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Los patakíes han resistido la prueba del tiempo

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OrulaLos mitos perderían su eficacia social y su razón de ser si sólo hicieran referencia a un pasado perdido en las brumas de la memoria, si sólo dieran cuenta de los orígenes del orden, de las instituciones y los modelos primordiales de conducta, si no fueran capaces de devolver los orígenes y asegurar su presencia absoluta en el presente, si no constituyeran, en fin, un recordatorio perenne de las normas primigenias y supratemporales de vinculación del hombre con lo sagrado, y del caos y la anomia que se abatirían sobre la humanidad en caso de infringirlas.

En su viaje a través del tiempo, el mito reproduce un mensaje que procura la atemporalidad en virtud de la transfiguración permanente de la trama discursiva que lo trasmite. Ello es así también para los mitos propios de la santería cubana, conocidos como patakíes.

En vano se excluirían como ilegítimos los patakíes reformados por la historia y la geografía cubanas o la mitología cotidiana que va surgiendo en sus entretelas. Como en vano alguna ortodoxia católica trataría de excluir y menospreciar la mitología popular que se reproduce a contrapelo de su dogmática milenaria. A despecho de este permanente redibujarse de sus contornos tradicionales, los patakíes han continuado cumpliendo su función legitimadora de la práctica ritual, de la concepción del mundo y de las normas de conducta de la comunidad.

En un contexto de influencia cultural en el que la propaganda científica ha adquirido una considerable fuerza persuasiva, esta transfiguración, y, nos atreveríamos decir, secularización de los patakíes -que no habría podido detener incluso una superestructura jerárquica única con pretensiones de imponer "la verdad"- ha conducido en ocasiones a una interpretación estetizada y, en algún caso, alegórica, de la mitología yoruba.

Muchos religiosos han comenzado a ver en los patakíes una especie de ornamento con algún valor explicativo, o bien un fabulario de otro tiempo "en que, según los viejos, las jicoteas, los conejos y los peces hablaban". Es cierto que entre los santeros se conserva con fuerza una actitud respetuosa hacia esta mitología ancestral -narrada, por lo general, con seriedad y convicción-, y que continúan validando la práctica, tradicional en los ritos adivinatorios, de relatar a los "consultados" algunos patakíes con el fin de que constituyan un modelo o un referente para su conducta. "Los patakíes -afirma, por ejemplo, Bárbara- cumplen una función importante a la hora de hacer entender a la gente la letra (el signo adivinatorio) que le salió, y lo que tienen que hacer."

Sin embargo, según hemos podido constatar, una cantidad considerable de adivinos suele omitir estos relatos o los sustituye por narraciones de la vida cotidiana estructuradas en términos análogos a aquéllos y con idéntica significación ritual. La propia Bárbara reconoce que "los patakíes son cosa de estudio, y la mayoría de la gente no los conoce.

Actualmente no es siquiera imprescindible conocerlos." Remberto confirma esta opinión: "Muchas de las historias escritas son falsas. La función de los patakíes es sobre todo decorativa, son una cosa bonita en la religión. Algunos explican muchas cosas, como, por ejemplo, que las hijas de Yemayá Okute no pueden vivir con los perros. Pero no es necesario conocerlos para practicar la religión."

No falta el informante (Florencio) que se precia de poseer una amplia cultura científica y que, después de narrar una historia religiosa sobre la creación del mundo ("Dicen que Ochanlá, la madre de Obatalá, crea el mundo con una gallina y una concha..."), nos mira con ojos pícaros y precisa su cosmovisión: "Yo soy religioso, pero no soy fanático. Algunas cosas de la tradición son tonterías. Hay historias con congruencia y son reales; otras no tienen congruencia. La tierra se hizo por evolución, no porque dios hizo a Adán y Eva, ni porque Ochanlá bajó con la concha y la gallina..." Lo que no falta a Florencio, ni a ninguno de nuestros informantes, son historias interminables sobre la mediación de los orichas en su vida y en la de sus correligionarios. Sin esta presencia cotidiana de la mitología, el universo religioso de la Regla de Ocha no pasaría de ser un castillo de arena.

