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Diario de El Paso: Bardach en el País de las Maravillas

22 marzo 2011 | 4

alicia-bardachPor José Pertierra

Marzo 21, 2011. El Paso, TX. El invierno se despidió de El Paso anoche. Llegó la primavera. Pero aquí el equinoccio no trae flores, sino polvo. Mucho polvo. Unos vientos de 65 kilómetros por hora azotaron a esta ciudad fronteriza esta tarde. Al salir de la corte —exhausta— después de haberse pasado el día entero ante el contra-interrogatorio del abogado de Luis Posada Carriles, Ann Louis Bardach tuvo que batirse con los granitos de arena que llegaron mezclados con los vientos desde el desierto de Chihuahua.

Bardach lleva cuatro días testificando, y hoy vino a corte con la confianza que ya ha adquirido como testigo. Su esposo le dio aliento con un beso cariñoso en el cachete, y ella caminó segura hacia el estrado para responder las preguntas insidiosas del abogado Arturo Hernández. Preguntas cuyo único propósito eran tratar de impugnar su credibilidad, su profesionalismo como periodista y su reputación.

Hoy Bardach reiteró que Posada Carriles le contó, durante la entrevista en Aruba hace trece años, que había sido el autor intelectual de la campaña de bombas en La Habana en 1997. También afirmó que Raúl Cruz León —el salvadoreño que fue condenado en Cuba por haber colocado varias de las bombas, una de las cuales mató al italiano Fabio Di Celmo— trabajaba para Posada Carriles. Bardach vigorosamente defendió los artículos que escribió para el New York Times en julio de 1998, a raíz de su entrevista con Posada Carriles.

LA VERSION CENSURADA DE LA ENTREVISTA

La entrevista que Bardach le hizo a Posada Carriles en Aruba en junio de 1998 duró más de 13 horas, durante el curso de tres días. Solamente grabó seis horas y media, porque Posada Carriles le pidió en varias ocasiones —cada vez que estaban a punto de entrar en detalles sobre algunos de los asuntos más “delicados”— que apagara la grabadora.

Los abogados defensores se pusieron de acuerdo con las fiscales y censuraron muchas partes de la entrevista que, ellos consideran, no tienen que ver con el proceso judicial contra Posada Carriles en El Paso.

Aquí no lo juzgan por terrorismo o asesinato. La voladura del avión de pasajeros en 1976 que causó la muerte de las 73 personas a bordo no es algo que se le puede contar al jurado en El Paso, ni tampoco los detalles de la relación de más de tres décadas de Posada Carriles con la CIA, o de la época en que era jefe de operaciones especiales del servicio de inteligencia venezolano (DISIP) a principio de los 70, o de las operaciones que realizó con Jorge Más Canosa en la organización llamada Representación Cubana del Exilio (RECE) —apoyada por la CIA—, que puso bombas en instalaciones relacionadas con el gobierno cubano en los años 60.

Tampoco puede enterarse el jurado del papel que jugó Posada Carriles en la Operación Irán-Contra en los 80, o de sus relaciones clandestinas con las organizaciones paramilitares de El Salvador y Guatemala, también en la década de los 80. Ni siquiera puede saber el jurado de los detalles del atentado contra el Presidente Fidel Castro en 1997, en Isla Margarita.

Para mantener a los integrantes del jurado ignorantes del contexto y con unas anteojeras de caballo bien puestas, las grabaciones de la entrevista se redujeron de seis horas y media a solamente 2 horas y 40 minutos, con largas lagunas en el audio y secciones enteras eliminadas de la transcripción.

LOS CARGOS

Tres de los cargos contra Posada Carriles en El Paso tienen que ver con las bombas en La Habana. Un cargo de perjurio lo acusa de haber mentido bajo juramento cuando dijo que no había solicitado la ayuda de otras personas para poner bombas en Cuba. Otro cargo, también de perjurio, alega que mintió cuando —bajo juramento— dijo que no había hecho arreglos para enviar a Raúl Cruz León a Cuba con explosivos. El tercer cargo es el de haber obstruido una investigación federal sobre el terrorismo internacional, al desmentir las declaraciones que le había hecho anteriormente al New York Times en 1998.

