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El diario de René: Tras un contraataque demoledor, la Fiscalía está a punto de cerrar su caso

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Han pasado veinticinco minutos desde que te escribí la última línea, tiempo en que hice un cafecito. Ahora comienza la historia del miércoles 28 de febrero.

Ese día ya estamos a la expectativa, pues todo parece indicar que a la Fiscalía le queda poco y nos han llegado rumores de que están bajo presión para terminar su caso.

Al llegar a la sala, McKenna nos muestra las fotografías tomadas con ustedes durante el viaje a Cuba. Creo que estás en tu peso ideal y en cuanto a Ivette parece tener cuatro años. Al fin veo una fotografía de Adriana, resulta ser una muchacha de lo más linda. Le devolvimos las fotografías a Paul para que nos las envíe por correo, pero yo me quedo con una en la que tienes cargada a Ivette y la dejo en la mesa de la Corte, en el lugar donde me siento durante el juicio. Así te tengo siempre junto a mí en lo que queda del proceso. Phil sonríe al ver la fotografía en la que estás cargando a la niña, rodeada por McKenna, Joaquín y Anglada: “Mira la cara de susto de tu hija –me dice mi abogado–, los tres chiflados la espantaron”.

A las 9:02 a.m. el capitán Leonard toma el podio para que Heck Miller termine su contraexamen. Al parecer ellos esperaban cerrar la tarde del martes con sus dibujos animados, pero la lucha de McKenna les aguó la fiesta. Ahora no saben qué hacer, y en lo que me dispongo a tomar notas, la fiscal murmura algo al testigo y este murmura algo pa’trás y la fiscal murmura otra cosa pa’lante y el testigo de nuevo murmura pa’trás y la fiscal dice: “Eso es todo, Su Señoría”, en un minuto se acaba el interrogatorio directo de la Fiscalía al señor Leonard sin que me dé tiempo a entender qué murmuraron ambos en su pa’lante y su pa’trás. A las 9:05 Paul McKenna puede disponer del testigo.

Paul comienza repasando con el experto los documentos en los que este se ha basado para arribar a sus conclusiones con respecto a lo ocurrido el 24 de febrero de 1996. Leonard admite haber estudiado algo de la historia de Hermanos al Rescate y analizado profundamente el reporte de la OACI sobre el hecho, los reportes del guardacostas norteamericano, las discusiones en el Buró Nacional de Seguridad del Transporte, las transcripciones del juicio civil para el despojo de ciento ochenta millones a Cuba, audiencias para la revocación de la licencia de Basulto, y otros. Menciona el cambio experimentado por Hermanos al Rescate tras la firma de los acuerdos migratorios, pero cuando va a comenzar a discutir el reporte de la OACI la Fiscalía objeta, lo que provoca un side bar.

Este es un momento crucial para el contrainterrogatorio de Paul, pues aunque el testigo ha utilizado elementos del informe de la OACI para su examinación directa, ellos se las han arreglado para evadir una mención directa al documento, conscientes de que este abunda sobre las violaciones de Basulto y las repetidas quejas de Cuba al respecto, así como sobre la inactividad del gobierno norteamericano en relación con dichas quejas. En otro intento de escamotear la verdad al jurado, la Fiscalía quiere evitar que Paul utilice el informe.

La discusión se prolonga en el side bar y nosotros estamos expectantes, sobre todo yo, que me he estudiado el informe de la OACI y sé lo devastador que sería para el caso de la Fiscalía. Tras un arduo debate, los abogados regresan a su sitio y, antes de que pueda hablar con Philip, me doy cuenta por la primera pregunta de Paul que la jueza le ha ordenado establecer las bases para poder introducir el informe.

—¿Usted estudió el informe de la OACI?

—Sí.

Paul pregunta a la jueza si puede proceder con el informe y esta le da el visto bueno. ¡Se acaba de decretar la suerte del testimonio del capitán Leonard!

Paul entra de lleno en el reporte de la OACI:

—¿No dice el reporte que Hermanos al Rescate no había hallado un solo balsero desde agosto del 95?

—Sí.

—¿No cambió Hermanos al Rescate sus actividades por la confrontación con el gobierno cubano?

