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África desde Las Antillas

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Haiti Disease Outbreak

Niña haitiana.

Entrevista a la Doctora Josefina Castro Alegret. Profesora de Lengua Francesa de la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana.

Rosa María de Lahaye-  Hace algún tiempo vienes estudiando al continente africano desde el imaginario francófono en las Antillas, ¿es así?…

Josefina Castro- Sí, se ha afirmado que el continente africano ha estado siempre presente en el horizonte de la producción literaria del Caribe a lo largo del siglo XX.

Quisiera hoy llamar la atención sobre este tema recurrente de la literatura antillana de expresión francesa que es África.

Una parte de los ciudadanos franceses actuales, más de un millón y medio de personas, son de origen africano subsahariano. Su presencia en los Departamentos franceses de Ultramar- es decir, Martinica, Guadalupe, Guyana, los llamados Departamentos franceses de América-, y su presencia, también en la metrópoli, se explica:

  • por el proceso de la trata negrera,
  • por el proceso de la esclavitud de plantación -que duró dos siglos, hasta 1848, en las colonias francesas-,
  • y también, por una inmigración más reciente.

Esta evolución histórica es común a la República de Haití -el 4to territorio del Caribe colonizado por Francia desde el siglo XVII-: me refiero a la trata y a la esclavitud de plantación, y a sus consecuencias, aunque la antigua colonia francesa de Saint-Domingue conoció desde fines del XVIII, un proceso social sin precedentes que la llevó no solamente a la abolición, sino mucho más allá, a la independencia, hace ya más de 200 años. Como ha dicho el intelectual haitiano Maximilien Laroche, ellos fueron “les seuls nègres à avoir osé.”

De esos cuatro territorios mencionados, que constituyen el Caribe de habla francesa han surgido escritores que hoy llamaríamos afro-descendientes, algunos de ellos hoy universalmente reconocidos, que prestigian la literatura francófona, y que se han destacado de manera original en el paisaje literario del siglo XX por el vínculo afectivo que mantienen o han mantenido con el continente que vio nacer a sus ancestros.

R.M.L.- ¿Pudiéramos detallar?

J.C.- Por ejemplo, el caso de los Departamentos franceses de Ultramar

MARTINICA Y GUADALUPE

En el largo y complejo camino de la búsqueda de la identidad, cuya primera manifestación contundente fue el movimiento de la Negritud, muchos intelectuales antillanos dirigieron  su mirada al continente africano. Clamaron así por el “retorno a los orígenes”, y ese retorno pasaba necesariamente por la vuelta, física o espiritual, al continente africano.

Pero aún antes del surgimiento de la Negritud, en los años 30 del pasado siglo XX un precursor, René Maran, ganaba, en época tan temprana como 1921, el premio literario Goncourt por su novela Batouala, que aclaraba en su título ser una “verdadera novela negra”. Esta novela describe la vida en una aldea del antiguo Oubangui-Chari (hoy República Centroafricana), de modo que puede asimilarse a una novela colonial, si no fuera porque en el prólogo, su autor, en lugar de justificar el sistema colonial, lo somete a una severa crítica.

Maran, guyanés nacido en alta mar, cerca de Martinica, fue uno de esos intelectuales, originarios de las Islas, que la Francia colonial formó como funcionarios de su imperio, para luego enviarlos como administradores o funcionarios coloniales a territorios tan diversos como el Oubangui-Chari, Senegal o Mali. Tras varios años de residencia y de actividad en África Negra, algunos de ellos produjeron obras que resultan a veces muy ambiguas.

En estas novelas se reflejan ambivalencias que eran, según Régis Antoine (La littérature franco-antillaise, Karthala, 1992), el resultado de tres factores:

a) la relación que establecieron con la institución colonial que los había nombrado,

b) el sentimiento que los embargaba de que retornaban a la tierra de sus antepasados,

c) cierta toma de conciencia de los intereses comunes de los pueblos negros, que se expresaría después en el movimiento de la Negritud, creado como es sabido a fines de los años 30 por tres intelectuales negros de procedencias diversas: el senegalés, L.S. Senghor, el martiniqués Aimé Césaire, y el guyanés Léon Gontran Damas.

Pero el mismo Maran escribía, en 1909, en una de sus primeras cartas africanas a un amigo, algunos años antes de dar a conocer su novela:

“Siento que estoy en el suelo de mis ancestros, ancestros que rechazo porque no tengo ni su mentalidad primitiva, ni sus gustos. Pero no por ello dejan de ser mis ancestros.”

Como dije antes, su novela Batouala le hizo acreedor del premio Goncourt en 1921, y tiene como sub-título “véritable roman nègre”. Se ha dicho que este premio literario suscitó  una apasionada polémica en los medios coloniales al acarrear un debate respecto a lo que era o no era la verdadera “alma negra”.

