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México y sus boleros de oro fino (+ Videos)

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luis-miguel-mis-boleros-favoritos-delanteraBuena parte de la historia del bolero en el siglo XX  transcurrió en el fragor de un diálogo constante, fluido, entre infinidad de creadores e intérpretes musicales de Cuba y México dados a contar sus emociones de tan diversas maneras como el corazón se las iba dictando. Una de las cosas más lindas que pudieran decirse de este continente y sus islas, por encima de la pluralidad de lenguas que nos han asistido en el derecho de comunicación, ha sido la capacidad de una gran mayoría de quienes fuimos destinados por alguna razón a identificarnos como sus naturales, para entornar los ojos y suspirar sin abochornarnos cuando sobreviene uno de esos atardeceres nuestros siempre probables o cada vez que a la luna llena se le ocurre llamar la atención mucho más de lo que estaba previsto.

En aquellas primeras décadas marcadas por el asombro del trovador que se sorprendía dueño de un nuevo lenguaje y descubridor de frases que nacían para quedarse en el imaginario de sus contemporáneos y flechar a las generaciones por venir, no existían maneras de cruzar las distancias como no fuera haciéndose a la mar con la guitarra, el puñado de canciones, un par de mudas de ropa y -si acaso-el sombrero de pajilla, hasta desembarcar en costas isleñas o  enclavadas en tierra firme, donde el paisaje mismo suele sacarle punta al lado sensible de la gente y la receptividad está garantizada.

Llegó la radio y, más allá de la alegría de no tener que moverse de casa para recibir la cuota de romanticismo que las trasmisiones, patrocinadas o no por alguna empresa comercializadora de cualquier tipo de productos, lo mismo destinados al aseo que al deleite de fumar  -por solo mencionar dos ejemplos– garantizaban a la joven en edad de conquista o al enamorado más fiel. Aparecieron entonces dos inventos fabulosos: el disco y la onda corta. Fue ahí donde comenzaron unos guiños muy especiales con  México y supimos de Gonzalo Curiel y Gabriel Ruiz; de Abel Domínguez y Agustín Lara. Era un lenguaje lleno de reposo y elevación espiritual, un oasis en medio de los tangos apasionados que nos invadían para dejarnos la respiración entrecortada y los temperamentales huapangos, corridos y rancheras coronados por explosivos efectos vocales. Cruzaban las canciones y los boleros mexicanos por encima del Golfo en las voces  colosales de Pedro Vargas,  Toña la Negra,  las hermanas María Luisa o Avelina Landín y Chela Campos ..entre muchos otros– cuya  demanda de parte del naciente mercado del disco, beneficiaba a los nacientes compositores cubanos, aquellos a quienes Ernesto Lecuona, ya en lo más alto de su fama, ayudaba a hacerse conocer, con ejemplar generosidad y amor a la música, desde sus espacios de concierto. Así fue como Orlando de la Rosa, Julio Gutiérrez, René Touzet o Juan Bruno Tarraza, por su parte, colmaban el ambiente con esos clásicos del repertorio cubano nacidos para durar.

Llegó la era de los tríos para lustrar los años finales de la década de los cuarenta y el comienzo de los cincuenta. Conjunción de maneras, estilos, estructuras para insertar hasta lo más hondo de las sensibilidades en estas tierras unos boleros cuyo entramado expresivo vuelve a poner en primer plano la guitarra. Unísonos perfectos entre isla y continente, paralelamente al esplendor de voces solistas y al despegue de una figura cada vez más poderosa: el arreglista. Nuevas líneas entre los autores cubanos que encuentran resonancia en intérpretes mexicanos como Fernando Fernández, en nuevos y siempre brillosos tríos,  hombre y guitarra de nuevo a la mar en los cincuenta cuando José Antonio Méndez, ya investido de poderes más allá del cielo tisú, desembarca en la orilla y va calando, tierra adentro, por entre las sensibilidades de sus iguales como Álvaro Carrillo o José Sabre Marroquín y entra por la puerta grande en el mercado discográfico. Ahora son dos de tierras lejanas -Lucho Gatica y él-lanzándose al mundo desde el corazón de los aztecas. Brilla José Antonio, para su propia sorpresa, como intérprete de canciones propias y ajenas bajo el amparo sin nombre del inmenso Mario Ruiz Armengol, que concibe para él orquestaciones insuperables (Delirio, de César Portillo de la Luz, a la cabeza de todas las que hicieron del primer disco del cubano convertido ahora en exitoso cantante una pieza emblemática en su género). Aparece en el panorama de la canción y el bolero otro creador e intérprete único: Vicente Garrido.

