Cubadebate y Ocean Sur convocan al III Concurso de Microrrelatos (+ Video)

Ilustración: Edilberto Carmona Tamayo/ Cubadebate.
Cubadebate y la casa editorial latinoamericana Ocean Sur convocan a la tercera edición de nuestro Concurso de Microrrelatos, que desde 2017 este sitio web dedica al advenimiento de la Feria Internacional del Libro en Cuba.
¡Participa! Demuestra en un relato corto tus capacidades como poeta, guionista o narrador. El ganador obtendrá una colección de libros, cortesía de Ocean Sur, los tres textos que compilan los artículos más destacados de Cubadebate que presentamos en nuestro aniversario 15, y la oportunidad de publicar su obra en este sitio web.
Si quieres ser el ganador, solo tienes que escribir un texto, que no exceda los mil (1 000) caracteres (sin espacios), que nos permita descubrir al escritor que eres. Inspírate y echa a volar tu imaginación, escribe un poema, un cuento, una décima, el inicio de una novela o testimonio…
Deja tu microtexto como un comentario en esta entrada, el plazo de admisión vence el jueves 7 de febrero, el día que iniciará la XXVIII Feria Internacional del Libro de La Habana.
El jurado estará integrado por reconocidos escritores y periodistas cubanos. Nos comunicaremos con los ganadores a través de la dirección de correo electrónico que escriban al enviar el comentario con su obra.
Ocean Sur y Cubadebate quieren premiar a los amantes de las letras con este concurso dedicado a la microliteratura.
En video, la convocatoria
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No había podido escribirte porque tenía la máquina rota. No te juzgo por tus acciones, cada cual hace lo que cree que le es conveniente para lograr el objetivo por el cual está en esta vida, vivo. Desgraciadamente Cuba tiene establecidas regulaciones migratorias que hasta el día de hoy te apartarán de tu familia durante 8 años, 2920 días que han sido decisión tuya en alguna medida. Yo llevo 8 años de graduada y en ese tiempo la vida me cambió mucho, como es lógico, durante ese tiempo vi cómo se evaporaba la vida de una de las mujeres que más he querido en mi vida y la que más leal fue conmigo, tú sabes de quien te hablo. Desde que cuba dio la noticia que iba a recoger a sus médicos de Brasil hasta la fecha del último vuelo, no sé qué tiempo pudo haber trascurrido, menos de un mes creo, no sé cuánto tiempo necesite una persona para pensar bien la decisión que tomaste. Tampoco concibo y no logro entender que pecado por muy grande que sea pudo haber cometido una niña de 3 añitos para quedar sin padre y sin madre durante el periodo de vida que más falta le hacen, yo soy atea y te juro que he buscado en cada capítulo, en cada versículo de la biblia algo parecido y no lo encuentro. Detrás de cada emoción viene una acción y se necesita tener inteligencia suficiente para lograr accionar de la forma más correcta. Todos tenemos el derecho de vivir donde queremos y con quien queremos, gracias a ¨dios¨. Nuestro abuelo tiene 79 años, le quedan unos 3 meses para cumplir 80, continúa trabajando, con los zapatos rotos, con las 4 camisas que tiene y los 2 pantalones y no quiere comprarse nada más porque tiene que mantener 3 casas, aunque nadie lo mencione todos nos damos cuenta, yo le estoy dando la mitad de mi salario y con todo eso no lo puedo ni mirar a la cara, cada día lo veo menos vivo y está sacando las fuerzas no sé de dónde. Por mi mente han pasado tantas cosas, que mala costumbre tenemos los seres humanos de pensar en el futuro y no en el presente.
MI NIÑA
La vi nacer, la vi crecer.
La ayudé a dar sus primeros pasos.
La cargué para dormirla,
y hasta le cambié pañales.
Era mi tesoro, era mi vida.
Me entregó un día la mejor de las músicas,
me llamó papá.
Tenía tres años cuando llegó la despedida.
Me abracé a ella, le pedí que me mirara bien,
para que nunca me olvidara.
La olí toda
para conservarla luego en la distancia,
para que su imagen y su inocencia
llenaran de luz mis largos años de encierro.
Mi niña lloraba,
como si supiera la magnitud de aquella separación.
Al principio, su madre me visitaba, me contaba de ella.
Pero un día llegó el silencio, el olvido.
Su madre encontró a alguien,
y me quitó el derecho de saber sobre mi hija.
Cuando salí, corrí a buscarla.
Estaba hermosa, ya casi adolescente.
Me miró como a un extraño, no me recordaba.
Caí al suelo doblado de dolor.
Se me escapó un grito animal,
de fiera herida.
Y cuando ya pensaba que era ese el final,
sentí su mano en mi cabello ralo,
y oí su voz compasiva y tierna:
“¡Levántese, padre! ¿Me da un abrazo?”
MORDIDA
Nuria lanzó un terrible grito. Algo le había mordido el culo. No pudo haber sido Juan en un arrebato de pasión, pues en ese momento la boca del chico le acariciaba un pezón.