Pero más interesante aún es que la novela de Maran está precedida de un prefacio vehemente, donde el autor, un colonizado de los territorios franceses de América, cuestiona las prácticas coloniales en África de la metrópoli de la que él mismo es un fiel funcionario.

De hecho, a pesar del prefacio muy a la ofensiva de esta primera novela, se hace evidente para el lector que la visión de África que da René Maran  es después de todo conforme a la ideología colonial.

Esta novela describe la vida en una aldea del antiguo Oubangui-Chari (hoy República Centroafricana), de modo que puede asimilarse a una novela colonial, si no fuera porque en el prólogo, su autor en lugar de justificar el sistema colonial, lo somete a una severa crítica

Maran presenta a una población bastante salvaje y más o menos embrutecida.

El jefe africano Batouala y los negros que le rodean son mostrados en los detalles más sórdidos de la vida cotidiana y en comportamientos más adecuados para describir a una fauna que para caracterizar a una colectividad humana.

Se ha afirmado que Maran da la palabra a África más en su carácter de administrador colonial que en su carácter de negro. La proximidad física de esta África, que él dice captar desde la terraza de su bungalow, es puesta a distancia en unos relatos desprovistos de toda forma de implicación personal.

Como dice el crítico Régis Antoine, hay que leer a Maran imbricado en sus contradicciones y en su incomoda posición. Maran se describe a sí mismo, unos años más tarde, como “más Europeo que Antillano”, y precisa “que al haber vivido en Francia desde siempre (sic), ignora todo sobre las Antillas y sobre el espíritu de sus compatriotas” (según dice en un artículo que publica en la revista les Continents, en noviembre de 1924, (citado por Régis Antoine en su Littérature franco-antillaise, Karthala, 1992)

Maran es un primer ejemplo que ilustra cómo la pertenencia espiritual o el vínculo con África de los intelectuales antillanos ni ha sido simple, ni ha estado exento de conflictos, ambivalencias y angustias de todo tipo, y, por supuesto, ha estado estrechamente vinculada también a la definición o a la búsqueda de una identidad propia entre los intelectuales negros, considerados como sujetos de una colonización “exitosa”, como dirá más tarde Édouard Glissant.

R.M.L.- Supongo, que toda esta literatura no va en la misma dirección.

J.C.- Por supuesto, tenemos otros referentes que podemos mostrar más adelante.

R.M.L.- De acuerdo, ¿continuamos la próxima semana?

Se han publicado 12 comentarios



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  • Francisco Rivero dijo:

    « El sol nace por Guinea «

    Al leer esta entrevista me remito a un pensamiento que me ronda:
    Como fue y es todo ese proceso de ocupación colonial de los territorios en el Caribe.
    Solo se que hasta hoy en día se sufre de las consecuencias del genocidio contra las culturas originarias, la trata de esclavos hacia América y el comercio triangular, que evoluciono hacia otras formas coloniales de producción económicas.

    Las mujeres, los hombres traídos a la fuerza desde África, e implantados en ese arcos de islas caribeñas con una sola frontera natural la Mar.
    Algunos de esos hombres y mujeres ( tal vez muy pocos ) sabían y pasaban la voz de que :

    « El sol nace por Guinea «
    Esa voz llego a mis oídios de hombre contemporáneo acompañado de la magia de la memoria y el deseo necesario de ampliar el conocimiento depositado en la sabiduría inmaterial como de conocimiento científico siempre renovador hicieron el resto..

    África desde las Antillas
    Esas Antillas fueron dividas al uso y forma de las lenguas de las metrópolis coloniales ocupantes llamase : Francesas,Anglófonas, Hispánicas, Holandesa, todas ellas a la excepción de la hispánica recrearon la expresión creol como lengua y escritura de resistencia.

    Venimos desde muy lejos…
    Bien se dice en un verso del poeta de Cuba Nicolás Guillen.

    En este andar de desafíos que se citan en este trabajo por ejemplo en el periodo de entre las dos Guerras Mundiales donde las ideas mas repugnantes de un fascismo galopante en la Europa ganaba espacios vitales.Tiene como respuesta el nacimiento del pensamiento de contemporáneos de Guillen, como Césaire, Damas y Senhor que llaman a la atención de los olvidados de estas tierras tanto de Caribe, América y África de lo que se conoce como Negritud.

    Es necesario y saludable ver los eventos en su contexto de época con todos las actores, como circunstancia que lo rodean para mejor comprender y entender nuestra realidad de hoy.

    África desde las Antillas.
    Me incita a decir que se hace mas que necesario y urgente que en los programas de estudios primarios, secundarios, pre-universitario y universitario que tengan en su horizonte de conocimiento profundo lo que es este Caribe amplio diverso en su relación fundadoras con África.

