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La sacrosanta Plaza de la Revolución

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La Plaza de la Revolución durante la Santa Misa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Cerraron las calles desde ayer. Cuando Paz sin Fronteras eso no pasó. Por aquella época yo llevaba poco tiempo en La Habana. Iba por la vida como que deslumbrado. ¿Qué quiero decir con esto? Que quizás haya sucedido lo mismo, pero a mí al menos no me lo parece. La ciudad, por estas fechas, luce apagada, contenida, al acecho de algo.

Los negocios ilegales se han detenido. Los trasnochadores habituales han ido a la cama desde bien temprano. Parques solitarios, locales vacíos, cafeterías sin clientes, silencio casi absoluto. La gente -como se dice- anda quieta, no quiere que la cojan movida. Toda la red subterránea de La Habana ha entrado en paro porque Benedicto XVI anda de pasada y un suceso así dispara las alarmas, exige los sentidos y la cautela a flor de piel. El Papa ni siquiera lo sospecha o si lo sospecha muy bien que se lo reserva. Dado su cargo, otra cosa no se le puede pedir.

Cualquier soberano vive en un estado tal de sobresalto, de permanente y dañina excitación, que termina por trocar los términos y extraviar el pulso de la vida real. Llena de monotonía y de años y años sin que suceda absolutamente nada. Obvio, un evento como la visita del Obispo de Roma subvierte algunas costumbres y hace que el país adquiera una dinámica distinta.

Al igual que en Paz sin Fronteras, por ejemplo, aquel concierto memorable de la Plaza de la Revolución donde cantaron tanta gente buena y tanta gente que yo quería oír desde que tenía uso de conciencia o gusto musical, no sabría decir, y donde se reunieron no sé cuántos cientos de miles de espectadores que brincaron y sudaron bajo un sol implacable y que a la larga fueron tantos pero tantos los que asistieron al evento que si uno observa las imágenes aéreas no puede hacer otra cosa que temblar y preguntarse Dios mío, quién soy yo en todo esto, qué me distingue de los demás, cómo me puedo encontrar.

Preguntas de ese tipo, que no te van a rescatar ni te van a salvar de la colectividad pero que quizás te oxigenen. Un tipo de oxígeno vital, fácil de traducir. Sí, exacto, en una palabra. Y esa palabra es la fe, la cabrona fe, que no parece siquiera una palabra terminada, sino la sílaba de un vocablo amputado, malherido, para siempre inconcluso. Nadie se atrevería a asegurar, en septiembre de 2009, que dos años y medio después el terso de Benedicto XVI estaría en La Habana, ofreciendo la Misa al pueblo cubano, o el Santo Sacrificio, o la Celebración Eucarística, o la Cena del Señor.

¡Joseph Ratzinger y la monición del inicio en la ancha e histórica Plaza de la Revolución! Invadida ahora por un gran silencio y en aquel entonces violentada por la música, el ritmo desenfrenado y un bullicio instintivo, casi animal. Nadie, en ese momento, pensó en el Vaticano, tal como hoy nadie piensa en los Van Van, a pesar de que ambas ceremonias ocurrieron y ocurren aquí, en el mismo espacio físico.

Aunque de algún modo, si prestamos atención, la Plaza de la Revolución del 2009 es distinta a la del 2012, dos lugares diametralmente opuestos, porque un lugar, cuando se adentra en el tiempo, y los lugares siempre se adentran en el tiempo, se va pareciendo más a una cuestión litúrgica que a otra cosa, es decir, va tomando las características y el carácter que hayamos decidido darle y por eso un mismo sitio a veces es nostálgico y a veces es feliz y en ocasiones nos parte el alma cristiana y en ocasiones nos deja como si con nosotros no fuera.

En menos de quince años dos Sumos Pontífices han visitado La Habana. Es probable también que en menos de quince años, perdonen que insista sobre ello, se repita otro concierto como Paz sin Fronteras (nombre bíblico donde los haya). Quizás para el 2022 ó 2023. Quizás, si lo medimos en proporción, en solo par de años acontezca, pues el tiempo de los músicos es un tiempo mucho más corto que el tiempo de la Iglesia Católica, el cual, contrario al de los artistas, no es un tiempo ligero, sino pesado, un tiempo que se mide en siglos, no en décadas.

