¡Participa! en el IV Concurso de Microrrelatos, convocan Ocean Sur, la AHS y Cubadebate (+ Video)

Cubadebate, la casa editorial latinoamericana Ocean Sur y la Asociación Hermanos Saíz (AHS) convocan a la cuarta edición de nuestro Concurso de Microrrelatos, que desde 2017, dedicamos al advenimiento de la Feria Internacional del Libro en Cuba.
¡Participa! Demuestra en un relato corto tus capacidades como narrador. El ganador obtendrá una colección de novedades editoriales de Ocean Sur, presentes de la AHS y Cubadebate, así como la oportunidad de publicar su obra en este sitio web.
Si quieres ser el ganador, solo tienes que escribir un texto, que no exceda los mil (1 000) caracteres (sin espacios), que nos permita descubrir al escritor que eres. Inspírate y echa a volar tu imaginación, escribe un cuento, el inicio de una novela o testimonio…
Deja tu microtexto como un comentario en esta entrada. El plazo de admisión vence el domingo 16 de febrero, el día que concluye la XXIX Feria Internacional del Libro de La Habana.
Escogeremos tres premios. El jurado estará integrado por reconocidos escritores y periodistas cubanos seleccionados por la AHS. Los resultados se publicarán el 12 de abril, justo el día que concluye la Feria en Santiago de Cuba.
Nos comunicaremos con los ganadores a través del correo electrónico que escriban al enviar el comentario con su obra.
Ocean Sur, la AHS y Cubadebate quieren premiar a los amantes de las letras con este concurso dedicado a la microliteratura.
En video, convocatoria al IV Concurso de Microrrelatos
- Entre Jerusalén y el FMI: Argentina como enclave en la guerra del eje Estados Unidos–Israel
- Literatura de resistencia contra las brutalidades sionistas
- Un corresponsal de guerra llamado Titón: Entre el cineasta y el ser humano
- Medicina Natural y Tradicional: Usos medicinales de la yerbaluisa
- Kimi, la IA china, lanza una nueva versión que programa sin supervisión humana
- ir aEspeciales »

Este relato es real, y es realmente una mezcla de alegria y dolor..es el recuerdo que tengo del Periodo Especial aquel que tanto lastimó a mi gente y que a la vez hizo renacer en el corazón de Cuba lo más bello que puede tener un ser humano: ¨La Solidaridad¨¨
EL MILAGRO DE LA CARNE.
...Siempre quise ser médico,creo que desde mi surgimiento mismo.El hecho de curar a alguien de lo más mínimo¨, me emocionaba tanto que no me importaba que luego de tanto soñar con mis primeras guardias, ahora fueran una realidad que me mandaran al fin del mundo en esas montañas guantanameras y que me pusieran en el bolsillo de mi bata médica: tres benadrilinas, 8 prednisonas, 6 dipironas , 5 espasmoforte...y tuviera que pasarme la guardia haciendo ciencia y cuentas de a quien le ponia un medicamento según su riesgo y edad, porque no teniamos apenas medicinas para la población. ..Sencillamente viviamos el Periodo Especial, el pais hacia todo lo posible por salvar a su pueblo..No habia casi nada y no es secreto, todos lo vivimos.
Alex López era mi compañero más cercano en aquellos parajes encantadores de Sabaneta, donde aún la gente campesina sigue viendo al médico de una manera muy especial, y donde a pesar de que no había mucho, todos los dias aparecía uno, dos y hasta tres platos de comidas para nosotros.
Alex era un médico muy querido por todos alli, jaranero, avispado, medio que flacucho pero pasajero como diria mi abuela...
Una mañana de diciembre del año 2001, Alex sufrió un fuerte dolor y fue operado de urgencia, yo que era su duo de consultorio me enteré al mediodia y decidí llegarme hasta Moa, poblado alejado de donde trabajábamos. Inmediatamente los vecinos hicieron una recolecta,¨me dieron un litro de aceite que se llenó de poquito en poquito en el vecindario, además sacrificaron un puerquito y me dieron un pedazo de carne, también colectaron arroz para que esa noche mi compañero pudiera comer más o menos bien en el hospital¨...
Salí feliz a llevar todo aquello que no era más que una muestra de amor de nuestros pacientes, y me monté en un carro que iba para ese lugar... Por el camino iba comentando con el muchacho que iba al lado de toda esa belleza natural que hay en esa zona, verdaderamente Sagua de Tánamo, tiene unos rios increibles y una vegetación maravillosa...
De pronto me acordé que yo que iba a hacer con aceite, arroz y carne en un hospital y que no tenia donde cocinarla en aquel pueblo...
(toda mi alegria se habia desvanecido en un instante), ..¿Qué hago ahora? ....¿que hago?......
