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Estafadores en la Casa Blanca

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  Lisandro Otero, Premio Nacional de Literatura  

El diario New York Times destacó anteayer, en su primera plana, una denuncia sobre el escandaloso sobreprecio que la Halliburton está cobrando al gobierno de los Estados Unidos por el suministro de petróleo. Ante el desastre total de la economía iraquí resulta necesario importar petróleo en un país petrolero que posee la tercera reserva  mundial del hidrocarburo. Ese combustible  viene de Irak y lo suministra la Halliburton, la compañía de la cual el vicepresidente Cheney fue su presidente y director general antes de entrar en campaña electoral. Muchos creen  que Cheney sigue vinculado a dicha tenebrosa empresa aunque de manera sesgada, no evidente, lo cual le permite derivar inmensas ganancias por las aventuras bélicas en las cuales complica a los Estados Unidos.

El gobierno en la Casa Blanca paga a la Halliburton $2.64 el galón de gasolina proveniente de Kuwait, lo cual es más del doble del precio que ese combustible alcanza en su mercado habitual.   Dicha empresa  tiene un contrato que le garantiza su   exclusividad en el suministro. También cobra sobreprecio en el combustible que envía desde Turquía. Este tramposo incremento lo paga el contribuyente estadounidense de su bolsillo. La Halliburton se defendió alegando que el transporte de petróleo en tiempos de guerra es sumamente costoso y  reveló que ha perdido  veinte camiones y diez de sus choferes han sido heridos o muertos, lo cual  revela la intensidad de la resistencia patriótica iraquí.

 El representante demócrata por California, Henry  A. Waxman,   ha denunciado el cambalache fraudulento. Halliburton ha creado una subsidiaria fantasma  la Altanmia, que se encarga de  esta malversación en gran escala.   Ninguno de los traficantes de petróleo usuales ha oído hablar jamás de Altanmia.  El precio regular del mercado no sobrepasa los 96 centavos de dólar. La Kellog, Brown & Root también se encarga de estos lucrativos contratos exclusivos que las autoridades de ocupación  conce! den a quienes contribuyan generosamente  a los fondos de campaña de Bush.         

Es interesante advertir el despliegue que el New York Times da a una noticia lesiva a la reputación nacional de los mafiosos de Bush. Eso significa que una parte del "establishment" se opone a las exacciones  del equipo de Rumsfeld y Condoleezza. En Estados Unidos se levanta, cada día, una corriente mayor de inconformidad con las depredaciones de estos forajidos de cuello blanco.

Dick Cheney está también vinculado a la empresa  Brown & Root que suministra provisiones al ejército.  Semanas después de haber abandonado  Cheney  el puesto de ministro de Defensa con el primer presidente Bush, a comienzos del año 1992,  Brown & Root ya obtuvo el primer contrato. Dicha compañía  fabrica barracas y letrinas y suministra mobiliario y alimentación al ejército de Estados Unidos cobrando  facturas ascendentes a  decenas de millones de dólares.

Los contratos de la Brown  & Root han sido obtenidos sin licitación, como es de rigor, y en condiciones sumamente ventajosas, apartándose de las normas de control presupuestario. La Brown  & Root ha sido investigada por fraudes en California  y fue contratada en contra de la opinión del Congreso que estimó  no debía ser empleada una compañía  malversadora.        

En el año 2000 se cerró en California una investigación contra Brown & Root por haber inflado las facturas de construcción, mantenimiento y reparación de la base de Fort Ord, en Monterrey. La empresa accedió a pagar dos millones de dólares para zanjar el asunto. Era, sin duda, una cantidad insignificante en comparación con lo que le iba a reportar el contrato que le acababan de dar.

Brown & Root ingresará hasta el año 2004 unos 2,200 millones de dólares. Habría que calcular el porcentaje que le toca de esas ganancias a Dick Cheney. Esa es la calaña del grupo de gángsters que se han apoderado de la Casa Blanca.

gotli2002@yahoo.com

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Lisandro Otero

Lisandro Otero

Novelista, diplomático y periodista. Ha publicado novelas y ensayos, traducidos a catorce idiomas. Falleció en La Habana en 2008.