—Objeción.

—Desestimada.

—¿No aparecen en el informe los comentarios de Basulto respecto a una confrontación con Cuba?

—¡Objeción!

—¡Desestimada!

La Fiscalía pide otro side bar y la jueza permite que se mencionen los comentarios de Basulto recogidos por el informe: “Nosotros estamos en una situación de confrontación con el gobierno de Cuba”, y bla y bla, y blablablá.

Seguidamente Paul comienza a repasar las incursiones ilegales sobre Cuba, que el reporte de la OACI ha documentado, cuidándose de hacer solo referencia a las con posibilidad de estar vinculadas con Hermanos al Rescate. Primero comenta una violación ejecutada por el avión N58BB que, bajo el control de Guillermo Lares, ha sido utilizado repetidamente por el grupo. Cuando Paul quiere enseñar una fotografía del equipo, la Fiscalía objeta, y se produce un side bar en el que la jueza le permite únicamente mostrársela al testigo.

Foto en mano, el capitán Leonard continúa contestando a Paul. Dice no estar seguro de que el avión sea un O-2, versión militar del Cessna 337, y para asegurarse tendría que ver el avión. Respecto a las siglas de la United States Air Force (USAF) en el avión, asegura que no siempre es ilegal llevarlas en aviones civiles, aunque existen restricciones que él no conoce completamente; como ya comienza a mostrar cierta inclinación a taponar los huecos de Basulto y sus chicos inquietos, McKenna logra con bastante trabajo que admita el peligro potencial de crear un problema internacional, mediante la incursión en el territorio de otro país con un avión dotado de todas las insignias militares norteamericanas. Con un poco menos de trabajo, admite que, obviamente, cada país establece los límites de su propio territorio.

Paul echa mano a un documento elaborado por la OACI, donde se hace un estudio distintivo entre los aviones civiles y los de un estado, lo que provoca la objeción de la Fiscalía, y se va a otro side bar. De regreso Paul establece que, según el estudio, la naturaleza civil o estatal de un avión depende sobre todo del uso que se le dé.

Cuando son las 10:20 a.m. vamos a un receso.

De regreso a las 10:35 a.m. volvemos a las características para considerar un avión civil o militar, se recalca que su uso es la más válida, por encima del modelo o de su registro. Paul repasa con el testigo varios de estos usos, como el traslado de carga, correo, turismo, pasajeros y fumigación aérea, haciendo obvio que las travesuras de Hermanos al Rescate sobre Cuba no constituyen actividades civiles. Al referirse en detalle a las insignias militares en el avión N58BB, el experto se resiste a reconocer que el avión las tuviera, el abogado pide entonces a la jueza permiso para mostrar al jurado la fotografía del aparato y refutar la afirmación del testigo. La fiscal objeta, lo cual provoca otro side bar, pero su objeción es rechazada. Paul puede poner en el proyector la fotografía del avión para examinarla con el testigo a la vista del jurado.

Ahora el abogado repasa una a una las inscripciones militares del avión, como la sigla de la USAF –que la FAA ordenó borrar, e hizo que los dueños del avión cubrieran con pintura la letra F–; los colores generales del avión, de uso militar; un panel empleado por los aviones de la USAF, donde se coloca la lista de los armamentos del equipo; otro panel con letras más pequeñas indican también USAF; para concluir que el avión es efectivamente la versión militar O-2, además hay un escudo perteneciente a un escuadrón de la Fuerza Aérea en la cola del avión. Aunque parezca mentira, el testigo, haciendo el ridículo, se resiste a reconocer todos esos signos militares del avión, se niega a aceptar el hecho obvio de que se trata de un O-2.

—Solo estudiando el certificado de manufactura podría decirle si se trata de un O-2 –dice el capitán Leonard, para provocar la siguiente escena de ficción aplastante:

Primera toma: Se abre la puerta de la sala y todos nos volvemos para ver a un señor que entra con un sobre en la mano.

Segunda toma: El señor se dirige a Paul McKenna y le hace entrega del sobre. El abogado lo firma y el señor se retira de la sala.