Los tres cargos están íntimamente ligados a la entrevista que le hizo Ann Louise Bardach en Aruba.

LA CONFESION

El cadáver de Fabio di Celmo.

El cadáver de Fabio di Celmo.

El jurado escuchó claramente la voz de Posada Carriles admitir estar involucrado con las bombas en los hoteles en La Habana. El intercambio fue así:

Luis Posada Carriles: En las … bombas en los … hoteles …
Ann Louise Bardach: hm mm.
LPC: …tratamos … de poner pequeños explosivos… No queremos… porque no queremos herir a nadie.
ALB: Correcto.

Pocos minutos después, el jurado volvió a escuchar a Posada Carriles lamentar que Fabio Di Celmo es el más “fatal del mundo”, porque la esquirla le cortó la yugular. “No podemos parar”, le dijo a Bardach, “porque ese italiano estaba sentado en el momento equivocado en el lugar equivocado”.

ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS

El abogado defensor, Arturo Hernández, tiene la difícil tarea de convencer al jurado de que, durante su conversación con la periodista, Posada Carriles dijo lo que piensa, pero no pensaba lo que dijo. Parecido a la conversación entre Alicia, la Liebre de Marzo y el Sombrero Loco en Alicia en el País de las Maravillas. Lewis Carroll cuenta que la solución que descubrió Alicia es que “puede decir lo que piensa o pensar lo que dice, que viene a ser los mismo, ¿no?”

“¿Le dijo Posada Carriles explícitamente que él había escrito el fax de Solo?” preguntó el abogado Hernández. “Sí”, respondió Bardach. “¿Dónde en esa grabación él dijo esas palabras?”, volvió a preguntar. “¿Dónde le dijo mi cliente, yo escribí el fax de Solo?” añadió. “¿No es cierto que él nunca pronunció esas palabras?”

Bardach respondió irritada: “Le pregunté si él escribió el fax de Solo, y me contestó que sí. Después seguimos hablando de eso por varias horas”. “¿No será posible que él no dijo que sí, sino lo que haya hecho es reírse?”, le preguntó Hernández.

“Dijo que sí, mientras reía. Habíamos estado hablando sobre su uso del nom de guerre, Solo. El favorito de él. Por eso se reía”, respondió la testigo. Ayer había explicado que el nombre de guerra favorito de Posada Carriles viene del personaje de un famoso programa de la televisión en los años 60, Man from U.N.C.L.E. El protagonista de la serie de televisión era un espía llamado Napoleón Solo.

El contra-interrogatorio de Arturo Hernández incluyó también acusaciones sin fundamento contra Tony Alvarez, el empresario cubano que interceptó fax de Solo en su oficina en Guatemala, y que escuchó a Posada Carriles decir que conocía a un mecánico de la línea aérea guatemalteca que podía trasladar los explosivos a Cuba.

“¿No sospechó usted de Tony Alvarez, que haya sido él quién escribió el fax de Solo?”, le preguntó Hernández a Bardach, de repente. “Francamente, no”, contestó tajantemente Bardach.

Dándose cuenta de que no estaba ganando puntos con esa línea de ataque, Hernández lanzó otra. “¿No cree usted que es inconsistente que Posada haya escrito el fax, pero que le haya dicho a usted que no conocía las personas que aparecen nombradas en el fax?”, preguntó. “No. No es inconsistente en lo absoluto. El Señor Posada protege a sus colaboradores, para no hacerles daño”, dijo Bardach. “Además me dijo que era el jefe, el autor intelectual. Está en la grabación”.