Él dejó de hacerle el amor, y la miró perplejo a la espera de una explicación.
En el cielo estrellado, resplandecía la luna llena. Pero aún así, ninguno de los dos logró divisarla.
Era una serpiente africana. Muy venenosa. Vino hasta las playas de Almería escondida en una patera. Fue el único ser vivo que logró llegar a tierra cuando la semana anterior, muy cerca ya de la costa, y en medio de la tormenta, la vieja barca se hundió en el Mediterráneo.
EN EL PARQUE DE 17 Y 6
Para ese entonces, ya había escampado en su parque. De manera inexplicable, todo parecía diferente. Las figuras de los que pasaban por su lado no eran las de siempre, lucían más opacas, con contornos como los de una nube, indefinidos. Reconocía las voces que le saludaban, pero no a las personas. Como le decían soñador, creyó que vivía otra de sus fantasías. Decidió sentarse bajo la sombra. Cruzó las piernas, tranquilamente. El agua que escurría del árbol le hizo mirar arriba. Una nueva gota, directamente en su ojo, le hizo caer en la realidad: No era un sueño lo que veía, le habían robado los espejuelos.
genial, muy bueno el minicuento
Hoy la Vida.
Hoy la vida está rompiendo los estándares creados por nosotros mismos directa e indirectamente durante siglos.
Lo craso se hace caduco. Lo conservado del barro, se rompe y no se vuelve a amar, disculpa, armar.
Y el corazón cuando habla al pensar, la mente universal escucha su llanto.
Y vierte sobre éste misericordia, con humildad su amor infinito lleno de conocimiento.
Este se baña y se rie, cuando un manantial de agua viva suaviza el fuego que lo hizo llorar, lo hace débil, disculpa, vivo.
Y sale corriendo con ímpetu a besarlo todo, porque vio que oteros corazones también lloraban;
Y hablo con el cielo y le dijo;
“Tú que me escuchas, quítales a ellos también su llanto como a mí, porque vivo es tu amor y sé que los amas;
Para que un día pueda vivir en ti.
Acrisolas sus corazones y que no sean sus pensamientos la pasión.
Sino el amor de la mente, que la verdad de la razón tuya, eterna.
Para que te amen.
Para que nos amemos.
Para que vivamos de verdad.
Vida infinita y real.
Libéralos de toda fuerza mala y crasa que los hace llorara, pues en ellos también late un Corazón malnacido como el mío, que nació para,
Amar.
Esa mañana el cielo estaba más brillante que otras veces, había pocas nubes, salí a pescar en la presa de Chambelón de Mayarí Arriba , allí las tilapias pican con lombrices de tierra, al llegar lanzo el cordel y a esperar, al rato siento voces, varias personas discutían al parecer algo muy serio, decido acercarme fingiendo buscar algo perdido, primero veo varios caballos, una bandera cubana atada a un bambú, sillas rústicas y olor a flores, veo unas 10 personas con trajes y uniformes muy pulcros,acuedan algo muy importante, luego se abrazan montan 4 a caballos y se despiden,se escucha la voz inconfundible de Fidel que dice, vamos Martí rumbo a Santiago, el grupo de Vilma se va por el camino de Mícara.
Laura era, sin lugar a dudas, la niña más linda del mundo, al menos así pensaba su madre. Laura sabía reír, algo difícil en estos tiempos, unos, enseñan los dientes y otros pronuncian un ja ja y otros solo logran esbozar una pálida sonrisa, Laura no, ella reía, reía cuando quería y lo hacía no solo con los dientes, todo en ella reía, sus ojos, sus manos, su pelo y con ella reíamos todos, pareciera que el mundo se pusiera de acuerdo para que ella riera.
Cuando Laura reía todos estábamos perdonados.
Un día Laura le pidió a su mama que le regalara un unicornio. La madre se sentó y le explicó, los padres siempre han intentado explicarles a sus hijos lo que ellos mismos no entienden, que el último que había conocido, se había perdido. Pero la niña no le creyó, ella estaba segura que la anoche anterior vio uno, y era blanco. – Al menos no es azul - suspiró la madre aliviada- sino no lo encontraríamos ni pagando mil ni un millón.
Entonces recorrieron las tiendas y los mercados y nadie tenía unicornios,”tenemos focas, elefantes, jirafas, gatos, perros pero nada de unicornios”. Ellas buscaron en las Iglesias, se lo pidieron a Dios, enviaron una carta al gobierno, en el cine y en los libros y todos aseguraban que estaban perdidos.
Al ver una vendedora de baratijas le preguntaron.
-¿Buena señora, no tendrá usted un unicornio blanco?
La anciana pensó un rato tratando de recordar luego se inclinó buscando algo y dijo.
- No, pero tengo unos caballitos morados bellísimos, no da igual.