Tercera toma: Paul McKenna pide un momento a la jueza, abre el sobre parsimoniosamente y lo examina.

Cuarta toma: Paul McKenna se vuelve hacia el testigo:

—¿De manera que si le muestro el certificado de manufactura usted sería capaz de decirme si el N58BB es un O-2, versión militar del Cessna 337? Su señoría, permiso para mostrar un documento al testigo.

—Adelante.

Paul entrega al capitán Leonard el documento traído por el diligente mensajero en el momento más oportuno:

—¿Este es el certificado de manufactura del N58BB?

—Sí –responde el capitán Leonard.

—¿Me puede decir ahora si ese avión fue construido como un equipo militar O-2?

—El avión fue construido como un O-2 –admite a regañadientes el testigo.

Y Paul McKenna recupera satisfecho su documento de manos del experto.

Paul se enfrasca con el testigo en el repaso del informe de la OACI, e insiste en señalar las violaciones del espacio aéreo de Cuba documentadas en el mismo. El 10 de noviembre de 1994 Basulto llevó a un grupo de abogados miamenses a la base de Guantánamo y, tras el despegue, se desviaron de su ruta para pasar por el faro de Maisí y arrojar propaganda, lo cual generó tres notas diplomáticas de Cuba que no fueron respondidas por Estados Unidos. El 5 de julio de 1995 Cuba envió otra notificación a los Estados Unidos, motivada por los anuncios de la salida de una flotilla el siguiente día 13, en la cual se decía abiertamente que entraría sin permiso a las aguas territoriales de la Isla. El informe recoge algunas reacciones del Departamento de Estado en forma de anuncios públicos donde aconsejaban no incursionar en aguas cubanas. Pero cuando Paul quiere mostrar el video de dicha violación, choca nuevamente con la objeción de la Fiscalía, lo cual provoca otro side bar.

Una vez admitido, se proyecta. La imagen se detiene primero en la escena donde, desde el avión de Basulto, se están lanzando bombas de humo mientras se aproxima al Malecón, el testigo tiene que admitir que eso no es apropiado. Reconoce también que el área de La Habana es una zona prohibida y la actividad en que los aviones están enfrascados no tiene nada de civil, lo cual debería acarrear alguna acción legal contra los tripulantes. Paul le pregunta al testigo si estas maniobras, así como el interrumpir la frecuencia de aviación, no provocan problemas de seguridad; el experto, quien, por su trayectoria, se supone una persona orientada a la seguridad aérea, comienza a resbalar, trata de minimizar el impacto que, en ese sentido, tienen las acciones de Basulto, aunque acepta de mala gana que no son acciones apropiadas. Ya está siguiendo más abiertamente el patrón del gobierno: lo que pudiera resultar malo si se hace aquí, no lo es tanto si se trata de Hermanos al Rescate y de Cuba.

No obstante, la verdad no puede ocultarse tan fácilmente, sobre todo en estas circunstancias en las cuales el grupo miamense ha hecho tanto alarde de irresponsabilidad durante tanto tiempo. El testigo tiene que admitir que sus protegidos no han acatado las reglas de Cuba; que han estado haciendo realmente lo que les place sobre La Habana; a pesar de haber sido advertidos con anterioridad por la FAA, por el Departamento de Estado y por el control de tráfico aéreo de La Habana, pero no han prestado atención a dichas advertencias; que la zona peligrosa al norte de la capital de Cuba había sido activada por un aviso al personal aeronáutico, y lo prudente hubiera sido no incursionar en el área.

El abogado establece que durante los hechos del 24 de febrero de 1996 se emitieron los mismos avisos a Basulto, y este hizo caso omiso, ignorando advertencias tanto de Cuba como de los Estados Unidos, hechas durante varios meses, entre julio del 95 y febrero del 96. Tras esta demostración de Paul, la jueza nos da un descanso para almorzar y, antes de retirarnos, Philip me pasa el comentario de un alguacil.

Resulta que en el receso anterior, mientras conversaban, el alguacil le dijo a mi abogado que ellos vigilaban más a las personas sentadas del otro lado de la sala que a nosotros. Casualmente Roberto me había hecho el mismo comentario en la visita del domingo, porque sus observaciones en la Corte le habían llevado a la misma conclusión. Realmente el lugar más relajado de la sala sigue siendo la mitad ocupada por nosotros.

