La recién concluida 17 Cumbre Iberoamericana dejó abundante tela por donde cortar, enseñanzas, líneas de no retorno y una imagen patética de los gobernantes españoles. Con toda y su majestad Juan Carlos de Borbón reveló déficit educacionales cuando, interviniendo en un debate que no era con él ni lo aludía, ordenó silencio al presidente venezolano que, con su energía, pasión y franqueza habitual, aunque con absoluta corrección, discutía con Rodríguez Zapatero, devenido lord protector de José María Aznar.