    Hay una voz llegada del pensamiento de la civilizacion africana que dice:
    « Un hombre sin cultura es como una zebra sin raya «

    Por ultimo me gustaría aportar a este comentario cierta precisiones que no se enuncia en esta entrevista y que considero que podría des meritar los propósitos de este trabajo.

    He de referirme primeramente a las condiciones de ocupación territorial de la llamada Antillas francesa .

    Los actuales cinco departamentos, Guadalupe, Marinica,Guyana, como La Reunión y Mayotte ( región Pacifico del lado este del continente Africano ), fueron colonias sin interrupción desde el siglo XVII a la excepción de Mayotte ( siglo XIX )
    Esta categoría de departamento se inscribe en la ley del 19 de marzo de 1946 formando en lo que se llamaba en la época Unión Francesa,

    En Francia, los departamentos de Ultra-mar ( DOM en francés Departament d’Outre mer ) son así regiones de Ultra- mar catalogada como tal e integradas a la República Francesa con el mismo titulo de otras regiones de la Francia llamada Metropolitana

    Son 5 DOM que son los siguientes:

    Guadalupe ( numero de departamento 971 )
    La Martinica ( numero de departamento 972 )
    La Guyana ( numero de departamento 973 )
    La Reunion ( numero de departamento 974 )
    Es de señalar otro departamentos mas reciente en esa categoría que es el de Mayotte ( numero de departamento 976 )

    Por ultimo las islas de San Barthélemy y San Martin ( en el Caribe ) desde el 2007 administrativamente tienen la categoría de municipio

    Un saludo cordial

  • Carlos Valdés Sarmiento dijo:

    UN ÁNGULO TOTALMENTE NOVEDOSO.

  • Lolita dijo:

    Me parece que se está descubriendo a África con pasos firmes. Cuando existe la voluntad para ello, sólo es preciso emprender la tarea.
    Muy buena entrega la de esta semana. Felicitaciones.

  • Lolita dijo:

    Y muy bueno que este tema continúe. Esperaré impaciente por tenerlo completo.

  • Armando L. dijo:

    Interesante.

  • Lolita dijo:

    Armando ¿sólo interesante?

  • Armando L. dijo:

    Bueno, Lolita, es brillante. Entusiasma leer esta entrevista. Dan deseos de seguir leyendo, de sumergirse en el mundo de la africanía en el Caribe. La verdad, estoy extasiado.

  • Lolita dijo:

    Armandito, me he reido tanto con tu comentario que quisiera conocerte.

  • Armando L. dijo:

    Yo soy un un hombre casaso y serio. Tenlo presente. Además, estoy tan admirado de la obra de la doctora de Lahaye,que no tengo ojos para ningún otro texto…

  • A. Rolando dijo:

    La historia del Caribe es apasionante. Recomiendo a los lectores estudien la obra del dominicano Juan Bosch titulada “De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe, frontera imperial”. En ella se explica minuciosamente cómo fue que se produjo la entrada de los imperios francés e inglés en el Caribe. Ello se debió a que España era un imperio “sin sustancia imperial”, incapaz de colonizar todos los territorios que había conquistado. Muchas islas del Caribe fueron declaradas “inservibles” o “inútiles”, y allí empezaron a entrar los ingleses, los franceses y los holandeses. También en algún momento entraron los daneses. Lo más interesante de todo fue la colonización francesa de la parte occidental de La Española. En cuanto a la Revolución haitiana, es uno de los sucesos más extraordinarios de la historia universal. ¡Es hay que estudiarlo! Una manera amena de hacerlo es a través de la obra del gran dominicano.

  • Gilberto D. dijo:

    Además de las apreciaciones de la profesora entrevistada, me parece muy interesante el comentario de Francisco Rivero, co cuyas apreciaciones coincido. Yo también había escuchado la idea de que elsol nace por Guinea. Allí los esclavistas europeos comenzaro la trata desde el siglo XVI. Es un país con una historia interesantísima, colonizado y saqueado por el imperialismo francés. Parece que a Cuba no viniero muchos guineanos, pero si los hubo.

  • Iñiaki Idin dijo:

    Ciertamente sentarse un domingo a revisar este diario que tan instructivo ha resultado desde que apareció hace más de cinco años (no sé exactamente, es desde esa fecha que lo leo) resulta bien estimulante y enriquecedor. Pero, atender a la recomendación de mi amigo Pancho de buscar los artículos de NosOtros (como acabo de hacer) me resulta muy provechoso para mi trabajo en particular.
    Gracias Cubadebate!!!

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Rosa María de Lahaye Guerra

Es doctora en Ciencias Filosóficas y antropóloga cubana. Actualmente es profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Tiene varios libros publicados, entre ellos “Yemayá a través de sus mitos”, en coautoría con Rubén Zardoya.

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