Hernández no quiso leer la parte de la grabación donde Posada Carriles dice clarito que la operación había sido compartimentada. Los co-conspiradores no necesariamente se conocían, precisamente para crear las dudas que este abogado defensor quiere despertarle al jurado en El Paso catorce años después de la cadena de bombas en La Habana y el asesinato de Fabio Di Celmo.

RAUL CRUZ LEON

Lo mismo con el caso de Raúl Cruz León, el salvadoreño que puso la bomba que mató a Fabio Di Celmo. El abogado defensor intentó enredar la relación entre ambos en El Salvador por el hecho de que Posada Carriles no conocía personalmente a Cruz León y, sin embargo, Bardach escribió en el New York Times que el salvadoreño trabajaba para él.

“¿No cree usted que haya sido una violación del código de ética periodístico decir en el New York Times que Cruz León trabajaba para el Señor Posada?”, preguntó Hernández.

Ahí, se alborotó la testigo. La periodista se enderezó en su silla, alzó la voz y contestó casi con rabia: “Sr. Hernández, sí trabajaba para Posada. Me lo dijo el mismo Posada: ‘soy el jefe, el autor intelectual, el encargado de la operación’”.  Y añadió: “muchos presidentes de empresas no saben quienes son sus empleados”.

¿QUIÉN ES EL “EL TIPO”?

Hernández insistió. Le leyó la parte de la transcripción donde Posada Carriles le dijo que “otro tipo” empleó a Cruz León. “¡Otro tipo!, puede haber sido cualquiera quien lo empleó”, afirmó el abogado sin plantearle alguna pregunta a la testigo.

Bardach se salió del guión que le trataba de marcar el abogado defensor y respondió molesta: “Yo se quien es el tipo, usted sabe quien es el tipo, ellos (los fiscales) saben quien es el tipo. Todos sabemos quien es el tipo, pero no podemos decir quien es el tipo. Usted no quiere que digamos quien es el tipo”, declaró Bardach. “Digamos que se llama Mister X. Ese tipo jamás contrata a Cruz León, sin que Posada quisiera que contrate a Cruz León”.

El “tipo” a quien todos se refieren —menos el jurado que le prohíben conocerlo— es Francisco Chávez Abarca, condenado en Cuba por actos de terrorismo. Confesó que trabajaba para Luis Posada Carriles y que contrató a varios guatemaltecos y salvadoreños —incluyendo a Raúl Cruz León— para llevar a cabo acciones terroristas en La Habana. No quieren que el jurado se entere de esos detalles para “no contaminar sus deliberaciones”.

El abogado defensor siguió presionando a Bardach sobre ese tema. “¿De dónde sacó usted esa información?”, preguntó. “Está regada por toda la grabación”, respondió la testigo. “Posada era el jefe. Cruz León trabajaba para él. Lo contrató Mister X. Es típico de las operaciones y organizaciones paramilitares”, dijo Bardach.

“TÓQUESELA TODA”

“Eso no está en la transcripción y este caso tiene que ver estrictamente con la evidencia. Con lo que está en la transcripción”, le dijo el abogado.

“Si tiene tanto que ver con la transcripción, entonces, ¿por que no le muestra al jurado toda la transcripción? Las seis horas y media completas”, respondió Bardach. “Tóquesela toda, incluyendo las partes que censuró, y muéstrele también los artículos del New York Times”, lo retó la testigo.

Por supuesto, a Hernández no le interesa hacer eso. Prefiere confundir y ofuscar para que el jurado piense que sus oídos mienten y que Posada Carriles no dijo lo que dijo en Aruba en 1998.

LA CAFETERA DEL ABOGADO

No le ha ido muy bien a Art Jernandes en estos días. Tony Alvarez estableció que Posada Carriles estaba involucrado en el asunto de las bombas en La Habana, y ahora Ann Louise Bardach dejó claro que Posada Carriles le confesó al New York Times haber sido el jefe y el autor intelectual de la campaña terrorista contra los hoteles y restaurantes en La Habana en 1997.

