Un correcorre de última hora, pero con cosecha de plata y dos bronces con sabor a oro

Mauricio Cruz Siles, ganador de la plata en Informática; Alejandro Martínez Sánchez, bronce en Matemáticas; y Andy Ernesto Sánchez Pérez, bronce en Informática (de izquierda a derecha). Foto: Armando Rodríguez Batista/Facebook.
La cuarta Olimpiada Internacional Al-Khwarizmi de Matemática e Informática tenía que ser virtual. Hasta que dejó de serlo. Y con ese giro de último minuto comenzó la aventura cubana en uno de los certámenes más prestigiosos para estudiantes de enseñanza media y preuniversitaria.
La delegación —diez estudiantes y dos entrenadores — arribó a Taskent el martes 2 de junio a las cinco de la madrugada, después de un viaje con escalas en México y Turquía. El cuerpo cansado, las maletas ligeras de más. El doctor en ciencias matemáticas Carlos Rafael Sebrango Rodríguez, entrenador del equipo de Matemática, confiesa que viajó con lo justo para quince días de entrenamiento en la Universidad de Ciencias Informáticas: nada más.
“Yo llevaba unas mudas de ropas para estar 15 días en la UCI entrenando a los concursantes”, recuerda. “Hubiera querido haber llevado un saco elegante, pero en realidad no hizo falta”.
El correcorre de última hora

La delegación cubana que participó en la Olimpiada Internacional de Informática y Matemática, celebrada recientemente en Uzbekistán. Foto: Armando Rodríguez Batista/Facebook.
Apenas dos o tres días antes de la competencia, todo cambió. La participación, que originalmente sería virtual desde el laboratorio de programación competitiva Tomás López Giménez, se convirtió en presencial. El presupuesto para los pasajes era el escollo mayor.
“No había presupuesto para los gastos que tendríamos en pasaje fundamentalmente”, explica Sebrango. “Se suponía que desde el laboratorio de programación competitiva Tomás López Giménez, de la UCI, participarían nuestros muchachos, y faltando dos o tres días nos avisaron de que viajaríamos porque se logró resolver el problema de los boletos”.
Llegó entonces lo que el entrenador describe como un verdadero correcorre. “Te imaginas qué correcorre. Hubo que hacer pasaportes en tiempo récord. Avisar a los padres para que autorizaran la salida de los muchachos. Ninguno estaba preparado para salir fuera de Cuba.”
Cancún, el susto mayúsculo
En el aeropuerto de Cancún, durante la escala, apareció el contratiempo mayor: faltaba la confirmación de algún dato de los boletos de dos estudiantes. La delegación, con todos sus integrantes menores de edad, quedó en vilo.
“Como todos son menores de edad, yo estuve a punto de no seguir el viaje a Uzbekistán para quedarme con ellos y regresar a Cuba”, confiesa Sebrango. Finalmente, todo se resolvió. Viajaron todos juntos. El susto quedó atrás.
Entrenamiento a contrarreloj
Cuando llegó la invitación virtual, los preparativos ya estaban en marcha. “Inmediatamente creamos un grupo de WhatsApp con los cuatro que participaron por las Matemáticas y siete profesores de mucha experiencia y compromiso de La Habana, Sancti Spíritus, Villa Clara y Camagüey”, relata el entrenador.
El plan incluía entrenamientos los martes y jueves, y exámenes los sábados. Pero la presencialidad acortó los plazos. Lo que debían ser dos semanas de entrenamiento presencial justo antes de la competencia se redujo a menos de una.
La prueba y el esfuerzo
El profesor Leonides Rodríguez Martínez, quien condujo a los cuatro concursantes de Informática, explica las particularidades de una competencia donde entrenadores y estudiantes se separan. A los muchachos se les asigna un guía que los traslada al comedor y los asiste con la traducción del uzbeko y el ruso al español.
“La separación de entrenadores y estudiantes se debe a una cuestión de seguridad para que no se filtren los exámenes —señala Rodríguez—, pues nosotros vemos las pruebas el día anterior en aras de revisar contenido y principalmente para traducirlas del inglés al español.”
Ambos entrenadores coinciden en algo: el formato virtual habría sido mucho más complicado para los concursantes. El horario de Uzbekistán implicaba competir entre las doce de la noche y las cuatro de la madrugada, hora de Cuba. “Eso habría sido perjudicial para los resultados porque hubieran tenido que madrugar dos días seguidos”, asegura Rodríguez.
Las medallas y el premio inesperado

