Imprimir
Inicio » Especiales, Sociedad  »

El ají cachucha es mágico

| 56

Así como el primer amor, el ají cachucha es inolvidable y mágico. Foto: generacionasere

Lisette, mi mujer, me regaló un cartuchito de ají cachucha. Y es el mejor obsequio de navidad que he recibido. Ella lo sabe. Y es que el que ají cachucha y yo tenemos una relación complicada. Así como el primer amor, el ají cachucha es inolvidable y mágico. Crecí bajo el embrujo de su aroma.

En Cuba, hace medio siglo (tendría yo cuatro a cinco años), mi madre me mandaba al jardín a arrancar dos o tres de aquellas fruticas amarillitas y rojas. Yo regresaba a la cocina con el encargo y cuando se lo daba, ella me decía: “Ahora vamos a hacer magia con esto”.

Acto seguido, mi “pura” (así le dije hasta sus últimos días) cortaba los ajicitos y les sacaba las semillas con delicadeza (como si les estuviera dando las gracias). Luego, los agregaba a los frijoles negros que hervían en la cazuela. Después mi vieja, con sus manos olorosas a aquellos condimentos, me decía, “huele ahí”. Yo olfateaba sus dedos y me embargaba un olor maternal de tierra, maravilla y hechizo. Pensaba para mis adentros que sí, que mi madre tenía razón y que los ajíes cachuchas eran mágicos.

Ha pasado medio siglo de aquello y todavía ando obsesionado con los pequeños ajicitos.

Pero en la fría ciudad del “primer mundo” donde vivo, es casi imposible cultivar ají (y menos todavía, ají cachucha). No es una tarea imposible, hay quien lo ha logrado, pero yo no he tenido esa suerte. He traído semillitas de Hialeah, en la Florida (y hasta de Cuba me mandaron una vez). Pero no se me dan.

Hace como un año, cuando una de aquellas simientes empezó a retoñar, casi hago una fiesta. Por aquellos días, cuando me visitaba alguien, le mostraba con orgullo mi diminuta planta de ají cachucha. Era como si la familia se estuviera preparando para un paritorio.

Coloqué a “la pequeña” en un lugar donde le diera el sol (una ventana en el lado sur de mi casa) y donde no sufriera los embates del frío. Pero Mima, mi perrita, al parecer medio celosa por la atención excesiva que yo le prodigaba a la plantica bebé, un día se la comió (no me gusta acordarme de aquello).

En otra ocasión, una amiga cubana me regaló un retoñito de ají cachucha que tenía ya dos hojitas. Era cuestión de regarla, cuidarla y que se fuera en vicio. Pero una mañana, descubrí con horror que una babosa se había desayunado las hojitas verdes de la matica. Ese día, clausuré los planes de cultivar ajíes cachuchas, aquí en Seattle.

Es tanta mi fascinación con el dichoso ajicito que, por años, he tenido un sueño recurrente. En esa visión, está cayendo una fuerte nevada y salgo al patio y descubro que detrás de mi casa han construido un invernadero, una especie de cuartico de cristales sudados, como en las películas. Desde fuera, a través del vidrio transpirado, puedo ver las plantas con abundantes hojas verdes, de las que cuelgan ajíes cachuchas, rojos y amarillos.

El sueño siempre se torna pesadilla, pues cada vez que voy a entrar al invernáculo a cosechar los ajíes, me despierto. Mi mujer está al tanto de esta obsesión “cachucha” (y también conoce de la pesadilla del invernadero). Hay días en que, si estoy serio y taciturno en la mañana, Lisette me pregunta “¿qué te pasa?” y yo le digo entre dientes “Na’…” y ella me riposta: “Yo sé”. Y yo repito, “no me pasa na’... y ella dice bajito (pa’ joderme) “ají cachucha”. Yo sigo en lo mío, como si no la hubiera oído, pero en realidad estoy “encabronao” porque me ha leído el pensamiento.

Por eso, este regalo es tan importante para mí. ¡Y la forma en que me lo dio! Me dijo “cierra los ojos”. Metió su mano en el cartuchito “me tienes que prometer que no vas a abrir los ojos” dijo. Y yo, “dale vieja, deja la intriga”. Y ella: “promete, ojos cerrados, no seas tramposo” y yo “bueno, prometido” (con los dedos cruzados).