-miré pal lado y me dije- este mismo chiquito que se ve bueno...a este le voy a pedir que me cocine la comida para mi compañero...sin pensarlo más le conté lo que me habia pasado, y ahi mismo el me dijo, - Está bien, espera la comida para las 8 pm...
Yo realmente le crei, no puedo decir otra cosa, y me fui a buscar la sala de cirugia donde estaba mi amigo. alli ya habian llegado otros compañeros que cuando les hice el cuento empezaron a hacerme dudar...
ipero estas loca i - ¿como crees que con el hambre que hay te va a traer ese muchacho una comida aqui..?..
Eran las 8 pm y nada de la carne, ...las 9 pm y nada, ...y cada vez que entraba un jóven creiamos que era aquel misterioso muchacho de la comida...
ya hasta nos reiamos...y yo por dentro decía..creanme que ni me acuerdo de su cara
... en fin, como a las 9 y 20 pm, y llega veo a lo lejos un muchacho parecido con una joven (que era su hermana) y me dice, - perdóneme doctora por haberme tardado con la comida de su amigo, hubo un apagón y tuvimos que parar hasta ahora que pudimos venir...
Ese día supe que existen personas buenas en verdad. Nunca mas los ví..., no sé quienes eran, ni imagino siguiera cuales eran sus perpectivas de vida, pero trajeron hasta más cosas que las que yo les había dado..
Los dias posteriores ya estando trabajando fueron a ver a Alex...
!NO EXISTE PUEBLO COMO EL DE CUBA.i
Creatividad
Su madre acostumbra a decir que “el artistaje no da pa’ comer si no eres brillante”.
Hoy ha empezado a trabajar como reponedor de mercancía en una tienda por departamentos, así que no tiene más remedio que darle la razón.
Faltan unos minutos para la hora del cierre y, como no hay clientes, adelanta la organización de zapatos en los estantes de la peletería.
Entonces, durante un breve momento de atrevida inspiración, forma una fila con el izquierdo de cada par y deja vacío el espacio del diestro correspondiente. Con su teléfono celular toma una foto y la etiqueta en su cuenta de Instagram: #derechos #reservados.
Talento
“Toda señorita de alta sociedad debe saber expresarse con prudencia y entretener con elegancia”.
Con este principio la están criando sus padres. Sin embargo, no le dedican mucho tiempo a su hija. Ser prósperos miembros del reducido grupo que gobierna el mundo los mantiene ocupados.
Cuando ella no está en el colegio privado, con el profesor particular de piano, ni la instructora de dibujo, pasa tiempo en la cocina con la hija de Jacinta, la criada que vive interna en su casa.
Un día, la madre se entera de que en la emisora CMQ hay un concurso de talentos para jóvenes con aptitudes musicales, y hasta allá la lleva.
– ¿Cómo te llamas, preciosa? – pregunta uno de los que hacen las audiciones.
– Zoila Mónica Evangelina del Dulce Nombre Arregoitía… pero me dicen Coquito – responde.
Y así, ante un panel de estupefactos jueces, la niña se descalza e improvisa una rumba mezclada con guaguancó y lamento de antiguo esclavo, mientras canta:
“Siento una voz que me dice
Areniye oh
Siento una voz que me dice
Malanga murió
Unión de Reyes llora
a su timbero mayor
Que viene regando flores,
desde Matanza’ a Morón
Unión de Reyes llora
porque Malanga murió”.
Andros' island wave.
Hay un hilo rojo invisible entre tu cama y la mía; entre mi mundo y tu risa, entre un beso y tu boca.
Te fuiste debiéndome una foto. Y yo una madrugada. Tus lunares no sé cómo se han mudado a mi cuello. Me hundo en una bañera con espuma buscando una cámara escondida en el fondo. Y solo flotan tus anteojos.
Es esa frontera la que divide mi cuerpo del tuyo. Gotas de tinto chorrean de tus manos. Tu me abrazas en las plumas de un cojin, yo seco la última que se mece en la comisura de mi boca. Halo mi pelo en tu cabeza, te duele y ries. Con dientes marcados de humo. De risa. Con mi boca en tu pelo. Es de noche y es mágico. Veo lento un dragón rojo acercarse y me ata. Llueven luces que caen cerca de tu casa.
Y así sale disparado, como un corcho, de mi vida. (Veo tus ojos en cada proximo cappuccino que tome.) El mejor vino de mi vida. Tú, mi Isla.
En paz
El chasquido del cerrojo es un disparo. Sus manos atadas oprimen las sienes. A través del cristal la cinta del pavimento serpentea, al final la boca, la ponzoña de la prisión. Conoce las manchas del techo,los nombres en la pared, cada frase obscena,cada marca de su cuerpo.Ya no es solo la victima.Los golpes duelen menos si los devuelve.