Y Laura lloró, lloró como nunca lo había hecho, lloró porque ahora sabía que nunca encontraría un unicornio azul. Ya nadie se acordaba de los unicornios, todos lo habían perdido o nunca lo tuvieron.
Siempre mi abuelita decia: ¨pobre ,pero honrrado¨ , ¨ no toques lo ajeno¨, ¨ si te equivocas, pide disculpa¨ , ¨ respeta a los mayores¨ , ¨el trabajo no mata,te hace fuerte¨ , ¨ haz bien y no mire aquien¨ , esfuerzate por hacer las cosas mejor cada día¨, ¨comparte tu pan con el amiguito¨. Yo, el mas pequeño de la familia me ajustaba a esos mandamientos que habían pasado de una generación a otra,como un código de conducta sin haberse emitido resoluciones .Actuaba por lo que veia a mi alrededor . Mi temprana edad no lograba descubrir la sabiduría de sus palabras, que una y otra vez abuelita repetía cuando observaba que la actitud no era correcta.
Hoy, cuando sobre el horizonte de la modernidad quedan atrás tecnologias ,las palabras de mi abuelita no pasan de moda,son tesoros invisibles que están en un cofre dorado, que dice: Valores Humanos. Esos tesoros los necesitamos hoy, no para guardarlos ,sino para repartirlos .
Este relato se llama -Hoy será un día normal-. Lo escribí inspirada en los sucesos de este domingo. Deseo desde lo más profundo de mi corazón enviarle muchas cosas buenas a todos aquellos que hayan sido afectados de alguna forma y también a todos los que hicieron y están haciendo hasta lo imposible brindando su ayuda.
Hoy será un día normal, un domingo para descansar y ver videos pues el sábado hice todas mis tareas hogareñas. Dormí sin pensar hasta muy tarde y ya era mediodía así que lo primero que hice fue recargar mi teléfono pues no había tenido tiempo la noche anterior. Esta noche era la marcha de las antorchas, que noche más hermosa iba a presenciar, iba a ser una noche de estrellas vivaces y numerosas, llena de luz y alegría, que los jóvenes como yo íbamos a protagonizar. Son las cuatro de la tarde y miro mi reloj, miro mi reloj cuestionando que esta lluvia pretensiosa quería ser la protagonista del día. A mi cabeza surgió la duda, me preparo para ir, bajo la lluvia acechante, habrá marcha, irá la gente. Preguntas y preguntas giraban en mi cabeza, giraban y giraban haciendo mi cabeza un torbellino. Son las 5 y media, no hay luz en mi casa; mi teléfono dice 100% y lo único que pienso es, qué suerte, cargó hasta el final. Son las siete, me he dado por vencida, vencida por la luz, la lluvia y el viento. Estaba en mi cuarto pensando, dios mío, cuando parará esto, mira que llover un domingo y que se vaya la luz así. Todo lo que tenía planeado hacer en mi domingo sagrado ahora se ha convertido en recoger mi cuarto, guardar y reguardar cosas y curiosamente pintar, ayudada con la poca luz que entraba. Había escuchado el viernes que era un frente frío así que ya tenía preparada mi colchita calientica para la noche. Cerca de las nueve escuché un sonido, no era lluvia, no era viento, mi pecho se apretaba cada vez más. Se sentía como una pesadilla, era como esos sonidos de las películas donde sabes que algo malo iba a pasar, era como un tren descarrilado, como la turbina de un avión que retumbaba mis oídos y se acercaba y se acercaba cada vez más. Lo único que hice fui gritarle a mi mamá y correr hacia ella buscando tranquilidad y protección, recordándome a mí con cinco años cuando sentía miedo y desolación. Pregunté a ella y a mi papá, qué es eso, qué es. No se veía lluvia en ese preciso momento, era como si el cielo se hubiera secado por un momento. De repente sentí como el sonido había pasado prácticamente cerca de mi casa y arremetía con un maremoto de ruido y gotas de lluvia gigante que caían en el patio. Pasó así, como un monstruo que trae terror por un segundo y luego se va dejándote en una inmensa incertidumbre. Sin saber qué fue, qué hizo y si volverá. Dormir, esa fue la solución, mi solución de terminar en paz esa noche desconocida y calmar mi repentina ansiedad. El despertar de la mañana fue un continuo resonar del teléfono. Yo no era la que respondía pero la duda me asaltaba cada vez que sucedía hasta que pregunté que es lo que pasaba y me dice mi mamá: ¡Kathy, era un terremoto! -¿¡Qué!? Qué dices mamá, eso es algo que solo ves en series y películas. Aquí en Cuba eso no pasa-ingenuamente pensaba. Mi cabeza no lo quería creer pero mis ojos lo vieron. Pena, desconsuelo, incredulidad, confusión. Mis ojos veían y mi boca callaba. Nunca en mi vida había visto tal escenario y lo único que pensaba era como una cosa tan triste había ocurrido. Yo estaba tan cerca, mi familia, mi casa, mis cosas, cómo mi vida hubiera cambiado en un segundo. Hoy es lunes 28 de enero, hoy todos trabajan, trabajan duro porque para muchos, este domingo, no fue un día normal.