De modo que para lo lento que evoluciona el catolicismo, dos Sumos Pontífices en quince años vienen a ser como uno solo y una canción de los Van Van, si tenemos en cuenta el poder perverso y conciliador de la música, significa al unísono el Apocalipsis y la Primera Comunión.

Mientras, la misa prosigue. Hay algo en el acto penitencial que no me satisface: la confesión, pública y a priori, ante el Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, de que hemos pecado mucho. No porque sea mentira, sino porque es redundante y abstracta. Todo lo redundante lleva el signo de la desidia o de la falsa emoción. Todo lo abstracto, en los hechos puntuales, es sinónimo de vacío. Yo no quiero la vida eterna, ni confesar mis pecados. El reconocimiento público de los pecados, el señalamiento a coro de nuestro errores, que es a larga lo único verdadero con lo que contamos, lo único a lo que nadie debiera negarle autenticidad, me parece la entrega inconsciente del último reducto de privacidad. No se debe ceder en ese punto. No se deben regalar nuestros vicios innatos y pedir eternamente que nos libren de ellos para reconocer luego que no nos han librado de nada y esperar de todo esto un saldo mejor.

Mis excentricidades es lo único que me queda y no las pienso reconocer. La Iglesia, no obstante, nos muestra una verdad inexcusable. El simple hecho de su existencia, de su juego jugado a fondo por espacio ya de dos milenios, de su larga tradición y sus ritos impresionantes, enseña que la vida es en su totalidad una farsa y nada, ni la filosofía, ni el arte, ni la política, actúa sobre nosotros con el hechizo y la astucia con que lo hace la religión. El hombre conoce sus debilidades y las ataca y luego bendice y compone partituras para olvidar.

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Para que una misa surta efecto debe provocarnos temor. No paz ni miedo, sino temor. Debe volvernos lúcidos y no devotos. Dios, creo yo, es la mejor y más perfecta metáfora del hombre. No una metáfora, a ver si me explico, en el sentido literal, sino una metáfora en el sentido metafórico.

Más o menos (pero peor) a cuando decimos que los Van Van son el tren de la música cubana y todo el mundo entiende que se trata de una exageración porque los Van Van no son ningún tren. Son una banda de música así como Dios es un instrumentista que toca el bajo o el piano y a veces hasta la percusión. Un sonido que confunde rostros y rezos y que me permite, por ejemplo, en este don mínimo de omnipotencia, quebrar moldes y sitios y escuchar, bajo la sombra del silencio cristiano, y mientras Benedicto ruega, los acordes de aquel tema final donde Formell le pedía a la gente que no se fuera, porque la tarde fenecía, pero la gente, bien lo sabía Formell, no se iba para ningún lado, se iba a quedar allí, buscando parejas, entrelazando manos, una voz de sacerdote que dice solidarícense y los creyentes y no creyentes se tienden la derecha, señor, ten piedad de nosotros, y comienzan, aún suave, los primeros pasos, la fuerza del baile, la asamblea canta las invocaciones, el poderío esplendoroso del casino, Van Van ejerce, los metales resuenan más allá, la voz de Benedicto que a fuerza de costumbre se hace agradable, Dios todopoderoso y eterno acoge la oración de tu pueblo,

la excesiva gestualidad, la desmesura, la prepotencia, vueltas y más vueltas, elevemos nuestras súplicas por los que rigen los destinos de las naciones, el estilo, el barroco, Mario Rivera con su bomba y su casi ronca voz de sonero canta Chan Chan e improvisa con los Versos Sencillos, en la cruz murió el hombre un día, en la condena del sudor y el éxtasis y el movimiento alocado de los pies y las manos, el movimiento severo de los músculos, árbol que da la vida, leña que se hace flor, trompetas al viento, un-dos-tres-, un-dos-tres, suelta, recoge, dos patrias tengo yo, muerte has sido vencida por el amor, la locomotora del pentagrama, dichoso el mensajero que anuncia la paz, la tiara papal, la mitra, el solideo, el Martí imponente de mármol blanco, sus versos que son de un carmín encendido y son ciervos heridos que buscan en el monte amparo, pura fuerza la de los Van Van, demos gracias a Dios, demos gracias,