Al margen de estas tribulaciones del pensamiento mítico y de la forma diversa en que los religiosos toman conciencia del status y el papel de la mitología en el culto, es evidente que los patakíes han resistido la prueba del tiempo. Y lo han hecho de la manera más eficaz: a través de la metamorfosis, que ha dejado poco menos que intacto su "núcleo duro" a pesar de los accidentes sociohistóricos, de sus enriquecimientos y desgastes, sus adecuaciones y readecuaciones a las nuevas circunstancias en que se han visto obligados a funcionar.

Se han publicado 25 comentarios



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  • Ivan Fundora dijo:

    Este trabajo me recuerda las reflexiones que compartía con nosotros un profesor en la carrera de Artes y Letras que terminé hace 15 años. Él decía que los mitos en particular y las religiones en general tienen todos unos mismos esqueletos o estructura. Es cierto. Los argumentos humanos son los mismos para crear a sus dioses y las historias que los engarzan a través de todos los tiempos. En aquel curso, recuerdo, que hacíamos unos grandes experimentos que demostraban esta hipótesis.

  • Nicolás dijo:

    Pero no todo el mundo conoce los patakies, y mucho menos cumple lo que ellos dicen. Eso es cuento. Conozco más gente que no los conoce que los que sí. En estos tiempos esta religión se distorsionado demasiado por los mismos practicantes, por eso se entiende que los que no son religiosos duden de su efectividad. Pero es debido a que los farsantes han usurpado demasiado espacio.

  • Evaristo dijo:

    Sin mitos la vida sería insufrible.

  • Altagracia dijo:

    Quisiera que la autora me dijera si es posible que se presente en la sección al menos cada uno de los orichas del panteón yoruba. Esto ya lo pregunté de otra manera al principio, pero nunca me respondieron.
    Gracias de antemano.
    Altagracia

  • Carlos Valdés Sarmiento. dijo:

    En estos casos prefiero dar la palabra a uno de los cubanos que mejor conoció el alma humana:
    “Yo nací de mí mismo, y de mí mismo brotó a mis ojos, que lo calentaban como soles, el árbol del mundo.--- Ahora cuando los hombres nacen, están en pie junto a su cama, con grandes y fuertes vendas prendadas en las manos, todas las filosofías, las religiones, los sistemas políticos. Y lo atan, y lo enfajan --- y el hombre es ya, por toda su vida en la tierra, un caballo embridado. Yo soy caballo sin silla. De nadie recibo ley, ni a nadie intento imponerla. Me salvo de los hombres, y los salvo a ellos de mí.--- (José Martí Obras Completas, Tomo 21, Pág. 167-168.

  • Alejandro García dijo:

    Oye Altagracia aquí nadie responde nada. Para mí que esto lo ponen por gusto. Nos preguntamos y nos respondemos nosotros mismos.

  • Evelio Montoto dijo:

    Independientemente de que considero que, si se va a describir en este medio una religión, se debe hablar de todas las otras (mayoritarias o no) que se practican en nuestro país, felicito a Rosa Ma. por el verdadero carácter antropológico de los dos últimos artículos; para describir una religión no es necesario mostrar el fanatismo de sus fieles y dar como ciertos sus milagros, de esa forma el artículo periodístico pierde su carácter de estudio para pasar a ser una simple propaganda religiosa, como lamentablemente fue la mayoría de los primeros.

    Carlos, gracias por la frase, una vez más se muestra que nuestro José Martí es insuperable.

  • Osvaldo Peniche dijo:

    Después de una iniciación se supone que la persona conozca los mitos de la religión en que entró para no ser un ignorante y saber qué tiene que hacer en cada momento. Bien. Pero quisiera que la Doctora me aclarara porqué se dice aquí que guía la acción de los seres humanos. Yo entiendo que una cosa es lo que dicen los patakies y otra lo que se puede y no se puede hacer concretamente. No todo lo que se dice en los patakies es para seguir en nuestras vidas.

