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El terrorista Luis Posada Carriles se refugia en EE.UU.

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Luis Posada Carriles, el terrorista más peligroso del continente, quien juró abiertamente, en Panamá, que seguiría cometiendo actos criminales, se ha refugiado en Estados Unidos, donde ha negociado los pormenores de su entrega, procesamiento y permanencia con las autoridades norteamericanas de Inmigración".

 Según la agencia española EFE, Posada Carriles ha gestionado desde hace varios días su entrega a las autoridades de EEUU.  La agencia confirma haber obtenido sus informaciones de parte de "fuentes" vinculadas con círculos terroristas cubanoamericanos, y el canal 41 de la televisión local anuncia la noticia citando a fuentes extrajudiciales. Por su parte, el Nuevo Herald cita una "fuente familiarizada con el caso".

 Según el Herald, Posada estuvo negociando "los pormenores de su entrega, procesamiento y permanencia en Estados Unidos" con la oficina local de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) del Departamento de Seguridad Territorial.

 Posada es responsable de múltiples actos terroristas, entre ellos la voladura de un avión de Cubana de Aviación en Barbados, que causó la muerte a 73 pasajeros, en octubre de 1976. Venezuela ha solicitado su extradición por estos hechos, tras haberse fugado de la cárcel de San Juan de los Morros, a 140 kilómetros de Caracas, en 1985, con la ayuda de la miamense Fundación Nacional Cubano-Americana.

TRAYECTORIA INFERNAL

 Agente activo de la CIA desde 1963 hasta, oficialmente, el 13 de febrero de 1976, tal como lo confirman los documentos desclasificados de la Comisión Church, Luis Posada Carriles se encontraba en Dallas cuando fue asesinado el presidente John F. Kennedy y no son pocos los expertos que sospechan que fue uno de los francotiradores que ejecutaron al mandatario norteamericano.

 Actuó simultáneamente por cuenta de la CIA como especialista en demolición, sabotaje e informante hasta que sus relaciones demasiado malolientes con el mundo del narcotráfico de la Florida del Sur llevaron a la Compañía a sugerirle buscar por otro lado su subsistencia.

 A principios de 1976, Posada integró, con las mejores recomendaciones de la CIA, la DIGEPOL venezolana, donde alcanzó rápidamente la jefatura hasta que aquella agencia de policía política se convierte en la DISIP, para acabar con la guerrilla a fuerza de represión sanguinaria… Ahí, según sus propias afirmaciones, organizó y participó en una verdadera masacre, secuestrando, torturando y asesinando con toda libertad. 

 En 1973, después de perder su puesto, organizó con su amigo, el pediatra asesino Orlando Bosch, el atentado contra la aeronave de Cubana de Aviación que ocasionó 73 muertos y por lo cual fue trás los barrotes de una penitenciaria.

 Su evasión de la cárcel, negociada y pagada por el fundador de la FNCA, Jorge Más Canosa, su viejo socio de Fort Benning, le permitió reaparecer en la base salvadoreña de Ilopango, donde, junto a Félix Rodríguez Mendigutía, hombre de confianza de George Bush padre, organizó el gigantesco intercambio de armas contra drogas a favor de la contra nicaragüense que provocó el escándalo coca-contra.

 El viejo asesino prosiguió organizando intentos de asesinatos contra el Presidente de Cuba -incluso el del yate La Esperanza que fracasó en Puerto Rico con una imprevista intervención de la Guardia Costera- y acciones terroristas como aquella campaña de 1997 contra los sitios turísticos de la Isla, hasta su arresto, en noviembre del 2000, en Panamá.

 Indultado por la presidenta Mireya Moscoso, el jueves 26 de agosto último, Posada desapareció, durante una escala en Honduras, mientras sus tres cómplices miamenses, Pedro Crispín Remón, el sicario de Omega-7, Gaspar Jiménez y Guillermo Novo, los del CORU, eran acogidos en Miami… sin la más mínima intervención de los individuos supuestamente encargados de la aplicación de las leyes norteamericanas y de las disposiciones de aquellas en contra del terrorismo. Y bajo los aplausos de una cincuentena de individuos vinculados al terror.