y en ese momento único se siente que la isla se ha hundido dos centímetros, no mucho tampoco, pero sí algo, digamos, pequeño y momentáneo, los segundos justos para que de modo quizás pretencioso nos figuremos que hemos tocado el país, que hemos llegado a su fondo y lo hemos sopesado y que ya sabemos lo que da, lo hemos pensado y lo hemos presentido, aunque se trate sin dudas de un engaño, de una fabulación, primero porque ningún país se puede sopesar, y mucho menos este, segundo porque ese sentimiento, el de tener dos patrias y el del amor o la euforia o el dolor que esas patrias nos provoquen es otra exageración, cuando se dice patria se trata simplemente de un modo de decir, de una dosis excesiva de fe, no paz ni miedo, sino fe, y cualquiera se lo cree, porque Cuba, en el plano literal, es música y religión, pero en el plano metafórico, Cuba y su gente son una metáfora.

(Tomado de Crónicas Obcenas)

Se han publicado 30 comentarios



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  • Bertha Elena dijo:

    Encuentro hermosa la asociación que haces entre el concierto Paz sin fronteras y la visita del papa en su sentido de invocar un sentimiento común de fraternidad universal que más bien es una reafirmación de lo que aquí se viene haciendo desde hace rato. Para alegría de nuestro país y beneficio espiritual del hombre que es Benedicto XVI, el papa percibió, y lo expresó además públicamente, esa voluntad de amor al prójimo que nos caracteriza. Algo similar pasó en Paz sin fronteras. El lugar y las personas se parecen, pero efectivamente, se nota la diferencia.

    Se me queda pendiente decirte que no comparto tu imagen de exaltación animalesca de la masa; más que personas poseídas, en las dos situaciones veo personas que conscientemente disfrutan emociones de calibre elevado.

    Como la belleza está en el ojo del que mira, prefiero creer que quizás te acostaste temprano y por eso de la red subterránea que de verdad mueve La Habana te perdiste lo mejor antes de empezar: los miles de personas que creyendo o no en el dios de los católicos, fueron fieles a La Plaza y esperaron desde la madrugada por la continuación del diálogo que en segunda misa propondría Su Santidad a la nación. Extendieron su fervor hasta por la tarde bajo la lluvia para ir a despedir al visitante especial.

    Bien vale una crónica o una misa este pueblo que lo mismo baila en las calles o entona respetuoso silencio porque se sabe digno participante de una conversación trascendente.

  • Tamara dijo:

    Si entiendo bien, el autor de la crónica espera que se repita un concierto por la paz tan fabuloso como el anterior… ¿Invitará Cuba a los Juanes y y otros renegqdos de su laya? ¿Iremos todos vestidos de blanco a una Plaza de la Revolución que atesora tantos momentos históricos deslumbrantes? ¿Seguiremos la consigna de no hacer «política» frente a nuestros magnos invitados?

  • Rony dijo:

    Amigo Carlos Manuel….me has dejado sin palabras…solo puedo decir una cosa… que mierda…
    Me decepciono de mi mismo al hacer un comentario tan obsceno y efímero pero no puedo definir tu crónica con otras palabras. Amigo espero que para la próxima tengas un poco de resperto y piedad hacia los lectores, por favor, y si te sirve de algo, pues te bendecimos y así olvidamos tus pecados en pro de que nos regales algo mejor.
    Saludos desde Matanzas… nos vemos en facebook.

  • Rony dijo:

    Solo de complemento… le avise de esta crónica al amigo lautaro, y solo me pudo responder:¨que no sabía si reir o llorar¨….