Reunión
Esa mañana el cielo estaba más brillante que otras veces, había pocas nubes, salí a pescar en la presa de Chambelón de Mayarí Arriba , allí las tilapias pican con lombrices de tierra, al llegar lanzo el cordel y a esperar, al rato siento voces, varias personas discutían al parecer algo muy serio, decido acercarme fingiendo buscar algo perdido, primero veo varios caballos, una bandera cubana atada a un bambú, sillas rústicas y olor a flores, veo unas 10 personas con trajes y uniformes muy pulcros,acuedan algo muy importante, luego se abrazan montan 4 a caballos y se despiden,se escucha la voz inconfundible de Fidel que dice, vamos Martí rumbo a Santiago, el grupo de Vilma se va por el camino de Mícara.
Nosotros.
Existen en el mundo cuatro castas creadas por nosotros, por la cual ha de caminar la población mundial, donde se encuentran los dependientes, los independientes, los salvados y los liberados.
Existen cinco poderes sociales, que dominan la vida de los dependientes, los independientes y los salvados, que son la política, la religión, la económica, la militar y la jurídica.
Existen fundamentalmente dos sistemas sociales, tan bien estructurados, que dominan la vida de los dependientes y los independientes, que son el Capitalismo y el Socialismo.
Existe tanta verdad incompleta, como el conocimiento de sí mismo y el sentido de la vida, donde la respuesta más correcta para los dependientes y los independientes, es la muerte y la salvación de Dios para otros.
Existe tanta verdad y tanta interrogante de la vida, en que las preguntas se pierden en el infinito y las respuestas crean tantas incertidumbre, que prefieren algunos matar desde que nacen, y otros recorrer el camino de las cuatro castas sin el conocimiento de sí mismo, a través de las ideas de los sistemas sociales, a través del dominio de los cinco poderes, por la incomprensión que se tiene de sí mismo, de la vida, del sentido de ella .
En sí, la ignorancia que se tiene de sí mismo y de la vida verdadera, que permite la ascensión, es tan grande, que nos creemos no estar tan ciego y tener la respuesta de la única verdad tan clara, por la cual construimos un mundo, para los que vienen de tras de nosotros, mientras pensamos que no venimos más a la tierra, o que Dios nos salvas.
¿Y será verdad?
Existe tan hechicería, brujería, magia, ocultismo, práctica esotérica y espiritual mal conducida e incompleta, anti espiritual, anti humana, que afectan el sentido de la vida, que lleva a una indiferencia ante la verdadera realidad de cada uno, que a Dios mismo seguro le costará mucho trabajo salvarnos y liberarnos, ya que si nos volvemos apático de la vida y nos creemos Él, nos creemos los únicos poderoso, los únicos Cristo para hacer los que nos place, viviéndolo en un ego sanguíneo, sin ver la verdadera realidad, tratar de liberarnos será en vano y muy forzado, tanto para unos como para otros.
Lo cierto es que existe un mundo diferente a este, muy por encima del más allá, que lo han alcanzado determinados seres; de que existe un camino tan exquisitamente estructurado hacia ello, que no se le pone acento y está abriendo sus puertas nuevamente, para aumentarla más adelante, dando por terminado el proceso, tanto para los dependientes como para los independientes.
Un marinero, besa la inmensidad de lo oculto,
escucha el chasquido de los duendes en la arena,
sumerge sus sueños en la mirada de la tortuga,
levanta las manos cuando la lluvia está dispuesta a morir,
camina en las olas recuperando cicatrices,
finge ser el universo de las siluetas tartamudas.
Un marinero, apunta en mis caderas las amarras,
habita en la magia de mi piel,
pierde los labios en cada peldaño de sirena,
disfraza su bajeza con ternura
guardando entre sus redes anónimas mentiras;
se sabe imprescindible para el viento,
voltea el reloj en mis senos fingiendo no ser él.
Un marinero no ha sabido besar su falsedad.
Dos marineros, atrapados en su tortuga,
sin sirenas, dormidos en su trampa, solos.
Cuando Sandra se levantó su imagen le esperaba frente al espejo, se parecía a alguien conocido pero no era ella misma. Se regaló una mueca huraña y pensó “de cualquier modo, hay quien está peor”. Entonces le sorprendió, sentir que la halaban hacia el cristal dejándole encerrada y convirtiéndola en espectadora de su propia vida. Vio como su otra yo le hacia el amor a su esposo e incluso alcanzaba el orgasmo, algo que en casi un año no le sucedía. Durante el día su imagen fue al trabajo, a la escuela del niño e incluso a hacer alguna compra en el barrio, siendo en extremo extraño que el buen humor de la imagen secuestradora iba creciendo, algo que se percibía de solo mirarle, con lo cual Sandra comenzó a odiarla. Como iba a permitir que hicieran de su gris existencia un candil de felicidad. Mentalmente insultó a todos cuantos le rodeaban por ser viles traidores que no percibían que esa ridícula imagen con una sonrisa bobalicona todo el tiempo, no era ella. A la hora de dormir Sandra cerró los ojos en la oscuridad jurando que al otro día no sería ella quien se quedaría encerrada.