Entonces, ella sacó la mano del cartucho, me la acercó a la nariz y me dice: “huele ahí”. Yo olfateé aquellos dedos que sostenían un ajicito medio triturado. Y allí mismo, medio siglo después, a cinco mil kilómetros, volví a oler a mi madre, y me llegó, idéntico, aquel aroma de infancia y tierra maternal, de maravilla y hechizo. Y me di cuenta, por enésima vez, que la vieja mía tenía razón y que los ajíes cachuchas son mágicos.

Lea también:

Fábrica de sueños: Más allá de las fronteras entre Cuba y EE.UU

Se han publicado 56 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Crash dijo:

    Me encantó!! Mira, es dificil lograrlo perose puede, una amiga lo logro en CANADA!!! Asi que tu tambien puedes y tratare de ayudarte. Consigue varias semillas y siembra en varias macetas, pon 2-3 semillas por maceta que la tierra apenas las tape, no mas de 5mm. Trata de q les de calor pero sin quemarlas y si las logras poliniza unas con otras, como no vas a tener abejas en casa (para que vean que el capitalismo no lo tiene todo) tendras q hacerlo tu, a mano. Trata de hacerlo en verano. Y suerte, mucha suerte que algun dia lo vas a lograr.

  • javier dijo:

    Me has conmovido de verdad.

    • Eduardo González S. dijo:

      Se dice que la memoria olfativa es la más fuerte, capaz de traer a la mente el lugar geográfico de ese olor, las personas presentes entonces y más cosas todavía. Buen texto, Carlos. Enhorabuena.

  • octavio dijo:

    Pues mi herma eche pa aca que aqui hay aji cachucha pa rato, saludos

  • celia dijo:

    sencillamente bello...

  • Ma9 dijo:

    A mi en lo particular no me gusta para nada este ají, algo tiene que se me hace repulsivo, no solo a mi en mi casa nadie lo tolera, entonces yo me pregunto: donde se metió el otro ají, el chai, ahora parece que no hubiera existido nunca, se ha desaparecido de mercados, tarimas y carretillas.

  • Sandra dijo:

    Ese es mi ají predilecto lo persigo.
    Anoche leí en facebook el artículo de ese profe, bellas palabras muy emocionantes.

  • celss dijo:

    Ciertamente son deliciosos,en las provincias orientales le llaman "arroz con pollo" y realmente este artículo me tocó el alma,pues un olor lo ha transportado a la infancia.

  • Kenia Legra Rodriguez dijo:

    Especial este aji para el arroz con pollo... Me gustó mucho el trabajo periodístico, muy emotivo.

  • El Migue dijo:

    Esos recuerdos que traen los olres al ser que nos dió vida no se olvidan jamas, nunca en los ya 60 años que tengo me sabe igual un revoltillo a los que hacia mi madre, asi como al chocolate con leche de su mano.Buen material para los que aman.

  • chic@ dijo:

    Me encantó, es lindo recordar a una madre de esa manera

  • MAYRA PINAR dijo:

    HOLA CARLOS
    PRIMERO FELIZ AÑO NUEVO, TIENES RAZON Y AUNQUE NO ME GUSTA PARA NADA LA COCINA, ES VERDAD LA MAGIA QUE TIENEN LOS AJIES CACHUCHAS PARA LA COCION DE ALIMENTOS TE IMAGINAS UN BUEN ARROZ MORO YO SE LOS PONGO DE VARIOS COLORES Y LOS FRIJOLES NEGROS SIN ELLOS NO SON NADA, CUANDO VENGAS A CUBA TE INVITO A UNOS FRIJOLES A PESAR DE MI NEGATIVA POR LA COCINA NO TE NIEGO QUE ME QUEDAN BUENOS, SEGUN LOS COMENSALES CON QUIEN CONVIVO.....MI SOBRINO JAJAJAJAJ.....CHAO

  • RAMANOCO dijo:

    Pues le diré que usted y yo nos empatamos en la historia del ají cachucha.
    Los míos los usaba para condimentar los escuetos tamales (ajo, ají y sal) que producía en mi muy artesanal fábrica clandestina.
    Una vez por poco me capturan, a pesar de que en aquella época todo se compraba legalmente, nadie robaba nada.
    No tengo ninguna nostalgia de aquellos años y el ají cachucha aun lo como.