De vuelta a la sala, a la 1:52, Paul quiere traducir el video tomado durante la primera violación publicitada en el gueto, consistente en un show aéreo frente al Malecón habanero el 17 de abril de 1994. La señora Heck Miller está al borde de un ataque porque la santidad de sus pupilos se escurre por entre sus dedos, y este video sería otro golpe mortal. Dice que el video contiene solo un rumor, sin valor para este testigo y no se hace referencia al mismo en el reporte de la OACI. Paul contraataca afirmando que sí hay referencias en el reporte, pues este muestra los pases de advertencia de los Mig alrededor de los intrusos y también es parte del testimonio de Leonard, quien se refirió a que el pase de advertencia no está establecido en los procedimientos de aviación.

La jueza mira el video y se reanuda el debate. Heck vuelve a repetir que el video no aparece en el informe de la OACI, y miente al decir que Leonard no testificó con respecto a pases de advertencia. Además, según ella, no se sabe si Basulto está hablando con los Mig. Paul, por su parte, repite sus argumentos: en el video se ve claramente un pase de advertencia, la violación aparece en el reporte de la OACI y la Fiscalía trajo a un experto para asegurar que los pases de advertencia no existen.

La jueza busca en la transcripción las referencias a los pases de advertencia hechas por el testigo y la objeción de la fiscal es desestimada. Heck Miller hace un intento desesperado: “¡Su Señoría! El audio del video es solo un rumor y yo presento una objeción a su exhibición”. “Yo ya acabo de decidir al respecto. Objeción desestimada”.

Todo esto ha sido una burla de principio a fin y la señora Lenard parece estar dándose cuenta. Tal vez en estos momentos le resuenan en los oídos las palabras de aquel candidato a jurado quien con tanta seguridad dijo que esto solo podía pasar en Miami. A las 2:35 p. m. estamos listos para que el jurado vea las imágenes en movimiento de otra payasada de Basulto en aguas territoriales de Cuba, esta vez justo a tres millas del litoral habanero.

El video comienza. Aparecen Basulto y Juan Pablo Roque hablando por radio frente a un Mig-23 que los circunvala de izquierda a derecha. Paul le pregunta al testigo si eso no es un pase de advertencia y este se aferra a que tal maniobra no aparece en los procedimientos de la OACI. Al preguntarle si el Mig había sido agresivo, comienza a desbarrar sobre el peligro de tal maniobra, a pesar de saber que, a la altura y distancia relativas con que el caza cruzó por el parabrisas del avión, no hubiera provocado ninguna consecuencia en el Cessna. La única verdad que dice es que el Mig no debe de haber estado en contacto radial con el avión de Basulto, dada la programación de sus canales de radio. Este comentario me obliga a hacer una aclaración.

Yo tuve el “honor” de participar en esta gracia organizada por Basulto, el 17 de abril de 1994, cuando creía que con sus bravuconadas frente al Malecón levantaría al pueblo de Cuba y produciría un caos en la Isla. Esa mañana, como de costumbre, se hizo una conferencia de prensa antes del despegue, para anunciar el desafío.

Efectivamente, la provocación se hizo. Se montó el show a tres millas de La Habana, bien dentro de las aguas jurisdiccionales de Cuba, mientras el Canal 23 de televisión filmaba la gracia. Y el Mig-23 se gastó dando vueltas alrededor de nuestros aviones, siempre a prudente distancia y bajo la mirada burlona de los provocadores. Ciertamente no se hizo caso del Mig y solo nos retiramos cuando Basulto se dio por satisfecho y le pareció que la bravata era suficiente para sus propósitos. En cuanto a la conversación de radio con el Mig, fue parte del show..., pero del show de Miami. El capitán Leonard tiene razón cuando dice que los aviones de Hermanos al Rescate y los interceptores cubanos están equipados con frecuencias incompatibles, y la conversación muy probablemente no se llevó a efecto. Pero ahora Basulto y su cohorte están siendo victimizados por su propia mentira: la de querer hacer creer a Miami –en esa pugna por la popularidad en la que ha derivado su lucha– que hablaron a un Mig-23, al norte del litoral habanero, para instar al piloto a rebelarse contra el gobierno. Ahora no hay quien crea al señor Leonard cuando afirma que ellos no estaban simulando en el momento en que claramente se les oye decir: “A ese piloto de Mig que tenemos en nuestra ala izquierda, a quien exhortamos a unirse al exilio para derrocar a Castro”, y esto, y lo otro y lo de más allá.