  • Adalberto Suárez dijo:

    Pienso que Evelio confunde la exposición empírica con la apología.
    En estos últimos artículos hay TEORÍA; y en otros la autora simplemente deja que sus informantes hablen. Esto es también y legítimamente Antropología, sólo que en el niovel EMPÍRICO.
    Hay que conocer cómo piensa la gente; hay que exponerlo limpiamente. Y yo no recuerdo que la autora se solidarizara con lo que decían los informantes. Lo exponía y ya, y que cada cual se forme su juicio, piense que eso es fanatismo y oscurantismo o que es la palabra de Dios.
    Es más, si a mí me preguntaran diría que me gustan más aquellos artículos, en particular, las entrevistas, donde la gente aparece tal cual es. En los artículos en que la profesora se pone a teorizar, no sólo está el informante, sino también está ella, su pensamiento, su forma de ver, seleccionar y presentar las cosas. A mí, por ejemplo, me gustaría hacerle una entrevista a la profesora, para saber cómo ella piensa en lo profundo. Pero prefiero cococer a los religiosos cubanos en directo, sin el prisma y el tamiz de nadie. Con todo respeto lo digo, porque reconozco que los artículos de opinión e interpretación de la doctora están bien escritos.

  • Marianela Curbelo Ramírez dijo:

    Cada una de las religiones en todas las partes del mundo han evolucionado de acuerdo a sus circuntancias y contextos históricos, sociales y culturales. Algún filósofo dijo ya que el ser humano es él y su circunstancia, y de esa circunstancia hace interpretaciones sobre su realidad. Los patakies, la biblia, el coran, los fundamentos del budismo... son reflejos de una sociedad en su contexto y de la necesidad del ser humano de explicar su existencia. Sin embargo, es curioso como es un factor común en todas ellas, la intención de orientar hacia "hacer el bien", lo correcto. La lucha entre el bien y el mal serán siempre parte de la piedra angular de la existencia de los seres humanos, por eso, a pesar de la evolución de las tecnologías y de las culturas, los referentes de los orígenes de la humanidad, independientemente de la geografía a la que pertenezcan, no perderán validez. Y mientras las personas tengan fe en un futuro mejor y si los patakies les ayudan a encontrar ese camino, tienen validez moral y espiritual, más allá de explicaciones científicas.

  • Adelaida Arias dijo:

    Evelio, quiero, como antropóloga social que soy, hacerle una aclaración. He seguido los trabajos de esta sección por razones profesionales y por el interés que tengo por Cuba, y desde mi modesto punto de vista los primeros trabajos presentados son los verdaderamente antropólogicos, los últimos tienen un corte más filosófico. Aunque la reflexión no le es ajena a la Antropología como ciencia, por supuesto, lo que nos caracteriza es la recogida de información de primera mano, o lo que se conoce como Trabajo de Campo Antropológico, que es lo que se ha mostrado en las primeras entregas. Ahí es el "informante" el que tiene la voz. A él es a quien conocemos y a su manera de enfrentar la vida, sus deseos y sus acciones.
    Mi correo personal es: natali27@yahoo.com y terminé mis estudios en la Complutense de Madrid. No conozco personalmente a la autora, pero si pudiéramos dialogar directamente me encantaría.

  • Ivan Fundora dijo:

    Quisiera profundizar en el tema de los mitos y de la simbología. ¿Algunos textos en específico?

  • Ana María Carricarte dijo:

    Soy de las que piensa que los patakíes sí son importantes, no son un simple ornamento. Todas las religiones tienen sus patakíes, que son las leyendas y las mitologías. La más rica en patakíes es la religión griega con todos sus dioses que para qué contar, no hay nada que no hagan. También la religión de los judíos y de los cristianos tiene sus patakíes, que son Moisés picando en dos el mar y Jesucristo convirtiendo el agua en vino, y la Virgen pariendo sin tener marido. Lo que ocurre con nuestra religión en Cuba es que muchas cosas se han olvidado. Mi madrina decía que los africanos que trajeron como esclavos no eran sacerdotes, eran gente del común y del corriente y lo que sabían era muy poco. Pero todas esas leyendas sí viven en Africa. Hay compañeros que van y lo cuentan.