Dolor y Olvido
La joven abre los ojos, cada parte suya comienza a despertar, lanza un leve grito como aturdido, enmascara un rostro de mejillas totalmente pálidas, las manos en los bolsillos arrastran los pies que le conducen junto a la pared, sí, solo cuatro paredes y una vieja cama.
No llora, aprieta fuertemente su cuello para conservarle, se confunde en el recuerdo con la certeza de que algo horrible había hecho, la vida se convierte en algo preciado para ella con la espera de su último suspiro pero el enemigo la asecha y se encarga de tomarle los dedos, solo en este instante recuerda que hace mucho tiempo no se mira al espejo, la idea de abandonar este mundo no le agrada pero continúa en su cabeza.
Al ruido de unos barrotes tiembla inconteniblemente, escucha tres, cuatro y cinco pasos, piensa que son demasiados los verdugos que vienen por ella, sabe que no existe solución ante el juicio final, reclina la cabeza a su escritorio tomando pluma decide escribir sus últimas palabras: Querida madre, estoy bien.
Pero se detiene y mira a su alrededor donde fantasmas de tantos colegas muertos inundan toda la cama, unas manos lastiman sus senos, su interior se torna una braza de fuego, la única dueña de sus palabras finales se vuelve pesada de tal modo que apenas puede sostenerlo, allí continúan las cadenas, el chillido en su puerta hace en ella una convulsión de sangre; pero solo tiene la mente en aquella señora vestida de negro que le visitaba de vez en cuando.
Una idea se apodera de ella:
Querida... estoy muerta.
Entra a la habitación una claridad que desgarra sus sentidos, “Es el Verdugo”, tiene esa certeza, se aproxima un ser vestido de blanco, ella comenta:
Los ángeles me llevan en ronda
De repente cae desvanecida.
El hombre llama a sus colegas, colocan su cuerpo en una camilla, con pasos firmes se dirigen al elevador “piso #1”, allí una anciana espera, el hombre le toma por los hombros y con dulzura le dice:
Lo siento pero tendrá que retirarse
La anciana se marcha con los labios secos y rasgados, sus pies cansados se detienen, mira atrás pero la vejez le ha gastado la vista y solo logra divisar un cartel que dice:
“Hospital psiquiátrico nacional”
Y vuelve a caminar con la mirada apagada.
A la máquina de jugar ajedrez.
Chess Fever.
Nueva York 7 de marzo 1942.
Ante ambos, el campo de batalla está desplegado, la soldadesca bicolor se mira impávida a la distancia, apenas se aprecian sus rostros.
No pestañea. Con la cabeza algo ladeada, bajo el ala de su sombrero, una hábil mano emerge para guiar el combate, un níveo peón rompe la formación, un golpe sobre el reloj corta en dos el silencio, el tiempo se congela. El desafío está en la mesa.
Su oponente, pálido y huesudo acepta el reto, un caballo encabritado amenaza, otro golpe detiene lo inexorable.
Uno tras otros salpican el tablero, allá cae una torre, un poco después, un peón se sacrifica por su clan, más tarde otro grupo se aproxima al rey, pero una reina desvía la atención, logra evadir la emboscada, la perdida campea, a ambos lados se alinean los trofeos. La luz fenece en la masacre.
Ahora falta menos, la aguja casi roza la bandera, hay temor, va colándose entre las piezas, lo impulsa el viento de la tarde, hay mucho en juego, el ganador se lo lleva todo.
-Jaque mate –declara el del sombrero. Un suave roce detiene la bandera casi al borde del abismo. En el campo el rey de ébano, cae, delante de su tropa.
Su oponente, impasible, se pone de pie, ha perdido de nuevo.
- ¿Mañana, a la misma hora?
-Aquí estaré.
Se dirige hacia la puerta con paso lento, pero se detiene ofuscado, casi olvida su guadaña.
M. D. Rosales.
Para Consuelo
¿Pragmatismo? ¿Visión de futuro? ¿Hipocresía?
Renunciaste a todo y cambiaste de apellido en tierras extrañas y ajenas. Quizas creíste que el amor del necio que nunca se dejará convidar y que morirá como vivió se desvanecería y disolvería en la cobardía.Nada más lejos de la realidad.Pero no puedes comprobarlo. Me queda mi infinito para sentirte y tenerte. Necio al fin.
PROFETAS
De que nos vale ir a un templo
que cosa vamos aprender
si nos curamos la piel
y la enfermedad está dentro.
Ahora que me encuentro
inmerso en esta tendencia
buscando con impaciencia
curar las imperfecciones
que hacemos con oraciones
sin promover la consciencia.