 En San Pedro Sula, donde llegó con un pasaporte norteamericano a nombre de Melvin Cloide Thompson, Posada fue acogido, supuestamente, por su socio de siempre, el traficante de armas y dueño de estación de televisión, Rafael "Ralph" Hernández Nodarse.

 Luego de todo un circo mediático, se perdió oficialmente su traza.

¿"Oficialmente o no oficialmente"?

 Según la periodista norteamericana Anne-Louise Bardach y varios expertos, Posada ha realizado, fuera de la legalidad, en el curso de los años, varios viajes a territorio norteamericano.  

 Cuando otorga a Bardach, a partir del 18 de junio de 1998 y durante tres días, la entrevista donde confiesa recibir financiamiento de la FNCA, Posada revela que dispone entonces de cuatro pasaportes distintos de diferentes países y bajo falsas identidades.

 "Él admitió tener un pasaporte norteamericano aunque se niega a decir cómo lo obtuvo y a revelar el nombre", escribe la reportera. "Yo le pregunté cuándo había visitado a los Estados Unidos por última vez y contestó con una risa y su propia pregunta: ‘¿Oficialmente o no oficialmente?' Añadió que había usado su falso pasaporte norteamericano ocasionalmente para visitar a los Estados Unidos ‘no oficialmente'. (…)

 Un amigo de Posada afirmó luego a Bardach que él había comprado el pasaporte de un oficial corrupto en Miami y que estaba bajo "un nombre gringo, de Atlanta, Georgia".

 "Tengo muchos pasaportes", insistió luego Posada en su conversación con la periodista. "Si quiero ir a Miami, tengo varias vías para ir. No hay problema".

 Beneficiándose de la tolerancia asesina concedida en los Estados Unidos a los individuos contra quienes lucharon Los Cinco cubanos antiterroristas que siguen cruelmente encarcelados por la justicia imperial, Posada ha reingresado ilegalmente al territorio norteamericano sin problema ninguno.

 ¿IGNORABA EL FBI LA PRESENCIA DEL VIEJO ASESINO?

  ¿Ignoraba el FBI del Special Agent in Charge Michael S. Clemens, "especialista del terrorismo", que Posada estaba en Estados Unidos? ¿Sus servicios estarán tan mal informados, a pesar de sus múltiples lazos con los círculos terroristas miamenses, confesados por su predecesor Héctor Pesquera? ¿No sabía la policía federal lo que Remón, Jiménez y Novo ya comentaban?

 En una entrevista reciente otorgada al Miami Herald, Clemens subrayó que en su lucha contra el terror "los puertos y aeropuertos" de Miami constituyen una absoluta prioridad. Todo parece confirmar, con lo grosero de la aparición de Posada en Miami, que esa prioridad no se aplica a los terroristas cubanoamericanos.

 Hace apenas unos días, Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano, presentaba a la prensa un documento desclasificado del FBI que indicaba que la policía federal norteamericana conocía hace 40 años las direcciones donde el terrorista internacional vivía en la Florida. En una declaración jurada que hacía parte del documento, Posada afirmaba que siempre actuaba con la convicción de contar con la tolerancia del Gobierno de los Estados Unidos.

 "¿Harán falta 40 años para que el FBI nos dé a conocer un documento que incluya la dirección particular y los contactos que hoy seguramente siguen manteniendo con el señor Posada?", preguntaba entonces el dirigente cubano.

 Durante su estancia en la cárcel panameña de El Renacer, tanto Posada como Remón, Jiménez y Novo proclamaron repetidamente, ante las cámaras de televisión, tanto de Miami como de Panamá, que esperaban salir de ahí para seguir cometiendo actos de terrorismo.

 ¿Seguirá el aparato judicial norteamericano "negociando" con el terrorista más peligroso del continente?

 

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".