La década de los sesenta vibra de manera especial con el estilo de Armando Manzanero y cierra, briosa, con boleros de Arturo Castro como  Llorando por dentro, verdaderamente renovadores.

Oro fino de esta parte del mundo, del que buscaban empecinados aquellos aventureros infames, dignos antecesores de los nunca bien detestados mercaderes, ha brotado del alma mexicana en sus boleros. Por eso mismo se impone el buen aplauso para los organizadores del Festival Boleros de Oro, por haber dedicado esta edición de 2010 a homenajear la presencia del fraterno país en la historia de esa expresión artística que nos ha venido uniendo por más de un siglo.

Almendares, 13 de junio de 2010


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Se han publicado 6 comentarios



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  • Raúl dijo:

    Marta mis saludos, simpre leos tus articulos, simpre que los publiquen, besos y abrazos de Raúl del Sol y familia………

  • Manuel Rosalves dijo:

    Muy lindo articulo. Hermosas palabras.

  • Juan Castro dijo:

    México y sus boleros:

    Linda época de mis recuerdos con una serenata al pie de una ventana con los famosísimos: Trio ‘Los Panchos’ y el futuro suegro sale por la puerta con una lamparita a medio ver,descalzo, en pillamas con un ridículo gorrito pero muy encabronado apuntando con su pistola. Y a correr por los empedrados callejones y perseguido por los bravos perros de los vecinos y el trio más encabronado al mirar que no hay quien pague.

    Gracias Martha por evocar mis recuerdos.

    Con saludos
    Juan Castro
    Mexicano…

  • Jorge L Guerrero dijo:

    No hay discusion el BOLERO es lo mas lindo que hay en musica, miren esos dos videos y digan, soy amante de la musica romantica, esas letras son una maravilla y junto a mi mami MERCEDE OSORIO, las cantamos a cada rato, me place complacer a mi vieja, cantando junto a ella, VIVA EL BOLERO,jamas morira ese FEELING.

  • M.SOLEDAD BRIZUELA M dijo:

    DESEO POR INTERMEDIO DE ESTE, FELICITAR A LOS ORGANIZADORES POR TAN LOABLE INICITIVA QUE PERMITE AFLORAR LOS SENTIMIENTOS MAS INTIMOS DEL SER HUMANO.
    BELLO!……

  • Waldir Altieri dijo:

    Me gusta mucho el bolero “ESTA NOCHE ESTÀ PARA BOLEROS” na apresentacion de José Luis Rodrigues e Chucho Avellanet.
    Como poderia obter su letra y la parte musical?
    Gracias por su atentcion
    Saludos
    Waldir

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Marta Valdés

Marta Valdés

La Habana, 1934. Compositora, guitarrista e intérprete de sus obras. En 1955 se inició como compositora con su canción “Palabras”. La autora ha basado sus creaciones en géneros como el bolero y la canción dentro del estilo “feeling”. Entre los intérpretes de su obra se encuentran Elena Burke, Doris de la Torre, Bola de Nieve, Cheo Feliciano, Reneé Barrios y, más recientemente, prestigiosos artistas suramericanos y españoles que se han sumado a esta lista.

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