PROFETAS
De que nos vale ir a un templo
que cosa vamos aprender
si nos curamos la piel
y la enfermedad está dentro.
Ahora que me encuentro
inmerso en esta tendencia
buscando con impaciencia
curar las imperfecciones
que hacemos con oraciones
sin promover la consciencia.
Yo he visto un hombre cortar
Un árbol con mano ingrata
Como el criminal que mata
Por el placer de matar.
Luego el tiempo con su andar
Los privó del la visión
Y el árbol con el perdón
Callado de la madera,
Le dio para que anduviera
de sus ramas, un bastón.
Elegía de la roca.
Solamente la noche fue testigo
De este encuentro crucial que nos evoca
La noche en que se convirtió en abrigo,
El mar, de aquella roca.
Y que dicha tan grande de la roca
Que siempre miro al mar, mas no le hablaba
Sintió que se movía, cuando estaban,
Juntas sus bocas.
Ni siquiera soñó algún día con ese encuentro
Ni siquiera soñó algún día que lo tocaba
Aquel mar tan tranquilo y tan revuelto
Y ahí estaban.
Sintió fuego, viento y una calma,
Sintió como su piel se destrozaba,
Sintió que en cada roce entregó el alma
Y aún se besaban.
Que cruel naturaleza, aquella noche
Hizo como si el tiempo no pasara,
Dejó que la lujuria y el derroche
Los embriagara.
Elegía de la roca. (completo)
Solamente la noche fue testigo
De este encuentro crucial que nos evoca
La noche en que se convirtió en abrigo,
El mar, de aquella roca.
Y que dicha tan grande de la roca
Que siempre miro al mar, mas no le hablaba
Sintió que se movía, cuando estaban,
Juntas sus bocas.
Ni siquiera soñó algún día con ese encuentro
Ni siquiera soñó algún día que lo tocaba
Aquel mar tan tranquilo y tan revuelto
Y ahí estaban.
Sintió fuego, viento y una calma,
Sintió como su piel se destrozaba,
Sintió que en cada roce entregó el alma
Y aún se besaban.
Que cruel naturaleza, aquella noche
Hizo como si el tiempo no pasara,
Dejó que la lujuria y el derroche
Los embriagara.
Y justo al filo de la madrugada,
Cuando más grandes eran las estrellas
Sintió la roca su alma se apagaba,
El mar se retiraba entre la arena.
Pasan días y noches y la roca,
Sueña, ahoga sus gritos y pelea
Sigue esperando el día en que la marea
Una vez más vuelva a juntar sus bocas.
Era una de las tres que iluminaba y aunque tenía su propia luz muy pocas veces la encendía. Estaba allí callada e inmóvil. A pesar de que tenía un motivo para existir, ya no era necesaria. Veía cómo sus días gloriosos iban quedando en el pasado y veía cómo sus vecinas eran convocadas una y otra vez a pesar de que no tenían su propia luz. Sentía que su vida terminaría tan abruptamente cómo la llegada del scroll del mouse. Su nombre: la tecla ScrollLock.
Fuiste mía.
Regálame tus besos, como la última noche,
Que pasamos tan juntos los dos sobre la arena
Y déjame apropiarme sin dudas, sin reproches,
Del suspiro de tu alma sin dolor y sin penas.
Déjame desgarrar de tus labios un beso
Besarte sin reservas con pasión, con locura,
Y déjame ser tuyo sin medida, en exceso.
Y amarte ciegamente sin razón, sin cordura.
Robaré tu fragancia, respiraré tu aliento
Rodaré con mis manos por tu pelo deshecho.
Robaré a tu garganta un gemido en el momento,
En que te cubra de besos y acaricie tus pechos.
Fuiste mía aquella noche, de eso bien yo me acuerdo
Fuiste mía sin ser mía yo fui tuyo sin serlo
Dejamos que la luna nos fundiera en su velo
Y un barco a la distancia fue testigo de aquello
Hoy busco en la memoria y aun me quedo perplejo
Al sentir tu mirada llenándome de dicha,
Y aun recuerdo aquel brillo que quedó en el espejo,
Mientras era testigo de tu hermosa sonrisa
Fuiste mía aquella noche, de eso bien yo me acuerdo
Fuiste mía sin ser mía y yo fui tuyo sin serlo,
Por eso a cada instante te encuentro en mi memoria,
Y mis puños te bordan cual poesía en mis versos.
A la pelota
Cuando la voz de ¡A jugar!
se escucha tras de la goma,
la bola, nívea paloma,
encarna cualquier soñar.
Las costuras va a soltar,
de un batazo despiadado,
y después de haber rodado
por el diamante rojizo,
besa fuerte el duro piso,
de la cerca al otro lado.
Pero ese toque violento
no es el final de esa estrella,
un niño se hace con ella,
Y no hay más feliz momento.
Con la viajera del viento
en un bolsillo, se va,
y con ella y su papá,
en un terreno cualquiera,
lanza su bola primera,
y un campeón naciendo está.