Si lo hubiera sabido antes! Solo cuando ser fuerte fue la única opción, descubrió su propia fuerza.
Cuando cierra los ojos lo ve frente a ella. En sus manos el falo de la sodomia, el de golpear,el instrumento sustituto de su flácido miembro.Y siente otra vez miedo,miedo transformado en ira, la ira en fuerza, la tijera en arma, la muerte en paz.
Y piensa en esa paz mientras la sabana está en sus manos y la altura de los barrotes
es la ideal para la danza macabra.
El cazador
Le gustaba cazar hombres, soltarlos por el campo como ganado y perseguirlos hasta estar a punta de cañón. Era su pasión. Cierta vez que perseguía a un hombre con interés, erró el tiro. Molesto, volvió a recargar; pero de nuevo falló. En el acto había herido a un ave que revoloteando teñía la tierra de sangre; triste se arrodilló a recogerla.
Cuando el ave murió en sus brazos, con la conciencia herida, juró no volver a cazar. Y lo cumplió.
Amigos, aquí les comparto esta experiencia, escrita el pasado año a modo de crónica _ relato, un testimonio personal. Jorge Rodriguez Betancourt, estudiante de Ingeniería Geológica 5to año, Vicepresidente de la FEU de la Universidad de Pinar del Río.
Sonreir a pocas horas del tercer domingo de junio para mí se torna extraño, te me fuiste cuando aun albergaba esperanzas de que algun día mis hijos te dijeran abuelo, y tú le brindaras medio minuto más del que me dedicaste a mí, Papá.
Mas, sonrío porque sé que me quisiste, entre trago y botellas, a tu forma, lo hiciste; y guardo aquellas frases entrecortadas y hasta algo enfuscadas de tus últimas horas, cuando repetías...
¿Cómo no te voy a conocer pipo? Si eres lo único que tengo, ¿y la escuela? ¿cómo está la escuela?
Yo, navegando entre el gris de la tristeza y la luz de la alegría; esa luz emanada por las palabras que en poco menos de veinte minutos, se empeñaron en suplir las que me negó el alchol por veinte años,
apreté su mano; y como agua bendita que busca sanar lo incurable, como el adios del nunca más pero hasta siempre, le lance mi último te quiero.
Un día como cualquier otro entro a una cfeteria de mi ciudad(muy buenas), las tunas.
reparo en un cuadro (muy lindo)= q' trata de unos constructores - uno de ellos se ve muy exhausto-
Le pregunto al camarero ¡¡¡ y a este q' le paso!!!?-- con orgullo me responde-- el esfuerzo , el esfuerzo.
En ese momento levanto el premio q' acabo de recibir y me respondo a mi mismo-El esfuerzo -heriberto- el esfuerzo¡¡¡¡¡¡¡¡........
14 de febrero
Sigo esperando en la parada del bus, con mi tonto ramo de rosas rojas color sangre. Apenas son las 23:46h y no hay nadie en la calle. Estoy al punto de irme…cuando la veo.
Realmente es hermosa.
Ella parece que aun no me a visto, así que aprovecho para sorprenderla. Cruzo la calle adoquinada evitando que me descubra. Le sigo los pasos en silencio tratando de conseguir el valor para dar el primer salto. Dobla en un estrecho callejón. Por fin me decido; la abrazo. Con una mano le tapo sus gritos, mientras con la otra le perforo la garganta usando el cuchillo oculto en mi lindo ramo de rosas. Disfruto ver como su vida se va de sus ojos. Todo dura segundos.
Realmente es hermosa, es una pena que tenga que dejarla inerte en este callejón.
Vuelvo a la parada del bus, con mi tonto ramo de rosas rojas color sangre. Apenas son las 23:57h y no hay nadie en la calle. La noche es joven…y aun me quedan muchas paradas…
Historia en un ómnibus
Centímetros. Escasos centímetros separan nuestros cuerpos. Quien diría la noche anterior que acabaríamos ocupando el mismo espacio. Disfrutamos la carencia de superficie y metros cuadrados. Huyendo de la realidad y, como si no hubiese mundo alrededor, se encuentran nuestras miradas, se hacen cómplices. Nadie en este ómnibus lo sospecha…Nadie imagina que nos conocemos las almas…
Milímetros. Ya se han vuelto milímetros a la fuerza. Milímetros que ya son nada… Y tu cuerpo, haciendo memoria, recicla esa distancia.
Metros. Y tu cuerpo lo deduce. Ya son metros los que nos separan luego de cruzar la puerta. Tu mirada retoma su rumbo hacia la mía. Un adiós con sabor a reencuentro se dibuja en nuestras sonrisas.
Lo saben. Ya todos lo saben. Conocen que volveremos a llenar un espacio equivalente. Aunque no poseerá unidades de medida.