  • Lautaro dijo:

    Joder Carlitos te quieres hacer tanto el profundo, el lógico, el razonable que terminas siendo simplista y superficial, sabes lo que es basar una critica a la iglesia o religión simplemente por su liturgia, por su historia, por su tradición, sí porque hay que darse cuenta que los dialogos entre celebrante y pueblo y las oraciones a Dios dentro de la misa son parte de la tradición, de hace casi 2 mil años. Tantas cosas buenas que enseña y tiene el cristianismo como religión para hacer un analisis como este.
    Bueno al final no sé exactamente tu objetivo con tu escrito pero reconozco que no sé si reir o llorar. Más adelante escribó más ahora no tengo tiempo.

    SAludos.

  • Luis dijo:

    Que foto mas espectacular

  • Carlos Manuel Álvarez dijo:

    Lautaro: yo conozco, brother, tu apego al cristianismo, aunque creo eres protestante, así que puedo entender tu molestia. De Rony, sé que es de Matanzas, pero no más nada. No sé si es mormón, musulmán o católico. De cualquier manera, socios, lo que yo les aconsejo es que me dejen con mis pecados y mi estilo falso, y sigan leyendo de pelota. Saludos.

  • ANA dijo:

    Cualquier soberano vive en un estado tal de sobresalto, de permanente y dañina excitación, que termina por trocar los términos y extraviar el pulso de la vida real..ESTA AFIRMACION DEL PRECANDIDATO A PERIODISTA LE HUBIERA COSTADO 20 AÑOS DE CARCEL EN 2003..si, los tiempos cambian, fijense, como los matanceros se dan cita en FACEBOOK!!!!

  • Roberto Francisco dijo:

    La lectura de esta crónica no me aportó nada, me dio mareo. Coincido con Lautaro en cuanto a la pretendida profundidad que el autor ha querido mostrar y que al final termina siendo simplista.

  • Adriana Bárbara García Ranero dijo:

    Carlos Manuel, desde hace tiempo leo tus crónicas y por momentos admiro el alto vuelo poético (de verdadero valor literario) que alcanzas; ahora, fuera de la hermosa asimilación de la misa multitudinaria de Su Santidad Benedicto XVI en la Plaza José Martí al Concierto Paz sin Fronteras celebrado en la misma tres años atrás -ambas celebraciones signadas por el sentimiento de fraternidad y unidad universales en la diversidad-, encuentro tu crónica falta de sustancia, de sentido y hasta superficial al extremo.

    Comparas ambas celebraciones, que si bien tienen en común ese sentimiento de fraternidad y unidad universales que ya mencioné, son muy diferentes en otros sentidos: Paz sin Fronteras es un concierto, un espacio para el disfrute y sobre todo para la reflexión honda a través de la música de cantores que se atreven a no hacer de ella un medio de vida y enriquecimiento fácil, y en cambio la hacen y la viven con un compromiso interior de mejoramiento humano vuelto hacia la sociedad y el mundo; de ahí ese sentido de fraternidad, de unidad universal en la diversidad.

    La misa, la Cena del Señor, la Eucaristía -y prefiero este último término, porque expresa todo el sentido comunitario y festivo de la celebración- es también una fiesta, que conmemora la entrega de Jesús en la cruz y su resurrección; en modo alguno es la conmemoración de una muerte a secas, porque a la muerte van unidas la resurrección y la presencia permanente de Cristo en cada comunidad, en cada creyente… incluso entre aquellos que no creen y no reconocen a Jesús en sus hermanos.