Muy bien logradas sus decimas. Voto por Ud.
Gracias
La vio esperando por él. Su cuerpo era perfecto, le despertaba el más profundo instinto animal que había en el interior de su ser. Luego miró su rostro angelical y vio la mirada más tierna del mundo, mil poemas de amor dando vueltas a su alrededor, una súplica en sus ojos, un grito de desesperación. Lloró como un niño aquella mañana. Refugiado en el regazo de Carla gritó su nombre una y otra vez. Cuando el reloj marcó el último minuto, los dos, tendidos en el suelo, dormían tomados de la mano, ajenos a cualquier final.
Meditación del combatiente número 54295
Como una forma psicológica de hacer avanzar el tiempo en busca del entrañable acercamiento a los tuyos en la Isla que un día dejaste, sin saber que regresarías vivo, en el vuelo de regreso desde Luanda, Angola, retomé como hilo conductor unas profundas meditaciones, que me permití autoalimentarme al ubicar en el combatiente cubano tanta carga de comportamiento ético, conducta que pudiera resultar no creíble para los que están lejos de nuestro pensar, de nuestra manera de actuar, de la forma de proceder, de cómo fuimos educados y descubrir la grandeza de la obra por la que fuimos a pelear por otros pueblos donde expusimos nuestras vidas a cambio de nada material
No traíamos en la barriga del avión ninguna maleta con bienes materiales para regalar a los familiares y amigos en nuestra querida Isla. Como equipaje de mano solo traía un pequeño bolso que regalaba la línea aérea angolana y en él, entre las cosas de más valor, dos pañuelos de mujer para el pelo, que me había regalado un militar de la Defensa Civil angolana, radicado en Cabinda, y un paquete de cigarros cubano de exportación del que nos llevaban los barcos al Congo, como regalo a mi atribulado padre; también, ropa interior para cambiarme cuando llegara a La Habana y una camisa, documentos que amparaban estímulos otorgados, por la sección política de una de las unidades en las que fui destacado y de la Fiscalía Militar, donde culminé mi estancia, y mi chapillde combatiente número 5429,5 que atesoro aún con mucho amor.
En mis bolsillos, ningún dinero, porque no éramos mercenarios que fuimos a la guerra a exponer la vida por riqueza, florecimos como combatientes Internacionalistas, de la gente de Fidel y de Raúl, representando a nuestro pueblo, a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, a cambio de nada. La mayor estimulación no era llegar a encontrarnos con la familia y colmarlas de regalos, como suele ocurrir, en estos tiempos; el gran caudal de motivación que nos animaba era el cumplimiento de la tarea que se nos había encomendado, y recibir el cariño y homenaje ―como así fue―, de nuestros compatriotas acá, de mi familia, y del fuerte apretón de manos del General de Ejército Raúl Castro y otros oficiales de las FAR, que nos dieron la bienvenida.
Nos bajamos de aquel inmenso avión Il 62-M de la aerolínea soviética sin nada material. No tuvimos que ir a recoger ningún equipaje. Nuestra riqueza más grande fue la moral, el patriotismo y la satisfacción del deber cumplido con Fidel y el Partido.
De igual forma les ocurrió a los combatientes del Che a su regreso en 1965, y a todos mis compañeros de arma. Esa es la grandeza sui géneris de los internacionalistas cubanos que formamos parte de la Operación Carlota y otras misiones en otros países. Sin apego a nada material todo fue felicidad. Nuestra mayor tristeza es que no todos regresamos vivos.
Para no ser confundido, despojado de protagonismo alguno, inserto estas notas, en otro contexto, ya que sin perjuicio de que los colaboradores actuales y futuros reciban su estimulación económica, como algo lícito ―porque si no de qué viven o de qué vive nuestra sociedad―, vale la pena este contenido que recoge los postulados de desinterés de los combatientes cubanos internacionalistas de aquella época para que este ejemplo sirva de alguna manera, para tratar de minimizar el avance de la metalización voraz e incesante de muchos, que en estos momentos afloran con mucha fuerza, con ausencia de aquella firme posición ética nuestra.
