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El origen del orden y el nacimiento de los orichas (II)

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orishas1(En colaboración con Rubén Zardoya)

Particular atención merece la versión sobre el origen del cosmos que nos ofrece el “enciclopédico Celestino Gaytán” a través del estilo refinado de Lydia Cabrera.

Cuando Olodumare, Dios Todopoderoso, andaba por este planeta sólo había en él fuego (e imitaba el fragor de un incendio), fuego y rocas ardiendo.

Olodumare decidió entonces que la tierra existiera, con sus montañas, sus valles, sus sabanas. El vapor candente de las llamas que se había acumulado en el espacio, Olodumare lo convirtió en nubes. En las partes del roquerío donde el fuego había sido más violento, quedaron, al apagarse éste, unos huecos enormes y muy hondos. En el más profundo nació Olokun, el océano. Olokun, la Yemayá más vieja – Yemayá masculino-, raíz, Orisón de las demás, pues Yemayá es una y a la vez siete (…)

Así, continuaba, se cumplió la voluntad de Dios, y al extenderse el mar y salir las estrellas y la luna de su vientre, éste fue el primer paso de la creación del mundo.

El fuego del planeta, la gran llamarada que ardía en sus entrañas de roca, era Agayú-Oricha muy temido y venerado antaño por los viejos lucumí- “parido por un volcán”, y cuyas profundidades (misterios) no todos conocían ya en Cuba, pero que es “el que resplandece arriba en el firmamento y nos alumbra el día”. Omí lokun apá iná, el agua apaga el fuego, las cenizas formaron con el agua el cuerpo de la tierra, y después de Agayú nació Orichaoko, el dios de las cosechas, el Labrador; pero al pudrirse las cenizas y volverse fango, nació de las miasmas del cenegal (ofán), Babaluayé, el dueño de las epidemias. Al fin se endureció la tierra y, como crece el pelo y se espesa, crecieron sobre ella las hierbas, las plantas, los árboles, se alzó Iroko y nació Osaín, el dueño de Ewe. Y Yemayá, que a todos daba vida y frescura, hizo los ríos en la tierra, enteramente sólida ya, “para que tuviese venas y el agua, que es su sangre, corriese por ellas”. Y en el río nació Ochún, la diosa de los ríos.

Por último, de las rocas altísimas que no destruyó el fuego porque eran de contextura indestructible, nació Oké, el dios de las montañas y las colinas, y en el Monte nació Ogún, el dios del hierro.”

Lo que más nítidamente distingue esta variante de las anteriores es la acentuación del antropomorfismo. En las narraciones de Arango y Angarica, las deidades son, de forma inmediata, entidades y fuerzas naturales; mar, fuego, río, tierra, volcán; y sólo algunos giros no castizos del idioma anuncian su diferenciación como orichas antropomórficos. Así, los “Llemayaes” (sic.) nacen de los océanos, y “los Ochunes”, de los ríos. Pero, sobre todo en la versión de Nicolás Angarica, estas expresiones conviven con otras en las que la identidad entre la deidad y el elemento natural no implica diferencia alguna: la tierra es Orisaoco y Aggayú es el sol y el volcán (aunque, a su vez, es parido por este último). En la versión de Gaytán, persiste la ambivalencia deidad natural-deidad antropomórfica (así, por ejemplo, Olokun es el océano y Aggayú Oricha, “el fuego del planeta”); pero en ella se realza la diferenciación: Ochún es la “diosa de los ríos”, Osain, el “dueño de las hierbas”, Oggún, el “dios del hierro”, Orichaoko, el dios de las cosechas, el “Labrador” (¡sic.!) y Babalú Ayé, el “dueño de las epidemias” (¡sic.!)

Lydia Cabrera, es cierto, pudo haber añadido estas especificaciones que, en el texto, no aparecen entrecomilladas. Pero, incluso en este caso, su intención resulta legítima: de hecho, en la representación de sus informantes -y en la de los nuestros-, estos orichas son entidades enteramente antropomórficas, idénticas a las fuerzas naturales o sociales que simbolizan, en toda su concreción sensorialmente perceptible, y a la par, diferentes de ellas, en tanto generalizaciones abstractas de su sentido cultural. Muy importante resulta, en este contexto, la indicación del status divino de Babalú Ayé y Orichaoko: el primero es la deidad de las epidemias; el segundo, de las cosechas. No se trata ya solamente de ciénagas y tierras fértiles: en las figuras de Babalú Ayé y Orichaoko, la epidemia y la agricultura, en toda su significación social, son divinizadas.

Otras dos modificaciones importantes se esbozan en la versión de Celestino Gaytán-Lydia Cabrera. La primera concierne al nacimiento de Ochún. En las variantes anteriores, los ríos tienen su origen en la abertura de “brechas y canales” que sirvieron para alojar “el vapor y la humedad que se derramaba sobre la tierra” (Arango) y “buscaba desahogo” (Angarica). Ochún parecería, pues, el resultado de un proceso espontáneo provocado por “el primer impulso” de Olofi-Olodumare. En la tercera variante, en cambio, es Yemayá en persona, “que a todos daba vida y frescura”, quien hace los ríos, para que la tierra “tuviese venas y el agua, que es su sangre, corriese por ellas”. El impulso fundante parte, esta vez sin dudas, de la voluntad de la divinidad antropomórfica Yemayá.

