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Gerardo Hernández: La línea

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No. 11 PESCANDO (FICHINGO). Esta pintura representa lo que se conoce como "el carro" y "la línea".  El "carro" que traté de representar está hecho de un tubo de pasta con unas baterías adentro. La "línea" es simplemente una larga cuerda. Las cosas en el "hueco' comienzas a descubrirlas poquito a poquito y así se van integrando a la sobrevivencia de los reclusos en esas condiciones. Veíamos desde la ventanilla de la puerta cómo desde otra puerta salía a toda velocidad, por la ranura entre la puerta y el piso, algo que no podíamos identificar bien y que estaba atado a una larga cuerda, normalmente hecha de una tira de sábana. Claro que no tardamos  en darnos cuenta que era la forma más habitual de uno a otro preso para pasarse revistas y un montón de cosas más.  A veces, se sumaban varios reclusos para hacer llegar algo a alguien más distante. Aunque todo podía fracasar con la entrada inesperada de un oficial.

Acuarela de Antonio Guerrero No. 11 PESCANDO (FICHINGO). Esta pintura representa lo que se conoce como “el carro” y “la línea”. El “carro” que traté de representar está hecho de un tubo de pasta con unas baterías adentro. La “línea” es simplemente una larga cuerda. Las cosas en el “hueco’ comienzas a descubrirlas poquito a poquito y así se van integrando a la sobrevivencia de los reclusos en esas condiciones. Veíamos desde la ventanilla de la puerta cómo desde otra puerta salía a toda velocidad, por la ranura entre la puerta y el piso, algo que no podíamos identificar bien y que estaba atado a una larga cuerda, normalmente hecha de una tira de sábana. Claro que no tardamos en darnos cuenta que era la forma más habitual de uno a otro preso para pasarse revistas y un montón de cosas más. A veces, se sumaban varios reclusos para hacer llegar algo a alguien más distante. Aunque todo podía fracasar con la entrada inesperada de un oficial.

Las mejores se hacían con el hilo del forro de las colchonetas, y eran resistentes y fáciles de esconder, pero precisamente por eso casi todas las colchonetas estaban ya con “las tripas” por fuera, y el hilo era difícil de conseguir.

Se hacían también con hebras de elástico de calzoncillos, y otras -las más difíciles de esconder para que no se las llevaran en los registros de las celdas- con tiras de sábanas o de pullovers. Con estas últimas era mayor el riesgo de recibir un reporte disciplinario por dañar la propiedad del Buró  de Prisiones, pero nada detiene a los presos ante la necesidad de enviar y recibir cualquier cosa que quepa por debajo de la puerta.

“La línea”, “El carro”, “La guagua”… Son varios los nombres, pero “el mecanismo” es el mismo: se le amarra un peso en la punta, por ejemplo una “pila” o batería, o hasta un pedazo de tubo de pasta dental con dos baterías adentro, de modo que cuando se tire deslizándose por el piso, salga disparada por debajo de la puerta y entre -con suerte- en la celda de enfrente. En el otro extremo de la línea se amarra el periódico, el poquito de café instantáneo, o cualquier otra cosa que se quiera mandar. El que recibe la punta la hala hasta que lo enviado entre a la celda, “descarga”, y devuelve después la línea. Si esta es lo suficientemente larga, entonces “la carga” se le amarra en la mitad, y el que la manda conserva un extremo, de modo que cuando el otro descarga, solo hay que recoger la línea de vuelta. El requisito fundamental, por supuesto, es que todo quepa por el espacio que queda entre la puerta de hierro y el piso, ¡pero caben muchas más cosas de las que cualquiera pudiera imaginarse!

Tirar la línea es un “deporte” que requiere de mucha práctica. No solo es difícil colarla por la puerta de la celda de enfrente, sino que a veces cuesta trabajo hasta sacarla con la velocidad requerida por la propia puerta de uno. Además, a veces lo que se quiere mandar no es para el preso de enfrente, sino para el de al lado, o para el de tres celdas más allá, por lo que se requiere la cooperación de varios “linieros”. En ocasiones, cuando se tira la línea, esta queda en medio del pasillo, y otro preso debe tirar otra línea para engancharla y halarla. A este otro “deporte” se le conoce como “pescar”. Parece todo muy complicado, pero cuando uno tiene que pasar las 24 horas del día en una celda del tamaño de un baño, a veces sin tan siquiera un libro para leer, sobra el tiempo para “inventar”, y para intentar una y otra vez hasta lograr lo que uno se propone.

En el “hueco” de Miami, para entrar al pasillo donde están las celdas, los guardias tenían que abrir una puerta de hierro, y el ruido de la cerradura alertaba a los “linieros”. Pero no pocas veces las líneas no se podían recoger a tiempo y los guardias corrían para pisarlas y quitarlas, o veían en que celdas entraban y exigían que se las entregaran. En más de una oportunidad, si las líneas eran de hilo fino y no daba tiempo a recogerlas, se dejaban en el pasillo, y los guardias les pasaban por encima sin darse cuenta. Aunque parezca increíble, en prisiones con celdas ubicadas en dos niveles, o sea, tipo mezzanine, hemos visto tirar líneas desde una celda de arriba hacia otra de abajo, y viceversa.