  • Animada dijo:

    La verdad yo no entiendo bien para qué son las leyendas y nunca me han interesado. La gente hace muchos cuentos y tú nunca sabes quién tiene razón. Es difícil verificarlo y yo siempre he creído en el principio de ver para creer.

  • Disrael dijo:

    Iván, te recomiendo la Historia de las Religiones de Mircea Eliade, Es lo más completo que conozco y está en la Biblioteca Nacional.

  • Ivan Fundora dijo:

    Gracias por el aporte. Pero, esa la conozco. ¿Conoce de otras publicaciones a las que podemos tener acceso?

  • Disrael dijo:

    Visite la biblioteca. Hay allí también un Diccionario de símbolos que ha de tener más de mil páginas. Puede revisarse también a Ernst Cassirer, quien define al hombre como un ser simbólico.

  • Félix Castellanos dijo:

    Ese artículo me parece interesantísimo, pues apunta al valor y a la perdurabilidad de la tradición oral. Lo que vale para los patakíes, vale también para las leyendas, para los cuentos campesinos, etc. Hasta para las tradiciones familiares, que los hijos y nietos solemos aceptar y reproducir sin c´ritica alguna. Felicidades a la autora.

  • Evelio Montoto dijo:

    Es sabido que si usted expone milagros y curas espectaculares sin cuestionárselos, dándolos por verdad absoluta, estimula usted a cientos de personas que en determinado momento tienen problemas insolubles a dirigirse a esos curanderos y brujos, muchos de los cuales no son verdaderos creyentes y son simples estafadores.

    Puedo decirle que conozco a un cubano de Miami, que no cree en nada, y que sin embargo vino a hacerse babalao porque es un "buen negocio" en Miami, mucho más ahora con la crisis económica. Y una anécdota: cuando le indicaron la vestimenta que tenía que llevar al río en La Habana, su orisha le indicó que los zapatos deportivos tenían que ser marca ADIDAS y cuando salió de su "purificación" ya no estaban sobre la hierba. Él no le dió importancia a eso, él va a hacer cosas semejantes ante sus crédulos miamenses.

    En esta sección se han expuesto "milagros" que yo considero que un antropólogo que esté haciendo divulgación científica (a no ser que crea en esa religión)a profanos, al exponer su entrevista, deba dar cierto margen de duda al lector común y corriente, no a personas como usted, por supuesto.

    Adelaida, desde un principio en mis críticas a estos trabajos estoy insistiendo en que noto, en la sociedad cubana, una propaganda solapada a esta religión, mientras que no se mencionan los cultos y "milagros" de otras que se practican en mi país, de eso "no se habla", al no ser noticias de la vida relgiosa que tienen carácter público. Noto los comienzos de una "oficialización" de esta religión, exacerbación de la propaganda acerca de los poderes de los orishas, el "Dios lo bendiga" de antes se está sustituyendo por "Aché para tí", incluso en discursos públicos, aunque me consta hasta ahora que solo en aquellos ligados a eventos culturales. Usted conoce el papel de la religión en la sociedad, el daño que hizo la Inquisición, la opresión contra la mujer y la libertad de expresión en un Estado fundamentalista musulmán, etc. Y eso es lo que temo, un futuro de "concordato" entre el Estado y las asociaciones religiosas vinculadas a la santería, con fines populistas, que limitaría el carácter laico del Estado y la libertad de culto al cual tenemos derecho todos los ciudadanos. No le escribo directamente porque no soy antropólogo y no puedo debatir esos temas con nadie, pero le aclaro que ésta no es una revista de antropología, sino un medio de difusión, llamémosle, cuasioficial, y que por tanto debe respetar a los cubanos que practican otras religiones, que son muchos, aunque sean minoría.