Ojos color café
He descubierto unos ojos café, que me desvelan de vez en cuando con escasas miradas. Los encontré por pura casualidad, un día que lo necesitaba. En cuanto los divisé entendí que mi rutina tendría nuevos puntos de vista.
Pero al mirarlos no decían nada. Reflejaban el vacío que habían cultivado otros ojos, en el alma de su portador. Ni siquiera contenían profundidad. Estaban muy ligados a la realidad. Por ello, con esos ojos, siempre aterrizaba. Los observaba y caía en cuenta que no había nada más allá. Sus miradas eran demasiado objetivas y directas. No soñaban, no amaban, no volaban.
Podían hacerme vivir el presente sin pensar en el mañana, porque, esos ojos, no deseaban reflejarse prolongadamente en los míos. Eran de visiones libres. Parecían oscuros. Siquiera podías descifrar su alma o descubrir su esencia. Eran solitarios. Apenas podía adularlos, pues las palabras serían confundidas con algo parecido al amor, y yo no los amaba.
Y al terminar el día, aunque decidiera dedicarle un instante a escribirlos, eso ojos color café, misteriosos como siempre, se marcharán, buscando un modo de llenar ese vacío: su ansiada libertad, libertad de los míos...
Era un león que estaba solito y triste. Encontró a sus amigos animales atrapados en una red que había puesto un cazador, cortó la red con los dientes y los animales agarraron al cazador... y lo atraparon con una cuerda... y le pasaron la cuerda por todo el cuerpo... y después se lo comieron.
Cuento que hizo mi hijo José Simón con 3 años de edad.
Me gustó!!! Ah, la imaginación de los niños!!!
Título: Desencuentro
Levanto la vista del asfalto mojado de la calle ¿Para verla? Ojalá. Hace mucho la perdí de vista. Solo fue una casualidad verla ese día en esta calle.Tan tierna con dos rizos que acariciaban sus mejillas. Sonriendo mientras tarareaba ¿Él qué? Nunca llegué a saberlo. Luego de unos minutos interminables alzó la vista y me sonrió antes de desaparecer. Pero ya ha pasado el tiempo y ahora no hago más que venir aquí una y otra vez esperando encontrarla. Quizás debería seguir adelante, pero quiero otra oportunidad de verla. Comienza a llover a cántaros, me resguardo en mi paraguas y me giro para volver a mi casa cuando una melena de rizos me paraliza en el lugar. Está a cuatro metros de mí cuando busca donde escapar de la lluvia. Se encuentra a tres metros cuando comienza a correr en mi dirección. Ya está a dos metros de distancia, cuando me sonríe y me derrite con sus ojos. Un metro, un paso, a mi lado...se aleja y yo paralizado en el lugar; porque aunque me hubiese encantado seguirla, pude divisar que cuando comenzó a correr no solo era en mi dirección. La esperaban detrás de mí, otros brazos y otro paraguas. Me encaminé hacia mi casa decepcionado, ahora sí con la esperanza de seguir adelante.
"La espera"
La luna era llena y eso era lo único que iluminaba los montículos de basura. Era un lugar horroroso pero él tenía que esperar, aunque su corazón latiera más aprisa con cada sonido o le tiritaba todo el cuerpo por el frío. No había comido en días, el agua que tenía a su alcance no podía ser considerada líquida, pero él era fuerte. Ya llevaba mucho tiempo viviendo la humillación de ser golpeado, apartado a patadas, que lo miraran con asco. Ya hacía mucho tiempo de los días en que no tenía heridas y no le picaba el cuerpo. Se acostó sobre un periódico viejo a esperar, porque esa fue la orden.
-Quieto, espera- Antes de ver a su amigo, o al que en otro tiempo lo era, alejarse en un auto mientras que él se mantenía quieto, esperando en ese basurero. Porque esa era su última misión como perro, esperar.
A mi querido amigo Eduard Encina al cual extraño tanto, siempre apoyaste mi imaginacion y mis sueños. Donde quiera que estés.
Reina del universo.