  • Paloma dijo:

    Me gustó el artículo, muy emotivo.
    Es cierto los frijoles negros quedan exquisitos, sin ají cachucha saben diferentes, parecen de comedor obrero.
    aunque a decir verdad ahora lo que venden como ají cachucha no es ni pariente de 5to grado de consanguinidad con el verdadero ají cachucha.

    • Maura dijo:

      Estoy de acuerdo totalmente contigo, a veces pienso que lo han clonado con otro tipo de ají, no sabe igual y no le da el gusto que dice Carlos como antes, hasta le falta el aroma caracteristico de ellos.
      Muy buen artículo sobre todo refleja los sentimientos hacia nuestras madres que nos dieron las vidas.

  • laly dijo:

    Carlos, yo recuerdo a mi mama todos los día, porque sin ella todo es diferentes, para mi es lo mas sagrado, hermosas palabras casi dedicadas a todas las madre para este nuevo año, últimamente algunos vendedores para pregonarlo le dicen arroz con pollo, pero a mi me encantan, dime como te hago llegar un paquete para que insistas en sembrar hasta lograrlo y para comer a tu gusto.
    Saludos laly

  • star dijo:

    de corazon me ha llegado al fondo tus palabras yo sigo aqui en cuba y la verdad que cuando huelo el ají cachucha que casi nucna falta en mi casa es indescriptible y mas con los frijoles negros. un abrazo desde Cuba

  • Tania Gonzalez torres dijo:

    Como siempre tu comentario me conmueve. Yo tambien asocio mis recuerdos con ciertos olores. Mi memoria es completamente olfativa. Quizás como dice mi esposo es por mi reliquia familiar refiriéndose a mi apendice nasal algo prominente heredada de mi adorado padre y compartida con tios tias y primos que continuan viviendo en el lejano Viñales. A veces hay asi un olor que basta para desencadenar una avalancha de recuerdos. Y esos olores estan ahi para recordarnos lo mas bello de nuestra infancia y lo amado de nuestros seres queridos.

  • Leo dijo:

    Me gustó mucho su trabajo, me emocionó mucho, siento pena decir que se me aguaron los ojos.
    Compartimos su deseo de lograr cosechar aunque sea un aji cachucha. Mi esposa cada vez q abre uno guarda las semillitas y las ponemos en un recipiente con tierra de la buena pero nunca hemos tenido la satisfacción de ver crecer una matica ?Qué debemos hacer para que eso suceda?
    Hacen que la comida sea sabrosa, huelen bien y he visto las maticas en el campo y es muy bonita.
    Vaya que si se nos dan no los comeríamos por tal de verlos y poderlos mostrar orgullosos

  • Rodney dijo:

    He vuelto a la infancia cuando mi Abuela cocinaba su delicioso congris de frijole caballeros y lo condimentaba con este ají.

  • joloro dijo:

    Lindo este escrito.A mi tambien me gusta el ají cachucha,aqui si hay,pero si no se te dá sembrado en casa u otro lugar,al comprarlo te percatas que es sabroso pero un poco carooo.Pero se disfruta en los platos que lo requieren.Quizas el periodista no esta sugeriendo que lo hagamos un nuevo rublo exportable a donde no se puede sembrar y si lo prueban les va a gustar.

  • Ed dijo:

    Eres tan cubano que me das envidia!

  • Catalejo dijo:

    Muy buen articulo, las cosas de aquí son tan buenas que todo el que viaja por cualquier motivo, siempre las recuerda y la extraña. La comida es la cosa que el paladar no deja de saborear cuando nos vienen a la mente. Las comidas criollas , las frutas, el pan ...

  • Arelys Dieguez García dijo:

    te juro que tengo un nudo en la garganta, daría cualquier cosa por una limonada mágica como la hacía mi madre....... sin palabras para decirte todo lo que me has echo sentir en este momento.

  • Lórenz dijo:

    Una historia que realmente debe tocar el corazón de seres de cualquier parte, que por razones X,han emigrado a otros paises,en su caso es ese tipo de ají,puente por el que recupera sus memorias,quizás para un francés sea una Torre Eiffel de juguete,o para un egipcio un camello o las Pirámides.Son innumerables los ejemplos que se pueden poner en estos casos,hay cosas a las que no le brindamos importancia,de cierto modo insignificantes; y de pronto la toman porque te recuerdan a tu país y te despiertan ¨EL GORRIÓN¨,el Gorrión de la nostalgia. Hay una película de animados que recordé al leer su artículo; Ratatoille (creo que así se escribe su título) en que la magia de una comida preparada por un Chef que es un ratón, transporta al exigente catador y crítico especializado en comidas a su niñez,a las comidas que les preparaba su madre, algo parecido a su vida. A su esposa que no lo lleve tan ¨recio¨con lo de la obsesión cachucha que eso forma parte indisoluble de Ud.Es reconfortante leer artículos así, que estimulen la imaginación.Gracias por compartirlo.

