muy bueno
    El “terremoto” anunciado
    De cariño y devoción
    Con buena organización
    Demostrando con amor
    Que nuestro pueblo es sincero.

    Yo los veo enaltecidos,
    Sencillos, disciplinados,
    Con su tiempo limitado,
    Alejados de los suyos
    Pero siempre con orgullo
    Saliendo siempre adelante.

    Y pienso mucho en sus madres,
    Sufriendo por las heridas
    Sus lágrimas contenidas
    Y su razón de esperar
    Porque pronto ha de llegar
    El día Feliz en sus vidas.

    Yo, que no puedo hacer mucho
    Me uno de corazón
    A la ¨ Tormenta Amarilla ¨
    Que sin equivocación
    Causará una conmoción
    Porque lo que vale, brilla!

    Obama, ¨ NOBEL de la PAZ ¨
    Convertido de repente
    En cultivador de GUERRAS
    Y usurpador de riquezas,
    Espero que haga conciencia
    Y les de la libertad.

    Pero es el pueblo, es el pueblo !!!
    Es el NORTEAMERICANO
    Que nos debe dar la mano
    Y hacer a la vez justicia
    Porque ya estará informado
    De todo lo que ha pasado.

    No los debemos culpar
    De su despreocupación
    No les dan información
    Verídica, de importancia,
    Y caen en esa ignorancia
    Que podemos apreciar.

    Nosotros, alegres siempre
    Sabiamente dirigidos
    Acometemos unidos
    El TERREMOTO AMARILLO
    Que de manera espontánea
    Nos hemos comprometido.

    Todos con mucha pasión
    Portando y cantando temas
    Sin que medien los esquemas
    Formamos un FAMILIÓN
    ¡Con nosotros no hay quien pueda!
    Y recordando refranes:
    ¨ EN LA UNIÓN ESTÁ LA FUERZA ¨

    Como una oleada creciente
    Contentos manifestamos,
    Portando cintas y lazos
    Y contagiando el ambiente.

    Pero confronto un problema……
    Deseo que todo llegue
    Lo más cercano posible
    Pues quiero disfrutar
    Y no sé si voy a estar
    Porque….. no es que ¨ peine canas ¨
    Son ya ¨ los noventa y nueve ¨
    Que no se hacen de rogar
    Y siempre quieren estar
    Con sus verdades presente
    Y al saberse tan activos
    Decidieron descansar.

    ¡Quince años! Es mucho tiempo
    Cumpliendo un castigo impuesto
    Que duele, por ser injusto
    Y tenerlo que acatar.

    Pero el poder de los dignos
    Vence siempre sobre el mal.
    Y a Obama: ¡Give me Five!
    Es un reclamo mundial
    Que nadie puede negar
    Porque lo exigen los pueblos
    Que aborrecen tanta guerra
    Y quieren vivir en PAZ!

    Aquí termino el relato
    Pensando como ha quedado
    Si a todos les ha gustado
    Me despido con un ¨ VIVA
    A Nuestra REVOLUCIÓN ¨

    Y a continuar trabajando
    Para mejorarlo todo
    Porque admito que es muy
    Cierto: ¡ FALTA MUCHO POR HACER ¡

    Aida Fernández
    98 años
    (el 13 del mes de octubre cumplo 99 años)

    Playa 8-9-2013

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Gerardo Hernández Nordelo

Gerardo Hernández Nordelo

Graduado de Relaciones Internacionales y caricaturista. Uno de Los cinco jóvenes revolucionarios que se infiltró en grupos terroristas que desde la cuna de la mafia anticubana, Miami, organizan impunes sus ataques criminales contra el territorio cubano. Condecorado con el título de Héroe de la República de Cuba y la Orden Playa Girón.

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