Sin saber cómo, de pronto estaba en la cocina, no recuerdo de qué manera llegué hasta allí. La luz de la luna atravesaba el tragaluz como una espada afilada. Esa noche brillaba más que antes, me quedé contemplándola de una manera extraña, como si ejerciera sobre mí una fuerza magnética. De repente pude ver que venía en descenso, rápido y a la vez se iba empequeñeciendo. Tan pequeña se puso que rompió de un golpe el tragaluz y cayó justo dentro de una sopera llena de agua que estaba sobre la mesa !Paf! Salpicó el agua, me puse nerviosa y yo sabía que hacer pues me sentía paralizada. Poco a poco me fui acercando a la sopera hasta que comprobé que realmente la luna, esa gran luna se había encogido, tan pero tan pequeña que cabía en mis manos. La fui tomando lentamente hasta que mis ojos la pudieron contemplar en su totalidad. Era hermosa, como un bebé, sentí en mi alma una ternura inimaginable y la abracé contra mi pecho. – Saludos mi reina- Escuché. – Soy yo, aquí entre sus brazos- ¡Era ella, la luna me estaba hablando! Creí volverme loca, la tomé en mis manos y la alcé hasta la altura de mis ojos. – Vine a comunicarle que hoy es el día de su coronación. Y por tanto debe de acompañarnos. Ahora deme un beso y álceme sobre su majestuosa cabeza que debo de regresar al cielo.- Hice lo que me dijo y ella comenzó a crecer a medida que subía hasta que volvió a su lugar. Me quede un poco en shock y me dieron unas ganas de reír tremendas. No pasaron ni dos minutos y ahora era una nave espacial la que se acercaba hasta mi casa. De ella salió otra navecita que vino hasta mí, de la cual salieron unos hombrecitos azules de lo más monos ellos. –Acompáñenos majestad- Me dijo uno de ellos y tomando mí mano me condujo hasta la navecita. De ahí volamos hasta llegar a la nave madre. A la velocidad de la luz llegamos hasta un planeta hermoso, en donde las piedras no eran más que piedras preciosas. Me condujeron hasta un gran palacio en donde me esperaban doncellas pequeñas y verdes que me acomodaron y vistieron con hermosas ropas. Después me dejaron sola en la habitación y sobre una gran mesa un libro captó mi atención. Me acerqué a él y pude leer no sé de qué manera el título. Era sorprendentemente el libro de la historia del universo y lo tenía en mis manos. Alguien toca la puerta, noc noc y abro mis ojos…
Muy buena narrativa amiga Maria Teresa Ar.
La inocencia en el amor
Javier escucha la hora en Radio Reloj, y sale para la calle acompañado de su mamá. Pasados cinco minutos están a quince metros de distancia de la escuela. Entre tanto que Esperanza conversa con otras madres, él dirige sus pasos hacia un jardín, donde sobresale una rosa blanca que le parece inalcanzable, no obstante, trepa por uno de los dos pilares que forman una uve en el portal de la casa. En su empeño por alcanzar su objetivo se pincha un dedo, y un pétalo se tiñe de rojo, luego desciende de manera violenta hasta que su pierna queda atrapada entre las columnas. Enseguida se aglomeran las mujeres alrededor del estudiante del grado preescolar, entre ellas su progenitora, quien llora al no poder liberar la extremidad inferior del infante.
—Permítame que le ayude —un médico que transitaba por allí le habla a Esperanza.
La mujer observa como el hombre eleva a su hijo, y en el momento en que el niño fue puesto en el suelo, el doctor afirmó que éste estaba bien cuando lo vio caminar de prisa hacia una niña.
Una vez frente a su compañera de aula, Javier estiró su brazo hacia ella, y lentamente abrió su mano menuda, mostrándole una flor marchita.
Manolo era una persona introvertida y apática pero su aspecto físico era sugerente; representaba el estereotipo del “guapo habanero”: pantalones anchos, camisa almidonada, patilla corte recto, andar cadencioso.
Era buen un estudiante, jugaba bien béisbol y le gustaba imitar a su ídolo, el Tony González.
Una tarde, la jefa de grupo nos convocó para organizar el matutino de la siguiente semana. Una bulliciosa tormenta de ideas se armó con disímiles ofertas de participación y cuando todo parecía estar en un punto muerto, Manolo se auto propone, para cantar en el matutino.
El asombro fue inmediato y total. Nunca lo habíamos escuchado, ni siquiera tararear.
La mañana señalada, muy seguro de sí, subió a la tarima y a capela comenzó a cantar la canción Mediterráneo, de Serrat.
¡Impresionante!
Al terminar, una cerrada evasión, con peticiones reiteradas, de una y otra canción. El matutino se convirtió en un recital de Serrat; digo de Manolo.
Literalmente se robó el espectáculo.
Aquella presentación fue un parte aguas en su vida estudiantil, a pesar de ello, asumió con humildad su éxito y nunca dejó de ser el mismo joven, callado, tímido. Todos lo admiraban.
¡Ahora Manolo era famoso!
"Piélago, ponto"
However, de mente abierta, multicultural y sin prejuicios; he estado aprendiendo a liderar mi vida, viajando y estudiando la variedad de mentalidades. Había un solo país cuya popularidad constante parecía un enigma completo, y por lo tanto mantuvo su posición firme al final de mis lugares enumerados para visitar.Eso fue Cuba. Una cosa extraña, se podría decir, considerando la riqueza de su cultura, las playas,y esos fuertes aromas a tabaco. Mi resistencia persistente a todo lo que venía de la tierra de la Giraldilla era inquebrantable.
