Dos jornadas a tiempo completo hablando de boleros
De cara al malecón habanero, en los salones del Centro Hispanoamericano de Cultura, estudiosos del bolero, su historia y las particularidades que le han dado larga vida, retomarán la práctica de reunirse cada año para dar vida a un coloquio cuyos atractivos se suman al aliciente que, para los amantes de esa expresión, tiene previstos el Festival Boleros de Oro en este 2010.
Inquietudes acerca de los nuevos caminos que los jóvenes creadores e intérpretes están abriendo para nosotros; certezas alrededor del aporte que algunas figuras emblemáticas cuya fecha de nacimiento está arribando a aniversarios cerrados, como puede comprobarse con Pedro Junco, Adolfo Guzmán o Tania Castellanos entre los compositores, Omara Portuondo, cuyo paso no sólo por la música sino por el mundo de la imagen en su faceta como actriz será objeto de analisis por parte de Jorge Calderón, o María Teresa Linares en sus espléndidos 90, multiplicando razones para creer en lo nuestro, serán el motivo central de esta singular reunión.
La participación de estudiosos de diversos países latinoamericanos, la variedad de temas, la posibilidad de recibir de primera mano por parte de críticos como Joaquín Borges Triana y Roberto Zurbano enfoques acerca de lo que representa el bolero en la dinámica actual de la vida musical cubana, conforman para aquellas personas interesadas en el tema, un pronóstico digno de tenerse en cuenta, a las puertas ya de las dos largas y apetecibles jornadas previstas para los días 24 y 25 del presente mes de junio a partir de las 9 de la mañana.
Un detalle del programa me ha parecido verdaderamente significativo: el anuncio de un trabajo de la musicóloga Ana Casanova acerca de la presencia de María Teresa Vera en el bolero. Intérpretes como esta mujer a cuya entrega perfilada con trazos firmes debemos la posibilidad de tomarle el peso al legado de compositores como Manuel Corona, es, sin duda, portadora de un gran sentido del estilo, de una comprensión de la idea del creador y merecedora del riguroso estudio que va más allá de la trillada colección de anécdotas a que nos vemos sometidos con tanta frecuencia, ninguna referida a las particularidades del tesoro musical legado por generaciones de autores, intérpretes, acompañantes. A siglo y medio de los primeros asombros, vale mucho la pena dejar atrás la costumbre de referirse solo a las letras y dejar bien claro que el aporte del creador, del intérprete, del ejecutante instrumental encargado de alumbrar la senda por donde van a marchar los ritmos, los acordes y el aire que definen al bolero en cada uno de los episodios de su larga historia, resisten el más riguroso análisis.
Aplausos para la musicóloga Alicia Valdés Cantero, alma histórica de estos coloquios, por el diseño concebido para la presente edición. Ovaciones para esta forma musical sencilla y cariñosa que levantará olas de contento en el malecón habanero, por estos días, frente al balcón de las cariátides.
Almendares, 20 de junio de 2010
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Muchas gracias nuevamente Martha por seguir entregánadonos sus escritos son la misma hermosura que sus canciones...abrazos MIL Kaloian