    Por ello, y por lo que como creyente vivo y viven otros tantos hermanos en la fe, no comparto en modo alguno tu apreciación de que «para que una misa surta efecto debe provocarnos temor. No paz ni miedo, sino temor. Debe volvernos lúcidos y no devotos».
    ¿Cómo amar a quien se teme? Es imposible. ¿Cómo ser un poco mejor persona cada día sintiendo temor? Es imposible… San Agustín, el santo Obispo de Hipona, decía con toda razón: «ama y haz lo que quieras», porque quien es capaz de amar «con todo el corazón, con toda la mente y todas sus fuerzas» será capaz de, sin dejar de tener defectos, límitaciones y errores, dar lo mejor de sí como persona a quienes le rodean y hasta a quienes están separados por grandes distancias… Y luego, te contradices, porque ¿verdaderamente crees que el temor hace lúcidas a las personas? Yo no lo creo, el temor es una motivación negativa que nos lleva a actuar por conveniencia… no hago algo malo porque es malo en sí, sino por las consecuencias que me puede acarrear… eso lo afirmará sin dudar un instante cualquier psicólogo, comenzando por nuestro Calviño. ¿Qué nos hace entonces lúcidas a las personas?, pues el autoconocimiento de los propios límites, de los propios defectos, junto a una correcta autoestima que nos lleva a estimar a a los demás del mismo modo o, para decirlo mejor: el amor a uno mismo y a los demás, que encierra una regla de oro: trata a los demás, como quieres que te traten a ti… Para los no creyentes, se trata de elementales normas de convivencia humana sin las que es imposible construir un mundo mejor; para los creyentes, se trata del único modo auténtico de seguir a Jesús y construir también un mundo mejor.

    Encuentras redundante y abstracta la fórmula de confesión pública del acto penitencial, y es lógico que así sea en tu caso: no eres creyente y no puedes entrar en la profundidad de ese acto expresado verbalmente ante toda la comunidad que se confiesa pecadora y al mismo tiempo silenciado porque el reconocimiento de esa realidad personal pecadora transcurre hacia el interior de cada persona con su historia concreta de gracia y pecado; pero te equivocas al dar esa apreciación como incontestable cuando atribuyes a dicho acto «el signo de la desidia o de la falsa emoción» y lo asimilas al vacío: lo que para ti no es una vivencia auténtica e íntima, para otros sí lo es y cuando de verdad vivimos lo que en este acto expresamos, algo muere malo y algo bueno nace en nosotros para bien nuestro y de los demás, aún cuando no dejemos por ello de ser limitados, pecadores, falibles…

    Ves en la larga tradición y ritos impresionantes de la Iglesia la imagen de la vida como una farsa en su totalidad y a continuación añades «nada, ni la filosofía, ni el arte, ni la política, actúa sobre nosotros con el hechizo y la astucia con que lo hace la religión»… Por supuesto, la Iglesia lleva consigo la carga de ritos y tradiciones que nacieron con ella y aquellos que al paso de dos mil años de historia se han añadido (y conste que la reforma litúrgica que propició el Concilio Vaticano II, cambió y suprimió muchos que por sus características lastraban la vivencia comunitaria de la celebración); pero afirmar que ahí lo que hay es hechizo, astucia… de verdad Carlos Manuel que te va como anillo al dedo la frase ya histórica de Apeles al zapatero… porque con este aspecto te sucede lo mismo que con el acto penitencial: no puedes entender lo que no vives, y cometes el absurdo de dar como verdad incontestable lo que no es más que tu percepción personal de no creyente, perfectamente comprensible y digna de respeto siempre que no pretendas darla como incontestable.

    Y cuando dices que «la vida es en su totalidad una farsa», sencillamente me das pena: me da mucha pena que alguien como tú, con instrucción universitaria y cierto nivel cultural, puedas tener la misma visión de la vida que tienen las personas que viven el vacío de la marginalidad y la delincuencia, o que viven atrapadas en el afán de malvivir para hacer dinero porque la ceguera ante lo material no les dejan ver las pequeñas grandes cosas de la vida. Ojalá sólo sea que te expresaste en forma poco clara, porque si para ti la vida es sólo eso, una farsa… difícilmente puedas escuchar la respuesta de Dios o de tu propio yo diciéndote quién eres tú «en todo esto, qué te distingue de los demás, cómo te puedes encontrar».
    Espero te encuentres contigo mismo para bien tuyo y alegría de los lectores de Cubadebate que sabemos apreciar tus excelentes crónicas.