Mi intolerancia irracional duró precisamente hasta el día en que conocí a este cubano , con un acento extraño en mi oído y devorando arroz como agua. Cambió mi vida y todas las creencias anteriores se volcaron en unos breves días. Su bigote olía al calor de un puro recién torcido. Puro karma, me digo hoy, mientras saboreo casi profesionalmente mi mojito y compruebo los vuelos a La Habana.
PASE LO QUE PASE, NOS VEMOS EN CASA"
Mucha gente piensa que vivir en pareja es siempre color de rosa..., pero esta es la verdadera realidad.
Vivir con la persona que amas no es lo que todos piensan que es.
No te levantas temprano por la mañana para desayunar juntos en la cama. No es acurrucarse en la cama juntos hasta que nos dormimos tranquilamente cada noche. No es tener siempre la casa limpia y la comida perfecta recién hecha todos los días.
Vivir con la persona que amas es discutir por cosas simples, como quién olvidó sacar la basura..., es dormirse porque el día ha sido duro y estás agotado..., es discutir por temas financieros, es alguien que te quita las sábanas cuando duermes y te despiertas por el frío..., discutir y saltar por nada, solo por cansancio, etc.
Pero a pesar de todo, todos los días esperas ver a esa persona con muchas ganas o te vas a casa todos los días para encontrarte con esa misma persona que sabes que te ama y se preocupa por ti.
Te ríes en el momento en que accidentalmente hizo algo gracioso, es imitarse el uno al otro, es preparar la cena juntos mientras hablamos y hacer que sea más fácil de llevar porque ambos tuvimos un día complicado.
Es vivir una crisis emocional y tener a alguien que con amor se sienta a tu lado y te abraza y te dice que todo estará bien, que todo irá bien... y tú lo crees.
Es amar a esa misma persona incluso cuando te vuelve jodidamente loco y te saca de tus casillas.
Vivir con la persona que amas es discutir por nimiedades, tontas y constantes..., pero también es tener un amor que muchas personas pasan la vida buscando. O que muchas veces intentaron arrebatarte, pero ese amor fue mas fuerte...
No es perfecto y es muy difícil mantenerlo equilibrado todos los días, pero es maravilloso y lo mejor que puedes experimentar, porque si fuera fácil, que pena si fuera fácil, porque entonces, no valdría la pena.
Por eso, cada dia piensa.., PASE LO QUE PASE, NOS VEMOS EN CASA.
Bravoooo!!
Título: El juicio
El tribunal fue abierto tras dos meses de clausura, desde el golpe de Estado nadie usaba sus salones. Un juez de rostro recio e inexpresivo entró escoltado por dos carabineros. Todos en la sala se levantaron menos el acusado; su pierna rota se lo impedía.
El juicio inició, y el fiscal, más fervoroso que el mismísimo dictador, comenzó a lanzar sus preguntas cual afirmaciones.
-¿Votó usted por el expresidente?
El acusado asintió con la cabeza. Tenía varias contusiones, y la ropa ensangrentada. Apenas podía hablar, y no parecía realmente vivo.
-¡Ya ven señores, ya ven!- expresó el acusador con franco triunfalismo.
Daba la impresión de ser una bestia a punto de devorar a su presa.
-¿Es usted comunista?- arremetió.
-Sí… lo soy.- articuló el inculpado con una fuerza arrancada al dolor.
-El acusado ha confesado. No necesitamos más pruebas señoría.
El juicio prosiguió unos minutos más. El juez sacó una hoja escrita de una carpeta y leyó la sentencia: pena de muerte.
El acusado no se inmutó, mas dejó escapar una pregunta.
-Señoría, ¿para qué ha sido el juicio?
El juez se levantó y, mientras se dirigía a la puerta derecha, contestó.
-Se necesitaba un juicio, nada más.
Para el momento en que abrió los ojos ya había terminado de llover almendras. Se dejaban caer del árbol en goterones verdes, espesos como la resina en las heridas de los pinos. Era noviembre y aún no había cesado el olor a lluvia. Román Sanseverino tenía entonces 56 años y un rostro totalmente inexpresivo, como la cara de las palomas muertas.
Eran alrededor de las ocho de la mañana y la ciudad comenzaba a afinarse. No es hasta pasadas las diez que una ciudad suena a ciudad. La noche anterior, a Román no le había molestado ni la yerba ni el fango pegados a la cara, ni el agua que se espolvoreaba desde lo nublado y le pinchaba como alfileres la nuca y la planta de los pies. Bocabajo, descalzo, había dejado su metro cincuenta y tres allí, extendido frente a un banco, en el Parque de la Iglesia, a un costado del almendro, justo en el sitio donde Chacaré lo había lanzado del viejo Buick. Amaneció con los labios cuarteados. Una costra de sangre los cristalizaba. Se había pasado toda la madrugada respirando por la boca.