corría agitado y nervioso de un lado a otro de la habitación, con el sonido del corazoncito latiendo fuertemente, se subía al sofá, se metía en el cesto de la ropa, se subía a la cama donde me encontraba con la cabeza recostada en la lamohada, cansada del trajín del día, se detenía ante mí cara y con sus hermosos ojitos azules me miraba derechito y quieto directamente a los ojos, por donde ví que su alma me hablaba y yo nerviosa trataba de adivinar el maullido triste y espaciado que me transmitía, donde cada fibra de mí ser ,se erizaba, impotente de no dominar su lenguaje e interpretar sus sentimientos, llegué a pensar que se había vuelto loco, ya que en horas anteriores, era dulce y acogía mí mano con ternura para que acariciara su hermosa pelambre, así durante unos minutos trataba de comunicarse conmigo y yo como toda humana, no entendía que me quería decir, noté que en ocasiones avandonaba esta actitud y se iba a otear en un resquicio de la puerta entreabierta con los ojos desorbitados hacía la calle frente a la casa, cuando me levanto y lo sorprendo en esa posición siento un ruido ensordecedor como de un camión gigante de esos militares que hacen mucho ruido, y veo que un fuerte viento y gruesas gotas de lluvía caen implacablemente contra puertas y ventanas, y reacciono nerviosamente corro cierro la puerta y lo cargo y aprieto contra mí pecho, sintiendo su pequeño corazón queriendo salirsele del pecho, lo tranquiliso con palabras suaves y ya conocidas por él , sin embargo no bastaran los días y los años de mí vida para agradecerle a este mí gato mascota que me alertó sobre el peligo que corría yo y toda mí familia, mí barrio , mi gente, que esa tardenoche sufrieron pérdidas irreparables, y nunca por sus mentes ni por la mía pasó que el tornado endiablado, nos iba a causar tanto dolor, ahora sé que los animales son guardianes del alma y del cuerpo de cada ser humano.
-La Vida-
Desde pequeña me hacía muchas preguntas, ¿por qué debía crecer?, porque debía ser un ejemplo para alguien más? Y ahora que, tantos ideales enmarcados y al final te das cuenta que eres tan especial como cualquier otra simple persona que creías superior, y para eso, solo para ser asi, tienes que ser tú, creer en ti, en que eres importante, aunque encuentres personas a lo largo de tus pasos que te digan lo contrario. Ama sin tener que seguir las letras de un libro experto en el tema, escribe lo que quieras y como quieras, solo se tú, y no mires atrás, solo levanta la cabeza, mira hacia delante y sonríe.
Te harán daño, sí, te sentirás quizás abrumado por no saber que hacer en algún momento de tu vida, y también te levantaras creyendo que no te volvera a suceder. Tu vida se llenará de colores en todas sus tonalidades.
Encontrarás el amor en varias ocasiones de tu vida, y creerás siempre que es la primera vez que viene a ti. Se dilatarán tus pupilas cuando lo veas sentado en su viejo sofá, acariciando las cuerdas de su guitarra, solamente para ti, o mirándote a los ojos con sus manos temblorosas. Y ese es el momento, en el que sientes que se para el reloj y que tu corazón de dispara de tu pecho. Entonces lo sabes, porque eres simplemente tú.
Corazón
Corazón que lloras condena
Por tu inmune sufrimiento
Son tus lágrimas tormento
De tu desgracia ajena
Lloras de trágica pena
Pues tu pecho ensangrentado
Extraña el calor humano
Y siente con más dolor
La pérdida del amor
Que tanto tiempo has luchado.
Autor(Luis Manuel Rigñack)
fragmento de la novela: El Caballero de la Muerte
genero:(dramático, terror, suspenso)
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1de Enero de 1332
Paris
Nunca e echo esto de un diario, pero creo que en pesare hoy, ase tiempo que no tengo un amigo para desahogarme
Párese que solo te tengo a ti, así que te relatare toda mi historia. Por donde empezar, a, claro por el principió.
Este es la historia de un niñito huerfanito que vivía en un convento, y el niñito sufría maltratos y abusos,
El pobre pequeñito un trauma en su vida se le había creado, el pequeño no tardo en sentir odio por aquéllas personas
que lo habían criado, pero de todas aquellas personas que vivían con el, había una en específico que él le temía con horror era un temor inexplicable ya que aquella persona lo había abusado físicamente. Pero había algo que él no en tendía era algo que no podía explicarse, cómo al ser ese hombre la mayor autoridad en aquel convento al ser el sumo sacerdote como puede cometer un acto tan deplorable, un terrible pecado a los ojos de dios ese hijo de la grandísima pu..., ese desgraciado, ese ese !!ESE!!……, --perdón me deje llevar una cosa diario no creo que te importe que te llame Max. No que te va a importar, jajá solo eres un libro, abecés se me olvida, bueno creo que lo dejare por hoy.
El barbero
Pregunté al hombre que picaba mi cabello si acaso no me temía por mi aspecto y ser nuevo en aquel lugar, por encontrarme en tan lejano paraje a pesar de no tener familiares ni amigos allí. Los demás se apartaban de mí y siempre comentaban algo en voz baja.
Él siguió como si nada. Yo sentía el sonido de la tijera. Le insistí. ¨El miedo es lo primero que algunos perdemos¨, me respondió. Y continuó.
¨ ¿Acaso no sientes intriga por mis razones para venir hasta acá? ¨, le pregunté. ¨Cada quien tiene derecho a esconderse¨, dijo tajante y sacó una navaja para hacerme los últimos cortes. ¨O el derecho a buscar a un escondido¨, pensé en voz alta. Entonces me pidió que me alejara tan rápido como pudiera, y permaneció en actitud amenazante con la navaja en una mano y la tijera en la otra.