    Un saludo afectuoso.
    Lic. Adriana Bárbara García Ranero
    Centro de Información de Ciencias Médicas Ciego de Ávila

  • barbara dijo:

    Carlitos siempre tienes personas que te critican, qué bueno!!!
    Me pareció genial ésta, como otras de tus crónicas, la compartí y socialicé, en término del ciberespacio, acuérdate que hay mucha gente que aún no se enteran de lo necesario de cambiar las mentes…
    Me encanta tu manera fresca y sincera de decir las cosas
    Ahh tengo una plaza vacante en mi corresponsalía…
    Un abrazo!!! desde Matanzas

  • Carlos dijo:

    Realmente siento muy irrespetuoso ese articulo. De la misma manera que deploro a quienes utilizan la prensa para exaltar, desde el exterior, todo cuanto ataque a Cuba o pretenda justificar la injerencia de terceros en nuestro pais; de la misma manera considero muy desacertado ese articulo que no refleja para nada lo que, a traves de las imagenes pudimos apreciar. Cuando no comprendemos algo, al menos, podemos respetarlo. Maxime cuando se trata de la FE o los sentimientos de una parte de nuestro pueblo y nuestra tradicion. Me hubiese gustado verte frente a Mariana Grajales tratando de explicarle las comparaciones entre Dios y los Van Van.

  • Lautaro dijo:

    Haber Carlitos sabes que soy cristiano(quizas no el mejor), no Católico Romano sino Episcopal, pero yo no estoy molesto, creo que Rony se molestó más que yo, simplemente me da un poco de lástima que gente tan inteligente sean tan superficiales a la hora de tratar el tema religión en este caso cristianismo, no lo digo solo por tí, al final esa la consecuencia de una politica errada(que ha estado cambiando) a lo largo de muchos años, en la que en ocasiones no hubo ni siquiera tolerancia o respeto, tu pensamiento y escrito es un ejemplo de eso.

    SAudos.

  • Adonis dijo:

    Carlitos,

    Los tres últimos párrafos, escritos a ritmo de Van Van, bien valen una misa, como París… y La Habana… y Santiago. Aquella tarde, con los metales del «Tren», yo, que dormí en pecado (pero respetuosamente) toda la Homilía de Su Santidad y que -confieso- soy un Frankenstein bailando, levité hasta el vecindario de San Pedro…

    Cada cual encuentra sus razones para criticar, y eso está muy bien. Tú solo olvídate del polvo… y escribe. Los creyentes -me tienen harto con la cantilena de «los creyentes y no creyentes»- pueden estar tranquilos en cuanto a tu crónica: las trompetas del Apocalipsis jamás sonarán como las de Van Van aquella tarde de sol imposible.

  • ROLANDO dijo:

    no me gusto su articulo,, no le encuentro nada para comparar un concierto con una gigantesca misa,,no cojas este sitio para esto,,, o es que no hay mejores periodistas!!!!

  • Sergio dijo:

    Carlos Por favor que articulo mas raro, mas exentrico como tu mismo te autoproclamas, voy a leerlo varias veces para ver si entiendo tu postura. Que Dios perdone tu soberbia.

  • Rony dijo:

    Carlitos…si te vale la información…soy de Matanzas, estudié en la Habana, en la Cujae hasta que me gradué el año pasado, y como tú estudié en el magnífico lugar que fue la Vocacional de Matanzas, Carlos Marx. No pratico religión ninguna y también me llevé una caravela del cementerio, no sé si antes que tú o después porque lo hice cuando estaba en 12 grado, o sea cuando tu estabas en 10, de verdad, no sé que tan real sea tu historia pero el craneo mío lo tuve en casa de un amigo del Naranjal por muchos años y no sé si aún lo posee. Quizás no me recuerdes y no lo espero ni lo deseo tampoco, porque con sinceridad yo no te recuerdo a ti, pero pasaba largas horas en tu unidad porque poseía algunas amistades de lo mejor, en el grupo 2,6 y 10 de tu año. Si quieres saber más de mi, pues entra a facebook y acepta mi solicitud de amistad.
    Tu eres un chico con talento, realmente muchos esperan más de ti, si estuvieramos en un foro periodístico o en una velada literaria, quizás gastásemos la noche intentando descifrar tus códigos y ¨estilo falso¨, pero mi amigo, esto es cubadebate, y la información debe estar simple y agradable a la lectura, y la crónica reflexiva, pero que nos deje con una inquietud que vaya más allá de ¨no sé si reirme o llorar¨. De todas maneras, si quieres darle a tus palabras un fundamento de arte, pues te felicito, me encanta para un sitio como cronicasobscenas.wordpress.com pero no me agrada en cubadebate.
    Y…amigo la pelota es solo para entretenerme e intentar ser común…albergo en mi ansiedad intelectual un par de temas más que ese…
    Saludos…