Mi vida
Otro día más, lo sé porque vuelvo a ver la luz y comienzo a recordar…
El día en que fui arrancado de mi madre fue doloroso, no tanto por el sentimiento sino porque ella se marchitaba más por cada hijo que le quitaban. Solo uno de mis hermanos y yo fuimos traídos a este frío lugar. El encierro me impide medir el tiempo, pero creo que fue hace dos días que se lo llevaron y no lo he vuelto a ver, de hecho creo que no lo volveré a hacer.
No he quedado totalmente solo, estoy rodeado de otros que no se comunican conmigo o por lo menos no los entiendo, al fin y al cabo somos muy diferentes. Hay varios calvos que se agrupan en huecos y son los más alejados. El resto, vestidos de verde me rodean y a pesar de tener colores en común no se parecen unos a otros. En una esquina hay un depósito de agua que es retirado cada cierto tiempo y se nos devuelve con menos cada vez.
Las semanas pasan y muchos se van, algunos nuevos llegan y yo sigo aquí, pudriéndome. Creo haber escuchado a las personas de fuera hablar de mí, “ya debe estar listo” decían. Creo que cuando vuelva a mí la luz llegará mi hora. El tiempo que me queda pensaré en todo lo que he vivido…
A estas alturas mi única pregunta es: ¿siempre he sido un tomate?
No tiene título, es el inicio de una novela
Inoportuno
Otra vez son las dos de la madrugada y no ha conseguido el sueño. Enciende la radio, porque a esa hora no hay nada mejor que hacer, salvo escuchar noticias internacionales, desde Burundi hasta Singapur, donde ya es de día.
A las siete, aunque extenuado por no haber pegado un ojo en toda la noche, sale a dar su caminata habitual. Cerca del quiosco de prensa coincide con Sergio, jubilado como él, que le pregunta:
– ¿A ti qué te pasa, Heriberto?
– Na’, viejo, aburrido de no dormir.
De regreso a casa, hace mil tareas para llegar cansado a la cama. Se acuesta tarde, con la esperanza de caer rendido enseguida, pero dan las tres y todavía está despierto.
Luego, la alarma recordándole su medicina lo arranca de entre brazos de Morfeo. Ya es mediodía. ¡Se le pegaron las sábanas! Después de almuerzo – piensa – dará una vuelta por el barrio.
En el parque lo reciben con tremendo alboroto. Un miembro del club de la tercera edad, impaciente y agitado, le grita mientras él se acerca al grupo:
– ¿Viste lo de Japón?
– No, ¿qué pasó? – responde, curioso.
– Una pila de platillos voladores aterrizaron en Tokio.
– ¡Mira eso!, y yo comiendo bola, durmiendo.
Los ojos de Babel
¡Corre, Charlie! Se está acercando... Le decía a mi amigo mientras él trataba de aminorar su paso para no dejarme atrás. Aún podía percibir el aliento de nuestro perseguidor y su rugido helaba mi sangre, a la vez que apresuraba mi marcha. Sabía que si lográbamos cruzar estaríamos salvados, hasta que veo a Charlie saltando y moviendo su cola de alegría.
¡Estamos salvados, amigo! Conseguimos la pluma de Babel. Al fin tus ladridos tienen sentido para mí.
Thomas, Thomas ¿qué pasa? ¿Por qué estás tan feliz? Hace poco éramos perseguidos por un oso pardo, ahora sostienes una pluma de paloma y saltas como loco de alegría... Thomas, quizás no pueda entender lo que hablas, pero sé lo que me dicen tus ojos.
A partir de ese día, mis pequeños, Thomas fue muy diferente. A través de sus ojos yo sentía que nos podíamos comunicar. Por eso, cada 11 de diciembre visitamos esta tumba porque quiero que conozcan la historia de quien tanto nos cuidó.
Caía la tarde y se veían cachorros ladrando y saltando; detrás un perro grande caminaba despacio y con tristeza. Al final, podía verse una lápida en la que se leía: Thomas Gauss (1981- 2001) un amante de perros, con una mente perdida y unos ojos que tocaban el alma.
Detalle Vergonzoso
Sintio que alguien le pateaba la pierna mientras escuchaba la voz que decia: Que sucede alli abajo? Sin abrir sus ojos ni dejar de mover su mano, el señor respondio; nada, arreglo los frenos. Es entonces replicado, pues esta haciendo un mal trabajo, su auto salio rodando colina abajo hace unos minutos. El hombre al abrir los ojos entonces, y ver la cara del oficial que se preparaba para arrestarlo, comprendio que la maquinaria que lo ocultaba ya no estaba y que sin darse cuenta yacia en la via publica masturbandose a la interperie.