    Esta preocupación en mí comenzó cuando como espectador hace años en un festival de guitarra patrocinado por el Ministerio de Cultura tuve que soportar la imposición de una "bendición" en lengua yorubá, que me hizo recordar las misas en latín que tuve que sufrir cuando niño, sin entender "ni jota". Pero la misa al menos la daban en la iglesia, lugar de culto, no en un teatro con espectadores de variadas religiones o ateos.

  • Evelio Montoto dijo:

    ¡Ah! Y se me olvidaba, por este temor acerca de algo que veo venir y que hay que atajar a tiempo me han dicho que estoy...paranoico. Así les dijeron a los judiós que huían de Alemania a comienzos de los años 30.

  • Ivan Fundora dijo:

    Oiganme, menos mal que los Evelios MOntotos escasean. ¡Qué sería del mundo con 4 como este!?

  • Félix Castellanos dijo:

    En mi vida se me hubiera ocuurido pensar en la posibilidad de un concordato populista entre el Estado y la santería. Sí que hay gente imaginativa.

  • Félix Castellanos dijo:

    Evelio, ¿de veras crees que mostrar modos diferentes de hacer y pensar estimula a que otras personas abandonen sus hábitos, valores y creencias y asuman los que leen descritos? ¿No será esquemática y superficial es esa manera de proyectarse sobre la cultura individual y colectiva de un pueblo! Las creencias tienen un caparazón duro, compañero, y ni uno ni mil artículos las cambiarían así como así. ¿Al leer sobre la vida de los pieles rojas norteamericanos, o sobre las hormigas, te ves tentado a convertirte en uno de ellos? Vale la pena abrir un manual sencillo de Pedagogía.
    ¿Qué piensas haber demostrado con el ejemplo del cubano tramposo de Miami? Allí no sólo la religión, cualquier cosa puede ser un negocio, y robarle las zapatillas a alguien se puede hacer de miles de formas sin invocar la gracia de los dioses africanos. Tú pones un ejemplo de persona negativa y crees que con eso se puede desautorizar a todas las restantes. Es como decir: "El pelotero tal desertó: significa que todos los peloteros son desertores". O peor: "potenciales desertores", con lo cual la paranoia no los dejaría siquiera jugar.
    Sobre la supuesta oficialización de la santería no vale la pena ni hablar. Ya ese disco lo rayaste.
    Claro que esta no es una revista de Antropología. Es otra cosa: un espacio para que los cubanos debatan. Imagino que por eso se llama CUBADEBATE. Es muy positivo que todo el mundo venga aquí y diga responsablemente lo que piensa. Pero sin descalificar, porque se cierra el diálogo. Y conste que yo soy ateo recalcitrante.

  • Ana María dijo:

    Oye Evelio, siempre me resulta interesante leerte, pero a veces te pasas. No te gusta que te digan paranoico, pero de lo único que hablas es de temores, que más parecen fantasmas, porque a quién se le ocurre que el Estado cubano por populismo haga un convenio con las asociaciones religiosas de la santería para convertirlas en oficiales. De cuáles asociaciones hablas? Además, creo que ya la época del populismo en Cuba se acabó.
    Con lo de los judíos apretaste.
    Ana María Carricarte

  • Silvana dijo:

    A ver Evelio.... me da mucha gracia tu comentario, entiendo perfectamente a lo que te refieres y te digo por experiencia propia, tengo Ikofa Fun hace 13 años,mi angel de la guarda es Oyá y las cosas que me han pedido mas los derechos que me han pedido ha sido puro negocio pero no por eso dejo de ser creyente mas bien dejo de creer en las personas que son las que han tomado esta practica con fines lucrativos, asi es que como te ponian el ejmeplo de los peloteros, no mi amigo no se puede ser tan radical siempre por cosas de la vida hay que dejar una ventanita abierta ok, un saludito y espero que te hablandes un poco y no seas tan dificil, un saludo again

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Rosa María de Lahaye Guerra

Rosa María de Lahaye Guerra

Es doctora en Ciencias Filosóficas y antropóloga cubana. Actualmente es profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Tiene varios libros publicados, entre ellos "Yemayá a través de sus mitos", en coautoría con Rubén Zardoya.

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