  • Zulema Reyes dijo:

    Comparto su predilección por el ají cachucha, pues me recuerda a mi suegra Justina y sus revoltillos, frituras y tamales. Tengo familiares en España que se alegran como locos cuando alguien viene y les mando. Oigame, unos frijoles negros con ají cachucha no tienen precio!!!

  • jamy dijo:

    Bello, me conmoviste, mucha nostalgia, no Desistas sigue sembrando tu mágica que el que persevera triunfa, y al final verás el resultado de tanto empeño..

  • aleph dijo:

    Lindo articulo, es un culto no solo al ají, sino también a nuestras madres que nos supieron inculcar el amor a los detalles de cada día. Felicidades Carlos.

  • jsalazar dijo:

    hermano cubano, es magico hasta la forma de reproducirse, simplemente un area humeda y suelte las semillas, no pasara una semana sin que salgan los primeros brotes. Tengo mas de 100 plantas en mi patio y vivo orgulloso de ellas. En Matanzas las cultive como plantas ornamentales en mi patio que con orgullo "visitaban" mis vecinas antes de cocinar porque parecian flores de diferentes colores. Pero sobre todo, el agua la agradecen muchisimo, no son muy exigentes con el tipo de suelo porque apenas brotan, esperan la lluvia. Eso si, duran sus cosechas como dos años, luego hay que trasplantar nuevas posturas para rejuvenecer el patio. Si son muy sabrosos y bellos en cualquier arroz o guiso, mejor con las carnes.

  • Clara Danger Cleger dijo:

    ES HERMOSO LO QUE COMENTAS LAZO, NO TENGO LA EXPERIENCIA DE VIVIR FUERA DE CUBA, SOLO TRANSITORIAMENTE EN EL PASADO SIGLO Y QUERÍA MORIRME AL VER LA DEMORA DEL REGRESO Y DEJÉ EN ESE ESPACIO DE TIEMPO MUCHAS PERSONAS QUE AMAN NUESTRA TIERRA, CUBA ES VITAL PARA TODO CUBANO ESTE O NO EN LA ISLA Y LES PASA COMO A TÌ QUE NO PUEDEN ODIAR, PORQUE TIENEN EN SU SANGRE LA SAVIA GENEROSA QUE NOS DIÒ NUESTRA MADRE PATRIA. Y RECONOCEN EL AMOR QUE ENCONTRARON ALLENDE LOS MARES.
    PERO LAZO ES UNA REALIDAD TAMBIÉN QUE DUELE, VER COMO EXISTEN OTROS QUE EL ODIO A SUS RAÍCES ES SUPERIOR Y MIENTEN, HOSTIGAN Y DENIGRAN DE SUS ORÍGENES CUBANOS.
    CUBANOS COMO USTED SIEMPRE VAN A TENER ABIERTAS LAS PUERTAS EN NUESTRA ISLA BELLA.
    !QUE EL UNIVERSO ESTÉ SIEMPRE CONTIGO Y TÙ FAMILIA!
    NO DESMAYES EN TUS INTENTOS DE CULTIVARLO ALLÁ, HASTA QUE SE ELIMINE ESTE BLOQUEO ATROZ.

    • Rafa dijo:

      Muchas gracias Clara, imprescindible su comentario. A Carlos también por su excelente testimonio y su honradez.

  • Niso dijo:

    Bella historia, uno lo sabe cuando terminandola de leer tragas con dificultad algo de tu propia saliva

  • la china dijo:

    pues mi bien amigo eche para aca para cuba y compre toneladas de aji cachucha se lo lleva los abre les saca las semillas y lo congela que va a tener aji por unos cuantos anos

Se han publicado 56 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Carlos Lazo

Profesor cubano radicado en Seattle. Creador de "Fábrica de Sueños", proyecto de intercambio cultural con estudiantes estadounidenses.

Vea también