Este es minicuento que narra un grave hecho de los crimenes contra líderes sociales que no cesan en Colombia
Foto con verdugo
Cuando el tumulto desfondaba la puerta del salón pujando por entrar, los estudiantes sabían que allí estaba aquel profesor cuyas conferencias en la Nacional casi siempre terminaban en un mitin. Una mañana bien temprano de agosto, antes de su clase, no pudo terminar la rutina diaria del trote por el campus de la 26 a cinco cuadras de su casa, dos disparos se lo impidieron. La bolsa del pan, la leche y El Tiempo, para el desayuno familiar, quedaron tendidos; a su lado sobresalía un titular del diario bogotano: El Gobierno no permitirá más crímenes de líderes sociales
Eran como las nueve de la noche en san josé,frente al casino.el ambiente natural donde emilio,cada noche, repetía su pregón incanzable de: cigarros! Cigarros! Tan puntual y constante,que no concibo ese rincón de la avenida central sin su presencia. Siempre inquieto, yendo de un lado a otro,hablando con uno, con otro,sabedor de todo lo que ocurría en su radio de acción.si querías saber algo,habia que preguntarle a el. Pero ahora estaba callado y quieto frente a mi,esforsandoce por mantener su sonrisa,mientras se juntaba gente al rededor,y empezaban las bromas, cada quien tirando un comentario y siendo parte de ese momento,en que me disponía a hacerle una caricatura a emilio.
Por lo general, la gente se me acerca y me cuenta su vida.talvez por desahogozo por generosidad,me ofrecen sus historias en breves minutos. Pero el era muy reservado.muy amable y gracioso,pero reservado.y sin embargo ahora, su rostro cincuentón,las arrugas de la risa, su bien llevado cansancio,se mostraban frente a mi como un libro abierto. ,----si te sale mal no es culpa tuya,es asi por naturaleza!! . Dijo alguien y empezaron las risas. Los ojos de emilio tenían un brillo infantil. Ya llegaria a esa parte,mientras,iva terminando el boceto..
Son las 23:09 del dia 15 de febrero.....espero que la plataforma me permita subir la historia
Otro día más, lo sé porque vuelvo a ver la luz y comienzo a recordar…
El día en que fui arrancado de mi madre fue doloroso, no tanto por el sentimiento sino porque ella se marchitaba más por cada hijo que le quitaban. Solo uno de mis hermanos y yo fuimos traídos a este frío lugar. El encierro me impide medir el tiempo, pero creo que fue hace dos días que se lo llevaron y no lo he vuelto a ver, de hecho creo que no lo volveré a hacer.
No he quedado totalmente solo, estoy rodeado de otros que no se comunican conmigo o por lo menos no los entiendo, al fin y al cabo somos muy diferentes. Hay varios calvos que se agrupan en huecos y son los más alejados. El resto, vestidos de verde me rodean y a pesar de tener colores en común no se parecen unos a otros. En una esquina hay un depósito de agua que es retirado cada cierto tiempo y se nos devuelve con menos cada vez.
Las semanas pasan y muchos se van, algunos nuevos llegan y yo sigo aquí, pudriéndome. Creo haber escuchado a las personas de fuera hablar de mí, “ya debe estar listo” decían. Creo que cuando vuelva a mí la luz llegará mi hora. El tiempo que me queda pensaré en todo lo que he vivido…
A estas alturas mi única pregunta es: ¿siempre he sido un tomate?
Mi corta vida
Otro día más, lo sé porque vuelvo a ver la luz y comienzo a recordar…
El día en que fui arrancado de mi madre fue doloroso, no tanto por el sentimiento sino porque ella se marchitaba más por cada hijo que le quitaban. Solo uno de mis hermanos y yo fuimos traídos a este frío lugar. El encierro me impide medir el tiempo, pero creo que fue hace dos días que se lo llevaron y no lo he vuelto a ver, de hecho creo que no lo volveré a hacer.
No he quedado totalmente solo, estoy rodeado de otros que no se comunican conmigo o por lo menos no los entiendo, al fin y al cabo somos muy diferentes. Hay varios calvos que se agrupan en huecos y son los más alejados. El resto, vestidos de verde me rodean y a pesar de tener colores en común no se parecen unos a otros. En una esquina hay un depósito de agua que es retirado cada cierto tiempo y se nos devuelve con menos cada vez.
Las semanas pasan y muchos se van, algunos nuevos llegan y yo sigo aquí, pudriéndome. Creo haber escuchado a las personas de fuera hablar de mí, “ya debe estar listo” decían. Creo que cuando vuelva a mí la luz llegará mi hora. El tiempo que me queda pensaré en todo lo que he vivido…
A estas alturas mi única pregunta es: ¿siempre he sido un tomate?