El abogado tampoco la pasó bien durante el fin de semana. Su esposa le regaló una pequeña cafetera para que hiciera café cubano en su habitación del hotel donde se hospeda en El Paso. “La encendí y me dormí. Cuando desperté, la habitación estaba envuelta en humo. Tuve que cambiar de cuarto. Por poco quemo el hotel”, le contó al fiscal Timothy J. Reardon esta mañana.

ESPÍA, AMANTE Y …

El contra-interrogatorio de Ann Louise Bardach no se ha acabado. Ella contó en su libro, Cuba Confidential,
que algunas estaciones de radio en Miami la atacaron después de que salieron los artículos sobre Posada Carriles que ella escribió en el New York Times. La periodista dijo que la llamaron espía, amante de Fidel Castro y tortillera. No me extrañaría que Art Jernandes haga lo mismo mañana.

Le espera el peor día. Los ataques del abogado de Posada Carriles serán tóxicos y virulentos. Pero como dijo un poeta mexicano, “el sabor de la primavera, que es el sabor de la vida, mitiga la amargura de los malos momentos”.

*José Pertierra es abogado. Representa al gobierno de Venezuela para la extradición del terrorista Luis Posada Carriles. Tiene su bufete en Washington DC.

Se han publicado 4 comentarios



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  • JoséM dijo:

    Gracias Pertierra por sus artículos redactados de forma tan “naturalista”,(crudos como es la realidad) y con esa dosis de ironía.

  • Amauris Domínguez Meriño dijo:

    Pertierra muchas gracias por esos artículos suyos, cargados de realismo si como dice JoséM…Según lo que aprecio la Ann Louise Bardach es de un criterio propio muy fuerte, difícil de manipular y confundir…
    y se demuestra la falta de consistencia de lo que tiene y puede utilizar Art Jernandes, contra ella para inutilizar sus declaraciones.

    Y hacinedo un aparte este cubanoamericano, abogado del diablo parece que reniega mucho, pero mucho, de sus ancestros latinos, debe de ser de los adolescentes latinos de segunda y tercera generación que rabiaban por tener un abuelo latino en sus casas, y que maltratan al anciano por que los otros niños se burlaban de él.
    Debe de sentirse orgulloso por ser americano, y quiere acercarse a ser más anglo..cada día….y la pregunta es ¿por que no fue a combatir por los valores de gran nación en la Tormenta del Desierto?

  • freily dijo:

    …ahora estan enredados ellos mismos en tratar de desmentirse unos a otros dentro del mismo pastel…pero nada grave sucedera…son artistas en eso de disfrazarse y mutar a su propia conveniencia…posada sabe mucho a quien no le conviene que se le sepa… o sea al dueño de los los caballitos de ese gran carrucel de mantiras que representa el gobierno norteamericano….y pienso que no le teme a ese proceso…ni a las posibles pequeñas concecuensias que pueda traerles esas pequeñas escaramusas ”legales”que puedan salir a luz mas alla de lo previsto… de lo contrario ya posada carriles hubiera fallecido en un accidente de transporte automotor, aereo, o simplemente una loca bicicleta ”comunista” en miami ((como seguramente diria la prensa miamense))…lo hubiera atropellado de muerte hace rato en las calles de esa ”gloriosa” ciudad norteña…lo veremos…lo veremos…alli nada sucedera…posada saldra a terminar sus dias compartiendo con orlandito y los otros compinches de carrera…

  • Marianela Curbelo Ramírez dijo:

    Es lamentable que haya seres humanos que juren defender la justicia, y que por dinero, tratan de evitar que sus defendidos paguen sus crímenes. Ojalá y Arturo Hernández pueda comprar, con el dinero que le paga Posada Carriles un sueño y una conciencia tranquilas.

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José Pertierra

José Pertierra

Abogado que representa al gobierno de Venezuela para la extradición del terrorista Luis Posada Carriles. Tiene su bufete en Washington DC.

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