  • henryraul dijo:

    Carlito mijito, ¿donde puedo pasar un curso de literatura para poder leer tus escritos? desde pequeño son un ávido lector pero el contacto con tu prosa me deja sin palabras…. Ni Alejo Carpentier te hace nada…. tu te fuiste de jonrón….

  • carlos dijo:

    Claro!!!!Barbara tiene un BLOG!!!barbarisimados, es el nombre…y el 99% de las notas son suyas…vaya, que blog mas abierto al criterio de los demas!!! Congratulations, felicidades, Kappock*

  • carlos dijo:

    Me pregunto, si en los paises como España, por ejemplo, hay blogs especializados en defender la realidad española cuando alguien la «tergiversa», cuando alguien publica noticia «non gratas», cuando hablan las cosas (malas) de la familia real y descubren sus negocios…

  • ana dijo:

    Nada, no sabemos nada…¿hay que buscarse un carne de identidad con direccion de Matanzas, para tener una cuenta en FACEBOOK o es pura (o espuria)coincidencia???

  • Lautaro dijo:

    Carlos Manuel me hubiera gustado ampliar más mi debate pero realmente he perdido el deseo y no es por tí, en otro momento te diré. Solo acotar que el comentario de Adriana Barbara está genial, dice mucho de lo que yo pretendía decir, pero creo que para entenderlo bien hay que ser un poco más espiritualidad y abrir un poco más la mente, ojala lo logren.
    Adonis para mi que son los no creyentes los que me tiene harto con la cantaleta de los creyentes y no creyentes. Por cierto yo estuve ahí cuando Van Van sonó la trompeta en el concierto Paz sin Fronteras, sin embargo no estuve en la Ecuaristía(concuerdo con Adriana) del Papa, pero para nada una cosa excluye a la otra.

    SAludos.

  • Cerro Cerrao dijo:

    ¿?

  • Cerro Cerrao dijo:

    Carlos Manuel siempre me ha gustado lo que escribes, bueno siempre no, casi siempre lo que escribes sobre la pelota, tus anécdotas con el cementerio, el estadio de Matanzas, cuando escribiste el Artículo sobre la Plaza de 4 Caminos, en fin te he seguido de cierta forma. Quisiera poderme expresar como lo hizo la Lic. Adriana Bárbara García Ranero, pero lamentablemente soy una mujer mayor que no tiene suficientes conocimientos como los de la Lic. que te menciono, pero a mi manera te digo que si quieres triunfar, cuando te decidas a escribir para una página que sabes van a leerlas muchas personas, te debes documentar para que no hieras los sentimientos de nadie. En primer lugar me parece una falta de respeto la comparación de una Misa del Santo Padre y El Concierto por la Paz, te digo, eso no tiene comparación a pesar de que como te dijo la Lic. ambas son celebraciones, si no sabes nada de católicos, entonces no escribas, porque yo fuí a ambas celebraciones, y cada cosa tiene su lugar. Bailé con los Van Van y recé con este Papa y con el otro también, y cuando Olga Tañón empezó el Concierto se me saltaron las lágrimas de la emoción de poderla ver en vivo, pero también se me saltaron las lágrimas con el Papa porque creo en en él, por emoción, pero ligada con la fe, que creo es la que nos ayuda a llevar la vida, pues todo en la vida no es un Concierto, ni una diversión. Ningún católico teme a Dios, si Dios es Amor ¿cómo temerle? Sigue escribiendo para la pelota, si decides tocar otros temas, pienso te debes documentar, el hecho de que no creas en nada, no te autoriza a de cierta forma burlarte de los que creen, si quieren que te dejen con tus pecados, entonces no los publiques, trágatelos, a nosotros no nos interesan.