De todos modos, si conversaron o no con el Mig carece de importancia, pues las imágenes de la provocación hablan por sí solas.

Paul se regodea con las palabras: “Saludos al piloto de ese Mig que tenemos en el ala izquierda...”, y pregunta al experto en seguridad aérea si no es peligroso ocupar la frecuencia que se supone utilizan los aviones al cruzar sobre el corredor aéreo de La Habana, para transmitir discursos políticos. Pero ya al señor no le preocupa tanto la seguridad y trata de defender a Basulto: “Bueno..., algunas veces..., eso depende..., después de todo sobre Cuba no hay tanto tráfico aéreo..., en realidad no es un ejemplo de la mejor comunicación... hay pilotos más sociables que otros...”. Y de este modo el experto se une a quien piensa que la explosión de diez bombas en Miami sería una ola pero en Cuba no, y a los fiscales que piensan que violar las leyes en Estados Unidos es malo pero en Cuba no; y ahora para este señor que dice haber investigado cientos de accidentes aéreos, quien varias veces debe haber reportado, entre sus causas, estupideces como la de ocupar por gusto una frecuencia de radio, ya no es tan malo porque, después de todo, se trata de Cuba.

Tras admitir Leonard a duras penas que los discursos políticos en la frecuencia de aviación distraen la atención de los controladores aéreos, el abogado le pregunta si está al tanto de que Cuba tuvo que cambiar sus frecuencias de radio, a propósito de la anunciada provocación del 13 de julio de 1995, y el testigo dice que no:

—¿No participó usted en las deposiciones en Cuba donde se informó sobre eso?

—¡Ah! –dice el experto en seguridad... ¿antiaérea?–. No recordaba esa parte.

Se vuelve al informe de la OACI, donde aparecen más advertencias a Hermanos al Rescate, tanto de Cuba como de Estados Unidos, entre julio del 95 y febrero del 96. Intercambios de información entre ambos gobiernos sobre el tema, y las primeras preocupaciones del gobierno norteamericano, que le informa a Cuba con respecto a las investigaciones sobre Basulto, en octubre del 95.

—¿Le parece a usted normal que Basulto haya seguido volando después de su acrobacia sobre La Habana en julio del 95?

—Bueno, esta es una sociedad libre y había que darle la oportunidad de exponer sus argumentos.

—¿Usted cree que hubiera seguido volando tras hacer lo mismo en Washington?

—Bueno, el caso no es igual.

De nuevo la misma mentalidad a flor de piel y sigue:

—En el caso de Washington las circunstancias serían más apremiantes y verificables.

—¿No le parece apremiante y verificable el video sobre la ciudad de La Habana?

“Bueno, pero yo no sé quién lo tomó, quién lo cocinó y quién se lo bebió...”, supongo que podría haber dicho nuestro experto, a juzgar por el tartamudeo en su explicación de por qué una pieza de arte tan publicitada pasara tan inadvertida para las autoridades norteamericanas.

El resto de la tarde se abordan las comunicaciones entre Estados Unidos y Cuba relativas a varias violaciones: notas diplomáticas acerca de la situación que Hermanos al Rescate estaba creando, intercambio de evidencia y la pérdida de confianza de Cuba en la capacidad de su vecino norteño para parar a Basulto, reflejada en una parte del informe: “La cooperación entre las autoridades aéreas de Cuba y los Estados Unidos había sido buena y la Isla confiaba inicialmente en que la FAA pudiera hacer algo. No obstante, Cuba percibió que Hermanos al Rescate estaba fuera de control y se ordenó a la Fuerza Aérea no permitir más incursiones de ese tipo en su espacio”.