Los campeones cubanos. Foto: Armando Rodríguez Batista/Facebook.
El esfuerzo rindió frutos. Mauricio Cruz Siles, del IPVCE de Villa Clara, obtuvo la medalla de plata en Informática. Los bronces fueron para Alejandro Martínez Sánchez, del IPVCE de Camagüey, en Matemática —“destacándose entre los más de 80 competidores que abordaron problemas de alta complejidad”, según el parte oficial —, y para Andy Ernesto Sánchez Pérez, también del IPVCE de Villa Clara, en Informática.
“Todo ese ajetreo nos premió finalmente con esas medallas que son todas oro, aunque sean de bronce y plata”, afirma Sebrango con la emoción todavía fresca.
Al cierre del evento, la delegación recibió además un reconocimiento especial: ser el primer país de Latinoamérica y el Caribe en participar en esta competencia.
El agradecimiento y el recuerdo

La cuarta Olimpiada Internacional Al-Khwarizmi de Matemática e Informática, uno de los certámenes más prestigiosos para estudiantes de enseñanza media y preuniversitaria.
Los entrenadores agradecen al cónsul de Cancún por el apoyo durante la escala de 24 horas en esa ciudad mexicana. “La amabilidad y el acompañamiento del diplomático forma parte del buen recuerdo que atesoramos”, subraya Sebrango. Su colega confirma cada detalle amable recibido por los miembros del consulado.
“Como dato interesante que nos ofrecieron los organizadores del certamen —añade Sebrango —, está lo que tuvieron que hacer en materia de logística y organización cuando se enteraron de que presencialmente estaríamos y no on line como esperaban.”
Rodríguez, por su parte, asegura que los lauros los tienen muy contentos y comprometidos a seguir obteniendo medallas en diferentes concursos. Ambos describen la participación como una experiencia inolvidable y un punto de partida para seguir cosechando lauros para el país.
El viaje fue una odisea de último minuto, con pasaportes hechos en récord, padres avisados de urgencia, un entrenador sin saco elegante y un cónsul en Cancún que ayudó a mantener a todos juntos. Pero al final, cuando los organizadores uzbekos vieron llegar a la delegación caribeña que esperaban ver solo por una pantalla, supieron que aquella cuarta edición de la KhIMIO tendría una historia más para contar.

Mauricio Cruz Siles, ganador de la Plata en Informática. Foto: Armando Rodríguez Batista/Facebook.

Alejandro Martínez Sánchez, ganadro de Bronce en Matemáticas. Foto: Armando Rodríguez Batista/Facebook.

Andy Ernesto Sánchez Pérez, ganador de Bronce en Informática. Foto: Armando Rodríguez Batista/Facebook.

Las tres medallas de Cuba. Foto: Armando Rodríguez Batista/Facebook.
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Merecido reportaje para estos muchachos que lo dieron todo en esta importante competencia. Muchas felicidades a los padres, profesores y en especial para estos talentosos estudiantes.
Felicitaciones, muestra de entrega, ese resultado pone bien alto el nombre de la educación de nuestro país.
Quién dice que la juventud está perdida? nos llenan de satisfacción estos resultados, bravo muchachos !!
excelente. mi felicitación para todos ellos, los entrenadores y todos los que hicieron posible el viaje y retorno seguro
Bravo para los muchachos, sus entrenadores , familias y todos lo que apoyaron esa misión. Mis respetos y un abrazo. Los chicos son los hombres de ciencia que de este momento y el futuro como Fidel profetizó.
Felicidades. Muy emotivo. Se vuelve a ratificar la superioridad y excelencia de los IPVCE. Confío en la sabiduría y justicia del Ministerio de Educación, para el otorgamiento de carreras universitarias a los estudiantes de IPVCE en este curso.
Muchísimas felicidades a los campeones, al entrenador, a sus profesores, a sus padres, a la Educación cubana, al cónsul en Cancún, a la diplomacia cubana, a la UCI, a todo el que aportó un granito de arena para que está bella historia concluyera felizmente. Ahora a seguir adelante. FELICIDADES Y GRACIAS POR EL ARTÍCULO QUE DIÓ A CONOCER LA HISTORIA