  • angelito dijo:

    Bueno, Lautaro. que sea publicado un articulo como ese, no lo considero muestra de flexibilizacion ni de «tolerancia» creo que mas que respeto al tema (la religion) provoca todo lo contrario,amen de confusion y sospechas, porque ya ves lo que comentan las personas (y esos son los comentarios que se publican, habria que ver los que no pasan el «filtro»). Lo que es mas procedente, es ser mas flexible, publicando opiniones mas certeras, de gente que, aunque no sean periodistas ni estudiantes del ramo o no obstante sean de menos agrado a los moderadores del sitio. Al final, si hay tanta seguridad en la concienca publica nacional, a que viene tanto miedo? Digo yo, que:
    «creo en las monedas de chocolate que atesoro bajo la almohada de mi niñez..y en la amistad, como el mejor invento creado por el hombre..y creo en mi, porque se que hay alguien que me ama» AQUILES NAZOE
    Ah! Recomiendo ver el video ZONA DE SILENCIO, made in Cuba!!!

  • Berta dijo:

    Usualmente tus artículos son bastante refrescantes, aportan algo diferente. Realmente el de hoy me recordó aquellos tiempos donde nos sentábamos un grupo de amigos y como adolescentes que éramos, entablábamos conversaciones donde cada cual trataba de parecer más inteligente o profundo sin importar el valor de la opinión o el criterio. A eso sonaste hoy. No creo qeu en general seas malo, pero este artículo fue demasiado superficial, esa es la palabra.

  • antonio salgado lopez dijo:

    PARA: CARLOS MANUEL.

    Muy lejos de censurar a Cuba, como lo alucinan sus detractores, Benedicto XVI eleva sus plegarias a la Virgen del Cobre por los necesitados, los que sufre y todo aquel que es privado de su libertad viviendo lejos de sus seres queridos. Muy lejos de censurar a Cuba, el sumo pontífice de la catolicidad mundial intercede por Cuba que sufre exclusión de los poderosos de la tierra. Vayan las plegarias del Papa unidas a las plegarias de mujeres y varones de buena voluntad que interceden por los cinco hermanos cubanos que sufren injusta detención. Que el poder evangelizador del pueblo cubano, sincréticamente creyente, espiritual y éticamente liberador, pueda contribuir con el proceso de conversión del Sumo pontífice y que tenga la oportunidad de materializar su espiritualidad en favor de la Grande de las Antillas como signo de la opción preferencial por los excluidos y excluidas de la praxis radicalmente revolucionaria de Jes&u acute;s el galileo. La revolución cubana, signo de buena nueva para el mundo.

    Gracias

    SALGADO

  • MAYITO dijo:

    Latauro por favor, A VER CARLITOS, Y NO HABER, que la pasión lo ciegue

  • Lautaro dijo:

    Vaya Mayito que clase aporte el tuyo al debate, jajaja, de todas maneras gracias por la rectificación… jajaja.

    SAludos.

  • nombrerequerido dijo:

    Lo tomas o lo dejas. Lo amas o lo odias. Así suele suceder con la literatura. Lo otro son libros, lo otro es Periodismo. La literatura no admite diálogos, ni cambio. Se imaginan leyendo a Saramago y diciendole, no se, creo que aquí cuando sientas a Dios y el Diablo eres superficial, muy pretencioso, no estoy de acuerdo, Dios no diría eso. Y bueno, está publicado en Cuadebate, pero tomado de un blog (personal), y creo que nunca quiso ser EL juicio acerca de la visita de J.R., sino una visión… muy poética. Si quieren leer lo que piensan, escríbanlo ustedes mismos.

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Carlos Manuel Álvarez

Carlos Manuel Álvarez

Matanzas, 1989. Periodista y colaborador de Cubadebate.

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