Finalmente Paul examina la situación entre ambos países la víspera de la tragedia. Existían temores en el gobierno norteamericano, y en ciertas comunicaciones se especulaba que Cuba podía perder la paciencia y no mostrar la misma prudencia que el año anterior, cuando Basulto realizó sus incursiones del 9 y 13 de enero del 96. En relación con el mismo día de los acontecimientos, el informe recoge la situación creada en la Isla con la reunión de Concilio Cubano, la alerta del jefe de la DAAFAR (Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea Revolucionaria), una incursión de tres aviones no identificados más temprano en la mañana, el despegue de los aviones de Hermanos al Rescate y su ruta contraria al plan de vuelo, que los llevó directamente al norte de La Habana.

Miro hacia la otra parte de la sala, los rostros se ven decaídos, la familia de Armando Alejandre ha abandonado la audiencia y la hermana de Carlos Costa mira al suelo mientras parece revisarse las uñas. Su mamá tampoco levanta la vista del suelo y me pregunto qué estará pasando por sus mentes ahora. Siento pena por ellos y me imagino lo duro que serán los días restantes de este espectáculo que nunca debió haber sido montado por la Fiscalía.

El informe continúa con el aviso del controlador aéreo de La Habana del 24 de febrero de 1996, en respuesta al reporte de Basulto: “Se le avisa que la zona al sur del paralelo 24 está activada y está corriendo un riesgo al penetrar en ella”. “Nosotros sabemos que corremos un riesgo cada vez que volamos al sur del paralelo 24, pero estamos dispuestos a hacerlo en nuestra condición de cubanos libres”. Después de oír esta fanfarronada de Basulto, me pregunto cuántas veces no se habrá arrepentido de esas palabras y deseó habérselas tragado ese día, haber girado hacia el norte o hacia el este, y evitar así el sacrificio inútil de las cuatro vidas que arruinó con su arrogancia, su egoísmo y sus deseos de sobresalir en Miami.

—¿Le parece un ejemplo de radiocomunicación aceptable la respuesta del señor Basulto? –pregunta McKenna al testigo.

—Bueno..., yo diría que tal vez no es el mejor ejemplo de radio-conversación.

—¿Se produjo este intercambio antes de que los Mig despegaran?

—¡Objeción!

—Denegada.

—Efectivamente, los Mig despegaron después de esta conversación.

Y así termina ese miércoles 28 de febrero. Son las 8:45 p.m. del sábado 3, y te voy a escribir al menos un párrafo de lo que pasó al día siguiente, antes de irme a la cama.

El jueves 1.o de marzo, apenas llego a la Corte, pongo sin dilación tu fotografía junto a mí, ritual que pienso seguir cada día que me queda del juicio. Así, con solo levantar la mirada de los papeles, las tengo a la vista a ti y a Ivette durante todas las sesiones.

Philip llega con la prensa y nos enteramos de que todos los periódicos han registrado el interrogatorio de McKenna del día anterior. Hasta los más tendenciosos admiten que nuestro contraataque fue demoledor, y la Associated Press va más allá diciendo que, aunque la Fiscalía piensa cerrar su caso el viernes, ya la defensa parece haber arrancado con el suyo.

Se han publicado 3 comentarios



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  • Eric Rey dijo:

    Impresionante descripción del juicio. Me ha dado muchos elementos importantes a la hora de abordar el tema que no conocía....

  • Ariel Pulido Álvarez dijo:

    Uno de los relatos más ilustrativos de los antecedentes y gravedad de estas provocaciones.

  • MARIA VICTORIA dijo:

    HAY QUE BUENO PODER CONTAR CON EL DIARIO DE RENE, MUCHAS GRACIAS RENE Y EXITOS

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René González Sehwerert

René González Sehwerert

Héroe de la República de Cuba. Uno de los cinco jóvenes revolucionarios que se infiltró en grupos terroristas que desde la cuna de la mafia anticubana, Miami, organizan impunes sus ataques criminales contra el territorio cubano. Fue condenado a 15 años de prisión. Su causa contó con una enorme solidaridad internacional. Regresó a Cuba en el año 2013.

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