Por último -y esto amplía significativamente los marcos del cuadro de la creación-, según Celestino Gaytán, del vientre de Yemayá salen las estrellas (Irawó) y la luna (Ochu), orichas del cielo. “Este -se nos dice- fue el primer paso de la creación del mundo”, del orden, del cosmos. Pues, como hemos visto, fuego y rocas ardientes no constituyen aún un mundo de significados humanos. Este mundo -repitámoslo una vez más- es hijo del agua: Omí lokun apá iná (el agua apagó el fuego), con palabras de Gaytán. En esta frase se encierra el secreto de la creación.

Se han publicado 12 comentarios



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  • Alberto dijo:

    Sumamente interesantes este y el artículo anterior. Gracias, Dra. Rosa María, por esta forma tan seria de abordar temas tan complejos, manoseados y, si me permite, folklorizados. Estudios como estos son los que necesitamos.

  • Antonio dijo:

    No sé muy bien si todos estas variantes del mismo problema pudieran ser una guia. ¿Alguien me puede explicar donde está la brújula? ¿Cómo orientarse?

  • Lina Desagues Arboleda dijo:

    Antonio:
    Esa diversidad de variantes de una misma línea temática no es privativa de la mitología de la santería cubana, sino constituye una regularidad de todas las formas de transmisión oral del saber, utilizando esta última palabra en sentido lato. La Antropología Estructural ha llamado la atención sobre la necesidad de desenterrar identidades, rasgando esas cortezas discursivas.
    Me sumo a la felicitacón a la doctora De Lahaye por la solidez de este trabajo, que me propongo discutir más adelante con mis estudiantes de literatura. ¿Tendrá una tercera parte?
    Respetuosamente,
    Lina Desagues

  • Encarnación dijo:

    Ahí es donde todo esto choca con la lógica. Es difícil entender que un dios sea al mismo tiempo una persona que come y tiene marido y una fuerza de la naturaleza, cono el viento o el agua. Nunca he podido entender eso.

  • El Ateísta Científico dijo:

    Yo pienso que el universo siempe existió y que el tiempo y el espacio son infinitos. Es bueno dejar constancia de ello.

  • Antonio dijo:

    Eso, justamente es lo que yo digo Encarnación.

  • Evangelista dijo:

    Amigos lo que leo me hace cada vez más reafirmar lo correcto de la decisión que tomé al darle a Jesucristo una oportunidad en mi vida, él no hace acepción de personas. Él dijo :”Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadia va al padre si no es por mí”. Ojalá pudiera transmitirles el verdadero significado de esta frase. El murió por todos nosotros, para que fuéramos libres, y esta libertad va más allá de todo entendimiento, hay que experimentarla para comprenderla. Analizen sus vidas, a lo que llaman religión, lo que hacen con ella, lo que les aporta espiritualmente, en la Biblia acerca de esto Dios nos dice:”Por sus frutos los conoceréis”, si realmente les resuelva sus problemas y después recuerden esto: cualquier vacío, cualquier problema, cualquier necesidad, Él puede llenarlo, y sólo pide un acto de fe, no una paloma, tres cocos o un carnero. Cristo los ama. que Dios los Bendiga

    PD: Para la amiga Encarnación que se preguntaba de donde salió el arcoirirs: “Y dijo Dios : Esta es mi señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes” Génesis 9:12-14.
    PD2: Para el amigo Ateísta Científico: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” Romanos 1:20. Negar no cambia los hechos ni el origen de todo…

  • yamila Escalona Benítez dijo:

    Evangelista, estoy de acuerdo contigo, y me alegra encontrar otro cristiano aquí, debatiendo, yo también le entregué mi vida a Jesucristo y no me arrepiento, tengo 17 años, y aunque la gente me dice que pierdo el tiempo, yo en Cristo gano vida, y vida en abundancia. Me alegra mucho la forma en que te expresas, y quisiera que las personas entendieran que solo en jesucristo encontramos el verdadero camino. Quisiera ser tu amiga y debatir juntos.
    Dios te bendiga.

  • Azev Aryep dijo:

    Con antelación mis más sinceras felicitaciones por tan extraordinaria enseñanza de una alta excelencia académica investigativa. Muy bién. Y agradecido-
    Azev Aryep

  • willian colmenares dijo:

    a mi pensar como historiador y critico veo que una cosa compagina con la otra y si vemos el estado de la antiguedad las religiones y creencias vienen y provienen desde la creacion del mundo donde nacieron los diose y semidioses,hay que dar un punto a cada quien que tenga razon en algun comentario pero todad las oraciones cantos y alabanzas nos llevan a todos a un mismo camino seamos de la religion que sea

  • willian colmenares dijo:

    los impulsos son claros y debemos llamarnos a juicio cada uno por respeto a cada deidad y respeto a nosotros mismos

  • Bronnys dijo:

    Es muy interesante y a la vez acogedor , mediante este material conocer el origen y características de los orichas ,ya que forman parte de nuestra cultura y tradiciones y es muy enriquecedor conocer sus mitologías y diversos caracteres

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Rosa María de Lahaye Guerra

Es doctora en Ciencias Filosóficas y antropóloga cubana. Actualmente es profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Tiene varios libros publicados, entre ellos “Yemayá a través de sus mitos”, en coautoría con Rubén Zardoya.

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