La creatividad del preso no tiene límites, y los ejemplos sobrarían, sólo que muchos de ellos por ahora no los podemos contar…

Gerardo Hernández

Se han publicado 4 comentarios



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  • Cubano_aterrizado dijo:

    Hombres gigantes estos Cinco!!!

  • beatriz dijo:

    que las cintas amarillas rodeen nuestros corazones y se extiendan en cada espacio visible hasta que regresen los esperados hermanos.

  • El Nene Peña dijo:

    ¨12 de Septiembre 2013¨

    No puedo vivir en paz
    Lo que me resta de vida
    Si no comparto esta herida
    Que a nuestro pueblo causó
    La injusticia vengativa
    Que allá en USA se fraguó.

    Pienso mucho en esa hombría
    Que manifiestan los CINCO
    Cumpliendo con un castigo
    Impuesto a pura venganza,
    Temor y hasta cobardía
    Esperando llegue el día
    Y se cumpla la añoranza.

    Creo que ha sido muy bueno
    El “terremoto” anunciado
    De cariño y devoción
    Con buena organización
    Demostrando con amor
    Que nuestro pueblo es sincero.

    Yo los veo enaltecidos,
    Sencillos, disciplinados,
    Con su tiempo limitado,
    Alejados de los suyos
    Pero siempre con orgullo
    Saliendo siempre adelante.

    Y pienso mucho en sus madres,
    Sufriendo por las heridas
    Sus lágrimas contenidas
    Y su razón de esperar
    Porque pronto ha de llegar
    El día Feliz en sus vidas.

    Yo, que no puedo hacer mucho
    Me uno de corazón
    A la ¨ Tormenta Amarilla ¨
    Que sin equivocación
    Causará una conmoción
    Porque lo que vale, brilla!

    Obama, ¨ NOBEL de la PAZ ¨
    Convertido de repente
    En cultivador de GUERRAS
    Y usurpador de riquezas,
    Espero que haga conciencia
    Y les de la libertad.

    Pero es el pueblo, es el pueblo !!!
    Es el NORTEAMERICANO
    Que nos debe dar la mano
    Y hacer a la vez justicia
    Porque ya estará informado
    De todo lo que ha pasado.

    No los debemos culpar
    De su despreocupación
    No les dan información
    Verídica, de importancia,
    Y caen en esa ignorancia
    Que podemos apreciar.

    Nosotros, alegres siempre
    Sabiamente dirigidos
    Acometemos unidos
    El TERREMOTO AMARILLO
    Que de manera espontánea
    Nos hemos comprometido.

    Todos con mucha pasión
    Portando y cantando temas
    Sin que medien los esquemas
    Formamos un FAMILIÓN
    ¡Con nosotros no hay quien pueda!
    Y recordando refranes:
    ¨ EN LA UNIÓN ESTÁ LA FUERZA ¨

    Como una oleada creciente
    Contentos manifestamos,
    Portando cintas y lazos
    Y contagiando el ambiente.

    Pero confronto un problema……
    Deseo que todo llegue
    Lo más cercano posible
    Pues quiero disfrutar
    Y no sé si voy a estar
    Porque….. no es que ¨ peine canas ¨
    Son ya ¨ los noventa y nueve ¨
    Que no se hacen de rogar
    Y siempre quieren estar
    Con sus verdades presente
    Y al saberse tan activos
    Decidieron descansar.

    ¡Quince años! Es mucho tiempo
    Cumpliendo un castigo impuesto
    Que duele, por ser injusto
    Y tenerlo que acatar.

    Pero el poder de los dignos
    Vence siempre sobre el mal.
    Y a Obama: ¡Give me Five!
    Es un reclamo mundial
    Que nadie puede negar
    Porque lo exigen los pueblos
    Que aborrecen tanta guerra
    Y quieren vivir en PAZ!

    Aquí termino el relato
    Pensando como ha quedado
    Si a todos les ha gustado
    Me despido con un ¨ VIVA
    A Nuestra REVOLUCIÓN ¨

    Y a continuar trabajando
    Para mejorarlo todo
    Porque admito que es muy
    Cierto: ¡ FALTA MUCHO POR HACER ¡

    Aida Fernández
    98 años
    (el 13 del mes de octubre cumplo 99 años)

    Playa 8-9-2013

  • dachy dijo:

    Leer estas anécdotas de Gerardo nos acerca más a ellos, a su dura realidad, no se desesperen hermanos siempre nos han enseñado que el bien vence sobre el mal, ahora no podrá ser diferente, los esperamos.
    Salud para esa abuelita encantadora.

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Gerardo Hernández Nordelo

Gerardo Hernández Nordelo

Graduado de Relaciones Internacionales y caricaturista. Uno de Los cinco jóvenes revolucionarios que se infiltró en grupos terroristas que desde la cuna de la mafia anticubana, Miami, organizan impunes sus ataques criminales contra el territorio cubano. Condecorado con el título de Héroe de la República de Cuba y la Orden Playa Girón.

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