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Buenas y malas

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Como muchos concluyen, se derrotó a Trump pero no al trumpismo y sus raíces y razones seguirán presentes. Foto: AP.

La buena noticia es que la derrota de Trump fue por una cifra récord de 78.7 millones de votos que entregaron el triunfo a su contrincante demócrata Joe Biden y su compañera de fórmula Kamala Harris (primera mujer y primera persona de color en obtener la vicepresidencia), frenando así por ahora —si es que el presidente finalmente acepta irse— el avance de un proyecto neofascista en Estados Unidos.

La mala noticia es que Trump obtuvo 73 millones de votos —el segundo total más alto jamás registrado para un candidato presidencial— incrementando en más de 9 millones su base electoral de hace cuatro años, a pesar de su promoción de una agenda populista de derecha con todos sus detalles racistas y xenófobos (aun así, elevó su numero de votantes latinos y afroestadunidenses, algunos sectores de mujeres y de la comunidad gay) y su manejo criminal de la pandemia.

Como muchos concluyen, se derrotó a Trump pero no al trumpismo y sus raíces y razones seguirán presentes.

No es que nada cambie. Por ejemplo, Biden ha prometido que de inmediato renovará la protección contra la deportación a los soñadores —inmigrantes que llegaron siendo menores de edad— afectando a unos 700 000, en su mayoría mexicanos; reanudará la protección temporal para cientos de miles de inmigrantes y propondrá una reforma para legalizar a más de 11 millones de indocumentados, entre otras medidas. Más aún, ha prometido reingresar de inmediato al Acuerdo de París sobre cambio climatico y a la Organización Mundial de Salud, entre otras cosas. Son cambios limitados pero significativos, y los que han argumentado que Trump y Biden daban lo mismo para México y otros países latinoamericanos, tal vez deberían consultar tanto a sus paisanos aquí adentro como a los jóvenes de todo el mundo que temen por el futuro de su planeta.

Pero Biden no es ningún salvador, y los progresistas no se han olvidado de que es un político neoliberal con una larga carrera de 47 años como representante fiel del establishment. Vale repetir que para el amplio abanico de progresistas en Estado Unidos, esta elección nunca se trató de una contienda entre Biden y Trump, sino de una batalla para rescatar derechos básicos y otras conquistas sociales democráticas contra un asalto neofascista.

Biden hizo campaña esencialmente ofreciendo un regreso a la normalidad, pero progresistas coinciden en que esa normalidad, producto de cuatro décadas de neoliberalismo bipartidista, fue justo lo que llevó a una crisis que culminó con el fenómeno de Trump.

Pero al mismo tiempo han florecido fuerzas progresistas que se han expresado a través de las campañas de Bernie Sanders y otros, como movimientos sociales masivos incluyendo los de por la justicia racial, inmigrantes, ambientalistas, antiarmas, de derechos indígenas, derechos de las mujeres, y más, que no sólo fueron fundamentales en la derrota de Trump en esta elección, sino que son la clave para el futuro del país.

El triunfo de Biden y Harris marca sólo el inicio de la próxima etapa de una lucha para la democratización de Estados Unidos, reiteran casi todas las fuerzas progresistas, las cuales ya han estado abordando que significa reconstruir un país donde amplias capas sociales han sido devastadas por el neoliberalismo (incluidas algunas que forman parte de la base de Trump). Saben que será sólo por sus esfuerzos de organización y movilización constante que se lograrán los cambios necesarios para democratizar a fondo este país. Esa es la buena noticia.

La mala noticia es que, si fracasan, advierten algunos, como el periodista Chris Hedges, podría regresar un régimen fascista cristiano más disciplinado que el de Trump, y por lo tanto más peligroso.

El país que pretende ser faro de la democracia para el mundo ahora necesita del resto del mundo para encender y mantener esa luz aquí adentro.

Lo único que hicimos mal fue quedarnos en el desierto demasiado tiempo; lo único que hicimos bien fue el día que empezamos a luchar. Eyes on the Prize. Springsteen y Seeger Sessions.

(Tomado de La Jornada)

Se han publicado 5 comentarios



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  • Benito dijo:

    Sencillo pero no, simple análisis. Parece que se abre una nueva etapa para el Imperio Estaunidense en la que le es posible recuperar en parte la moral de su política internacional.Digo en parte porque muchas cosas no cambiarán, sobretodo las que son soportes del imperio neo-liberal y para cambiar éstas se necesitaría un largo proceso en un largo tiempo y eso si avanzan los movimientos sociales en sus proyecciones hacia un mundo mejor y en esos avances se conforma mayores bases unitarias de esos movimientos. No obstante no hay que perder las esperanzas de que así puede ser, aunque, repito, se necesitarán décadas

  • luxardo dijo:

    Que nadie se crea que en EEUU solo hay 4 o 5 rasistas o neofascista o personas que le hechan la culpa de sus males a los emigrantes o a los negros SON MILLONES y ya saben la cantidad 73 millones jjj no son pocos

  • Dennys dijo:

    "El triunfo de Biden y Harris marca sólo el inicio de la próxima etapa de una lucha para la democratización de Estados Unidos". Esta se podría incribir como la frase del necesario cambio en los EEUU, Trump se encargó de destruir todo lo posible el sistema a tal punto que este país se separó de la mayoria de los convenios y tratados internacionales, de las organizaciones incluso puso en crisis a la OTAN, ni hablar del sistema electoral y del crecimiento de la supremacía blanca; mucho tendrá que trabajar la nueva administración para limpiar la mala hierba dejada por el ególatra y mentiroso Trump.

  • Cecilia Lora Guzmán dijo:

    El Trumpismo ha sido similar a la pandemia , su daño es irreversible. Cabe la duda si Biden logrará superar los daños que quedarán de esta etapa. Para nosotros quizás una etapa de menos agresividad y alguna u otra medida que disimule una flexibilización en la relación al tipo Obama, pero nada sustancial que resuelva el problema . Mucho que ver aún nos queda .

  • Germán Guillermo Fernández Monzón dijo:

    Es interesante lo que pasa en los EEUU pero debemos seguir con la idea de que las transformaciones que estamos haciendo en Cuba es lo más importante en estos momentos.

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David Brooks

David Brooks

Periodista mexicano, corresponsal del diario La Jornada en los Estados Unidos.

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